por Alberto López Girondo | May 1, 2016 | Sin categoría
Los líderes de Izquierda Unida, Podemos, el PP y el PSOE deberán enfrentar las urnas nuevamente ante la imposibilidad de formar gobierno durante cuatro meses. España inmersa en una grieta cada vez más profunda.
Si hace 80 años Antonio Machado pudo decir “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”, estos días podría hablarse sin temor de una grieta española, representada en una crisis política que por primera vez desde la Constitución de 1978 obliga a convocar nuevos comicios porque ninguno de los partidos tradicionales –el conservador Partido Popular y el socialdemócrata Partido Socialista Obrero Español, PSOE– pudo formar gobierno.
Es que al calor de la crisis económica y tras la incursión de Podemos, un grupo de agrupaciones políticas fueron ampliando el sector contestatario al llamado “Régimen del ’78”. Fue así que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, acuñó una frase que resultó certera: “El PP y el PSOE son parte de una casta”. Y fuera de esa casta que se reparte cargos y prebendas del Estado, queda la mayoría ciudadana, víctima de ajustes permanentes y convidada de piedra en las grandes decisiones. Así lo expresaron aquel legendario 15 de Mayo de 2010 en la Puerta del Sol de Madrid que, si bien en ese momento pareció inocuo porque las elecciones las ganó el PP, fue el punto de partida para esta movida política que puso en jaque al bipartidismo en diciembre pasado y que llevó a la alcaldía de las ciudades más importantes del país a dirigentes surgidos de una marea de alianzas progresistas.
Los medios de comunicación dieron entonces un giro hacia la estigmatización de todo lo que oliera a cambio, incluidos todos los gobiernos latinoamericanos que comulgan con la nueva izquierda española. El batacazo lo dio Podemos, que amenazó con destronar al PSOE como el partido alternativo luego de haber dejado atrás al tradicional Izquierda Unida, que por estos días cumplió 30 años de vida. De haberse aliado en diciembre, hubiesen obtenido un caudal de bancas suficientes como para forzar un gobierno común. Ahora lo intentarán en los comicios que se deberían desarrollar el 26 de junio. En la derecha, las cartas se reparten entre el PP y Ciudadanos. Pero esta nueva agrupación ya había acordado con el PSOE, y no les alcanzó para formar gobierno.
Como un ejemplo de este momento, el gobierno de Mariano Rajoy aprobó en 2015 una ley que limita las libertades civiles para protestar, la “ley mordaza”. Un incidente producido en febrero pasado ilustra hasta qué nivel están alterados los ánimos en esa sociedad, hasta no hace tanto modelo para los formadores de opinión criollos. El 5 de febrero un grupo de títeres de Granada terminó preso luego de un espectáculo al aire libre en el barrio madrileño de Tetuán.
La nueva política cultural de la alcaldesa de Madrid, la ex jueza Manuela Carmena, que llegó al poder por una alianza de izquierda, es promover que los propios ciudadanos o los movimientos locales planifiquen sus propias actividades culturares. Los titiriteros Alberto San Juan y Gloria Muñoz partipicaron de esta movida con una obra para adultos. Pero muchos dejaron que sus niños permanecieran ante el tablado. En un momento del acto, el personaje, una bruja, es castigada por un policía, que luego le coloca un cartel y le saca una foto. El cartel decía Gora Alka ETA. En vasco podría traducirse como, “viva el alcalde”, pero resulta un juego de palabras con Al Qaeda y ETA. El espíritu de la obra es denunciar que las autoridades no sólo estigmatizan y persiguen a muchos ciudadanos, sino que llegan a “sembrarles” pruebas para detenerlos como terroristas.
Un padre se quejó del contenido de la obra, llamó a un policía que ordenó detener el acto y un fiscal pidió el procesamiento de los artistas bajo las mismas leyes que ellos condenaban: apología del terrorismo. Pasaron unos días en prisión y ahora enfrentan cargos que los podrían llevar a cuatro años entre las rejas. El escándalo mediático fue tal que ahora, según revela Gonzalo Cardone, del grupo Hilando Títeres, “hemos encontrado problemas para las contrataciones” en algunos distritos.
¿Por qué el problema? “Luego del escándalo que se armó hemos visto que si el que contrata es alguien que tiene un cargo político, no quiere arriesgar. Si es un gestor cultural, que ya conoce a los artistas, no tiene problemas”.
Esto es que por las dudas, los que arriesgan su futuro político prefieren cuidarse en salud. Una forma de censura muy afín a la ley mordaza.
Tiempo Argentino
Abril 30 de 2016
por Alberto López Girondo | Abr 30, 2016 | Sin categoría
Martiño Noriega Sánchez es desde junio pasado alcalde de Santiago de Compostela. Montado en la marea ciudadana Compostela Aberta, un conglomerado «mestizo» de movimientos sociales surgidos tras el 15M, el «no nos representan» y el «nunca mais», Noriega, médico de profesión, se describe como «republicano, gallego de nación y de izquierdas», en una región que fue cuna de los mayores líderes del conservadurismo español como Manuel Fraga Iribarne, José María Aznar y el propio Mariano Rajoy. Desde 2012 crecen en una forma de coalición copiada del Frente Amplio uruguayo, y el año pasado se alzaron con los gobiernos de El Ferrol (donde nació Francisco Franco), La Coruña y Santiago, pero anotan como propios los triunfos de las Confluencias, que integra Podemos, en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz. De visita en Buenos Aires para la Feria del Libro, donde su ciudad es invitada, habló con Tiempo.
-¿Cómo ve el futuro cercano en España?
-La izquierda ha emergido con nuevas formulas de representación, y ha sabido hacer concentración de energías bajo un común denominador: ha creado espacios mestizos donde hay nuevas formulas partidarias con una centralidad y de ciudadanía no adscripta partidariamente. y eso la ha puesto en una posición de disputarle la hegemonía a los dos grandes partidos, que antes concentraban el 90% de los electores y ahora con dificultad llegan al 50 por ciento.
-¿Qué pasó esta vez?
-El PSOE ha debido decidir si participaba en esta nueva etapa con una fórmula a la portuguesa (un gobierno de centroizquierda) o si se emblocaba bajo el régimen del 78. Y ha optado por un preacuerdo con Ciudadanos, una de las nuevas formaciones políticas pero que representa posiciones más reaccionarias que el PP. Ciudadanos ha nacido del Ibex (por la Bolsa de valores española), de los poderes económicos. Su preacuerdo con el PSOE ha blindado la posibilidad de hacer un acuerdo con Podemos o las confluencias, como sería la catalana, la gallega y la valenciana, que no pueden hacer acuerdo con Ciudadanos.
-¿Qué debería hacer la izquierda?
-Pues seguir en un proceso de acumulación de fuerzas, potenciar las confluencias, que se han mostrado muy útiles tanto en Galicia como en Cataluña y en Valencia. Estos meses han sido duros para que los grandes partidos elaboraran el duelo y para que los grandes poderes fácticos y especialmente los grandes medios tradicionales ejercieran una enorme presión.
-Una guerra de demolición.
-Yo creo que han pasado todos los límites de lo que es la ética periodística. No sabemos qué impacto puede provocar ese tipo de campaña sobre esta acción política. La mayor parte de la gente se ha sentido agredida por el estado y ha demostrado ser bastante poco influenciable por la cuestión mediática tradicional, pero no sabemos si eso puede limitar la posibilidad de crecimiento.
-¿De qué modo podría influir este nuevo periodo que vive Latinoamérica dada la cercanía de muchos de esos movimientos populares con gobiernos de nuestra región que también están en medio de una guerra de demolición?
-La visión que se tiene de la política latinoamericana mayoritariamente esta caricaturizada y en muchos casos se lanza desde una posición de …no se cual podría ser la expresión
-De superioridad…
-…superioridad política, sí. Es una mezcla de una superioridad ideológico política y una caricaturización. Por eso en estos años no se ha hecho un análisis de lo que ha significado el proceso latinoamericano que con toda la diversidad y los matices y policromías buscaba recuperar soberanía en el ejercicio de la representación publica, redistribuir riqueza y un campo de juego diferente. En Europa no se ha hecho esa lectura, se ha caricaturizado a los referentes.
-Pero ahora hay toda una campaña de desprestigio, con denuncias y procesos judiciales que afloran por doquier.
-Es curioso este ida y vuelta porque en Europa se esta intentado reaccionar de alguna manera frente a la crisis sistémica. Estuvo el intento griego, casi humillado, luego Portugal y ahora el español, que de alguna manera tiende a eso: queremos soberanía, se está reestructurando la deuda, parte de la deuda es ilegítima, se ha utilizado el pago de la deuda para devaluar internamente los Estados, para precarizar a los trabajadores, se ha entrado en una especie de capitalismo feudal, poder trabajar ahora no te garantiza poder vivir con dignidad… entonces hay esa reacción y la gente dice «no nos sentimos representados por los partidos tradicionales» y se opta por nuevas fórmulas políticas.
-¿Cómo les está yendo en la alcaldía?
-Cómo nos está yendo…hemos tratado de normalizar la vida dentro de la casa, y recuperar de alguna manera el diálogo con los barrios, yendo a rendir cuentas, reuniéndonos con el tejido asociativo, hemos aprobado unos presupuesto que doblan el gasto social apostando por la cultura, hemos trasparentado mas la gestión, pero estamos asediados por los medios tradicionales. De repente somos culpables de las calles con baches, y hace nueve meses que estamos. ¿Cómo nos va?, en bombardeo desde el primer día. El ayuntamiento es el Palacio de Rajoy (por el arzobispo Bartolomé Rajoy Losada, que ordenó construirlo en 1766) y decimos en broma que es el Palacio de Hanoi, porque nos están bombardeando todo el día. Pero sabemos que tenemos que aguantar el tirón.
-¿Tiene creen alguna forma de evitar o morigerar ese bombardeo mediático?
-Creo que si, hemos ganado las elecciones contra los medios tradicionales. Desde ya que exploramos otras vías de comunicaciones como las audiovisuales, las redes sociales. Cierto es que eso tiene mucho impacto pero no llega a determinados segmentos de la población y cierto que lo hicimos en un periodo muy corto, pues yo me presente un mes y medio antes de la elección. Estamos apostando por medios alternativos digitales. En Galicia esta Praza Pública, en el estado está eldiario.es, Público, infoLibre. Apostamos por redes propias y mucha imaginación, mostrando lo que hacemos en audiovisuales, intentando todo. Si es suficiente no lo sé porque la exposición a los medios tradicionales es permanente y la estigmatización también. En particular en Galicia el PP tiene una gran maquinaria que practica el pensamiento único. Los medios privados son una cosa pero medios públicos son igualmente escandalosos. Yo he estado en la Feria del Libro donde Compostela es la ciudad invitada, he viajado por el presidente de la Xunta Galega y no he salido en los medios públicos ni 15 segundos. Ha sido permanente la exposición del presidente y la ciudad invitada es Compostela. Cuando vienen de la televisión publica (española) sabemos que vienen a por un escándalo, nunca para recoger una noticia. Hay una resistencia a los cambios que hace que este segundo poder esté vulnerando las normas mas básicas del periodismo.
-En América Latina hay una suerte de alianza entre los sectores mediáticos hegemónicos y el poder judicial que amenaza la democracia, pero en España hay infinidad de dirigentes políticos investigados y procesados por hechos de corrupción. ¿Allá funcionan mejor esas instituciones?
-Da la sensación de que el poder judicial esta actuando pero lo hace con una lentitud exasperante. No ha cerrado ninguno de los proceso abiertos, no ha avanzado en los grandes procesos y muchos de ellos se han desvirtuado en el tiempo. El caso de la financiación del PP lleva años, hay gente en la cárcel, pero nunca se llegó a cerrar luego de las cabezas de turco iniciales. Hay una lectura muy simplificada: lo que pasó en el PP era que (el tesorero del partido, Luis) Bárcenas era un delincuente. No, no señores, había un caso de financiación ilegal. Otra cosa es que Bárcenas derivara parte para su beneficio personal, pero hay un sistema de financiación ilegal detrás de todo eso.
Tiempo Argentino
Abril 30 de 2016
por Alberto López Girondo | Abr 16, 2016 | Sin categoría
Pedro Brieger es sinónimo de análisis profundo de la política internacional. Lo saben los lectores de Acción por las columnas publicadas en cada número de la revista. Fue la cara visible en esa materia en el noticiero de Canal 7 durante los últimos 12 años, donde además conducía, junto con Raúl Dellatorre y Telma Luzzani, el programa Visión 7 internacional. Pero ya no estará en pantalla, al menos en los noticieros, donde su perspectiva era un punto de referencia para miles de espectadores, y aún no queda claro qué piensan hacer las autoridades con el espacio sabatino, donde ya no estará el trío. ¿La razón? El ministro de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, dijo que tiene una «visión muy sesgada y claramente queremos cambiar eso». El mismo funcionario se encargó de señalar que por «razones de austeridad» y de perfil político, Argentina se retira de Telesur. Dos señales en un mismo sentido, si bien se lo mira.
–¿Cómo es su situación en los medios públicos?
–Estuve en el noticiero central de la Televisión Pública (tvp) durante los últimos 12 años y obtuve dos premios Martin Fierro por mis columnas de política internacional. Conmigo se puso en contacto una persona que me dijo que no iba a estar más en la radio ni en el noticiero, luego me confirmaron oficialmente que el programa de los sábados también sería retirado de pantalla. En Radio Nacional sigo pero en un espacio muy acotado del noticiero. Un miércoles a la noche, Hernán Lombardi en el programa Intratables confirmó la noticia y luego interpeló a quienes le preguntaron: «¿Ustedes vieron los noticieros de la tvp en temas internacionales?, tiene una visión muy sesgada y claramente queremos cambiar eso». Soy la cara pública de los noticieros en temas internacionales, entonces cuando dice que es una opinión muy sesgada se refiere claramente a mí. Sesgado es una palabra muy peyorativa. Podría usarse la palabra subjetivo pero no sesgado. La suya también es una opinión sesgada.
–¿Diría que están usando esa palabra para estigmatizar a los periodistas que no piensan como ellos?
–Exactamente. Porque estamos tratando con gente que sabe la significación de las palabras y sesgado es una palabra despectiva, peyorativa. Yo sigo esperando la reunión para entender qué es lo que quieren. Sigo sin saberlo aunque lo que creo es que no quieren más política internacional en los noticieros. Y decidí hablar luego de escuchar a Lombardi, porque mucha gente me preguntaba y, por una cuestión de ética, esperé una segunda reunión. Me tomé 24 horas antes de hacer pública la situación, pero yo me debo a la gente que me escucha hace 12 años y entonces decidí contarles la verdad desde el noticiero, porque no sabía cuánto más iba a estar ahí.
–¿Qué opina de la política comunicacional del macrismo? El gobierno se retiró de Telesur y el canal ya no está en la grilla de los principales operadores.
–Veo una paradoja: el gobierno dice que quiere insertarse en el mundo y al que hace tantos años habla en horario central de política internacional lo quieren sacar. No conozco pormenores del acuerdo con Telesur, pero es claro que es una voz disonante con las nuevas autoridades. Telesur es un canal que apunta a la información regional y mostró las luchas populares que no son del agrado de este gobierno. Además, políticos del oficialismo se mostraron en apoyo de la oposición venezolana. Yo creo que en este caso, uno más uno es dos.
–¿Cuál sería entonces la razón para acallar esas voces?
–Me imagino que si la política del gobierno es la misma receta que se esta aplicando en España y que ha dejado más de cinco millones desocupados y más del 50% de los jóvenes sin trabajo y uno lo cuenta, no es algo que les guste demasiado. Si uno explica que mucho de lo que sucede en Grecia se asocia a la situación ocurrida en la Argentina desde los 90 y hasta 2001, se puede pensar que no quieren que se visibilice. Nosotros en la tvp hemos mostrado mucho la situación en Grecia, adonde viajé dos veces, hemos hablado de la situación de España, también lo hizo Telesur, entonces me imagino que preferirán mostrar otra cosas.
–Que no se sepa lo que ocurre.
–Que no se sepa de la crisis en España, en Portugal, en Grecia. En la tvp le hemos dado mucho espacio a esos temas. Alguien me decía que el tema Syriza (el partido que llevó al poder a Alexis Tsipras en Grecia) lo traje yo a la televisión; que el tema del partido español Podemos lo traje yo. No sé si es del todo exacto, pero que le di visibilidad, no cabe la menor duda. Está claro que le di visibilidad a sectores políticos que al gobierno no le gusta mostrar. Cuando fue la Revuelta de los Forajidos en Ecuador en contra de Lucio Gutiérrez (año 2005), que estaba aplicando políticas neoliberales, nosotros sacamos en vivo en el noticiero central de la tvp a los que se movilizaban en las calles. Probablemente la conducción actual del canal no lo haría.
–En España, por primera vez no pudieron formar gobierno y la irrupción de Podemos tiene mucho que ver con eso. En Grecia, Syriza llegó al poder pero finalmente dejó de lado muchos de sus postulados. ¿Qué se puede decir de esto?
–Tsipras reculó, es cierto. Y creo que la situación en España es incierta, es muy difícil saber si se va a nuevas elecciones el 26 de junio. También es cierto que el gobierno de Mauricio Macri sigue en muchos aspectos las políticas de Mariano Rajoy con el Partido Popular (pp).
–De hecho algunas de las fundaciones que sustentan el pensamiento del PP tienen fuertes vínculos con Macri y el PRO.
–Uno puede trazar un nexo también entre los políticos conservadores europeos y Álvaro Uribe (expresidente colombiano), que se opone a los acuerdos de paz en Colombia. Es un hecho muy positivo el rol de Cuba y de Venezuela en esa mesa de diálogo. Nosotros visibilizamos que Uribe estaba y está en contra del proceso de paz.
–El caso de Colombia está en terreno de definiciones, pero los gobiernos progresistas de América Latina viven momentos críticos.
–Respecto de Colombia, me parece que la gran apuesta del presidente Juan Manuel Santos es pacificar el país e integrar a las organizaciones guerrilleras a la vida política para acabar con un conflicto que tiene más de 50 años. Esto choca con muchos intereses de las fuerzas armadas, intereses económicos, de centros vinculados con el negocio del armamento. Esta gran apuesta la puede hacer porque tiene el apoyo de Venezuela y de Cuba y eso implica integrar Venezuela y Cuba a la región, algo que choca con la política de ee.uu. Washington preferiría tener una voz mucho más importante en las negociaciones en Colombia. Pero es claro que la corriente progresista en el más amplio sentido de la palabra ha tenido y tiene un rol fundamental para el proceso de paz en Colombia.
–¿Cómo analiza la situación de Venezuela?
–El gobierno de Nicolás Maduro enfrenta muy serios problemas. Muchos de ellos tienen que ver con la guerra que le han hecho la oposición y ee.uu., pero también hay problemas que ellos no han logrado resolver y ahora pagan las consecuencias. El triunfo electoral de la oposición muestra esto y ahora la pelota está en su campo, porque hay que ver si logran impulsar el referendo revocatorio y derrocar a Maduro. Primero tienen que conseguir las firmas necesarias y luego hay que conseguir los votos y convocar a elecciones.
–¿Y Brasil?
–Lo que vemos allí es una ofensiva en contra de un gobierno que forma parte de esta corriente progresista donde me parece que hay un elemento en común en la región y es que los sectores que históricamente controlaron estos países no toleran que tome fuerza un discurso a favor de las grandes mayorías, los más pobres, la inclusión. En Brasil es clarísimo: por más que Lula y Dilma Rousseff apliquen políticas neoliberales quieren derrocarlos. Para decirlo en lenguaje muy argentino, Lula y Dilma no son del palo. Aunque pongan a un economista neoliberal al frente de Hacienda, para la mayoría de la población Lula sigue implicando inclusión de negros, de pobres, de marginados, que por primera vez en la historia sienten que encuentran un lugar. La política es compleja, no es solamente la aplicación de determinadas recetas económicas.
–En Bolivia sorprendió el resultado del referendo.
–Un gran problema que tienen los procesos de cambio en América Latina es que están liderados por personalidades muy fuertes y muy difíciles de reemplazar. Es muy fácil hablar de alternancia, pero las figuras fuertes son irremplazables. Suceder a alguien como Hugo Chávez no es fácil, suceder a alguien como Evo Morales no lo es, como tampoco lo es con Rafael Correa. Lula encontró una fórmula que parecía exitosa: inventar a alguien. No lo digo despectivamente pero Dilma Rousseff fue la elección de Lula, el partido no la quería. Ahora se ve que no alcanzó y retorna Lula. Los grandes medios de comunicación insisten en este tema respecto de los gobiernos populares. Pero nadie se rasga las vestiduras por los años que estuvo en el poder Felipe González o Angela Merkel.
–Todo cambió después de Franklin Roosevelt, para que no volviera un populista a gobernar en EE.UU.
–Claro. Y cuando en América Latina se plantea la reelección de un mandatario popular estos sectores ponen el grito en el cielo, se plantea que eso es autoritarismo y esto cala en gran parte de la población. Por otro lado, el tema de la corrupción tiene mayor visibilidad, con lo que hay un cóctel explosivo que sufren casi todos los partidos políticos.
–Y al mismo tiempo hay un problema con los partidos populares que en ocasiones recurren a zonas oscuras de la economía y de la política.
–Es cierto. Muchos de los gobiernos progresistas han establecido vínculos con empresarios corruptos especialmente en medios de comunicación, a sabiendas de que se metían en un problema, pero aparecían como aquellos que los podían apoyar y contrabalancear la hegemonía mediática. Y muchos quedaron atrapados en esto, no solo en el tema comunicacional.
–A Lula lo acusaron de haber llevado en aviones oficiales a empresarios para que hagan negocios.
–Todos los gobiernos tratan de exportar y de llevar a sus empresas nacionales a todos los rincones del planeta para que hagan negocios. Lo hacen todos, el tema es si eso indica corrupción o favorecer a unos en desmedro de otros. Para mí no es condenable ni implica que el presidente está recibiendo una dádiva por llevar a un empresas determinada a hacer negocios. Lo cierto es que hay algo que no está resuelto y excede mi capacidad de análisis sobre la relación del mundo empresarial y gobierno en todo el mundo.
–No es un tema exclusivo de los países de la región como sostiene cierta prensa.
–Exactamente. Los alemanes, que tantas veces se presentan como los más honestos, han estado involucrados con muchas de sus empresas en escándalos de corrupción. Ni que hablar de la historia nefasta de empresas privadas vinculadas con los campos de concentración. Pero el caso es que en los gobiernos progresistas eso es un problema, porque ¿con quién hace negocios un gobierno? Y…con los que están.
Múltiples identidades
–¿Cómo fue que, siendo sociólogo, se interesó por la política internacional?
–Tiene mucho que ver con mi historia familiar. Mis padres escaparon del nazismo, por lo tanto desde la vivencia personal lo internacional –aunque no dicho de esta manera– estuvo en mi casa desde mi nacimiento. Nací en la Argentina pero en mi casa primero se hablaba alemán, el castellano lo aprendí después. Lo alemán, lo judío, Europa, tuvieron un vínculo muy fuerte conmigo. Crecí en un ámbito latinoamericano en la década del 60 y principios del 70. La revolución cubana y el proceso de Salvador Allende en Chile me influyeron mucho. Después, por motivos personales, me fui a vivir a Israel, donde estuve 11 años, lo que me dio una visión muy amplia del espectro del mundo. Me fui a Israel no exiliado de la dictadura, me fui en 1973 porque quería vivir esa experiencia. Y estar parado en el Oriente Medio, en un lugar que es el cruce de civilizaciones, fue determinante. Me metí de lleno en lo que pasaba en el mundo árabe y fui absorbiendo culturas y lo internacional se fue introduciendo en mi carne profundamente. Volví a fines del 84 y recuperé mis raíces latinoamericanas. Pero al poco tiempo vuelve a irrumpir Oriente Medio cuando Saddam Hussein invadió Kuwait (en 1990) y debí seguir esos temas. También tengo un vínculo muy particular con España que se fue dando con los años, sin tener sangre española. Pero lo español forma parte de nuestra identidad y yo tengo múltiples identidades. Madrid y Barcelona, Andalucía, son nuestras. Tengo una visión muy cosmopolita que tiene que ver con mis raíces. Podría vivir mañana en Tailandia y me pondría a aprender tailandés.
–¿Cuantos idiomas sabe?
–Bien, hablo cinco, en otros me manejo. Me manejo con el italiano o el portugués pero no soy tan arrogante para decir que lo hablo. No daría una conferencia en portugués y sí lo podría hacer en francés. Estudié chino y árabe en varias oportunidades. Pero no es cierto eso que se dice por ahí que hablo once idiomas, a esa cifra no llego ni con los idiomas que estudié.
Revista Acción
Abril 15 de 2016
La foto es de Horacio Paone
por Alberto López Girondo | Abr 16, 2016 | Sin categoría
Dicen que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. El refrán podría expresar muy bien este momento de la política argentina. Tantas veces en estos últimos años la dirigencia recurrió al Poder Judicial para dirimir entreveros que no se encarrilaban por las vías de la negociación política que ahora un par de magistrados tienen en sus manos el destino de dos protagonistas de la política local: la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el actual mandatario Mauricio Macri.
El trasfondo en el que se despliegan estos mediáticos procesos judiciales se relaciona con el submundo de las guaridas fiscales y del lavado de dinero. Y en esta trama aparecen personajes vinculados con el anterior gobierno, como el empresario Lázaro Báez, tanto como encumbrados dirigentes del PRO, e impacta directamente en el presidente Macri.
La causa contra Báez, ventilada por un operador financiero, Leonardo Fariña, en el programa de Jorge Lanata, se aceleró luego de que el exesposo de la modelo Karina Jelinek declarara ante el juez Sebastián Casanello y el fiscal Guillermo Marijuan en calidad de «arrepentido». De inmediato, Marijuan pidió que se investigue a Cristina Fernández y al exministro de Planeamiento Federal y actual diputado Julio de Vido. Los sectores kirchernistas recordaron entonces que Marijuan es el mismo fiscal que lleva la acusación contra unas 400 empresas –entre ellas el Grupo Clarín– por lavado de dinero iniciada en 2008 tras la autodenuncia del exvicepresidente de JP Morgan, Hernán Arbizu, que desnuda un colosal modelo de ingeniería fiscal en el que se incluyen unas 4.000 cuentas en Suiza. Denuncia en la que no hubo avance desde que Arbizu habló ante Crítica, el diario que había fundado y dirigía Lanata.
La exmandataria, por su parte, tenía pendiente al cierre de esta edición una convocatoria para declarar ante el juez Claudio Bonadío en una causa iniciada tras una presentación de los legisladores Federico Pinedo y Mario Negri en noviembre por la venta de dólares a futuro.
Otro caso resonante fue la detención del exsecretario de Transporte, Ricardo Jaime. El cordobés fue trasladado por una multitud de policías, enfundado en un chaleco antibalas. Esa imagen no duró demasiado en las portadas de los diarios. El día siguiente de la captura de Jaime –condenado por el accidente ferroviario de la estación Once que costó la vida de 51 personas–, un conglomerado de medios internacionales publicó el inicio de un trabajo, conocido como Panamá papers, del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (icij) sobre una filtración de más de 11 millones de documentos de un estudio de abogados panameño, Mossack Fonseca, que «ayudaba» a conformar empresas offshore en ese país.
De Messi a Cameron
En la lista de involucrados estaban Lionel Messi; el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko; el primer ministro de Islandia, Sigmundur Gunnlaugsson; el premier británico, David Cameron; y Mauricio Macri. El presidente aparece como director de una firma creada en 1998, Fleg Trading Ltd. Luego se publicó que tenía participación en otra empresa, Kagemusha S.A., que data de 1981.
Los periodistas locales que participaron de la investigación, Hugo Alconada Mon de La Nación y Mariel Fitz Patrick, de Canal 13, revelaron que el presidente estaba informado del caso desde unos 15 días antes. Es más, en su página valijeros.blogspot, Alconada Mon sugiere que desde noviembre sabían de la empresa de Macri. «La investigación comenzó hace un año –dice el autor de La piñata– cuando un grupo de periodistas (de The Guardian, Le Monde, Miami Herald, L’Espresso, bbc, La Nación, Canal 13) nos reunimos en la redacción del Süddeutsche Zeitung, en Munich».
La defensa que ensayó el presidente fue que la firma en Panamá no registraba operaciones, que él era solo director y nunca cobró ni tuvo acciones. Varios militantes del pro, entre ellos el intendente de Lanús y excontador de los Macri, Néstor Grindetti, también tienen empresas offshore. Todos declararon que tampoco habían tenido actividad, algo realmente llamativo. A favor del oficialismo, los medios más importantes trataron el tema con una «comprensión» que sorprende. The New York Times destacó en un fuerte editorial la benevolencia mediática ante un caso que en Estados Unidos sería escandaloso: que un presidente tenga empresas en cuevas fiscales no es un buen ejemplo para los contribuyentes.
Algunos de los columnistas locales más influyentes ensayaron las más diversas explicaciones sobre si era o no lícito en un país inestable y con fuertes cambios de rumbo buscar resguardo en el exterior.
Ahora, tras la denuncia de un diputado kirchnerista, Darío Martínez, el fiscal Federico Delgado pidió abrir una causa, que quedó en el juzgado de Casanello. Es el mismo juez que deberá investigar a Cristina Fernández por el caso Báez. Y el que a fines de diciembre pasado, a 20 días de haber asumido, sobreseyó a Macri en la causa por las escuchas ilegales. La corte menemista, vale recordar, había sobreseído a Macri en 2001 por una maniobra con el ingreso de autopartes para la firma Sevel en el año 1993.
Operación internacional
Mientras tanto, Ramón Fonseca Mora, uno de los fundadores del bufete Mossack Fonseca, declaraba en el principal diario de Panamá, La Estrella, que la tremenda filtración que muestra al estudio como vulnerable ante una clientela especialmente sensible al secreto, no sería extraña a Paul Singer, «un hombre muy sucio (que) nos metió en los periódicos internacionales». Según desliza el abogado, el financista «buitre» buscó enlodarlos por una cuenta atribuida a Báez en Nevada que ellos se negaron a revelar. Y asegura que Singer fue el que pagó el viaje de Lanata a ese estado de ee.uu. en busca de información, en plena campaña electoral.
No faltan quienes intentan trazar paralelismos con el caso mani pulite, ocurrido en Italia en 1992, promovido por el fiscal Antonio Di Pietro contra la corrupción de la dirigencia política de entonces. Mientras se desarrollaba el proceso, dos jueces antimafia, Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, fueron asesinados. El emergente de este caso, que terminó con una era política en la península, fue el empresario Silvio Berlusconi, que venía de presidir el equipo de fútbol Milan y asumió por primera vez el gobierno en abril de 1994. La historia política, judicial y personal de Berlusconi, apodado Il Cavaliere, es bastante conocida.
Revista Acción
Abril 15 de 2016
Comentarios recientes