por Alberto López Girondo | May 16, 2021 | Sin categoría
La guerra puede ser un horroroso método para continuar la política por otros medios, como decía algún estratega militar. Pero puede convertirse en un conveniente modo de vida. En todo caso, hay quienes se benefician con el conflicto permanente, y no solamente los fabricantes de armas. De alguna manera, el Medio Oriente y Colombia aparecen hermanados por un mismo drama.
Estados Unidos aporta ayuda militar por 3,8 mil millones de dólares a Israel, según denunció la representante demócrata por Ohio, Ayanna Pressley. Uno de los problemas que deberá enfrentar Joe Biden además del conflicto en Gaza es la presión del ala izquierda de su propio partido, integrado por un puñado de mujeres de empuje y decisión, como Pressley, Alexandria Ocasio Cortez, Rashida Tlaib e Ilhan Omar. Todas de minorías Pressley es negra, Ocasio hispana, Tlaib musulmana y Omar de origen somalí- y por lo tanto conocedoras de la problemática de los oprimidos. Ellas encabezan el pedido de revisar esa ayuda que, afirman, sirve para someter a los palestinos.
Desde 1999, EE UU ya aportó en ayuda militar unos 10 mil millones de dólares para el Plan Colombia. Fue concebido para “la revitalización social y económica” que dejara en el pasado las con-secuencias del enfrentamiento interno con la guerrilla y para terminar con el tráfico de drogas. Colombia sigue entre los principales productores de narcóticos del planeta y el actual gobierno de Iván Dique, bajo la batuta del “halcón” Álvaro Uribe, deja languidecer los acuerdos de paz con las FARC que firmó su antecesor y ni siquiera abrió el diálogo con el ELN, el otro grupo armado. Al mismo tiempo, da muestras de dejar zona liberada para que paramilitares asesinen a militantes sociales y exdirigentes que aceptaron incorporarse a la vida política.
Tiempo Argentino, 16 de Mayo de 2021
por Alberto López Girondo | May 15, 2021 | Sin categoría
Mientras en la superficie los sectores más enconados de Juntos por el Cambio muestran los dientes ante cada medida que propone la Casa Rosada, aun a los tropezones avanzan algunos acuerdos necesarios para la gobernabilidad. Uno de ellos es el del corrimiento de las elecciones de medio término. Luego de debates y disputas, se estableció que las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se llevarán a cabo el 12 de septiembre, y las elecciones legislativas nacionales ocurrirán el 14 de noviembre.
El tema se venía hablando desde marzo, cuando era evidente que la segunda ola de COVID-19 iba a golpear fuerte en la Argentina. Pero la resolución no era fácil, si es que hay halcones y palomas en la oposición, como señalan algunos analistas, quedan pocos espacios para que los acuerdistas puedan tender puentes en tiempos de pandemia.
En el caso de los comicios, la negociación desde el Gobierno corrió por cuenta del ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quienes establecieron el compromiso de que la ley respectiva tendrá una cláusula cerrojo donde se especifica claramente que el corrimiento es por única vez.
Las suspicacias entre oficialismo y oposición aparecen con más frecuencia a medida que se acerca el período electoral y nada hace pensar que el hecho de posponer la fecha será un incentivo para armonizar el manejo de la cosa pública.
Lo que resulta claro es que el manto de sospecha sobre cada actitud del Gobierno inunda todo el espacio político. Ni siquiera las medidas sanitarias quedan afuera. Fue claro cuando se anunció que para evitar nuevas controversias sobre restricciones sanitarias se habría de elaborar un proyecto de ley marco, a la manera de la que se aprobó en Alemania, que enumera cada medida suplementaria según la cantidad de contagios por millón de habitantes. Aún antes de conocer los detalles de la propuesta, que se llevaría a debatir en el Congreso, dirigentes del macrismo y titulares de diarios la tildaron de un intento de Alberto Fernández por obtener superpoderes.
El conflicto permanente parece una estrategia dirigida a contener a los propios y seducir a aquellos disconformes que adhieren a los postulados libertarios, muy activos desde el principio de las medidas de resguardo sanitario y con mucha cobertura mediática.
Que la pandemia genera irritación y profundiza una crisis económica que viene de antes, no es novedad. Que grupos minoritarios enrolados en planteos antivacunas, antibarbijo o más claramente negacionistas salgan a las calles para mostrar su disidencia fue algo que se vio desde el principio y no debería llamar la atención a esta altura. Lo que despierta sensaciones encontradas es que dirigentes con influencia determinante se cuelguen de ese discurso y lo conviertan en eje del debate político.
Es de temer que esas campañas estarán cada día más sesgadas en plantear una elección entre autoritarismo y libertad. Los halcones de Juntos por el Cambio encontraron un aliciente para avanzar en esa estrategia tras el resultado de las elecciones en la Comunidad de Madrid. La conservadora Isabel Díaz Ayuso disolvió la Asamblea en marzo en busca de un liderazgo que le negaba la composición parlamentaria con la que había llegado al poder en agosto de 2019. El Partido Popular venía golpeado por escándalos de corrupción del más alto nivel y había perdido los favores del electorado conservador en beneficio de un partido centrista como Ciudadanos y un extremista como Vox, directamente neofranquista.
La jugada de Díaz Ayuso era arriesgada y no tuvo empacho en correrse más a la derecha argumentando que si la llamaban fascista era «porque estamos haciendo las cosas bien». Su planteo fue «libertad o comunismo», un mensaje que aparecía como extemporáneo porque ponía a la izquierda y a Unidas Podemos –socia del Gobierno nacional– como una suerte de patrulla perdida de la Unión Soviética.
El resultado fue un aplastante triunfo del PP que dejó a la presidenta a las puertas de disputarle cara a cara al PSOE a nivel nacional y particularmente plantarse ante el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La izquierda se había dividido en 2019 y uno de los fundadores de Podemos, Pablo Iglesias, anunció su retiro de la política «para dejar de ser obstáculo a la unidad». Íñigo Errejón, el otro protagonista de la quiebra, desde Mas Madrid empató con el PSOE, lo que resulta un éxito, pírrico, pero aleccionador. Cuando en una conferencia de prensa le preguntaron sobre los trabajadores que habían dado su apoyo al PP, Errejón respondió: «Es muy importante que quienes aspiramos a gobernar no insultemos al pueblo y que las fuerzas progresistas persuadamos más de lo que regañamos (…) cuando gana el PP es que ha entendido la necesidad de la gente de optimismo y de futuro». Pero agregó que, desde su perspectiva, «ofreció un optimismo con las patas muy cortas, de salida individual y de no recordar lo que nos ha pasado en este año».
Desde Buenos Aires, la titular del PRO, Patricia Bullrich, tuiteó con prontitud: «¡La libertad ha triunfado!». Y puntualizó que felicitaba a Díaz Ayuso «por su firmeza para defender el trabajo y la libertad de los madrileños», para añadir que la presidenta de la Comunidad de Madrid «se rebeló contra las restricciones eternas del Gobierno nacional. En ella nos sentimos representados quienes luchamos por las mismas causas en nuestro país».
Derecha en sintonía
Los vasos comunicantes entre el PP y el partido fundado por Mauricio Macri no son nuevos. El ex jefe de Estado José María Aznar y Macri se sumaron a diversas cruzadas desde la ONG del PP, FAES, y la Fundación Pensar, vinculada con el PRO. En noviembre pasado, Aznar, Macri y un grupo importante de expresidentes latinoamericanos de derecha firmaron la «Declaración de Madrid» donde advertían que la pandemia podría ser una «coartada para frenar, paralizar o postergar la agenda institucional y económica que necesitaba y necesita urgentemente la región».
En febrero, el expresidente adhirió a otro documento, de la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), que cuestiona «el autoritarismo» de los gobiernos expresado en las medidas contra la pandemia del coronavirus, y alerta sobre el avance del populismo. A principios de mayo, en otro foro de la derecha regional, esta vez desde Miami –donde aprovechó para vacunarse pese a que había dicho que no lo haría hasta que el último argentino en situación de riesgo estuviera inmunizado–, criticó el manejo de la pandemia en la Argentina y volvió sobre un concepto al que ya había recurrido con anterioridad, que el populismo es peor que la pandemia. «La democracia está amenazada por el populismo», dijo desde el estrado del Biltmore Hotel.
De ese encuentro participaron entre otros el presidente saliente de Ecuador, Lenín Moreno, quien dijo que hubiera deseado tener un mejor pueblo para haber tenido una mejor presidencia. También estuvo el chileno Sebastián Piñera, que enfrentó protestas masivas desde 2019 que obligaron a elaborar una nueva Constitución para enterrar la que elaboró la dictadura pinochetista. También habló, por Zoom, el colombiano Iván Duque, acusado por la violencia institucional con la que intenta frenar las manifestaciones que comenzaron contra un impuesto regresivo, pero que buscan un cambio de rumbo en ese atribulado país.
Conectados
Una vez más el principal grupo empresario de las telecomunicaciones elude una regulación impuesta por un Gobierno constitucional. Lo ocurrido con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, pese a que fue convalidada por la Corte Suprema de Justicia, vuelve como un mal recuerdo. Hoy, en otro escenario, la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal decreta una medida cautelar en favor de Telecom que suspende temporalmente los artículos 1 al 6 del Decreto de Necesidad y Urgencia 690/2020. Convalidado por el Congreso Nacional, el decreto establece dos cuestiones fundamentales que molestaron a las grandes compañías del rubro. Por un lado, que los servicios de tecnologías de la información y las comunicaciones, así como el acceso a las redes de telecomunicaciones, eran públicos, esenciales y estratégicos en competencia. Y lo más molesto para estos empresarios: que los precios de dichas prestaciones deben ser justos, razonables y regulados por el Ente Nacional de las Comunicaciones (ENACOM). La solícita Sala II de la Cámara salió al cruce de esta injerencia estatal inaceptable que coarta la libertad de ganar mucho dinero. El ENACOM, en tanto, anunció que intentará revertir la medida apelando a la Corte Suprema de Justicia. Lo cierto es que, mientas tanto, millones de argentinas y argentinos que necesitan usar internet y telecomunicaciones como herramienta fundamental para estudiar, trabajar, consumir cultura y entretenimiento, entre otros fines, estarán sometidos a las tarifas que fije el gigante corporativo que resiste toda regulación que se le pretende aplicar. Unos, la inmensa mayoría, intentan estar conectados para vivir. Otros, un puñado de mega millonarios, están conectados con los sectores del Poder Judicial que se imponen a las decisiones del poder político –Legislativo y Ejecutivo– emanado del voto popular.
Revista Acción, 15 de Mayo de 2021
por Alberto López Girondo | May 9, 2021 | Sin categoría
Con un discurso enfocado en la corrupción y el delito, Nayib Bukele ganó popularidad en momentos en que el país era tapa de diarios por la emigración a Estados Unidos de muchas víctimas de la miseria y la violencia. Alcalde primero de Nuevo Cuscatlán con el Frente Farabundo Marti (FMLN) se presentó en los comicios de febrero de 2019 y ganó con 53% de los votos. Desde el fin de la guerra civil que no había necesidad de segunda vuelta.
Con movidas catalogadas como populistas, Bukele se acercó al Estados Unidos de Donald Trump por cierta coincidencia ideológica. Ambos provenían de la actividad privada y se mostraban como antisistema. Pero la pandemia y el cambio de rumbo estadounidense también generó diferencias. Bukele, primero crítico de China, recibió vacunas del gigante asiático y emprendió una apertura que lo muestra como el nuevo mejor amigo de Beijing.
En febrero pasado, en las elecciones de medio término, la agrupación Nuevas Ideas logró más del 66 % de los votos y se llevó 56 de los 84 curules en disputa. Dejó fuera de juego al FMLN y al derechista Arena, que habían gobernado en los últimos 30 años. El lunes pasado la Asamblea Legislativa destituyó al fiscal general y a los jueces de la Sala Constitucional de la Corte Suprema.
Las criticas internacionales no se hicieron esperar. Se trataba de un ataque a la democracia difícil de digerir. “Queremos trabajar con ustedes, comerciar, viajar, conocernos y ayudar en lo que podamos. Nuestras puertas están más abiertas que nunca. Pero con todo respeto: Estamos limpiando nuestra casa… y eso no es de su incumbencia”, se defendió.
Este jueves, un juzgado ordenó la detención del derechista Norman Quijano, prófugo expresidente de la Asamblea, acusado de negociar favores electorales con las pandillas. Este viernes, el parlamento retiró un tributo al mayor Roberto D´Abuisson, responsable del asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero, uno de los hechos que desató la guerra civil (1980 y 1992).
Tiempo Argentino, 9 de Mayo de 2021
por Alberto López Girondo | May 9, 2021 | Sin categoría
La presidenta de la Comunidad de Madrid no esperó que bajara la espuma de la celebración por el rotundo triunfo del martes cuando publicó en el Boletín Oficial del distrito un llamado a licitación para que dos consultoras privadas se encarguen de gestionar la millonada de euros que la Unión Europea destinará para la reconstrucción post pandemia. Isabel Díaz Ayuso, lanzada ya de frente a disputar el liderazgo de la derecha española en todo el país y con aire como para aprovechar el momento tras el batacazo en las urnas- lanzó la convocatoria en los últimos días de abril, pero recién la publicó el miércoles con fecha de vencimiento para este viernes. Mientras tanto, en el oficialismo y los partidos de la izquierda tratan de cauterizar las heridas por la derrota que, en principio, llevó al retiro de Pablo Iglesias, uno de los fundadores de Podemos, la gran esperanza de cambios que se comenzó a gestar en las movilizaciones de los Indignados, hace diez años, y que ahora parece encaminada a un volantazo en el liderazgo.
Pero la pandemia no terminó, a pesar de que el proceso de vacunación está en marcha en toda la península. Lo que si termina este domingo es el Estado de Alarma, a partir de lo cual cada comunidad tendrá la potestad de imponer restricciones según como vengan los casos de contagios y muertes. El dato es que para aplicar cualquier nuevo cierre o incrementar las medidas vigentes tendrán que recurrir a la justicia. También allá se judicializaron las decisiones sanitarias, Canarias, Navarra y Valencia Baleares ya tienen el visto bueno de los tribunales. Madrid aún espera definiciones, aunque la tesitura de la mandataria comunal fue desde el inicio por la apertura.
Para la agrupación de Iglesias, el golpe fue muy fuerte, al punto que el profesor de la Universidad Complutense de Madrid dijo que daba un paso al costado y dejaba todos los cargos públicos, partidarios y que incluso se retiraba de la política. Consideró que había sido un obstáculo -sobre él la derecha lanzó todos los dardos que tuvo al alcance- y que considera que es lo mejor para al sector que representa y supo construir desde 2013. Su pelea con Iñigo Errejón fue un gran error que dejó consecuencias en el gobierno de la capital española y afectó sin dudas el posible control de la Comunidad. Para el argentino Pablo Echenique, vocero del partido, el paso que dio Iglesias es una buena noticia porque permitirá reconstruir la unidad.
Diaz Ayuso, en tanto, no perdió el tiempo y con el concurso para gestionar los fondos de la UE espera convencer de que los hasta 20 mil millones de euros de la UE serán administrados con una transparencia que el PP no fue capaz de demostrar con los últimos gobiernos madrileños.
Para Comisiones Obreras, la confederación sindical ligada al Partido Comunista en su origen, Díaz Ayuso “dilapidará los fondos estatales en pagar a empresas privadas y anular los contratos públicos de los profesionales de refuerzo contagiados”. Es que entre las propuestas a financiar figuran hospitales que consideran innecesarios. Y cuestionan la privatización de los tests de PCR, la contratación de hoteles para alojar a enfermos de coronavirus y de firmas privadas para la vacunación. La crítica es que por el mismo dinero, o menos, podría contratarse a paramédicos. “Riega de dinero a las empresas privadas mientras abandona todos los eslabones de la Sanidad Pública y rescinde los contratos de los profesionales contratados para refuerzo Covid”, acusa CCOO. En el gobierno nacional, a todo esto, Pedro Sánchez busca el modo de capear el temporal. Pero el PP ya huele sangre y espera poder tomarse revancha de la arremetida que en 2018 Sánchez e Iglesias emprendieron para terminar con el gobierno de Mariano Rajoy. En el gobierno nacional, a todo esto, Pedro Sánchez busca el modo de capear el temporal. Pero el PP ya huele sangre y espera poder tomarse revancha de la arremetida que en 2018 Sánchez e Iglesias emprendieron para terminar con el gobierno de Mariano Rajoy.
Tiempo Argentino, 9 de Mayo de 2021
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