por Alberto López Girondo | May 8, 2022 | Sin categoría
A esta altura del año 1945, las tropas alemanas estaban derrotadas en todos los frentes, pero aún no se habían enterado porque hasta el 30 de abril un líder desquiciado y un grupo de adláteres refugiados en un búnker no querían asumir la realidad. La rendición incondicional se produjo el 9 de mayo, cuando los últimos vestigios de resistencia al Ejército Rojo en Berlín recibieron la orden de entregar las armas. Se ponía así punto ¿final? a una masacre que costó la vida de hasta 70 millones de seres humanos entre soldados y población civil, más otros 6 millones que fueron asesinados en campos de concentración de una manera espeluznante y que devastó a países enteros, para crear un nuevo orden mundial sobre tanta tumba desconocida.
A 77 años de aquella barbarie en la parte del mundo que se jactaba de ser el faro de la humanidad, una guerra en Ucrania despierta nuevas alarmas. ¿Realmente terminó la II Guerra Mundial o el 24 de febrero Vladimir Putin dio la orden de abrir una caja de Pandora que a duras penas se mantenía en sordina y que acarrea imprevisibles consecuencias?
Más allá de estas disquisiciones, persisten controversias sobre las cenizas de aquellas masacres. Por diferencia horaria, en Occidente se establece como fecha para el armisticio el 8 de mayo, mientras que en los países orientales de recuerda el Día de la Victoria el 9. Para los rusos, herederos de la tradición soviética pero también de la memoria de lo que llaman la Gran Guerra Patria, fue el día del triunfo sobre el nazismo, que había provocado 27 millones de muertos en los territorios de la URSS. Para Hollywood y el imaginario posterior, la guerra fue el gran triunfo de los estadounidenses, que perdieron solamente 200 mil soldados y ningún civil.
Como justificación para el inicio de la operación militar en Ucrania, el presidente Putin señaló que tenía como objetivo “desmilitarizar y desnazificar” al país, que tras el golpe de estado de 2014 quedó en manos de una cúpula ligada a milicias que abrevan en aquellas organizaciones anticomunistas que se aliaron a los nazis en la ofensiva alemana de junio de 1941. Esas fuerzas que no dudan en utilizar simbología nazi estaban masacrando a pobladores de etnia o lengua rusa en el Donbass, sin que las denuncias de Moscú tuvieran eco en los países occidentales, al punto que los tratados de Minsk nunca fueron respetados por Kiev, sin mayores represalias por las desobediencias a mandatos en que estaba implicada hasta la ONU. Pruebas para sostener esta versión de los hechos hay sobradas, incluso de la participación de agentes de EE UU y la Otan en el entrenamiento y el apoyo logístico.
La invasión del 24F, según la óptica occidental, fue pensada como un sencillo un paseo para ocupar Kiev y someter a los ucranianos antes el 9 de mayo, cosa de que Putin pudiera celebrar su propia victoria sobre los nazis. Ahora, tanto el gobierno de Volodimir Zelenski como voceros occidentales especulan con que Rusia prepara el recordatorio del 9M con algo grande. Desde la declaración formal de guerra, la ocupación de todo el sur ucraniano hasta Trasnistria, como puestos a imaginar, hasta un bombardeo nuclear. El papa Francisco también cree que los rusos preparan una “celebración” especial, y mientras espera una respuesta a su proposición de encontrarse con Putin para tirar líneas hacia un cese el fuego, dijo que el líder húngaro Víktor Orban fue quien le aseguró que “el 9 de mayo todo habrá terminado”.
Para quienes pensaron que no habría un 24F es difícil desmentir cualquiera de estas hipótesis. En todo caso, como ya pasó en otras ocasiones en los últimos años, lo seguro es que habrá dos homenajes. Uno en Francia, en la tumba del soldado desconocido, a horas de que Emmanuel Macron sea investido para un segundo mandato, y otro en Moscú. Putin dijo que no iba a ser algo grande porque no era “un número redondo”. O sea, es un aniversario que no termina ni el 0 ni en 5, por eso no invitaría a ninguna personalidad. Tampoco él fue invitado a Paris, como viene ocurriendo en los últimos 9 de mayo. La agencia rusa Sputnik, en tanto, informó que este año se realizará la marcha del Regimiento Inmortal en 88 países, uno de ellos, la Argentina. Se trata de una movilización de personas que portan las fotos de familiares que murieron en la II Guerra Mundial.
Pero este mismo 9 de mayo, el Europarlamento realizará un acto en homenaje al Día de Europa, donde se presentarán propuestas para el futuro del continente en un momento crucial de su historia. Un día como ese, pero en 1950, el entonces canciller francés Robert Schumann presentó la Declaración que lleva su nombre para consolidar las bases de una pacificación duradera en esa belicosa región del planeta teñida de sangre por siglos, mediante una propuesta para la administración conjunta de dos recursos indispensables para el desarrollo industrial autónomo y por el que habían peleado por añares entre galos y germanos: el hierro y el carbón,
La Comunidad Europea del Carbón y el Acero fue la base para el Mercado Común Europeo y antecedente de la actual Unión Europea, que ahora teme por su futuro en una guerra que nuevamente golpea a sus puertas.
El mensaje de China a la Otan
Los chinos tienen otra fecha para recordar este fin de semana. Y para pasar factura. Se trata de un nuevo aniversario del 7 de mayo de 1991, cuando fuerzas de la Otan bombardearon la embajada de China en Belgrado y causaron la muerte de tres periodistas y heridas en más de 20 diplomáticos de esa nacionalidad.
El mensaje del vocero de la cancillería, Zhao Lijian, no podía ser más claro: “China nunca olvidará el bombardeo”. El portavoz señaló, según un cable de la agencia oficial Xinhua, que «la Otan afirma ser una organización defensiva, pero ha violado repetidamente el derecho internacional y ha librado guerras deliberadamente contra países soberanos, lo que ha socavado la paz mundial y regional y ha matado y desplazado a un gran número de civiles inocentes».
Para que no queden dudas de que relacionaba con la actualidad ese hecho registrado en los tramos finales de la cruenta disolución de Yugoslavia –una guerra civil alentada por EE UU y la Otan– Zhao indicó que la organización atlántica llevó a cabo cinco oleadas consecutivas de expansión hacia el este después de la Guerra Fría “que no hicieron a Europa más segura, sino que sembraron la semilla del conflicto entre Rusia y Ucrania, reavivando la guerra en el continente europeo”.
En otro tramo de la conferencia de prensa Zhao sostiene que la Otan “debe hacer los ajustes necesarios, abandonar la mentalidad de la Guerra Fría y dejar de provocar la confrontación de bloques y de crear tensiones en Europa, Asia Pacífico y el mundo”.
Tiempo Argentino, 8 de Mayo de 2022
por Alberto López Girondo | May 8, 2022 | Sin categoría
Joe Biden activó apretó todos los timbres para que el Congreso le apruebe el paquete de 33.000 millones de dólares destinado a sostener la guerra en Ucrania. Incluso se presentó ante los mayores lobistas de la guerra en Estados Unidos. Lo hizo este martes en la planta de Lockheed Martin en Alabama, donde alabó las virtudes del misil Javelin, y recordó que las acciones militares cuestan plata. “Como dije desde un principio, esta pelea no va a ser barata. Pero ceder a las agresiones sería aún más costoso. O respaldamos al pueblo ucraniano mientras defiende a su país, o nos mantenemos al margen mientras Rusia continúa con sus atrocidades y agresiones”. Las imágenes de su discurso no podían ser más elocuentes: de fondo, los misiles, a un costado, un cartel indicaba “de pie con Ucrania”. De una manera siniestra, todos los presentes viven de esas muertes lejanas, aunque sean los que limpian los baños de ese edificio.
Pero se acerca la campaña para los comicios de medio término de noviembre y los republicanos no se van a entregar así nomás a una jugada que le puede dar apoyo a los demócratas. Salvo el congresista por Illinois Adam Kinzinger, de un sector no aliado de Donald Trump en la interna republicana, que presentó un proyecto para una AUMF (Autorización para el Uso de la Fuerza Militar, en inglés) que permitiría desplegar tropas a voluntad en caso de que «Rusia use armas químicas, biológicas o nucleares en Ucrania». Un AUMF de 2002 liberó a George W. Bush para invadir Irak en pos de armas de destrucción masiva que nunca se encontraron.
Desde Moscú, el portavoz del Ministerio de Defensa, Ígor Konashenkov, informó que la aviación rusa destruyó una concentración de armamento provisto a Ucrania por EEUU y países europeos. «En total desde el inicio de la operación militar especial fueron destruidos 152 aviones, 112 helicópteros, 762 drones, 295 sistemas de misiles antiaéreos, 2.895 tanques y otros vehículos blindados, 333 lanzacohetes múltiples, 1.364 unidades de artillería de campaña y morteros, así como 2.716 unidades de vehículos militares especiales», detalló.
En el campo de batalla, hubo un nuevo intercambio de prisioneros, y según la viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk, 41 ucranianos, entre ellos 13 civiles, volvieron a sus hogares. No se informó de los rusos liberados a cambio. Las hostilidades proseguían en la zona de Mariupol y específicamente en la acería Azovstal, reducto simbólico para ambos contendientes. Según la información disponible, otras 50 personas fueron evacuadas de la gigantesca siderúrgica, con lo que el número total asciende a 176. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se había reunido con Vladimir Putin y Volodimir Zelenski para acordar la participación del organismo y la Cruz Roja en la evacuación de la ciudad portuaria, varias veces suspendida por ataques que cada parte atribuye al enemigo.
En los sótanos y extensos túneles de Azovstal había un puñado de civiles, pero fundamentalmente, militares. Para Kiev, son soldados regulares, para Moscú, la mayoría son milicianos nazis del Batallón Azov y mercenarios extranjeros. Uno de ellos, el general canadiense Trevor Cadieu, habría sido capturado por las tropas rusas cuando intentaba huir.
Se trata de un personaje controvertido que efectivamente se había sumado a las fuerzas ucranianas, aunque no hay confirmación sobre su captura. Ascendido a teniente general, Cadieu (Kadier para los rusos) estuvo en Bosnia y Afganistán como comisionado militar y con esos antecedentes estaba a punto de convertirse en el nuevo comandante del ejército canadiense a fin de año. Pero en setiembre salieron a la luz antiguas denuncias sobre “mala conducta sexual”, se bajó de la lista y dejó el ejército.
Cuando el gobierno informó que se había ido a Ucrania, una de las mujeres que lo había denunciado dijo que estaba impactada porque le hubieran dejado salir del país ante esas acusaciones.
Abusos
El día de la Mujer del año 2021, la teniente coronel Eleanor Taylor renunció al ejército canadiense hastiada de que no se investigaran abusos sexuales dentro de esa fuerza. Uno de los denunciados, Trevor Cadieu, dejó el arma y fue a Ucrania a luchar contra Rusia. «Es otra vez un civil, es su voluntad», dicen en la cartera de Defensa en Otawa.
Tiempo Argentino, 8 de Mayo de 2022
por Alberto López Girondo | Abr 29, 2022 | Sin categoría
John Kenneth Galbraith fue un economista estadounidense nacido en Canadá que ocupó el cargo de subdirector de la Oficina de Administración de Precios durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt en 1940 y luego fue asesor de John Kennedy y embajador en la India en 1961. Es decir, siempre estuvo ligado a sectores considerados “progresistas” dentro del Partido Demócrata y sería algo así como un keynesiano “portador sano”. Escribió infinidad de libros –con un estilo sencillo, esclarecedor y hasta divertido– durante su dilatada vida. Murió a los 97 años en 2006, en plena lucidez, o sea que tuvo mucha tela para cortar en esos años.
En uno de sus trabajos, La sociedad de la opulencia, de 1958, señala que desde el fin de la II Guerra Mundial surgió una puja ideológica en EE UU entre los conservadores y los liberales acerca del gasto público como impulsor de la economía del país. La forma de resolver la cuestión, desliza, fue que los conservadores abrazaron la doctrina keynesiana y abdicaron del monetarismo porque finalmente el Estado gastaba el dinero en armas “para proteger a los ricos de la amenaza comunista”. Así, todos votaban para solventar las aventuras en Corea y Vietnam sin reparar en gastos.
En 1992 retoma el asunto en La cultura de la satisfacción, donde agrega que desde entonces “ningún político, fuese cual fuese su identificación partidista, podía permitir que se dijera que era «blando con el comunismo». Dada la necesidad de evitar semejante calumnia y consciente de que el poder militar era decisivo para una resistencia eficaz, no podía votar sin riesgo contra las asignaciones destinadas al aparato militar o a su arsenal armamentista”.
De estos años es el enorme presupuesto de la administración de Ronald Reagan en la llamada “Guerra de las Galaxias”, un proyecto, destaca Galbraith, que se llevó adelante “a pesar de la opinión prácticamente universal de científicos e ingenieros competentes de que no había ninguna base racional que permitiese suponer que funcionaría”. Y agrega, lapidario: “Los gastos de defensa, como las operaciones de socorro a bancos y cajas de ahorro, a diferencia de los gastos en educación o en ayuda social en barriadas urbanas, beneficiaba a individuos –ejecutivos, científicos, ingenieros, miembros de grupos de presión, trabajadores de la industria armamentística– sólidamente instalados en el amplio electorado de la Satisfacción”. Como «Cultura de la Satisfacción» define a una Mayoría Electoral Satisfecha que es la que decide las elecciones en cualquier país del mundo, y especialmente en Estados Unidos.
Si cuando escribió Galbraith el gasto militar había aumentado de 142 mil millones de dólares a 299 mil millones entre 1980 y 1990, ni bien asumió el cargo Joe Biden, en enero del año pasado, llevó ese presupuesto a 760 mil millones de dólares. Entre los objetivos de lo que llamo el plan BBB (Build Back Better, Reconstruir Mejor) que presentó en su campaña electoral, figuran proyectos para obras públicas, salud, conectividad.
El rubro infraestructura, por 1,2 billones de dólares, logró pasar el filtro del Congreso. Pero de la iniciativa original de destinar 3,5 billones de dólares a programas sociales, se pasó primero a 2,2 billones por la reticencia de los republicanos en la Cámara de Representantes y terminó aprobado en 1,75 billones en noviembre pasado. El rechazo de dos senadores demócratas, Joe Manchin y Kystern Sinema, durmió el BBB en la Cámara Alta hasta ahora.
“La Casa Blanca está desesperada por obtener victorias en el Congreso, ya que la aprobación del presidente cae en las encuestas y se prevé que el partido pierda el control de al menos una cámara del Congreso en las elecciones de mitad de período de noviembre. Los expertos advierten que los legisladores tienen solo semanas para aprobar cualquier legislación antes de que los miembros del Congreso abandonen Washington para comenzar la campaña”, refleja un artículo del Financial Times firmado por Kiran Stacey este jueves.
Si Galbraith no estaba muy equivocado –y no hay razones para creer otra cosa– la “ayuda” a Ucrania por 33 mil millones saldrá rápidamente.
Tiempo Argentino, 29 de Abril de 2022
por Alberto López Girondo | Abr 29, 2022 | Sin categoría
La visita del domingo pasado a Kiev de Antony Blinken, secretario de Estado, y Lloyd Austin, de Defensa, resultó muy ilustrativa de la estrategia estadounidense desplegada en el este europeo, que era obvia por documentos que circulan desde hace años pero que hasta ahora no había sido evidenciada de manera tan clara por el gobierno. Blinken prometió más ayuda económica a Ucrania para sostener la guerra contra Rusia y este jueves el presidente Joe Biden anunció un plan de 33 mil millones de dólares en “ayuda”. Austin, general de cuatro estrellas y a la sazón jefe del Pentágono, fue aun más explícito: «Queremos ver a Rusia debilitada al punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania. Ya perdió mucha capacidad militar, y muchas tropas, para ser franco, y quisiéramos que no pueda reconstituir rápidamente esa capacidad».
Desde la Casa Blanca, Biden dijo que “ceder” ante Rusia no es una opción para los países occidentales. «El costo de esta pelea no es barato. Pero ceder ante la agresión va a ser más costoso si permitimos que suceda», avanzó el mandatario. Luego pidió urgencia a los legisladores para sostener la iniciativa que, entre otras cuestiones, contempla 20 mil millones de dólares en asistencia militar que, en una respuesta típica del far west, debería servir para que “armas y municiones vayan al pueblo ucraniano”. En un momento de baja de popularidad (ver aparte) parece una medida destinada a recuperar iniciativa puertas adentro.
El resto de los fondos pedidos por Biden al Congreso sería destinado a que el gobierno de Volodimir Zelenski pueda “responder a la crisis inmediata” generada por la guerra, otros 3000 millones para enfrentar el alza de alimentos y una cantidad no totalmente determinada para apoyar a “medios independientes” de comunicación.
La ofensiva estadounidense no se guarda ningún as debajo de la manga, al punto de que Biden visitará este martes la fábrica de la Lockheed Martin en Alabama, donde se producen los misiles Jevelin. Por otro lado, es bueno recordar que el general Austin, entre 2016 y 2021 –ya retirado del servicio– integró la junta directiva de Raytheon Tecnologies, el otro gran fabricante de armamento estadounidense. También tuvo un carguito en la minera Nucor y en Tenet Healthcare, de servicios de salud, pero esa es harina de otro costal.
Austin se dio tiempo en Kiev para alentar a las tropas ucranianas como un comandante detrás de escena: «La primera cosa para ganar es creer que se puede ganar. Y ellos están convencidos de que pueden ganar”, dijo. «Y pueden ganar si tienen buenos equipamientos, el apoyo adecuado», agregó.
Más armas para la guerra
Pero no solo EE UU apuesta a incrementar sus aportes militares a Ucrania. Alemania, violando autorrestricciones desde el fin de la II Guerra Mundial para el caso de regiones en conflicto, anunció el envío de tanques Guepard. Francia no se queda atrás, y se sumó con cañones Caesar, mientras que el Reino Unido presenta en esa trágica exposición armamentística sus misiles Starstreak.
Para no quedar atrás, Rusia reconoció este viernes que había sido responsable del ataque en Kiev durante la visita del secretario general de la ONU, Antonio Guterres. El ataque provocó la muerte de la periodista Vira Hyrych, productora en la emisora Radio Free Europe/Radio Liberty, financiada por EE UU. El Ministerio de Defensa ruso dijo que se trató de un artefacto de alta precisión y largo alcance contra los talleres del fabricante de misiles Artyom.
Guterres, que había estado antes en el Kremlin con Vladimir Putin, viajó a Kiev con el objetivo de acercar posiciones para un eventual acuerdo de paz auspiciado por Naciones Unidas. El portugués condenó el ataque, mientras que su vocero, Saviano Abreu, señaló que «es una zona de guerra, pero causa conmoción que esto haya ocurrido cerca del lugar en que nos encontrábamos».
En el campo de batalla, las tropas rusas se siguen extendiendo en el este del país y ya desde la Otan advertían que iban a seguir hacia el oeste para establecer un corredor con Trasnitria, el sector prorruso de Moldavia. Desde Moscú, sin embargo, la vocera de la cancillería María Zajarova protestó por los “intentos de implicar” a esa región reconocida por el gobierno de Putin como república independiente. «Estamos preocupados por el aumento de las tensiones en Transnistria», dijo Zajarova en relación con un par de explosiones registradas en la semana y catalogadas como actos terroristas. Putin fue más lejos y advirtió que tomará represalias contra los países que intenten extender el conflicto.
Combustibles en disputa
El otro campo de batalla es la provisión de combustible a los países europeos. Causó rechazo la decisión de la empresa Gazprom de cortar el suministro a las distribuidoras de Polonia y Bulgaria hasta que no paguen los servicios ya prestados en rublos, de acuerdo al decreto del Kremlin del 1 de abril pasado. Para los líderes europeos, se trata de una extorsión. “Europa tiene la capacidad de sustituir el gas que le provee Rusia”, alentó sin embargo Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea. Desde Washington consideraron que es una forma de eludir las sanciones impuestas contra Rusia desde la invasión del 24 de febrero. «No permitiremos que use su petróleo y gas para evitar las consecuencias de su agresión», dijo Biden.
Pero para las autoridades rusas se trata no solo de otra forma de combate sino de una necesidad imperiosa, ya que otro modo de cobrar por sus exportaciones implicaría correr el riesgo de nuevos bloqueos a sus fondos, como ya ocurrió con unos 300 mil millones de dólares del Banco Central incautados en el Oeste y otros 30 mil millones en activos.
De todas maneras, la medida parece haber sido efectiva ya que, sin levantar polvareda, ya otros países usaron rublos para pagar por el gas. Y el Banco Central ruso volvió a recortar la tasa de interés del 17% al 14%. En febrero había sido elevada al 20% ante las primeras sanciones contra activos y bancos rusos.
El gobierno de Zelenski, en tanto, ya dijo que espera poder hacerse de todos los activos a su alcance para financiar la reconstrucción del país, según adelantó el primer ministro Denys Shmyhal en su cuenta de Telegram.
El miércoles, mientras tanto, fueron intercambiados un piloto ruso y un exinfante de marina estadounidense en Turquía a instancias del mandatario turco Recep Tayyip Erdogan, que sigue teniendo línea directa con Putin y aspira a ser un actor importante para acercar posiciones entre Moscú y Kiev. «
China pide explicaciones por armas biológicas
Tan Kefei, portavoz del Ministerio de Defensa Nacional de China, acusó a Estados Unidos de ser el verdadero creador de las crisis biológicas y reclamó que Washington aclare sus actividades biomilitares. El vocero, según un cable de la agencia oficial de noticias Xinhua, dijo que las actividades biomilitares emprendidas por Estados Unidos en violación de la Convención sobre Armas Biológicas (CAB) «se han convertido en una fuente de preocupación para los miembros de la comunidad internacional, incluyendo a China».
«La parte china considera que esta es una importante cuestión de seguridad que la parte estadounidense debe aclarar», indicó Tan, quien se refirió a la evidencia de que el ejército estadounidense utilizó armas biológicas en la década del ’50 en la guerra de Corea, incluyendo la zona que limita con China, «un hecho que historiadores estadounidenses han reconocido en público».
El portavoz también recordó el agente naranja durante la guerra de Vietnam, que causó un daño irreparable al pueblo y medio ambiente de Vietnam.
«Estados Unidos es el único país del mundo que ha utilizado armas de destrucción masiva, incluyendo armas nucleares, químicas y biológicas, contra otros países», señaló Tan. «Existe un creciente número de preguntas realistas que no es posible evadir», agregó Tan, para destacar luego que Estados Unidos reconoció que tiene 336 laboratorios biológicos en 30 países, entre ellos, centros de investigación biológica en Ucrania con el apoyo de Estados Unidos, que teme que caigan en manos rusas.
Tiempo Argentino, 29 de Abril de 2022
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