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Los estudiantes le colman las calles de gritos a Bolsonaro

Los estudiantes le colman las calles de gritos a Bolsonaro

Si el gobierno de Dilma Rousseff comenzó a desplomarse lentamente a partir de las manifestaciones previas al Mundial de Fútbol de 2014, podría decirse que la debacle de Jair Bolsonaro ya está en marcha, a pesar de que todavía no pasó medio año de gestión. Esa sensación surge de las contundentes marchas en defensa de la educación pública que poblaron las calles de las principales ciudades brasileñas con un millón y medio de personas.

Eso, sumado a la catarata de denuncias contra Flavio Bolsonaro, el hijo senador del mandatario, al pobrísimo resultado económico del gobierno y la amenaza de mayores ataques a derechos adquiridos por la población –sin hablar del enfrentamiento con su vicepresidente, el general Hamilton Mourão– pintan un panorama oscuro para el ultraderechista que llegó al Planalto el 1º de enero pasado, tras la proscripción de Lula da Silva.

Este miércoles estudiantes y docentes de todas las universidades públicas salieron a expresar su firme rechazo a la política de ajustes que nacieron desde la cartera de Economía, a cargo del neoliberal Paulo Guedes, aunque se implementan desde el Ministerio de Educación.

Sorprendieron por su masividad pero por ser como la señal de alerta en el coloso sudamericano, poco habituado a las protestas ciudadanas. Y más aún porque son los primeros escarceos contra un gobierno recién asumido y que tuvo fuerte apoyo electoral el año pasado.

La Unión Nacional de Estudiantes de Brasil encabezó la manifestación luego de que se anunció el congelamiento de hasta un 30% del gasto universitario, alegando la «precaria situación fiscal del gobierno». Sólo en San Pablo se estimó que había medio millón de personas protestando contra una política que atenta contra la democratización de la enseñanza. Porque entre los planes que pierden presupuesto están los de integración por cuotas para minorías raciales.

Para el exrector de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Nelson Maculan, «es la primera vez que los brasileños empiezan a pensar que la educación pública es algo importante». En una entrevista con la AFP, el matemático de 76 años, que fue funcionario del Ministerio de Educación en el primer mandato de Lula, lamentó que la política de recortes lleve a que muchos jóvenes piensen en irse del país.

Es que el ajuste también impacta en la investigación científico-técnica que se viene llevando a cabo en instituciones terciarias de Brasil y que recibió un fuerte impulso durante los gobiernos del PT, que aspiraban a elevar al país a la categoría de potencia mundial.

La respuesta de Bolsonaro ante las protestas fue otra joya de su acervo. Primero llamó «idiotas útiles» a los estudiantes. Luego, firmó un decreto, el 9794, que a pesar de que determina que desde la Secretaría de Gobierno se pueden vetar nombramientos de agencias reguladoras, organismos autárquicos y todos los cargos en el exterior, incluyendo embajadores y las cabezas del Banco Central, apunta a las designaciones en los centros de estudios, con lo cual echa por tierra con la autonomía universitaria. Para el que fuera candidato del PT a la presidencia, Fernando Haddad, es una represalia de Bolsonaro y reclamó que la dirigencia tome en cuenta el plan del gobierno contra el sistema educativo.

El nuevo ministro de Educación, Abraham Weintraub –quien reemplazó el 8 de abril a Ricardo Vélez Rodríguez– llegó a declarar que la autonomía no es soberanía, y que la policía tiene derecho a entrar en las sedes universitarias. Además, anunció el bloqueo de las cuentas de las instituciones que se opongan al gobierno. «Las universidades que, en lugar de tratar de lograr la mejor forma académica, sólo están haciendo un caos, tendrán su recortes presupuestarios», señaló. Desde las calles, las pancartas respondían «el gobierno hace caos. Las universidades públicas hacen ciencia». Pero también se escuchaba: «La educación no es mercancía».

Otros frentes

El otro frente abierto contra Bolsonaro es a través de uno de sus hijos. Los Bolsonaro son una suerte de clan, cada cual más agresivo y brutal, sobre todo en las redes sociales. Flavio es senador por Río y aparece involucrado en maniobras de lavado de dinero a través de cuentas de su chofer, Fabricio Queiroz. Pero también por esta vía resulta relacionado con los asesinos de la concejal carioca Marielle Franco y de Anderson Pedro Gomes en marzo del año pasado.

La Justicia levantó el secreto fiscal y bancario de Flavio Bolsonaro, de Queiroz y de otros 80 exfuncionarios ligados al senador para que puedan ser investigados en una causa por evasión. De allí podrían surgir otras relaciones de tipo criminal. Bolsonaro Jr dijo que no lo iban a intimidar y calificó la medida como maniobras para debilitar a su padre. El presidente afirmó que no lo iban a poder «agarrar» por ese lado.

Otro decreto que levantó polvareda fue el que Bolsonaro autoriza a que los brasileños puedan portar armas en espacios públicos. Para un juez de la Corte Suprema, hay allí un «abuso del poder regulatorio», que contradice normativas de 2003 dictadas por Lula, precisamente para limitar el armamentismo individual.

Mourão, en tanto, viajó a China, donde tendrá un encuentro con el presidente Xi Jinping y asistirá a un plenario de la Comisión Sino-Brasileña de Alto Nivel de Concertación y Cooperación (Cosban). Como parte del grupo BRICS, Brasil es un socio estratégico de China. Pero el alineamiento de Bolsonaro y Trump pone en jaque la relación en el contexto de la guerra comercial declarada por Washington.

De gira por Dallas, Texas, el titular del Ejecutivo brasileño dijo admirar a EE UU. Fue allí donde se permitió analizar la situación política argentina. «Con problemas estructurales en el país, mi amigo (Mauricio) Macri enfrenta dificultades y ve crecer la posibilidad de que vuelva la anterior presidenta, una amiga del Partido de los Trabajadores de Brasil, de (Hugo) Chávez, (Nicolás) Maduro y Fidel Castro». «

En Argentina, también se protesta

Fueron miles, el jueves, en diversas ciudades argentinas, a pocas horas de las protestas en Brasil. La Marcha Nacional Educativa fue convocada por las federaciones de docentes universitarios que negocian la paritaria, hasta ahora sin resultados positivos.

Tiempo Argentino, 19 de Mayo de 2019

España: el ex comisario de las cloacas de los servicios de inteligencia

España: el ex comisario de las cloacas de los servicios de inteligencia

Cuando todavía no se acallaron los ecos de las elecciones del 28 de abril y aún se negocia la formación del nuevo gobierno de Pedro Sánchez, este jueves comenzó una nueva campaña, esta vez para municipales y autonómicas en regiones clave (Madrid y Cataluña) y al Parlamento Europeo, a desarrollarse el 26 de mayo. Antes del 28A la cuestión de las cloacas del Estado, el sistema de espionaje ilegal a dirigentes y magistrados, puso en el tapete el acoso del que también participaron algunos medios sobre Podemos y su líder, Pablo Iglesias. En estos días, la detención de cuatro empresarios vinculados al jefe de una organización paraestatal muestra un nuevo giro en el escándalo que involucra al PP de Mariano Rajoy pero tiene ramificaciones en otra gestión socialista.

El personaje central en esta historia es un comisario retirado, José Manuel Villarejo, detenido desde noviembre de 2017 en el marco de una denuncia por blanqueo de capitales y el armado de una organización criminal que se dedicó a utilizar información personal de dirigentes políticos, jueces y empresarios para extorsionarlos por dinero y para que obedecieran ciertas directivas ajenas a su voluntad.

La trama Villarejo también incluye el aprovechamiento de esa información por los poderes políticos, y en esta situación quedó expuesto el que fuera ministro del Interior de Rajoy, Jorge Fernández Díaz. En su lista de casos figuran filtraciones de supuestos delitos de un exalcalde de Barcelona, la manipulación de declaraciones de un exfuncionario venezolano en relación con pagos a los fundadores de Podemos por parte del gobierno de Hugo Chávez.

Villarejo, que había entrado en la policía en 1972 –ahora tiene 67 años– fue galardonado al poco tiempo por sus acciones contra la organización vasca ETA. Creció dentro de la fuerza hasta que por circunstancias no demasiado claras se alejó en 1983 para dedicarse a la actividad privada. En poco tiempo se hizo de una pequeña fortuna mediante la formación de casi medio centenar de empresas.

En realidad, lo más fructífero de su actividad perece haber sido la investigación particular, aunque la autoridades del gobierno aseguran que jamás tuvo permiso para ejercer como detective. Pero evidentemente sus contactos dentro de la Policía y sus relaciones con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la agencia de espionaje oficial, le dieron material para hacer su tarea como encubierto. Una especie de D’Alessio pero de las grandes ligas.

Entre sus casos más conocidos aparece el incendio en la Torre de Windsor, en la City madrileña. La investigación judicial determinó que fue un operativo destinado a quemar documentación perjudicial para el presidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Francisco González Rodríguez, quien renunció a sus cargos en marzo pasado «hasta que concluyan las investigaciones en curso, pues así quiere evitar que se utilice a su persona para dañar a BBVA», según informó la institución.

La novedad de estos días es que la policía detuvo por orden judicial a un grupo de empresarios ligados a Villarejo, acusados de haber contratado al ex comisario por 10 millones de euros para entorpecer un caso judicial que los involucra en Guatemala con una colosal coima de 30 millones de la misma moneda  al expresidente Otto Pérez Molina para la adjudicación de la construcción y explotación de una terminal de containers en Puerto Quetzal.

Tiempo Argentino, 12 de Mayo de 2019

Donald Trump, el irascible cowboy del siglo XXI

Donald Trump, el irascible cowboy del siglo XXI

El canciller español Josep Borrell no es precisamente un amante del gobierno de Venezuela, pero el martes pasado lanzó un guante como para que el presidente estadounidense tome en cuenta lo que despiertan sus políticas de agresión y ninguneo internacional. «Donald Trump y su Gabinete están actuando en Venezuela con una diplomacia de cowboy… De ir diciendo ‘mira que desenfundo’ «. No había sido sino tras un capítulo más de acciones y amenazas de la administración de EE UU en su intentona de derrocar al mandatario chavista, pero debajo de la superficie hay algo que cala más hondo en España, pero fundamentalmente en Europa.

Es que este jueves, en ocasión de recordarse el Día de Europa, en homenaje al 9 de mayo de 1950 en que se firmó el acuerdo franco-alemán del hierro y el carbón, el puntapié inicial del mercado común y luego de la integración continental, la dirigencia de la UE debatía en una ciudad rumana el futuro de la organización. Y el cowboy estadounidense es uno de los temas que solapadamente forman parte de la hoja de ruta. De hecho, hace meses que comienza a crecer la idea de armar un ejército por fuera de la OTAN, para esquivar los compromisos con este impredecible socio.

Desde que llegó a la Casa Blanca, el empresario inmobiliario pateó el tablero internacional y rompió con los acuerdos pergeñados por sus antecesores a un nivel que resulta peligroso incluso para los aliados más firmes de Washington. Una de las bombas de tiempo que Trump le regaló a Europa es la ruptura de los acuerdos nucleares con Irán, hace un año.

La respuesta de Teherán plantea un dilema difícil de resolver por la UE ya que por un lado implica que nada quedará de aquel documento de tiempos de Barack Obama que planteaba un mecanismo de control del modelo de desarrollo atómico persa. Pensado para evitar esto que ahora se manifiesta, y el riesgo de una escalada nuclear en esa región. De hecho, a última hora del viernes, el Pentágono, decidió enviar un buque de guerra y una batería de misiles Patriot para sumarse a los portaviones y los bombarderos que los Estados Unidos tiene desplegados en el Golfo Pérsico el viernes. «Es en respuesta a indicios de una mayor disposición de Irán a realizar operaciones ofensivas contra fuerzas estadounidenses «, reconoció el el Pentágono

Los pactos preexistentes

Pero además, la ruptura del pacto 5+1 representa una pérdida incalculable de ingresos para decenas de empresas que, a raíz de ese convenio, firmado por EE UU, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania en 2015, ya se habían lanzado a hacer contratos con el gobierno de Hasan Rohaní. El incremento de sanciones afecta también a bancos y entidades financieras que comercien con Irán.

La cumbre europea se realizó en el inicio de una rueda electoral entre el 23 y el 26 de mayo para renovar el Europarlamento. Con la incertidumbre de lo que ocurrirá en el Reino Unido sobre el Brexit, el dato es que mientras la premier Theresa May negocia y renegocia los términos del divorcio, los británicos también irán a las urnas. Quizás de ese resultado dependa la suerte de aquel referéndum catastrófico para quienes llamaron a consulta creyendo que no lo podían perder. La mano de los ideólogos de Trump se percibe en los partidarios del Brexit tanto como en las derechas eurofóbicas que pululan en el continente.

El sitio elegido para el encuentro paneuropeo tampoco fue casual. La ciudad de Sibiu está ubicada en Transilvania y fue punto de disputa entre cristianos, musulmanes y otomanos durante siglos. Y si hubo un guiño en la selección de ese sitio también lo sería para Rusia, ya que Rumania fue una de las repúblicas socialistas en la era soviética. Por otro lado, Sibiu está a 100 kilómetros de las tierras del conde Vlad Drácula, en Sighisoara.

Más allá de alegorías, otro tema que inquieta en la UE es la decisión de aplicar el Título III de la Ley Helms-Burton de 1996. Se trata de una normativa que en su momento endurecía sanciones a Cuba, pero que fue aplicada sólo parcialmente ante las protestas entonces de empresas y gobiernos europeos. Lo que hizo Trump en todo caso es hacer cumplir una ley que estaba guardada en un cajón. Hasta el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel había sido aprobado por el Congreso de EE UU en los ’90, pero nunca se había aplicado.

En el caso de Cuba, la medida abre las puertas a que se puedan hacer demandas al gobierno de la isla por empresas expropiadas al principio de la Revolución, en la década del ’60. Los que podrían padecer las consecuencias son firmas internacionales que luego tomaron instalaciones o se dedicaron a operar en los mismos rubros. La mayoría, en el ramo turístico por ejemplo, son españolas.

También estos días Trump se envolvió en otro cruce con Corea del Norte. Luego del fracaso de las rondas de negociaciones entre el inquilino de la Casa Blanca y Kim Jong-un –un fracaso que los analistas no atribuyen al polémico empresario sino a los representantes del aparato industrial-militar enquistados en la administración-, desde Pyongyang vinieron mensajes poco amistosos. Es así que la agencia de noticias norcoreana confirmó el lanzamiento de un misil de largo alcance.

«Eran misiles más pequeños, misiles de corto alcance. Nadie está contento con eso», se defendió Trump ante los periodistas. Y el debate se centró en el tamaño del proyectil y no en que era una muestra de que la relación Washington-Pyongyang sigue como antes del primer encuentro.

La andanada de amenazas y aumento de aranceles para productos chinos se inscribe en otro tipo de peleas. Porque aquí si importa el tamaño y China es el competidor más firme y decidido por la hegemonía económica, tecnológica y quizás hasta militar de EEUU. A todo esto, Trump muestra su interés en profundizar relaciones con los gobernantes que mejor sintonizan con su política de armas llevar y prepotencia a lo vaquero, como Jair Bolsonaro.  El viernes anunció su intención de declarar a Brasil como aliado militar por fuera de la OTAN y devuelve gentilezas con el exmilitar, que se dice admirador de Estados Unidos y del libre uso de armas de fuego.

Allen Mendenhall, director del Centro Blackstone y alguien al que no se puede considerar opositor a Trump, lo definió también como con cowboy ya en 2017. Lo más curioso es cómo define al icónico vaquero que inmortalizó Hollywood. «Uno nunca está seguro de si es un mal tipo con buenas cualidades o un buen tipo con malas cualidades.» Y agrega que puede ser, como Wyatt Earp, «tanto el hombre de la ley como el forajido que puede poner en peligro la armonía de la comunidad».

Tiempo Argentino, 12 de Mayo de 2019

Mónica González: «En el PSOE somos europeístas, para lo bueno y para lo malo»

Mónica González: «En el PSOE somos europeístas, para lo bueno y para lo malo»

En la sede central del PSOE, el mítico edificio de la calle Ferraz, la conocen simplemente como Mónica Silvana. Nacida en Buenos Aires, Mónica Silvana González se crió en Esquina, Corrientes, y, egresada de la Universidad Nacional del Nordeste, emigró a España a fines de los ’90. En Alcalá de Henares construyó una carrera dentro del partido que está en el gobierno desde junio de 2018 y, tras el triunfo del domingo pasado en las generales, ahora ella postula a una banca como eurodiputada para los comicios del 26 de mayo. En charla con Tiempo, González habla de las posturas que piensa impulsar, como renovar los postulados del Estado de bienestar y luchar contra las derechas neofascistas y la creación de un ejército europeo por fuera de la OTAN. Pero también de Cataluña y de cómo impacta la crisis de Venezuela en la actualidad española, habida cuenta de que Leopoldo López se refugió en la embajada de ese país tras la intentona golpista del martes. «Va a ser una legislatura apasionante porque deberemos dar una vuelta a los inicios, a cómo se fundó la Unión Europea, que era no sólo compartir el hierro y el carbón sino un Estado de bienestar», adelanta.

–¿Cómo sería esa agenda?

–Una de las cuestiones es buscar un seguro de desempleo europeo donde te puedas mover por diferentes países y no pierdas una mínima cobertura social. También una nueva fiscalidad europea más homogénea. Hay algo clave: cuando la derecha dice que va a bajar impuestos, debemos preguntarnos por dónde nos van a quitar. Si en salud, en educación, porque nada es gratis.

–Esa política va en contra de los aires que se respiran en Europa salvo en Portugal, ¿podrán lograr esos objetivos en este contexto?

–Buscamos recuperar la socialdemocracia europea. Portugal y España son el modelo antagónico a lo que viene de Europa desde hace años. A partir del gobierno del PSOE se abrió una nueva vía para muchas cuestiones como discutir nuevas políticas migratorias y la redistribución de ingresos. Otro de los temas es dotarnos de un ejército europeo.

–¿Fuera de la OTAN?

–Efectivamente. Es una idea que viene cuajando en varios países y que llevamos en nuestro programa. Tener una fuerza propia y no depender de la OTAN pues con la deriva de EE UU con el trumpismo se aleja de los posicionamientos en Derechos Humanos que defendemos. Vamos a intentar tener un grupo socialdemócrata con suficiente fuerza, un muro que contenga el avance de la derecha que intenta destruir Europea. Quizás tengamos que explicar que Europa se construye desde los 179 municipios que tenemos en Madrid.

–Alguna vez dijiste que Madrid, precisamente, es la comunidad con más desigualdad de toda España.

–Es la comunidad más importante de España, con los indicadores más altos del país, pero también los índices de pobreza más altos. Los sindicatos hablan de que casi 170 mil niños no tienen garantizada una comida al día. He sido cuatro años diputada en la Asamblea de Madrid y hemos trabajado en eso. No hemos inventado nada los socialistas sino sacamos los manuales de siempre, de la redistribución, de los derechos sociales. Estamos en un momento clave: parece que el tema es si volvemos a discutir aquellos viejos temas que se debatieron hace 40 años en España o si avanzamos hacia una sociedad más inclusiva donde personas como yo, inmigrantes (somos casi el 10%), podamos ocupar espacios de responsabilidad política.

–Uno de esos temas es Cataluña. Hay gente que me dijo: «Por suerte estamos en la UE, si no ya nos estaríamos matando, porque los españoles somos muy salvajes».

–Al PP y a la derecha les interesaba que creciera el independentismo y el independentismo vivía a costa de que en La Moncloa nunca se los recibía. Era un bloque enfrentado pero que se retroalimentaban entre ellos. Lo que propone el PSOE, y no de ahora, es una reforma constitucional donde se busque otro anclaje de Cataluña dentro de la Constitución.

–¿Cómo sería ese anclaje?

–Habíamos propuesto una comisión para estudiar una reforma constitucional cuando éramos oposición y el PP la dejó morir. Y el tema es que estuvieran los independentistas, para ser parte de la reforma. Pero nos acusaron de querer pactar: lo que se trata es de abrir una tercera vía. ¿Cuál será la solución? No lo sabemos. Cuando te sientas a negociar no sabes cuál va a ser el resultado final. Es cierto que hay límites y por tanto no va a haber declaración de independencia ni una cuestión de unilateralidad. Queremos a Cataluña dentro de España.

–En estos días arreció la crisis en Venezuela, donde el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, que promovió una mesa de diálogo que la oposición hizo fracasar, pide a gritos evitar un derramamiento de sangre.

–Somos un partido europeísta para lo bueno y para lo malo. Nuestra propuesta siempre fue tomar una decisión en la que no estemos solos. Somos la puerta de entrada de Latinoamérica y tenemos vocación de tener una relación directa con Latinoamérica, pero no queremos tomar un posicionamiento individual. Buscamos una unanimidad de posición en el Parlamento europeo. Acá la derecha buscó dividir y confrontar con el tema de Venezuela y dividir a los venezolanos, que son el principal grupo que está solicitando asilo. El gobierno español ya se pronunció contra las propuestas de EE UU y la locura de Trump, aunque no podemos negar la situación ni el clima social de Venezuela.

–Parece que todos los canales de diálogo estuviesen clausurados.

–En la Internacional Socialista que se desarrolló en República Dominicana (en enero pasado), a la que asistió Pedro Sánchez como vicepresidente, se estableció no seguir apoyando y sostener al gobierno de Maduro. Ahora nuestro gobierno se pronunció contra el golpe. Esa es nuestra postura.

–¿Cuál debería ser la respuesta ante el Brexit?

–Queremos que el Reino Unido siga formando parte de la UE y no pasar por sobre su soberanía, pero tendrán que decidir ellos si se quieren ir definitivamente. Nos preocupa cómo se gestiona el divorcio. Mucho del desarrollo español se vincula a los mercados británicos, muchos españoles viven allí y una gran población inglesa vive aquí, en nuestras costas, en Valencia, en Baleares, en Canarias, muchos hasta son alcaldes de municipios españoles. Defendemos que no se vayan, pero que lo digan de una vez, no podemos estar jugando a una inestabilidad que juega con la inestabilidad de todo un continente.

Tiempo Argentino, 5 de Mayo de 2019