A seis años de la muerte de Hugo Chávez, y en medio de una embestida internacional contra su sucesor, Nicolás Maduro, hubo recordatorios en las redes sociales sobre el paso del líder bolivariano por este mundo y su legado político. Precisamente Maduro agradeció las enseñanzas del fallecido ex presidente en su cuenta de Twitter.
El canal oficial VTV 8 (Venezolana de Televisión) hizo una amplia cobertura de todos los homenajes y envió un video con un pantallazo de la obra de Chávez.
VTV también recordó algunas frases emblemáticas de Chávez que conservan y actualizan su vigencia.
–El diablo está en casa. Ayer el diablo vino aquí. En este lugar huele a azufre (en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en 2006, luego del discurso de George W. Bush).
-¡Y ahora, cuando ha llegado 2011, las viejas y pesadas cadenas del coloniaje yanqui allí están, en el suelo, rotas por la Gran Revolución Bolivariana!-En América Latina nos quieren imponer el modelo de democracia diseñado por Estados Unidos, y al que no acepte entrar por ese carril, lo acusan de populista radical, terrorista y dictador.
-El socialismo tiene mucho de humanismo, de amor de solidaridad; el socialismo es inclusión social.-Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano.
-Si yo me callo, gritarían las piedras de los pueblos de América Latina que están dispuestos a ser libres de todo colonialismo después de 500 años de coloniaje.El Ejercito Bolivariano, clave a estas horas para sostener la Constitución y las instituciones creadas por el hombre que había nacido en Barinas el 28 de julio de 1954, también le rindió homenaje. Todo un símbolo en momentos en que el autodesignado interino, Juan Guaidó, apuesta a que un sector de las Fuerzas Armadas se pliegue a una revuelta que que al chavismo del poder, a donde llegó en 1999 tras elecciones libres y democráticas y donde se mantuvo siempre mediante la votación popular.
¡TodosSomosChávez! Con un trote militar al toque de diana conmemoramos el 6to aniversario de la Siembra de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez. Su mensaje patriota y libertario se mantiene vivo en la conciencia de su Pueblo y su #FANB. #LealesSiempreTraidoresNuncapic.twitter.com/ZwQpb9eejv— Ejército Bolivariano (@EjercitoFANB) 5 de marzo de 2019
Igualmente hizo el Partido Socialista Unido de Venezuela, otra creación de Chávez para la competencia electoral.
El canal de cable Telesur rescató a su turno la posición del líder bolivariano contraria al injerencismo, toda vez que sufrió en carne3 propia un intento de golpe de Estado en 2002 que por algunas horas lo tuvo fuera del poder con apoyo de EE UU, por entonces gobernado por George W. Bush.
«El líder de la Revolución Bolivariana siempre subrayó la necesidad de avanzar en un nuevo camino alejado de las imposiciones estadounidenses, de ahí su interés en la creación de organismos integracionistas y de cooperación con los pueblos latinoamericanos y del mundo», dice un artículo en la web de Telesur, canal del que formaba parte Argentina hasta la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada.Desde Argentina, mientras tanto, las Madres de Plaza de Mayo enviaron su testimonio sobre el ex mandatario venezolano.
En similares términos se expersó Nuevo Encuentro, el Partido que creó el ex intendente de Moron Martin Sabbatella.
Desde Cuba, nuevamente en la mira de Estados Unidos por su nunca oculto apoyo a la Revolución Bolivariana, el canciller Bruno Rodríguez mostró su postura en defensa de la soberanía nacional.
En la localidad bonaerense de Avellaneda, el intendente Jorge Ferraresi inauguró la plaza República Bolivariana de Venezuela, en Sarandí, y también el monumento a Simón Bolívar realizado por el artista Tito Ingenieri. Los homenajes en todo el país y el exterior se realizaron durante todo el día.— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) 5 de marzo de 2019 En la localidad bonaerense de Avellaneda, el intendente Jorge Ferraresi inauguró la plaza República Bolivariana de Venezuela, en Sarandí, y también el monumento a Simón Bolívar realizado por el artista Tito Ingenieri. Los homenajes en todo el país y el exterior se realizaron durante todo el día.
El 6 de diciembre de 1998 comenzó a gestarse una nueva Venezuela y con el tiempo se vio que también una nueva América Latina. Ese día, hace justo 20 años, un teniente coronel y comandante de Paracaidistas que había protagonizado una asonada militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1992 se alzó con el triunfo en elecciones democráticas por un abrumador 56,23% de votos. ASí lo recuerda el actual presidente venezolano, Nicolás Maduro, que está de gira por Rusia.
Desde que asumió su cargo, el 2 de febrero de 1999, Hugo Rafael Chávez Frías lideró un movimiento político que refundó la nación y al mismo tiempo dio impulso a una ola de integración regional. Lo adelantaba desde su primer discurso ante la legislatura. Extenso como todos los que dio a lo largo de su vida.
Coincidió con el fin de una década de neoliberalismo y alumbró una primavera democrática en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Paraguay. Su muerte, el 5 de marzo de 2013, en cierto modo también adelantó el quiebre de ese período. Sin embargo, su Revolución Bolivariana, resiste los embates de la derecha y de Estados Unidos, su principal enemigo, a pesar de las dificultades que atraviesa. Un aprueba de que no había sembrado en el mar, como muchas veces temió.
El país sobre el que escaló Chávez Frías era un páramo cruzado por una pobreza galopante y una no menos extendida corrupción, montado sobre las reservas petroleras más grandes del mundo. Hijo de sencillos maestros de escuela del llano venezolano, Hugo Chávez había nacido en Sabaneta, Barinas, el 28 de julio de 1954, y pronto decidió ingresar al Ejército.
Dicen sus historiadores, que por la poca expectativa que le dejaba la lucha política en un momento en que la dirigencia aceptaba sin discusión el Pacto del Puntofijo, un acuerdo firmado en 1958 para estabilizar al país tras el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez. Era un reparto del poder alternado que no dejaba espacio para la incursión de nuevos actores políticos pero, fundamentalmente, dejaba en la banquina a las grandes mayorías, que veían la fiesta detrás de los ventanales y solo estaban anotados a la hora de pagar los gastos.
La primera señal de que ese pacto estaba condenado a desaparecer se produjo en las trágicas jornadas que van del 27 de febrero al 8 de marzo de 1989, cuando el aumento en el precio del transporte fue la gota que rebasó el vaso a una política de ajuste neoliberal que venía desde hacía varios años y que Pérez incrementó luego de asumir un nuevo mandato, ese 2 de febrero. Fue un levantamiento popular que se dio en llamar Caracazo, que el gobierno decidió clausurar con una tremenda represión que dejó un saldo oficial de 276 muertos, aunque fuentes independientes hacen ascender esa cifra hasta los 3000.
La herida que dejó esta atrocidad quedó en la memoria popular y las consecuencias de la política económica generaron las condiciones para que Chávez fuera desarrollando sus ideas entre las filas militares a través de un grupo al que se llamó Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, que había sido creado en ocasión de los dos siglos del natalicio de Simón Bolívar. El 4 de febrero de 1992 ya había una masa crítica favorable a esas ideas y eso fue suficiente como para intentar una sublevación, que fue abortada a las pocas horas.
Chávez se presentó ante las cámaras de tevé reconociendo la derrota de la asonada, pero planteó que el país debía «enrumbarse» hacia «un destino mejor» bajo los lineamientos del Libertador. Chávez estuvo dos años preso, mientras que el presidente aguantó hasta mayo de 1993, cuando tuvo que renunciar ante el descontento popular por la crisis económica. Rafael Caldera, sucesor de Pérez, indultó a Chávez en marzo de 1994.
Ahí comenzó la carrera pública del líder militar, al que muchos ya venían como un nuevo Perón. En la Habana, ese año dio un discurso ante Fidel Castro en el que ya mostraba qué tenía en la cabeza para su futuro.
Caminó todos los caminos venezolanos y habló con todo el mundo para explicar su plan de acción y se presentó en los comicios de 1998con una alianza integrada por el Movimiento Quinta República, el Movimiento al Socialismo, el Partido Comunista y Patria para Todos. Prometía cambiar las reglas de juego y elaborar una nueva Carta Magna. Al asumir, en un encendido discurso, juró por Dios, la Patria y «esta moribunda Constitución» de 1961. ya en el Palacio de Miraflores, llamó a referéndum , que ganó el 25 de abril de 1999 por 81%.
Desde el poder enfrentó a los grupos económicos más poderosos de su país y recibió la más fuerte oposición del gobierno estadounidense y de España, en ese momento en manos del PP con José María Aznar en el gobierno. En abril de 2002, Aznar y George W. Bush reconocieron de inmediato al golpe que por un par de días desalojó del poder a Chávez. Pero multitudes en las calles demostraron que ya había una base de sustentación para una nueva etapa en la Revolución Bolivariana.
Efectivamente, Chávez profundizó los cambios en PDVSA, la petrolera estatal, foco de resistencia a sus medidas distribucionistas. Y solidificó su apoyo dentro de los cuarteles, lo que consolidó su propuesta de Socialismo del siglo XXI. Pero también encontró nuevos aliados en la región tras la llegada de Néstor Kirchner, Lula de Silva a poder en Argentina y Brasil.
Los tres harían un tándem inédito en esta parte del mundo que permitió y fomentó los triunfos del Frente Amplio en Uruguay, de Evo Morales en Bolivia, Fernando Lugo en Paraguay y Rafael Correa en Ecuador.
A propuesta de Chávez nacieron el ALBA, una organización de países americanos y del Caribe, y la CELAC, una OEA sin Estados Unidos ni Canadá. Creció la UNASUR y a la vez pidió entrar en Mercosur. El NO al ALCA en Mar del Plata fue quizás la coronación simbólica de todo este proceso, en noviembre de 2005.
Chávez fue clave para sentar a negociar a las FARC con el gobierno de Juan Manuel Santos para la firma de un acuerdo de paz que pusiera fin a medio siglo de conflicto armado. Una muestra del carácter pacífico de su revolución, que se plasmó con la declaración de América Latina como zona de paz que hizo la CELAC en mayo de 2015.
Ese fue otro de los legados de Chávez, que había muerto de un cáncer contra el que peleó por dos años.
Fue la única batalla que no pudo superar. Alcanzó a designar como sucesor a Nicolás Maduro.
ero su sucesor, aunque pudo ser reelecto, enfrenta una fenomenal crisis económica, azuzada por la derecha local y los poderes foráneos que ven a Venezuela como un símbolo al que deben destruir para que no vuelva a ser la cabeza de una nueva refundación.
A punto de cumplir 55 años con la profesión, Carlos Aznarez tiene para festejar. En estos días celebró los 30 años de Resumen Latinoamericano, un proyecto editorial que nació en el exilio, en 1978, tuvo un impasse de diez años, entre 1983 y 1993, y volvió como respuesta a aquella famosa frase del nipo-estadounidense Francis Fukuyama de que habían muerto las ideologías. Volvió para mostrar a Hugo Chávez cuando nadie aún lo conocía y recién había salido de la prisión por el levantamiento de 1992 y para contar quiénes eran los zapatistas. Desde sus primeros pasos junto al cura Leonardo Castellani y Rodolfo Walsh hasta la producción de documentales como Cubanas. Mujeres en Revolución y las versiones en papel, digital, radio y tevé de su publicación en varios países e idiomas, de todo habla en esta charla con Tiempo.
-Hablemos un poco de la historia de Resumen
– En 1979 un grupo de compañeros que estábamos en Madrid nos damos cuenta de que había que reforzar la batalla informativa contra la dictadura, lo que los militaress llamaban “campaña antiargentina”. Así, nos planteamos una publicación en el marco de lo que se llamó el Club para la Recuperación Democrática Argentina, que era uno de los tantos núcleos que había en el exilio, como la Casa Argentina, el Centro Argentino. Allí nos juntábamos ex Montoneros, ex Erp, ex partido comunista, socialistas, un montón de gente que pensábamos la idea del retorno a la Argentina pero también debatíamos sobre lo que nos había pasado, hacíamos debates. Esta revista quincenal se llamaba Resumen del Actualidad Argentina y Latinoamericana, ahí escribían Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Osvaldo Bayer, Osvaldo Soriano, Luis Politti, el actor, que después murió, Rodolfo Kuhn, el director de cine, el escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, una cantidad importante de compañeros no solo exiliados en España sino en otros países. La revista tenía en las primeras páginas un informe sobre las acciones de la dictadura contra nuestros pueblos y las acciones de la resistencia. Eso se leía mucho porque era información del día a día. Yo era coordinador pero no había director y no poníamos los nombres no solo por una cuestión de seguridad -aunque todos sabían quienes éramos- sino porque era de carácter asambleario y lo hacíamos muchos, era un trabajo colectivo. Duramos hasta el número 100, en noviembre del 83 cuando ya muchos de nosotros decidimos volver. En ese número especial escribieron todos, hasta Jacobo Timerman, que andaba por allá. En Argentina cada uno se insertó en diferentes trabajos en prensa y estuvimos diez años sin salir.
-¿Creyeron que no hacía falta?
-Estábamos muy metidos en otro tipo de publicaciones, algunos para sobrevivir y otros porque nos habíamos volcado a otros proyectos alternativos también. La vuelta en alguna medida nos dispersó. En el 93 hay dos hechos que nos llevan a plantearnos volver. Uno es que Francis Fukuyama dice que se había terminado la historia y que había que cajonear las utopías, que habíamos fracasado estrepitosamente los de los 70 y que venía una etapa en que esos principios de revolución y lucha y principios del socialismo ya no tenían sentido. Cuando nacemos en el 93 como Resumen Latinoamericano nos pegamos fuertemente a un fenómeno que a la izquierda latinoamericana le costó mucho entender, que fue Hugo Chávez. Ya se había producido el levantamiento de 1992, el Caracazo del 89 y Chávez estaba preso. Empezamos a sacar información sobre él, a darlo a conocer. Hablábamos de Cavallo y de Hugo Chávez. En el 94 Chávez va a Cuba y fuimos a cubrir eso. Informamos sobre la charla magistral que dio en la Universidad de La Habana en la que anuncia casi al detalle todo lo que iba a hacer cinco años después.
Otro fenómeno se produce el 1 de enero del 94, cuando los zapatistas se levantan en México contra el acuerdo del NAFTA. Ellos pegan un grito casi dirigido a Fukuyama, “aquí estamos”. Yo estuve en el 94, en el 95 en la Convención Nacional Indígena. Resumen empezó a crecer, con una edición acá y otra europea.
-Aclaremos, era una edición en papel, porque no había otra cosa.
-Exactamente. Salíamos mensualmente porque no nos daba para más, aunque comenzamos a crear corresponsalías en cada uno de los países.
-¿Cómo se financiaban?
-En ese momento Europa no estaba en la catástrofe económica que está hoy, y los suscriptores de la edición europea ayudaba a financiar la edición local. El planteo era ese, «con esta suscripción usted puede ayudar a financiar otra edición». En Europa llegamos a tirar 25 mil ejemplares. Y teníamos anuncios publicitarios, después aparecieron las presiones para cambiar la línea editorial.
-¿Quiénes publicitaban?
-Por ejemplo Aerolíneas, gremios de acá y de Europa, aunque todo eso se fue cayendo luego. Siempre tuvimos la idea de que había que tener más ediciones latinoamericanas. Con el crecimiento empezó a aparecer el tema de la radio y le televisión, (Metro primero y luego Argentina Satelital en TV, y la radio de las Madres y ahora en La Tribu) ahora salimos en 124 radios de todo el país y en Latinoamérica. Después vino el portal web y el diario digital que llega a miles de suscriptores por mail. Somos un holding de pobres que cumple el rol de llevar la información a mucha gente. Ahora que cumplimos 30 años mucha gente nos escribió para decirnos que desde Europa por ejemplo se levantan a la mañana y se informan a través de nosotros. En esta segunda etapa tuvimos también otro cambio de nombre. Resumen Latinoamericano y del Tercer Mundo. Agrupamos Palestina, Kurdistán, le hemos dado mucha bola a las naciones sin estado, Irlanda, el País Vasco. Tenemos ediciones en papel en Argentina, Uruguay, Cuba, Venezuela, Perú, Estados Unidos en inglés y ahora vamos a sacar una edición en portugués para Brasil. Tuvimos una edición en Italia que se cayó por temas económicos, porque la idea es que cada edición se tiene que autofinanciar. Mandamos un PDF y cada uno tiene que buscar la forma de imprimirlo, distribuirlo y sostenerse, ese es el requisito para hacer Resumen hoy. También tenemos una edición en internet en inglés y una página, Resumen de Medio Oriente y una que se va abrir sobre en árabe.
-¿De cuánto es la tirada en papel?
-Son 70 mil ejemplares sumando todas las ediciones y se puede llegar a 100 mil si hacemos algún número especial. Seguimos apostando al papel a pesar de que porque sabemos que para mucha gente es el medio preferido.
-¿Y visitas a la página web?
-Hemos tenido colapso sobre algunas notas, hubo 250 mil visitas en una hora con una nota sobre Álvaro Uribe y este año en una nota sobre juicios a militares por la Esma tuvimos 300 mil. El promedio es entre 25 y 30 mil diarios. Pero esto se logra con el tiempo, por eso los 30 años pesan. Empezamos con una revistita de 12 páginas y ahora hemos sacado números de 48 páginas. A veces les decimos a estudiantes de periodismo que esto no se hace de un día para otro, hay que apostar a la continuidad. El tema económico pesa, pero también la decisión de seguir. Nosotros en Resumen hacemos un periodismo que quiere ser heredero del periodismo que hacía Rodolfo Walsh.
-¿Cómo lo conociste a Walsh?
-Yo comencé haciendo notas sobre teatro en una publicación que hacía el padre Castellani, un personaje controvertido pero interesantísimo. Fue el único que se plantó frente a Videla – con (Ernesto) Sábato al lado que no dijo una palabra- para denunciar la desaparición de Haroldo Conti. Luego publiqué una revista que se llamaba Reseña Sindical, yo estaba muy ligado a ese mundo ya militaba en el Movimiento Revolucionario Peronista (MRP). Así llegué a la CGT de los Argentinos y conocí a Walsh el día del acto de lanzamiento de esa central. Se había quedado sin pilas en el grabador, vio que yo tenía uno y cuando hablaba Raimundo Ongaro me dijo «grabá esto que va a ser histórico». Al otro día le lleve la nota y ahí, me ofreció colaborar. Después estuve en otros medios, hasta que llegamos a ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), donde se hicieron cosas muy importantes. Con el tiempo nos vamos dando cuenta de lo que significó ANCLA. Él decía que ser periodista en tiempos difíciles no es lo mismo que en tiempos de laxitud, cuando el sol brilla para todos. En ese sentido la idea es recoger esas enseñanzas y apostar a perforar el discurso único.
Jorge Taiana fue vice ministro de Relaciones Exteriores entre 2003 y 2005 y canciller desde entonces y hasta 2010. Participó por lo tanto de una época dorada para la integración regional latinoamericana. Fue en estos años que se dio un nuevo cariz al Mercosur y se iniciaron las tareas de ampliación, con el ingreso de Venezuela. Se creó la Celac y la Unasur, dos organismos sin participación de Estados Unidos, y se puso fin al ALCA, el plan de Mercado Común a la medida del Consenso de Washington.
Hoy la región vive otro momento histórico. Venezuela fue separada del Mercosur y seis países sudamericanos, entre ellos Argentina, anunciaron que suspenden su membresía en la Unión de Naciones Suramericanas, la entidad que surgió en 2008 a partir de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Sin embargo, no hubo un gran revuelo tras estas manifestaciones de abandono de políticas que eran de Estado. De estos «olvidos» y de su implicancia para los países latinoamericanos habla Taiana en esta entrevista con Tiempo.
-La mayoría de la gente no tiene la menor idea del Mercosur y Unasur. Se perdió la noción de lo que implicaba un organismo regional donde no participara EE UU. ¿Qué fue lo que pasó?
-Me parece que lo que perdió impulso por un lado fue la integración. La integración no sólo como una vieja aspiración de la Patria Grande sino como un camino, una estrategia para resolver buena parte de los problemas que tenemos en el país. Y eso es algo que no solamente está vigente sino que está mucho más vigente. Si antes la integración era una opción, hoy me parece que es una necesidad si queremos aspirar a un desarrollo sustentable, lo cual en este mundo globalizado, financierizado y de grandes corporaciones no es una tarea sencilla. Paradójicamente esa importancia de la integración que fue muy alentada en la primera década de este siglo por un conjunto de presidentes y que llegó a cambiar el Mercosur y a ampliarlo y a generar la Unasur y al Celac, ese impulso está en parte perdido y en parte no tiene visibilidad. Se ha perdido el apoyo notorio de la opinión pública.
-¿Por qué?
-Por varias razones. La crisis financiera, económica y social que se desató desde el 2008 a nivel mundial -que ha vuelto sobre América Latina y se ha sentido mucho más en estos últimos años- ha hecho detener en buena medida a los gobiernos que la impulsaban. El proceso de integración se ralentizó, perdió fuerza. Al mismo tiempo se ha desarrollado una campaña política y mediática que tendió a plantear todo el proceso de integración como una serie de decisiones políticas e ideológicas que no tenían ninguna importancia y que nada tenían que ver con los intereses de los países o de los argentinos. Se lo planteó como una opción ideológica. Veo en muchos comentarios de sectores medios, en el sistema electrónico, sobre la noticia de que seis países suspenden su participación en Unasur: «bueno pero esa era una cosa que habían inventado (Lula da) Silva, (Hugo) Chávez, (Néstor) Kirchner». Lo ven desde una visión muy pequeña, muy chiquita y sin ninguna perspectiva. En parte uno podría pensar que también esta pérdida de entusiasmo en la integración es en cierta medida refleja el mayoritario y masivo crecimiento del individualismo en las personas, en la sociedades y en los países. La idea de que «acá tenés que salvarte vos». Y eso pasa por lo personal pero también por el país individualmente. «Acá tenemos que salvarnos nosotros». Toda otra idea de buscar potenciarse con la ayuda de los otros no está vista ni como muy posible ni como conveniente. Ese es un debate por un lado político, pero también es un debate diría filosófico. Hoy estamos en la región en general en un momento en que los principales medios y las fuerzas políticas que llegaron al poder, los grandes intereses de poder, están insistiendo en el individualismo y en la solución individual, para las personas y para el país. En ese marco obviamente que los esfuerzos de integración, que son complicados, pierden visibilidad, pierden apoyo y quedan como una especie de aspiración abstracta o infantil.
-Lo curioso, al menos en el caso de Argentina, es que la dirigencia política, incluso en el oficialismo, es consciente de que sin Brasil nuestro país no tiene futuro. Hasta los ejecutivos que forman parte del gobierno y el propio presidente tienen vinculaciones o empresas en Brasil. ¿Cómo se entiende esto?
-Ellos ven un tipo de integración. La piensan desde la perspectiva de lo que fue el comienzo del Mercosur en los 90. Lo que se llamaba el «regionalismo abierto», que es básicamente sólo una integración comercial y de las grandes empresas y el sector financiero. Y de hecho para lo único que mantienen el nombre Mercosur es para tratar de lograr un acuerdo con la Unión Europea. Que va a ser un acuerdo, y eso es algo que todos los que estudiamos el tema lo estamos viendo, que si se firma en las condiciones en que estamos, va a ser muy desfavorable para los países del Mercosur; para Brasil y también para la Argentina. Lo que pasa es que este grupo gobernante, más allá de algunos negocios particulares, está muy identificado con algunos rasgos generales del proceso capitalista mundial. Y eso tiene que ver con la financierización, el desarrollo de las grandes corporaciones. El señor (Mauricio) Macri ha sido directivo de una empresa como Sevel, que era Peugeot-Fiat. Y hoy no hay duda de que la negociación que están haciendo con la UE por la industria automotriz va a hacer que buena parte de la industria argentina del sector termine desplazándose a Brasil y nos quede posiblemente la especialización en las pick-ups. Y de autopartes ni hablar.
-¿Sería otra forma de integración?
-Exactamente. Sería la producción en distintas partes, algo que tiene que ver más con la globalización que con una integración pensada para lograr un desarrollo sustentable. Es una integración que supone una gran reprimarización sin un desarrollo de cadenas productivas o de valor que transformen a la región en un espacio con fortaleza, con posibilidad de negociar con alguna fuerza contra los otros espacios que se están creando y que son más poderosos.
-Lo curioso es que para este eje globalizador del que estamos hablando, con Macri y Michel Temer en el poder, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no sería una buena noticia. Con Trump no tienen ninguna para ganar, como se ve con el biodiesel o los limones.
-En ciertos términos es claramente contradictorio lo que ocurre. Por eso en el caso argentino es tan evidente en los pasos de contradanza que da el gobierno, que hace una cosa a favor de los Estados Unidos, mientras ellos hacen exactamente la otra. Por ejemplo, hacen una reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que abre el presidente destacando la importancia del libre comercio. Y el representante de EE UU dice la OMC no sirve para nada, es una porquería y que lo peor es el órgano de resolución de controversias. Algo que si lo miramos en la perspectiva de un país en desarrollo, para lo único que ha servido la OMC es por el mecanismo de solución de controversias. Estos gobiernos intentan una propuesta en un mundo que va hacia otro lado. Lo que pasa es que esa aparente contradicción en el fondo no es tal. Lo sería si ellos buscaran el desarrollo sustentable del país y su socio en el modelo neoliberal no responde como debiera hacerlo. Porque vemos que le rechaza el biodiesel, que son 1300 millones de dólares, y nos venden cerdos pero siguen sin aceptar la carne. Sin embargo, lo que parece que es central para el gobierno es el desarrollo de cuatro aspectos que para ellos son centrales y pasan por otro lado.
-¿Cuáles son esos aspectos?
-En primer lugar el aspecto financiero. En segundo lugar la industria agroexportadora, hidrocarburos o energía en un sentido más amplio, y turismo. Eso es lo central en este gobierno. Y por supuesto, el endeudamiento.
-¿Pero en lo que hace a la industria agroexportadora no somos competidores de EE UU?
-Somos competidores pero en terceros mercados. Al contrario, ahora estamos trayendo soja de EE UU para favorecer a la industria de la molienda.
-¿El endeudamiento también formaría parte de ese proyecto financiero del gobierno?
-Es lo que están haciendo. El gobierno acaba de gastar 1400 millones de dólares para sostener la moneda. ¿Cómo siente a eso el gobierno? Es un récord extraordinario, lo que pasa es que los que están fugando el dinero son ellos mismos. Son sus empresas, son sus socios, son los que están en el gobierno. Es como el debate por las tarifas. Yo miraba el debate en Diputados y para mí es un debate imposible. El gobierno quiere aumentar las tarifas porque los que quieren aumentar son los funcionarios, que son empresarios o empleados de los dueños de las tarifas. Ellos quieren ganar plata, y que los aumentos los paguen los usuarios, así de sencillo. Su pelea por aumentar las tarifas es una pelea por aumentar sus ingresos, por aumentar sus sueldos. Lo que es un escándalo es que los que están manejando las tarifas sean los dueños de las empresas, que en muchos casos son monopólicas u oligopólicas de prestación de servicios.
-Hay legisladores de todos los sectores que son también afines a esta política.
-Es verdad. De todas maneras creo que se va tomando un cierto impulso. Aunque en este debate aparecen cosas muy interesantes. Entre otras cosas, el presidente dice que consumimos mucha más energía que los otros países. Ahora, todo el mundo sabe que el consumo de energía per cápita es uno de los indicadores más importantes del grado de desarrollo y bienestar de una sociedad. Para el gobierno el asunto es al revés. Es como si dijeran «consumimos demasiadas calorías, comamos la mitad así gastamos menos en alimentos». Pero así vamos a tener una población más desnutrida. Esto es lo mismo. El tema pasa por disponer de energía a precios razonables. Y en este país eso existe.
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