Las primeras medidas del gobierno de Javier Milei y la figura del presidente de los argentinos invitan en todo el mundo a diversas expresiones de rechazo y hasta se presta a la pulla, como ocurre con la portada de la revista satírica española Mongolia, que intervino una fotografía del mandatario paleolibertario para recortar y utilizar como careta. “La careta del Leoncito Milei” ironiza. En esa misma lógica de adelantarse a los carnavales, publica en el interior otra careta, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que comparte esa línea ultraderechista aunque está (aún) dentro del Partido Popular de España.
“Si ellos se ríen de nosotros cada día, ¿por qué no podemos hacer lo mismo? ¡Empieza el año de buen humor ponte nuestra careta de Milei y asusta a los pobres, a los hambrientos, a los necesitados, a los demócratas y a todo el que prefiera que el fin del mundo no empiece en su propio país”, propone Mongolia.
La columnista de Tiempo Cecilia González posteó en su cuenta de X varios flyers de convocatorias a solidarizarse con este primer paro y movilización contra el gobierno de La Libertad Avanza desde todo el mundo. Se trata de centrales sindicales y agrupaciones políticas de Portugal, España, Francia, Países Bajos, Bélgica, Perú, Chile, Uruguay y Brasil.
En ese sentido, las organizaciones sindicales, junto con organizaciones sociales y de argentinos en el exterior, realizaron actos frente a las embajadas de Argentina en Roma, Berlín, Madrid y Barcelona, París, Bruselas y Londres. En América Latina, hubo manifestaciones en Montevideo, Santiago, Brasilia, San Pablo, La Paz y Asunción.
En la exTwitter, por su parte, se expresaron también periodistas de Italia, España, Alemania.
Piedad Córdoba era de esas gentes siempre dispuestas a la solidaridad y la lucha por las causas justas. Así, estuvo con Tiempo en 2016 tras visitar a Milagro Sala, cuando el gobernador jujeño le había armado las primeras causas para dejarla entre rejas. Y mucho le costó en su vida ese alto perfil combativo en aquella Colombia en la que cualquiera que buscara la paz era catalogado como guerrillero.
Ni qué decir de quienes defendían los derechos de la mujer, de las minorías étnicas o sexuales o las libertades civiles. Abogada por la Universidad Pontificia Bolivariana, desde joven participó en el Partido Liberal, el más antiguo y, si se quiere, progresista del país y en encendidas disputas con el Conservador. Pronto fundó el movimiento Poder Ciudadano, más identificado con las ideas de izquierda, dentro del PL.
Fue Senadora entre 1994 y 2010, cuando el entonces Procurador General Alejandro Ordoñez la acusó de tener vínculos con las FARC y ordenó su destitución y la inhabilitación por 18 años. Y todo porque en su afán de terminar con años de conflicto interno buscó el diálogo con los grupos armados. Lo había hecho decenas de veces para lograr la liberación de rehenes en manos de la guerrilla. ¿Con quién iba a negociar para la pacificación del país?
El “caso Piedad Córdoba”, como se lo llamó, fue un hito en el historial de esta mujer impetuosa y determinada. Y terminó seis años más tarde cuando el Consejo de Estado encontró que el fiscal había actuado con saña y sin pruebas. Para completar su perfil, en su trayectoria se acercó a líderes de esa corriente progresista surgida en los primeros años de este siglo, como Hugo Chávez o Cristina Fernández de Kirchner. Volvió al Senado en 2022.
Este sábado fue llevada por su personal de custodia a la Clínica Libertador de Medellín, donde corroboraron que había fallecido de un infarto. Estaba por cumplir 69 años.
“Nuestro adiós a la senadora Piedad Córdoba, dirigente política latinoamericana comprometida con la paz de su amada Colombia. Querida amiga, si hay alguien que merece descansar sos vos. Te lo has ganado”, posteó CFK. “Fue una mujer golpeada por un época y una sociedad. Luchó toda su vida madura por una sociedad más democrática. Su cuerpo y su mente no resistieron la presión de una sociedad anacrónica, que aplaudía los ajustamientos de jóvenes, que odiaba el dialogo y la paz, que odiaba a los negros, a los indígenas y a los pobres, que la trataba como una criminal”, la despidió el presidente Gustavo Petro.
La industria bélica se relame al tiempo que en Medio Oriente crecen las provocaciones, las amenazas y las fronteras se hacen cada vez más difusas si la excusa es emprender operaciones catalogadas como antiterroristas. Así, este sábado se informó que Israel bombardeó un edificio en Damasco y mató a cuatro oficiales iraníes, entre ellos el comandante de inteligencia de la Fuerza Quds, alistado como asesor del gobierno de Siria. Mientras tanto, Irán y Pakistán anunciaron un acuerdo para desescalar un enfrentamiento entre ambas naciones luego de ataques mutuos a bases de grupos considerados insurgentes del otro lado de los límites comunes y que hicieron temer un conflicto de alto alcance. A todo esto, fuerzas de Estados Unidos y el Reino Unido volvieron a bombardear posiciones de los hutíes en Yemen sin respaldo de las organizaciones internacionales y en represalia por la destrucción de un petrolero en el golfo de Adén.
El Mar Rojo permanece literalmente bloqueado por la ofensiva de las milicias que controlan la mayor parte de Yemen y que se impusieron como objetivo evitar el tráfico de buques hacia Israel como modo de presión para que el gobierno de Benjamin Netanyahu termine con las matanzas en Gaza, que ya provocaron la muerte de unas 24.000 personas, la mayoría de ellas mujeres y niños. Algo que se debate en la Corte Penal de La Haya como genocidio ante un pedido en tal sentido de Sudáfrica. Como frutilla de este dramático postre, el alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, acusó a Israel de haber financiado históricamente al movimiento islamista Hamás como estrategia para limar la credibilidad de la Autoridad Nacional Palestina.
Se trata de una declaración de fuerte impacto porque esa certeza siempre fue ninguneada por los distintos gobiernos occidentales, que la imputaron de ser una teoría conspirativa sin ningún asidero. Las palabras de Borrell se inscriben en renovadas presiones tanto de la UE como de la administración de Joe Biden para que Israel encarrille sus políticas regionales hacia la solución de los dos Estados. Algo que a estas horas encuentra el rechazo enconado de Netanyahu, quien afirmó que la conformación de un Estado Palestino “perjudica la seguridad de Israel”. El premier derechista agregó que ese país “debe mantener el control de la seguridad sobre todo el territorio al oeste del río Jordán”.
Israel plantea, además, que se debe alcanzar un acuerdo definitivo en la frontera con El Líbano para que las autoridades libanesas expulsen de esas zonas a las milicias de Hezbollah. Caso contrario, amenaza con intensificar los ataques contra posiciones de ese grupo, que tiene apoyo iraní. La Casa Blanca teme que Netanyahu embarque a Estados Unidos en un conflicto de mayor alcance contra Irán, que estas semanas consolidó una amplia alianza con Rusia. Pero no hace mucho por bajar un cambio. El bombardeo israelí en la capital Siria, a pocos días de haberse cumplido cuatro años del asesinato del general Qasem Soleimani en Irak, resulta otra provocación para el gobierno de la República Islámica de Irán.
El 3 de enero del 2020, Soleimani, un prestigioso estratega que comandaba los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria (Quds) fue eliminado por un dron estadounidense mediante una orden de la que oportunamente se jactó el entonces presidente Donald Trump. Ahora, fueron fuerzas israelíes las que atacaron un edificio en el barrio de Mezzeh, en Damasco, en el que murieron cuatro asesores militares iraníes de Quds, entre ellos el general Haj Sadiq, y un civil.
Las recientes operaciones en esas regiones calientes del globo parecen coordinadas en el marco del nuevo reparto del poder mundial. En agosto pasado, en la reunión de los países Brics de Johannesburgo, se acordó una ampliación de los miembros que incluyó a Argentina –como se sabe, rechazada por la gestión Milei- pero también a Arabia Saudita, Irán, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Etiopía. Unas semanas más tarde, en la cumbre del G20 de Nueva Delhi, Biden anunció el Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa -un competidor de la Ruta de la Seda que viene implementando China- que va desde el puerto de Mumbai por mar hasta Dubai, de allí por tierra a Haifa, y mediante otro cruce marítimo, al Pireo, en Grecia.
Geopolíticamente, ese corredor evitaría el mar Rojo y el canal de Suez, en Egipto. Los Brics, como se los conoce ahora, con diez integrantes desde el 1 de enero, tienen el control del estrecho de Ormuz y de Bab el Mandeb y, además, son productores de más del 70% del petróleo mundial. Es cierto que esa ruta occidental pasaría por dos países Brics –India y Arabia Saudita- pero se trata de un proyecto aún en pañales y que dependerá en gran medida de las elecciones de noviembre de este año en Estados Unidos. Hay que ver qué ocurriría si Trump vuelve al poder. En todo caso, Estados Unidos y su consanguíneo Reino Unido –por ahora único aliado en este lío- tienen mucho trabajo con los hutíes, un hueso bien difícil de roer. Por las dudas, preparan con la Otán los mayores ejércitos militares en Europa, llamados Steadfast Defender 24, con 90.000 soldados desplegados hasta las narices de la frontera rusa.
Bombardeo a un centro de reclutamiento en Jarkov.
Foto: Prensa AFP
Rusia-Francia: riña por mercenarios
Con el telón de fondo de la guerra en Gaza y la operación angloestadounidense contra los hutíes en Yemen, la situación en Ucrania pasó a un segundo plano que preocupa al gobierno de Volodimir Zelenski, que no encuentra ya las faltriqueras abiertas para seguir quemando armamento en esas regiones. Joe Biden se topa en Washington con la oposición legislativa a un nuevo paquete de 60 mil millones de dólares, básicamente porque en tiempos electorales, propios y ajenos cuentan “cuánto garpa” cualquier decisión política. Y esa guerra ya no tiene sex appeal para el votante medio de EEUU.
En el campo de batalla, ese es otro dato, Kiev no puede mostrar ningún éxito, los rusos se consolidan en el sureste del país y hay quienes apuestan a cuánto durará Zelenski en el poder sin apoyo externo, por ahora limitado solo a la UE, y también a cuentagotas. Cada vez más medios occidentales del ramo de los “serios y respetables”, o sea del establishment, como Washington Post, New York Times y The Guardian, le cuentan las horas al ex comediante.
Esta semana, en tanto, hubo un incidente relacionado con mercenarios franceses que murieron en un ataque ruso a un centro de reclutamiento en Járkov. La oficina del canciller Sergei Lavrov llamó al embajador galo en Moscú para pedir explicaciones. Desde París patearon la pelota afuera y anunciaron el envío de misiles de largo alcance a Ucrania. Como es de rigor, el Elíseo negó tener mercenarios galos en ese campo de batalla, dijo que «no hacen como otros», en referencia al grupo Wagner, y deslizó que nada pueden hacer contra ciudadanos que deciden ir a pelear como particulares.
El gobierno de Javier Milei lo hizo, como era de prever. Mediante una carta dirigida a los representantes de los países fundadores, anunció que declina la invitación a formar parte del grupo BRICS ampliado, cosa que debía ocurrir este 1 de enero.
En estas páginas se dijo ya varias veces de la importancia de participar en ese equipo que integran los países llamados a liderar el siglo XXI. Y se detalló el grande error que significaría negarse a entrar en un club donde entre los temas que se plantean, aparte de dejar de lado la dictadura del dólar para potenciar las monedas locales -un punto central para las recurrentes crisis argentinas- está el debate de las necesidades de cada uno en un plano de igualdad y no de sumisión a la voluntad de Washington o Bruselas. Para repetir, además, unas “relaciones carnales” que no dejaron ningún beneficio.
La idea de los fogoneros del proyecto libertario que se encolumnan detrás de Milei, fundamentalmente su canciller, Diana Mondino, es de una elementalidad peligrosa para los intereses del país. Pero no es el único lugar en el que esa cerrazón ocurre, de modo que si hasta acá llegamos sin BRICS, bien podemos seguir así. Ya vendrán tiempos mejores.
Acostumbrados como están al maltrato y la humillación fácil, sin embargo, el gobierno envió una misiva respetuosa de los cánones diplomáticos. Es que China y Brasil habían sido los impulsores del ingreso de estas castigadas provincias del Río de la Plata. Y esos dos países son los principales socios comerciales del país. Agradezcamos al menos ese gesto de sensatez.
Pero hay una cuestión que especialmente se destaca en todo este embrollo: para militantes de la causa de la meritocracia, de eso de que “nadie me regaló nada, todo lo que tengo me lo gané”, seguramente Lula, el que más hizo por el ingreso de Argentina a los BRICS, es un personaje desagradable.
No porque sea comunista, socialista, populista o colectivista-que algo de todo eso tiene- sino porque si hay en el mundo un ser humano que debiera ser emblema de la meritocracia es Luiz Inácio Lula Da Silva.
Sí que vino de abajo Lula, sí que pasó miseria desde esa cuna en los rincones más pobres de Brasil. Desde ese origen construyó un sindicato, un partido político y un liderazgo indiscutible. Y como broche de oro, va por el tercer mandato de la principal potencia de América del Sur, que por estos días pasó a Canadá para convertirse en la novena economía del mundo. Sin haber pisado nunca una universidad y con el solo título de tornero mecánico.
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