La pregunta de Donald Trump en la 80ª Asamblea General de la ONU revela no solo el objetivo manifiesto del presidente de Estados Unidos. Sonó a certificación de una realidad cada vez más tangible de la que Estados Unidos no es ajeno: ¿Para qué sirve la Organización de Naciones Unidas? Cierto que luego se introdujo en una sarta de autoalabanzas características de alguien, como se decía en el barrio, que no tuvo abuela. Pero en realidad, apuntaba a lo mismo. Si él, que es “tan maravilloso” como para merecer un Premio Nobel -la envidia que le tiene a Barack Obama no tiene nombre- porque “en un período de siete meses, he puesto fin a siete guerras de las que se decía que nunca acabarían”, ¿qué sentido tiene una organización que, según su interpretación de los hechos, además no puede evitar las únicas invasiones que le hacen ruido: la de los inmigrantes. “La ONU gastó 372 millones de dólares para apoyar a 624.000 migrantes en su viaje hacia los Estados Unidos para infiltrarse en nuestra frontera sur. Se supone que la ONU debe detener las invasiones, no promoverlas”.
En un tono especialmente agresivo, como queriendo impostar un poder imperial que los hechos no corroboran, fustigó a Irán, a China y a Rusia, y afirmó que Ucrania está en posibilidad de recuperar el territorio perdido en la guerra desatada el 24-F de 2022. Sobre Gaza apenas dijo que se deben tomar medidas inmediatas para liberar a todos los rehenes, y calificó al reconocimiento del Estado palestino que ya la abrumadora mayoría de los países miembro de la entidad hizo, como “una recompensa a Hamás por sus horribles atrocidades”.
Los quecriticaron puntualmente esa posición fueron los mandatarios de Brasil, Colombia, Chile y menos enfáticamente, Uruguay, naciones sudamericanas que no comulgan precisamente con el extremismo que tanto seduce a Trump y, dicho sea de paso, a Javier Milei.
El representante de Brasil, por eso de tradiciones que ya llevan ocho décadas, abrió la ronda de debates, inmediatamente antes que Trump. Y en apenas 18 minutos, sin recurrir a papeles escritos, Lula da Silva fijó una agenda diametralmente opuesta. “No hay justificación para las medidas unilaterales y arbitrarias contra nuestras instituciones y nuestra economía. La agresión contra la independencia del Poder Judicial es inaceptable. Esta injerencia en asuntos internos cuenta con la ayuda de una extrema derecha servil y nostálgica de antiguas hegemonías. Falsos patriotas orquestan y promueven públicamente acciones contra Brasil”, espetó, en relación con la ofensiva en defensa de Jair Bolsonaro que desembozadamente mantiene Trump y los apoyos locales que consigue.
“Seguiremos como nación independiente y como pueblo libre de cualquier tipo de tutela”, prosiguió Lula. Luego abundó en cuestiones regionales. “No se debe cerrar la vía del diálogo en Venezuela. Haití tiene derecho a un futuro sin violencia. Es inaceptable que Cuba figure en la lista de países que patrocinan el terrorismo”. Y a continuación fue directo al hueso: “Ninguna situación es más emblemática del uso desproporcionado e ilegal de la fuerza como lo que está ocurriendo en Palestina (…) Los atentados terroristas perpetrados por Hamás son indefendibles bajo cualquier ángulo, pero nada justifica el genocidio que se está produciendo en Gaza”.
Lula se refirió también al ataque de EEUU contra barcos presuntamente de narcotraficantes en el Caribe. “Comparar el crimen con el terrorismo es preocupante”, dijo. En esa misma senda, el colombiano Gustavo Petro fue bastante más específico, por razones entendibles por más que la ofensiva estadounidense apunta como excusa para condenar a Venezuela. “La política antidroga no es para detener la cocaína que llega a los Estados Unidos, […] es para dominar los pueblos del Sur en general”, dijo Petro, sin pelos en la lengua.
“Mientras que los verdaderos narcotraficantes viven en Nueva York o Miami, los jóvenes pobres en lanchas rápidas intentan escapar de la pobreza”, dijo, “Trump es cómplice de genocidio. Este foro es testigo mudo de un genocidio”, añadió a renglón seguido, y ya metido en Medio Oriente, donde plantea una fuerza de mantenimiento de la paz para proteger a los palestinos. “En lugar de los cascos azules, que carecen de formación, necesitamos un poderoso ejército de países que no acepten el genocidio”.
“Es genocidio y hay que gritarlo una y otra vez”@petrogustavo , presidente de Colombia, propone “una fuerza armada para defender la vida del pueblo palestino”.#UNGApic.twitter.com/J84I4Db2tr
El chileno Gabriel Boric, a su turno, también apuntó contra la agenda de Trump. “Afirmar que no existe el calentamiento global no es una opinión, sino una mentira (…) no se puede negar el Holocausto, ni decir que las vacunas causan autismo”. Y luego profundizó: “Gaza es una crisis global, porque es una crisis de la humanidad. Y en esta sala, y quienes nos escuchan en sus casas, en sus delegaciones, en sus diversos países, somos, justamente, todos los seres humanos”. Y ya metido de lleno la cuestión palestina, señaló: “Yo no quiero ver a Netanyahu destrozado por un misil junto a su familia, quiero ver a Netanyahu y a los responsables del genocidio contra el pueblo palestino enfrentados a un tribunal de justicia internacional”.
"No quiero ver a Netanyahu destrozado por un misil junto a su familia, quiero ver a Netanyahu y a los responsables del genocidio contra el pueblo palestino enfrentados a un tribunal de justicia internacional", afirma el Presidente Boric ante Naciones Unidas
Del otro lado del Atlántico, y a pesar del reconocimiento del Estado de Palestina que el fin de semana promovieron Francia, el Reino Unido, Australia, Canadá y Portugal, hubo aplausos a las definiciones de Trump sobre Ucrania, un hecho central para la OTAN y la Unión Europea, que basa su supervivencia a mantener la guerra contra Rusia, cuando no a acentuarla. Así, Anitta Hipper, la vocera de la UE para la política exterior y la seguridad, dijo, según destaca Europa Press, que el mensaje del inquilino de la Casa Blanca “es muy bienvenido”.
La Asamblea General de la ONU que este martes inaugura Lula da Silva, seguido por de Donald Trump -si es que se respeta la tradición en esta 80ª ronda-, promete estar movida. La invasión de la ciudad de Gaza y sus acciones genocidas van cerrando el círculo de rechazo sobre el gobierno de Benjamin Netanyahu y el de sus escasos apoyos, entre los que contará con el argentino Javier Milei. Como sea, otra decena de países promete el reconocimiento del Estado de Palestina en ese encuentro. Se sumarán a otros que lo hicieron en estos meses, como España, Irlanda y Eslovenia. Serán Andorra, Australia, Bélgica, Canadá, Francia, Luxemburgo, Portugal, Malta, San Marino y, a menos que Trump le haya hecho recular a Keir Starmer, el Reino Unido.
La repulsa a las acciones de Israel se extiende además a dirigencias de otras naciones. En Estados Unidos un grupo de senadores demócratas, mínimo pero revelador y capitaneado por Bernie Sanders -que por primera vez usó la palabra “genocidio”,- pide el reconocimiento de Palestina. En Argentina, que ya en 2010 reconoció a ese Estado, el diputado Nicolás Massot, que no es precisamente de izquierda, también acusó del genocidio en Gaza.
La situación repercutió en San Sebastián, donde el director José Luis Rebordinos y la responsable de comunicación del festival Internacional, Ruth Pérez de Anucita, leyeron un documento que denuncia el genocidio y pide “un alto el fuego inmediato y la liberación de todos los rehenes secuestrados” por Hamas. El exfutbolista Eric Cantoná, en tanto, se preguntó ante las tribunas del estadio Wembley en el acto Juntos por Palestina, qué esperan para suspender de los certámenes a los equipos israelíes: «Cuatro días después de que Rusia iniciara una guerra en Ucrania la FIFA y la UEFA suspendieron a Rusia. Ahora llevamos 716 días de lo que Amnistía Internacional ha llamado un genocidio. Y, sin embargo, a Israel se le sigue permitiendo participar. ¿Por qué hay un doble estándar?», sostuvo.
Algo así se reclama también en el Festival de la Canción de Eurovisión, que se desarrollará en 2026 en Viena, del que ya se bajaron España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia si es que participa Israel. En una muestra del doble estándar que cuestiona Cantoná, la ministra de Exteriores austríaca, Beate Meninl-Reisinger dijo que Eurovisión “es un símbolo de paz, unidad e intercambio cultural, no un instrumento para imponer sanciones”.
En la sede de la ONU, por su parte, el jefe de a Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, deberá participar de la Asamblea por teleconferencia porque le negaron la visa de ingreso a EE UU alegando que es complaciente con el terrorismo.
Los países árabes, a su turno, están tratando de unir voluntades. El ataque a la cúpula negociadora de Hamas en Doha elevó las preocupaciones y si bien en un encuentro del lunes pasado no hubo una decisión sobre la amenaza que representa Netanyahu, Egipto adelantó el envío de tropas para una posible coalición. La expulsión de los gazatíes crea un problema para su país.
Todo parecía irreal: de fondo, los ministros de traje oscuro y serios como estatuas y a la derecha, la única de color claro, la titular de Capital Humano, Sandra Pettovello. En primer plano, Javier Milei; a su izquierda, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos; y a su derecha, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El presidente y su hermana, iluminados con un aura, como en las películas navideñas. El resto, daba la impresión de haber sido castigado a la semipenumbra característica del líder de La Libertad Avanza. Así transcurrieron los casi 40 minutos del discurso por el primer año de gestión de quien el locutor presentó como «doctor Javier Gerardo Milei».
Más allá de este estudiado tratamiento de la imagen que confluía en la frase de cierre de la alocución –«que las fuerzas del cielo nos acompañen»–, el ímpetu con que habló y el espíritu general de la exposición fue un mensaje de campaña de medio término adelantado para el 2025. Y así lo especificó el presidente ya cerca del final. «Las elecciones del año próximo no se tratarán de personas, sino de ideas. Será una elección entre los políticos rancios del pasado o nuestra agenda del futuro. Vamos a plebiscitar los pilares sobre los cuales queremos construir esta nueva Argentina», dijo Milei. Pero antes había deslizado otros ejes de lo que pretende para el futuro y se vanaglorió de realizaciones del 2024 amparándose en datos ‒gran parte de ellos erróneos o manipulados‒, interpretaciones sinuosas y tergiversaciones groseras.
Volvió a afirmar que cuando asumió, la inflación prevista era del 17.000%, señaló que los trabajadores antes ganaban 300 dólares y ahora 1.100, que la Asignación Universal por Hijo «antes no llegaba a cubrir el 60% de la canasta básica» y ahora cubre el 100%, dijo que «hoy tenemos superávit comercial» y manifestó que «estamos pagando la deuda que nos dejaron los defaulteadores seriales». Si hubo enemigos manifiestos en todo el discurso, fueron el kirchnerismo y genéricamente «la casta» y «los políticos», aunque este último ejemplo le cabría también al macrismo. Lo que sí «olvidó» mencionar fue que la más gravosa de las deudas la había contratado con el FMI su ministro de Economía, Luis Caputo, sentado atrás y a su derecha.
En esos 40 minutos Milei se centró en consolidar su «batalla cultural» y reafirmar que, en resumen, hasta su llegada al Gobierno, todo fue fracaso y que el Estado es el mal. Y para refrendar sus afirmaciones, repitió frases autoalabatorias del tipo «hicimos la reforma estructural más grande de la historia argentina» o «realizamos el ajuste más grande de la historia de la humanidad».
Competencia de monedas Entre sus logros anotó una baja en la inflación y que no haya piquetes en las calles. Yendo a los anuncios más destacados para lo que viene, dijo que pretende hacer 3.200 reformas estructurales, que se está terminando una reforma impositiva que «reducirá en un 90% la cantidad de impuestos nacionales y le devolverá a las provincias la autonomía impositiva». A renglón seguido, dijo que busca «avanzar en el proceso del cierre del Banco Central» y que para terminar con la inflación «para siempre en Argentina» se pondrá en marcha un esquema de competencia de monedas. En este punto enfatizó, mirando directamente a cámara por sobre sus anteojos: «Van a poder hacer las transacciones en la moneda que ustedes quieran».
En este rosario de medidas no dejó de lado al Mercosur, donde puntualizó como prioridad «aumentar la autonomía de los integrantes del organismo de cara al resto del mundo, para que cada país pueda comerciar libremente con quien quiera según le convenga». Y apuntó al corazón de los gobiernos progresistas de la primera parte del siglo en América Latina. «Nuestro primer objetivo será impulsar durante el próximo año un tratado de libre comercio con Estados Unidos, el tratado que debería haber sucedido hace 19 años».
En un gesto cómplice con su público, que vale la pena desmenuzar, agregó: «Imaginen lo que hubiéramos crecido en estas casi dos décadas si hubiéramos comercializado con la primera potencia mundial. Todo ese crecimiento nos fue arrebatado con la simple firma de un grupo de burócratas, negados a los beneficios del libre comercio. De esta manera, Argentina dejará de darle la espalda al mundo y volverá a ser protagonista del comercio mundial, porque no hay prosperidad sin comercio y no hay comercio sin libertad». Textual.
Cabría acotar que Estados Unidos viene perdiendo preminencia dentro de la economía mundial en detrimento de países que, como China y la India, forman parte de los BRICS, grupo al que renunció Milei tras asumir. Por otro lado, esta Argentina le viene dando la espalda al mundo en cuanta votación en la ONU se haya registrado desde diciembre de 2023. En una resolución del organismo del mes pasado para eliminar y prevenir la violencia contra las mujeres, el país fue el único en votar en contra, en la más absoluta de las soledades.
Otros anuncios presidenciales se relacionan con la creación de «una unidad antinarcoterrorismo en la Triple Frontera» y una reforma de la Policía Federal para «convertirla en una agencia federal de investigación criminal».
Luego el jefe de Estado se deshizo en elogios a los recursos humanos con que cuenta la Argentina y se ufanó de que es el país «con más unicornios tecnológicos per cápita de la región». Y después dijo: «Vamos a diseñar un plan nuclear argentino que contemple la construcción de nuevos reactores, así como la investigación de las tecnologías emergentes de reactores pequeños o modulares, manteniendo los máximos estándares de seguridad y eficiencia. Este plan será presentado en los próximos días por el doctor (Damián) Reidel».
El jefe de Gabinete del Consejo de Asesores del presidente, presente en el discurso grabado en la tarde de este martes, miraba impertérrito, como los demás funcionarios. Los planes nucleares existen en el país desde 1949 y proyectos como el que propuso Milei, de un reactor de baja potencia, existen desde 1984; se trata de la Central Argentina de Elementos Modulares (CAREM), es el primero en su tipo de diseño y construcción completamente argentinos. Es una de las joyas de la tecnología nacional desarrollada por ingenieros y técnicos argentinos de la Comisión Nacional de Energía Atómica y de INVAP. El lunes se supo que habían hackeado los servidores de la Comisión Nacional de Energía Atómica y habrían corrido peligro los planos de la CAREM-25.
Los gobiernos de Benjamin Netanyahu y Volodimir Zelenski comparten una de las peores semanas de sus vidas para las relaciones diplomáticas. El mandatario israelí, porque logró unificar entre sus peores detractores a la mayoría de los líderes occidentales. El ucraniano, porque intentó buscar apoyos a su extenuada posición en la guerra contra Rusia y más allá de las fotos de compromiso en París, Berlín, Londres y hasta el Vaticano, no se llevó gran cosa.
El caso del ultraderechista israelí es el más expuesto por su extremismo brutal al que nadie parece decidido a ponerle freno. El viernes, el presidente francés, Emmanuel Macron, y los jefes de Estado de Italia, Giorgia Meloni, y de España, Pedro Sánchez, junto con el secretario General de la ONU, Antonio Guterres, en canciller jordano, Ayman Safadi, y la ONG Human Rights Watch condenaron el bárbaro ataque de las Fuerzas de Defensa de Israel a la sede de los cascos azules en Naqoura, Líbano, que dejaron un saldo de varios heridos, uno de ellos en estado crítico. Esta operación se suma a otra en una posición de la Fuerza Interina de la ONU en el Líbano (FINUL) en Labbouneh, donde se registraron otros dos heridos.
«Este incidente es intolerable y no se puede repetir», dijo Guterres desde Vientiane, Laos, donde se desarrolla la 12ª Cumbre de la organización del Sudeste Asiático (ASEAN). «Estos ataques constituyen una grave violación de las obligaciones de Israel en virtud de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y del derecho internacional humanitario. Esos ataques son injustificables y deben terminar de inmediato», se sumaron los líderes europeos en un comunicado.
Desde que Israel implementó una incursión armada sobre territorio libanés para socavar a las milicias chiítas de Hezbollah, las FDI vienen cometiendo todo tipo de tropelías, comparables a las desatadas en Gaza sobre población civil, hospitales, escuelas e instituciones de la ONU, como la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Medio Oriente (URNWA en inglés), a la que Tel Aviv acusa de estar infiltrada de “terroristas”. Como será la obcecación de las autoridades israelíes que declararon “persona no grata” a Guterres porque, afirman, no condenó el reciente ataque misilístico de Irán sobre algunas zonas de la capital del país. Representantes de cien países enviaron una carta de apoyo al portugués. Que no está en condiciones de hacer mucho: le tocó estar al frente de una institución internacional convertida en una cáscara vacía por estos días.
El ataque a los cascos azules es otra muestra de que Netanyahu no tiene ninguna intención de obedecer las reglas de la organización fundada al fin de la Segunda Guerra Mundial. El “mundo basado en reglas” con el que la Casa Blanca se llena la boca desde hace varias administraciones tiene un corolario: el primer ministro israelí dicta sus propias reglas.
Esta vez, el Elíseo llamó al embajador israelí en Paris para manifestarle su rechazo a la agresión contra la FINUL. «Estos ataques constituyen una violación grave del Derecho Internacional y deben cesar inmediatamente. Las autoridades israelíes tienen que explicarse», dijo el vocero de la cancillería gala. El primer ministro irlandés, Simon Harris,también reclamó el cese de acciones contra la FINUL, donde cumplen servicios también soldados de ese país. “Israel tiene que escuchar las voces y la preocupación de la comunidad internacional», escribió Harris en su cuenta de X. El titular del Estado Mayor de la República de Irlanda, Sean Clancy, fue más lejos y afirmó que no cree en la justificación de las FDI, que los disparos contra las bases de FINUL habían sido daños colaterales. «Un tanque que dispara contra una torre de observación, que es un objetivo muy pequeño, lo hace de forma deliberada, es un disparo directo. Así que desde un punto de vista militar, no es un accidente, es un acto deliberado”, consideró el teniente general.
Un dato para abonar la teoría del uniformado irlandés es que en el comunicado oficial de Isael decía que percibió «una amenaza directa contra los soldados israelíes», y que actuaron en consecuencia. Sin embargo asegura que «horas antes del incidente» se había ordenado a los miembros de la Finul «que se refugiaran en habitaciones seguras y permanecieran allí».
La ofensiva israelí se da en todos los frentes, y además de los ataques armados en Gaza, Cisjordania y el Líbano, también intentan la amenaza y el amedrentamiento, como el informe sobre la FINUL demuestra. El ministro de Defensa, Yoav Gallant, un fundamentalista que comparte con Netanyahu y tres líderes de Hamás pedidos de detención de la Corte de La Haya por crímenes de guerra cometidos desde el 7 de octubre del año pasado, volvió a hacer de las suyas. La respuesta de Israel a la ofensiva de Irán será “precisa, potente y contundente”, juró, par a añadir: “No entenderán qué paso, cómo pasó” advirtió. La Casa Blanca, en tanto, confirmó que horas antes hubo una conversación telefónica de Joe Biden, Kamala Harris y Antony Blinken con Netahyau en la que Washington condenó los ataques de Irán y, aseguran, pidió moderación y avanzar hacia un alto el fuego en Gaza para recuperar a los rehenes en manos de Hamás. «
Un plan para la victoria en Ucrania
El presidente Volodimir Zelenski hizo una mini gira por Europa central en busca de maś apoyo en un momento en que la suerte de Ucrania parece echada, por el avance de las tropas rusas en el sur. Luego de verse con Emmanuel Macron, el canciller Olaf Scholz, el premier Keir Steimer y el flamante jefe de la OTAN, Mark Rutte, fue a Italia, donde fue recibido por Giorgia Meloni y el papa Francisco.
Ante los líderes europeos, señaló que tiene un “Plan para la victoria” del que no se conocen demasiados detalles pero que, afirmó, “puede crear las condiciones adecuadas para un final justo de la guerra”. El plan sería presentado en una cumbre prevista para desarrollarse este lunes en la base aérea de Ramstein, Alemania, y donde se debatiría una estrategia para la guerra en Ucrania. Pero el encuentro se suspendió porque Biden anunció que debía quedarse para coordinar acciones relacionadas con los estragos que está causando el huracán Milton.
A Jorge Bergolio, Zelenski le llevó de regalo el cuadro «El horror de Bucha», donde se describe la visión de una niña imaginaria que ve cómo los soldados rusos torturan y matan a sus padres. El Vaticano difundió luego un comunicado en el que asegura que la charla, de unos 35 minutos, estuvo relacionada con “el estado de la guerra y la situación humanitaria en Ucrania, así como las vías que podrían poner fin a la misma, conduciendo a una paz justa y estable en el país. Además, también se examinaron algunas cuestiones relativas a la vida religiosa en el país».
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