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Los buitres merodean a Trump por el petróleo de Venezuela

Los buitres merodean a Trump por el petróleo de Venezuela

Nadie puede llamarse a engaño. Con Donald Trump las cartas están sobre la mesa, lo que facilita cualquier interpretación sobre sus verdaderos propósitos, mal que les pese a propios y ajenos. El encuentro de este viernes en la Casa Blanca con los CEOs de las grandes petroleras mundiales fue la explicitación más clara del “nuevo orden trumpista” para Venezuela, mientras que las nuevas amenazas contra Groenlandia dejan a Europa en posición de debatir de dónde les viene el peor peligro, si del este, con el monstruo que supieron construir en Vladimir Putin, o del oeste, con el “amigo americano” al que todavía aplauden mansamente. El secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue seguramente el último clavo en el ataúd del “mundo basado en reglas” de las que hacían gala los anteriores gobiernos estadounidenses, y quizás la única voz de advertencia de peso hoy día sea la del papa León XIV, que en una audiencia ante casi medio millar de diplomáticos de 184 países en el Vaticano dijo que “la guerra vuelve a estar de moda” y señaló puntualmente que «se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas».

La semana posterior a la incursión terrorista sobre Venezuela dio pasto para análisis de todos los colores sobre lo que ocurrió en la madrugada del sábado pasado y cómo quedaban las fichas tras el secuestro de Maduro. Pronto la niebla se disipó y tras la asunción como presidenta encargada (interina) de Delcy Rodríguez, el mundo siguió andando a su nuevo ritmo. La hasta ahora  vicepresidenta fue esquivando las chanzas y provocaciones de Trump y avanzó hacia un grado de normalización de las relaciones entre Caracas y Washington, al tiempo que la petrolera nacional PDVSA confirmaba acuerdos para la venta de crudo a EE UU.

Los buitres merodean a Trump por el petróleo de Venezuela

Foto: Aldana Somoza

Un incidente con un buque petrolero que mostraba bandera rusa y que navegaba en el Atlántico Norte hizo temer por un enfrentamiento directo entre las dos potencias. La sucesión de hechos sugiere que los gestos son más elocuentes que mil palabras: se sabía que Putin tenía “la pelota sobre el tejado” tras el ataque con drones ucranianos interceptados cerca de su residencia en Nóvgorod. Ese hecho, unos días antes del secuestro de Maduro, indicaba que occidente no se andaba con chiquitas, de modo que la respuesta, con el “as en la manga” del misil hipersónico Oreshnik no se hizo esperar. El Mando Aéreo Oeste de la Fuerza Aérea de Ucrania confirmó que el misil “se desplazaba a una velocidad de aproximadamente 13.000 kilómetros por hora en una trayectoria balística” sus seis cabezas convencionales impactaron en instalaciones energéticas en la región de Lviv, en el oeste y cerca de la frontera con Polonia.

El clima está bastante espeso entre los que quieren consolidar el mundo multipolar contra la hegemonía estadounidense, que se alían en el BRICS. En China, el gran enemigo, el presidente Xi Jinping convocó al Politburó y salió con los botines de punta contra la incursión estadounidense, que afecta directamente los intereses del gigante asiático, comprador principal del petróleo venezolano. El otro proveedor, Irán, esta sufriendo una ofensiva interna de imprevisibles consecuencias. Teherán denuncia a las administraciones de Trump y de Benjamin Netanyahu. Beijing sospecha lo mismo.

Los buitres merodean a Trump por el petróleo de Venezuela

Mientras Trump repite provocaciones contra México y hace un guiño a Gustavo Petro –a quien recibiría en breve tras una conversación en que parecen haber hecho las paces- la tiene complicada en el frente interno por el asesinato en Minneapolis de una activista contra las redadas antimigratorias, Renee Nicole Good, acribillada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés). En el Congreso, en tanto, todos los senadores demócratas y un puñado de republicanos aprobaron (52 votos a favor y 47 en contra) una resolución que trata de impedir aventuras intervencionistas sin aprobación legislativa.

Netanyahu también enfrenta sus cuitas por muerte del juez Benny Sagi, atropellado por un auto cuando conducía su motocicleta cerca de kibutz Kfar Menachem, en territorio palestino ocupado. Sagi, de 54 años, era presidente del Tribunal del Distrito de Beresheba, que investiga causas de corrupción contra el primer ministro, entre ellas el llamado «Caso 3000», sobre la compra de submarinos y buques a Alemania.

El secretario de Estado, Marco Rubio, a todo esto, si bien se destaca por ser el impulsor de la ofensiva contra Venezuela y el Caribe en general, da señales de que busca darle un barniz institucional al operativo y habla de un plan de tres fases. En la primera está el tema de la apropiación del petróleo, una segunda etapa se habla de la “recuperación del sector petrolero”, que tras años de bloqueos está bastante golpeado, y la tercera, lejana, sería avanzar hacia un proceso democrático.

Pero el jefe de Estado puso quinta velocidad y este viernes reunió a directivos petroleros para plantearles su plan. Le puso un número al desafío, costaría unos 100.000 millones de dólares, pero con un pequeño inconveniente para la voracidad de esos jugadores: deberán ser dólares propios.  “No necesitan dinero público, pero sí protección del Gobierno y seguridad de que recuperarán su inversión y obtendrán un retorno muy bueno”, garantizó. No se fueron muy convencidos.

Los buitres merodean a Trump por el petróleo de Venezuela

El que sí hizo pingües beneficios con la crisis venezolana y la apropiación de activos de esa nación en el exterior fue nuestro conocido Paul Singer. El hombre, dueño de un fondo buitre acostumbrado a lucrar con las desgracias de países que padecen alguna forma de acoso judicial, en la Argentina litigó por bonos de deuda en default del 2001 cuyos tenedores no aceptaron la refinanciación durante los gobiernos kirchneristas. Eran 177 millones de dólares que se convirtieron así en 2280 millones que Mauricio Macri pagó sin chistar ni bien asumió, en 2016.

 Con maniobras semejantes, la cadena de refinerías y estaciones de servicio Citgo de Estados Unidos, de propiedad de PDVSA, fue llevada a situación crítica y en noviembre pasado el juez Leonard Stark, de la Corte del Distrito de Delaware, donde se sustanciaba su quiebra, dictaminó la venta de sus acciones al fondo Elliot Investment Management. Por 5900 millones de dólares, el fondo fundado en 1977 por Singer se llevó una joya de la corona venezolana valuada en 2023 en hasta 40.000 millones y 20.000 millones en 2025. Un negocio redondo que Trump viene a consolidar. Algo es algo.

Los buitres merodean a Trump por el petróleo de Venezuela
Oreshnik, el nombre de la «vendetta» rusa

Un comunicado de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) informa que Rusia atacó el oeste de Ucrania con “242 drones suicidas, 13 misiles balísticos Iskander-M/S-400, 22 misiles de crucero Kalibr y un misil balístico de mediano alcance Oreshnik” y murieron al menos cuatro personas, con unos 60 heridos.
El misil hipersónico impactó en el distrito de Stryi, Lviv, cercano a la frontera con Polonia, y destruyó “la instalación subterránea de almacenamiento de gas Bilche-Volytsko-Uherske”. Se trata de la planta “más grande de Ucrania y estratégicamente importante para toda Europa”, puntualiza.
“La situación más crítica es el suministro de calor”, lo que con la ola de frío -se calcula que en los próximos días habrá hasta 20 grados bajo cero- deja a más de 1,7 millones de personas sin calefacción y obligará a cortes de electricidad a otros 2,5 millones de personas.
El ministerio de Defensa de Rusia dijo el viernes que «en respuesta al ataque terrorista del régimen de Kiev contra la residencia del presidente de la Federación de Rusia las Fuerzas Armadas lanzaron un ataque masivo con armas de precisión de largo alcance con base en tierra y mar, incluido el sistema móvil terrestre de misiles de alcance intermedio Oreshnik, contra instalaciones de importancia crítica en territorio de Ucrania».

Tiempo Argentino, 11 de Enero de 2026

«El hemisferio es nuestro, nuestro», dice Trump

«El hemisferio es nuestro, nuestro», dice Trump

No se dirá en esta columna nada novedoso sobre el segundo gobierno de Donald Trump. Al menos, nada que él mismo no haya dicho con total claridad y sin pelos en la lengua. Algo que habrá de reconocérsele tanto a él como a los que lo secundan en la Casa Blanca. Tenemos el caso de su secretario de Estado, Marco Rubio, hombre que arrastra un pasado no tan pulcro como para ser un paladín de la lucha contra el narcotráfico. Se sabe que como hijo de inmigrantes cubanos -se repite, no exiliado de la Revolución, sino de la dictadura de Fulgencio Batista- sueña con sentar sus reales en La Habana, para beneplácito de la comunidad de Miami que aporta a sus campañas. Ya dice que tiene un pie en Caracas, pero eso no está tan seguro, a pesar de haber sido uno de los artífices del secuestro de Nicolás Maduro. Desembozado, provocador, bravucón como su jefe, publicó en la cuenta de X de su dependencia un mensaje que reseña como ninguno un objetivo que ya era explícito: “el hemisferio es nuestro”.

"El hemisferio es nuestro, nuestro", dice Trump

Por si hiciera falta aclarar: no es el narcoterrorismo, ni la democracia, ni el petróleo o los recursos per se. Es la posesión imperial a través de la doctrina Donroe. O el sueño de ser Donald I, emperador de América.

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/trump-quiere-ser-recordado-como-emperador-donald-i/embed/#?secret=BSs3LSYvsi#?secret=2QuIcL96Vs

Verdaderamente en Washinggton no tienen límites para sus osadías y hasta dan la impresión de que nadie les puede pone un freno, por ahora. Son como muchachos pasados de rosca en una fiesta estudiantil, pero en posesión de las armas entre las más poderosas de la tierra. Scarfaces con delirios imperiales. Por ahora, los únicos que podrían dar un golpe sobre la mesa, Rusia y sobre todo China, dejan hacer. Se dice que porque hubo un Yalta II, pero quizás más porque mientras no se les baje la euforia, son tipos peligrosos como Tony Montana.

El Consejo de Seguridad de la ONU, organismo decrépito y como nunca antes inútil, debatió el ataque contra la soberanía de una de las naciones que integran ese club y entre los discursos de rechazo al operativo del 3 de enero -la casi absoluta mayoría-, el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, el mismo que había designado el líder bolivariano, dijo: «Venezuela exhorta a este Consejo de Seguridad a asumir plenamente su responsabilidad (…), que se exija al Gobierno de los Estados Unidos de América el respeto pleno de las inmunidades del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores, así como su liberación inmediata y su retorno seguro a Venezuela». El secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, dijo a su vez que estaba preocupado porque “las reglas del derecho internacional no fueron respetadas durante la acción militar” del sábado pasado.

Pero el representante de Estados Unidos, Mike Waltz, mostró de qué viene ahora el juego, con la misma transparencia que sus mandantes. Dijo que no hubo una invasión sino una operación policial y otras majaderías, y adhirió a la tesis Donroe. “Este es el hemisferio occidental; aquí es donde vivimos, y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea utilizado como base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de EEUU».  

"El hemisferio es nuestro, nuestro", dice Trump

Es de hacer notar que, aún con su tibieza, el gobierno de Pedro Sánchez, que se sumó a un declaración de repudio junto con los de México, Colombia y Brasil, se corrió del clima dominante en Europa, que es el de callar para otorgar en este entuerto. «España trabajará por unir a los venezolanos y venezolanas y apuesta por el diálogo y la paz porque la fuerza jamás trae más democracia», dijo Héctor Gómez.

Es que Europa todavía se niega a admitir que es verdad eso de que luego de Latinoamérica, la administración Trump va por Groenlandia. Apenas surgieron tímidos mensajes de rechazo, mientras los líderes del Reino Unido, Francia y Alemania preparan un cumbre con Volodomir Zelenski para analizar como siguen con una guerra que ya en los campos de batalla está perdida.

La que dio en el clavo con lo que se avizora, aunque difícilmente pueda hacer algo para evitarlo, fue la primera ministra de Dinamarca, el país que tiene la soberanía de la isla del Ártico. Mette Frederiksen pidió que las palabras del empresario inmobiliario sean tomadas en serio, y advirtió lo obvio: “Si Estados Unidos ataca Groenlandia, todo se terminará”. Se refería a la OTAN y “al mecanismo de seguridad que sigue vigente desde el fin de la II Guerra Mundial”. Confía en que “todo el mundo incluidos nuestros aliados, van a respetar las fronteras nacionales existentes”. En fin.

Maduro y su esposa, Cilia Flores, mientras tanto, asistían a la primera audiencia en el tribunal que los acusa de delitos similares a los que sirvieron para condenar al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, indultado por Trump en diciembre pasado. El inquilino de la Casa Blanca respondió a esta cuestión diciendo que le había otorgado el perdón porque “es del partido que yo apoyé -en la elección del 30 de noviembre- como apoyé al ganador en Chile y en Argentina, y nos fue bien así”.

https://www.instagram.com/reel/DTI-bI7DqKu

A todo esto, Maduro designó como abogado principal a Barry Pollack, el mismo que había defendido al australiano Julian Assange, privado de la libertad por publicar pruebas de las atrocidades cometidas por las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán durante la gestión de George W. Bush y perseguido desde las administraciones de Barack Obama y Joe Biden. Que Trump no salió de un repollo.

Tiempo Argentino, 5 de Enero de 2026

Decretos, espionaje y tarifazos

Decretos, espionaje y tarifazos

El presidente Javier Milei celebró la incursión militar ordenada por Donald Trump contra Venezuela y el secuestro del líder bolivariano, Nicolás Maduro, con el slogan que le sirvió para bautizar su movimiento anarcocapitalista: «La libertad avanza. Viva la libertad carajo». No es de extrañar esta adhesión automática a las decisiones que vienen de la actual administración estadounidense, que incluso son previas al salvataje de la Casa Blanca en la campaña electoral de octubre. Lo destacable es que la peligrosa operación militar, una verdadera amenaza contra la soberanía de las naciones latinoamericanas y contra el derecho internacional, se produce en el marco de las nuevas medidas dictadas por el Gobierno, tan amenazadoras para la democracia como la que viene del norte.

El 31 de diciembre el Boletín Oficial publicó el decreto 941/2025 que modifica, sin pasar por el congreso, la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520 y determina que de ahora en más «todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad, con el fin de minimizar el Riesgo Estratégico Nacional». Por otro lado, el polémico DNU puntualiza que «el personal de inteligencia podrá proceder a la aprehensión de personas, debiendo dar aviso inmediato a las Fuerzas Policiales y de Seguridad competentes» y que se convocará a las Fuerzas Armadas para realizar tareas de inteligencia interior.

Se trata, en realidad, de la creación de una policía secreta. Así la definieron dirigentes políticos opositores al Gobierno. Uno de los primeros en advertir el significado de esta nueva reforma a los servicios de espionaje nacionales fue el diputado socialista Esteban Paulón, que en un hilo de tuits hizo un prolijo detalle de las implicancias de semejante decisión.

Entre las amenazas latentes, Paulón señala que el DNU «define como riesgos a activistas, opositores y periodistas», que «habilita la “preservación de métodos y fuentes” sin ningún límite claro» y que, además, el Centro Nacional de Ciberseguridad que se crea bajo la jefatura de Gabinete «es el Gran Hermano que faltaba. Una herramienta de control social que recolecta información de todos nosotros para el Sistema de Inteligencia Nacional».

Se trata de una nueva reformulación de los organismos de espionaje –ya se había hecho una en julio de 2024, cuando la agencia volvió a denominarse SIDE, como en los años oscuros de la dictadura–, ahora con un perfil más secreto, con una nueva cúpula que asumió el 3 de diciembre y un presupuesto ampliado para la misma fecha en casi 27.000 millones de pesos, un 32% más. Lo que da cuenta de los temores que avizora la administración de LLA. Y no es para menos: desde este mes el Gobierno autorizó incrementos en los servicios de electricidad, gas, agua y transporte público. En el caso de la luz, el aumento será del 2,5%, del agua un 4%, una proporción similar a los pasajes de colectivo y subte. También habrá un aumento en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), que impacta en el precio de las naftas y el gasoil. Todo este corrimiento será seguido por la telefonía móvil, las conexiones de cable e internet y las prepagas de salud.

Esta tormenta se despliega mientras empieza a regir el nuevo sistema de flotación cambiaria. La otra pata del modelo económico que exigen el FMI y el Tesoro de EE.UU., los amigos más fieles y estrictos de Milei. Corresponde decir que en ese aspecto predomina también un secretismo que no le envidiarían los servicios de vigilancia, de acuerdo a los datos que resalta el economista Christian Buteler sobre la utilización del swap que le salvó la ropa al Gobierno en las elecciones del 26 de octubre.

Con ese secretismo se computa también un cargamento de oro por valor estimado en 5.000 millones de dólares que desde el Banco Central salió con rumbo incierto en camiones blindados hacia Ezeiza entre junio y julio de 2024. La negativa de las autoridades a informar sobre un tema delicado del que si no fuera por las denuncias del gremio bancario no habría el menor dato, motivó finalmente un reclamo de los jueces Guillermo Treacy y Pablo Gallegos Fedriani, de la Sala V de la Cámara Contencioso Administrativa Federal. La respuesta oficial fue que no hay registro de ningún contrato para esa operación. Ahora, el ministro de Economía, Luis Caputo, ensaya variantes no menos discretas para el pago del vencimiento de unos 4.200 millones de dólares en los próximos días. Y así.


Fenómeno barrial
Javier Milei, a todo esto, parece circular por un mundo ajeno a estas «nimiedades» y celebró en sus redes sociales que según un ranking elaborado por el diario británico The Telegraph aparece en el segundo lugar de ese exclusivo club, debajo de la italiana Georgia Meloni y sobre sus admirados Donald Trump, Volodímir Zelenski y Benjamin Netanyahu. El medio, de perfil conservador, convocó a especialistas de su redacción a elegir a cinco jefes de Estado que se clasificaron en base a su criterio sobre el impacto a nivel internacional de cada uno de ellos. Previamente unos 10.000 lectores habían votado en una lista de más de 20 personalidades. De Milei, destaca el diario, los expertos elogiaron sus avances «para revertir la situación de la economía argentina mediante la reducción de la inflación», aunque dice que «persisten dudas sobre su capacidad para transformar la economía a largo plazo».

El presidente se subió a ese podio para proponerse como el constructor de un bloque regional, una internacional ultraderechista, que sea la contracara del Grupo de Puebla. «Estoy trabajando activamente por eso», dijo en una entrevista con el comunicador Andrés Oppenheimer que la cadena CNN emitirá el 11 de enero. «Todavía no le pusimos nombre, pero ya hay un grupo de diez países que estamos trabajando y vamos a seguir avanzando. Estamos intentando hacer un bloque, en el que nuestra propuesta sea abrazar las ideas de la libertad y plantarnos frente al cáncer del socialismo en sus distintas versiones: del siglo XXI o el woke, ni hablar de las versiones más extremas», dijo en un tramo del reportaje. Desde este sábado se entiende mejor qué rol espera cumplir Milei como encargado de ese bloque de apoyo incondicional al Corolario Trump de la Doctrina Monroe.

Revista Acción, 4 de Enero de 2026

Secuestro de Maduro: de la piratería en el Caribe al terrorismo

Secuestro de Maduro: de la piratería en el Caribe al terrorismo

El 3 de enero el santoral de la Iglesia Católica celebra a Santa Genoveva, una religiosa del siglo V que, dicen, logró salvar a Paris de la invasión de Atila con rezos y plegarias. Los hunos modernos tomaron esa fecha para la ocupación de Malvinas, en 1833 -los británicos-; para detener a Manuel Noriega en 1990 en Panamá; para asesinar al general iraní Qasem Soleimani en Bagdad en 2020 y para secuestrar a Nicolás Maduro en Caracas en 2026 (los estadounidenses).

De los dos últimos hechos se jactó Donald Trump, con ese porte de cowboy de vieja película del oeste que tanto le gusta. El caso de Venezuela, sin embargo, si bien puede parecer la consumación del Corolario Trump a la Doctrina Monroe que presentó hace un mes, es una noticia en pleno desarrollo que nadie sabe cómo puede terminar. Así, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, reivindicó en la TV venezolana al presidente Maduro, lo que motivó la amenaza de nuevos ataques pergeñados desde Washington. Según el New York Times, la incursión armada costó la vida de al menos 40 personas, entre civiles y militares.

Secuestro de Maduro: de la piratería en el Caribe al terrorismo

Por ahora, en el gobierno estadounidense se muestran exultantes. Dicen con total desparpajo que pondrán en el gobierno venezolano a quien se les dé la gana -«Nos quedaremos el tiempo que sea necesario hasta que haya una transición aprobada» y «estamos hablando con gente», dijo Trump-; que entregarán el petróleo a empresas estadounidenses (¿cómo, no era por el narcotráfico la cosa?) y que están preparando nuevas incursiones. Se permitió, ya que estaba, amenazar al gobierno de Gustavo Petro, al de Claudia Sheinbaum y al de Miguel Díaz-Canel. El secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de exiliados cubanos, aunque de la dictadura de Fulgencio Batista, dijo en tal sentido: «Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado». En el Salón Oval parecen ebrios de éxito, pero quién sabe…

Por lo pronto, al rechazo de gobiernos de todo el mundo se le suman repudios dentro de su propio territorio. El representante demócrata James Walkinshaw, por ejemplo, recordó que «Trump dijo que rechazaría nuevas guerras estúpidas, y esta es una guerra estúpida». El flamante alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, escribió en su cuenta de X que «atacar unilateralmente a una nación soberana es un acto de guerra y una violación del derecho federal e internacional». El economista liberal Jeffrey Sachs, por su parte, calificó a la política estadounidense de típica de gansters. «Estados Unidos es adicto a la guerra -escribió en el portal Common Dreams con la analista Sybil Fares-. Con el cambio de nombre del Departamento de Guerra, un presupuesto propuesto para el Pentágono de 1,01 billones de dólares y más de 750 bases militares en unos 80 países, no es una nación que busque la paz». Y concluye la idea: «Durante las últimas dos décadas, Venezuela ha sido un blanco persistente del cambio de régimen estadounidense. El motivo, claramente expuesto por el presidente Donald Trump, son las reservas de petróleo de aproximadamente 300.000 millones de barriles bajo la Faja del Orinoco, las mayores del planeta».

Secuestro de Maduro: de la piratería en el Caribe al terrorismo

Los hechos

Mediante una operación militar combinada, EE UU bombardeó Caracas, los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, en lo que las autoridades locales denunciaron como una «gravísima agresión militar contra el territorio y la población venezolana» y reclamaban, a la OEA y la ONU. Mientras tanto, tropas de elite del Ejército Delta Force secuestraron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una maniobra que debería calificarse de terrorista, para ser juzgados, dijo la fiscal general Pamela Bondi, por un tribunal del Distrito Sur de Nueva York.

Sobre el presidente bolivariano pesan acusaciones de «conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos». En ese mismo distrito y por cargos similares fue condenado el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández a 45 años de prisión en 2024 e indultado por Trump el mes pasado.

Secuestro de Maduro: de la piratería en el Caribe al terrorismo

Hay algunos detalles que muestran el trasfondo y las amenazas a futuro cercano de esta incursión. Trump fue claro en que buscan un cambio de régimen a como dé lugar, pero al mismo tiempo denostó a la Premio Nobel, María Corina Machado. «Es una mujer muy agradable, pero no cuenta con el respeto del país», le espetó, mientras lanzaba envenenados elogios a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, y Marco Rubio decía que había mantenido una conversación telefónica con ella. A esa altura se sumaba incertidumbre sobre el estado del poder político chavista y sobre el control del país que exhibían, con imágenes de calles caraqueñas en calma y con gente abarrotando negocios de cercanía en busca de proveerse de una reserva por lo que pudiera ocurrir.

Sobre el petróleo, hace semanas, la administración Trump expresaba lo último en argumentos contra el gobierno venezolano: que «se apoderó y robó petróleo y activos estadounidenses» en «uno de los mayores robos de propiedad en la historia de Estados Unidos”. Ocultaba Trump que la nacionalización de las empresas petroleras viene del gobierno de Carlos Andrés Pérez, enero de 1976, hace exactamente 50 años. Y que la cadena de estaciones de servicio CITGO, de PDVSA, en EE UU, fue incautada en agosto de 2018, en la primera gestión de Donald Trump.

Secuestro de Maduro: de la piratería en el Caribe al terrorismo

El asunto del petróleo no es solo por la posesión del oro negro y los negocios concomitantes. Es una herramienta impresionante para controlar el mercado internacional y asfixiar a los enemigos que carezcan de ese elemento esencial para la industria y el desarrollo en general. Japón atacó Pearl Harbor en diciembre de 1941 luego de casi dos años de bloqueo y embargos comerciales -entre ellos al petróleo- por su alianza con Alemania e Italia.

Ahora, según el ruso Oleg Deripaska, con los yacimientos venezolanos, Washington podría tener control sobre más de la mitad de las reservas mundiales y de ese modo digitar el precio del crudo. Habrá que recordar que uno de los principales rubros de exportación de Rusia es el petróleo, y que China depende de ese insumo del extranjero. No por nada otro ruso, el filósofo Alexander Dugin, hombre de consulta del Kremlin, escribió en sus redes sociales que su país está metido en Ucrania y no tiene cómo, «pero si China deja caer a Venezuela y a Irán, la misma China será la próxima».

Secuestro de Maduro: de la piratería en el Caribe al terrorismo

El gobierno chino ya dijo lo suyo al respecto. «El comportamiento hegemónico de Estados Unidos viola gravemente el derecho internacional, vulnera la soberanía de Venezuela y amenaza la paz y la seguridad de América Latina y el Caribe», consideró en un comunicado de la cancillería. Luego mostró su «profunda conmoción» ante el «uso temerario de la fuerza contra un Estado soberano» y reclamó respetar el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

Lula da Silva también exigió que EE UU se someta a las reglas internacionales y en un extenso posteo en X señaló que «los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente han traspasado una línea inaceptable. Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”. La preocupación del mandatario brasileño es entendible porque su país comparte fronteras con Venezuela y además, comparte el desprecio del empresario inmobiliario, que defiende al detenido expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro. Es decir, sabe que también van a por él, en un año como este, de elecciones presidenciales.

Secuestro de Maduro: de la piratería en el Caribe al terrorismo
La reconfiguración de Medio Oriente a todo vapor

En política no hay casualidades, todo se lee como señales y mensajes. El primer ministro israelí, Benjamin Netanhyahu, estuvo en la mansión de Mar-a-Lago la semana pasada y recibió cálidos elogios del presidente de EE UU. Al mismo tiempo, estallaban en varias ciudades de Irán protestas por el costo de la vida y la situación económica. Hubo represión y los medios occidentales hablan de seis muertos. Tanto el secretario de la ONU como de la UE se expresaron en defensa del derecho a manifestarse y Donald Trump amenazó con represalias si no se respetaba la voluntad popular. Cosas veredes, Sancho.
En simultáneo se conoció que Israel reconocía al estado separatista de Somalilandia. Curiosa maniobra “diplomática” hacia un territorio que ninguna otra nación da por existente, mientras Netanyahu jura que jamás reconocerá al estado de Palestina. Todo en un escenario de una implicancia crucial, ya que no es un secreto el proyecto israelí respaldado fuertemente por Trump para el traslado de la población de Gaza y convertir ese enclave en una cadena de hoteles de alta gama.
Por si esto fuera poco, Somalilandia es un punto estratégico que permitiría el control del estrecho de Bab el Mandeb, y también una excelente plataforma militar para combatir a las tropas yemenitas hutíes, que tienen a mal traer a los buques estadounidenses e israelíes que pretenden cruzar al Mar Rojo camino al canal de Suez.
En esas regiones se está intensificando –“casualmente” también- los combates entre tropas saudíes y las milicias del Consejo de Transición del Sur (CTS), un grupo separatista de Yemen del Sur que tiene el apoyo, algo disminuido ahora, de Emiratos Árabes Unidos (EAU), y que acaba de anunciar la realización de un referendo para declarar su independencia. ¿Hace falta recordar que Arabia Saudita y Emiratos tienen ingentes reservas petrolíferas? Por cierto, eso los lleva a estar en veredas opuestas en términos geopolíticos. EAU se recuesta en alianzas con Israel y el régimen que regentea el príncipe heredero Mohammed bin Salman coquetea con los Brics y a instancias del gobierno chino restableció relaciones diplomáticas con Irán el año 2023.
Mas casualidades. Esta semana el gobierno ruso denunció un ataque con drones contra una residencia de Vladimir Putin en Nóvgorod y la atribuyó, razonablemente, a fuerzas de Kiev, justo cuando Zelenski había ido, también, a Mar-a-Lago para analizar el plan de paz que propone Trump y el ucraniano resiste. Los medios occidentales le bajaron el precio y deslizaron que ese ataque no había existido, mientras que otros indican que el golpe fue realizado por la CIA. ¿Y si en este caso el mensaje cierra con el secuestro de Nicolás Maduro? Es decir, “ni en tu casa podés estar seguro”.

Tiempo Argentino, 4 de Enero de 2026