por Alberto López Girondo | Ago 13, 2016 | Sin categoría
El macrismo apuró negociaciones políticas con la intención de fortalecer políticamente a su gobierno frente a las protestas que se van incrementando a medida que el esperado resurgimiento económico anunciado para el segundo semestre se hace rogar. Así fue que en un mismo día convocó, en actos separados, a gobernadores y a sindicalistas de la CGT en la Casa Rosada.
La propuesta del 2 de agosto, cuando el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se reunió con jefes de gobierno provinciales para anunciar el compromiso de devolver el 15% de coparticipación federal, fue recibida con beneplácito por cada uno de los presentes, a pesar de que al mismo tiempo los obliga a un pacto de «responsabilidad fiscal» por el que en los próximos tres años se debería reducir a cero el déficit en cada uno de los distritos. Además, y aunque no esté escrito en el texto suscripto, el oficialismo espera colaboración de los senadores que responden a los mandatarios «beneficiados».
Asimismo, en el marco de lo que fuentes oficiales denominaron un «amplio acuerdo de estabilidad», el gobierno también avanzó en el frente gremial. El presidente Mauricio Macri anunció, ante buena parte de la conducción de las tres CGT, la implementación de un nuevo plan de salud integral y la entrega de bonos y dinero en efectivo a las obras sociales sindicales por un total de 29.000 millones de pesos.
Se entiende el gesto, ya que por esos días el papa Francisco había emitido un mensaje destacando el alto nivel de desocupación –en lo que va del año, más de 150.000 personas perdieron su empleo– justo unos días antes de la tradicional celebración del santo patrono del trabajo. «Que en esta fiesta de San Cayetano todos sepamos acompañar a los hermanos que piden por pan y trabajo. Que nunca nos falte trabajo, ese trabajo que nos confiere el Señor y que tanto dignifica», expresó Jorge Bergoglio, y levantó quejas del oficialismo por lo que consideraron una intromisión poco feliz del Vaticano en asuntos mundanos.
Voces disonantes
La pregunta era, en ese contexto de seducción oficial, qué harían los dirigentes de la CGT, que se preparan para la unificación que se concretaría el 22 de agosto mediante la conformación de una conducción tripartita. El metalúrgico Antonio Caló resaltó que mientras el kirchnerismo había retaceado el giro para las obras sociales, el macrismo había cumplido con una vieja aspiración sindical. «Tuvimos que esperar 12 años para esto», dijo el líder de la UOM. Pero la suya no fue la última palabra.
La unidad, como diría en un reportaje a Tiempo Argentino el líder del sindicato de trabajadores de estaciones de servicio, Carlos Acuña, no surgió al calor del deseo de limar diferencias entre los sectores ligados a Hugo Moyano, Caló y Luis Barrionuevo. «El mismo gobierno potenció esa unidad –dijo Acuña, cercano a Sergio Massa–, ya que las medidas tomadas son todas a favor de los poderes económicos».
Es así que el viernes 5, en un plenario al que asistieron representantes de 147 gremios afiliados a la CGT, se emitió un documento titulado De mal en peor. Allí se fustiga duramente la política del gobierno: «El tan mentado sinceramiento de la economía se ha reflejado con la peor cara hacia los trabajadores y la gran mayoría de los argentinos», reza el escrito. Detalla luego con cifras y datos las desventuras de una capa importante de la población afectada por la pérdida de valor adquisitivo de su salario, o peor aún, por la pérdida del empleo. «No hay que ser graduado en Harvard o en otra prestigiosa universidad para darse cuenta de que vamos de mal en peor», resume el texto.
Algunos se remontaron al programa de los 26 puntos de Saúl Ubaldini, de 1986, para encontrar un documento tan crítico hacia un gobierno. Otros, quizás más memoriosos, señalaron que hubo documentos más comprometidos, como los programas de La Falda de 1957, de Huerta Grande de 1962 y el del 1º de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos.
Error de cálculo
¿La sangre llegará al río? Si es que desde Balcarce 50 se esperaba que la CGT fuera todavía condescendiente a la espera de ver finalmente una luz al final del túnel, al decir de la vicepresidenta Gabriela Michetti, el documento fue un duro mentís. La oferta de devolverles el dinero de las obras sociales podría haberse pensado como un anzuelo para dominar al sindicalismo cegetista, del mismo modo que en el período anterior lo pudo ser la retención de fondos, pero hubo un error de cálculo.
Puede pensarse que el futuro triunvirato no romperá lanzas con el macrismo, sin embargo, tampoco puede esperarse una pasividad completa ya que la realidad sociopolítica se muestra más dura que las previsiones y la protesta no para de crecer. Para colmo, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, no parece sintonizar con el momento. Y si al documento de la CGT respondió que era una visión exagerada de la situación que se vive en el mundo laboral, su tuit del domingo 7 de agosto no fue precisamente una joya de la diplomacia. «Hoy es San Cayetano. Que Dios nos acompañe cuidando el trabajo de los que lo tienen y abriendo oportunidades para los que lo buscan», publicó, como si la gestión estatal no tuviera ninguna responsabilidad en esa área vital para cualquier sociedad.
Acrecentó de ese modo la preocupación que comparten también empresarios pequeños y medianos que ese día acompañaron la multitudinaria marcha desde Liniers hasta Plaza de Mayo, si no presencialmente, desde la desconfianza hacia un gobierno que no ofrece soluciones a los afectados por sus políticas.
Revista Acción
Agosto 15 de 2016
por Alberto López Girondo | Ago 5, 2016 | Sin categoría
Fumaba nerviosa, obsesivamente. Y lo que no logró la dictadura militar uruguaya lo pudo el EPOC, la enfermedad obstructiva de los pulmones que lo había llevado al hospital el lunes y que en la madrugada de ayer le causó la muerte. Con Eleuterio Fernández Huidobro, ministro de Defensa de Uruguay, se fue un referente fundamental de aquellos años dramáticos de la lucha armada en el país oriental –fue uno de los fundadores de Tupamaros- y de la recuperación de la democracia mediante las urnas en una de las líneas internas del Frente Amplio, la alianza que compartía con su hermano de la vida José Pepe Mujica.
Fernández Huidobro, El Ñato, había cumplido 74 en marzo y pasó una docena de esos años en prisiones uruguayas, en una de las peores condiciones de que se pueda hablar. Integraba un grupo de tres “selectos” presos políticos que padecieron los peores tormentos y la amenaza constante de muerte mediante una extorsión: si ocurría algún atentado del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros), tanto él como Mujica y Mauricio Rosencof, serían eliminados sin piedad.
Frontal, no tuvo empacho en discutir con sus propios correligionarios cuando no estaba de acuerdo en alguna política determinada, aunque era respetuoso de las decisiones colectivas. Lo demostró cuando en 2011, siendo senador, la Cámara alta debía decidir la derogación de la ley de autoamnistía, pomposa e irónicamente llamada Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, una de las últimas decisiones de los dictadores para evitar que la democracia investigara sus crímenes.
Esa vez, se buscó a través del Congreso eliminar una normativa autocrática que en dos consultas populares había sido refrendada por la ciudadanía en contra del deseo de la dirigencia más progresista. “El Ñato” votó a favor por disciplina partidaria, pero luego renunció a su banca porque para él, ya el pueblo se había expresado y era imprescindible respetar la voluntad ciudadana, aunque fuera en contra de sus principios. La ley no fue aprobada porque otro senador frentamplista negó su voto favorable.
Al poco tiempo, Mujica dio la sorpresa al anunciar su propuesta para que ocupara el cargo de ministro de Defensa, es decir, de ser el funcionario civil que tuviera en sus manos el destino de los uniformados, habiendo sido una de sus víctimas.
La gran fuga
Fernández Huidobro era hijo de inmigrantes españoles que recalaron en Uruguay tras la Guerra Civil desde un pueblo campesino de León. No extraña entonces que formar parte de esa juventud rebelde formada en los 60 (había nacido en 1942) al calor de la revolución cubana.
Fue detenido en 1969 luego de la Toma de Pando, un golpe de Tupamaros en esa localidad cercana a Montevideo que representó un fuerte desafío al gobierno de entonces porque ocuparon la comisaría, el cuartel de Bomberos, la central telefónica y varios bancos de los que se llevaron casi 400 mil dólares de la época.
Dos años después, junto con un centenar de presos, escapó del penal de Punta Carretas, en uno de los episodios más espectaculares de que se tenga memoria.
Habían hecho un túnel por el que huyeron a una casa de las inmediaciones, de donde salieron en camiones, poniendo en ridículo al sistema de seguridad uruguayo.
Al año siguiente fue recapturado con otros ocho dirigentes tupamaros -entre ellos el máximo líder, Raúl Sendic, padre del actual vicepresidente uruguayo- y se convirtió en lo que se conoció como “los rehenes”. Estuvo en esa condición desde 1973 a 1985. Fueron trasladados de cuartel regularmente y sometidos a cotidianas vejaciones para torcer su voluntad.
A la salida de ese infierno, relató esa experiencia en Memorias del calabozo, con Rosencof. Luego escribiría sobre la fuga de Punta Carretas en dos tomos. El periodista uruguayo Gerardo Tagliaferro lo describió en Fernández Huidobro. De las armas a las urnas, como alguien que si bien reconoce haber participado en tiroteos y secuestros, nunca mató.
En 1989 fue uno de los fundadores del Movimiento de Participación Popular (MPP), la pata tupamara dentro de la alianza de izquierda Frente Amplio (FA), que se había creado en 1971 como alternativa democrática, artiguista, antioligárquica y antiimperialista a la alternancia del partido Blanco y del Colorado y llegaría al poder en 2005.
En 1999 fue senador por el Frente Amplio y desde 2011 estaba a cargo de la cartera de Defensa. Mujica, entonces, lo presentó como su “hermano”. Deja como herencia una trayectoria política transparente y obras de tinte político como Historia de los Tupamaros, Memorias del calabozo y La fuga de Punta Carretas o de reflexión como La batalla de la energía y Los dos mundos.
Tiempo Argentino
Agosto 5 de 2016
por Alberto López Girondo | Jul 31, 2016 | Sin categoría
Theotonio dos Santos, a los 79 años puede decir que vivió los grandes procesos políticos regionales en carne propia, desde su exilio en Chile tras el golpe de 1964 en Brasil y su nuevo destino en México desde 1973 hasta el regreso a su patria con la vuelta de la democracia, en 1985. Es uno de los pilares de la Teoría de la Dependencia y luego del concepto de Sistema Mundial. Ahora, de paso por Buenos Aires invitado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, del que fue uno de los fundadores, le toca explicar las razones para que el gobierno de Dilma Rousseff esté en sus últimos estertores y la región sufra un retorno al neoliberalismo que parecía ya alejado de esta parte del mundo.
«Yo veo a la situación en Latinoamérica como parte de una ofensiva más general a nivel mundial», dice desde las oficinas de CLACSO, donde el elemento determinante es una pérdida de control económico y político por parte del centro hegemónico del sistema mundial, que es Estados Unidos.
–¿Cómo se manifiesta esta ofensiva?
–Hay una postura muy desesperada de recuperación de poder y si bien no tuvo el resultado que pretendían, tuvo efectos locales bastante destructivos. Es el caso de Oriente Medio, donde ha quedado una crisis profunda y Rusia, que integró un proyecto de colaboración, termina volviendo a su condición de gran enemiga de Europa.
–¿Este nuevo enfrentamiento comienza en Siria?
–Ven a Rusia como una amenaza sobre todo por su alianza con China, que la pone otra vez dentro de un esquema de disputa mundial. Por ahora sólo han conseguido crear unas condiciones realmente difíciles en el antiguo mundo soviético pero EE UU no tiene control de la situación.
–¿El ataque contra el gobierno de Dilma se explicaría entonces por el acercamiento a los países del BRICS?
–Todo lo que no está bajo control de EE UU pasa a ser una amenaza y los BRICS son una amenaza estratégica para EE UU. Y en cierto sentido tiene razón, porque ocupa un espacio que antes ocupaban ellos. En el caso latinoamericano su preocupación pasa por el petróleo y básicamente Venezuela, que tiene las reservas más grandes del mundo y Brasil, tras el descubrimiento del Presal, que tiene comprometido parte de las rentas a salud, educación, ciencia y tecnología.
–Al gobierno de Dilma lo frenaron, lo boicotearon, llenaron el Congreso de impresentables…
–No es difícil eso (risas).
–La pregunta es por qué el PT no pudo hacer nada contra eso.
–El PT jugó siempre una carta de negociación y una de las consecuencias de esta política era bajar la intensidad de la movilización social y política.
–¿Ese fue su gran error?
–Yo siempre que pude hablar con Lula de estas cosas le dije que había que tener una unidad de izquierda aunque se negociara con quien fuera, pero había que tener una base bien fuerte para la negociación. Si te restringes a ti mismo, el resultado es que empiezas a depender de la negociación cada vez más. Lula tenía una capacidad muy alta de negociación y había una expectativa de que el PT y el PSDB gobernasen en alternancia. Este era el planteo de Fernando Henrique Cardozo luego de que rompió con la Teoría de la Dependencia. Pero hubo muchas concesiones innecesarias y muy negativas. Porque un país no puede darse el lujo de patrocinar la creación y el fortalecimiento de una minoría financiera que vive de la improductividad y de la especulación.
–Pero el PT nunca atacó a esos grupos financieros.
–Al contrario, el presidente del Banco Central de Lula, Henrique Meirelles, ahora es ministro de Economía (de Michel Temer) y venía de la época de Fernando Henrique. Es una figura de la banca internacional. Eso ayudó a consolidar la relación de Lula con el sistema financiero, pero el resultado es catastrófico.
–¿Que pasó después? ¿Dilma no tiene la misma capacidad de negociación?
–Hay un par de cuestiones, primero la baja en el precio del petróleo por el aumento en la producción en EE UU a través del fracking, que tuvo un impacto grande, pero por un período localizado. Se formó en torno de Dilma un grupo muy crítico a que el PT intentara enfrentar esas situaciones negativas y dijeron que había que hacer un ajuste. Todo esto en un cuadro en que decían que estábamos viviendo una crisis muy peligrosa y una inflación en expansión, que no existía –era del 4 y poco por ciento– pero pasó a existir con la suba de la tasa de interés.
–Eso fue en enero del 14 cuando asumió su segundo mandato.
–Ya en 2013 ella empezó a aceptar la idea, forzada por el Banco Central, de subir de la tasa. Estaba abriendo el camino de la contención del crecimiento y no de la paralización de la inflación. Por el contrario, una cosa que yo discuto hace años con distintas corrientes del pensamiento económico burgués, es esa historia de que la inflación es el resultado de un exceso económico que sólo puede ser contenido a través de un aumento de tasas de interés.
–Una receta clásica monetarista.
–El resultado dramático es que aumenta la inflación. ¿Qué conclusión sacas? Que está mal la teoría y la aplicación, pero no, ellos dicen que subió muy poco la tasa de interés. Se hizo un clima para todo eso y ya estábamos con un 14% de interés, y un crecimiento cada vez menor.
–¿Cómo va a ser este futuro, Dilma vuelve o no?
–La sensación es que no había condiciones para volver porque la campaña ha sido tan fuerte, pero el gobierno de transición ha hecho muchas cosas detestables y además paradójicas, porque un líder sindical que apoya un gobierno tan anti–sindicalista y anti–trabajadores tiene un costo no sólo electoral sino dentro de su propia clase. Los líderes sindicales, incluso los que estuvieron con la derecha y el impeachment, están retrocediendo para no aparecer en favor de un aumento en la edad jubilatoria y cosas así. Es muy violento que se proponga aumentar las horas semanales trabajadas y se afecte el propio sueldo mínimo, que Lula había aumentado casi el 200 por ciento. Eso tiene una dimensión muy grande en la vida de la gente. Si tú empiezas a creer que puedes proponer esto en un régimen de excepción, imagínate lo que podrías hacer si te confirmas en el poder. Esto está creando una situación difícil que aún no tuvo una fórmula de apoyo a Dilma pero me dicen en el PT que hay posibilidad de volver, es muy pequeña la diferencia, son seis votos de senadores. Claro, cada senador es un mundo y Dilma no es sencilla. Ella difícilmente negociará en términos de compra–venta de votos, viene del movimiento revolucionario, tiene aún una cierta fidelidad a eso, aunque al mismo tiempo sabe que es necesario hacer estas cosas…
–Pero no le gusta.
–No le gusta, esa es la cuestión.
–Da la impresión de que Brasil renuncia a un destino histórico de liderazgo que Itamaraty veía cumplido tras el ingreso en los BRICS.
–Son 200 años de lucha por la independencia de América Latina. Los pro-hispánicos y pro-portugueses han luchado años por mantenerse en el poder cuando ya España y Portugal eran sólo un instrumento de Inglaterra. Estos tipos aún creen que su supervivencia como clase dominante depende de esa alianza histórica. Y ellos creen que EE UU está arriba de todo y no ven mucho cómo manejarse con la potencialidad que, por ejemplo, trae China como demandante mundial. Y eso es grave porque los chinos negocian en forma colectiva, en grandes proyectos y, por lo tanto, de estado a estado. Los empresarios cuentan pero como auxiliares de un planeamiento estatal. Nuestra burguesía no cree en eso. Esta gente es como la anti-independencia de América Latina.
–¿Cómo ve el futuro de la región? Porque el triunfo de Mauricio Macri seguramente aceleró el golpe en Brasil y la avanzada contra Venezuela.
–Parece que hay una fase muy favorable para ellos. Pero cuando surja una resistencia efectiva dudo mucho de su capacidad para controlar la situación. Porque todo eso está arriba de un mundo creado por los medios de comunicación, por una negación de realidades, por la creación de situaciones psicológicas con gente muy especializada y que sabe muy bien transmitirlo a las masas. Realmente la idea de manejar el mundo como si el libre mercado fuera la fuente del crecimiento económico, del desarrollo, es una cosa absurda. No puede mostrar ningún sector económico que no sea dirigido por la inversión estatal y ningún proceso de enriquecimiento que no pase por la transferencia de recursos del Estado. Lo que nos lleva a una falsa cuestión que la izquierda también debe aprender, de que hay que cortar gastos para transferir hacia esa minoría que está básicamente en el sector financiero. En Brasil pagamos un 40% más del gasto público para una deuda creada explícitamente por razones macroeconómicas.
–Este escenario implica que en algún momento puede haber grandes levantamientos. ¿Eso no podría implicar situaciones como las de Medio Oriente?
–En último caso sí, pero no creo que Estados Unidos lo quiera porque el costo es muy elevado en un momento en que ellos están sacando tropas para hacer una cosa que suena increíble, y lo dicen claramente: cercar a China. En Medio Oriente los resultados fueron desastrosos. Puede ser que la estrategia fuera la del caos creativo. Si es así, ya lo consiguieron.
Tiempo Argentino
Julio 31 de 2016
Foto de Mariano Martino
por Alberto López Girondo | Jul 19, 2016 | Sin categoría
El mundo está convulsionado por dos hechos sucesivos de un dramatismo que aterra. Y la pregunta que muchos se hacen es por las razones para el demencial ataque en los festejos de la Revolución Francesa en Niza y para una intentona golpista en Turquía que dejó un saldo de cerca de 300 muertos y más de mil heridos, además de una purga como no se recuerda en las fuerzas armadas y el Poder Judicial.
La cuestión es si ambos hechos tienen alguna relación o se los puede considerar aislados. Y la verdad es que si hay un hilo común es la inestabilidad de la región que alguna vez ocupó el imperio otomano, desmembrado hace un siglo en plena guerra mundial. Desde entonces la situación en Medio Oriente y el norte de África (en inglés se lo engloba bajo el acrónimo MENA) es explosiva.
De Túnez era originario el joven que manejaba el camión de la masacre en Francia, la situación en Turquía se aceleró desde que el presidente Recep Tayyip Erdogan, a fines de junio, impulsó negociaciones cruciales para limar asperezas con Israel, Rusia e Irán. Eso, sumado a la situación interna en Ankara que bien se describe en estas páginas y el rol central de Turquía en el combate de los yihadistas y como paso obligado para los emigrantes que quieren cruzar a Europa, hacen que la preocupación tenga fundamento.
En 1916 los gobiernos de Francia y Gran Bretaña firmaron los acuerdos secretos Sykes-Picot para repartirse los despojos del imperio. Pero en esa contienda se comenzó a esfumar el poderío de franceses y británicos. Ahora el imperio que pretende dictar las pautas y tranquilizar –en su beneficio– a una región rica en petróleo es Estados Unidos.
En noviembre hay elecciones para la sucesión de Barack Obama. Por ahora picó en punta la demócrata Hillary Clinton, que mucho tuvo que ver con esta actualidad conflictiva desde que ocupó el cargo de secretaria de Estado en el primer tramo de la gestión “obamista”.
El primer presidente negro en la historia estadounidense está tratando de dejar un mundo ordenado según las nuevas pautas de la “pax americana”, para lo cual deberá torcer el rumbo multipolar que había alcanzado en esta última década. Si gana Clinton, tendrá el trabajo medio hecho, si el triunfador fuera Donald Trump –que llegó a declarar que es necesario recuperar la amistad con Rusia– le deja un paquete que le resultará difícil de desatar.
El golpe en Brasil, que integra la alianza que compite por el poder global del siglo XXI, los BRICS, se lo debe entender en el marco de esta estrategia. El golpe contra Erdogan, que en 2010 se había asociado con Lula para impulsar un acuerdo por el plan nuclear iraní, también. Por eso el mandatario turco reclama la extradición de Fetullah Güllen, el líder exilado en Pennsylvania al que acusa por la intentona. Y que perdió a muchos de sus seguidores en los estrados judiciales y los cuarteles luego del fracaso del putch.
Tiempo Argentino
Julio 17 de 2016
Comentarios recientes