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Sin reelección

Sin reelección

En una semana caliente por la suba desorbitada del dólar y la escasez de liquidaciones de las exportaciones del agro, donde no faltaron chicanas internas y «filtraciones» de presuntas movidas contra el ministro de Economía, a pocas horas del inicio de la cumbre del Consejo Nacional del Partido Justicialista el presidente Alberto Fernández anunció en un video de algo más de siete minutos que difundió en su cuenta de Twitter que no sería candidato para un segundo mandato.
Bajo el título de «Mi decisión», el primer mandatario salió al cruce de cuanta especulación había en torno a cómo se iba a parar frente a la campaña que se desarrollará en medio una situación económica bastante dramática –una inflación del 7,7% en marzo y presiones devaluatorias constantes–, y adelantó su paso al costado.
En el video Fernández hace un recuento de las calamidades que tuvo que enfrentar su gestión casi desde el primer día. «Recibimos un país endeudado, en recesión, en default, con alta pobreza e inflación y debimos enfrentar una pandemia, una guerra y en este momento las consecuencias de una brutal sequía. En medio de tantos avatares volvimos a crecer», afirmó, para concluir ese balance asegurando tener «la certeza de no haber tomado una sola medida en contra de nuestro pueblo».
El jefe de Estado también dejó mensajes hacia adentro del Frente de Todos (FdT), como reivindicar la celebración de las PASO para dirimir las candidaturas. La frase con la que aludió a esta instancia electoral no podía ser más clara. «Démosle la lapicera a cada militante», reclamó, rememorando una mención de la vicepresidenta sobre las atribuciones que tiene todo presidente argentino.
Alberto Fernández es el tercer jugador de peso en el escenario nacional que decide declinar su participación en las presidenciales de este año. Primero fue Cristina Fernández, cuando habló en el marco de la causa Vialidad y afirmó que todo ese proceso judicial no tiene otro objetivo que sacarla de la lucha política. «No voy a ser candidata a nada, mi nombre no va a estar en ninguna boleta», dijo en diciembre pasado. Luego aclaró: «Ni renunciamiento ni autoexclusión, acá hay proscripción».
El líder del PRO y expresidente, Mauricio Macri, también se bajó de la contienda, a fines de marzo. Su renuncia fue leída como forzada por encuestas en las que el recuerdo de su gestión entre 2015 y 2019 generaba más rechazo que adhesiones en el electorado en general. También hubo facturas que le pasaron los posibles rivales en el partido que fundó –en primer lugar el acalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta– y socios en la coalición de Juntos por el Cambio pertenecientes a la UCR, como el gobernador jujeño Gerardo Morales.
El próximo presidente asumirá el cargo cuando se cumplan exactamente 40 años de la recuperación de la democracia, como recordó Fernández. En este período los recambios en el Poder Ejecutivo fueron bastante turbulentos en algunos casos. Raúl Alfonsín no pudo por pocos meses completar su período, entonces de seis años. Tras la reforma constitucional de 1994, con la habilitación del balotaje, solo Carlos Menem y Cristina Fernández completaron dos mandatos. Fernando de la Rúa tuvo que irse antes de tiempo por el derrumbe de la convertibilidad, Néstor Kirchner prefirió no ir a un segundo turno y le dejó su lugar a Cristina y Macri intentó jugar su segundo tiempo pero perdió hace cuatro años.
Este nuevo período también está atravesado por una profunda crisis a todo nivel y por la disputa entre dos modelos de país, mientras algunos agitan el fantasma de la dolarización total de la economía. Las dos coaliciones mayoritarias tienen ahora el camino bastante más despejado para desplegar sus estrategias, aunque del lado del FdT ciertamente no son pocos los que esperan que Cristina Fernández cambie de idea. En todo caso hay un final abierto para nuevas figuras de la política nacional en este crispado escenario en el que crecen espacios peligrosamente corridos hacia la ultraderecha. 

Revista Acción, 21 de Abril de 2023

Mirando al sur

Mirando al sur

Por un momento, Neuquén pareció el centro del universo político argentino. Si bien junto con Río Negro abrieron el calendario electoral de 2023, en la provincia del yacimiento de Vaca Muerta se podía dar un cambio de paradigma que podría derramar en el resto del territorio. Finalmente, el ex vicegobernador –y actual diputado nacional– Rolando Figueroa dio el batacazo y, por escaso margen, terminó con 60 años de supremacía del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Pronto, muy pronto, los representantes del PRO a nivel nacional se subieron a la ola para declarar como propio el triunfo, una interpretación que tiene sus bemoles.
En Río Negro, sin embargo, el senador nacional y exgobernador Alberto Weretilneck se impuso por amplio margen sobre Aníbal Tortoriello, que sí salió a la cancha con la camiseta oficial del PRO, algo que no tuvo la misma repercusión ni en el partido macrista ni en los medios afines.
El mayor impacto de este domingo sin dudas fue el de Neuquén, una provincia rica en recursos energéticos y donde se asienta la gran esperanza para la llegada de dólares que necesita la economía nacional. Desde 1962 el poder político está en manos del partido fundado bajo el halo del peronismo, por entonces proscripto, y comandado desde el primer día por miembros de la familia Sapag. Que haya gobernado ininterrumpidamente durante seis décadas implica que lo hizo incluso durante las dictaduras que se sucedieron en el tiempo y tras el regreso de la democracia.

Por un dedo
Figueroa, de hecho, fue parte del riñón del MPN y acompañó a Omar Gutiérrez como vicegobernador entre 2015 y 2019. La cúpula partidaria –quizás debiera decirse el caudillo partidario, Jorge Sapag– le bajó el dedo pulgar para candidatearse en nombre de la agrupación a pesar de haber ganado las PASO en 2021 y designó con el índice a Marcos Koopermann.
Grueso error político: el contador público, de 54 años, vio que tenía posibilidades y tejió alianzas de lo más variadas aprovechando que las coaliciones nacionales tienen fuertes enfrentamientos internos locales y mediante un puñado de colectoras alcanzó casi el 36% de los votos, contra poco más del 33% del actual vicegobernador.
Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich se apuraron a festejar el resultado obviando que Mario Pablo Cervi, de Juntos por el Cambio Neuquén, apenas obtuvo el 4,19% de los sufragios y que en el conteo final para Figueroa, la boleta del PRO –Lista 64– solo llegó a 4,43%. El partido creado por el ahora gobernador electo, Comunidad, consiguió 8,25% de votos. El resto de los apoyos fue de fuerzas contrarias al MPN, entre las que estuvo el Partido Socialista, el Frente Grande y sectores del peronismo desperdigados del Frente de Todos. La fórmula que iba con la marca de La Cámpora, Ramón Rioseco-Ayelén Gutiérrez, superó el 12% y quedó en tercer lugar.
«Como nos mostraron los muchachos de la selección en Qatar, estoy más convencido que nunca de que estamos ante un cambio de era», tuiteó Macri. «Celebro el cambio de rumbo que eligieron los neuquinos. No tengo dudas de que es el camino a la transformación del país», se sumó HRL, quien no dejó pasar el dato de que el comicio neuquino había sido con boleta única electrónica, «como lo vamos a hacer en la Ciudad de Buenos Aires».
La que salió a marcar la cancha fue Elisa Carrió, que sí se jugó por Cervi –como lo hizo la UCR– y consideró que el triunfo de Figueroa habilita muchos negocios laterales con empresarios de otros lugares, algunos vinculados con dirigentes del PRO». Luego acusó a Macri de querer romper con JxC para «estar con Javier Milei».
Weretilneck vuelve a gobernar Río Negro luego de un impasse de cuatro años –no pudo reelegir en 2019 porque la Constitución no se lo permitía– con el apoyo del sector peronista que se referencia en el también senador nacional Martín Doñate. Así, entre casi 31% y 11% del espacio de su colega en la Cámara Alta, llegó al 41,79% de voluntades contra el 25,13% de Tortoriello, que con el sello Cambia Río Negro sí tenía el aval del PRO y la UCR nacional.
El FdT, a su vez, no fue frente ni fue de todos, y Silvia Horne recibió el10,43% de los votos, Gustavo Casas el 4,75% y Aníbal Zamaro llegó al 3,31%. Por eso a esta altura no dejan de pasarse facturas. El que festejó aquí fue el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, con un fuerte guiño a la interna. «Río Negro volvió a respaldar a un proyecto que crece a partir de acuerdos», tuiteó.
El sector «libertario», en tanto, cosechó un 8% de sufragios en Neuquén, con el conductor televisivo Carlos Eguía, quien se quejó de que el ganador se impuso gracias a las colectoras, lo cual no deja de ser cierto. En Río Negro, a su vez, el candidato de Milei, Ariel Rivero, pasó por poco un 9%. A nivel perspectiva nacional no parece mucho, pero es el mismo piso que los partidos ultraderechistas europeos alcanzaron en sus primeras incursiones electorales.
El Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad quedó muy distanciado de la discusión. En Río Negro, Gabriel Musa terminó en séptimo lugar, con un poquito más del 3%, una cifra similar a la que en Neuquén logró Patricia Jure.

Revista Acción, 17 de Abril de 2023

Lula y Xi Jinping avanzan hacia acuerdos por fuera de la dictadura del dólar

Lula y Xi Jinping avanzan hacia acuerdos por fuera de la dictadura del dólar

Lula fue sorprendido en Beijing en la tradicional parada militar con que se acostumbra a celebrar la visita de un personaje ilustre. El acontecimiento requería una simbología acorde, de modo que en su recorrida junto al anfitrión, el presidente Xi Jinping, la banda tocó un tema de Ivan Lins, el creador de tantos temas de la época de oro de la música popular brasileña. El elegido no podía ser más adecuado a lo que buscaban mostrar: Novo tempo (Nuevo tiempo), grabado durante la dictadura promovida por EE UU y que dice, entre sus estrofas: “a pesar de los castigos, estamos crecidos, estamos atentos, estamos más vivos (…) A pesar de los peligros, de la fuerza más bruta, de la noche que asusta, estamos en la lucha”.

Lula y Xi, en efecto, sellaron una alianza Sur-Sur que representa el mayor peligro para la Casa Blanca en esta parte del mundo, a 200 años de la Doctrina Monroe, que entendía que el “hemisferio sur” es su patio trasero y ninguno de afuera tiene por qué meter sus manos en este plato exclusivo.

«Es preciso que Estados Unidos pare de incentivar la guerra (en Ucrania) y comience a hablar de paz, es preciso que la Unión Europea comience a hablar de paz», dijo a los periodistas antes de partir hacia Emiratos Árabes Unidos, otro grano en el trasero de Washington (ver aparte). Lula quiere intermediar entre Moscú y Kiev, aunque ya el presidente Volodimir Zelenski adelantó que no piensa en renunciar a Crimea.

La moneda en el aire

Pero no es esto lo que más preocupa en Estados Unidos. En su gira por China, Lula asistió en Shangai a la asunción de Dilma Rousseff en el banco central de los BRICS (ver aparte) y ya que estaba, recorrió la planta de Huawei, el gigante de las telecomunicaciones que lidera el desarrollo de la tecnología 5G y que por tal motivo ordenó cancelar el gobierno de Donald Trump.

«Por primera vez se establece un banco de desarrollo de alcance global sin la participación de los países desarrollados en su fase inicial. Libres, por tanto, de las cadenas de las condicionalidades impuestas por las instituciones tradicionales a las economías emergentes. Y más: con la posibilidad de financiar proyectos en moneda local», puntualizó Lula, quien destacó que entre esos organismos está el FMI, “que pone el cuchillo en la garganta (…) asfixia a países como Argentina”. Gesto que llevó a una declaración de Alberto Fernández. “No podemos dejar que nos asfixien”; dijo, mientras el ministro Sergio Massa negocia con la cúpula del Fondo nuevas condiciones para el crédito que tomó Mauricio Macri.

La hegemonía del dólar entró en una fase de pelea de fondo desde las sanciones aplicadas a Rusia, entre las cuales figuró en primer lugar la incautación de los fondos en dólares que el gobierno de Vladimir Putin tenía depositados en bancos occidentales, unos 300.000 millones de dólares. Fue una señal de que no resulta confiable el sistema financiero que aún rige en el mundo y eso se vio reflejado estos últimos meses con la caída del Silicon Valley y del Signature Bank en EE UU pero también del Credit Suisse.

Rubio con temores

El que la vio clarita fue el senador republicano Marco Rubio, que normalmente expresa lo más rancio del imperialismo estadounidense, como buen heredero de los cubanos exiliados en Miami. Durante una entrevista con el Canal Fox –trumpista si los hay- previo a la gira de Lula, dijo que el acuerdo que ya en enero habían firmado Brasil y China para comerciar en monedas locales “da la vuelta al dólar”.

Y mostró el revés de la trama de lo que en realidad molesta y preocupa en este escenario global. Si esto sigue por ese camino, señaló, “en cinco años habrá tantos países que realicen transacciones en monedas distintas al dólar que no tendremos la capacidad de sancionarlos”.

En otras intervenciones del ultraconservador indicó que “la supremacía productiva de los astilleros chinos supera ampliamente a la de los estadounidenses”, lo que a un plazo no demasiado largo amenaza el control de la navegación por los mares del mundo en que EE UU basa gran parte de su poderío.

Rubio tampoco perdió ocasión de pasarle factura al presidente francés, Emmanuel Macrón, por recientes declaraciones tras su visita a China en la que dijo que Europa debe ser más independiente de Estados Unidos y convertirse en una tercera pata del dominio del planeta, en una mesa a la que suma por obvias razones al gigante asiático.

«La pregunta que los europeos deben responder es: ¿nos interesa acelerar una crisis en Taiwán? No. Lo peor sería pensar que los europeos debemos convertirnos en seguidores en este tema y seguir el ejemplo de la agenda de EE UU y tener una reacción exagerada de China”, dijo Macron.

La respuesta de Rubio no podía ser más clara. Se preguntó si Macron habla por si mismo o por su continente. “Si Europa no va a tomar partido entre los Estados Unidos y China sobre Taiwán, entonces quizá tampoco debamos tomar partido en el conflicto ucraniano», espetó en un video en su cuenta de Youtube.

Macron, a todo esto, ni bien volvió de Beijing se apuró a promulgar la ley de reforma previsional contra la que trabajadores, sindicatos y estudiantes se vienen manifestando hace meses. Habrá novedades.  «

Los nuevos amigos y la paz en Yemen

En 1971, el presidente Richard Nixon decretó la inconvertibilidad del dólar con el oro. Hasta entonces, cada verde circulante debía tener una contraparte en dorado metal depositado en Fort Konx, la base militar donde se almacenan las reservas de EE UU. Desde entonces, la moneda estadounidense sustentó su valor en la obligación de vender el petróleo en dólares -lo que produjo aumento de precio y el enriquecimiento estrepitoso de las dinastías árabes de Medio Oriente y selló la alianza de Washington con monarquías medievales- y el poderío militar.

Todo el que quiso ir por fuera de esa exigencia terminó en desgracia. Así cayeron Saddam Hussein y Mohamar Khadafi, cuando intentaron salir de la dictadura del dólar. Ellos fueron eliminados y sus países destruidos. Irán, desde la Revolución Islámica de 1979, es otra amenaza que hasta hace unos días estaba enemistado con el régimen saudita. China logró un histórico acuerdo, donde intervino Emiratos Árabes Unidos.

Tiembla el dólar tras ese acuerdo que, como primera medida, logró avanzar hacia la paz en Yemen, donde desde 2014 –justo con el golpe en Kiev, qué casualidad-se disputó una guerra civil en la que iraníes y sauditas estaban en veredas enfrentadas. EEUU fogoneó ese conflicto, que tuvo un costo de casi un cuarto de millón de muertos.

Tiempo Argentino, 16 de Abril de 2023

Estados Unidos: una filtración de documentos secretos que alimenta muchas dudas

Estados Unidos: una filtración de documentos secretos que alimenta muchas dudas

En un país con una larga tradición de whistleblowers (denunciantes éticos) como Daniel Ellsberg –en la guerra de Vietnam- o Edward Snowden –sobre el espionaje global de agencias de EE UU-, la revelación de miles de documentos, que exponen debilidades en el frente ucraniano o muestran desconfianzas del gobierno de Joe Biden con Israel o Corea del Sur, parecía un apetecible bocado para los medios masivos. Para más, esos días se cumplían cuatro años de la detención del australiano Julian Assange por haber publicado millones de archivos sobre atrocidades de tropas en Irak y Afganistán. Pero esta vez el convite del The New York Times o el Washington Post no caló igual. Y sin bien en los primeros días los medios concentrados le dieron cobertura, a poco de rascar un poco se fueron viendo algunas inconsistencias.

Este viernes un joven de 21 años, integrante de la Guardia Nacional, fue acusado de orquestar «la filtración de documentos más grande desde 2013», con el caso Snowden, hoy exiliado en Rusia. El exagente de la CIA, que tenía bien presente las consecuencias para su salud de la filtración que había acordado con el británico The Guardian, mostró sus cartas en un hotel de Hong Kong y se refugió en Moscú para no terminar perseguido como Assange.

Jack Texeira, el actual acusado, había comenzado a enviar fotos de los documentos por un servidor de la red Discord del juego Minecraft desde principios de marzo, en chats de un grupo denominado Thug Shaker Central (Agitador Matón Central) con el nickname OG. Algunos archivos se vieron en Twitter, Telegram y 4Chan. Hasta que salieron en NYT WP no tuvieron gran difusión y fueron interpretados como la bravuconada de un muchacho engreído. Pronto el gobierno “prohibió” su difusión y se creó un ambiente de paranoia. Pero los que conocen el entramado de los servicios de inteligencia –eso que Donald Trump popularizó como “estado profundo”- vieron algunos huecos en el relato.

¿Cómo Teixeira, hijo y nieto de soldados y conocido como un católico “patriota y afecto a las armas” pudo acceder a documentos de ese nivel de secreto? ¿Qué tanto informa y hasta qué punto no es una operación de desinformación? Si esto es así, ¿se busca invitar a los rusos a una emboscada en el campo de batalla, o se pretende que los miembros de la Otán pongan más dinero en ese agujero negro en el que ya se dilapidaron millones de dólares?

Hay datos sobre Emiratos Árabes Unidos que muestran la ofuscación de Biden por el giro en Medio Oriente, donde tras la reanudación de relaciones entre Irán y Arabia Saudita auspiciada por China hay un cambio de paradigma que afecta a la principal arma de EE UU, el dólar (ver aparte). Otra sospecha: en 1979 Jimmy Carter perdió la elección contra Ronald Reagan luego del fracaso de una operación para rescatar a rehenes retenidos en la embajada estadounidense en Teherán por estudiantes iraníes. ¿Esta filtración intenta probar la inoperancia de la actual administración demócrata?  

Tiempo Argentino, 16 de Abril de 2023