Las palabras, tan devaluadas en épocas de emociones violentadas desde las redes y ciertos Gobiernos, suelen revelar mucho más de lo que puede interpretarse a primera vista. Y las que atraviesan las sociedades, en determinados momentos, alumbran allí donde los mejores reflectores no llegan. Ya van para dos meses que cuatro palabras pintadas con aerosol en una sábana ingresada subrepticiamente en el estadio donde Argentina derrotó a Inglaterra en el último mundial de fútbol resultó un parteaguas para una sociedad que parecía adormecida ante una crisis que no es solo económica, sino fundamentalmente de identidad. Así se entiende que, en el contexto de la «batalla cultural» que pretende imponer la ultraderecha, esa frase haya descolocado tanto a los promotores de esa corriente extremista como para que este jueves el presidente Javier Milei tuviera que recular de su conocido repudio a la argentinidad en general, y en un discurso por cadena nacional de un cuarto de hora, se vistiera de nacionalista, en un remedo grotesco de aquel general que, cuando la dictadura cívico-militar se hundía irremediablemente, conjeturó que la recuperación de las Malvinas podía persuadir a las multitudes de su compromiso con los valores de la nación, sometida a ese proyecto neoliberal que encarnaban, a sangre y fuego.
Quien no conociera los antecedentes, incluso personales, de Milei con Malvinas, se puede quedar con el mensaje de tono épico que esbozó el primer mandatario, rodeado de sus ministros. Y podría decir que comparte algunos de los puntos que resaltó, los cuales, en su nudo central, representan la posición diplomática tradicional de Argentina. «Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho. (…) Las islas formaron parte del territorio argentino desde los orígenes de nuestra nación. En 1833 el Reino Unido ocupó las Malvinas, expulsó a las autoridades argentinas e instaló una situación colonial que se perpetúa hasta nuestros días. Esto implica que los isleños, al ser una población implantada en un territorio usurpado, no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación y que cualquier argumento basado en referendos realizado en las islas es inválido».
Aquello, que en declaraciones anteriores estuvo puesto en duda, quedó plasmado ¿a regañadientes? Otras cuestiones en las que no se ve objeción es en la necesidad de castigar a las empresas que están armando planes de explotación hidrocarburífera en las islas: Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, que participan del proyecto Sea Lion. Firma de capitales israelíes la primera y británicos la otra. En este aspecto, el Gobierno parece haber advertido, ahora, que no había necesidad de una nueva ley sino apenas aplicar la 26.659, dictada en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Aníbal Fernández recordó que, en el marco de esa normativa, en abril de 2022, fueron inhabilitadas para operar, y que un año antes, Harbour Energy decidió abandonar la operación por las intimaciones.
El presidente también habló de «construir una base naval integrada en Tierra del Fuego e incrementar nuestras capacidades en telecomunicaciones» en torno a un polo logístico que apunte a la Antártida. Otro proyecto que viene de un Gobierno anterior, como le recordó el exministro de Defensa, Jorge Taiana, y que fue vaciado desde diciembre de 2023. Todo indica que ahora la base sería otra manera de seducir a la Casa Blanca en un proyecto conjunto.
En el año 2022, cuando era Ministro de Defensa, iniciamos las obras de la Base Naval Integrada de Ushuaia, que durante tres años fueron paralizadas por Milei y que hoy ante el creciente interés de la Causa Malvinas el Gobierno vuelve a reactivar.
Para entender este viraje, las palabras ambiguas de Donald Trump acerca de la neutralidad sobre la soberanía de Malvinas sonaron a música para los oídos libertarios. Pero esa es una jugada del inquilino de la Casa Blanca en su inquina con el Gobierno británico por lo que considera una falta de apoyo a su aventura en Irán. Las posibilidades de que Estados Unidos abandone su política de alianza con el Reino Unido no son relevantes. Leopoldo Galtieri también creyó que tenía a EE.UU. en un puño por las operaciones encubiertas que fuerzas argentinas habían llevado a cabo en Centro América. Pero no.
Dato curioso: Yair Netanyahu, hijo del primer ministro israelí y residente en Miami, posteó en la red X su apoyo a la soberanía argentina en las islas del Atlántico Sur. «Gran Bretaña reconoció a Palestina después del 7 de octubre, ¿acaso los israelíes debemos apoyar la reivindicación británica sobre las Malvinas? Argentina, bajo el mandato de Javier Milei, es un aliado formidable y fuerte. ¿Por qué no apoyar su reivindicación?»
Yeah, my is that only 20% of Brits voted for the party that installed those policies.
Pissing off the majority that is in favour of parties that have historically been Pro Israel is just silly
En otro «revival», horas antes de ese discurso «nacionalista», Milei pasó por Chile para participar en un encuentro del Foro de Madrid, un club de ultraderechistas de todo el mundo. Allí, el presidente celebró: «Chile es un lugar emblemático porque con su historia reciente nos recuerda el valor inmenso de dar la batalla cultural. Tras el derrocamiento del comunista Allende, Chile entró en un período de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años y, gracias a ello, Chile fue sin lugar a dudas la envidia en términos económicos de toda la región», dijo, obviando que fue un golpe de Estado criminal contra un mandatario democráticamente elegido y que el plan económico se sustentó mediante la violencia institucional. Tampoco registró el apoyo de Pinochet a los ingleses en 1982.
Lo destacable de esa alocución fue un furcio monumental (¿una traición del inconsciente o una verdad que se coló a cascotazos?). Explicaba Milei las bondades de su plan copiado del de la dictadura chilena cuando de pronto lanzó: «Si analizamos con un mínimo grado de honestidad y nos comparamos con los Gobiernos anteriores, está claro que nunca nuestro modelo funcionó». De inmediato se corrigió («nuestro modelo funciona y vamos por el rumbo correcto»), pero ya era tarde.
👀 El curioso furcio de Javier Milei en Chile: "Está claro que nunca nuestro modelo funcionó" pic.twitter.com/o11fG1obeU
Es que a veces hasta podría decirse que Milei se pasa de sincero. Como cuando hace unos días dijo que si no resultara elegido, «yo ya tengo mi futuro asegurado, es decir, yo haciendo lo que corresponde, estoy asegurando mi futuro. Voy a vivir de dar conferencias, ya no es un problema mío, lo estoy diciendo por los propios argentinos».
Y sí, el país que dejaría será un problema para los argentinos. Ya lo están diciendo incluso los directivos de la Unión Industrial Argentina (UIA), que hasta ahora mantenían un apoyo diríase que suicida con un modelo que asfixió hasta la muerte a decenas de miles de empresas.
Tal como se evidenció en la celebración del Día de la Industria, el 2 de septiembre, que se llevó a cabo en la planta del laboratorio ELEA en la localidad bonaerense de Los Polvorines. En ese encuentro, en el que no hubo representantes del Gobierno nacional, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, se quejó del maltrato hacia el sector. El vicepresidente, Guillermo Moretti, en declaraciones a El Destape dijo, sin pelos en la lengua: «Esta gente no conoce el país y no conoce lo que es una industria. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno. Sus finanzas personales aumentaron en un año un 37% en dólares. Y a la Argentina en ese año la endeuda». La referencia a Luis Caputo fue por la declaración jurada que presentó ante la Oficina Anticorrupción horas antes. En su propia presentación, se ve que el patrimonio de Milei creció un 43% en el año que pasó. A su hermana le fue mejor: el incremento declarado de la secretaria de la Presidencia fue de un 210%.
Otro empresario, Alejandro Schvartz, titular de Visuar, fabricante de electrodomésticos con la marca Samsung en la localidad de Cañuelas, dijo a su vez: «Si Milei es reelegido, de la industria argentina no va a quedar prácticamente nada». En el mensaje que brindó por cadena nacional, el presidente señaló: «Hoy la Argentina va camino a convertirse en una potencia exportadora de recursos estratégicos demandados por todo el planeta, metales, alimentos e hidrocarburos». En tanto, en Tierra del Fuego el desguace de las plantas industriales es aterrador. A partir de su planteo es cada vez más claro de qué habla el presidente cuando habla de soberanía.
La sábana con el reclamo por la soberanía argentina en las Malvinas que desplegaron jugadores del seleccionado nacional caló más hondo de lo que el Gobierno y sus aliados externos imaginaban. Y la respuesta, como suele ocurrir en estos casos, fue con exageraciones como para disimular el pifie. Todo en una semana en que el presidente intentó por todos los medios recuperar protagonismo tanto en el país como en el exterior. Algo imprescindible para una gestión que se nutre de golpes de efecto, a falta de logros palpables para las grandes mayorías.
En esa necesidad diríase que enfermiza, Javier Milei provocó un incidente diplomático con el mandatario del principal socio comercial del país y miembro fundador del Mercosur, Lula, y se mostró en Perú con una «cátedra» bíblica al recibir otro doctorado honoris causa en una universidad local, un raid que lo mostró como «delegado» de Donald Trump para la región, según lo describió el diario británico The Guardian.
Y mientras espera que le aprueben el proyecto de ley que abre las puertas a la extranjerización del territorio nacional, emitió un DNU por el que se impediría el ingreso al país a individuos que «promuevan mensajes de odio o inciten a la violencia contra la Argentina». Al mismo tiempo, este jueves lanzó su proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central con una serie de imputaciones y datos falsos sobre las gestiones de la entidad crediticia durante los mandatos de Cristina Fernández de Kirchner. La dos veces presidenta, a todo esto, recurrió a los tribunales internacionales para que revisen la causa por la que fue condenada e inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos. De alguna manera, la tautología de que todo tiene que ver con todo involucra a estos personajes en el drama de una Argentina que por obra y gracia de un topo que pretende destruir al Estado desde adentro, acelera la pérdida de derechos y las graves consecuencias económicas que sufrirá el país si consolida su modelo. ¿Malvinas será el último ancla?
Contracara Que Lula da Silva es la antítesis de Javier Milei no es ninguna novedad. Por origen social y por estatura política. Si las derechas más recalcitrantes basan su mensaje individualista de que «nadie me regaló nada», no debe haber en el mundo nadie que haya recorrido el camino de este hombre nacido en la pobreza, cuyo mayor logro académico fue recibirse de tornero mecánico. Desde Trump hasta jefes de Estado de todo el planeta –incluidas estas pampas– no pasan de ser herederos. De mayores o menores fortunas, pero nadie de ellos pasó hambre y desde allí construyó la carrera política como la del inquilino del Planalto, que ahora va por su cuarto mandato, y que defiende a Brasil de los embates del magnate estadounidense, de su cerril secretario de Estado y de los acólitos que buscan su beneplácito, como el actual ocupante de la Casa Rosada.
El apoyo de Milei a Flavio Bolsonaro forma parte de su estrategia para convertirse en el líder de una internacional ultraderechista. Así se presentó el martes en Lima para la asunción de Keiko Fujimori, la hija del fallecido dictador Alberto Fujimori, que había sido condenado por delitos de lesa humanidad.
El miércoles, en tanto, Cristina Fernández publicó una carta abierta en la que denuncia el acoso judicial que padece desde hace años y destaca: «Cambian los países, cambian los nombres, cambian las circunstancias, pero el método es el mismo: convertir al Derecho y al Sistema de Justicia en un arma política para eliminar adversarios que no pudieron ser derrotados por el voto». Luego agregó que la sentencia por la que está con prisión domiciliaria, a seis años, no es la verdadera condena. Lo es su proscripción permanente.
Carta Abierta: El costo democrático de la politización de la justicia.https://t.co/TlXxHOAgqr
Horas más tarde, su abogado, Carlos Beraldi, y los dos nuevos integrantes del equipo legal, el español Javier Borrego y el brasileño Rafael Valim (quien defendió a Lula da Silva en tribunales internacionales, todo tiene que ver con todo) dieron una conferencia de prensa en la que explicaron el alcance de su demanda y aclararon que, en principio, no hay impedimento legal para que la también exvicepresidenta se presente a las PASO de 2027. Lo que ocurra con la voluntad de LLA por cambiar la ley electoral del año próximo, que no tiene por ahora suficientes votos de las derechas, estará teñido de ese anuncio.
En su afán por seguir las directivas –implícitas o no– de la administración Trump, los trolls pagos por el Estado vienen difundiendo mensajes racistas y xenófobos, exacerbados en el Mundial 2026. La impostación nacionalista llegó al punto de emitir el DNU 681/2026 para denegar el ingreso a todo aquel que promueva mensajes «antiargentinos», palabra muy afín a la dictadura cívico-militar.
Como parte de ese mismo capítulo, se vuelve a insistir en que un gran porcentaje de alumnos de universidades nacional son extranjeros. Es un signo de época que esos mismos voceros pagos desde estamentos estatales se escandalicen de que haya latinoamericanos que estudien «con la nuestra». El nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, no dejó de poner su cuota de datos falsos sobre la cantidad de alumnos en esa condición y agregó: «Debemos cuidad el dinero de los argentinos».
Con argumentos de esa misma catadura, Milei habló en cadena nacional durante un cuarto de hora para presentar el proyecto de reforma de la carta orgánica del Banco Central. Acusó a la institución creada en 1935 de haber sido desde entonces una «estafa de la alta política». Luego agregó que Cristina Fernández y la extitular del organismo, Mercedes Marcó del Pont, habían «robado 10.000 millones de dólares». Ahora parece que ya no es un PBI, en fin. Lo central de la modificación es que busca que su presidente tenga un cargo irrevocable, algo así como un nuevo reaseguro del status quo similar a un integrante de la Corte Suprema. De prometer que Argentina será Alemania, Australia o Francia en unos años de sacrificio, ahora apunta a ser como Perú, que lleva décadas de crisis institucionales, pero el verdadero poder entre bambalinas, desde 2006, es el jefe del Banco Central, Julio Velarde Flores. Si el rey en una monarquía constitucional es el garante último de la unidad nacional, se busca copiar el modelo peruano con un rey sentado en las reservas, gane quien gane las elecciones.
Quizás el mensaje explícito del tour de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, haya sido poner el último clavo en el ataúd de la idea de eliminar el BCRA. De paso, como nadie ignora, vino a recorrer la explotación de Vaca Muerta, cosa de comprobar de dónde saldrán los dólares que comprometieron, por dos veces y de manera escandalosa, con Luis Caputo. La economista búlgara también mostró su dosis de argentinidad repentina y asistió a una clase de tango con la bailarina Mora Godoy.
"¡No podía irme de Argentina sin probar un poco de tango!"
Kristalina Georgieva visitó anoche el estudio de la bailarina Mora Godoy. La directora gerente del FMI también estuvo en la Casa Rosada, el Palacio Libertad y Vaca Muerta. pic.twitter.com/k6ghbrwjJk
Mientras tanto, esta semana se debatirá la reforma a la Ley de Tierras, que tiene el pomposo nombre de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Elimina topes a la posesión de tierras rurales y si bien quedan al margen de esa posibilidad los Estados o los organismos públicos foráneos, pone en riesgo la soberanía del Estado. Se podrá decir, sin la menor ironía, que después de todo ese era el proyecto de Milei y que nunca lo ocultó. También se entienden mejor las palabras del titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, sobre la iniciativa. «No le podés prohibir a nadie que pueda vender su tierra». Fuerte admisión, en este contexto, de que las élites «con olor a bosta», como se decía en otros tiempos, ni siquiera quieren comportarse como patrones de estancia. Se conforman, como Milei, su mayor exponente político, como capataces del mejor postor.
Con multitudinarias marchas en varias ciudades del país, amplios sectores de la sociedad y no solo de la comunidad educativa manifestaron su rechazo a la rebeldía del Gobierno para aplicar una ley que fue ratificada por el Congreso con más de los dos tercios de los legisladores y que desde octubre de 2025 dejó deliberadamente en suspenso.
Esta cuarta Marcha Federal Universitaria, organizada por las autoridades de todas las casas de estudios nacionales, los gremios docentes y no docentes y la Federación Universitaria Argentina (FUA), convocó a cientos de miles de ciudadanos en un reclamo que pone a las autoridades en un lugar de incomodidad, en medio de una crisis de credibilidad que golpea al presidente Javier Milei y sus principales espadas como consecuencia de los escándalos sucesivos de Manuel Adorni y otros funcionarios.
Hubo manifestaciones en todas las ciudades donde se asienta alguna sede universitaria, desde Tierra del Fuego, Neuquén, Cipolletti, Bariloche y Viedma, en la Patagonia; hasta Córdoba, Mar del Plata, La Plata, Rosario, Salta y Jujuy. «La situación es muy angustiante, estamos perdiendo recursos humanos y renuncias que no podemos reponer», declaró el rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, en relación con los más de 10.000 docentes que se vieron obligados a dejar el cargo porque el sueldo no les alcanza para vivir. Anselmo Torres, rector de la Universidad de Río Negro, agregó: «Está en riesgo la democracia, la plena vigencia del estado de derecho».
Ruptura de un acuerdo democrático El documento elaborado por los rectores nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y los gremios del sector, leído en Plaza de Mayo, reclama a la Corte Suprema de Justicia que «nos acompañe y escuche el clamor de las plazas de toda la república y no permita que el Gobierno nacional siga incumpliendo la Ley de Financiamiento Universitario». El texto agrega que «la crisis no es solo presupuestaria; como ciudadanas y ciudadanos, debemos denunciar con dolor y firmeza la ruptura del acuerdo democrático de la división de poderes en nuestra nación» y acota la importancia de la educación pública y de calidad para la construcción de ciudadanía y del país de los argentinos.
Mientras el Gobierno no cesa de caer en la consideración popular y la irascibilidad del presidente ya no puede disimularse –este mismo martes la senadora Patricia Bullrich intentó poner paños fríos a lo que se conoció de la explosiva reunión de Gabinete del viernes, al afirmar que «Milei tiene una emocionalidad importante»–, el anuncio del lunes de nuevos recortes en el presupuesto nacional sonó fuerte a provocación de alguien que considera que haber llegado a la Casa Rosada habilita el cumplimiento de sus pretensiones de acabar con el Estado para que se cumpla el sagrado precepto anarcocapitalista.
Mar del Plata. Una gran movilización en la ciudad bonaerense.
Foto: Diego Izquierdo
Así, si el griterío con el que pretendió que los ministros metan violín en bolsa y acepten la continuidad del radiactivo Manuel Adorni, la decisión de ajustes por fuera de la ley de leyes aprobada en diciembre, con mayor saña sobre las universidades, el Conicet, el INTI, el INTA, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y la Comisión Nacional de Energía Atómica, elevó la indignación de quienes se estaban preparando para la marcha convocada; ya no para que se apruebe una ley de financiamiento acorde con las necesidades de las altas casas de estudios, sino que se cumpla la ley aprobada con mayorías especiales tras el rechazo inicial del Poder Ejecutivo.
Una primera lectura de este ajuste sobre el ajuste indicaría que la política del Gobierno produce menor actividad económica. Lo que, previsiblemente, genera necesidad de contener los gastos, que a su vez desata un congelamiento mayúsculo de la economía, en una espiral que si fuera por el Gobierno, no tendría fin. Los recortes anunciados y que cuentan con la firma, en lugar destacado como corresponde al cargo, del jefe de Gabinete –que todavía no pudo explicar su espectacular ascenso social– van desde un 10,2% en Actividades Espaciales al 2,1% en el INTA.
Sin embargo, al mismo tiempo hay privilegiados que disfrutan notables incrementos salariales. Es el caso de la SIDE, el organismo de las cajas oscuras de donde ahora se presume que podrían salir sobresueldos que cobrarían los funcionarios públicos designados por LLA. Por otro lado, los sueldos declarados de los ministros tuvieron un salto repentino de 123%.
Ajuste del presupuesto para sostener el déficit cero. Reducción de las partidas en: 10.5% CONAE: actividades espaciales. 8.5% CNEA: energía atómica. 2.9% Agen Nac Promoción i+D+I. 2.4% INTI: industria. 2.1% INTA: agropecuario. 2.1% ANLIS: Malbrán.
Aumento Presupuesto: SIDE:…
— Fabian Waldman ⭐️⭐️⭐️ (@FabianWaldman) May 11, 2026
Esta vez, las áreas implicadas son las que hicieron de la Argentina un país con un destino y un futuro en el concierto de las naciones. Milei, que se jacta de ser «un topo» dentro del aparato estatal, da otra prueba de que en realidad se propone destruir a ese proyecto por el que generaciones anteriores pusieron su empeño y dedicaron su vida. La elite que representa no dudó a lo largo de la historia en adherir a proyectos alejados de la soberanía nacional.
El verdadero costo Pero como no es fácil avanzar sin generar el rechazo generalizado de grandes capas de la población, insisten en usar los medios a su alcance para diseminar el ambiente de noticias e interpretaciones falsas de lo que el oficialismo plantea. Eso y decir que la marcha era política –claro que lo fue– tampoco es nuevo. Uno de los más activos en ese metier fue el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, quien pretendió desmerecer la tarea de una de las casas de estudios, la Universidad Nacional de las Artes (UNA), afirmando que cada alumno que egresa cuesta unos 400 millones de pesos. Quizás el encono con la UNA sea a causa del video que armaron con los actores más reconocidos del país convocando a la marcha.
Quien puso los puntos sobre las íes en ese aspecto, en especial del «costo de la educación», fue el doctor en Ciencias Químicas, profesor de Bioinformática en la UNC e Investigador del Conicet, Rodrigo Quiroga. Como para aclarar las afirmaciones de Álvarez de que «el promedio nacional de costo por graduado de todas las universidades es de 57 millones de pesos», Quiroga afirma que aunque el cálculo fuese correcto «son 40.000 dólares, a un promedio de graduación en 8 años, eso significa unos 5.000 dólares por año de estudio». Despejando los datos resultaría que «la Universidad argentina es sumamente eficiente y “barata” en comparación» a los países de la OCDE, donde el promedio es de 20.000 dólares de costo total anual.
El promedio anual en países OCDE es de 20 mil dólares de costo total anual. Significa que la universidad argentina es sumamente eficiente y "barata" en comparación (ver los triangulitos). pic.twitter.com/Q2SrTwmtRF
El subsecretario deslizó datos igualmente manipulados sobre la cantidad de estudiantes extranjeros que forman parte del alumnado. Otro indicador del prestigio de la educación universitaria argentina. Donde también trastabilla la verborragia del subsecretario es en otro clásico como es acusar de corruptelas varias en la educación pública. El corte que circuló en las redes es ilustrativo al respecto.
«–¿Así que han detectado curros?», preguntan los conductores de un programa en el canal Neura, pro-oficialista. «¿Y cuáles son los curros que han detectado?»
«–Si yo detecto un curro, lo denuncio», responde incómodo Álvarez.
«–Pero han detectado….».
«–No, ninguno. Curro, curro no».
-Está lleno de CURROS en las universidades -Y cuántos curros detectaste ya? -No ninguno todavía
El Secretario de Políticas Universitarias de Milei. Lleva 3 años sin encontrar ni un solo curro pero igual no quieren mandar la plata 🤡 Todos a las calles este martes 12 pic.twitter.com/IeMXU85BVK
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) May 10, 2026
Todo esto para no hablar de una inexorable verdad: que el Gobierno decidió no respetar la ley que tuvo un tránsito pedregoso por el Congreso. Aprobada por ambas Cámaras el 21 de agosto del año pasado, el Ejecutivo la vetó –como había prometido Milei– el 10 de septiembre. El 2 de octubre las dos Cámaras, con más de las dos terceras partes de los legisladores, insistieron con la normativa. Veinte días mas tarde, no le quedó más opción al Gobierno que promulgarla. Lo hizo, pero con trampa: suspendió su aplicación con el argumento de que no dice de dónde saldría el presupuesto para sostener los incrementos que presupone.
Los funcionarios beneficiados con créditos del Banco Nación, los responsables de los supuestos «curros» que se investigan en la Andis, los de la empresa Nucleoeléctrica, el propio jefe de Gabinete, y quienes aumentaron el presupuesto de la agencia de espionaje algo podrían decir al respecto.
Pasan cosas grotescas en la Argentina. El 4 de julio, en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires, se celebraron los 250 años de la independencia de Estados Unidos con un festival de luces y drones y parejas bailando «country». Milei dio la nota acudiendo a la embajada estadounidense, en un hecho inédito para un presidente. Cinco días más tarde, para los 210 de la independencia nacional, el edificio inaugurado en 1967 con el muy adecuado nombre de Galileo Galilei pasó la jornada sin pena ni gloria. Ni una lamparita. Nada. Javier Milei, en el acto realizado en Tucumán, en la vigilia del 9 de Julio, y en presencia de una decena de gobernadores dispuestos a una alianza para profundizar el modelo de la ultraderecha que calificó como «una especie de segunda independencia», volvió a sus relatos exaltados sobre su gestión al afirmar que «haber logrado esta transformación económica sin default, sin confiscaciones y buscando métodos de mercado para resolver todos nuestros problemas, supone una suerte de cruce de los Andes en materia económica».
Todavía resonaba un discurso del ministro Luis Caputo anunciando un programa financiero para el manejo de la deuda que él mismo había contraído en su anterior gestión con organismos internacionales y con la firma del contrato de concesión de la Vía Troncal del río Paraná tras una cuestionada licitación y el pago ese mismo 9 de Julio de 4.300 millones de dólares por vencimientos de bonos soberanos. Y mientras avanzaba el desguace del sofisticado sistema científico nacional, incluido el desarrollo nuclear de primer nivel alcanzado en décadas de inversión estatal, edificios de todo el país se cubrían de banderas argentinas y cientos de miles salieron a las calles a celebrar a Lionel Messi y la selección argentina en un clima de unidad que distaba del «sálvese quien pueda» que se alienta desde el oficialismo.
La conmemoración de la fecha patria se realizó, como es de rigor, en la casa histórica de Tucumán, donde en 1816 se declaró la voluntad de las «Provincias Unidas de Sud América» de «investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli». Diez días más tarde, cuentan los historiadores, y a instancias de quien sí cruzó la cordillera, y en condiciones extremas, José de San Martín, se agregó un apropiado «y de toda otra dominación extranjera», que los documentos oficiales –y la voluntad de dirigencias más actuales– no reflejan. Un dato ilustrativo del drama nacional es que la casa de Francisca Bazán de Laguna, donde se realizó el Congreso, que había sido construida a fines del siglo XVIII, tuvo que ser reconstruida luego de años de abandono, gracias a imágenes de las ruinas tomadas por el fotógrafo Ángel Paganelli en 1870, y fue reinaugurada en 1943.
¿Rotas cadenas? Efectivamente, un extraterrestre bien podría asombrarse de que la República Argentina viva semejante perturbación. Por un lado, parece una provincia estadounidense, por la pleitesía con que los más encumbrados de los tres poderes se sumaron a los festejos en la embajada de EE.UU. en Buenos Aires, entre ellos, por cierto, Milei, que no fue el único ni siquiera el más condescendiente. En Tucumán, en tanto, el primer mandatario se presentó a dos años de aquel remedo de acuerdo fundacional que pomposamente llamó Pacto de Mayo, pero que no logró firmarse sino tras 45 días de presiones y amenazas sobre los gobernadores hasta conseguir una masa crítica que justificara el acto.
Así, en ese tono ampuloso que se le conoce, el inquilino de la Quinta de Olivos dijo que «haciendo honor a quienes dieron su vida por romper las cadenas que nos ataban al imperio español, nuestro Gobierno asumió un histórico compromiso: liberar al pueblo argentino de la tiranía del Estado omnipresente». Ya que estaba en esa línea tan amigable con las proclamas de las extremas derechas internacionales, dijo: «Hicimos el ajuste más grande de la historia, aprobamos el RIGI, realizamos más de 16.000 reformas en el gran entramado legal que atosigaba a los argentinos, llevamos más de 2 años con superávit fiscal».
El que habló del costo de ese ajuste que puede calificarse de monstruoso fue el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien llamó a escuchar «los gritos de quienes claman ayuda: pobres, jubilados, enfermos, discapacitados», pidió luchar contra el individualismo y «la mezquindad política» y reclamó compadecerse de las angustias de los demás. Las palabras más fuertes tuvieron destinatarios que no mencionó, algunos de ellos presentes en su homilía del 9 de Julio, en la que estaban Milei, su hermana y el flamante jefe de Gabinete junto a la plana mayor del Gobierno nacional y el alcalde porteño. «El camino de la crueldad hacia los más débiles es el que aprovechan algunos para dividirnos y enfrentarnos, escondidos en las cuevas de la corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres y ellos escandalosamente más ricos. Y esto no es cuestión de ser de tal o cual partido, es cuestión de ser o no transparentes y honestos», dijo el prelado.
Tucumán. Milei, con el mandatario local, Osvaldo Jaldo, funcionarios y gobernadores en la casa histórica.
Foto: NA
La unidad del fútbol Gracias al fútbol, primaba por entonces un clima de unidad, que incluso resaltó García Cuerva en el Tedeum. Pero no faltaron exageraciones propias de un nacionalismo teñido de racismo como el que llevó a una fuerte respuesta de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum a un comunicador local que sintoniza con el oficialismo, quien dijo «detestar a los mexicanos» por críticas que se hicieron desde el país norteamericano tanto al equipo que dirige Lionel Scaloni como a Messi. Desde la granja de trolls financiada por el Estado, se acusó a sectores del kirchnerismo de desear que la albiceleste perdiera, en un arranque de patriotismo que no solo la obsecuencia con la Casa Blanca o el Gobierno de Israel, sino la entrega de recursos y bienes que pertenecen a la sociedad desmentirían, en otras condiciones de normalidad. La disociación que prolifera desde las cúpulas políticas, por lo demás, se muestra en el mensaje contradictorio del jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, quien así como celebraba un triunfo ordenaba reprimir los festejos populares en el obelisco porteño.
Mientras Luis Caputo busca infructuosamente los dólares que el Gobierno necesita para hacer frente a vencimientos con el FMI y otras entidades, y negocia nuevos créditos –lo que mejor sabe hacer– con tres bancos privados para conseguir u$s 3.200 millones, sigue sin cumplir con la ley de financiamiento universitario. La última novedad para incumplir esa y otras obligaciones como la de discapacidad, es que el presidente adelantó un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, del mercado de capitales, una desregulación del mercado de seguros y de una normativa similar al «government shutdown» de EE.UU. Esto es, que «cuando agotás el presupuesto, no se puede gastar más y apagás el Estado», según explicó Milei en su canal de streaming amigo Neura.
Hablando del proyecto en cuestión con la FM Now, Milei cruzó algunos límites más y llegó a decir que se justifica la apertura de importaciones porque Argentina no produce gran cosa. Si no se comprara en el exterior «solamente comeríamos dulce de leche. Tendríamos unos problemas de sobrepeso tremendos porque sería lo único que comeríamos. Y andaríamos con biromes en colectivo nada más. O sea, no tenemos muchas más cosas».
El apagón, sin embargo, va avanzando antes de que una ley lo determine. El riesgo, para nada imaginario, es que cuando la caída en la recaudación se profundiza por la depresión económica, el cierre del Estado sea definitivo. Algo que no molestaría a Milei, que se jactó en varias ocasiones de ser un topo que llegó para destruirlo.
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