Mucho se dijo sobre el escaso aporte que las PASO hacen en el sistema político cuando, como esta vez, las precandidaturas de cada espacio estaban definidas de antemano. «No van a definir nada», repetían voceros del Gobierno. Aun así, se lanzaron a una campaña a todo o nada con el convencimiento de que un resultado ajustado, como prometían las encuestas, auguraba un calco de 2015: un triunfo en balotaje juntando detrás de Mauricio Macri a todo el arco anti kirchnerista. Sin embargo, los 15 puntos de diferencia entre Alberto Fernández y Macri y los 18 de Axel Kicillof sobre María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires dejaron un nuevo escenario. Más allá de lo que ocurra el 27 de octubre, es otro el país que enfrenta este período electoral. Si bien la distancia que tomó el Frente de Todos –que conviene decir, siguiendo al candidato a presidente, «es mucho más que kirchnerismo», ya que suma a buena parte del progresismo con el peronismo institucional y el massismo– parece irremontable, Argentina puede dar cuenta de muchas sorpresas en su historial. Detrás de esta expectativa Macri y el núcleo duro de Juntos por el Cambio aspiran a revertir una presumible derrota limando apoyos a la fórmula Fernández-Fernández y buscando convencer a votantes de Roberto Lavagna, Juan José Gómez Centurión y José Luis Espert de que el único voto útil es el que fuerce un balotaje. Y apostar que quienes no votaron esta vez lo hagan por Juntos por el Cambio. La matemática acompaña a esta iniciativa, los que no dan muestras de querer acompañar son otros actores necesarios para dar un batacazo. Entre las propias filas de lo que fue Cambiemos, muchos están escapando al compromiso. Es el caso de gobernadores que tuvieron la prudencia de adelantar elecciones, como el jujeño Gerardo Morales o el mendocino Alfredo Cornejo, titular de la UCR. Morales pudo ser reelecto, pero al radicalismo mendocino se le puede complicar porque en esa provincia se elige gobernador el 29 de septiembre y ahora el clima parece adverso para el partido de gobierno. De allí que Cornejo fue de los primeros en despegarse de la contundente derrota y el primero en reconocer el triunfo del Frente de Todos en su provincia. Si bien en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta obtuvo una gran diferencia sobre Matías Lammens, el temor a un efecto arrastre elevó la tensión y el alcalde porteño extrema precauciones para evitar una inesperada segunda vuelta. En la provincia, a su vez, la gobernadora Vidal trata de defender un espacio que podría crecer hacia el futuro y acordó que los intendentes de su coleto vayan con boleta corta para resguardar los 64 municipios propios. Vidal y Rodríguez Larreta habían pedido adelantar elecciones, sin éxito.
Saltar el charco En los medios (ver Hacerse cargo) también fue evidente el intento por despegarse de la cobertura que la prensa hegemónica le brindó a Macri desde mucho antes de que ganara la presidencia. Incluso alguno de los intelectuales que habían firmado una solicitada reclamando por el voto a Macri se apresuraron a saltar el charco, como el escritor Federico Andahazi. Tanto él como los periodistas que repentinamente critican las políticas macristas padecieron en carne propia el rigor de fanáticos y trolls que atronan las redes con mensajes violentos. Sufrieron este acoso Jorge Lanata, Luis Majul y Marcelo Longobardi. Este último entrevistó a Alberto Fernández y recibió una andanada de acusaciones en las redes sociales porque no habría sido suficientemente agresivo contra el candidato opositor. «No voy a cambiar el formato del programa por cuatro forajidos garpados», se enojó el conductor de Cada mañana. Andahazi, en tanto, tildó de «fascistas, intolerantes y retrógrados» a los que llamó «trolls M», por el ejército de jóvenes contratados para atacar en las redes todo rasgo de oposición al Gobierno. Según señaló la diputada Graciela Camaño ante Marcos Peña en octubre de 2018 en el Congreso, el presupuesto de este «troll center» era de 200 millones de pesos al año. «Esto existe, esto es. Esto también es realidad, son las armas sucias de la política las que deberíamos comprometernos a no usar», le espetó Camaño, hoy candidata a diputada por Alternativa Federal, el frente de Lavagna y Juan Manuel Urtubey. De allí que la crítica más feroz del autor de El anatomista haya sido contra el jefe de Gabinete y el asesor Jaime Durán Barba. «Tiene dos nombres esta derrota: Durán Barba, que fue el cerebro, y Marcos Peña, que fue el corazón». ¿Cuál sería la equivocación? El propio Andahazi lo aclaró en una entrevista televisiva: «Le venía diciendo (al consultor ecuatoriano) que era suicida lo que estaba haciendo de confrontar con el kirchnerismo». Es cierto que la confrontación, que tanto resultado había dado en 2015 y 2017, no fue exitosa. Pero también impidió ver lo que estaba ocurriendo en la sociedad y terminó siendo un engaño hasta para los encuestadores, que no fueron capaces de ver que el humor de los votantes era otro y que los ajustes permanentes ya no eran tolerados por gran parte de la ciudadanía. El CEO del Grupo Insud, Hugo Sigman, analizó para La Nación por qué muchos encuestados no revelaron sus preferencias cuando eran consultados. «Podemos vernos tentados a ocultar nuestras costumbres, hábitos y opiniones, por temor a un rechazo o sanción moral de los que nos rodean, ante el riesgo de ser excluidos socialmente o poner en juego relaciones que pueden afectar nuestros afectos o intereses económicos». Es que con el diario del lunes 12 de agosto, no solo periodistas o intelectuales descubrieron que había otro escenario. El fundador de Mercado Libre, Marcos Galperín, o Gustavo Grobocopatel, dos de los más dinámicos miembros del establishment vernáculo con proyección internacional, vieron pronto este cambio de aires. Galperín fue a visitar a Fernández en su oficina de la calle México a poco de la elección. El titular del grupo Los Grobo dijo que «Alberto Fernández tuvo una actitud prudente y constructiva», y aclaró: «Yo no tengo el temor de que un gobierno que no sea Cambiemos nos lleve al caos, a una situación como la de Venezuela». Echó así por tierra con el discurso de la grieta instalado desde las usinas del macrismo. Si hay ahora una grieta es dentro de Cambiemos, entre quienes descuentan estar en una transición y quienes quieren seguir la pelea y morir con las botas puestas, como propone la diputada Elisa Carrió, convertida en jefa de campaña del macrismo y que ahora descarga el dedo acusador contra los que considera traidores dentro de la alianza gobernante.
Revista Acción, primera quincena de Septiembre de 2019
Una simple e inquietante pregunta de un grupo de periodistas y la voluntad de un diario por financiar un experimento desataron una causa judicial y expandieron la alerta sobre el uso de celulares en todo el mundo. «¿Son tan seguros los teléfonos móviles como dicen sus fabricantes y los reguladores gubernamentales?». La respuesta que encontró el Chicago Tribune es que en varios modelos de IPhone y Samsung los niveles de radiación superan lo admitido por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por sus siglas en inglés) y el valor los fabricantes afirman en sus documentos.
Tomando ese estudio particular, usuarios de esos teléfonos presentaron una denuncia colectiva en una corte de California. Acusan a la firma estadounidense Apple y a la coreana Samsung de «negligencia, violación de la garantía, fraude de consumo y enriquecimiento injusto». En mayo de 2011 la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por sus siglas en inglés), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS) había revelado que los Campos Electromagnéticos de Radiofrecuencia (CEM-RF) que emiten los celulares son «posiblemente cancerígenos» para los seres humanos. Este riesgo sería mayor en la nueva generación de móviles que está en la gatera, la 5G.Pero todavía no hay estudios concluyentes al respecto.
El experimento del Chicago Tribune fue realizado por el laboratorio de pruebas de radiación RF Exposure Lab de San Marcos, en California. El vicepresidente y propietario del RF, Jay Moulton, asegura que «nuestras máquinas Dasy 6 tienen la capacidad de probar todos los dispositivos inalámbricos: teléfonos celulares, computadoras portátiles, módems y dispositivos médicos para las regulaciones SAR de la FCC» y confirmó que todos los tests pagados por el Chicago Tribune “se realizaron de acuerdo con las normas y directrices detalladas de la FCC».
En concreto, lo que se hizo fue someter a once modelos de distintos fabricantes a un mismo experimento, a razón de cuatro unidades por equipo para evitar que alguno pudiera estar fallado. Se los puso en un recipiente con un líquido transparente de similares características al tejido humano mediante un brazo robótico. Cada aparato fue configurado para funcionar a plena potencia. Luego se midieron los resultados.
La primera sorpresa fue que el más popular en EEUU, el iPhone 7, superaba el límite establecido por la FCC y duplicaba lo que informaba Apple en su prospecto. El organismo de control estadounidense considera como valor de exposición tolerable hasta 1,6 vatios por kilogramo (W/Kg) medidos en un volumen de 1 gramo de tejido humano y a una distancia de entre 10 y 15 milímetros. En Europa esos valores son algo más laxos y se considera aceptable para esa distancia hasta 2 W/Kg.
El test de RF Exposure Lab detectó que a 5 milímetros de distancia de un cuerpo la radiación del iPhone era de 2,81 W/Kg. A 2 milímetros, esto es, como si el celular estuviera en el bolsillo del usuario, el nivel trepaba a cuatro veces el máximo permitido. Con los modelos Samsung las cifras eran de la misma magnitud.
Alertados por este informe, en la agencia FCC indicaron que toman «en serio cualquier reclamo por incumplimiento de los estándares de exposición a RF» y afirmaron que someterán nuevamente a pruebas esos móviles. En la demanda, los denunciantes consideran que los iPhone X, iPhone 8 y iPhone 7 Plus de Apple y los Galaxy S8 y Note8 de Samsung pueden producir riesgo de cáncer, daños genéticos, cambios en el aparato reproductor, déficits de memoria y desórdenes neurológicos.
(Foto: AFP)(Foto: AFP)
Apple protestó el informe aduciendo que el experimento que financió el Chicago Tribune no se había realizado bajo las mismas condiciones que los que ellos utilizan antes de sacar a la venta sus productos, pero se negó a responder un cuestionario del periódico.
El diario replicó que se siguen aplicando estándares de los años 90, como probarlos a una pulgada del cuerpo (25 milímetros) cuando los equipos eran menos potentes y además, lo usual era llevar el aparato en un clip colgado del cinturón.
La decisión de tomar 2 milímetros de distancia obedece a que hoy día lo usual es llevar el móvil en un bolsillo del pantalón o de la camisa, bien pegado al cuerpo. Ahí es donde saltaron las alarmas.
Según especialistas en radiaciones, las emisiones de los celulares pueden afectar el tejido biológico al producir calentamiento de las células y pueden causar daño en los ojos y los testículos habida cuenta de que son órganos que no disipan el calor tan rápidamente.
«The Tribune contrató a Moulton para realizar pruebas en 11 modelos diferentes de teléfonos celulares, todos comprados por el periódico. Las pruebas se llevaron a cabo en una habitación de 10 pies por 10 pies (3 x 3 metros) equipada con ventanas de pantalla de cobre para reducir la interferencia eléctrica. En el centro de la habitación había un «cuerpo fantasma», una bañera ovalada del tamaño de un fregadero de cocina. Dentro de la bañera había una mezcla de tejido corporal», explica el diario.
«Una sonda conectada a un brazo robótico se movía hacia arriba y hacia abajo, y hacia adelante y hacia atrás, en el fluido, tomando 276 mediciones de la radiación absorbida. Después de unos minutos, la sonda se detuvo y los resultados aparecieron en una pantalla de computadora cercana», agrega. La luz roja se emncendió ante esos primeros resultados. Repitieron la prueba varias veces más ante el temor de algún problema de ajuste en los sensores. Pero siempre ocurrió lo mismo.
Para la OMS, ante la falta de pruebas concluyentes, los teléfonos portátiles se incluyen en el Grupo 2B, esto es, como agentes “posiblemente carcinogénicos”. En esta lista hay 310 agentes, entre ellos el combustible, la melanina, la naftalina, los polvos del talco y hasta el extracto de la hoja de aloe vera. Para incluirlos en este grupo se tomó en cuenta un estudio de 2011 que encontró un aumento en el riesgo de glioma en personas que utilizaron el celular más de 30 minutos en los 10 años anteriores.
(Foto: AFP)
Como la tecnología 5G todavía es más potente que la 4G actual, se supone que los riesgos eventualmente podrían ser mayores.
En 2010 el Imperial College del Reino Unido, lanzó un programa de estudios sobre la cuestión bajo el nombre COSMOS (por Estudio Masivo de Comunicaciones Móviles) que se propone analizar los efectos del uso de teléfonos celulares en cerca de 250.000 personas de 18 a 69 años de edad en Gran Bretaña, Finlandia, Holanda, Suecia y Dinamarca, por entre 10 y 30 años.
El año que viene puede haber resultados más firmes.
El reino Unido ingresó a la entonces Comunidad Económica Europea en la primera ampliación del grupo continental, en 1973, junto con Irlanda y Dinamarca. Desde entonces, compartió su economía y disfrutó de su crecimiento, aunque nunca estuvo del todo en el continente: jamás aceptó formar parte de la zona euro y mantuvo su propia moneda.
Miles de millones de libras esterlinas de la CEE y luego la Unión Europea fueron utilizadas para el desarrollo de ese país. La pertenencia a una asociación de naciones también implicó el arreglo de la vieja cuestión en Irlanda del Norte, y posibilitó que los acuerdos de paz de 1998 pudieran prosperar habida cuenta de que tanto la República de Irlanda como el estado británico eliminaran una frontera caliente entre ambas regiones.
Tras al referéndum que en junio de 2016 votó por retirarse de la UE, las cosas se complicaron y a un mes de su llegada al 10 Downing Street, ahora Boris Johnson dice que si el 31 de octubre hay un Brexit sin acuerdo, Londres se puede ir sin pagar un centavo. Desde Bruselas le recordaron que si quieren terminar la fiesta en paz, los británicos tendrán que abonar 43.000 millones de euros que deben, con acuerdo o sin él, por todo lo que recibieron del resto de los paises en estos 46 años.
«Más que ir hacia amenazas de demandas judiciales, creo que es importante dejar claro que rendir cuentas es esencial para empezar una nueva relación con el pie derecho y basada en la confianza mutua», recordó la portavoz del Consejo Europeo, Mina Andreeva. «Todos los compromisos que fueron asumidos por la UE de 28 miembros (de la que formó parte el RU) deben ser honrados», agregó.
La consulta popular realizada en tiempos de David Cameron como primer ministro dejaron un resultado inesperado y de imprevisibles consecuencias aún. En primer lugar, se produjo a a poco del referéndum por la independencia de Escocia. En 2014, los escoceses eligieron quedarse en el Reino Unido, pero dos años mas tarde también votaron por quedarse en Europa. De modo que ahora la ministro principal, Nicola Sturgeon, plantea seriamente llamar a otra consulta para resolver la contradicción.
En la isla de Irlanda, donde había una diferencia, ahora hay un embrollo que puede crecer a niveles alarmantes. Porque durante 30 años, entre 1968 y 1998, hubo un conflicto que generó miles de muertos (no existen registros precisos) en luchas fratricidas entre protestantes unionistas -que pretendían la anexión total de Irlanda del Norte al Reino Unido-y católicos, que pretendían sino la anexión a la sureña república de Irlanda, al menos la creación de una república y la independencia de Londres.
Tras los acuerdos de Semana Santa de 1998, se estableció en votación popular un gobierno de consenso en Belfast entre ambas comunidades, y la necesidad de que representantes de cada colectivo -monárquicos protestantes y republicanos católicos- tuvieron participación en las grandes decisiones de Norirlanda. También se pasó a utilizar el nombre de Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte para los territorios regidos por los Windsor.
Como parte de la UE, no existen fronteras entre la república de Irlanda y le región de Irlanda del Norte, lo que evita que haya tropas armadas custodiando el límite político. Hay libre tránsito de mercadería y personas, algo que debería cambiar desde que se produzca el Brexit. Ese es un tema ríspido en la negociación con Bruselas.Y allí hay un foco de tensión.
Johnson, encolumnado entre los más rígidos partidarios del Brexit, se vería obligado a instaurar una «frontera dura» en Irlanda. El ex ministro del Brexit, David Davis, sugirió que el dinero que reclama la UE forme parte de la negociación por la frontera irlandesa. Un toma y daca que por ahora no tiene cauce.
La UE había propuesto el año pasado a la entonces premier Theresa May una especie de «red de seguridad». May aceptó que en ese marco todo el Reino Unido continúe en la unión aduanera continúe durante algún tiempo a precisar hasta ir acomodando los trastos. Así logró que el plazo límite para dejar la UE se pasara al 31-O.
Pero entre los conservadores la solución no parece aceptable. «Durante muchos años nos gobernarán los otros 27 estados miembros bajo el actual borrador del Acuerdo de retirada…, incluso eliminando la salvaguarda irlandesa», resaltó Bill Cash, acérrimo antieuropeísta.
En la cumbre del G7 de Biarritz de este fin de semana, Johnson exigió eliminar el mecanismo acordado para garantizar la fluidez de productos sin controles fronterizos entre ambas partes de la isla, lo que se llama «salvaguarda irlandesa». La canciller alemana Angela Merkel replicó entonces que el Reino Unido debe plantear claramente qué propuestas tienen para poner sobre la mesa. El dueño de casa, el presidente francés Emmanuel Macron, trató de calmar los ánimos y, luego de ironizar que lo consideran «el más duro de la pandilla» contra el RU, dijo: «»Necesitamos tener un buen mes de conversaciones».
El polémico Johnson, en tanto, puntualizó que «esto no va a ser pan comido, no va a ser fácil, vamos a tener que trabajar mucho» para llegar a un acuerdo final. El presidente estadounidense, Donald Trump, decidido a irritar a sus socios del G7 en otro punto álgido, se entrevistó con Johnson, lo definió como «el hombre adecuado» para el Brexit, y escuchó el reclamo del británico para avanzar hacia un tratado de libre comercio, que m,rigere las consecuencias de dejar la UE.
Cerca de 100 compañías ya se fueron de las islas para trasladarse a Holanda y otras 325 anunciaron su interés en cruzar el Canal de la Mancha hacia los Países Bajos, según informó Jeroen Nijland, presidente de la agencia holandesa de inversiones extranjeras (NFIA). Tiene razón Johnson, no será fácil, mientras tanto, el tiempo no juega a favor de los ingleses, los´únicos que votaron en mayoría por «independizarse» de Europa.
Puede sonar a desafío, pero esta tanda de privatizaciones de empresas públicas que anunció el presidente Jair Bolsonaro comenzará por el correo, la mayor compañía de logística de América Latina. Es que en junio pasado, el mandatario brasileño echó de un modo casi humillante al presidente de Correios, el general Juarez Aparecido de Paula Cunha porque «se comportó como un sindicalista» en lugar de defender las políticas neoliberales que bajan desde Brasilia.
Con una carrera militar de 50 años, Paula Cunha había sido nombrado en el cargo cuando asumió Bolsonaro, como parte del apoyo que el excapitán buscó entre sus ex colegas de armas.
Pero se ve que el general –con cursos de estrategia en Brasil pero también en EE UU y las Naciones Unidas– no entendió o no quiso entender el mensaje que bajó desde el Ministerio de Economía, a cargo del discípulo de la Escuela Chicago Paulo Guedes.
Es así que en una audiencia en la Cámara de Diputados el 14 de junio pasado, el militar criticó la privatización de la empresa que había anunciado el jefe de Estado. Lo más grave, para Bolsonaro, es que se sacó fotos con parlamentarios del PT y del PSOL, los más fervientes opositores al plan neoliberal de la nueva gestión. En su reemplazo nombró a otro militar, FlorianoPeixoto Neto, como para calmar las aguas dentro de los cuarteles.
La ola privatista que se enunció esta semana incluye a los puertos del país, entre ellos el principal de la región, el de Santos, por donde sale la producción de San Pablo y alrededores. Pero también la Casa de la Moneda, la administración de cárceles federales y parques nacionales, parte del paquete accionario de Eletrobras, lo que disparó las acciones de Petrobras, porque se supone que luego vendría la enajenación de la petrolera estatal.
La Empresa Brasileira de Correios y Telégrafos (ECT), más conocida como Correios, es una suerte de joya de la abuela de perfil medio, con unas 12 mil oficinas diseminadas en todo el país y más de 100 mil empleados, facturó en el último ejercicio unos 4500 millones de dólares.
Forma parte de esta andanada de 17 empresas estatales que ahora salen a la venta. Las autoridades sostienen que de ese modo recaudarán unos 175 mil millones de dólares. Pero la megaoperación todavía necesita la aprobación del Congreso y del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes), que debería confirmar la necesidad y la oportunidad de esa venta.
Entre la oferta presentada el miércoles figura Telebras, que administra redes de fibra óptica para conexiones de Internet y satelitales. La compañía de comunicación EBC, un centro de investigación avanzada en tecnología electrónica, el Servicio Federal de Procesamiento de Datos y la Empresa de Información y Tecnología de la Seguridad Social.
En los 90 muchas empresas públicas creadas desde tiempos de Getulio Vargas –años ’40 y ’50– pasaron a manos privadas, pero aún quedan unas 420. Según Bolsonaro, «vamos a retirarle trabas a la vida de ustedes, los empresarios. Yo cambié con los años: era estatizante en una época, pero yo admito que no sé de economía; los que decían que sabían hundieron a Brasil».
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