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El Papa contra la prensa golpista y las off shore

El Papa contra la prensa golpista y las off shore

El Papa Francisco envió dos fuertes señales que lo colocan en la vereda de enfrente de los tiempos que corren por el país, la región y el mundo. Por un lado, a través de un documento elaborado por dos órganos del Vaticano que condena la especulación financiera y las off-shore. Al mismo tiempo, desde una homilía que dio en la capilla de la Casa de Santa Marta, su residencia romana fustigó el tratamiento de los medios en la creación de los golpes de Estado.

«La cháchara es una actitud asesina», dijo Jorge Bergoglio. Y luego aclaró: «En la vida civil, en la vida política, cuando se quiere hacer un golpe de Estado, los medios comienzan a hablar de la gente, de los dirigentes, y con la calumnia y la difamación los ensucian».

Comparó este procedimiento y su resultado con el que se aplicaba en la antigüedad contra los primeros cristianos. «La gente en el circo gritaba para ver la lucha entre los mártires y las fieras o los gladiadores», consideró, para luego aleccionar a los feligreses: «sucede lo mismo en nuestras comunidades parroquiales, cuando dos o tres comienzan a criticar a otro (…) después se separan y hablan mal, uno contra el otro, porque están divididos. Por esta razón la cháchara es una actitud asesina, porque mata, elimina a la gente, arruina la ¨fama¨ de la gente¨.

El documento «Oeconomicae et pecuniariae quaestiones» (sobre cuestiones económicas y financieras), por su parte, cuenta con 34 puntos donde se realiza un profundo análisis de la situación actual y de la crisis que atraviesa el mundo desde 2007.

En el ítem 29 dice específicamente que «no es posible ignorar fenómenos como la expansión en el mundo de los sistemas bancarios paralelos (shadow banking system), los cuales (…) han determinado de hecho una pérdida de control sobre el sistema por parte de diversas autoridades de vigilancia nacionales, favoreciendo de forma imprudente el uso de la llamada financiación creativa, en la cual la principal razón para invertir recursos financieros es predominantemente especulativa, cuando no depredadora, y no un servicio a la economía real».

Sobre las cuevas fiscales, el documento dice que si bien las «off shore también ofrecen otros servicios legales, a través de los ampliamente difusos canales de elusión fiscal –la evasión y el lavado de dinero sucio– constituye otra razón de empobrecimiento del sistema normal de producción y distribución de bienes y servicios». Y detalla las consecuencias para el sistema económico de estas actitudes que «substraen injustamente linfa vital a la economía real» y a los que el texto reprueba porque «difícilmente pueden encontrar una justificación, ya sea desde el punto de vista ético, ya sea en términos de la eficiencia global del mismo sistema económico».

Este documento fue elaborado por la Congregación de la Doctrina de la Fe, (heredera de la vieja Inquisición y el cargo previo de Joseph Ratzinger antes de ser coronado papa Benedicto XVI) y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, un organismo creado por Francisco en 2013 con el objetivo de atender a las necesidades más urgentes de la comunidad actual. Allí confluyen los Consejos Pontificios Justicia y Paz, la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y la Pastoral de la Salud.

Lleva las firmas, por lo tanto, de monseñor Luis Francisco Ladaria, un arzobispo jesuita nacido en Mallorca, y prefecto de la Congregación; y de Peter Kodwo Turkson, un cardenal ghanés que lidera el Dicasterio. También estamparon la rúbrica monseñor Giacomo Morandi, secretario de la Congregación, y Bruno Marie Duffé, por el Dicasterio, quien tambièn es represetante de la Santa Sede ante Conferencia del Cambio Climático.

Tiempo Argentino, 17 de Mayo de 2018

El regreso tan temido

El regreso tan temido

En un escueto mensaje de televisión, el presidente Mauricio Macri confirmó los trascendidos que habían comenzado a circular días antes, mientras el dólar trepaba en su cotización aun con las tasas del 40% que fijó el Banco Central: Argentina vuelve a buscar financiamiento en el Fondo Monetario Internacional. En el breve discurso, el presidente culpó de la situación al «desastre» que dijo haber heredado del gobierno de Cristina Fernández, pese a que transcurrieron ya dos años y medio de su llegada a la Casa Rosada, y dijo que se había «metido» en la política «para que cada argentino pueda vivir mejor». Macri reconoció que Argentina es uno de los países que «más dependemos del financiamiento externo», y que las condiciones exteriores habían cambiado de un modo contraproducente para conseguir más crédito en un escenario en que Argentina no maneja ninguna variable económica. Y dijo que el apoyo del  FMI será aplicado «de manera preventiva» y para «fortalecer el programa de crecimiento y desarrollo».   
Analistas de todas las tendencias venían advirtiendo a las autoridades que el país se encaminaba a una encrucijada por el aumento del precio del petróleo y de las tasas que fija el Tesoro de Estados Unidos, que más temprano que tarde iba a causar que una política basada en el endeudamiento se quedara sin el combustible que la venía alimentando desde el 10 de diciembre de 2015.
Además, el clima social venía complicado luego de la reforma previsional, con la secuela de represión y un impensado –hasta no hace mucho tiempo– acercamiento entre los distintos sectores de la diáspora peronista. Todo se aceleró al ponerse en marcha los aumentos desenfrenados de las tarifas de los servicios públicos y los transportes.
En ese contexto, el gobierno impidió una sesión en Diputados para tratar alguna medida que le pusiera un tope a los precios de los servicios, lo que no hizo sino agigantar el rechazo entre los no votantes de Cambiemos y entre esos sectores de la sociedad que le habían dado un cheque en blanco para poner fin al ciclo kirchnerista. Incluso medios amigos y dirigentes del radicalismo pidieron moderar ese brutal zarpazo que afecta sobre todo a los bolsillos de las familias más humildes y a las pymes.
Como un juego entre un gato y un ratón, a medida que las señales políticas indicaban que el Congreso iba a poner algún techo en las aspiraciones de las empresas energéticas y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, aseguraba que el presidente vetaría cualquier iniciativa para moderar las tarifas, la corrida cambiaria generó el clima que se asocia tradicionalmente a los planes de ajuste más feroces.
Lejos quedó aquel 28 de diciembre cuando desde una mesa compartida por Marcos Peña; los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne y de Finanzas, Luis Caputo; y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, se anunció una meta de inflación para este año de 15%, casi el doble del piso de la banda estipulada anteriormente, de entre 8 y 12%. El marketing de Jaime Durán Barba dictaba que, para aventar los fantasmas que se estaban despertando en la economía nacional, convenía presentar a todo el equipo del área trabajando al unísono con Sturzenegger, mientras el presidente Mauricio Macri seguía insistiendo en que el crecimiento, aunque invisible, estaba a la vuelta de la esquina.

Objetivo final
Cuatro meses más tarde, las señales fueron diametralmente opuestas. Dujovne y Caputo fijaron recortes en el presupuesto y desde la «ventanilla» del BCra, Sturzenegger anunció tasas astronómicas para intentar detener la corrida bancaria que en pocos días se había llevado cerca de 7.000 millones de dólares (ver página 18).
El gobierno y los periodistas y medios afines, en tanto, se unieron para culpar del mal momento a la oposición en su conjunto, dejando de lado las abismales diferencias que existen entre los distintos sectores que no comulgan con el macrismo, e incluyendo en la descalificación a aquellos que fueron muchas veces funcionales a las iniciativas del oficialismo. Funcionarios de primera línea del gobierno calificaron de «irresponsables» y demagógicas a las bancadas opositoras, y el propio Macri insistió en esta calificación en su mensaje del 8 de mayo, en el que sugirió que si no fuera por los «palos en la rueda» todo estaría mucho mejor.
Desde algunos sectores de la oposición se criticó al gobierno  argumentando que no había generado herramientas para contener la fuga de capitales y defender la economía local de  los ataques especulativos. Para el dirigente cooperativista Carlos Heller, en cambio, «el gobierno no está cometiendo errores, sino que está cumpliendo con sus objetivos», entre los que destaca la baja del salario real en dólares y el cierre de paritarias al 15% y sin cláusula gatillo, a lo que se suma la enorme transferencia de ingresos hacia las grandes empresas de servicios públicos.
El llamado al FMI, que pretende ser un alivio para el gobierno, no augura buenas noticias para los argentinos. La relación del país con el organismo comenzó en 1956, tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón,  y su primera etapa puede decirse que terminó el 3 de enero de 2006, cuando Néstor Kirchner ordenó transferir 9.810 millones de dólares para liquidar de una sola vez toda la deuda con el FMI. Era la forma, para el patagónico, de liberarse de una institución a la que acusó de exigir a cambio de préstamos, «políticas que perjudican el crecimiento». Fue una decisión concertada con el entonces presidente brasileño, Lula da Silva, quien había pagado cada dólar que su país debía al Fondo pocas semanas antes.
En años que van de 1956 a 2006, el organismo forzó sucesivos planes de ajuste. Fue también promotor de las privatizaciones en la década del 90 y quedó muy desprestigiado internacionalmente con la caída de la convertibilidad. El 2001 había comenzado con el anuncio de un blindaje del FMI para apuntalar al gobierno de Fernando de la Rúa. El final es conocido.

Revista Acción, segunda quincena de Mayo de 2018

Masiva manifestación en Bruselas contra la reforma previsional de la UE

Masiva manifestación en Bruselas contra la reforma previsional de la UE

Unos 70.000 manifestantes recorrieron la capital de Bélgica y de la Unión Europea, Bruselas, en reclamo de «jubilaciones dignas», convocados por las tres centrales obreras -la izquierdista FGTB, la cristiana CSC y la liberal CGSLB- y el sindicato del transporte, UBT. Entre los reclamos figura volver a la edad de retiro a los 65 años y no los 67 proyectados para el 2030, llegar al 75% de ingreso medio como base en lugar del 60% actual, y una pensión garantida de 1500 euros, «que es el mínimo necesario para vivir» en esa nación. Actualmente el promedio es de 883 euros para las mujeres y 1181 los hombres, recuerdan los gremios, para una línea de pobreza que estiman en 1157 euros al mes.

Portando carteles que exigían pensiones justas, dice la crónica de RTL, un canal belga de capitales alemanes, los manifestantes emprendieron su caminata desde el Boulevard Albert II para culminar en la Gare du Midi, la estación central ferroviaria de Bruselas.

«El gobierno se acostumbró a atacar a los más débiles, los desempleados, los enfermos y los jubilados y debe abandonar esta reforma hasta que hayamos discutido el sistema a fondo», declaró a RTL Robert Vertenueil, titular de la Federación General de Trabajadores de Bélgica (FGTB).

«Queremos un sistema de pensiones que sea digno y suficiente para vivir», agregó a su turno Marie-Helene Ska, secretaria general de la Confederación de Sindicatos Cristianos (CSC). «Tenemos la impresión de que el gobierno quiere hacer un sistema más barato, sin financiación alternativa, y así las personas que sigan trabajando tendrán una pensión más baja», remató Olivier Valentin, de la Central General de Sindicatos Liberales de Bélgica CVGSLB).

La Unión Europea viene planteando reformas en el sistema de jubilación de todos sus países miembro en forma insistente desde hace años y específicamente el primer plan fue establecido en 2011. En algunos casos, como en Portugal, España y Grecia en su momento, a raíz de la crisis del 2008, de un modo prácticamente compulsivo. En otros mediante mecanismos más políticos, pero siempre direccionados a la baja de beneficios y al aumento de la edad de aportes o de retiro. Así fueron entrando en ese régimen Francia, Italia y Gran Bretaña, ahora con un pie afuera de la UE.

Del mismo modo, los sindicatos belgas se vienen movilizando para frenar esta embestida demoledora contra los derechos de los trabajadores en actividad y letal contra los pasivos. El 19 de diciembre pasado habían movilizado a unas 30 000 personas y desde hace un mes venían organizando esta marcha de hoy.

El hecho relevante de la reforma jubilatoria que impulsa la UE pasa por el llamado Factor de Sostenibilidad y el Índice de Revalorización del Sistema de Pensiones de la Seguridad Social, aprobados en 2013 y que deben entrar en vigencia a partir de enero de 2019.

Estos artificios determinan un ajuste en las jubilaciones de acuerdo «a la evolución de la esperanza de vida». Esto es, si se estima que un nuevo jubilado va a vivir más años, es claro que por lo tanto va a cobrar su ingreso por más tiempo. El concepto de «justicia» que manejan los que idearon este modelo es que el monto a percibir debe bajar para que la prestación global pueda repartirse entre todos los que contribuyeron a lo largo de más tiempo.

«La aplicación del factor de sostenibilidad en 2019, que vincula la pensión a la esperanza de vida, es una herramienta adecuada para conjugar la sostenibilidad y suficiencia del sistema de pensiones en un contexto de envejecimiento de la población», afirma el documento que cuestionan sindicatos de todo el continente y que este miércoles expresaron los belgas en las calles de Bruselas, como lo habían hecho hace algunas semanas los españoles y los franceses.

Gradualmente ese Factor se modificará, con revisiones cada cinco años, y regirá para cada nuevo jubilado al momento del retiro. El primer índice, según algunos analistas -ya que oficialmente aún no se dijo nada- debería ser del orden del 0,57%. Esto implica que una jubilación que debería ser de 1.000 euros pasará a ser de 994,3 euros .

Precisamente el gobierno de Mariano Rajoy, que viene soportando palos por su política de ajustes en general y por los escándalos de corrupción que estallan cada rato en su partido, el conservador PP, recibió a fines de abril un tirón de orejas desde Bruselas -claro que de parte de la UE- por no haber hecho los recortes que se le exigen en el sistema previsional.

Rajoy había aceptado un aumento en las jubilaciones de 0,25 % en marzo, lo que despertó la ira de los españoles, que salieron como hace años no lo hacían a protestar en la naciente primavera madrileña. La UE reconoce que «la mejor situación de los jubilados en España se debe al hecho de que las pensiones han mantenido su poder adquisitivo. durante la crisis». Pero exige»medidas para garantizar un aumento adicional de ingresos y medidas para garantizar que el gasto en pensiones sea eficaz y efectivo».

O sea, que apliquen la tijera sin más demora, que enero del 19 está a la vuelta de la esquina.

Tiempo Argentino, 16 de Mayo de 2018

Palestina, una región en disputa

Norman Finkelstein nació en Nueva York, hijo de sobrevivientes del gueto de Varsovia de campos de concentración nazis. Daniel Baremboim nació en Buenos Aires, donde sus padres buscaron refugio de las persecuciones en Rusia. David Grossman nació en Jerusalén y perdió un hijo, soldado, en un ataque de Hezbollah, en el sur del Líbano en 2006. Carlos Escudé nació en Buenos Aires y se convirtió al judaísmo cuando ya había pasado el medio siglo de vida. Son cuatro posturas tan claras como diferenciadas en relación con el conflicto en Medio Oriente que no son de ahora, pero no está nada mal traerlas nuevamente cuando se cumplen 70 años de la creación del Estado de Israel y la Nakba palestina.

Para Finkelstein, entender la cuestión es sencillo: las relaciones internacionales se ordenan de acuerdo a legislaciones más o menos consensuadas en la Organización de Naciones Unidas (ONU) y el Tribunal de La Haya y a esta altura Israel lleva desoídas demasiadas resoluciones, con lo que cualquier solución debe ser política.

Baremboim, que tiene pasaportes  argentino, español, israelí y también palestino, piensa que «no es un conflicto político, sino uno humano entre dos pueblos que comparten la profunda y aparentemente incompatible creencia de que tienen un derecho sobre el mismo pequeño pedazo de tierra».

Grossman lamenta que vayan creciendo los israelíes que en su país ahora descreen de una solución posible para un conflicto que ya se llevó miles de vidas y lo sigue haciendo de un modo brutal con regularidad escandalosa.

Escudé, en cambio, ironizó alguna vez que ¨no todos los problemas humanos tienen solución, y el de Medio Oriente es un conflicto que tal vez no la tiene¨.

Es bueno entonces recordar que árabes y judíos no han sido a lo largo de la historia enemigos irreconciliables. Más aún, los períodos de oro de la cultura árabe coincidieron en Al Ándalus, la región del sur de España más cercana al África, con una era dorada de la cultura judía.

Moros y sefaradíes convivieron durante ocho siglos en la península ibérica y pudieron alumbrar a pensadores de la talla del árabe Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd (Averroes) con el judío Moshé ben Maimón (Maimónides), nativos de Córdoba. Salvo aislados incidentes, la coexistencia fue pacífica y ambos pueblos -ambas culturas- tuvieron destino de exilio cuando los reyes católicos derrotaron al Reino musulmán de Granada.

Justo en ese 1492, cuando la España imperial también llegaba a América de la mano del navegante genovés Cristóforo Colombo.

Persecuciones

La expulsión de islamitas y judíos privó a España de los dos pilares más desarrollados de la cultura ibérica. Recién hace cinco años el gobierno de Mariano Rajoy aprobó una ley que otorga ciudadanía española a los descendientes de sefaradíes de cualquier lado del mundo. Muchos otros, al igual que los fieles de Alá, debieron convertirse al catolicismo o sucumbir ante la Inquisición.

Los judíos sufrieron persecuciones en el resto de los países de Europa, sobre todo en el este. ¨Pogrom¨ es una palabra rusa que se traduce como devastación o disturbio y se aplicó a los violentos ataques contra poblaciones judías en la época zarista. ¨Ghetto¨ es un término que remite a los barrios cercados durante el nazismo, pero en italiano indica a los vecindarios judíos de Venecia.

El sionismo, por otro lado, es un movimiento político desarrollado por el húngaro Teodoro Hertzl tras el llamado Caso Dreyfuss, por el capitán del ejército francés que terminó condenado por un delito que no había cometido, víctima de un clima antisemita creciente en la Francia de fines del siglo XIX.

Fue entonces que los judíos europeos tomaron conciencia de que en un período de formación de naciones modernas -tras la unificación de Italia y Alemania fundamentalmente – no había espacio para desarrollarse en libertad y seguridad.

Los judíos europeos, según el historiador israelí Zeev Sternhell, tenían en ese momento dos opciones: integrarse a sus países de nacimiento o fundar su propio estado. Bloqueada la posibilidad de integrarse por la suerte que corrió el militar francés, quedaba la respuesta de un Estado Nacional, ¿pero dónde?

La elección fue volver a la Tierra Prometida, el Eretz Israel.

Las primeras oleadas de inmigrantes llegan a Palestina durante la llamada Primera Aliyá, en 1882. La mayoría de la población palestina era musulmana. En ese momento el territorio formaba parte del Imperio Otomano. No había mayores conflictos ni raciales ni religiosos, al punto que la guerra de Crimea de 1854 a partir del reclamo que hacían los zares de protección a los peregrinos cristianos ortodoxos que querían visitar los Santos Lugares.

Caen dos imperios

Pero la Gran Guerra del 14 se llevó puesto al último sultán otomano y para el fin de la contienda, los británicos habían logrado repartirse con los franceses el control de la región.

La Declaración de Balfour de 1917 prometía ¨los mejores esfuerzos¨ para apoyar la creación de un ¨hogar nacional para el pueblo Judío¨ en Palestina. Pero el alto comisionado británico para Egipto, Henry McMahon, para minar el poderío otomano, le había prometido el control de la región al Sharif de la Meca, Hussein.

El territorio quedó como Protectorado británico a partir de 1918 y los nuevos pobladores fueron creando instituciones con funciones estatales, como la Histadrut, una organización de trabajadores judíos. Las oleadas de perseguidos se fueron sumando, sobre todo desde que el nazismo tomó el poder en Alemania. Los nuevos pobladores tenían un ideario universalista y socialista. Prueba de ellos fueron los kibutz, modelo de explotación cooperativa única.

La segunda guerra dejó como saldo horroroso el Holocausto de seis millones de judíos. Fue la prueba más contundente de que quienes pensaban que Europa no era un lugar seguro tenían razón. Fue, también, el momento en que la dirigencia del Eretz Israel -encolumnada detrás de Ben Gurión-decidió dar la última puntada para la creación del estado judío.

Como recordaba Rodolfo Walsh en una serie de artículos escritos en 1973 para el diario Noticias, los que llegaban a Medio Oriente eran los judíos pobres que pudieron sobrevivir a los campos de concentración y lo habían perdido todo.

La visión para los palestinos era bien otra. Los que llegaban no lo hacían a un territorio vacío. Podrían considerarse, siguiendo a la Biblia, que eran un pueblo originario. Pero eso también lo pueden argumentar los árabes nativos, que además también tienen raíces semíticas.

Suele decirse que los mexicanos, peruanos o bolivianos descienden de los pueblos originarios y los argentinos descienden de los barcos. Algo similar podrían sostener los palestinos de entonces: los israelitas también descendían de los barcos.

Gran Bretaña, que soñó apropiarse de una parte del imperio turco tras los acuerdos secretos de Sykes Picot con Francia, terminó por perder su propio imperio y, con la creación de la Organización de Naciones Unidas, se fue quedando al margen de las decisiones individuales.

Naciones Unidas

Fue así que el 29 de noviembre de 1947 de la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 181 que planteaba con todas las letras la partición de Palestina en un Estado judío y un Estado árabe. Establecía, además, una unión económica, aduanera y monetaria.

La resolución fue aprobada por 33 votos (entre ellos Estados Unidos y la Unión Soviética), con 13 votos en contra (entre ellos los países árabes y Turquía) y 10 abstenciones (incluido el Reino Unido, que pretendía no perder influencia) y la Argentina.

El dibujo de las fronteras es muy particular y asemeja al símbolo del Yin y el Yan, ese concepto taoísta que describe a las dos fuerzas opuestas y complementarias que rigen el universo y sus circunstancias.

Pero no hubo armonía y el 15 de mayo de 1948, el mismo día en que vencía el mandato británico, se proclamaba el Estado de Israel y estalló la primera guerra árabe-israelí cuando tropas de Egipto, Siria, Jordania, Irak y el Líbano se desplegaron sobre el territorio del nuevo estado, al que se habían comprometido a no reconocer.

El 20 de julio de 1949 se firmó el último de los armisticios que pusieron fin a lo que llama las Guerras de la Independencia israelí. Como resultado, Israel ocupó partes de territorios que no habían sido asignados en la resolución 181. Al mismo tiempo, más de 750 mil palestinos quedaron en situación de refugiados. Nakba es un término árabe que significa catástrofe o desastre, y se utiliza para designar al éxodo de cientos de miles de palestinos que lo perdieron todo.

La mayoría se habían ido de sus viviendas bajo la amenaza de la guerra pero tenían títulos de propiedad desde varias generaciones. Rodolfo Walsh contó en aquellos artículos escenas de violencia inusitada para expulsarlos. Desde el lado israelí se argumenta que los dirigentes árabes les habían recomendado que huyeran para salvar sus vidas y que pronto acudirían en su ayuda, pero eso no sucedió.

Desde entonces la llave de la casa que tuvieron sus ancestros y un hato de viejos papeles amarillentos con las escrituras originales simbolizan para los palestinos el deseo de retorno a su tierra de origen.

En diciembre de 1948 la Asamblea General de la ONU emitió la resolución la 194, que obligaba a «permitir a los refugiados que lo deseen regresar a sus hogares lo más pronto posible y vivir en paz con sus vecinos, y (…a) pagar indemnizaciones a título de compensación por los bienes de aquellos que decidan no regresar a sus hogares y por todos los bienes que hayan sido perdidos o dañado, en virtud de los principios del derecho internacional o en equidad, esta pérdida o este daño debe ser reparado por los gobiernos o autoridades responsables». Esta vez Argentina estuvo a favor y la Unión Soviética, junto con los países árabes, en contra.

La ONU intervino nuevamente en 1967, luego de la Guerra de los Seis Días contra tropas de Egipto, Jordania, Irak y Siria. Los ejércitos israelíes  ocuparon desde entonces territorios por fuera de las fronteras establecidas veinte años antes. La resolución 242, votada por unanimidad en el Consejo de Seguridad, insiste en un punto clave como es el de ¨la inadmisibilidad de la adquisición de territorios por medio de la guerra¨, y en que los estados miembro ,¨al aceptar la Carta de las Naciones Unidas, han contraído el compromiso de actuar de conformidad con el artículo 2 de la Carta¨, que entre otras cuestiones exige a los integrantes del organismo ¨el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos¨.

Por lo tanto pide la ¨retirada de las fuerzas armadas israelíes de territorios que ocuparon durante el reciente conflicto; la terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia, y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y de su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas y libres de amenaza o actos de fuerza¨.

Lo demás es historia reciente. Los palestinos fueron logrando el reconocimiento como estado de 130 países del mundo, incluida la Argentina, en la Asamblea General de la ONU, pero no se puede constituir formalmente porque tiene parte de su territorio ocupado. Donald Trump cumplió su promesa de campaña y para este 70 aniversario, EEUU apresta el edificio de su embajada en Jerusalén, una ciudad reclamada como sagrada por tres religiones. Eso desató el rechazo de todo el mundo y principalmente de los palestinos.

El saldo en muertos y heridos en la franja de Gaza es escalofriante por la represión de las manifestaciones que conmemoraban los 70 años de la Nakba.

Tiempo Argentino, 15 de Mayo de 2018