por Alberto López Girondo | May 23, 2016 | Sin categoría
Las acciones del gobierno interino generaron rechazo en sindicatos y organizaciones de base, no sólo en Brasil, sino en otros como la Argentina. Su Gabinete también es muy cuestionado. De 21 ministros designados, siete están implicados en la causa de corrupción de Petrobras.
La andanada de medidas que el gobierno provisional de Michel Temer desplegó en Brasil en estos diez días despertó críticas y protestas no sólo en su país sino en el mundo entero. El reclamo por el furioso intento de reemplazar el paradigma que en 13 años fue modelando el Partido de los Trabajadores llegó incluso a Buenos Aires, donde los residentes brasileños nucleados en Coletivo Passarinho protagonizaron una performance frente a la embajada donde escenificaron las áreas que el golpismo busca demoler.
Por si hacía falta algo para comprobar de qué viene esta nueva era, el Fondo Monetario Internacional celebró las medidas adoptadas por el nuevo ministro de Hacienda Henrique Meirelles para «estabilizar la trayectoria de la deuda y preservar el sistema de seguridad social a través de reformas que garanticen la sustentabilidad financiera a largo plazo», destacó el vocero Gerry Rice. El clima festivo se extendió a los mercados, que reaccionaron con subas en las acciones de Petrobras tras el anuncio de que el ex titular de la Casa Civil Pedro Parente será presidente de la mayor empresa del gigante sudamericano.
El golpe contra Dilma se revela como una acción combinada de los poderes económico-financieros globales y de la inteligencia de Estados Unidos.
El golpe contra Dilma Rousseff se revela cada vez más como una acción combinada de los poderes económico-financieros internacionales y sectores de inteligencia estadounidense. Meirelles había sido titular del Banco Central con Lula da Silva y proviene del riñón bancario. Parente, jefe de Gabinete de Fernando Henrique Cardoso, dirigió la filial de Bunge en Brasil y desde 2010 regentea su propio emprendimiento: un fondo de inversiones, Prada, exclusivopara la gestión de fortunas que superen los 20 millones de reales (casi seis millones de dólares).
El Gabinete de Michel Temer deja mucha tela para cortar en el ámbito judicial. De los 21 ministros designados, siete están implicados en la causa Lava Jato –el escándalo Petrobras– y tres en otras denuncias de corrupción a su paso por gestiones estaduales y federales. Un detalle: Otavio Azevedo y Flavio Barra, dos jerarcas de la multilatina Andrade Gutierrez, acusaron al flamante ministro de Planificación Romero Jucá de haber recibido millonarios aportes para su campaña en el marco de acuerdos irregulares para la construcción de una represa.
En ese sentido tal vez el último condenado por el caso de la petrolera sea el ex jefe de Gabinete de Lula, Jose Dirceu, sentenciado a 23 años y tres meses de prisión por el juez Sergio Moro el miércoles.
Este escenario motivó una columna irónica del sociólogo de Oxford Celso Rocha de Barros relacionada con la crítica de que el Gabinete de Temer no tiene damas ni afrodescendientes. “Las mujeres y los negros están subrepresentados entre los implicados en el Lava Jato”.
Al decir de Glenn Greenwald, el periodista que publicó las revelaciones del analista de la NSA Edward Snowden en The Guardian, la arremetida contra el gobierno del PT tiene olor a petróleo y tal vez sea la principal consecuencia del espionaje ilegal a la mandataria y a Petrobras, otro escándalo pero de corte político-internacional. Greenwald, que vive desde hace 11 años en Brasil, dice que para él fue “inspirador y estimulante ver un país de más de 200 millones de habitantes liberarse del grillete de 21 años de dictadura de derecha apoyada por Estados Unidos y Gran Bretaña, y madurar una joven y vibrante democracia”. Lo dramático, añade, es “lo fácil y rápido que esa democracia puede ser revertida y abolida en todo menos el nombre”.
Y sí, las primeras medidas de Temer –recortes en planes de seguridad, el anuncio de modificaciones en el sistema de jubilaciones que los sindicatos rechazaron y suspensiones en la construcción de dos millones de viviendas del plan Mi Casa, Mi Vida– son favorables a lo que los mercados y el FMI apetecen. A nivel regional la designación de José Serra, notorio enemigo del Mercosur y Unasur, es en cambio un bocado para la estrategia del Departamento de Estado. La visita que Serra este domingo tiene planeada a Buenos Aires motivará protestas de la militancia local y de residentes brasileños. Pero Temer ya se está acostumbrando a ese rechazo generalizado.
La cultura de pie por la democracia
En todo el mundo los brasileños repudiaron «la muerte de la democracia». Lo que no imaginaban los propulsores de la interrupción del gobierno del PT es que los más visibles sean actores y artistas en general por la eliminación del Ministerio de Cultura. Uno de los hechos más trascendentes fue en el festival de Cannes, cuando el director de la película Aquarius, Kléber Mendonça Filho, y la protagonista, Sonia Braga, se sumaron al elenco para decirle No al golpe.
En Río de Janeiro, el edificio del Ministerio de Cultura se cantó un tema del oratorio de Carl Orff, Carmina Burana contra el vice en ejercicio.
En Buenos Aires, Isabela Gaia y el Coletivo Passarinho hicieron una performance frente a la sede del consulado, puntualizando cada uno de los logros del petismo derogados con urgencia por el gobierno provisional de Michel Temer.
Tiempo Argentino
Mayo 22 de 2016
por Alberto López Girondo | May 16, 2016 | Sin categoría
En mayo de 2010 Lula y el entonces premier turco Recep Tayip Erdogan anunciaban un acuerdo con el presidente Mahmud Ahmadineyad para la limitación y control del plan nuclear iraní. Hacía poco más de un año que Barack Obama estaba en el poder y el acuerdo fue celebrado por el mandatario estadounidense. Irán, y especialmente su presidente, eran la encarnación del mal sobre la tierra, y el documento representaba una posibilidad de evitar una guerra como la que alentaban la derecha norteamericana y el gobierno israelí. Pero el acuerdo fue abortado por la secretaria de Estado Hillary Clinton, según revelaron en aquel entonces fuentes diplomáticas brasileñas a este diario .
Lula era para la mayoría de los medios un líder de fuste y la economía de Brasil lo ubicaba como uno de los más influyentes a nivel internacional. Brasil aspiraba a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad en la ONU y tenía con qué. Incluso se unió al grupo BRICS, con Rusia, India, China y Sudáfrica, llamados a ser las potencias del siglo.
En junio de 2009, el golpe contra el presidente hondureño había enfrentado a Lula y la ex primera dama. Aquel respaldó a Manuel Zelaya y ordenó alojarlo en la embajada brasileña en Tegucigalpa, mientras que Hillary decidió reconocer a los golpistas de inmediato. En 2012, un golpe similar derrocó en Paraguay a Fernando Lugo. Dilma fue una de las adalides de la expulsión de ese país de los organismos regionales, aplicando la cláusula democrática.
En septiembre de 2013 Dilma pospuso un viaje a Washington acordado con la antelación que exige el protocolo, luego de las revelaciones del analista de la CIA Edward Snowden sobre el espionaje de las agencias estadounidenses al gobierno brasileño y la empresa Petrobras. Una insolencia quizás para Obama, que en enero había comenzado su segundo período y esperaba una reconciliación, luego del entredicho por Irán y el acercamiento de Brasil a las potencias emergentes.
En 2014 Dilma ganó la reelección con 54 millones de votos, 3,3 puntos o 3 millones de votos más que el conservador Aecio Neves. Suficientes para ganar –de hecho, la diferencia es mayor a la de Mauricio Macri sobre Daniel Scioli– pero la derecha pidió recuento de votos y denunció fraude. Una estrategia común de los partidos antipopulares de la región.
En enero de 2015 Dilma asumió su segundo mandato. En septiembre el gobierno de Obama y los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania anunciaron un acuerdo nuclear con Irán muy análogo al que había alcanzado Lula cuatro años antes.
El jueves la «santa alianza» de medios dominantes y legisladores venales, con una chorrera de causas por corrupción, sobre sus cabezas desplazaron a Dilma. Luego de meses de acoso judicial sobre la dirigencia política y especialmente el partido de la. El PT encabeza la lista de los enemigos a combatir por O Globo, que cuando se cumplieron 50 años del golpe militar de 1964 publicó un editorial de arrepentimiento por aquel «desliz» ¿Habrá que esperar otros 50 años para que se arrepienta de este?
Tiempo Argentino
Mayo 15 de 2016
por Alberto López Girondo | May 16, 2016 | Sin categoría
Honduras fue el primer ensayo en América Latina de golpe institucional, en junio de 2009. Luego vendrían el derrocamiento de Fernando Lugo en Paraguay, en 2012 y ahora el impeachment a Dilma Rousseff en Brasil.
Las consecuencias de esos golpes se perciben en el plano económico y político, con la vuelta del neoliberalismo. Pero también en los Derechos Humanos. Eso lo sabe bien Salvador Zuñiga Cáceres, quien para protegerse de persecuciones políticas emigró a la Argentina en ese 2012 y acá recibió la noticia de que su madre había sido asesinada, en marzo pasado.
No es que Honduras haya sido un territorio especialmente apacible históricamente. Pero durante el corto período de Manuel Zelaya hubo un soplo de aire fresco que permitía avizorar un futuro mejor para ese país centroamericano. Hasta que una artera jugada judicial-legislativa despojó al mandatario de su cargo y tropas militares lo expulsaron a Costa Rica.
La reacción de los países latinoamericanos fue contundente y el Brasil de Lula da Sliva jugó un papel clave. Barack Obama –que había asumido en enero de ese año– y especialmente su secretaria de Estado Hillary Clinton, también, pero para el otro lado..
Zuñiga es hijo de la militante social y ambientalista Berta Cáceres. La mujer luchaba al frente del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) contra la construcción de la represa hidroeléctrica de Agua Zarca, en tierras ocupadas por la comunidad lenca y desde aquel aciago 28 de junio arreciaron las amenazas contra su vida. En este contexto decidió que lo mejor para sus hijos era el exilio. Salvador y una hermana vinieron para la Argentina y el joven estudia medicina en la UBA con la esperanza de volver a su patria para servir a la comunidad.
No se equivocaba Berta Cáceres: el 2 o el 3 de marzo pasado, no se sabe bien, un grupo de sicarios entró en su casa y la acribilló a balazos. Una persona que estaba en la vivienda, el mexicano Gustavo Castro, salvó la vida porque se hizo el muerto y es el principal testigo del homicidio. Con protección diplomática pudo escapar de Honduras. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no pudo salvar la vida de Berta, quien había acusado a Hillary Clinton –ahora perfilada como candidata a la presidencia de EE UU– por la extrema violencia desatada en Honduras desde el golpe.
El crimen de esta mujer -que había recibido en 2015 el Premio Goldman, el máximo reconocimiento mundial para activistas de medio ambiente- mereció el repudio de organizaciones sociales y personalidades de todo el mundo, desde los presidentes de Nicaragua, Venezuela, el secretario de la OEA, hasta los actores Leonardo DiCaprio y Mark Ruffalo.
«En el libro Decisiones difíciles, Hillary dice que lo de Honduras era un proceso necesario -señala Zuñiga ante Tiempo- y ahí se hace evidente su apoyo al golpe y su responsabilidad en la violación de Derechos Humanos. EE UU nunca dejó de apoyar al ejército y la policía con el pretexto de las maras y de la violencia. Así militarizó diferentes lugares de Honduras y el territorio del pueblo lenca.
–¿Directamente lo hacen tropas estadounidenses?
–No directamente pero dan apoyo financiero. En Honduras está la segunda base más grande de Latinoamérica, Palmerola. Históricamente desde allí se intervino en Nicaragua, Guatemala y El Salvador, países que sufrieron conflictos armados intensos. Desde Honduras siempre apoyaron a las dictaduras de países vecinos. Hace poco le preguntaron a Hillary Clinton sobre su mirada en perspectiva del rol que había cumplido en Honduras y reiteró que era algo necesario y llegó a decir que para garantizar la seguridad en Honduras debía hacerse algo similar al plan Colombia. Se sigue fomentando golpes de Estado disfrazados de institucionalidad que desatan violaciones a los Derechos Humanos.
–¿Qué es lo que saben del asesinato de tu madre?
–Ella había recibido amenazas y estuvo detenida varias veces. La CIDH había pedido protección para ella, pero evidentemente el gobierno no se la dio. Luego del crimen dijeron, primero que era un caso de robo, luego que era una pelea dentro de la organización, y luego que fue un homicidio pasional.
–Pero hay detenidos.
–Sí, y son hombres vinculados con amenazas y con las empresas constructoras de la represa. Pero no nos dejan participar del proceso judicial, no nos dejaron poner un perito en la autopsia. La idea es que todo termine en esos cuatro detenidos, no seguir hacia los máximos responsables. Nosotros pedimos investigación independiente y justicia verdadera.
Tiempo Argentino
Mayo 15 de 2016
Foto Mariano Martino
por Alberto López Girondo | May 9, 2016 | Sin categoría
El extravagante Donald Trump finalmente está a las puertas de la nominación a la presidencia de EE UU por el Partido Republicano. Una campaña sazonada con todos los condimentos que cualquier experto en marketing político hubiese impugnado le dieron suficiente peso específico en las primarias como para imponerse contra todos los precandidatos e incluso contra el establishment partidario. Pero ahora deberá enfrentar no solo a su contrincante demócrata –todo señala a la ex primera dama Hillary Clinton- sino a los rebeldes republicanos que no confían en el magnate inmobiliario. Pero también al poderoso lobby militar-industrial, que teme que sus primeros esbozos en política exterior le quiten su principal sustento, que es la agresiva expansión de los antecesores en la casa Blanca, como George W. Bush y el Nobel de la Paz Barack Obama.
Así podría explicarse la animadversión que despertó en las principales espadas republicanas, que primero intentaron reforzar la candidatura de Marco Rubio o Ted Cruz. Ante el fracaso de esas opciones, ahora aparecen voces que proclaman alguna propuesta salvadora por fuera de la estructura partidaria. Por lo pronto, ya varios altos dirigentes del PR anunciaron que no piensan apoyar la aspiración de Trump.
Es lo que informaron los voceros de la familia Bush, una de las aristocracias republicanas, quienes desde las páginas de un diario tejano dijeron que no participarán en la campaña. El líder republicano en el Capitolio y ex candidato a vicepresidente, Paul Ryan, miembro del ala derechista, también tomó distancia, lo que motivó una réplica feroz del polémico empresario.
«No estoy preparado para sostener esa candidatura, es necesario unificar al partido», declaró Ryan. «Yo no estoy preparado para apoyar la agenda de Ryan», respondió Trump. Quien fuera el aspirante a la presidencia por esa fórmula en 2012, Mitt Romney, fue aún más lapidario: «Es un embustero, un fraude.»
Pero también hay rechazo desde los think tanks estratégicos ligados al PR. «Trump sigue siendo radiactivo de los principales estrategas de seguridad nacional del partido, que advierten que su enfoque «incoherente» de los asuntos del mundo y podría resultar peligroso para EE UU», detallan Hannah Allam y Nicholas Zazulia, sobre un análisis realizado por 121 miembros del equipo de expertos en seguridad nacional del PR.
Thierry Meissan, el fundador de la Red Voltaire, acota en tal sentido que en un discurso ante el The National Interest, una revista nacida del riñón del Nixon Center que alberga a sobrevivientes del equipo de Henry Kissinger, Trump deslizó su planteo sobre la política exterior estadounidense. «Haber tratado de exportar por la fuerza el modelo democrático occidental y haber querido imponerlo a pueblos que no están interesados en ese modelo ha sido un error fundamental», declaró entonces, para alarma de los belicistas que pululan en los despachos de la secretaría de Estado. Es para Meissan el ataque más duro desde los tiempos de John Kennedy a las apetencias del complejo militar industrial.
El dato es que Clinton, que fuera titular de esa cartera en el primer gobierno de Obama y parte del segundo, no sólo obedece –al decir de Bernie Sanders, su rival demócrata en la inerna– a las necesidades de Wall Street sino a los deseos de la industria bélica de su país. Aparato ávido de dinero y a la vez creador de mano de obra.
En ese contexto se puede entender que Trump, empresario mediático al fin y alejado de los circuitos de la política tradicional, sea una amenaza para esos sectores por su concepción radicalmente diferente de los manejos de la cosa pública. Hay quienes lo comparan con Silvio Berlusconi y Nicolas Sarkozy por su carácter de outsider del mundo político.
La pregunta es, teniendo en cuenta los conflictos bélicos en que incursionaron los Clinton, tanto Bill en la presidencia como Hillary en el ministerio, quién es el candidato más conveniente para las necesidades de los países al sur del río Bravo. Y quizás la promesa de Trump de construir un muro en la frontera con México sea la mejor noticia para los latinoamericanos, a pesar del discurso xenófobo del candidato.
Tiempo Argentino
Mayo 8 de 2016
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