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Moscú: acusan a mercenarios por el atentado terrorista

Moscú: acusan a mercenarios por el atentado terrorista

La cifra de víctimas del mayor atentado terrorista en Rusia en dos décadas crecía a cada momento y al cierre de esta edición rondaba los 133 fallecidos y centenares de heridos, muchos de ellos de extrema gravedad. Los videos tomados por asistentes al recital del grupo de rock Picnic, en el Crocus City Hall, de Krasnogorsk, un suburbio del noroeste de Moscú, eran desgarradores: al menos cuatro individuos disparando con ametralladoras sobre una multitud sorprendida y horrorizada que intentaba en vano cubrirse detrás de las butacas o debajo del escenario de un local que luego resultó incendiado.

A poco de difundirse la información, Estado Islámico del Gran Jorasán, filial local de EI (ISIS-K, en inglés), se atribuyó el ataque, aunque desde el gobierno de Vladimir Putin deslizan, sin acusación directa, la responsabilidad de Kiev, algo que el asesor presidencial ucraniano, Mijailo Podoliak, negó rotundamente. La sospecha se basa en que el servicio de seguridad ruso (FSB) capturó en la localidad de Jatsun, en la región de Briansk, cerca de la frontera con Ucrania, a once personas presuntamente implicadas en el hecho, cuatro de ellos indicados como los responsables directos de la balacera. «Se les había preparado una ventana para que pudieran cruzar», dijo explícitamente Putin en un discurso televisado en el que se comprometió a castigar con dureza a los atacantes.

El brutal golpe sucede a una ofensiva rusa contra la infraestructura energética de Ucrania con drones y misiles que provocó el viernes cortes en la línea eléctrica de la planta nuclear de Zaporizhya y dejó sin luz a gran parte del país, y al triunfo de Putin en las elecciones presidenciales por más del 85% de los sufragios la semana anterior. Pero, y en esto se basan muchos analistas para plantear sospechas sobre una posible intervención de Washington, el 7 de marzo la embajada de EE UU en Moscú había emitido un comunicado en el que advertían a sus ciudadanos que no circularan por al menos 48 horas porque tenían «informes sobre planes inminentes de extremistas de atentar en Moscú contra grandes concentraciones, incluidos conciertos».

La portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de EE UU, Adrienne Watson, aseguró que las agencias de Inteligencia estadounidenses «siguieron la tradicional política del ‘deber de avisar’». La CNN afirmó que «desde noviembre ha habido reportes de inteligencia ‘bastante específicos’ de que Isis-K quería perpetrar atentados en Rusia» y que el Kremlin los había desoído.

El Gran Jorasán al que alude la K es un amplio territorio sobre los actuales Irán, Afganistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, de mayoría de población musulmana. Estas tres últimas fueron repúblicas soviéticas y la URSS tuvo su Vietnam en la fallida intervención en Afganistán en los ’80. No es un secreto que Estados Unidos financió y fomentó entonces el crecimiento de grupos extremistas islámicos para combatir a las tropas de la Unión Soviética y que otro tanto hizo desde 2011 en Siria, donde las fuerzas rusas fueron claves para sostener al gobierno de Bashar al Assad. Dato, no opinión: ISIS o Estado Islámico, que se extendió durante la administración de Barack Obama, se diluyó prácticamente con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Los últimos atentados en Rusia, como los de la escuela de Beslan en 2004 (334 muertos) o en las estaciones de subte de 2010 en Moscú (40 muertos) y en 2017 en San Petersburgo (14) fueron producidos por terroristas islámicos.

Foto: X


Detenidos

Las autoridades rusas informaron de la captura de once personas ligadas al ataque en el Crocus City Hall y pronto se viralizaron imágenes que mostró el FSB de algunos de ellos confesando su participación como mercenarios. Según los medios los detenidos casi no hablan ruso y debieron recurrir a traductores para comunicarse. Algunos son originarios de Tayikistán. Uno de ellos dice en el video que le pagarían un millón de rublos por el golpe, de los cuales le habían transferido la mitad a su tarjeta, la que afirmó haber perdido o tirado. Dice que las armas se las dieron «ellos», a los que no identificó. Dijo, tembloroso, que se llama Khargunysham Sedin, que nació en 1998, y que se habían comunicado con él a través de la red social Telegram, «sin nombre ni nada» y que se habían puesto en contacto cuando escuchaba «una lección del predicador».

Margarita Simonian, jefa del grupo mediático Rossiya Segodnya señaló que «los autores materiales fueron elegidos de tal manera que pudieran convencer a la comunidad internacional de que fue ISIS». En esa misma línea se pronunció la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores, María Zajarova. «Lo más importante es que las autoridades estadounidenses no olviden cómo su entorno informativo y político vinculó a los terroristas l con la organización terrorista ISIS», y agregó que se trata del mismo país que «de la mano de los regímenes liberales occidentales, lleva diez años convirtiéndose en un centro de propagación del terrorismo en Europa, superando incluso a Kosovo en el frenesí extremista».

Como sea, gobiernos y organizaciones de todo el mundo expresaron su condena al bárbaro ataque: desde Estados Unidos, Alemania, la Unión Europea, la ONU a líderes de Irán Turquía, Cuba, Venezuela, Bolivia, México, Bielorrusia, Hungría, España. 

Tiempo Argentino, 24 de Marzo de 2024

Putin remueve el avispero en una entrevista con el presentador Tucker Carlson

Putin remueve el avispero en una entrevista con el presentador Tucker Carlson

La entrevista de algo más de dos horas del presidente ruso con el estadounidense Tucker Carlson despertó feroces críticas en medios y gobiernos occidentales pero al mismo tiempo tuvo más de 100 millones de visitas en la cuenta en X del periodista, cercano a Donald Trump y la nueva derecha internacional. Para el canciller alemán Olaf Scholz fue una «burla»; para la Unión Europea, Vladimir Putin repitió «viejas y peligrosas mentiras» sobre Ucrania y para diarios del Reino Unido, Nueva Zelanda y Estados Unidos, amenazó con una nueva guerra mundial, dijo que Rusia jamás perderá en Ucrania, fue incoherente y no dejó hablar al entrevistador.

Carlson estuvo en Buenos Aires para reportear a Javier Milei antes de la primera vuelta electoral. También subió al espacio, que abrió luego de que lo echaran de la cadena Fox, sus charlas con el neofranquista español Santiago Abascal, el premier húngaro Viktor Orban y Trump. Son de esasconversaciones relajadas que permiten las nuevas plataformas, donde hay un cara a cara sin límites de tiempo. Como el mismo Carlson advirtió en el prólogo de su charla con Putin, uno puede estar o no de acuerdo con lo que dice el líder ruso, pero a dos años de la guerra en Ucrania, «una guerra que está remodelando el mundo entero» y de la que las mayorías no están informadas, «deberías saber todo lo que puedas. Y luego, como un ciudadano libre y no un esclavo, puedes decidir por ti mismo».

En su exposición, Putin repite su versión de la historia acerca de que Ucrania es «en cierto sentido, un Estado artificial creado por voluntad de Stalin» y que fue beneficiada con territorios de población húngara, polaca y rumana cuando se formó la Unión Soviética. Carlson le pregunta si considera que esas naciones podrían reclamar territorios. «Es muy posible, si no decir que tienen el derecho de hacerlo (…) por lo menos es comprensible» que lo quisieran hacer. Aunque jura que no le sugiere algo así al premier húngaro, con quien tiene una relación bastante amigable.

Tras su explicación de los lazos que unen a ucranianos y rusos, Putin habla las cinco oleadas de avance de la OTAN hacia el este, a pesar de las promesas en contrario esbozadas en 1991 por los líderes occidentales. Algo que dijo repetidamente durante el 2021. Y detalla que en 2008, en una cumbre en Bucarest, la OTAN dijo que le abriría las puertas a Ucrania y a Georgia. Luego vendría el golpe de 2014, a pesar de que se avecinaban elecciones anticipadas en las que el entonces presidente, Viktor Yanukovich, «no tenía ninguna posibilidad de ganar. Todo el mundo lo sabía». Un tema de fondo entonces era el acercamiento a la Unión Europea, a lo que Putin se negaba porque había una zona de libre comercio entre ambos paises. «Si Ucrania abría sus fronteras con Europa todo fluiría a nuestro mercado».

En este tramo, Putin le recuerda a Carlson su intento fallido por entrar en la CIA («gracias a Dios no lo contrataron», bromea) y habla muy bien del trabajo de sus excolegas, «ya que yo trabajé en la Primera Dirección Principal, es decir, el servicio de inteligencia de la URSS». La cataloga como una organización seria de la que siempre han sido oponentes, pero «un trabajo es un trabajo». Y como antiguo colega puntualiza que con el golpe del que estos días se cumplen diez años «lo hicieron todo bien». Luego hay un cruce jugoso:

–¿Quién voló los gasoductos Nord Stream?

—Ustedes, por supuesto.

–Ese día estaba ocupado. No volé el Nord Stream.

–Usted personalmente puede tener una coartada, pero la CIA no la tiene.

–¿Tiene pruebas de que la OTAN o la CIA hicieron esto?

–No voy a entrar en detalles, pero en estos casos siempre dicen: busca a alguien que esté interesado. En este caso, no sólo debemos buscar a alguien que esté interesado, sino también a quien pueda hacerlo.

Putin revela conversaciones con los presidentes Bush padre e hijo y con Bill Clinton acerca del deseo ruso de entrar a la OTAN, frustrado por la parte occidental. Y dice que hubo una posibilidad de acuerdo de paz luego del 24F, en una mesa de negociaciones en Estambul. «Hubo un documento aprobado por el jefe de la delegación ucraniana (…) que luego dijo (que) el señor Johnson (entonces primer ministro británico) vino y nos convenció» de tirar todo para atrás.

Putin se explaya en lo que entiende por «desnazificación» de Ucrania y acota que si los países occidentales dejan de enviar armas a Ucrania «todo acabará en semanas». No queda fuera del tintero el rol de los países BRICS+ en este nuevo mundo multipolar: recomienda a las elites estadounidenses que tomen en cuenta estos cambios y les advierte por los errores que cometen al pretender sancionar a un país como Rusia, que de todas maneras creció en este tiempo, y con pretender que el dólar sea la forma de dominio del mundo. El entrevistador no olvida reclamar la liberación de Evan Gershkovich, enviado espcial del Wall Street Journal acusado de espía por Rusia. Putin dice que son cuestiones que se negocian en el ámbito de las agencias de inteligencia. «Cuanto más se da publicidad a este tipo de cosas, más difícil resulta resolverlas. Todo debería ser con calma», culmina.


La entrevista completa se puede ver en inglés en X en @TuckerCarlson o en https://tuckercarlson.com/. Hay cuentas con el subtitulado en la exTwitter.

Zelenski descabezó la cúpula militar

Luego de varias semanas de dimes y diretes, finalmente el presidente Volodimir Zelenski se deshizo del que pinta como su principal competidor político de cara a futuras elecciones, el comandante de las fuerzas armadas ucranianas, Valeri Zaluzhni, y designó en su lugar al general Oleksander Sirski. La información oficial habla de «perfeccionar los medios y métodos de guerra» para lograr un triunfo militar. La realidad es que el teniente general Zaluzhni compite en popularidad con el excomediante, y que hace tiempo venía reclamando cambios en la estrategia de la guerra con Rusia para no seguir perdiendo tropas. Por otro lado, antes de tomar esta medida, el primer mandatario tuvo que «pedir permiso» a los aliados de Ucrania en la OTAN y sobre todo, Estados Unidos.
Sirski es considerado por los medios occidentales como el héroe de la defensa de Kiev en los primeros días de la operación militar rusa, en febrero de 2022 y le atribuyen triunfos en la contraofensiva en Jarkov y la defensa de Bajmut. Pero básicamente resaltan que es hombre de la más absoluta confianza de Zelenski. El presidente también destituyó al jefe del estado mayor, el general Sergi Shaptala.
Otro dato a tener en cuenta es que la tan meneada contraofensiva de verano de 2023 (junio-noviembre) terminó sin pena ni gloria a pesar de las promesas de Zelenski a los europeos y al gobierno de Joe Biden de que estaría en condiciones de recuperar el territorio ahora en manos de las fuerzas rusas y los independentistas del Donbass. Sin embargo, ese fracaso no recayó, entre la población, sobre la espalda de Zaluzhni, que venía señalando los errores de conducción que le ordenaban desde Kiev.
La capacidad militar de Ucrania sigue dependiendo del apoyo de EE UU y la OTAN, y ahí tampoco Zelenski las tiene fáciles. Biden, en plena campaña por la reelección, no logra que los republicanos le aprueben un nuevo paquete de ayuda. «El fracaso del Congreso de Estados Unidos al no apoyar a Ucrania roza una negligencia criminal», le dijo Biden al canciller alemán Olaf Scholz en visita oficial a Washington.

Tiempo Argentino, 11 de Febrero de 2024

Rusia ataca en Ucrania y EE UU amenaza con incautarle sus activos

Rusia ataca en Ucrania y EE UU amenaza con incautarle sus activos

El este europeo tendrá un fin de año intenso, tras el anuncio de que Occidente se dispone a confiscar unos 300.000 millones de dólares de activos rusos para destinarlos a la reconstrucción de Ucrania. La respuesta del gobierno de Vladimir Putin se dio en principio en el plano militar, con un ataque masivo con misiles y drones sobre varios objetivos en territorio ucraniano, con un saldo parcial de una veintena de muertos y más de 130 heridos. «No habíamos visto tanto rojo en nuestras pantallas desde hacía mucho tiempo», reflejó  el vocero de la Fuerza Aérea de Ucrania, Yuri Ignat. El ministerio de Defensa ruso confirmó un “bombardeo de envergadura” realizado la última semana, luego de que fuerzas ucranianas hubiesen atacado al buque «Novocherkassk» en Crimea. La ofensiva rusa se descargó sobre instalaciones de la industria militar ucraniana, aeródromos y depósitos de armamento y municiones, indica el Kremlin.

Sin embargo el mayor de los incidentes es el pedido de la Casa Blanca al G7 para poner en marcha un mecanismo destinado a tomar los fondos congelados de Rusia en países occidentales a partir del 24 de febrero de 2022, cuando Putin ordenó la “operación militar especial” en Ucrania. Según Europa Press, la respuesta del gobierno de Putin fue que si ese dinero se destina a Ucrania, Rusia romperá relaciones con Estados Unidos. Las versiones que circularon en estos días hablaban de que el plan para la confiscación estará listo para la celebración del segundo aniversario de la guerra.

Biden confía en que esa medida servirá para que Rusia “ponga fin a su agresión”. Pero economistas occidentales advirtieron del error que se cometería si incautan los depósitos rusos. El premio Nobel de Economía de 2013, el estadounidense Robert J. Shiller, dijo en un reportaje al diario italiano La Repubblica que esa medida repercutiría en el dólar como moneda de reserva internacional, lo que implicaría un golpe letal a la economía estadounidense. “Esto destruirá el halo de seguridad que rodea al dólar y será el primer paso hacia la desdolarización, hacia la que muchos se inclinan cada vez más con confianza, desde China hasta los países en desarrollo, sin mencionar a la propia Rusia», señaló el investigador y docente de la Universidad de Yale.

Por lo pronto el portavoz del gobierno ruso, Dimitri Peskov, expresó en una rueda de prensa que “Occidente es totalmente imprevisible» y fustigó «su tendencia a violar el derecho internacional y a la destrucción del sistema económico moderno”. También dijo que si tomaran los fondos rusos, Rusia deberá responder de manera similar e incautar bienes occidentales en represalia. Afirmó que los hay en Rusia y que saben cómo hacerlo.

Año electoral

Mañana comienza un año clave para el futuro de Estados Unidos, porque se juega (según las encuestas) el regreso de Donald Trump al poder o la continuidad de los demócratas, con Joe Biden o quizás con su vicepresidenta Kamala Harris. Mientras el actual inquilino de la Casa Blanca insiste en sus pedidos al Congreso de mayor apoyo para sostener a Ucrania, son cada vez más las señales desde los medios de más alto impacto sobre la necesidad de poner fin a la guerra. Un artículo del portal Político que firma Michael Hirsh detalla el retaceo de mayor ayuda tanto de EEUU como de Europa. Entre las razones figura en primer lugar el notorio fracaso de la “contraofensiva de primavera” y la necesidad de la administración Biden de no seguir empantanado en Ucrania. Trump baja línea de que con él la guerra nunca hubiera estallado y que se debe apoyar un proceso de paz urgente. Hay que ver si el expresidente sigue en carrera, por la cantidad de causas judiciales en su contra y ya el poder judicial de Maine y Colorado bloquearon su candidatura por la toma del Congreso del 6 de enero de 2021.

De allí que tanto el Washington Post como el New York Times sean cada vez más críticos del gobierno de Volodimir Zelenski y de la estrategia de su Estado Mayor para la guerra. A esto se suma que funcionarios como John Kirby, jefe de comunicaciones estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional, se justifiquen en negativas de los republicanos para votar más ayuda (volvieron a negarse a un nuevo paquete de 60 mil millones de dólares) para decir que “se acerca al final de nuestra capacidad para brindar asistencia militar” a Kiev.

Un modo de ir preparando el escenario para pasar de página ante la falta de resultados positivos y las consecuencias políticas que eso conllevaría. Otros medios que normalmente tienen buena data afirman que ya hubo encuentros entre miembros de la FSB, la agencia de seguridad rusa, con la CIA, para explorar alguna posibilidad de acuerdos. Esta semana, como quien no quiere la cosa, Putin volvió a repetir que no tiene problemas en sentarse a negociar con Zelenski, pero que las condiciones son la desnazificación y la desmilitarización de Ucrania. En eso anda.

Una coalición que no muestra mucho entusiasmo

La gran alianza anunciada como Operación Guardián de la Prosperidad contra las fuerzas yemenitas comandadas por los hutíes en el estrecho de Bab el Mandeb no termina de ser más que un anuncio pomposo pero desflecado. Y seguramente un símbolo de la pérdida de influencia de Estados Unidos, que no logra coordinar con los países que presuntamente habían acordado participar en el combate a los rebeldes que controlan casi todo Yemen y que decidieron impedir el paso de buques con destino y relacionados con Israel, en apoyo a los palestinos. El bloqueo o la amenaza obliga a que las naves que deberían pasar por el Mar Rojo y el canal de Suez deban dar una vuelta por el sur de África con el consabido incremento de recorrido y del costo de los fletes.

EE UU había anunciado que diez países se subirían a ese intento de abrir el paso de navegación: Bahréin, Canadá, Francia, Italia, Países Bajos, Noruega, el Reino Unido, Seychelles y España. El primer país en bajarse fue España. Luego fueron apeándose Francia e Italia. Un par de días más tarde se informó que ingresaban Australia y Grecia, pero los australianos prefirieron quedarse afuera. Luego Washington dijo que los países eran 20 pero que algunos preferían el anonimato por cuestiones de seguridad.

En un paso atestado de buques de guerra pero también de naves de transporte, este viernes EEUU dijo que el USS Mason derribó un dron y un misil balístico antibuque sobre el mar Rojo, según un comunicado del Comando Central de  Estados Unidos (CENTCOM). «No se produjeron daños en ninguno de los 18 barcos que se encontraban en la zona ni se informó de heridos», agrega el texto.

Tiempo Argentino, 30 de Diciembre de 2023

Insólito papelón del gobierno canadiense

Insólito papelón del gobierno canadiense

Lo que se pretendía como el homenaje a un veterano luchador ucraniano en el exilio en la visita del presidente Volodomior Zelenski a Canadá terminó en un escándalo que envuelve al gobierno de Justin Trudeau y que levantó airadas protestas tanto de Rusia como de Polonia. Conviene recordar cómo se presentaron los hechos para luego avanzar hacia la raíz del incidente: el viernes pasado el mandatario ucraniano se hizo un viajecito a Ottawa para reclamar fondos destinados a la guerra contra Rusia y la Cámara de los Comunes lo recibió con pompa y circunstancia. En ese acto, el pleno del parlamento aplaudió a rabiar un reconocimiento a Yaroslav Hunka, un hombre de 98 años presentado como un héroe de la Segunda Guerra Mundial.

No tardaron en aparecer los antecedentes del “heroico combatiente por la independencia ucraniana” contra las tropas soviéticas. Hunka, integró la temible 14ª División de Granaderos Waffen de las SS y según el Centro Simon Wiesenthal, es responsable de crímenes contra la población judía en Lublin, en 1944. Las protestas de la organización B’nai Brith Canadá no se hicieron esperar. Ese regimiento, también llamado División Galitizia (por la zona de los Cárpatos alrededor de la ciudad de Halicz, que se pronuncia Galuch, nada que ver con la región autónoma de España) estaba formado por voluntarios. Huka también es acusado de haber participado en la matanza de polacos, por lo que el gobierno del primer ministro Mateusz Morawiecki dijo que pedirá su extradición. Lo mismo reclama Moscú.

El caso derivó en un pedido de disculpa de Trudeau, que alegó desconocer los antecedentes de Hunka aunque culpó a los rusos de querer aprovechar el caso para sus intereses en el marco de la guerra. La primera cabeza que rodó fue la del líder de la Cámara, Anthony Rota, quien también juró no haber estado informado sobre el caso. Otros que recularon fueron los directivos de la Universidad de Alberta, que devolvieron un donativo de 30 mil dólares canadienses de la familia de Yaroslav Hunka de hace un tiempo. Nada dijo Zelenski, que compartió los aplausos de aquel viernes, y se entiende. Ya suficientes problemas había tenido con Varsovia cuando a principios de este año habían homenajeado en la Rada Suprema de Kiev a Stepan Bandera, otro protagonista de crímenes contra población polaca.

Esa vez, el vicecanciller, Arkadiusz Mularczyk, había dicho que «es inaceptable para Polonia que se honre al ideólogo de los nacionalistas ucranianos que asesinaron a decenas de miles de polacos en Volinia». En esa comarca que hoy forma parte del territorio ucraniano, en el otoño de 1943, tropas de la efímera República Popular de Ucrania hicieron una “limpieza étnica” que costó la vida de hasta 130.000 polacos, genocidio que Varsovia no olvida.

La cuestión de fondo es que las autoridades canadienses no podían/debían ignorar a quién estaban consagrando. Y si realmente no tomaron dimensión del papelón es porque fingieron demencia ya que Canadá, como miembro del Commonwealth, envió tropas contra la Alemania hitlerista y tras la rendición, una enorme cantidad de nazis encontró refugio en esas costas y desde allí bancaron, en operaciones auspiciadas por la CIA, a grupos anticomunistas en todo el mundo.

De hecho, la viceprimera ministra de Trudeau, Chrysta Freeland, es nieta por parte de madre de uno de esos refugiados, Mykhailo Khomiak, abogado y director de un medio cercano al nazismo en la Varsovia ocupada de 1940. Cambió su nombre a Michael Chomiak cuando llegó a Canadá. Luego de recibirse en Harvard, Chrysta pasó por el periodismo en el Financial Times, The Economist, The Washington Post y fue editora en The Globe and Mail. Luego, fue ministra de Finanzas y Canciller. Su nombre sonó como titular de la OTAN, según el New York Times, en reemplazo de Jens Stoltemberg, cuyo período culminaba estos días, aunque en julio le fue prorrogado hasta octubre de 2024. Quizás estos lazos fueron los que dificultaron el acuerdo de la organización atlántica hace dos meses. De la que se salvaron.

Los polacos, mientras tanto, tras anunciar que no enviarían más armas a Ucrania ni liberarían el tránsito de granos del incómodo vecino por su territorio, anotaron otra marca en su ancestral disputa. Y los más aferrados a un pasado de gloria, esperan que la guerra devaste de tal manera a Ucrania como para que aquellas regiones vuelvan al control de Varsovia con poco esfuerzo. Y también esperan que esta contienda culmine poniendo a Polonia en el rol del verdadero freno para Rusia.

La locomotora europea

Cuando quienes busquen la raíz del inocultable renacimiento del nazismo intenten llegar a la médula se encontrarán, en la superficie nomás, con que “el peor drama vivido por la Humanidad resurge en los pliegues mismos de la democracia alemana, con conocimiento, encubrimiento y complicidad de las instituciones y las autoridades del Estado”. Al finalizar la II Guerra se fracasó en el intento, si es que lo hubo, de desnazificar el país. El nazismo siguió manejando resortes clave, en especial el Poder Judicial y, aunque cueste entenderlo, las fuerzas armadas. Allí, justamente, reside la plataforma de lanzamiento del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y donde están los arsenales en los que se nutren los civiles que asesinan inmigrantes.

Razones no le faltan a la Redfish cuando denuncia la complicidad estatal en el auge nazi. En un país que emergió de las cenizas del régimen de Adolf Hitler, el militarismo está en la esencia, en el propio ser alemán. Pues, allí, hace un año, y cuando las muestras del renacer eran apabullantes, la necesidad de satisfacer a la alianza atlántica, la OTAN, y los intereses de Estados Unidos  en Ucrania llevó a aprobar un fondo de u$s 112 mil millones para destinar a las fuerzas armadas y al desarrollo de la industria armamentística. Todo junto, y en el mismo día, el Congreso también sancionó un aumento al 2% del PBI para la defensa externa y el aparato de seguridad interno. Hasta junio de 2022 se aplicaba a esos menesteres el 1,4% de toda la riqueza generada.

Cuando con la disolución de la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia se dio por acabada la amenaza que asediaba a Occidente y Europa se lanzó a las tareas del desarrollo, y bien le fue –Alemania se convirtió en la locomotora europea–, hasta que Estados Unidos y su OTAN dijeron que era la hora de volver a la guerra. Hubo sectores en Alemania que se lo tomaron a pecho y buscan con todo volver a la peor época de la Guerra Fría. En ese marco se apela a todo. A volver a dar las señales bélicas y arruinar la vida de los jóvenes y la tranquilidad del mundo reviviendo los tiempos del servicio militar obligatorio. Desde su eliminación, en 2011, la idea de restaurar la colimba volvía cada­­ tanto.

Con el nazismo en la superficie y un Estado cómplice, Wolfgang Hellmich, uno de los líderes del SPD, volvió al tema. El partido demócrata cristiano CDU aplaudió en el acto. El AfD se frotó las manos.

Tiempo Argentino, 1 de Octubre de 2023