por Alberto López Girondo | Ago 8, 2010 | Sin categoría
En una entrevista exclusiva, el presidente boliviano repasa parte de su pasado como dirigente sindical, cuenta cómo se hace política sin dinero y critica la cobertura que reciben dirigentes derechistas que huyeron al Norte.
Evo Morales impacta. Por una sencillez que en nada refleja el cargo que ocupa ni el lugar en la Historia que sin dudas ya se ganó. Por los logros desde que se dio a conocer como dirigente campesino, allá por los finales del siglo XX. Porque se empecina en cumplir con las promesas electorales de cambiar en profundidad y definitivamente a un país atravesado por la injusticia y el racismo. Y porque, aunque se niegue, podría dar lecciones de cómo amalgamar voluntades e intereses contrapuestos en beneficio de un bien común. La Constitución del Estado Plurinacional es un ejemplo, que recién se está poniendo en marcha luego de la aprobación de las cuatro leyes fundamentales.
Morales recibió a Tiempo Argentino el martes pasado, en su habitación del hotel Alkazar, de San Juan, donde había estado en la Cumbre de Presidentes del Mercosur. De sport, mientras se preparaba para un acto ante la comunidad boliviana afincada en Cuyo. Con poco tiempo, como le ocurre desde hace décadas desde que se metió en la dirigencia gremial de los campesinos cocaleros.
Responde parco, cuidando las palabras, se diría que tenso. Hasta que la conversación deriva en cuestiones personales, de esas que le dan dimensión de hombre, y entonces se relaja, se suelta. Ahí aparece un hombre consciente de su destino, con un pasado muy rico en vivencias. Que de un origen humilde como hijo de un trabajador golondrina, construyó luego una fuerza política capaz de convertirse por primera vez en una alternativa de poder, para la absolutamente mayoritaria población indígena de la nación fundada por Sucre y bautizada en honor a Bolívar.
−Usted contó la emoción que le producía haber estudiado en un colegio de Calilegua, sin saber siquiera el idioma, a haber llegado a recibir el título honoris causa de dos universidades en San Juan. ¿Cómo vivió ese momento?
−Pues conmovido, claro. Hay muchas cosas que pasaron. Y mira las que pasaron después de Calilegua.
−Vendió helado, jugó al fútbol, nada hacia suponer este presente.
−Vendía Picolé (palito de agua), y bastante vendía. Mi padre era muy trabajador, porque a veces había paro de trabajadores, entonces mi padre trabajaba sábados y domingos, esperando continuamente que hubiera paro.
−Claro, si había paro no podía cobrar.
−Ahí descansaba, claro.
−Usted recordó con agradecimiento a Kirchner y lo catalogó más que como secretario, como presidente de la Unasur. ¿Por qué?
−En 2006, cuando yo empecé, estaba de presidente Néstor Kirchner. Y en nuestras reuniones él me alentó, me inspiró, me orientó, me animó, me impulsó mucho en mi presidencia. Yo recién electo, y en mis primeros meses de presidente. Ha sido muy solidario conmigo. Y en mis primeros meses, mi primer opositor fueron las inundaciones, y él fue muy solidario en febrero, marzo, con helicópteros, fuerzas armadas ayudando a la gente por las inundaciones. Una larga historia. Y en el momento más difícil de amenazas por las trasnacionales después de la nacionalización del petróleo, después del 1 de mayo de 2006, cuando la oposición decía “no va a haber inversión, no va a haber nuevos campos petroleros, no va a haber exploración, se van a espantar los inversores”, ahí estaba Néstor Kirchner diciendo “no se preocupe, acá estamos nosotros, todos juntos”. También cuando desde el Oriente nos impedían la llegada de alimentos, aceite, estuvo presente, se ocupó de que nada nos faltara.
−¿Y con Lula cómo es la relación? Porque el tema del petróleo no fue fácil…
−(Sonríe) Con Lula, después del 1 de mayo de 2006, tuvimos problemas. Yo intenté en varias oportunidades comunicarme, y ha sido difícil comunicarme telefónicamente. Yo quería comunicarme, decirle que “vamos a tomar la propiedad”. Como no podía, decidí ejercer la propiedad como Estado. Expropiar, por supuesto. Ahí momentáneamente hubo un problema y ahí el mismo compañero Kirchner nos convocó a cuatro presidentes: él, yo, Chávez y Lula, bajo la dirección de Kirchner, en una ciudad de la Argentina, no me acuerdo exactamente, lo resolvimos.
−¿Qué les dijo?:“Pónganse de acuerdo”?
−Discutimos, yo le expliqué de manera detallada. Una vez que nos entendimos, ya mejoramos las relaciones y en diciembre de 2006, en la Cumbre de Jefes de Estado de Europa, Latinoamérica y el Caribe, en Viena, hemos superado eso. Nos sentamos a ver cuáles son nuestras diferencias. Y yo le dije: “Tengo un mandato del pueblo y el mandato del pueblo es ejercer el derecho de propiedad como socios, no con patrones.” Y uno de los contratos ilegales e inconstitucionales que decía (recita de memoria): “el titular −que es la transnacional− adquiere el derecho de propiedad en boca de pozo”. Y nos dicen los gobiernos neoliberales “cuando está bajo tierra sigue siendo nuestro, pero cuando sale de boca de pozo, ya parece que son de las trasnacionales petroleras”, y acabamos eliminando eso.
−¿Ahora la relación es buena?
−No… está bien. Con Lula ahora tenemos excelentes relaciones. Compartimos ideales, él como presidente obrero, yo como presidente originario. Esa es también la diversidad de Sudamérica
−Bueno, son los dos presidentes que vienen de más abajo.
−Así es, ambos venimos de abajo, pero yo mucho más abajo que él. (Risas)
−Qué le diría a Obama si lo tuviera adelante?
−Le diría que como uno de los discriminados, como es su sector social, que no discrimine a otros latinoamericanos en los Estados Unidos. Le diría que como excluido, marginado, perseguido, como afroamericano que es él, ¿Cómo puede permitir normas como las de Arizona para expulsar a los latinoamericanos? Que por encima de nuestra diferencias de no al capitalismo ni al imperialismo, esto es algo social importante. Seguro que mañana voy a enviar una carta a Obama que estoy elaborando, ahí va a ver. (Efectivamente, la carta fue anunciada dos días después, está fechada el jueves 5 de agosto.)
−¿Cambiaron algo los Estados Unidos entre Bush y Obama?
−Para nada. Hasta ahora, para nada. Sólo la expectativa de su presencia en la presidencia, pero yo siento que no cambia nada. Sigue el bloqueo económico a Cuba, siguen esas políticas del capitalismo en crisis. Eso yo no puedo entender. Como vengo de una familia pobre, cuando hablamos de capitalismo se habla de gente millonaria, de Estados ricos, y que tengan semejantes crisis económicas. Las quiebras, la crisis, las nacionaliza Obama. Aquí nosotros nacionalizamos la riqueza, pero no la pobreza ni la crisis. Esa es también nuestra diferencia.
−¿Qué le aconsejaría ante las crisis? Porque Latinoamérica tomó otros rumbos y le fue bastante mejor.
−Mira, yo no soy quién para aconsejarle ni dar lecciones sobre políticas económicas. Respeto sus políticas si son democráticas, por supuesto, pero lo que no aceptamos es en este nuevo milenio a los imperios, a las monarquías, oligarquías o jerarquías. Estamos en el tiempo de los pueblos. Por lo tanto habría que implementarse políticas que beneficien a los pueblos y no simplemente a grupos de los pueblos. Esa es nuestra profunda diferencia. Tarde o temprano, estoy convencido, el capitalismo va a caer, y los pueblos se levantarán. Entonces, antes de que sean rebasados por los pueblos, es mejor encabezar esas profundas transformaciones.
−Otro dato de la realidad es que mientras en Bolivia se aprobaba la Ley de Autonomía (último eslabón para implementar los cambios de la nueva Constitución), donde se reconocen 36 nacionalidades, en España se discute con fuerza la nacionalidad catalana.
−Es todo un proceso ese de las transformaciones democráticas, los cambios estructurales, los cambios orgánicos de las distintas estructuras del Estado. En Bolivia tenemos un Estado plurinacional, no un Estado colonial. Un Estado con autonomías departamentales, regionales, pero en el marco de la unidad del país. Esa es la transformación que hacemos, felizmente con el acompañamiento del pueblo. En Bolivia ya estamos en la tercera etapa de esa Asamblea Constituyente, que es la implementación de la Nueva Constitución. Felizmente acabamos ya con las leyes orgánicas, ahora vienen las leyes laborales, sociales, productivas, para garantizar estas transformaciones profundas de Bolivia. No faltaron en los pasados años quienes entendían la autonomía como independencia, o autonomía para pequeños grupos que después de perder a nivel nacional, se metieron en las regionales para que esas autonomías sean las oligarquías. Se equivocaron, y nosotros estamos buscando autonomía para los pueblos y no para las oligarquías. Esa es la profunda diferencia. Ahora, cuando ya empezamos a implementar autonomías para los pueblos, hay resistencia en los departamentos (o provincias, como los llaman aquí), resistencia porque no quieren soltar la plata allí.
−¿Cómo marcha eso? ¿Cómo cree que cambiará la sociedad?
−Mira, yo sé que cuesta cambiar. Por eso yo digo, podemos cambiar con alguna dificultad normas, leyes, una Constitución, pero lo que no se puede cambiar es la mentalidad. Eso es lo más difícil para mí. Ahí tenemos muchas diferencias. Y quienes venimos de las luchas sociales, que somos dirigentes sindicales o de cualquier movimiento social, sabemos que fundamentalmente la función pública es servicio, es sacrificio, es compromiso con el pueblo. No pensar en uno o en dos, mientras que hay alguna gente que ya no son de compromiso, de sacrificio para los pueblos, eso es lo peor. Aquí se requiere de una profunda reflexión, educación, orientación si pensamos en nuestra querida Bolivia. Y mejor todavía si pensamos en integrarnos a Sudamérica, a nuestra querida Latinoamérica. Yo sigo convencido de que somos la esperanza para el mundo. Entonces ¿Qué hacer ahora?
−La lucha más fuerte la tiene entonces dentro de sus propias filas. Cambiar al hombre, como pedía el Che Guevara.
−Sí, sí, eso es, estoy convencido: cambiar al hombre, un nuevo hombre, con una nueva mentalidad. Eso empieza desde la niñez. Hay ciertas estructuras como la justicia o la policía, donde a veces es muy duro, muy duro, muy duro… Porque es el Estado colonial, y el Estado colonial es la mentalidad, y esa mentalidad que está representada en el Estado colonial es el egoísmo, es la ambición personal, que no es una buena ambición para la patria.
−¿Cuándo se pensó como presidente? Imagino que no cuando estaba en Calilegua.
−No, para nada. Ni cuando fundamos ese instrumento político de la liberación económica y social. ¿Cuándo pensé? En 2002, para mi primera candidatura. Con otros dirigentes especialmente del sector campesino hicimos un programa, que era como un pliego único de la Central Obrera Boliviana. No era un programa-programa (repite con énfasis). Nos presentamos, no teníamos plata y nos sorprendemos. Cinco partidos en total eliminé: Bolivia Libre, un supuesto Partido Socialista que se va con la derecha, otro pequeño de Oruro, cinco legalmente reconocidos juntos con la cabeza del MNR de Gonzalo Sánchez de Losada. Nos ganaron con menos del 1% y nos robaron el triunfo.
−Le hicieron un gran favor, suele decir.
−Pero me quedé tranquilo y contento, porque no estábamos preparados para gobernar porque hemos dado la sorpresa.
−¿Pero pensaban que podían ganar?
−No. Las encuestas decían que tendríamos alrededor del 5% máximo, cuando hemos sido los primeros, y solos, y no como el MNR, eliminando a 5 partidos aliados entre sí. Y ahí dije: “En cualquier momento soy presidente, hay que prepararse.”
−¿Cómo fue ese momento? ¿Cómo fue eso de prepararse? ¿Se trataba de cuadros, de una preparación personal?
−Mira, ese año ganamos en el departamento de Potosí, sin candidatos, hemos ganado senadurías sin candidatos.
−¿Cómo es eso?
−Mira, en un departamento el ganador tiene dos senadores y yo tenía dos candidaturas a senadores. Sin embargo, faltando dos semanas el segundo candidato renunció y solo hemos ido con un candidato. Ganamos el departamento y nos correspondían los dos senadores, pero no teníamos a los dos senadores… Igualmente ocurrió en el departamento de La Paz. Y lo más importante, mis compañeros del campo, mis hermanos, hermanas, dejaron de trabajar escuchando la radio voto a voto. Mirando, mirando… Faltaba poquito para ganar (junta la uña del pulgar a la punta del índice derechos). Esa es la alegría. Y yo tenía miedo. Pero eso fue un error de la derecha-derecha (vuelve a enfatizar). El error de los Estados Unidos. Si yo hubiera sido el enemigo de ese momento político, hubiera metido al Evo Morales como Presidente en 2002, cuando todavía no estábamos preparados, y además de los 130 diputados teníamos apenas 27, lo mismo nos pasaba en Senadores. Éramos minoría y todavía sin ninguna preparación. Y ellos, mayoría, con su bancada, me hubieran eliminado.
−¿Y qué pasó?
−Pues mira, qué hizo ahí el ex embajador de los Estados Unidos, Manuel Rocha, ese que dijo que yo era el Bin Laden andino, de los cocaleros a los talibanes. Pues faltando dos semanas para la elección, dijo: “No voten por Evo Morales, y si lo votan no habrá apoyo internacional.” ¿Y qué hizo?, Juntar a dos partidos que son de la derecha, pero eran enemigos entre ellos: el MIR y el MNR. ¿Quiénes eran los operadores para estas alianzas? Uno condenado por narcotráfico, Oscar Eid Franco, y otro también narcotraficante, el delincuente Carlos Sánchez Berzaín, que se escapó a los Estados Unidos, y su secretaria fue encontrada con más de cuatro toneladas de cocaína en el aeropuerto de El Alto. Estos dos delincuentes eran operadores políticos, uno a nombre del MIR, otro a nombre del MNR. Y ellos hablando a nombre de la democracia, y yo, ahhh, asco (espanta con la mano derecha). Yo digo felizmente, si el embajador de los Estados Unidos hubiera sido inteligente le metía al Evo Morales, y en un año estábamos servidos. Parlamentarios de la oposición en mayoría, todavía sin ninguna experiencia, sin un programa. Hubiera pasado lo que con (Hernán) Siles Suazo, que no tenía mayoría parlamentaria y se volcaron los movimientos sociales contra él por una cuestión económica.
−¿Cómo hizo para hacer política sin plata?
−Todo organización, todo concientización, debate con los movimientos sociales, toda esa estructura. En mi sector, el del Trópico fundamentalmente, se movilizó para la campaña a nivel nacional. Hubo aportes sindicales, aportes de otras formas en las comunidades. Se gasta algo de propaganda en televisión, se gasta algo en las radios, algo en panfletería y en la movilización. Movilizarse con el aporte de cada uno. No es que el jefe del partido y el que es presidente va a poner plata. ¿Qué plata yo puedo poner? Cuando empezamos en el 95, en Chapare especialmente, nuestra primera participación en elecciones municipales, decisión orgánica, sindical, elección desde las bases de concejales, no teníamos plata para hacer panfletos ni afiches. La derecha nos inundó de propaganda y algunos compañeros ponían esos afiches de la derecha y nosotros decíamos: “Qué pasa compañero, ese no es nuestro partido, estamos haciendo propaganda para nuestro partido.” Y el compañero de base nos decía “pero ustedes también traigan su propaganda”. Y ahora qué hacemos. No tenemos plata. Por sindicato, por la central campesina un aporte. Hicimos todos un aporte, ya para banderas, ya para afiches. Nos alcanzó para 15 mil afiches, en la región, y los compañeros en vez de repartir, en vez de colocar, se lo llevaron dentro de sus casas (risas).
−¿Como recuerdo?
−Como recuerdo, como si fuera de nuestros libertadores. Y yo no era candidato. Me acuerdo siempre de una compañera, Herminia Mamani, no teníamos banderas de Izquierda Unida. Habíamos ido con la Izquierda Unida, así, a la prestada, y la bandera de un partido que se llamaba Movimiento Bolivia Libre era roja y amarilla, y la de Izquierda Unida era como la tricolor de Bolivia, amarillo, rojo y verde. Pero nosotros no teníamos nada. Herminia, nos comentó, fue decirle a una compañera: “Usted vaya a hablar contra el Evo Morales, contra el instrumento político, y diles que eres de Movimiento Bolivia Libre y que te den todas sus banderas.” Y habló contra mí, contra Izquierda Unida, y en el MBL le dieron todo. La compañera se había conseguido una tela verde, que las cosieron y así han tenido la bandera tricolor de Izquierda Unida. Le puedo comentar bastante de esto.
−Esos son los gestos que construyen, ¿no?
−Eso es, compromiso.
−¿Qué le falta construir aún?
−Seguir trabajando por la igualdad, por los sectores más abandonados. Según las Naciones Unidas, la extrema pobreza ha bajado del 40 al 30%, y es muy alentadora esta cifra. Evitamos la deserción escolar, con un bono llamado Juancito Pinto. La Renta Dignidad para los abuelos, que ahora son los abuelos de verdad porque disponen de un poco de dinero. Porque ahora en el campo los abuelos tienen para pagar las tarifas de energía eléctrica con su renta que reciben mensualmente. Es poco, pero tiene mucho significado para ellos. Quiero mejorar eso, esa es una forma de cómo ayudar a la gente no pudiente, a la gente abandonada históricamente. Otro deseo que tenemos es que los niños sean bien alimentados. Sin hambre. Estamos haciendo algunas industrias sobre procesos de cítricos, leche y otros productos, para mover las economías regionales y eso es alimento para niños en edad escolar.
−¿Cómo se posiciona la derecha? ¿Hay alguna posibilidad de levantamiento?
−Ninguna. Está totalmente derrotada. El último de sus líderes, mi contrincante Manfred Reyes, un delincuente, un maleante, se escapó a los Estados Unidos. Lamentablemente, los Estados Unidos, bajo la presidencia de Obama, se convierten en el basurero de los delincuentes de Latinoamérica. Los delincuentes se escapan allá y él no hace nada. ¿Cómo puede recibir a los delincuentes y darles asilo político? Desde Goñi, González de Losada y tantos otros. Los ministros que acá robaron, siguen escapándose a los Estados Unidos.
−¿Quién es hoy el principal enemigo de todo este proceso revolucionario?
−Algunos grupos oligárquicos, por supuesto, pero sobre todo es el capitalismo, el imperialismo de los Estados Unidos. Mediante la agencia norteamericana Usaid se infiltran en algunas alcaldías, algunos movimientos sociales, con prebendas, tengo cantidad de documentos sobre ese tema. Tratan de confundir, de enfrentar algunos departamentos entre ellos. Siempre ha sido así la historia, antes enfrentaron a La Paz con Chuquisaca y ahora quieren enfrentar a Oruro con Potosí. Pero son bien orquestados, bien organizados, para tratar de confundir este proceso. En 2007 o 2008, hablaron de que necesitábamos tener dos tercios para aprobar la Constitución, ahora tenemos dos tercios en diputados, dos tercios en senadores, dos tercios en alcaldes, dos tercios en gobernadores.
−¿Y no les resulta suficiente?
−Como ahora tenemos dos tercios, nos tratan de totalitarios, de autoritarios, de dictadores. ¿Qué culpa yo tengo si la gente nos apoya y tenemos dos tercios en todas las estructuras?
Tiempo Argentino, 8 de Agosto de 2010
por Alberto López Girondo | Mar 1, 2009 | Sin categoría
Vigilantes digitales
La principal agencia de inteligencia de Estados Unidos es la NSA, que controla Echelon, el mayor sistema de intercepción del planeta. Es el mayor empleador de matemáticos del mundo.
“Nunca podremos comprobar si esas redes de espionaje digital existen. A duras penas podemos inferirlo. Sin embargo, pasa como con las brujas, no sabemos si existen, pero que las hay, las hay”. El que analiza la cuestión es Enrique Chaparro, licenciado en matemática y criptógrafo. “La red seguramente que existe, pongámosle el nombre que queramos, y obviamente que desde el Acta Patriótica (luego de los ataques a las Torres Gemelas) se puede hacer lo que se quiere en EEUU”, añade Ignacio Trantalance, ingeniero electrónico y especialista en seguridad informática que trabaja actualmente asesorando a bancos, y que pasó antes por lo que fuera Movicom en la época en que el gobierno argentino pretendía que las empresas diseñaran un sistema de intercepción más moderno que el clásico pinchado de teléfonos que hacía la SIDE. El tema en cuestión es el de las redes de intercepción de mensajes con origen en Estados Unidos que preocupan a varios gobiernos en el mundo, y por razones no solamente militares. El espionaje militar en la web, en palabras simples.
Una de estas redes, la más conocida, es Echelon, un sistema de análisis de señales que forma parte de un programa que involucra a cinco países anglosajones (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda) y estaría, de acuerdo a la información que circula entre los especialistas, en condiciones de interceptar comunicaciones radiales, llamadas de teléfono, faxes y e-mails en todo el planeta. Se dice que esta red nació como parte la guerra fría, para espiar fundamentalmente a la Unión Soviética. En su origen fue armada solamente por Estados Unidos y Gran Bretaña y en su origen se la conoció como UKUSA, por UK (United Kingdom) y USA (United States of America), y luego se incorporaron los demás socios, que en algún momento fueron también Francia y Alemania. Como Echelon (escalón, en castellano) se puso en marcha hacia 1977, fundamentalmente para interceptar satélites de comunicación.
Los países de la Unión Europea fueron tomando distancia del proyecto y hacia mediados de los años 90 comenzaron a plantear sus quejas por la utilización de esos métodos en espionaje en comunicaciones que atraviesan territorio de ese continente. Fue así que en el año 2000 presentaron une denuncia por la utilización de la red (que ya interceptaba mensajes digitales en Internet) con fines comerciales. Como ejemplos pusieron la pérdida de contratos de provisión de servicios y la construcción de aviones a favor de empresas estadounidenses en dos megacontratos para Brasil y Arabia Saudita, a partir de la “pinchadura” de datos sobre ofertas de licitación de compañías competidoras del viejo continente..
Superagencia
Echelon es la pata fundamental de una de las agencias de espionaje estadounidense más desarrollada, pero menos conocida a nivel popular, la NSA (National Security Agency). Para algunos conocedores, este organismo tendría unos 100.000 empleados sólo en su base de Maryland. Chaparro baja esa expectativa a unas 39 mil personas en total, tanto dentro como fuera del país, y sostiene que cuenta con un presupuesto de unos 8 mil millones de dólares. Incluso, afirma, “es el mayor empleador de matemáticos del mundo y reporta directamente al presidente”. Dato importante: es, para los que saben de esto, la mayor de las agencias de espionaje. “Al lado de ella, la CIA es un fiesta de primera comunión”, evalúa Chaparro.
De hecho, se empezó a hacer conocida luego de la publicación del libro “El palacio del rompecabezas” (The Puzzle Palace) que lleva como subtítulo “En el interior de la NSA, la Organización de Inteligencia más secreta de EEUU) de James Bamford, un escritor que pasó por los departamentos de espionaje norteamericanos antes de dedicarse el periodismo.
“La NSA tiene como misión la intercepción y decodificación de señales en el extranjero –explica Chaparro- Se limitan a leer y analizar mensajes y a transferir esa información a los organismos operativos”. El criptógrafo comenta luego que ese no debería ser motivo de asombro. Después de todo, explica con frialdad, el análisis de señales forma parte desde siempre de los juegos inherentes a la guerra: lo que cambió, con los años, es que ahora se puede interceptar un volumen inconmensurable de señales digitales, lo que implica que se puede hacer el trabajo de manera automática y a cualquier ciudadano conectado a la web.
Por ejemplo, se puede programar que cada mansaje en que aparezca la palabra “bomba” despierte una alarma que ponga en funcionamiento el aparato de investigación respectivo. Sin embargo, para Chaparro, no es necesario ni económico recurrir a eso. Bastaría con tomar en cuenta flujos de información fuera de lo normal entre dos puntos sospechosos y preguntar luego qué sucede. “Es más económico ir y preguntar qué pasa que están enviando tanta data, aunque sea a cachetazos”, describe con crudeza.
Privacidad
“Muchas veces uno mismo despierta inquietudes, si es que piensa en las posibilidades de que se viole su intimidad informática”, piensa Trentalance. Y comenta el caso –que incluso podría significar riesgo para su seguridad personal- de alguien que arma un blog donde pone las fotos de sus chicos y muestra sus fiestas y relaciones. Es como darle servido el trabajo para cualquier espía…o al secuestrador virtual.
“Uno debe elegir muy bien qué información dejar a la vista del público”, dicen los expertos. “La cuestión de la invasión a la privacidad está asociado con una distorsión de la percepción social de la comunicación. En los viejos tiempos en que mandábamos cartas escritas en papel, a nadie se le hubiera ocurrido mandar una carta abierta”.
El affaire de algunos ministros y miembros de la farándula vernácula que hace algunos meses encontraron publicadas en revistas masivas datos oficiales y hasta íntimos sacados de sus mails podría ser un buen ejemplo de esto. Sobre todo porque los presuntos responsables de la intercepción ilegal habrían sido ex agentes de la SIDE. “Uno tiene que saber que cierta información no debe ser enviada por los canales públicos, que algún método de encriptación debe ser utilizado. Y esto es más importante aún cuando se trata de un funcionario de un gobierno”, acota Chaparro.
Pocas nueces
De todas maneras, poco parece haber sido lo que han encontrado los espías revisando millones de correos por segundo y “olfateando” otros tantos millones de mensajes telefónicos. Aunque el sistema sí parece haber sido útil, según los datos disponibles, para rastrear celulares y otro tipo de equipos que permitieron en los últimos años concretar lo que se llamó “ataques selectivos” contra blancos puntuales. Así habrían caído, entre otros, los líderes de Hamas Ibrahim Al Makadma y Abdalisis Rantisi, bajo el fuego de misiles dirigidos hacia los vehículos en que circulaban por las calles de Palestina.
“La experiencia nos muestra que los casos resueltos a nivel de inteligencia tienen más que ver con la inteligencia clásica, es decir por informantes, porque es más barato. Uno puede poner en su edificio un montón de mecanismos de seguridad, pero se le puede ofrecer una buena paga a cambio de información al que va a barrer y listo”, puntualiza Chaparro.
Hay una imagen de la película de Los Simpson que podría ser una buena síntesis de esto que se dice: se ve una sala repleta de gente abstraída en sus computadoras en lo que podría ser una base de Echelon y de pronto uno de los espías salta de contento porque al fin encontró un mensaje sospechoso. De todas maneras, una buena dosis de paranoia no estaría de más.
Competidores (Recuadro)
La red Echelon no es la única que en el mundo se utilizaría para espiar mensajes. Sin ir más lejos, dentro del propio territorio estadounidense existe Carnivore, que cumple los mismos objetivos pero fronteras adentro y por lo tanto depende del FBI. La Unión Europea, para no quedar atrás luego del desencanto con la red anglosajona, cuenta con Enfopol, aprobada por el Consejo Europeo en 1.999 y con jurisdicción en el Viejo Continente. Los franceses, como suelen hacer normalmente, tienen su propia red de intercepción, Frenchelon, Suiza se anotó en esta particular carrera con su red Satos3
y Rusia, que ingresó en este negocio algo más tarde, armó un sistema al que llamaría Sorm.
Pero el país que está en mejores condiciones para obtener información por vía digital es, obviamente Estados Unidos. Porque allí están alojados los mayores servidores del mundo, los más grandes servicios de correo gratuito (gmail, yahoo, hotmail) y allí se desarrolla el programa bajo el que se envía la abrumadora mayoría de la información, Windows, cuyos códigos son un secreto prácticamente militar.
“Si Google negoció con Beijing que algunos términos no aparezcan en su buscador chino, ¿Qué no negociarían otras empresas con los gobiernos de otras naciones”, alerta Trentalance. O sea, no existen, pero que las hay, las hay.
Revista Acción, Marzo de 2009
por Alberto López Girondo | Oct 16, 2008 | Sin categoría
El hombre tiene una larga experiencia como diplomático cubano, primero como virtual embajador en Estados Unidos (como jefe de la sección de Intereses Cubanos en Washington), luego como vicecanciller, y más tarde como embajador, esta vez sí, en Brasil. Ramón Sánchez-Parodi Montoto, sin embargo, nunca estudió académicamente relaciones exteriores ni ciencias políticas. “Siempre fui un apasionado de la ciencia y de la técnica, pero me metí en la lucha contra Batista y tuve que dejar”, recuerda, a horas de cumplir 70 años, para explicar luego que tras la triunfo de la revolución, terminó su carrera de ingeniero industrial. De paso por Buenos Aires, invitado por el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), se extendió largamente ante Acción para hablar de la situación de Estados Unidos hoy y del futuro en vista de unas elecciones que no duda en calificar de cruciales para el futuro imperial de esa nación. Y de lo que puede esperarse de cada candidato.
“No soy economista para hablar en términos económicos, pero yo creo que esta no es una de tantas crisis sino una que indica el fin de la capacidad del gobierno de EEUU de ejercer un poder imperial.”, plantea Parodi-Montoto de entrada. Según el actual columnista del diario Granma, “esto es algo real nos ha explotado en las manos, porque aunque se lo veía venir se ha hecho pública la deshonra y no tiene marcha atrás”.
-¿Cómo influirá esta crisis en las elecciones de EEUU?
-Estas elecciones no son comunes, son muy particulares. Representan el agotamiento de una tesis y de una política conservadora que se han llevado a cabo durante 40 años, y que en la práctica se ha ido concretando en lo que se llama libre mercado y desregulación. Eso se ha ido agotando porque ha sido incapaz de resolver los problemas esenciales de la población norteamericana.
-O sea que gane quien gane ya nada será como hasta ahora.
-Eso prácticamente lo está diciendo en palabras Allen Greenspan (el ex presidente de la Reserva Federal) cuando consideró que la política de corte de impuesto que propone McCain no va- Y él ha sido campeón en esto de reducir impuestos.
– Greenspan fue el gran artífice de las condiciones para esta crisis ¿no?
-Bueno, pero él es quien dice estas cosas. Él está diciendo que cualquier presidente deberá enfrentarse con este problema.
-¿Esto explicaría por qué Obama es candidato demócrata y no Hillary Clinton, también?
– Obama desarrolló, por su carisma o por su mensaje, una nueva visión de lo que podrían ser el gobierno y la sociedad de EEUU. Todos los presidentes siempre han hablado de un cambio, pero él le dio una connotación distinta y con su elocuencia hizo que ese mensaje calara en el pensamiento del norteamericano. Por eso dentro del colectivo demócrata, aunque él era representante de un pequeño grupo, alcanzó para vencer a una coalición fuerte como la de los Clinton, que tenían el grueso de establishment del partido. Sobre todo a partir de enero de este año Obama fue aglutinando a todos los sectores demócratas, inclusive desgranando del grupo de los Clinton.
– Pero una cosa en ganar la interna y otra ganar le elección ¿No podría ser que los norteamericanos terminen votando con el bolsillo?
-Es que si votan con el bolsillo deberían votar por Obama, porque él representa -por lo menos en lo que dice- lo contrario de lo que ha sido el gobierno de Bush. Pero además hay otra característica del sistema electoral norteamericano. Que no es la voluntad nacional expresada por los votos la que elige presidente.
-Claro, porque es indirecta, por electores.
-Y la mayoría de los estados ya están decididos: se sabe que van a votar demócratas o republicanos. Pero quedan unos diez, y dentro de ellos son cinco o seis los decisivos, donde se juega la presidencia.
-¿Cuáles son esos estados?
-Los estados que son el campo de batalla. Michigan y Pensilvania son los más importantes desde punto de vista demócrata. Hay otros tres estados que han sido republicanos y que pueden ser decisivos, Iowa, Colorado y Nuevo México. Hay otro grupo -Virginia, republicano, New Hampshire, demócrata, Minnesota, Washington, Oregón- donde puede estar el cambio.
-¿En los demás estados ya se sabe quién puede ganar?
-Ya ahí hay una ventaja. Y en esos momentos gana Obama. La decisión está en los que dije, aunque no se puede descartar una avalancha de votos a nivel nacional que logre cambiar los votos electorales hacia un candidato.
-¿Cómo participan los medios en estas elecciones?
-Yo creo que a estas alturas la influencia que puede haber es mínima. En esos estados lo que más va a determinar es la maquinaria electoral, la maquinaria política de demócratas o republicanos, la propaganda, la organización, y actualmente esos elementos están a favor de Obama. Cualquier cosa puede suceder, pero desde el punto de vista de la recaudación, por ejemplo, ya superó los 500 millones de dólares.
-Se dice que los demócratas para ganar necesitan que la gente vaya a votar.
-Sí, porque se supone que los que no votan lo harían por demócratas. Lo que se ha visto claramente es que el registro de votantes demócratas está siendo muy superior al de los republicanos. Para votar uno se tiene que registrar y ese trámite en los estados demócratas ha sido hasta ahora mayor. Por otro lado, un sector de la población que ha votado poco son los jóvenes, y las encuestas dicen que los jóvenes están votando mucho más en esta ocasión, y que lo harían por Obama.
-¿Cómo puede influir una mujer como candidata a vicepresidenta?
-Es indudable que se trata de una personalidad atractiva. Palin, se comportó muy bien en su discurso, pero ha sido atacada por una serie de deficiencias en su gestión en Alaska y además es una mujer que se ha manifestado claramente a favor de las posiciones más socialmente conservadoras en temas importantes como el aborto y el matrimonio del mismo género.
-¿Eso hoy en día no lleva votos?
-No lleva votos fuera del sector fundamentalista conservador.
-¿Que otros datos tomaría en cuenta para saber quién puede ganar?
– Primero, los tres debates presidenciales y vicepresidenciales. Las encuestas pueden dar indicación de quien gana el debate y eso indicaría quien puede ganar elección. En segundo lugar, las encuestas en general van diciendo mucho: cómo se va presentando la intención de voto en esos diez estados clave, por ejemplo. Por ahora son favorables a Obama. Y en tercer término, hacia donde se mueven los principales líderes en su campaña electoral. Qué estados visitan, dónde se concentran, dónde van los vicepresidentes, las principales personalidades, dónde concentran los anuncios al final de la campaña. Todos estos elementos hay que unirlos, no hay que ver tanto lo que está pasando en todo le país.
-¿Habrá que esperar algún cambio con relación a Latinoamérica?
-Hay dos cosas que diferencian las posiciones en cada uno de ellos. McCain sigue hablando de la hegemonía, de la posición de la fortaleza de EEUU, del lateralismo en la actuación. Más o menos la misma política de Bush en el orden internacional. Obama está promoviendo otra concepción, la de la cooperación, de la actuación política diplomática, de la búsqueda colectiva de caminos para solucionar los conflictos. Por supuesto que esto implica una gran diferencia en cuanto a enfrentar los problemas. Pero en EEUU existe una concepción impuesta por los intereses, la acción de los medios de difusión, que viene a partir de la idea del “destino manifiesto”, sobre todo desde la mitad del siglo XIX. Es lo que se denomina cultura imperial. Y eso invade el pensamiento hasta de los sectores más populares, que piensan que EEUU tiene que ser fuerte, tiene que ser primero. Luchar contra esa cultura, contra esa concepción, es luchar contra los intereses que promueven esta política, lo que es bastante difícil.
-¿Hay quienes se plantean esto?
-Hay sectores importantes que plantean eso, incluso dentro de las grandes empresas, en las universidades.
-¿Estudian especialmente el día después de la caída de EEUU?
-La Comunidad de Inteligencia (incluye e todos los servicios civiles y militares de espionaje, por así decirlo), está elaborando un documento estratégico sobre lo que va a ser EEUU dentro de 15 años. El principal analista de esta comunidad, Thomas Fingar, declaró que EEUU tiene disminuida su capacidad de ejercer una actitud de dominación en el mundo. Si él dice eso, que no dirán los demás. Goldman Sachs publicó un informe donde destaca que en 2020 China sobrepasará a EEUU en PBI. Antes decían que eso iba a suceder en 2033. Ya se están preparando para ese momento.
-¿Cómo se preparan?
-Estudiando. A no ser que sucedan situaciones como las de estas semanas, tratan de hacerlo paulatinamente. Estudiando, trasladando estos conocimientos a sectores económicos y políticos, influyendo en el Congreso y preparando a la opinión pública para ese momento. Pero se trata de hacerlo paulatino. Y eso está sucediendo ahora, ya. Las elecciones estas tienen mucho que ver con la percepción que ya había en los círculos de poder de que era necesario un cambio. Es una situación muy concreta, hay una gran lucha en los círculos de poder de EEUU por este tema, entre los que se agrupan en los demócratas y los que se coaligan con los republicanos. El caso es cómo habrán de lograr ese objetivo.
-¿Cómo cree que pueden cambiar las cosas en relación con Cuba?
– Desde que fue nación independiente, EEUU manifestó que era fundamental controlar a Cuba. Y prefería que estuviera en manos de España a que fuera independiente. Hasta quiso comprarla con toda la gente adentro. Cuando no hubo más remedio armó una experiencia neocolonial para controlar a la isla, en 1902. La revolución cambió eso pero no el interés de EEUU en ese esquema de dominación. Yo creo que es muy difícil cambiar la mentalidad, la cultura imperial. No creo que Obama conciba que pueda cambiar eso, podrá cambiar algunas cositas, pero él ha dicho que es necesario mantener el bloqueo. Pero es cierto que luego de lograr una autoridad y un respaldo a lo mejor se puede proponer cambiar, pero eso está en el plano de la especulación.
Revista Acción, segunda quincena de Octubre de 2008
por Alberto López Girondo | Sep 16, 2008 | Sin categoría
Recambio presidencial
Una potencia empantanada en una guerra de la que nadie sabe cómo salir sin seguir enterrándose y conflictos latentes en todo el planeta, un déficit económico colosal que haría palidecer a cualquier gobierno neoliberal del planeta –o incluso dejaría al país fuera de los acuerdos de la Unión Europea- más una crisis financiera que tal vez aún no mostró todo su potencial. Y el avance persistente de potencias globales con capacidad para discutir en pocos años el diseño del mundo. Sólo para comenzar la cuenta, esas son algunas de las joyas que recibirá el futuro presidente de los Estados Unidos ni bien reciba el bastón de mando.
Por lo pronto, la situación económica del país es un polvorín a punto de estallar que solo a fuerza de fuertes dosis de intervención estatal pudo campearse por ahora, arrastrando a gran parte de la solvencia del conjunto de los países desarrollados. Como ocurrió con el salvataje de los dos gigantes de préstamos, Fannie Mae y Freddie Mac, responsables de la crisis de las hipotecas de un lado del Atlántico, que dejó temblando al mercado inmobiliario en el viejo continente. Y que amenaza con provocar la caída de otras entidades crediticias a lo largo del hemisferio norte.
El otro punto oscuro en el futuro norteamericano es el de las cuentas públicas. Se acusa a la cúpula dirigencial que secunda a George W. de haber echado a andar “la maquinita de imprimir dólares” para financiar las guerras como último recurso. Como dato, algunos analistas señalan que el dólar actual sólo representaría el 5 % del que tenía en 1913, cuando se fundó la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos.
La deuda nacional —la acumulación total de los déficits presupuestarios anuales— ha subido además en forma asombrosa desde que George W. Bush asumió la presidencia en enero del 2001 y superará los 12,5 billones cuando deje el cargo en enero del 2009. Habría que tomar nota de esta cifra, porque es de un informe que elabora regularmente la CIA, The World Facbook, en que figuran los números fiscales y poblacionales de todos los países del planeta.
Allí, en un cómodo primer lugar, figura como el gran deudor internacional la patria de Bush, seguido de no muy lejos por Gran Bretaña. Lo más destacado es el incremento de esa deuda, que pasó -según esa fuente privilegiada- de 862 mil millones de dólares en 2003 a 1,4 billones en 2004 para trepar luego en forma monstruosa a 8,8 billones en 2005. Un salto, destaca la agencia de los espías estadounidenses, de 531,21 % en solo un año, en coincidencia con el desarrollo de la invasión y la ocupación de Irak, a partir de marzo de 2003. La cifra de 12,5 billones corresponde a la proyección para este año fiscal que hizo la CIA en mayo pasado y representa una deuda personal de cada habitante de EE.UU de casi 42.000 dólares.
Gran parte de esa deuda está integrada por bonos en poder de chinos, coreanos, japoneses e ingleses, con lo que un eventual default llevaría a una verdadera calamidad a nivel planetario nunca vista en la historia del capitalismo. La herencia para Barack Obama o para John McCain, en este terreno, es un sayo verdaderamente corto de sisa. Porque el futuro presidente será comandante de la potencia militar del mundo, pero con un riesgo país que viene bajando de “AAA”, el más alto, a “AA”, según le evaluación de la conocida Standard & Poor’s. Lo que implica que más temprano que tarde puede perder la capacidad de conseguir crédito fácil para financiar sus aventuras expansivas.
Clima bélico
La delicada situación política internacional, en ese sentido, no es un tema menor para el próximo ocupante del Salón Oval, que enfrentará un clima de inestabilidad permanente en Irak, más una creciente conflictividad en Afganistán, agravada por la situación en Pakistán luego del asesinato de Benazir Butho. En este contexto, tal vez el polvorín en Georgia sea la frutilla que faltaba al postre. Una frutilla que se extiende a lo largo de oleoductos que atraviesan países con poderío nuclear, nada menos.
A nivel militar el descontento de la población es creciente. Y se relaciona con la respuesta ensayada por Bush a los ataques a las Torres Gemelas del 11 de setiembre de 2001. No sólo por el fuerte descenso en las libertades individuales que implican las nuevas políticas de “seguridad” y espionaje (con su secuela de violaciones a los Derechos Humanos en Abu Ghraib y Guantánamo, por nombrar algo), sino porque se amplía la base de población que cuestiona el hecho mismo de destinar tropas a morir en territorio irakí en la defensa de intereses que cada vez más son vistos como los de las empresas multinacionales.
Es demostrativa la cantidad de soldados de los ejércitos invasores que directamente deciden desertar para no volver a inmiscuirse en terreno peligroso, ya sea en Irak como en Afganistán. Es así que se comienza a extender el término que se aplica en inglés para denominar a los soldados que ya no creen en los beneficios de defender las banderas del imperio: Awol, sigla que corresponde a absent without official leave, ausente sin permiso oficial. Un Awol es un recluta que falta a su base de destino por más de 30 días. En esa situación quedaron más de mil británicos sólo en los primeros cuatro años de contienda y unos 8.000 estadounidenses hasta 2006, con un promedio de más de tres mil cada año.
Protocolos al margen
Otras áreas de conflicto que deberá enfrentar el nuevo habitante de Washington son también resabios del estilo que encabezó durante estos ocho años George W. Como su cuota de responsabilidad en el estancamiento de la negociaciones en la ronda de Doha y la negativa de su gobierno a adherir al Protocolo de Kioto, una normativa internacional para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Punto conflictivo si los hay, desde el momento en que la Unión es el mayor contaminador del planeta, responsable de una cuarta parte del total del emisiones de dióxido de carbono (CO2) y de metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonados, perfluorocarbonados y hexafloruro de azufre.
Los (bajos) fondos del imperio, aunque en sentido territorial, también habrán de preocupar al heredero de Bush, sin ninguna duda. Porque el rotundo revés al lanzamiento del ALCA en Mar del Plata y las dificultades que tuvo la cúpula dirigente para imponer Tratados de Libre Comercio (TLC) a nivel individual implicarán seguramente un rediseño de la política a nivel regional. No escapa a este análisis la percepción que se tiene en los despachos del poder central sobre gobiernos como los de Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa, a los que se suma la no demasiado agradable recepción a las propuestas estadounidenses en el resto de las naciones de esta parte del mundo.
En resumen, el legado con que se encontrará el sucesor de George Walker Bush el 20 de enero próximo será de tal magnitud que, bien mirado, el premio mayor en las elecciones de noviembre tal vez sea para el que no pueda acceder a la Casa Blanca. A menos que quien lo haga sea un empecinado optimista que piense en sacar a ese país de lo que parece una decadencia lenta pero constante a favor de los nuevos jugadores que amenazan ese poder: China, India, Rusia y hasta Brasil.
Revista Acción, segunda quincena de Septiembre de 2008
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