por Alberto López Girondo | Ago 4, 2019 | Sin categoría
El presidente Jair Bolsonaro avanza en su proyecto de formatear a Brasil y a pesar de que grandes sectores de la sociedad no dejan de mostrar su indignación, continúa sin el menor reparo político. Esta semana, tras denigrar al titular de la Orden de Abogados de Brasil, hijo de un desaparecido por la dictadura, se lanzó a modificar la composición de la Comisión Especial de Muertos y Desaparecidos (Cemdp) que investigó los crímenes del régimen militar. También destituyó al jefe del Instituto de Investigaciones Espaciales (INPE), Ricardo Galvao, porque reveló el peligroso incremento en el nivel de destrucción forestal en un año.
Desafiante, en un reportaje a O Globo el primer mandatario justificó la designación de un militar y un abogado de su partido en la Cemdp, en que «ahora cambió el presidente, Jair Bolsonaro es de derecha, punto final». Y para agregar un poco más de leña al fuego, agregó que «cuando ellos (por el PT) ponían a terroristas ahí, nadie decía nada, ahora cambió el presidente, también cambió la cuestión ambiental».
Galvao, un físico de 71 años, venía denunciando la aceleración de la tala de árboles en Amazonas: según sus informes, el primer semestre deforestaron 920,4 kilómetros cuadrados de selva, casi cuatro veces el tamaño de la Ciudad de Buenos Aires. No sólo eso, trató a Bolsonaro de cobarde por haber dicho que publicar esos datos atentaba contra la imagen del país.
«Mis palabras sobre el presidente generaron molestia, entonces seré destituido», explicó el científico al salir de una reunión con el ministro de Ciencia y Tecnología, Marcos Pontes, un teniente coronel de la aeronáutica brasileña que en 2006 hizo el curso de astronauta en la NASA y tripuló una nave Soyuz en un viaje a la Estación Espacial Internacional.
Bolsonaro dio otro golpe en la Cemdp –un organismo creado en 1995, que fue el antecedente más directo de la Comisión de la Verdad creada por Dilma Rousseff en 2011– luego de entreverarse en un debate con Felipe Santa Cruz, presidente de la OAB, hijo de Fernando Santa Cruz, desaparecido en 1974 a los 26 años. El mandatario brasileño, iracundo porque Santa Cruz había respaldado la actuación de los defensores del autor de la cuchillada contra el entonces candidato presidencial, dijo: «Si quiere saber cómo desapareció su padre, yo se lo puedo decir. Pero no querrá saber».
Lo que vino luego fue la denigración de Santa Cruz, quien fue detenido por fuerzas del Ejército en el carnaval de Río y no volvió a aparecer. Como respuesta institucional, desde el PT y los abogados le pidieron que si tenía información la brindara. El pedido llegó hasta el Supremo Tribunal de Justicia.
Bolsonaro dobló la apuesta y modificó la composición de la Cemdp y sustituyó a cuatro de los siete miembros. Así, el organismo será dirigido por Marco Vinicius Pereira de Carvalho, un abogado afiliado al partido de Bolsonaro y asesor de la ministra de Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, pastora evangélica y célebre por haber declarado que en Brasil nos niños deben vestir de azul y las niñas de rosa. O que la película Frozen convierte a la chicas en lesbianas.
En la comisión también ingresa el diputado del PSL Filipe Barros, un joven de 28 años que celebró el 55° aniversario del golpe militar, el 31 de marzo pasado. Otro nuevo miembro, el coronel Weslei Antonio Maretti, es admirador del militar que torturó a Dilma en su juventud, mientras que el oficial del ejército Vital Lima Santos también es abogado. «
Que se asesinen entre narcos: la solución brasileña a los problemas carcelarios
Desde hace décadas, aunque no se digan expresamente, la solución a los problemas carcelarios en Brasil pasa por dejar que las propias bandas de narcotraficantes resuelvan sus disputas con la barbarie. Pasó esta semana en la prisión de Altamira, estado de Pará, cuando miembros de la fracción Familia del Norte tuvieron vía libre para eliminar a 58 integrantes del Comando Vermelho. Fue una de las mayores matanzas en una penitenciaría en la historia judicial del país, pero ni siquiera es la más atroz: en mayo pasado, una serie de revueltas en el estado de Amazonas dejó un saldo de 55 muertos; en 2017 se habían producido 67 muertes en una semana de protestas carcelarias en Manaus o otras 33 en Boa Vista. La serie trágica llega hasta 1992 cuando 111 presos fueron asesinados en Carandiru, San Pablo, en un hecho que conmovió al mundo, registrado en documentales y un film.
El estado norteño de Pará suele ser noticia por estos hechos desde hace tiempo. Según los expertos, dos circunstancias se cruzan. Por un lado las cárceles están atestadas de presos víctimas de modelos de represión cada vez más refinados. La de Altamira debía ser reemplazada por otro establecimiento más amplio que debía estar listo en 2016 pero se demoró hasta fin de año. Había 343 internos: tiene capacidad para 163.
Lo más grave es que el norte de Brasil se convirtió en terreno propicio para las bandas de narcos, que aprovechan un corredor productivo que lleva a la selva colombiana, con ramificaciones en Paraguay y Bolivia, en el sur. Esos espacios son disputados desde tiempo atrás por el Comando Vermelho, la más antigua de las organizaciones criminales, creada en 1969 en la cárcel de Ilha Grande, de Río de Janeiro, de la fusión de presos comunes que buscaban defenderse de los maltratos en la época de la dictadura y que contaron con la formación de detenidos por razones políticas. Son una suerte de hermandad capaz de luchas por el bienestar de los familiares de los detenidos y de los mismos presos en el interior de los penales del país.
En ese escenario, en San Pablo fue creciendo el Primer Comando Capital (CCC), que le copió procedimientos y compite por los mercados. Fundado en 1993 en la cárcel de Taubaté, de allí se desprendió el Comando Classe A (CCA), que también actúa como Familia del Norte.
Los datos que se conocen de lo ocurrido el lunes sugieren que hubo zona liberada para que un grupo del CCA invadieran el pabellón que ocupaba el CV. Las autoridades declararon que usaron facas para acuchillar a rivales. De los 58 muertos, 16 fueron decapitados, los otros fallecieron asfixiados en un incendio provocado por los atacantes.
No hubo argumentos para explicar por qué razón los carceleros no detectaron que muchos de los internos tenían armas blancas ya que se supone que deben hacer requisas para evitar estas situaciones. Peor aun: se conoció la noticia decidieron el traslado de los sobrevivientes de CV. Pero otros cuatro murieron asfixiados en el ómnibus donde los llevaban, elevando la cifra de víctimas a sesenta y dos.
Tiempo Argentino, 4 de Agosto de 2019
por Alberto López Girondo | Ago 1, 2019 | Sin categoría
Las Primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) fueron creadas en 2009, bajo la administración del kirchnerismo, con el objetivo de ser un ordenador de las disputas internas de los partidos políticos. En la actual edición, no habrá confrontación entre fórmulas presidenciales de un mismo partido. Por ello, desde el oficialismo se ensayó tiempo atrás una crítica a este proceso político con el argumento de que era un gasto innecesario. En realidad, existía el temor encubierto a un resultado adverso en esta primera compulsa electoral. Pero, ante la imposibilidad de cambiar las reglas de juego en el Congreso Nacional, el macrismo desistió de aquellos planes.
Las encuestas que circulan por los medios de comunicación, y en las que, en rigor, no todos confían por la volatilidad de los datos y fundamentalmente por los antecedentes de las últimas elecciones, hablan de una marcada polarización. Pero todo quedará definido el 11 de agosto, cuando los argentinos vayan a las urnas y el resultado revele cómo está su ánimo en torno a la renovación presidencial.
Tanto el Frente de Todos, la denominación que adquirió el PJ con los partidos que apoyan al binomio Alberto Fernández-Cristina Fernández, como Juntos por el Cambio, la marca del oficialismo que lleva al senador aliado, Miguel Ángel Pichetto, apuestan decididamente a partir el electorado en dos. En ese entramado, cada voto indeciso cuenta y la polarización parece no dejar demasiado espacio para un tercero en discordia.
El exministro de Economía Roberto Lavagna, y el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, integrantes de la fórmula de Consenso Federal, se las ven en figurillas para obtener su momento ante las cámaras, algo que les permitiría pelear su lugar bajo el sol. Es que los medios hegemónicos ya pusieron sus fichas por la continuidad. La jugada macrista de sumar a Pichetto a la fórmula y la del peronismo de recuperar a Sergio Massa le quitaron peso político a la coalición, que intentaba ser una alternativa a la polarización.
Batallas centrales
Pichetto no pasó al macrismo para sumar votos, sino por su capacidad de articulación con el universo peronista. Mostró eso en San Luis, al sumar a las filas de Juntos por el Cambio al senador Adolfo Rodríguez Saá, hermano del mandatario provincial, Alberto, que está encolumnado con el kirchnerismo. Los Rodríguez Saá compitieron por la gobernación en junio. Ganó Alberto con el 42% de los sufragios, mientras Adolfo obtuvo un 22%, porcentaje sobre el que apunta el oficialismo para sumar a su cosecha.
Por su parte, el ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner tiene a los cordobeses en sus oraciones de manera permanente. Mantuvo un encuentro con el gobernador Juan Schiaretti, del que en principio no obtuvo más que una foto, pero consiguió remover aguas entre los intendentes peronistas. Córdoba fue el distrito clave en 2015, cuando arrasó Macri, pero ahora con sus políticas económicas a la vista, es improbable que se repitan aquellos guarismos. Schiaretti, que tenía todo listo para conformar un frente con Urtubey, Lavagna, Massa y Pichetto, quedó desairado y trata de defender su territorio sin comprometer su propio caudal electoral, refrendado en mayo por el 57% de los votos, ante un radicalismo dividido.
Santa Fe, otro distrito determinante ofrece un panorama también intrincado. En junio el peronista Omar Perotti destronó al socialismo, que había gobernado por 12 años. En el Frente de Todos celebraron el triunfo como propio, pero el mandatario electo esquiva el bulto a las definiciones tajantes y se limitó a tímidos mensajes de apoyo a Fernández. Con todo, en el final de la campaña, Perotti participó de actividades junto con Fernández.
La batalla principal se librará en territorio bonaerense. La gobernadora María Eugenia Vidal intenta revalidar títulos ante la propuesta del peronismo encabezada por el exministro de Economía y diputado nacional, Axel Kicillof y la intendenta de La Matanza, Verónica Magario. La clave aquí será el peso de las fórmulas presidenciales de ambos espacios ya que, según algunos análisis, en un escenario reñido será decisiva la incidencia del corte de boletas.
Aportes externos
Estas serán las terceras PASO a nivel presidencial. Para el análisis, no hay punto de comparación con 2011, cuando ganó Cristina Fernández ante la dispersión de los partidos de la oposición. En 2015, en tanto, el resultado fue positivo para el Frente para la Victoria, con casi 39% contra 30% de Cambiemos. El tercero esa vez fue Unidos por una Nueva Alternativa, que llevó a Massa y José Manuel de la Sota y logró cerca de 21% de apoyos. En la general, si bien en la primera vuelta Daniel Scioli le sacó tres puntos de ventaja a Macri, Cambiemos logró unificar al anti kirchnerismo en el balotaje para quedarse con la presidencia por menos de 3%. Lo que indica que lo que muestre la foto del 11A será un indicador de cara a la película de octubre o eventualmente noviembre, pero no deberá ser tomado como un resultado definitivo, puesto que mucha agua correrá hasta el 27 de octubre.
De todas maneras, para el Gobierno es importante no quedar mal parado ya que temen que el sostén del FMI –en julio liberó otros 5.400 millones de dólares que, según entienden en la oposición, «son aportes de campaña que deberán pagar todos los argentinos»– no sea suficiente para calmar a la economía.
De allí la urgencia por sacar del escenario a postulantes que puedan limar, aunque sea en pequeña escala, la cosecha electoral de Macri-Pichetto. Es lo que denuncia el ultra liberal José Luis Espert, candidato presidencial de Despertar, quien perdió un precandidato a vice tentado con una banca a diputado por Juntos por el Cambio a última hora y quedó envuelto en una controversia judicial por la inscripción de su fórmula.
Otros espacios de la derecha son el que integran el ex militar carapintada Juan José Gómez Centurión y la militante antiabortista Cynthia Hotton. Y también se postula el neofascista Alejandro Biondini acompañado por otro ex carapintada, Enrique Venturino.
En tanto, y tras el terremoto dentro del Partido Obrero que terminó con la expulsión de su tradicional líder, Jorge Altamira, se presenta el Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad, con Nicolás del Caño-Romina Pla, donde se nuclean el PTS, el MST, el PO e Izquierda Socialista. Y por fuera de esta alianza quedó el MAS, que lleva a Manuela Castañeira como precandidata a presidenta.
Revista Acción, primera quincena de Agosto de 2019
por Alberto López Girondo | Jul 31, 2019 | Sin categoría
Jair Bolsonaro sigue con su cruzada para denostar a las luchas contra la dictadura y a justificar la tortura y las desapariciones de personas, en un giro hacía las épocas más oscuras de Brasil y del continente. Y lejos de pedir disculpas o guardar silencio luego de la arremetida contra el presidente de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Felipe Santa Cruz, ahora declaró «sobre la situación del 64, hay documentos de que se mató o no se mató. Eso es una bobera».
Luego agregó ante un grupo de periodistas en Brasilia, sin inmutarse: «¿Usted le cree a la Comisión de la Verdad? ¿Cuál fue la composición de la Comisión de la Verdad? ¿Fueron siete personas nombradas por quién? ¡Por Dilma Rousseff!». Lo que sugiere la frase es que esa institución carece de credibilidad porque fue creada por alguien que fue presa y torturada por la dictadura por su pertenencia a un grupo armado.
La brutalidad del ataque a Santa Cruz, que desde principios de este año dirige el colegio de abogados más importante de Brasil, generó fuertes apoyos al hijo de Fernando Santa Cruz, desaparecido en Río de Janeiro en febrero de 1974, cuando tenía 26 años.
La solidaridad llegó incluso del expresidente Lula da Silva, preso en Curitiba por una causa muy cuestionada a raíz de la revelación de las maniobras del exjuez Sergio Moro para condenarlo sin pruebas en un proceso de corrupción.
«Solo quien soportó el sufrimiento de perder a un ser querido sin tener siquiera el derecho de velar su cuerpo podrá entender lo que usted siente en este momento. Es como si violentasen a su padre otra vez, junto con todas las víctimas de la dictadura», dice Lula en una carta abierta a Santa Cruz.
En otro tramo de la misiva, el dos veces presidente le dice que «Brasil no merece oír las palabras de odio de quien, por el cargo que ocupa, debería referirse con respeto a quienes sacrificaron la vida por la libertad de nuestro país». Luego acusa, sin nombrarlo, a Bolsonaro, de quien afirma que «al atacar a los más frágiles y los que no se pueden defender, ese mal presidente revela su carácter cobarde».
Más adelante, Da Silva asegura tener «la certeza de que la inmensa mayoría del pueblo brasileño ama la paz y la democracia», y añade: «siempre vamos a reverenciar a nuestros verdaderos héroes, y eso es lo que los tiranos no consiguen soportar».
El excapitán, devenido primer mandatario tras la detención y proscripción de Lula, criticó en a la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), creada durante el mandato de Dilma Rousseff, que emitió en 2014 un informe donde revela que en los 21 años de dictadura se cometieron 434 asesinatos, hubo cientos de detenciones arbitrarias y se practicó regularmente la tortura.
Bolsonaro insinuó en 2011 que Fernando Santa Cruz murió al cabo de una borrachera durante el carnaval carioca de 1974. Ahora deslizó que murió por rencillas dentro de la agrupación política a la que pertenecía, Acción Popular Marxista Leninista (AP). «No fueron los militares quienes lo mataron. Es muy fácil culpar a los militares por todo lo que ocurre», insistió.
Pero desde todos los rincones del país salieron a exigirle pruebas de lo que afirma. Hasta el gobernador del estado de San Pablo, el derechista Joao Doria, consideró inaceptables esas palabras, al recordar que su padre fue destituido de su cargo de diputado por la dictadura en 1964 y tuvo que exiliarse.
Marco Aurelio Mello, uno de los jueces del Tribunal Supremo de Justicia, le recomendó al presidente de la nación «una mordaza para controlar su lengua», mientras que diputados de la oposición trataban de juntar voluntades para abrir un juicio político.
Tiempo Argentino, 31 de Julio de 2019
por Alberto López Girondo | Jul 31, 2019 | Sin categoría
Miles de brasileños se hicieron presentes en un acto en favor del periodista estadounidense Glenn Greenwald, amenazado por el presidente brasileño Jair Bolsonaro después de que filtraran conversaciones privadas que mostraron las irregularidades con que el ex juez y actual ministro de Justicia Sergio Moro y los fiscales de la Operación Lava Jato condenaron a Lula da Silva. El acto se realizó en el local de la Asociación Brasileña de Prensa (ABI por su siglas en portugués) en Rio de Janeiro y contó con la presencia de los actores Camila Pitanga y Wagner Moura y el compositor y cantante Chico Buarque.
Greenwald, casado con el diputado carioca David Miranda, dijo ante el auditorio que colmó la sala y se agolpó en las calles de los alrededores, que aún sabiendo que estaría mucho más seguro si se muda a otro país, no piensa en dejar Brasil. «Decidimos que nunca vamos a hacer eso, no me importa si viene la policía a mi casa; no voy a huir de este país, me voy a quedar aquí», dijo.
Bolsonaro había declarado que Greenwald cometió un delito al divulgar informaciones obtenidas por presuntos hackers de forma ilegal, ingresando a celulares de funcionarios judiciales del Grupo de Tareas de Lava Jato, y señaló que debería ser detenido. El fundador del portal The Intercept se acogió a su derecho de no divulgar la fuente de las informaciones.
El viernes el ministro de Justicia Sergio Moro publicó una ordenanza que permite echar a extranjeros a los que se acuse de terroristas o narcotraficantes, una normativa que parecía escrita para el periodista estadounidense.
Al otro día, el primer mandatario acusó a Greenwald de «malandra» porque se casó y adoptó chicos en Brasil, lo que de acuerdo a las leyes impide que las autoridades puedan expulsarlo del país.
«Es surrealista ser condenado moralmente por haber estado casado durante 15 años y por haber adoptado a dos niños en un país donde hay 47.000 niños en orfanatos, sin familia, sin amor», dijo el periodista, que estuvo acompañado de sus hijos y de su marido, visiblemente emocionados todos ellos.
«(Con la filtraciones) se demostró que el superhéroe (por el rol que los medios hegemónicos le dieron a Moro) en realidad es un corrupto y abusó de su poder para amañar las elecciones», dijo Greenwald. El público presente gritaba consignas del tipo «Ningún paso atrás, dictadura nunca más» y pedía el juicio político de Bolsonaro.
Greenwald recibió la solidaridad de agrupaciones de periodistas de Brasil y del exterior. También de la dirigencia política encolumnada con la oposición, a la que se sumó el presidente de la Cámara de diputados, Rodrigo Maia, quien indicó que «en un Brasil democrático, con estado democrático de derecho, el secreto de la fuente es una cuestión constitucional».
Además, unos 800 abogados y juristas firmaron un manifiesto en defensa de la libertad de prensa y pidiendo la renuncia del ministro Moro por la ,manipulación de la causa contra Lula que revelan los chats publicados por The Intercept y luego el diario Folha de San Paulo y la revista Veja.
Tiempo Argentino, 31 de Julio de 2019
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