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Trump escala, Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz

Trump escala, Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz

Alguien propuso en la red X, con buen criterio, que deberían cambiarle el nombre a «Estrecho de Schrödinger». Por eso de que parece estar abierto y cerrado al mismo tiempo. La última novedad es que Irán volvió a establecer el control militar en Ormuz luego de que Donald Trump hubiera afirmado mantendría el bloqueo naval “únicamente sobre Irán”, algo que Teherán considera un acto de piratería. El viernes, el canciller iraní había publicado que “en consonancia con el alto el fuego en el Líbano” que había firmado Israel, se declaraba abierto el paso marítimo “por la ruta coordinada tal como ya anunció la Organización de Puertos y Asuntos Marítimos de la República Islámica de Irán”. Ante este nuevo cierre, unos 20 barcos listos para la travesía daban un giro de 180 grados, mientras India y el Reino Unido denunciaban disparos de la Guardia Revolucionaria contra buques con esas banderas.

La situación en esas regiones es bastante incierta, básicamente porque el magnate inmobiliario embarra la cancha cada vez que abre la boca y su palabra tiene cada vez menos valor. Si algo le faltaba a Donald John Trump -DJT, como le gusta firmar en Truth– es haberse travestido esta semana en Jesucristo y de haber doblado la apuesta contra el papa León XIV. Una demasía que le granjeó rechazos de la grey católica, de los grupos evangélicos que lo apoyan ciegamente y hasta de los musulmanes, para quienes Isa ibn Maryam (Jesús, el hijo de María), al igual que para el cristianismo, es el Mesías, por lo que tuvo que bajar la imagen creada con IA.

Trump escala, Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz
FOTO: NA

Para colmo, cada día le va peor con sus aliados ideológicos. A la pérdida de acólitos del movimiento MAGA y la derrota aplastante de Viktor Orbán en Hungría a pesar de su apoyo y el del vicepresidente JD Vance, le sumó el rechazo de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien se aleja del guerrerismo estadounidense y forma parte, quién lo diría, de una suerte de alianza “independentista” dentro de la OTAN junto con el socialista español Pedro Sänchez. Claro, siendo Roma la sede de la Iglesia Católica, no podía dejar pasar lo que sonó a insulto trumpiano en la figura del pontífice nativo de Chicago.

El cruce con Robert Francis Prevost comenzó con declaraciones del obispo de Roma en las que cuestionaba “la amenaza contra todo el pueblo de Irán”. Trump, que no había sido mencionado, dijo que el papa “es débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior”. La réplica no se hizo esperar: “No tengo miedo a la Administración Trump, yo proclamo la paz”. Días después, León XIV pisó suelo argelino para una gira por África que lo llevaría luego a Camerún, Angola -donde llegó este viernes- para culminar en Guinea Ecuatorial el miércoles. En su primera escala, Prevost, de la orden agustina, estuvo en Anabá, la antigua ciudad de Hipona, donde San Agustín, aquel bereber pecador y converso -en ese orden- fue obispo y murió en el año 430. En Argel, el pontífice firmó el libro de oro en la Gran Mezquita en señal del acercamiento interreligioso con los musulmanes.

Fuera de este debate quizás “para la gilada”, Trump muestra, sin querer, que Teherán maneja los tiempos en una guerra de la que intenta salirse, pero sin pagar los costos de una aventura criminal fallida. Una de las condiciones iraníes a la que la delegación que encabezó JDV en Islamabad le dio un portazo hace una semana fue el alto el fuego en Líbano. A pesar de que la versión oficial decía que la mesa de diálogo forzada por China en Pakistán seguía firme, la información de que EE UU sigue enviando tropas a la región y que el portaaviones USS Gerald Ford volvía luego de reparaciones en Creta, hace presagiar que la tregua que vence este martes no sea sino el preparativo para una nueva ofensiva. Esta vez con las botas en el suelo.

Lo llamativo fue el posteo de DJT sobre avances en las negociaciones con Irán. Tras afirmar que el “polvo nuclear” creado por bombardeos de los B-2 serían enviados a EE UU, escribió una frase que resuena como un ultimátum a quien según sus detractores lo lleva de las narices a la guerra. “Israel no volverá a bombardear Líbano. Estados Unidos se lo prohíbe. ¡Ya basta! (Enough is enough)”. Habrá que ver qué tanto respeto le tiene Benjamin Netanyahu a la prohibición de la Casa Blanca…

Trump escala, Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz

Foto: Li Yuanqing / Xinhua

Un artículo que publica en el Wall Street Journal apela a fuentes oficiales para confirmar: “el ejército se prepara para abordar en los próximos días petroleros vinculados a Irán e incautar buques mercantes en aguas internacionales, extendiendo así su ofensiva naval más allá de Oriente Medio”. El profesor de Ciencia Política de la Universidad de Chicago Robert Pape considera que “estamos en un punto de inflexión: que Estados Unidos retroceda e Irán emerja como el cuarto centro de poder mundial a corto plazo o que roduzca una escalada para evitar que eso suceda”. Y concluye: “Trump se dirige hacia la escalada”.

Mientras tanto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, el hombre fuerte de la dirigencia persa hoy día, se tomó su tiempo para desmentir a Trump. Entre otras cosas dice: “Si continúa el bloqueo, el estrecho de Ormuz no permanecerá abierto/ El tránsito en el Estrecho de Ormuz se realizará según la ‘ruta designada’ y con ‘permiso de Irán’/ La apertura o cierre del estrecho y las regulaciones que lo rigen lo determinará el Mando (iraní), no las redes sociales/ La guerra mediática y la ingeniería de la opinión pública son una parte importante de la guerra, y la nación iraní no se ve afectada por estos trucos”.

Lo más impactante es el tono del mensaje, con palabras, según los que conocen, tomadas del Corán. Ghalibaf puntualiza que Trump miente y le espeta: “Con estas mentiras no lograron la victoria en la guerra y, con toda seguridad, en las negociaciones tampoco llegarán a nada”.  «

Sánchez, jugado contra la guerra

Y de pronto Pedro Sánchez coronó su aspiración de ser líder del progresismo internacional con una cumbre en Barcelona a la que convocó a los presidentes Claudia Sheinbaum, Lula da Silva, Gustavo Petro, Cyril Ramaphosa y al gobernador bonaerense Axel Kicillof. No sólo eso, de un día para otro terminó coincidiendo con la italiana Giorgia Meloni en que la OTAN está en terapia intensiva y con pronóstico reservado, luego de los embates de Donald Trump desde el otro lado del Atlántico.

A días de la estrepitosa derrota de Viktor Orbán, el llamamiento de Sánchez a tomar acciones en defensa de la democracia frente a las guerras, la desigualdad y la propagación de la desinformación sonó a blasfemia en la ultraderecha hispana del partido Vox.

«Vemos ataques al sistema multilateral, un intento tras otro de impugnar las reglas del derecho internacional y una peligrosa normalización del uso de la fuerza y dentro de nuestras sociedades crece la desigualdad y la desinformación», dijo el español, quien intenta convencer a sus pares regionales para salirse del corset estadounidense y crear un ejército europeo. Con slo eso se ganó la enemistad de Trump, que en España cuenta con la simpatía del partido Vox.

Tiempo Argentino, 19 de Abril de 2026

Primeros rounds entre Irán y Estados Unidos: sin acuerdo a la vista

Primeros rounds entre Irán y Estados Unidos: sin acuerdo a la vista

El martes, cuando en todos los rincones del mentidero internacional se sabía que Estados Unidos le había implorado a Pakistán que gestionara un alto el fuego con Irán, Donald Trump no tuvo mejor idea que lanzar una amenaza apocalíptica: «Una civilización entera desaparecerá esta noche para no volver jamás”. Si pensaba que así obligaría a sentarse a una mesa de negociaciones a los iraníes, la frase no podía ser más desatinada. Como que se pareció demasiado a la respuesta del Oráculo de Delfos al rey Creso de Lidia que terminó por decidir su ataque a Ciro el Grande, el rey persa, en el 547 a.C.: “Si cruzas el río Halys, un gran imperio caerá”. Y sí, un imperio cayó entonces, pero era el del ricachón que todo lo que tocaba lo convertía en oro. Algunas señales de que el de Estados Unidos por ahí anda es que los herederos de Ciro obligaron a ir al pie en Islamabad al vicepresidente JD Vance en representación de su país y plantearon como tema de discusión un decálogo de puntos que trataran en la capital pakistaní. Entre ellos destacan: liberación de activos iraníes congelados, alto el fuego también en Líbano, el control total del Estrecho de Ormuz y el pago de reparaciones de guerra.

El primer encuentro -por Irán estuvieron el presidente del parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y el canciller Abbas Araghchi, y por EE UU el yerno presidencial, Jared Kushner y elempresario Steve Witkoff-, como era de esperar, fue un round de estudio en el que surgió que la dificultad principal pasa por el control del estrecho y el cobro de peaje que estableció Irán.  Los medios oficiales iraníes maliciaban que “lo que EE UU no pudo imponer en semanas de guerra pretende impulsarlo en la mesa de negociaciones”.  DesdeTruth, Trump alardeó que “Estados Unidos ha destruido por completo el ejército de Irán, incluyendo toda su Armada y Fuerza Aérea, y todo lo demás. ¡Su liderazgo está MUERTO!» y que le daba lo mismo que hubiera un acuerdo o no.

Primeros rounds entre Irán y Estados Unidos: sin acuerdo a la vista
La llegada de Vance.

Pero la palabra de Trump quedó totalmente devaluada luego de esta aventura iniciada el 28 de febrero junto con Israel para producir rápidamente -supuso, en una cumbre que el The New York Times reveló con pelos y señales esta semana- un cambio de régimen en Teherán. Era un plan infalible que prometía la desaparición de cualquier futura amenaza para el dominio regional e incluso su aspiración máxima: construir el Gran Israel, desde el Éufrates al Nilo. Según el diario, la reunión se desarrolló el 11 de febrero en la Sala de Situación y estaban presentes el primer ministro Benjamin Netanyahu, el jefe del Mossad, David Barnea, y algunos oficiales. Trump quedó obnubilado, a pesar de la opinión en contra del director de la CIA, John Ratcliffe, el secretario de Estado Marco Rubio y el titular del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, Dan Caine. JD Vance también se opuso, aunque dijo que obedecería lo que decidiera el mandatario. Que todos estos detalles se filtren ahora indica que alguien del entorno presidencial abrió la boca, quizás para salvar su propio trasero.

La voltereta de Trump a minutos del plazo que había dado antes de su promesa letal levantó una tempestad en Israel, que atacó unos 200 objetivos en Líbano, hasta en Beirut, y dejó un tendal de más de 300 muertos y 1150 heridos en un día Mientras Netanyahu se aferraba a que los 10 puntos que Trump había aceptado no incluían a su país, el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif afirmaba que sí figuraba en el compromiso. Israel siguió demoliendo al sur del río Litani y los ministros más extremistas declararon que la nueva frontera del país sería esa. Pero al cabo tuvo que avenirse a lo que el momento le dictaba.

Primeros rounds entre Irán y Estados Unidos: sin acuerdo a la vista
La delegación iraní rumbo a Pakistán.

Esta belicosidad indómita genera rechazos en todo el mundo y desde Europa el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, volvió a salir con los botines de punta contra el genocidio en Gaza. Hubo un cruce de amenazas desde Te Aviv y también palabras de más de Trump contra la OTAN que ponen a la organización atlántica al borde de la disolución. El inquilino de la Casa Blanca dijo que EE UU se retiraría de ese club creado en 1949. Sánchez replicó proponiendo la creación de un ejército europeo “mañana mismo, no en dos o diez años” y señalando que Europa no debe permitir “que Líbano sea otro Gaza”.

Pero ese no es el único conflicto que enfrenta DJT. Sus propios acólitos están cada vez más indignados con el ataque a Irán y el artículo del TNYT confirma la sumisión del presidente de la principal potencia militar de la Tierra a los designios de Israel. Desde su red social Trump fustigó a sus nuevos opositores, los periodistas Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candace Owens y Alex Jones, de quienes dijo que tienen un bajo coeficiente intelectual. La excongresista Marjorie Taylor Greene, derechista y amante de las armas si las hay, es otra que se alejó de Trump. “Estadounidenses de todo el país han estado pidiendo una revuelta nacional contra los impuestos, cansados de que sus dólares de contribuyentes se gasten en financiar guerras interminables, estafas interminables y fraudes interminables”, escribió.

Ya que estaba, el titular del ejecutivo estadounidense se trenzó en un debate con el papa León XIV. “Dios no bendice ningún conflicto. Quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca se pone del lado de quienes ayer empuñaban la espada y hoy lanzan bombas. No serán las acciones militares las que creen espacios de libertad o tiempos de paz, sino solo la promoción paciente de la convivencia y del diálogo entre los pueblos”, anotó en las redes el pontífice nacido en Chicago. Fue
la respuesta más firme a declaraciones del jefe del Pentágono, el fanático Pete Hegseth, de que comparó al rescate de un piloto de avión derribado en Irán el Domingo de Pascua pasado con la resurrección de Jesucristo. «

Tiempo Argentino, 12 de Abril de 2026

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

«Cuba es el siguiente… hagan como que no lo dije, por favor, finjan que no lo dije». Así, a modo de broma siniestra, Donald Trump cerró este viernes la cumbre de la Iniciativa de Inversión Futura (FII en inglés), el principal fondo soberano de Arabia Saudita, que se desarrolló en el Hotel Faena de Miami. El presidente de Estados Unidos estuvo particularmente locuaz o, si se quiere, “bocón”, en ese foro creado por el príncipe Mohamed bin Salman que es conocido como el “Davos del Desierto”. Ante ese selecto auditorio, el mandatario le espetó al jefe de estado saudita, como al pasar, que hace un año ni se imaginaba que terminaría “besándole el culo”. Y agregó: “creía que yo sería un presidente más. Pero ahora tiene que ser amable conmigo, díganle que más le vale serlo”.

Lo más sustancioso de esa charla ante monarcas rebosantes de dinero -cuando se cumple un mes del ataque a Irán junto con Israel- fue que reconoció que “el portaaviones más grande del mundo” sufrió una andanada de misiles de las fuerzas iraníes desde 17 ángulos diferentes. El USS Gerald Ford, que de él se trataría, debió volver a su base en Creta la semana pasada, según el Pentágono, por un fuerte incendio en el área del lavadero. El otro portaaviones de la flota, el USS Abraham Lincoln, fue llevado a unos 1000 kilómetros de las costas iraníes por precaución.

En esa demasiado distendida charla, el inquilino de la Casa Blanca reconoció además que los iraníes se habían preparado muy bien para esperar esta incursión armada y, ya que estaba, agradeció a los países árabes, representados además del saudita por los jerarcas de Kuwait, Emiratos, Bahrein y Qatar. “Ellos hicieron más por la guerra contra Irán que la OTAN”, despotricó.

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

Lo que queda claro luego de esa alocución en la ciudad donde más tiempo pasa el 47º presidente de EE UU es que ya no pueden ocultar la sorpresa por la resistencia que ofrece el país persa, que padeció desde el 28 de febrero bombardeos en el operativo llamado “Furia Épica”. Como ocurrió a lo largo de la historia, al principio toda guerra parece un «paseo» de no más de una semana. La experiencia enseña que empezar es fácil, o difícil es ponerle fin. Y la verborragia triunfalista de Trump y sus ministros no hace sino confirmar por el absurdo que «pasaron cosas».

No hay modo de saber cuánto resto le puede quedar a Irán en misiles de la tecnología más exquisita o los drones de bajo precio que demostraron su utilidad como elemento destructivo y como distractivo para las cúpulas defensivas. Esa combinación logró destruir radares y bases militares estadounidenses y dejó a Israel desprotegido por aire.

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

Más allá de los discursos triunfalistas, tampoco es fácil determinar cuánto resto le queda a Estados Unidos ni a Israel, que comienza a mostrar desgaste tanto en material como en “mano de obra” (ver aparte). Las guerras desde la revolución industrial son contiendas en las que obtiene ventaja el que muestra mayor capacidad de producción. Y las cifras de pérdidas material por el lado estadounidense superan con creces a los volúmenes que pueden reponer las empresas ligadas al Pentágono. Una analista brasileña, Patricia Marins, evalúa que cuando arrastró a Trump a la guerra contra Irán, Netanyahu no solo erró “al evaluar las capacidades iraníes, sino que también sobreestimó la capacidad estadounidense para sostenerlo en un conflicto de alta intensidad” como la que plantea el país persa. Y agrega: «Esta fragilidad es el resultado de un largo proceso de atrofia de la base industrial de defensa, que comenzó tras el fin de la Guerra Fría. En la década de 1990, el Pentágono contaba con 51 contratistas principales que competían por contratos importantes. Hoy en día, solo quedan cinco gigantes: Lockheed Martin, RTX (antes Raytheon), General Dynamics, Northrop Grumman y Boeing”.

Cuesta poco imaginar que ahí radica la razón para las marchas y contramarchas que ensaya Trump ante una resistencia que no esperaban y una belicosidad israelí que cada vez le cuesta más sostener. Las redes se llenaron estos días de memes sobre la errática estrategia del magnate inmobiliario. Un sábado ataca sitios claves de Irán, da un plazo de 48 horas para negociar y se dispara el precio del petróleo. El lunes, cuando abren los mercados, dice que otorga cinco días más: bajan los precios y un grupo de vivillos con información privilegiada hace fortunas con eos vaivenes en la Bolsa. Durante la semana presenta condiciones para un acuerdo y ante el rechazo iraní extiende el plazo para “destruir sus plantas de energía” a diez días.

A todo esto, el pliego de condiciones estadounidense es en realidad una rendición incondicional que no se sostiene por el momento en la cancha. Son 14 puntos que van de la exigencia de desmantelar todas sus capacidades nucleares y el compromiso de no desarrollar ese tipo de armamento ni de enriquecimiento de uranio, a abandonar todo tipo de apoyo a «proxies» regionales (Heboláh, Hutíes et al), dejar abierto el estrecho de Ormuz y limitar el programa de misiles en alcance y capacidades.

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

Desde Teherán respondieron con su propio esquema de condiciones. Son apenas seis puntos: eliminar todas las sanciones contra Irán, reconocer el derecho a enriquecer uranio, indemnización por los daños causados en la guerra, no más ataques contra los movimientos de resistencia islámica en Líbano y el Ansar Allah en Yemen y como frutilla del postre, desmantelar todas las bases militares estadounidenses en esa región.

Como en toda negociación, siempre se parte de una pretensión de máxima hasta ir acercando posiciones. Acá las diferencias son enormes, y todavía nadie muestra estar verdaderamente “con la lengua afuera”. Sin embargo hay un tema crucial y es con quién se sentaría una delegación occidental, habida cuenta de que Israel se jacta de haber ido asesinando uno a uno a los miembros de la cúpula iraní y amenaza con seguir haciéndolo. Desde el punto de vista de Irán, ¿cómo creer en cualquier oferta negociadora si las dos últimas guerras, la de 2025 y la desatada hace 30 días, fueron por ataques producidos en medio de negociaciones?  «

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”
Intento de abolir el futuro

Israel no sólo asesinó al ayatolá Alí Jameei y a miembros de la cúpula del gobierno, así como en junio de 2025 eliminó a gran parte de los científicos que desarrollaron el proyecto nuclear persa. Ahora, además de amenazar con seguir por ese camino, atacó en dos de las universidades más prestigiosas del país, la Tecnológica de Isfahan y la Tecnológica de Teherán.

En los primeros 27 días de bombardeos conjuntos con Estados Unidos destruyeron 600 escuelas en todo el territorio. El caso más horroroso se registró el mismo 28 de febrero en un colegio primario de la ciudad de Minab, un bombardeo que dejó alrededor de 170 personas asesinadas, la abrumadora mayoría niños.

El ensañamiento con la clase dirigente es paralelo al que se ve contra intelectuales y científicos que demostraron su capacidad con el desarrollo tecnológico que ahora se ve en las respuestas.

Tiempo Argentino, 29 de Marzo de 2026

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán

Donald Trump se está quedando sin narrativa para continuar con la guerra en Irán y da señales de estar buscando la forma de bajarse de la aventura con el menor costo político posible. Pero a esta altura no le va a resultar fácil. Este sábado, en un intento que huele a desesperado para limitar una de las consecuencias de la ofensiva que inició el 28 de febrero con Israel, el secretario del Tesoro, nuestro conocido Scott Bessent, anunció el levantamiento de sanciones al petróleo procedente del país persa por un mes, mientras avanza en “descastigar” a Rusia y a Bielorrusia de medidas dictadas en el marco del conflicto en Ucrania. Con el oro negro superando los 120 dólares el barril y el golpe en las plantas gasíferas del Golfo Pérsico, la preocupación del inquilino de la Casa Blanca es mayúscula de cara a la inflación que ya se está manifestando en Estados Unidos. Un tema que puede resultar catastrófico en su lucha por no terminar aplastado en las elecciones de medio término de noviembre. Pero Teherán ya avisó que “no tiene reservas de crudo ni excedentes para abastecer a otros mercados internacionales”, según el ministro de la cartera respectiva, Saman Goidousi. Para colmo de males, Europa le devolvió gentilezas por los desplantes con Ucrania y ante el reclamo de que ayudaran a abrir el estrecho de Ormuz, le respondieron que esa no es su guerra. O sea, que se arregle solo, así que el magnate inmobiliario los acusó de cobardes. A todo esto, el ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, prometió “un aumento significativo de los ataques conjuntos” contra infraestructuras claves del país persa. Lo que contradice el deseo explicitado por su aliado de bajar un cambio antes de que todo empeore.

Fue una semana más bien complicada para Trump, que va cayendo en la cuenta de que Irán no es un hueso fácil de roer. Pero lo peor es que a la resistencia que no habían calculado de los persas le debe sumar las acciones inconsultas del gobierno de Benjamin Netanyahu, que no duda en meter en un brete a su socio con tal de conseguir sus objetivos. Que cada vez es más evidente que no son los mismos.

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán

Esto quedó en claro cuando este miércoles se confirmó que el secretario del Consejo Supremo de seguridad Nacional, Ali Larijani, había sido asesinado junto con el jefe de la fuerza Basij, Golamreza Soleimani, en un bombardeo que Israel vendió como de precisión, aunque hay indicios de que los “daños colaterales” se estiman en cientos de muertos civiles. Larijani, un intelectual con un doctorado en filosofía occidental y especializado en Emmanuel Kant, era el más indicado para establecer un posible acuerdo de paz. Pero la estrategia de Netanyahu nunca fue llevar a la paz, sino crear un caos o sumir al país en una guerra civil. Esta elucubración no forma parte de un análisis tendencioso, sino que fue parte de la declaración del renunciante director de Contraterrorismo de la administración Trump, Joe Kent. El hombre, veterano de la guerra de Irak, donde luchó por dos décadas, dio una extensa entrevista al periodista Tucker Carlson en la que coincidió con todos los “arrepentidos de MAGA” que la política exterior de Estados Unidos se digita en Tel Aviv y responde a los intereses israelíes, no a los estadounidenses. Recordó, entonces, que el propio secretario de Estado Marco Rubio había admitido en un mensaje del 2 de marzo: “Sabíamos que iba a haber una acción israelí, sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses, y sabíamos que, si no actuábamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas”.

En su carta pública de renuncia, Kent ya había adelantado que prefería dejar el cargo para no resultar cómplice de una guerra que solo profundizará el declive estadounidense. “Irán no es una amenaza para Estados Unidos”, dijo el hombre que tenía como tarea vigilar cuáles son las acechanzas contra su país. Abundó en consideraciones sobre las divergencias entre los objetivos de Israel y de Estados Unidos e instó a recuperar aquella determinación de campaña del 47º presidente de no meterse en “guerras estúpidas”.  No tardó mucho el mandatario en fustigar al funcionario renunciante, la que también destrozaron desde las redes sociales. Como sea, se ve que la bala entró en la Casa Blanca, porque cuando al otro día fuerzas israelíes bombardearon el yacimiento de gas de South Pars, una gigantesca explotación que por debajo del Golfo Pérsico se comparte con Qatar, envió un mensaje claro desde su red social Truth disculpando la respuesta iraní contra la planta de GNC qatarí y reprendiendo a los israelíes.

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán

“Israel, enfurecido por lo ocurrido en Oriente Medio, atacó violentamente una importante instalación conocida como el Campo de Gas South Pars en Irán (…) Estados Unidos desconocía por completo este ataque, y Qatar no estaba involucrado de ninguna manera, ni tenía idea de que iba a ocurrir. Lamentablemente, Irán desconocía esto, así como cualquier otro dato relevante sobre el ataque a South Pars, y atacó injustificadamente una parte de la planta (…) de Qatar”, escribió. ¿A qué se refería con eso de que Israel está enfurecido con lo ocurrido en Oriente Medio? Seguramente a que Irán desde el primer día acertó en la estrategia defensiva y a pesar de los asesinatos selectivos de sus líderes, que comenzaron con el del ayatolah Ali Jamenei, causa estragos en Tel Aviv y Haifa tras haber inutilizado radares y sistemas interceptores con sus misiles y drones. A última hora se confirmó que la ciudad de Dimona, donde Israel desarrolla su plan nuclear -sin supervisión inernacional- también había recibido impactos de misiles.

Los ataques iraníes también golpearon en las bases estadounidenses en la región y es mas que probable que en el portaaviones USS Gerald Ford, el más grande del mundo y al que se ve envuelto en llamas en posteos en las redes. La información oficial es que hubo un incendio en la lavandería principal durante operaciones en el Mar Rojo y tuvo que enfilar para la base naval de Souda Bay, en la isla de Creta. Se reportaron, además, daños en dos aviones F-35 alcanzados por misiles iraníes. El ministro Katz, en tanto, dijo en un mensaje que se había autorizado el asesinato de cualquier oficial iraní “una vez que se haya cerrado un ‘círculo de objetivos’ sobre él, sin necesidad de aprobación adicional”. Otro desafío para Donald Trump. «

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán
Ecos de Pearl Harbor

Si hay algo que Donald Trump no puede hacer es cerrar su bocota. Ahora lo volvió a hacer, esta vez al lado de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, alguien que le sigue al pie de la letra su estrategia de irritar a China mientras rearma al imperio del Sol Naciente para lo que el socio necesite.

Este jueves, Takaichi en visita oficial, se prestó a una rueda de prensa en el Salón Oval, donde el anfitrión no tuvo mejor idea que chicanear ante una pregunta de un periodista japonés. Incisivo, Morio Chijiiwa, de TV Asahi, quiso saber por qué Estados Unidos no le había avisado al aliado sobre el ataque a Irán.

“Cuando entramos, entramos con mucha fuerza. Y no le dijimos a nadie porque queríamos que fuera una sorpresa”, tomó carrera Trump, que se acomodó en el sillón miró a un costado, donde estaban los siempre listos aplaudidores, y largó: “¿Quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué no me avisaron de Pearl Harbor?”.

La referencia procaz al ataque del 7 de diciembre de 1941, que justificó el ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, irritó en el archipiélago y miles salieron a las calles para gritarle de todo a Trump, mientras los medios despotricaban contra una afrenta. La cara de Takaichi era de
incredulidad.

Tiempo Argentino, 22 de Marzo