Donald Trump anunció en la cuenta de su Red TruthSocial que acepta un alto el fuego por dos semanas mediado por las autoridades pakistaníes, y una hora después también la dirigencia persa se mostró dispuesta sentarse a discutir condiciones para un acuerdo duradero. En principio, ambas partes reconocieron los pedidos del oponente: Trump de los 10 puntos del pliego de condiciones persa -dato no menor- y Teherán de los 15 estadounidenses.
Los pakistaníes, la otra gran potencia nuclear de la región asiática, y la única musulmana, había estado intentando un acercamiento entre las partes luego de haber organizado una cumbre con representantes de los gobiernos de Turquía, Arabia Saudita y Egipto en Islamabad, que se realizó en los últimos días de marzo.
«Los esfuerzos diplomáticos para la solución pacífica de la guerra en curso en Oriente Medio avanzan de manera constante, firme y decidida, con el potencial de lograr resultados sustanciales en un futuro próximo. Para que la diplomacia siga su curso, solicito encarecidamente al presidente Trump que prorrogue el plazo dos semanas», había posteado temprano el primer ministro pakistaní Muhammad Shehbaz Sharif.
«Pakistán, con toda sinceridad, solicita a sus hermanos iraníes que abran el estrecho de Ormuz durante un período equivalente de dos semanas como gesto de buena voluntad. Asimismo, instamos a todas las partes en conflicto a que observen un alto el fuego en todas partes durante dos semanas para permitir que la diplomacia logre la terminación definitiva de la guerra, en aras de la paz y la estabilidad a largo plazo en la región”,
Prime Minister Muhammad Shehbaz Sharif requested US President Donald Trump to extend the deadline for two weeks, besides urging Iran to open the Strait of Hormuz for two weeks as a goodwill gesture, considering the intensified diplomatic efforts for the peaceful settlement of the… pic.twitter.com/IzUxB0gkCl
— Government of Pakistan (@GovtofPakistan) April 7, 2026
No fueron los únicos que intentaron durante todo el fin de se semana y este frenético martes detener la locura que amenazaba desatar Trump. Desde mandatarios de todo occidente hasta la ONU, el Papa León XIV y los cardenales estadounidenses. Quizás una de las razones para esta bajada de cambio de la Casa Blanc, sin embargo, haya sido el ataque de Israel a las vías férreas y sobre todo al puente de Kashan, que forma parte de una conexión clave para la Ruta de la Seda con la ciudad china de Xinjiang, inaugurada a fines de 2025.
Las Fuerzas de Defensa Israelí estuvieron advirtiendo durante todo el día a la población de que no se acercaran a vías y a los puentes ferroviarios porque eran objetivos a bombardear, cosa que luego hicieron y anunciaron en sus redes como un logro. Pero eso representa un golpe directo contra China (¿una línea roja tal vez?) que se supone que Trump no debería dejar pasar. Es que el debate de fondo en esta aventura que comenzó el 28 de febrero es hasta dónde está dispuesto a acompañar a Benjamin Netanyahu y sus continuas provocaciones al margen -y en contra- de los intereses estadounidenses.
🎯ALCANZADO: El sitio central en Shiraz para la producción de sistemas de sonar y de detección subacuática.
La instalación se utilizaba para la producción de sistemas de sonar empleados para detectar submarinos, embarcaciones, buzos y misiles submarinos.
Como sea, y a pesar de información veraz de que aviones B-52 ya habían partido desde a base aérea RAF Fairford, del Reino Unido para iniciar algún tipo de operativo de alta letalidad, y cuando faltaba poco para el plazo que había impuesto antes de “destruir una civilización”, el presidente de EEUU decidió aceptar el convite pakistaní. Una salida que se le ofrece para un berenjenal en el que se metió solito y ya le esta costando múltiples rechazos externos y también internos.
“Tras conversaciones con el Primer Ministro Shehbaz Sharif y el Mariscal de Campo Asim Munir de Pakistán, quienes me pidieron que detuviera el ataque esta noche contra Irán, y siempre que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz, accedo a suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas. ¡Será un alto el fuego bilateral! El motivo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares y estamos muy avanzados en la consecución de un acuerdo definitivo sobre la PAZ a largo plazo con Irán y la PAZ en Oriente Medio”, escribió.
“Recibimos una propuesta de 10 puntos de Irán y creemos que constituye una base viable para la negociación. Estados Unidos e Irán han acordado casi todos los puntos de controversia anteriores, pero dos semanas permitirán finalizar y concretar el Acuerdo. En nombre de los Estados Unidos de América, como Presidente, y también en representación de los países de Oriente Medio, es un honor que este problema de larga data esté cerca de resolverse”, concluyó.
Minutos más tarde, el canciller iraní, Abbas Araghchi, anunció que Teherán también aceptaba los términos del acuerdo que presentó Pakistán, con la condición de que cesen los ataques -se entiende que tanto de EEUU como de Israel- y se compromete a liberar el paso por el Estrecho de Ormuz “en coordinación con las Fuerzas Armadas de Irán”.
Statement on behalf of the Supreme National Security Council of the Islamic Republic of Iran: pic.twitter.com/cEtBNCLnWT
Como suele decirse, esto no es un caso cerrado ni mucho menos, sino una “noticia en desarrollo”. Porque las condiciones que pretendía EEUU eran prácticamente una rendicion incondicional y un desarme total. Las condiciones iraníes, que Washington acepta discutir, incluyen:
1—Compromiso con la no agresión. 2—Continuación del control de Irán sobre el estrecho de Ormuz. 3—Aceptación del enriquecimiento de uranio. 4—Levantamiento de todas las sanciones primarias. 5—Levantamiento de todas las sanciones secundarias. 6—Terminación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. 7—Revocación de todas las resoluciones de la Junta de Gobernadores. 8—Pago de indemnización a Irán. 9—Retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región. 10—Cesación de la guerra en todos los frentes, incluyendo la lucha contra Hezbolá en el Líbano.
Habrá que ver en qué quedan, finalmente. En todo caso, Irán queda mejor parado.
Como todo lo que hacen los capitostes ultraderechistas que gobiernan el Estados Unidos y países “amigos”, no sólo tiran a la banquina a quienes ya no les sirven, sino que gozan de hacerlo con un grado de humillación ostensible. Fue lo que hizo el secretario de Guerra estadounidense con el jefe del Estado Mayor del Ejército, Randy George, y otros dos altos mandos de las Fuerzas Armadas, echados sin mayores explicaciones este jueves. Tres que se suman a otros 23 oficiales “retirados” en 14 meses de gestión. En medio de las mayores amenazas contra Irán y cuando el presidente Donald Trump jura que desplegará tropas en el país persa, al que pretende volver “a la Edad de Piedra” si no aceptan antes de este lunes sus condiciones para una rendición, no suena a que todo esté marchando de acuerdo a algún plan en la aventura desatada con Israel el 28 de febrero pasado. De hecho, las fuerzas iraníes acaban de voltear dos aviones militares -un F-15 y un A-10- y dos helicópteros Blackhawk y los estadounidenses buscaban desesperadamente a uno de los pilotos antes de que lo encontraran los iraníes.
No es mucho lo que se dijo sobre la exoneración del general George, convocado por el jefe del Pentágono para pedirle el retiro de manera inmediata. Sólo un mínimo agradecimiento “por servicios prestados”. Pero lo que nos e dijo impacta profundamente. Nadie echa el DT de un equipo que según Trump está ganando y en dos o tres semanas volverá a casa con los objetivos cumplidos. Más bien, desde los pasillos de los cuarteles se deslizo, con bastante verosimilitud, que la cúpula militar está en absoluto desacuerdo con la ofensiva militar. Temen otro desastre como lo fueron las dos décadas en Afganistán e Irak. Dos países que, por cierto, no tenían ni la población ni el nivel de desarrollo que alcanzó Irán.
El jefe del Estado Mayor del Ejército, general Randy George, fue echado por Hegseth sin mayores explicaciones.
Se entiende así que, como detalla Eric Calcagno en su columna, en la Casa Blanca -y en Tel Aviv- vean como el real objetivo la destrucción del aparato científico, tecnológico y militar de Irán. De una parte importante de los expertos nucleares se había encargado Israel en junio pasado. En lo que va de esta guerra la destrucción de universidades de alto nivel y de las instituciones de formación van en el mismo sentido. Ya que se está demostrando una resistencia que no se esperaban con armamento muy sofisticado de factura propia, la única forma de terminar con una cultura milenaria como la persa sería emular los romanos hicieron con Cartago: enterrar al país una alfombra de sal para que nada vuelva a crecer.
Mientras tanto, los que demuestran haber vuelto a la Edad de Piedra son los líderes extremistas israelíes, que festejaron en esta semana la aprobación en el Parlamento de una ley que castiga con la pena de muerte a los palestinos hallados culpables de delitos considerados por un tribunal militar como actos terroristas. Sólo a palestinos, no así a colonos que ocupan ilegalmente sus territorios por acciones similares. Ellos serían juzgados por jueces civiles.
Al conocerse esa decisión ampliamente votada en la Knesset -celebrada con champagne por su principal impulsor, el supremacista ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir- el titular de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, convocó a una huelga general, que tuvo alto acatamiento en Hebrón, Ramallah y Nablus. A los rechazos en la mayoría de los países occidentales se sumó la ONU. Hubo quien recordó que la pena capital no se suele aplicar en Israel y señalan que la última persona en ser ejecutada fue, en 1962, el criminal nazi Adolf Eichmann, que estuvo viviendo en Argentina hasta que agentes del Mossad lo capturaron en la localidad bonaerense de San Fernando para ser juzgado.
Este jueves, la administración Trump pidió la renuncia también de la fiscal general, Pamela Bondi. La rubia abogada hasta no hace tanto considerada “amiga leal” del magnate inmobiliario, quedó mal parada con la gestión de la crisis de los Archivos Epstein. No porque haya abierto totalmente los expedientes, más bien los intentó cajonear todo lo que pudo. Pero ella era un fusible de una crisis que en gran medida, para los analistas, explica la sumisión que Trump demuestra para con las apetencias expansionistas del primer ministro Benjamin Netanyahu. Una sumisión que ya le costó las renuncias de varios fieles seguidores del movimiento MAGA, como el exdirector de Contraterrorismo, Joe Kent. Dentro de ese club de ExMAGAs se dice que Trump no ceja en su voluntad de sostener a Israel hasta la ultima gota de sangre estadounidense.
En reemplazo de Bondi, interinamente quedó en funciones Todd Blanche, el número dos de esa cartera. Dejó el prestigioso estudio Cadwalader, Wickersham & Taft para abrir un bufete y ser abogado de Trump en un juicio penal en que el reo terminaría condenado por 34 cargos, el hombre funge como incondicional del Salón Oval.
Foto: Agencia Noticias Argentinas
En lugar de George, Hegseth designó a Chris LaNeve, hasta ahora su asistente. Los otros despedidos del jueves son el general David Hodne, titular del Comando de Entrenamiento y Transformación, y el otro es el jefe de capellanes del Ejército, el general de división William Green Jr.
Un artículo de a principios de marzo del periodista independiente Jonathan Larsen en la plataforma Substack muestra denuncias de suboficiales que se quejaban de un comandante que les dijo que la guerra de Irán “es parte del plan de Dios” y que Trump fue «ungido por Jesús para encender la señal en Irán para provocar el Armagedón y marcar su regreso a la Tierra». Hay quienes sostienen que el extremismo religioso de Hegseth, que se autodefine como un Cruzado, no resulta compatible con otras interpretaciones sobre el rol de los militares en Estados Unidos.
Teherán, a todo esto, denunció que aviones estadounidenses e israelíes bombardearon nuevamente las inmediaciones de la planta nuclear de Bushehr. «Debido a la onda expansiva y la metralla, uno de los edificios anexos de la central eléctrica resultó dañado y, lamentablemente, uno de los empleados del departamento de seguridad física de la central falleció en el acto», cita la agencia Europa Press. El director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, advirtió sobre los riesgos de una fuga radiactiva ante nuevos ataques.
La OTAN no teme al socio atlántico
Donald Trump no puede con su genio y volvió a emprenderla contra los líderes de la OTAN por negar su apoyo contra Irán. No contento con haberlos humillado con Groenlandia y por dejarlos solos contra Rusia en Ucrania, ahora les refriega que “son un tigre de papel”, y amenaza con dejar la organización atlántica.
El primero en no sumarse a la aventura iraní fue el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. Pero también Alemania, Francia e Italia están avisando que ya no les mueve el amperímetro la violencia verbal del socio del otro lado del océano. Emmanuel Macron le pidió “estar a la altura” de los compromisos, algo similar a lo que reclaman desde Berlín. Giorgia Meloni, más cercana ideológicamente a las ultraderechas, ironizó: “Genial… ¿Entonces deberíamos cerrar sus bases, cortar el comercio o simplemente asaltar McDonald’s?”
Lo de Sánchez va por otro lado. Cuestiona a Israel en Gaza y a EE UU en Irán y lo tildan de “la némesis de Trump en Europa”.
Que una publicación con eje en el mundo cooperativo cumpla 60 años de existencia es un dato que impacta. Y que, por consecuencia lógica, la mayor parte de los que trabajan allí no habían nacido cuando Acción salió a la luz aquel 1 de abril de 1966, también. Porque indica que hay una continuidad que los avatares de un país como la Argentina no lograron torcer. Así lo entiende Jorge Vilas, el actual jefe de Redacción de la publicación del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC).
“Pensemos en el contexto: -sugiere Vilas- aquel panorama de la comunicación era totalmente distinto al actual y los dirigentes desde ese momento tuvieron la visión de que era necesario tener un medio de comunicación propio, que además iba más allá de lo de lo que son habitualmente o en general los medios sectoriales que son house organs que reflejan la propia actividad de cada sector o de cada en este caso el movimiento cooperativo. Era un medio que abordaba la totalidad de la realidad, distintos aspectos cultura, la política, la economía, luego sumamos deporte”. Es decir, todas las secciones de un medio tradicional de comunicación, “tratando de que haya una mirada cooperativista, sobre cada uno de estas cuestiones”, puntualiza Marina Garber, secretaria de Redacción.
Marina Garber, secretaria de Redacción.
Foto: Edgardo Gómez
Los titulares del primer número son en tal sentido elocuentes: “Primera contribución, 60 millones de pesos y más de 30 toneladas de víveres, ropas y medicamentos para los inundados”. Se refería al desborde del Río Paraná que se desató a mediados de marzo de ese año en la ciudad de Santa Fe y que puso en riesgo incluso al puente Colgante.
Primer número, como periódico.
Un tema que no es para soslayar es el de las circunstancias en que se creó Acción. “Era la presidencia de (Arturo) Illia, cuando ya el movimiento cooperativo, como todo el país, anticipaba tiempos complicados”, analiza Vilas. Y si, el 28 de junio de 1966 el mandatario era destituido por un golpe militar y se comienza a desplegar un ataque contra las cajas cooperativas.
El embate tenía un sesgo ideológico, pero también económico: las cajas de crédito representaban el 10% del sistema financiero. “Era un movimiento muy atomizado y muy democrático al que todas las dictaduras buscaron eliminar”, insiste Vilas. Así se explica, acotación al margen, que entre las primeras medidas de la dictadura cívico militar de 1976 estuviera la ley de entidades financieras, que tenía en el movimiento cooperativo como uno de sus principales adversarios.
Haciendo un repaso de todas las vidas de Acción, Garber cuenta que comenzó siendo un periódico, formato tabloide en papel diario, pasó luego a papel satinado y viró a una revista hasta, en tiempos de pandemia, inició esta etapa actual como portal web. Con todos los cambios que cada etapa implicó. “Tuvimos que resolver una tensión entre conservar la calidad de los textos y no rendirnos a, digamos, a este aire de los tiempos de hacer todo breve, fácil, simple -señala la secretaria de Redacción- pero al mismo tiempo hacer notas que se lean”.
Un tema para nada fácil si se repara en que hoy día mandan los algoritmos y es necesario “hacer un equilibrio entre estos nuevos requerimientos que te obligan a hacer cosas que se lean, que tengan gancho, que Google las registre, y por otro lado seguir con un digamos con nuestra tradición de notas profundas y de calidad”, coincide Vilas.
Jorge Vilas, jefe de Redacción.
Foto: Edgardo Gómez
Desde aquellas ocho páginas en blanco y negro de 1966 pasando por la revista de 68 páginas a color, hasta la actual plataforma digital, Acción no dejó de reflejar las alternativas del país y del mundo. Y hoy es un portal que se actualiza todos los días, con contenidos exclusivos, textos, imágenes y videos, notas que se comparten y multiplican a través de la página web. Se trata de periodismo alternativo y cooperativista en todos los formatos digitales: notas gráficas, audiovisuales, podcast, redes sociales, envíos por correo electrónico.
Pero como explica Ulises Gorini, en el mismo portal: “No se trata de un periodismo neutral, porque la neutralidad, en contextos de desigualdad, suele ser una forma de convalidación. Se trata, en cambio, de un periodismo crítico, contrahegemónico y alternativo, que asume la tarea de interrogar el sentido común dominante y de ofrecer otras claves de lectura de la realidad. Un periodismo que no renuncia a la complejidad, pero tampoco a la esperanza”.
Muestra en el CCC
Las tapas más significativas de Acción se pueden ver exhibidas en el Centro Cultural de la Cooperación, Avenida Corrientes 1543, CABA. Está en la Sala Abrahan Vigo, de la Planta Baja.
Roberto Gómez, primer director de Acción.
Roberto Gómez, el maestro
Puede decirse que Acción nació en Rosario, donde estaba la sede del IMFC. Al principio, como suele ocurrir en publicaciones institucionales, la dirección estaba a cargo del titular de la entidad. Al poco tiempo, fue designado como director Roberto Gómez, quien le daría la impronta que caracteriza al medio que dirigió hasta 2005, cuando se jubiló y quedó al frente Ulises Gorini. “El periódico siempre consideró a los destinatarios no sólo como asociados a una cooperativa con sus intereses específicos, sino también como ciudadanos ávidos de información en todos los órdenes de la vida nacional”, definía Gómez en una entrevista.
“Muchos de los que estamos en la redacción ahora tenemos nuestro maestro, nuestro formador en lo que es el periodismo con una visión cooperativista, empezando por el actúa director y siguiendo por nosotros, es Roberto Gómez”, afirma Vilas.
“Roberto tenía una mirada muy atenta a la calidad de las publicaciones, estaba en los detalles, leía todo lo que se publicaba y tenía exigencias como que no hubiera repeticiones de palabras o conceptos. Y las notas se siguen corrigiendo hasta tres veces, como se hacía entonces”, añade Garber.
«Cuba es el siguiente… hagan como que no lo dije, por favor, finjan que no lo dije». Así, a modo de broma siniestra, Donald Trump cerró este viernes la cumbre de la Iniciativa de Inversión Futura (FII en inglés), el principal fondo soberano de Arabia Saudita, que se desarrolló en el Hotel Faena de Miami. El presidente de Estados Unidos estuvo particularmente locuaz o, si se quiere, “bocón”, en ese foro creado por el príncipe Mohamed bin Salman que es conocido como el “Davos del Desierto”. Ante ese selecto auditorio, el mandatario le espetó al jefe de estado saudita, como al pasar, que hace un año ni se imaginaba que terminaría “besándole el culo”. Y agregó: “creía que yo sería un presidente más. Pero ahora tiene que ser amable conmigo, díganle que más le vale serlo”.
Lo más sustancioso de esa charla ante monarcas rebosantes de dinero -cuando se cumple un mes del ataque a Irán junto con Israel- fue que reconoció que “el portaaviones más grande del mundo” sufrió una andanada de misiles de las fuerzas iraníes desde 17 ángulos diferentes. El USS Gerald Ford, que de él se trataría, debió volver a su base en Creta la semana pasada, según el Pentágono, por un fuerte incendio en el área del lavadero. El otro portaaviones de la flota, el USS Abraham Lincoln, fue llevado a unos 1000 kilómetros de las costas iraníes por precaución.
En esa demasiado distendida charla, el inquilino de la Casa Blanca reconoció además que los iraníes se habían preparado muy bien para esperar esta incursión armada y, ya que estaba, agradeció a los países árabes, representados además del saudita por los jerarcas de Kuwait, Emiratos, Bahrein y Qatar. “Ellos hicieron más por la guerra contra Irán que la OTAN”, despotricó.
Lo que queda claro luego de esa alocución en la ciudad donde más tiempo pasa el 47º presidente de EE UU es que ya no pueden ocultar la sorpresa por la resistencia que ofrece el país persa, que padeció desde el 28 de febrero bombardeos en el operativo llamado “Furia Épica”. Como ocurrió a lo largo de la historia, al principio toda guerra parece un «paseo» de no más de una semana. La experiencia enseña que empezar es fácil, o difícil es ponerle fin. Y la verborragia triunfalista de Trump y sus ministros no hace sino confirmar por el absurdo que «pasaron cosas».
No hay modo de saber cuánto resto le puede quedar a Irán en misiles de la tecnología más exquisita o los drones de bajo precio que demostraron su utilidad como elemento destructivo y como distractivo para las cúpulas defensivas. Esa combinación logró destruir radares y bases militares estadounidenses y dejó a Israel desprotegido por aire.
Más allá de los discursos triunfalistas, tampoco es fácil determinar cuánto resto le queda a Estados Unidos ni a Israel, que comienza a mostrar desgaste tanto en material como en “mano de obra” (ver aparte). Las guerras desde la revolución industrial son contiendas en las que obtiene ventaja el que muestra mayor capacidad de producción. Y las cifras de pérdidas material por el lado estadounidense superan con creces a los volúmenes que pueden reponer las empresas ligadas al Pentágono. Una analista brasileña, Patricia Marins, evalúa que cuando arrastró a Trump a la guerra contra Irán, Netanyahu no solo erró “al evaluar las capacidades iraníes, sino que también sobreestimó la capacidad estadounidense para sostenerlo en un conflicto de alta intensidad” como la que plantea el país persa. Y agrega: «Esta fragilidad es el resultado de un largo proceso de atrofia de la base industrial de defensa, que comenzó tras el fin de la Guerra Fría. En la década de 1990, el Pentágono contaba con 51 contratistas principales que competían por contratos importantes. Hoy en día, solo quedan cinco gigantes: Lockheed Martin, RTX (antes Raytheon), General Dynamics, Northrop Grumman y Boeing”.
Cuesta poco imaginar que ahí radica la razón para las marchas y contramarchas que ensaya Trump ante una resistencia que no esperaban y una belicosidad israelí que cada vez le cuesta más sostener. Las redes se llenaron estos días de memes sobre la errática estrategia del magnate inmobiliario. Un sábado ataca sitios claves de Irán, da un plazo de 48 horas para negociar y se dispara el precio del petróleo. El lunes, cuando abren los mercados, dice que otorga cinco días más: bajan los precios y un grupo de vivillos con información privilegiada hace fortunas con eos vaivenes en la Bolsa. Durante la semana presenta condiciones para un acuerdo y ante el rechazo iraní extiende el plazo para “destruir sus plantas de energía” a diez días.
A todo esto, el pliego de condiciones estadounidense es en realidad una rendición incondicional que no se sostiene por el momento en la cancha. Son 14 puntos que van de la exigencia de desmantelar todas sus capacidades nucleares y el compromiso de no desarrollar ese tipo de armamento ni de enriquecimiento de uranio, a abandonar todo tipo de apoyo a «proxies» regionales (Heboláh, Hutíes et al), dejar abierto el estrecho de Ormuz y limitar el programa de misiles en alcance y capacidades.
Desde Teherán respondieron con su propio esquema de condiciones. Son apenas seis puntos: eliminar todas las sanciones contra Irán, reconocer el derecho a enriquecer uranio, indemnización por los daños causados en la guerra, no más ataques contra los movimientos de resistencia islámica en Líbano y el Ansar Allah en Yemen y como frutilla del postre, desmantelar todas las bases militares estadounidenses en esa región.
Como en toda negociación, siempre se parte de una pretensión de máxima hasta ir acercando posiciones. Acá las diferencias son enormes, y todavía nadie muestra estar verdaderamente “con la lengua afuera”. Sin embargo hay un tema crucial y es con quién se sentaría una delegación occidental, habida cuenta de que Israel se jacta de haber ido asesinando uno a uno a los miembros de la cúpula iraní y amenaza con seguir haciéndolo. Desde el punto de vista de Irán, ¿cómo creer en cualquier oferta negociadora si las dos últimas guerras, la de 2025 y la desatada hace 30 días, fueron por ataques producidos en medio de negociaciones? «
Intento de abolir el futuro
Israel no sólo asesinó al ayatolá Alí Jameei y a miembros de la cúpula del gobierno, así como en junio de 2025 eliminó a gran parte de los científicos que desarrollaron el proyecto nuclear persa. Ahora, además de amenazar con seguir por ese camino, atacó en dos de las universidades más prestigiosas del país, la Tecnológica de Isfahan y la Tecnológica de Teherán.
En los primeros 27 días de bombardeos conjuntos con Estados Unidos destruyeron 600 escuelas en todo el territorio. El caso más horroroso se registró el mismo 28 de febrero en un colegio primario de la ciudad de Minab, un bombardeo que dejó alrededor de 170 personas asesinadas, la abrumadora mayoría niños.
El ensañamiento con la clase dirigente es paralelo al que se ve contra intelectuales y científicos que demostraron su capacidad con el desarrollo tecnológico que ahora se ve en las respuestas.
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