por Alberto López Girondo | Oct 1, 2008 | Sin categoría
COSTAS DE SOMALIA
Miles de pobladores de la devastada nación del Cuerno de África literalmente viven del ataque corsario a las naves que atraviesan el Índico hacia el Mar Rojo.
Es, por lo que muestra, una consecuencia de la desaparición del estado en países con tradición y cultura marinas. Así pasó, por ejemplo, en aquel lejano y fundamental fin de siglo XV, cuando cayó Constantinopla y pocos años más tarde los musulmanes fueron expulsados de España. “Ambos hechos condujeron a la proliferación de vagabundos sin rumbo -en el este, cristianos, en el oeste musulmanes- arruinados, desarraigados, sedientos de venganza y muchos de ellos se convirtieron en bucaneros”, sostiene John Norwich, historiador y documentalista de la BBC, en un libro sobre el Mediterráneo aparecido hace poco. Fue de ese modo, dice el investigador, que alcanzaron justa fama dos hermanos, Aruj y Khizr -mejor conocido como Jair-al-Din o Jeireddín- Barbarroja, nativos de la isla de Mitilene, la actual Lesbos. “Los hermanos Barbarroja –aclara Norwich- no tenían ni una gota de sangre turca, ni árabe ni bereber, de lo cual daban fe sus famosas barbas rojas”. Es decir, eran cristianos conversos a la fuerza. A la fuerza también vivieron y murieron.
Algo parecido sucede en la actualidad en el que tal vez sea el país más devastado de África, Somalia, sin un estado central desde 1991 y con costas absolutamente peligrosas para el tránsito de buques de comercio o militares a través del estrecho de Bab el Mandeb y el golfo de Aden, paso obligado al canal de Suez de millones de dólares en combustibles, armamentos y productos industriales.
A fines de setiembre pasado la mayoría de los medios de comunicación reflejaron uno de estos hechos, seguramente el más dramático de los registrados hasta entonces, cuando Estados Unidos y Rusia amenazaron con irrumpir en el buque ucraniano Faina, que transportaba 33 tanques rusos T-72, lanzagranadas y abundantes municiones con destino al gobierno de Kenya, según la información difundida oficialmente. La nave había sido ocupada por piratas somalíes que pretendían un rescate de 35 millones de dólares porque, argumentó ante una radio somalí uno de sus voceros, identificado como Janune Ali Jama, “tenemos en nuestro poder un buque con un precioso equipo militar a bordo”.
Armas tomar
El secuestro de la embarcación había generado una profunda inquietud en servicios de inteligencia de varios países, alarmados por los estadounidenses sobre la posibilidad de que las armas terminaran en manos de Al-Qaeda. “Si Francia y Estados Unidos intervienen militarmente, la responsabilidad por lo que suceda recaerá sobre ellos”, amenazó sin embargo el pirata, quien agregó que estaban dispuestos a terminar con la vida de toda la tripulación del buque y que no dudarían en incendiar la nave “antes que ser atrapados” por las fuerzas navales internacionales.
No se informó puntillosamente sobre el fin de estos corsarios del siglo XX, el caso es que el Faina fue liberado y la carga recuperada –se dijo que ni siquiera estaba destinada realmente a Kenia- luego de un misterioso y conveniente tiroteo entre los propios corsarios, según la palabra oficial, que dejó un saldo de tres muertos.
Unos días antes grupos de piratas habían copado el buque cisterna griego Captain Stephanos y pedido un fuerte rescate por el preciado cargamento. Otro caso fue el del velero de lujo Le Ponant, con 30 tripulantes, liberado tras la intervención de comandos franceses, aunque nadie descartó el pago de una apetecible compensación.
A lo largo de 2008 fueron reportados el abordaje de 115 naves, el secuestro de otras 31, y 23 más que fueron incendiadas, según datos del International Maritime Bureau (IMB), un organismo creado y financiado por las compañías de seguros y las armadoras de buques de comercio. El Piracy Reporting Centre (PRC) –que puede consultarse en www.icc-ccs.org/main/- revela además que 581 tripulantes fueron tomados de rehén, otros nueve resultaron secuestrados, nueve más fueron asesinados y otros siete permanecen como desaparecidos, supuestamente muertos de piratería.
Para el director de la oficina de la IMB londinense, capitán Pottengal Mukundan: » El incremento en la frecuencia de actos de piratería y los niveles de violencia son una preocupación significativa para la industria del transporte y los marineros. Los tipos de ataques, la violencia asociada con esos ataques, el número de rehenes tomados, y las cantidades de rescates que se necesitaron para la liberación de los navíos han aumentado de un modo muy drástico”.
Sin embargo, el problema de la piratería no sólo existe en el cuerno de África, en ese extremo en que el Océano Índico se convierte en el Mar Rojo luego de atravesar un desfiladero mítico. También se reportan anualmente decenas de casos en Nigeria y Indonesia, aunque en escalas menores.
Intervención militar
En los países que suelen ser víctimas de estos ataques, la polémica se desató entre los propietarios de las naves y los gobiernos, ya que se debate si corresponde que los organismos públicos deban encargarse de la protección de mercancías que circulan por aguas de otros territorios con el propósito de hacer negocios particulares. La solución fue que muchas armadoras mantienen verdaderos ejércitos privados a bordo para prevenir incursiones bucaneras. Pero eso no soluciona el problema cuando los ataques son tantos y de tal magnitud.
El director del International Chamber of Shipping (ICS, Cámara Internacional del Transporte marino), Peter Hinchliffe, sostiene razones para solicitar la intervención estatal. Las “compañías que están en el negocio de proporcionar seguridad privada, por supuesto, esperan ofrecer esos servicios. Pero pienso que las marinas de guerra se están olvidando, y quizás los gobiernos se están olvidando también, de que no estamos hablando de la protección de una nave individual en una porción de agua. Que estamos hablando de la obligación fundamental de las naciones de proporcionar un paso seguro para el comercio mundial”.
El director de IMB abundó, en tanto, en que la captura del Faina demostró que los piratas somalíes ahora tienen los recursos, la experiencia y las armas que necesitan realizar secuestros cada vez más sofisticados. Este fue el disparador para que varios gobiernos del Viejo Continente impulsaran la creación de una flota de protección para las naves que circulan por la región. La Unión Europea anunció el despliegue de entre cuatro y seis barcos y alrededor de tres aviones de reconocimiento en aguas de Somalia con el objetivo de disuadir las actividades de la piratería, dar cobertura al tráfico marítimo de la zona y “proteger los buques del Programa Mundial de Alimentos, que permiten la supervivencia de la martirizada población de Somalia”.
La medida está en consonancia con una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU, que había adoptado en forma unánime una resolución llamando a combatir la piratería fuera de control de la costa africana.
Salida para la crisis (Recuadro)
Para la población somalí, los corsarios que asuelan las naves que pomposamente circulan cerca de sus costas con riquezas que ellos nunca verán, son verdaderos héroes. Y son admirados, en carne viva, como cualquier chico del otro lado del mundo puede admirar al personaje de Johnny Depp en la zaga de Piratas del Caribe. Con una diferencia, los niños somalíes los ven como un modelo a seguir, según reflejó el periodista Abukar Albadri para la agencia española EFE.
No es para menos, la salida ensayada por los bucaneros del Cuerno de África es la más próspera en un país devastado por la guerra civil que desde 1991 dividió al territorio en decenas de estados mínimos sin basamento económico alguno y sin poder de centralizar ninguna medida común.
«Aquellos que salimos a la mar e interceptamos el barco, ahora recibimos 30.000 dólares, pero los que se quedaron esperando en tierra para defendernos, se llevan 20.000», señaló uno de los jóvenes entrevistados. El reparto del dinero logrado en los rescates se hace de forma equitativa. Nadie queda al margen de botines que normalmente superan el millón de dólares estadounidenses.
El cronista señala que en la aldea de Hoybo, ubicada a unos 500 kilómetros al norte de Mogadiscio, la “presunta” capital de Somalía, fue en otros tiempos una pujante población que vivía fundamentalmente de la pesca. Pero los tiempos cambiaron y a falta de otras salidas, alrededor de 200 de sus 1.400 habitantes viven de la piratería. La prueba más evidente de este cambio de paradigma es que apenas cuatro de las ochenta embarcaciones atracadas en el puerto se dedican a atrapar peces. El resto son utilizadas para la pesca de otros objetos marinos mucho más provechosos. Como que frente a sus narices pasa el 8 por ciento del comercio internacional.
Revista Acción, Octubre de 2008
por Alberto López Girondo | Sep 16, 2008 | Sin categoría
Recambio presidencial
Una potencia empantanada en una guerra de la que nadie sabe cómo salir sin seguir enterrándose y conflictos latentes en todo el planeta, un déficit económico colosal que haría palidecer a cualquier gobierno neoliberal del planeta –o incluso dejaría al país fuera de los acuerdos de la Unión Europea- más una crisis financiera que tal vez aún no mostró todo su potencial. Y el avance persistente de potencias globales con capacidad para discutir en pocos años el diseño del mundo. Sólo para comenzar la cuenta, esas son algunas de las joyas que recibirá el futuro presidente de los Estados Unidos ni bien reciba el bastón de mando.
Por lo pronto, la situación económica del país es un polvorín a punto de estallar que solo a fuerza de fuertes dosis de intervención estatal pudo campearse por ahora, arrastrando a gran parte de la solvencia del conjunto de los países desarrollados. Como ocurrió con el salvataje de los dos gigantes de préstamos, Fannie Mae y Freddie Mac, responsables de la crisis de las hipotecas de un lado del Atlántico, que dejó temblando al mercado inmobiliario en el viejo continente. Y que amenaza con provocar la caída de otras entidades crediticias a lo largo del hemisferio norte.
El otro punto oscuro en el futuro norteamericano es el de las cuentas públicas. Se acusa a la cúpula dirigencial que secunda a George W. de haber echado a andar “la maquinita de imprimir dólares” para financiar las guerras como último recurso. Como dato, algunos analistas señalan que el dólar actual sólo representaría el 5 % del que tenía en 1913, cuando se fundó la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos.
La deuda nacional —la acumulación total de los déficits presupuestarios anuales— ha subido además en forma asombrosa desde que George W. Bush asumió la presidencia en enero del 2001 y superará los 12,5 billones cuando deje el cargo en enero del 2009. Habría que tomar nota de esta cifra, porque es de un informe que elabora regularmente la CIA, The World Facbook, en que figuran los números fiscales y poblacionales de todos los países del planeta.
Allí, en un cómodo primer lugar, figura como el gran deudor internacional la patria de Bush, seguido de no muy lejos por Gran Bretaña. Lo más destacado es el incremento de esa deuda, que pasó -según esa fuente privilegiada- de 862 mil millones de dólares en 2003 a 1,4 billones en 2004 para trepar luego en forma monstruosa a 8,8 billones en 2005. Un salto, destaca la agencia de los espías estadounidenses, de 531,21 % en solo un año, en coincidencia con el desarrollo de la invasión y la ocupación de Irak, a partir de marzo de 2003. La cifra de 12,5 billones corresponde a la proyección para este año fiscal que hizo la CIA en mayo pasado y representa una deuda personal de cada habitante de EE.UU de casi 42.000 dólares.
Gran parte de esa deuda está integrada por bonos en poder de chinos, coreanos, japoneses e ingleses, con lo que un eventual default llevaría a una verdadera calamidad a nivel planetario nunca vista en la historia del capitalismo. La herencia para Barack Obama o para John McCain, en este terreno, es un sayo verdaderamente corto de sisa. Porque el futuro presidente será comandante de la potencia militar del mundo, pero con un riesgo país que viene bajando de “AAA”, el más alto, a “AA”, según le evaluación de la conocida Standard & Poor’s. Lo que implica que más temprano que tarde puede perder la capacidad de conseguir crédito fácil para financiar sus aventuras expansivas.
Clima bélico
La delicada situación política internacional, en ese sentido, no es un tema menor para el próximo ocupante del Salón Oval, que enfrentará un clima de inestabilidad permanente en Irak, más una creciente conflictividad en Afganistán, agravada por la situación en Pakistán luego del asesinato de Benazir Butho. En este contexto, tal vez el polvorín en Georgia sea la frutilla que faltaba al postre. Una frutilla que se extiende a lo largo de oleoductos que atraviesan países con poderío nuclear, nada menos.
A nivel militar el descontento de la población es creciente. Y se relaciona con la respuesta ensayada por Bush a los ataques a las Torres Gemelas del 11 de setiembre de 2001. No sólo por el fuerte descenso en las libertades individuales que implican las nuevas políticas de “seguridad” y espionaje (con su secuela de violaciones a los Derechos Humanos en Abu Ghraib y Guantánamo, por nombrar algo), sino porque se amplía la base de población que cuestiona el hecho mismo de destinar tropas a morir en territorio irakí en la defensa de intereses que cada vez más son vistos como los de las empresas multinacionales.
Es demostrativa la cantidad de soldados de los ejércitos invasores que directamente deciden desertar para no volver a inmiscuirse en terreno peligroso, ya sea en Irak como en Afganistán. Es así que se comienza a extender el término que se aplica en inglés para denominar a los soldados que ya no creen en los beneficios de defender las banderas del imperio: Awol, sigla que corresponde a absent without official leave, ausente sin permiso oficial. Un Awol es un recluta que falta a su base de destino por más de 30 días. En esa situación quedaron más de mil británicos sólo en los primeros cuatro años de contienda y unos 8.000 estadounidenses hasta 2006, con un promedio de más de tres mil cada año.
Protocolos al margen
Otras áreas de conflicto que deberá enfrentar el nuevo habitante de Washington son también resabios del estilo que encabezó durante estos ocho años George W. Como su cuota de responsabilidad en el estancamiento de la negociaciones en la ronda de Doha y la negativa de su gobierno a adherir al Protocolo de Kioto, una normativa internacional para reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Punto conflictivo si los hay, desde el momento en que la Unión es el mayor contaminador del planeta, responsable de una cuarta parte del total del emisiones de dióxido de carbono (CO2) y de metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonados, perfluorocarbonados y hexafloruro de azufre.
Los (bajos) fondos del imperio, aunque en sentido territorial, también habrán de preocupar al heredero de Bush, sin ninguna duda. Porque el rotundo revés al lanzamiento del ALCA en Mar del Plata y las dificultades que tuvo la cúpula dirigente para imponer Tratados de Libre Comercio (TLC) a nivel individual implicarán seguramente un rediseño de la política a nivel regional. No escapa a este análisis la percepción que se tiene en los despachos del poder central sobre gobiernos como los de Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa, a los que se suma la no demasiado agradable recepción a las propuestas estadounidenses en el resto de las naciones de esta parte del mundo.
En resumen, el legado con que se encontrará el sucesor de George Walker Bush el 20 de enero próximo será de tal magnitud que, bien mirado, el premio mayor en las elecciones de noviembre tal vez sea para el que no pueda acceder a la Casa Blanca. A menos que quien lo haga sea un empecinado optimista que piense en sacar a ese país de lo que parece una decadencia lenta pero constante a favor de los nuevos jugadores que amenazan ese poder: China, India, Rusia y hasta Brasil.
Revista Acción, segunda quincena de Septiembre de 2008
por Alberto López Girondo | Ago 16, 2008 | Sin categoría
Hora de consultas populares
Si algo puede decirse en estos cuatro meses desde que se anunció el plan para privatizar lo que representa un emblema de la mexicanidad, como es la petrolera estatal Pemex, es que habrá de ser una lucha sin cuartel y en todos los terrenos. Así lo había anunciado la oposición, encarnada en forma destacada por los seguidores del ex alcalde capitalino Andrés Manuel López Obrador y así se fue cumpliendo. Como lo atestigua el resultado de la consulta popular que comenzó en 27 de julio pasado y seguirá hasta fines de agosto en los principales distritos del país. El resultado de la primera ronda, en el poblado DF y otros nueve estados, fue abrumador: más del 80 % le dijo No al plan del gobierno de Felipe Calderón, que ahora cuenta con apoyo explícito del PRI.
A pesar de que no se cumplieron expectativas de una votación copiosa –en total habrán votado un millón y medio de mexicanos, el 10 % de los habilitados para hacerlo en esta instancia- es notorio que esta consulta duplicó la participación en otros referendos. Un dato auspicioso si se tiene en cuenta que desde el oficialismo nacional y los grandes medios se ninguneó la iniciativa de un modo grosero. Y que los promotores –AMLO, el PRD y sus aliados y fundamentalmente el jefe de gobierno del DF, el perredeísta Marcelo Ebrard, sufrieron todo tipo de burlas y descalificaciones del panismo y la prensa más “influyente”.
Es que la jugada de convocar a la población, si bien el plebiscito no es vinculante, de alguna manera cuestionará la decisión que el congreso se apresta a tomar acerca de lo que Calderón Hinojosa llamó Ley de Reforma Energética.
Acuerdos
A manera de precaverse ante este resultado que suena a abrumador en contra de la iniciativa privatizadora – a pesar de que hubo cerca de un 20 % de aprobación- el legendario Partido Revolucionario Institucional, que dominó el país durante casi todo el siglo XX, promovió una serie de modificaciones al proyecto del PAN que le garantizará la aprobación sobre tablas. Pero bien se sabe que un proyecto de esa envergadura necesita algo más que contar votos a favor y en contra. Necesita el consenso de la población a la decisión que se apruebe en el Parlamento, ya que afecta a una empresa que es un símbolo de antiguas luchas por la soberanía económica.
“Pondremos en marcha un plan nacional de resistencia civil pacífica contra los intentos de privatización petrolera de la paraestatal Pemex”, prometió AMLO, atrincherado desde
el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo. En esa misma tesitura respaldó la creación de un comité de intelectuales y expertos que elaboren una reforma alternativa impulsada por los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Convergencia y miembros del Frente Amplio Progresista. Pero esa salida no hizo más que generar discordias hacia adentro de la coalición opositora.
Se supone que antes de que finalice esta ronda de consultas populares se presentará una propuesta alternativa bajo el criterio ya consensuado de que el petróleo debe seguir siendo una riqueza nacional preservada por el Estado. “La izquierda mexicana está en condiciones de aportar una iniciativa sólida como resultado de un pensamiento unitario”, se ufanó Manuel Camacho, coordinador del referendo petrolero. Guadalupe Acosta Naranjo, presidente sustituto del PRD, también defendió el derecho del partido de López Obrador a presentar su propia iniciativa sobre PEMEX, pero el propio líder partidario –que insiste en caratularse como Presidente Legítimo de México- intenta calmar las disidencias y propuso apoyar el plan que elaboren los expertos del Frente Amplio Progresista invitados a los foros que se vinieron desarrollando en el Senado mexicano.
Asambleas
Por eso es que muchos analistas perciben que, si bien la voluntad popular que se refleja en la ronda de consultas podría tomarse con una anécdota, es bueno usarlas como dato de una sensación generalizada de que “algo turbio” se cocina en torno de Pemex. Por eso, se destaca, los partidos más comprometidos con el “régimen” fatigan verdaderas asambleas con expertos de toda pelambre para darle un tinte de consenso y de rigor metodológico al futuro de la petrolera.
Para una gran parte de la población, es un ejercicio aburrido y exasperante para resolver un tema que se escapa a la mayoría, ya que se trata de cuestiones leguleyas que, si bien ocultan lo principal –que es que se dejaría en manos privadas lo más sustancioso del negocio petrolero mexicano- se lo presenta como una forma de rescate de una empresa que, según los críticos, está en dificultades insalvables en poder del Estado. El viejo discurso liberal, sin dudas.
Hay quienes, sin embargo, vieron en estas sesiones parlamentarias “uno de los acontecimientos políticos más trascendentes de las últimas décadas”. Apuntan, en tal sentido, como el columnista Alberto Carrillo Armenta, que “no se discutió así el Tratado de Libre Comercio, no se ha discutido así ninguno de los grandes problemas nacionales”. Y eso que afectaban de un modo similar a los mexicanos, podría agregarse.
Para los que pretenden continuar con una Pemex estatal, abundan los ejemplos de desaciertos en la entrega del patrimonio público al capital privado. El propio AMLO se encargó de detallar los desaguisados que se cometieron con la privatización de Certimex, “que solo provocó el incremento en los precios de los fertilizantes”. O la de Telmex, “cuyo resultado fue que una persona se convirtió en la más rica del mundo pero las tarifas telefónicas son las más altas del planeta”. Para rematar, declaró en una gira a Michoacán: “No hay beneficios para el pueblo, las privatizaciones solo son saqueo y corrupción”.
El periodista Luis Gubidxa Guerrero agrega algunas perlas en esta discusión donde las cifras suelen ser manipuladas según el gusto de los beneficiarios. “Pemex es la empresa más rentable del país, pues deja ganancias multimillonarias ¿Por qué, entonces, está casi arruinada?”. Y se responde sin hesitar: “Porque los últimos gobiernos la han saqueado mediante impuestos estratosféricos provocándole una «quiebra» ficticia. Así de simple”.
Es que, de acuerdo a estadísticas oficiales, la petrolera aporta gran parte de los ingresos que recibe el estado por todo concepto. Es, dicen los estudios más serios, el gran proveedor de impuestos para un estado que no logra -ni intenta cobrar- lo que en otros países permite sustentar el aparato del gobierno.
“Es como si a una señora que invirtió hipotéticamente $200 para ganar $3000, le quitaran casi todos sus ingresos, dejándole apenas lo suficiente para sobrevivir”, dice Guerrero. Historia conocida en todo el continente desde épocas inmemoriales, pero que proliferaron sobre todo durante los trágicos 90.
De todas maneras, la izquierda aún no logró dar forma a un proyecto alternativo y tampoco decidió qué camino será más conveniente en esta etapa: si el de asistir con su presencia y legalizar la votación en el Senado, que se descuenta favorable a alguna forma más o menos encubierta de privatización; o el de la movilización que prometió AMLO, “con 200 mil brigadistas en las calles de toda la república proclamando la voluntad de que Pemex sea para todos”.
Precios por las nubes
El precio de la “canasta básica” mexicana se incrementó entre enero de 2007 y julio de 2008 en 39% . Una forma drástica de medir las consecuencias de la política económica de Felipe Calderón desde que está en el gobierno, ya que en ese período el aumento en el salario mínimo no superó el 8 %. Hace 15 años, indican estudios privados, una “canasta básica” podía comprarse con dos salarios mínimos. Al asumir Calderón -en diciembre de 2006-, se necesitaban 4.6 salarios mínimos para poder sostenerla. En mayo pasado fueron necesarios 5.24 salarios mínimos y la proyección es aún peor.
Los 33 principales analistas económicos de instituciones financieras privadas hablan de una mayor inflación en México, de un incremento en las tasas de interés y un peso fortalecido en una economía con bajo crecimiento, según la encuesta que el Banco de México realiza mensualmente.
Para el cierre del año los analistas anticipan una inflación general de 5.07% -la mayor en años- con un aumento de los precios registrados oficialmente en julio del 0.49%.
La inflación se verá reflejada en un aumento paralelo de las tasas de interés de corto plazo, que podrían llegar a 8.13% a fines de año. Una cifra elevada si se la compara con Estados Unidos, por lo que se estima que habrá un aumento en el flujo de capitales y una apreciación del peso en relación con el dólar que atentará contra la competitividad económica de México, bastante dañada por el comercio libre con el vecino del norte.
La encuesta de la entidad central azteca corrige el cálculo sobre el crecimiento económico, que bajaría de 2.63% a 2.55% para 2008, con lo que también se reduce la expectativa de creación de empleos en forma considerable.
Revista Acción, segunda quincena de Agosto de 2008
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