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Entre Puan y Coyoacán

Entre Puan y Coyoacán

Luego de competir con éxito en el Festival de San Sebastián, Puan se estrenó en los cines vernáculos a principios de octubre con una gran convocatoria de público. El desencadenante de la historia de esta coproducción argento-brasu-ítalo-franco-germana es la muerte del titular de una cátedra en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, ubicada en esa calle del barrio porteño de Caballito donde alguna vez funcionó la fábrica de cigarrillos Nobleza-Piccardo. El desencadenante de este artículo es la muerte eldomingo pasado en Coyoacán, Ciudad de México, a los 88 años, de un filósofo nacido en Argentina y como muchas de las creaciones nativas, una mezcla abigarrada de sangre europea con ansias irrefrenables de conocer los orígenes, Enrique Dussel. Ustedes dirán cuál es el nexo entre un personaje ficticio como el profesor Caselli y el mendocino que tuvo que exiliarse en 1975 y llegó a ser rector de la Universidad Autónoma de México y dirigente e ideólogo de Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador. Veamos.

Las críticas al film que dirigieron María Alché y Benjamin Naishtat sobre guion propio destacan -con la mayor solvencia- los valores de esta comedia dramática con tintes de realidad muy actual en vista de programa electoral que se juega el próximo domingo. Pero hay un detalle que no destaca tanto y sin embargo justifica estas líneas.

En una escenita memorable de la película, el adjunto de Caselli, Marcelo Pena (impecable en ese rol, Marcelo Subiotto) visita la biblioteca de su mentor y se encuentra con la viuda, Doris Caselli (una brillante Alejandra Flechner). Son dos primeros planos donde el que no se emociona es que se olvidó el alma en la boletería. Hay de todo en esas miradas que se cruzan: dolor por la pérdida, temor por el futuro de la cátedra ahora que vino un competidor con toda la pedantería de su paso por Frankfurt y Nueva York. Leonardo Sbaraglia (como Ariel Sujarchuk) también da clases, aunque de actuación. Al mismo tiempo aparece un rasgo de incertidumbre por una pregunta no inocente de Doris-Flechner: “Nunca entendí por qué se dice Filosofía Occidental pero se habla de Pensamiento Latinoamericano”. El tímido e indeciso aspirante a sucesor de Caselli, que hace años explica a Rousseau sin alejarse de Spinoza, Kant, Heidegger y Hobbes, elude una respuesta concreta: “Es un viejo debate”.

Dussel recorrió esos mismos caminos desde que se recibió en la Universidad de Cuyo, en 1957. Había nacido en un pueblo pobre de Mendoza, La Paz, 23 años antes. Se doctoró luego en la Universidad Complutense de Madrid y continuó hurgando saberes en teología en La Sorbona. Cuando descubrió que también eso le quedaba corto, pasó cerca de tres años trabajando de carpintero en Nazaret, Israel, junto al sacerdote Paul Gauthier. “Para comprender la cultura del pueblo latinoamericano era necesario partir de Jerusalén más que de Atenas”, explicaba.

Si Rousseau y Hobbes, como enseña el atribulado Marcelo Pena en Puan, hablan de contratos sociales para que el hombre no termine lobo del hombre, Dussel rescata el “panim el panim”, el cara a cara, como la raíz -semítica- de toda experiencia entre dos individuos literalmente desnudos, uno frente al otro, de la que se debe partir para cualquier ontología.

Sin meternos en cuestiones tan peliagudas, digamos que en 1971, Dussel fue uno de los que en el II Congreso Nacional que se realizó en la ciudad de Córdoba presentaron los primeros trabajos de lo que denominaron Filosofía de la Liberación. Mala palabra que generó el rechazo de las autoridades universitarias de entonces -fue docente en Chaco y Cuyo- y desató la furia de los sectores ultraderechistas ligados a la aún incipiente Triple A, que le pusieron una bomba en su casa de Mendoza. Se exilió en México en 1975, desde donde lideró ese movimiento, escribió medio centenar de libros donde sistematiza su pensamiento y construyó una verdadera filosofía en los parámetros con que occidente caracteriza a esa rama del conocimiento humano. Los títulos ya dicen bastante: El humanismo helénico, El humanismo semita, Ética de la liberación, 1492: El encubrimiento del Otro, Tesis de Economía Política, La pedagógica latinoamericana, Estética de la liberación.

Tuve el privilegio de entrevistarlo y asistir a una de sus clases abiertas, en la Universidad de San Martín, hace algunos años. Se reía cuando explicaba que a Sócrates le habían hecho beber cicuta, que Platón fue hecho esclavo pero que él era el único filósofo al que le habían puesto una bomba. Decía cosas como que “Jerusalén hablaba de la dignidad del trabajo, mientras que Atenas hablaba de la dignidad de los nobles” y eso marca una diferencia humanista sustancial. O que “la ciencia no da sentido, da verdad: llega al médico y dice ‘se murió’, y me da el certificado donde dice que se murió y si le pregunto ‘doctor, cuál es el sentido de la muerte’, me responde ‘eso no lo puede decir la medicina’. Y a mí lo que me interesa es saber el sentido de la muerte, porque cuando ella se murió, me dijo ‘ya nos veremos’, y estaba contenta”.

Habrá que ver qué hay en el espíritu de aquellos descendientes de alemanes que en América salieron a buscar los orígenes de estos pueblos para pensarse desde acá sin renunciar a las tradiciones que cruzaron el océano. Como hizo Rodolfo Kusch, otro filósofo-pensador latinoamericano. O Curt Unckel, que tanto quiso indagar en los Apapocúva-Guaraní del sur de Brasil que terminó convertido en Nimuendajú, algo así como “el que busca su lugar”. Lo que después de todo hizo Marcelo Pena-Subiotto cantando Niebla del Riachuelo en La Paz, Bolivia, en un camino que Dussel había iniciado en La Paz, Mendoza.

Tiempo Argentino, 12 de Noviembre de 2023

Ariel Feldman: “La identidad judía está secuestrada por el estado de Israel”

Ariel Feldman: “La identidad judía está secuestrada por el estado de Israel”

“Si uno lee a los políticos israelíes estamos viviendo muy explícitamente una masacre que tiene como objetivo destrozar Gaza y limpiarla étnicamente”. El que habla es Ariel Feldman, profesor de cine y de filosofía, realizador audiovisual y fotógrafo. Su voz comenzó a circular fuerte luego de una columna muy crítica en la revista Jacobin,Gaza: Sobre sionismo, judaísmo, racismo y barbarie, donde desde el título desafía la caracterización que tantos medios y gobiernos occidentales hacen del conflicto en Medio Oriente. Pero en su caso hay un ingrediente que le da más valor a su palabra: nació en un kibutz hace 44 años y cuando su familia volvió a la Argentina recién aprendió a hablar español, lo que se nota en la manera en que arrastra las erres a pesar de que ya pasaron más de tres décadas. Aquí un resumen de la charla con Tiempo en un barcito de Villa Crespo.

“Israel es negacionista -dice de entrada, y explica- hablamos de negacionismo cuando alguien niega el Holocausto, los 30 mil desaparecidos. Israel niega algo que hasta los historiadores israelíes vienen comprobando desde los ‘80 y es que se formó con una política consciente llevada adelante por las fuerzas que terminan conformando el ejercito israelí, las fuerzas sionistas, de limpieza étnica del territorio para tener una mayoría étnica judía en un territorio donde no la había”.

No eran mucho más del 10%.

-Después crece un poco al 30%, pero nunca llegan a ser mayoría en el territorio. Y no poseían legalmente ni el 6% de las tierras. En 1948 hay un proceso muy similar al que estamos viendo, por eso es llamativo que (Benjamin) Natanyahu lo llame una segunda independencia. A confesión de parte…

-Los palestinos la llaman la Nakba II.

-Es una metodología muy parecida, hubo masacres de pueblos palestinos, la más conocida es la de Deir Yassin. Tenían como objetivo aterrorizar, para que los palestinos salieran rajando. Hubo un desplazamiento de unas 750 mil personas y después no se les permitió volver. Los gazatíes tienen esa memoria muy reciente: hay dos generaciones en el medio y algunos todavía están vivos. Resisten el desplazamiento con razón, porque saben que el objetivo declarado es la limpieza del territorio. La semana pasada WikiLeaks liberó un documento del ejército israelí donde confirman que el objetivo es generar una especie de Gaza Bis en el desierto del Sinaí, del otro lado de la frontera con Egipto, y dejar libre a Gaza.

¿Cuál sería la diferencia entre sionismo y judaísmo?

-Hay muchas discusiones sobre qué es judaísmo, si es una religión, una cultura, una comunidad, si son tradiciones. Hay un conjunto de personas que nos identificamos en el judaísmo. El judaísmo es deudor de su religión pero la mayoría creo que somos ateos.

-Como Dios manda…

-Como Dios manda,  y nos seguimos pensando judíos a pesar de eso, porque compartimos una historia, una tradición y valores que vienen de la religión, como la idea de Tikún-Olam, un aspecto central en la religión judaica que significa “reparación del mundo” y sería en una traducción del hebreo, “justicia social”. Creo que la tradición judaica, atea, rebelde, revolucionaria, está asociada a aprendizajes como la responsabilidad de mejorar el mundo y con una tradición de persecución que implica que los judíos estuvimos durante dos mil años en las minorías oprimidas y el cuerpo de la resistencia constituye la identidad. El sionismo es un movimiento político que nace a fines del siglo XIX en un contexto muy particular. Los judíos eran masacrados en pogroms, una problemática que tuvo como respuesta una corriente nacionalista que fue minoritaria hasta el Holocausto, cuando se volvió una necesidad imperiosa y tuvo el aval de fuerzas occidentales. Como todo movimiento político, hay tendencias internas, por eso hago una distinción entre sionismo e israelísmo: hay un sionismo verdaderamente existente que triunfa políticamente y realiza el estado de Israel. Pero hubo un sionismo que quería hacer un estado plurinacional o binacional en Palestina. Que no creía que debía haber una mayoría étnica sino que teníamos que estar en un lugar donde no nos masacraran. Cosa que no pasaba en los países árabes. No había antisemitismo antes de la creación del estado de Israel. Los sefaradíes vivieron en territorio marroquí o sirio sin ningún problema cientos de años.

Foto: Mariano Martino

-También convivieron en España otros cientos de años.

-Aquellos que critican el sionismo no están equivocados. Porque el sionismo verdaderamente existente es el exclusivista que se impuso en Israel. Hay muchos judíos que se sienten tocados porque hay mucha gente que viajó, que quiso hacer la nación bajo ideas humanistas, y muchos retornaron, como es el caso de mis padres, que vieron que eso no era así, y otros que fueron entrando en la sociedad israelí y fueron cambiando sus concepciones humanistas y políticas.

-¿Qué significaría hacer la nación judía?

-Los judíos sionistas se resisten a hablar de colonialismo para denominar la creación del estado de Israel. El colonialismo sionista es muy particular porque no tiene una metrópolis. Es más parecido a la conquista del oeste norteamericano. Hay intereses geopolíticos, lo que sin duda sucedió es que para Occidente tras el nazismo había cierta compasión y los judíos eran europeos. La idea de una nación europea en esa parte del mundo no les disgustaba. Eso llevó a la declaración Balfour, en la que el gobierno británico les promete la creación de un estado a los sionistas. No fue un colonialismo clásico porque los sionistas también se enfrentaron a la colonia británica y en ese contexto recibían armas de Checoslovaquia y no de los países anglosajones, como después. Es una historia compleja, lo que no es complejo es que en Palestina había un pueblo, que no tenía nada que ver con lo que estaba pasando en Europa, y que fue desplazado de su territorio y ahí se generó un estado.

-¿Hay una etnia judía? ¿Son lo mismo sefaradíes, askenazim y mizrajis?

-El concepto de etnia es complicado, es una unidad cultural. Yo te digo como lo describen bajo esta idea. Tener un abuelo o abuela judía te otorga el derecho al retorno del estado de Israel, la tipificación es sanguínea.

-Sucede que uno ve en las redes represiones a judíos de la Torah por su apoyo a los palestinos y rechazan el estado judío.

-Estas hablando de una tradición jasídica muy pequeña que existe en Nueva York, en Jerusalén, que se llama la Neturei Karta, que plantean algo muy simpático: que según las sagradas escrituras el reino de Israel iba a volver a levantarse cuando viniera el Mesías. Como no reconocen a Jesús como Mesías ni a Milei (risas) es una abominación que exista el estado de Israel y entienden que Israel cometió una herejía frente a Dios. Pero los religiosos israelíes son de extrema derecha, colonialistas.  El rabinato no tiene posiciones humanistas. El sionismo es un movimiento originalmente laico. Su fundador, Theodor Hertzl, por ejemplo, era un judío que ni siquiera había circuncidado a sus hijos. Jerusalén se transforma en un tema bastante entrada la creación del estado de Israel. La utilización del capital religioso se fue ahondando con la derechización de la sociedad Israel. No había apelaciones bíblicas significativas en los primeros años. Tenia que ver más el sionismo como un movimiento de liberación nacional, por eso muchos judíos de izquierda mamaron un relato falaz de la guerra de la independencia como de un David contra un Goliat, que serían los países árabes. Bueno, no fue así. Como dijo hace unos días el jefe de la Mossad, la existencia de Israel no está en peligro.

-¿Quiénes creen que está en peligro?

-A los judíos que están alrededor del mundo los han convencido de que bajo el lema de Hamas nuestra existencia esta en peligro. A mi me escriben “cuando te vayan a buscar vas a pedir ayuda al estado de Israel”.

-Es difícil pararse en tu posición en Argentina como en Israel.

-Acabo de leer una noticia que una universitaria israelí la despidieron por escribir en WhatsApp lo que estaba pasando en Gaza. La situación es de un nivel de censura y persecución muy fuerte. No lo sufro yo nada más, sino todos los que hablan en contra de las políticas del estado de Israel contra Palestina.

-¿Como se manifestaron esas críticas? Decías que hubo mensajes violentos.

-Mensajes violentos, ciberacoso. En los muros, insultos; en privado peor: “morite hijo de puta”; “si haces esto te vamos a ir a buscar”.

-¿Eso no te genera contradicciones?

-Es la contradicción que tienen muchos judíos, porque también recibí muchos mensajes de judíos diciendo mil gracias porque la estaba pasando como el orto. Ahora siento que puedo ser judío y criticar al estado de Israel”.  La confusión entre judaísmo y sionismo es una política comunicacional del estado de Israel desde su constitución. En los foros internacionales, se utiliza la historia de la persecución de los judíos y el Holocausto para victimizarlo, cuando está ejerciendo el papel de victimario. Hay un concepto en las entidades judías que se llama Hasbará, que es como instruir, educar, una formación a jóvenes de la comunidad en la diáspora para contrarrestar los discursos críticos del estado de Israel. Una política sistemática organizativa con viajes, adoctrinamiento, no son invitaciones a pensar, son respuestas automáticas que no se discuten, falaces, sin investigación sobre el conflicto. Hay muchos judíos y judías que se ven sensibilizados frente a lo que esta pasando y sin embargo sienten una traición si llegan a cuestionarlo. Yo lloro a los muertos del 7 de octubre, tengo familiares amigos muy queridos en Israel que la están pasando muy mal y hay que condenarlo, no hay ninguna defensa sobre eso. Pero eso no hubiera sucedido si Israel no estuviera ocupando los territorios. Por horrible que sea, la violencia del atentado de Hamas es sintoma de una violencia originaria. No se dimensiona lo que es la vida cotidiana de los palestinos bajo la ocupación.

-Está oculta en los medios.

-Si te presentas como descendiente de víctimas del Holocausto que está siendo víctima de los nazis palestinos que nos quieren borrar de la tierra, todo vale. “Tu vida no vale nada porque sos nazi y merecés morir”, o “son animales humanos” y nosotros “víctimas en peligro de extinción”. El tráfico de la identidad judía y la identidad israelí habilita escenarios muy problemáticos:  el principal es la nazificación de los palestinos. El segundo es la cancelación y la censura de todas las posiciones críticas del estado de Israel, el tercero es que esta confusión intencionada que anima Israel entre judaísmo y sionismo genera un antisemitismo confuso, un sentimiento de rechazo contra el judaísmo, que nada tiene que ver con esto, por lo que hace Israel.  

-Netanyahu ganó las últimas elecciones. ¿Tiene que ver con el crecimiento de las ultraderechas, o es algo estrictamente de Israel?.

-Un aspecto que es estrictamente de Israel es la colonización. Ser una fuerza colonial te exige creerte superior a aquel que colonizas. “Ellos no se pueden gobernar y organizarse”. O podés usar sus recursos. Son los españoles diciendo que los indios no tenían alma; los ingleses esclavizando a los negros. Esa operación es la que viene haciendo Israel desde 1967 de forma evidente, aunque ya estaba contenida en el exclusivismo y limpieza étnica consiguiente desde antes de su fundación. Desde el 67, las alturas del Golán, Gaza y, Cisjordania están bajo dominio militar israelí pero hay una abrumadora mayoría de población palestina. Y eso sólo pudre el alma del colonizador, como advertía el filósofo Yeshayahu Leibowitz.

-Es que hay una tradición humanista judía que es deslumbrante.

-Es enorme y tiene que ver con tener que pensar afuera del tupper. La judía es una nación que se mantuvo aglutinada alrededor de un libro de filosofía, de teología, de reflexiones: ejerció una identidad cultural, tanto en la resistencia como el amor por la reflexión que generó la cultura que amamos. La que dio el psicoanálisis, Marx, Trotski, Rosa Luxemburgo, Woody Allen, esa cosa más del tipo neurótico pensando lo mal que está el mundo… El israelí es un tipo pragmático, afirmativo, que reniega de la neurosis, son conductistas, son una expresión de la cultura occidental, instrumental y cristiana, no judía. Esa transformación tiene que ver que si bien el estado de Israel utiliza el acervo del Holocausto para escudo de protector frente a las criticas de los foros internacionales, reniega del pasado diaspórico, porque es el pasado en que éramos esclavos.

-¿El israelí ve al idish como vergonzoso?

-Nadie habla idish, lamentablemente. No hubo intención de recuperarlo, todo lo contrario. Es dejar atrás el periodo en que éramos débiles y permitimos que nos masacraran y ahora hay una cultura afirmativa, en la cual somos fuertes y nos podemos defender. Cuando yo apelaba al humanismo de mi abuelo, muy humanista, él me decía: sí, entiendo, pero permanecimos 2000 años con la cabeza gacha, ahora que tenemos las armas no las vamos a bajar.

-Hay quienes ven al el evangelismo de Trump, de Bolsonaro, incluso de Milei, como un sionismo cristiano.

-Tiene que ver con las tradiciones evangelistas: la creación del Estado de Israel anticipa la llegada del Mesías. Es la comunión del racismo. Los partidos de extrema derecha europeos y sudamericanos apoyan a Israel. Son antisemitas pero apoyan al estado de Israel. Hay antisemitismo, sí, pero lo que impera es hoy es la islamofobia. Lo que hace el Estado de Israel es confundir sionismo y judaísmo y decir que la masacre que se está llevando adelante en Gaza, un genocidio, es en nombre del judaísmo y eso va a generar antisemitismo. Hay que explicar por qué se produce, si no, es darle aspirinetas al antisemitismo. Por eso Hamas dice “vamos a erradicar a todos los judíos”. Para ellos judíos e israelíes es lo mismo. Sería mucho más progresivo que dijera: “Tenemos que luchar contra los israelíes y no contra los judíos”. Yo no les reclamo a ellos. Le reclamo a quien puedo reclamar.

Foto: Mariano Martino

-Vos naciste en el kibutz Nir David.

-Sí, es hermoso. Pase mi infancia.  Cuando volvió la democracia y mis padres consiguieron trabajos volvimos. Estuvieron 10 años. Fueron exiliados. Mi mamá es médica y militaba en la JP. Ellos habían tenido militancia sionista en la adolescencia. Creían que el pueblo judío podía contribuir a una revolución mundial, haciendo primero una nacional. Los kibutzim tenían una práctica muy socialista. No quita que muchos fueron construidos sobre territorio donde había aldeas palestinas.

– ¿Se vuelven por la democracia argentina o porque empezaban a sentir que no estaban en el paraíso?

-Tenían esperanzas de que hubiera una paz entre israelíes y palestinos. Y nos fuimos porque no querían que participáramos en el ejército. Mi papá evitó participar hasta a guerra del 82, que no pudo hacerlo. Hoy agradecen estar acá. Yo me tuve que adaptar acá. Hablaba hebreo, no sabía español, tenía 7, mis hermanos 10 y 3. Fue duro. Era un campesino: pasé del campo a Corrientes y Junín. Durante muchos años quise volver. Y, en la adolescencia, cuando ya era políticamente activo acá, humanista, le cuento al hijo de unos amigos de mis padres que había terminado el ejercito que quería ir pero no hacer el ejercito y me dice que si no hacía el ejercito nunca iba a formar parte del estado de Israel. No es la colimba. Es integrarte a la sociedad, los valores, la estructura, es el pasaje: hasta los 18 vivís con tus padres, hacés el ejército tres años y luego no volvés… El rito de adultez, la mayoría conocen a sus parejas, a sus amigos, luego vuelven como reservistas. El ejército es una de las grandes empresas, no solo de armamentos: construyen rutas y puentes. Es una sociedad imbricada, una sociedad en armas, con una educación hacia la violencia que tiene de enemigo a los palestinos. Es muy complejo ser parte de la sociedad israelí si no sos parte del Estado. Fui varias veces y lo que ves es un proceso creciente de racismo. No es ahora que han nombrado a los palestinos como animales humanos. Los escucho hace 20 años.

-Pintás un panorama en el cual es imposible la reconciliación y la creación del estado palestino.

-Creo en los procesos humanos. Así como se generan odios podés generar otra cosa. Con muchas razones para odiar, ya habiendo sido la Nakba, con casi 20 años de ocupación, en 1993, los palestinos reconocen al estado de Israel y están dispuestos a tener una paz. El Estado de Israel ha demostrado no tener ninguna intención en ningún momento, ni siquiera entonces, de hacer una paz justa con los palestinos. Después preguntan por qué surge una agrupación como Hamas: porque a la Autoridad Nacional Palestina, que hizo todo lo posible por llegar a una paz política y negociada, la hiciste quedar como pelotuda, sistemáticamente. Construiste colonias y colonias.

-¿Tiene fuerza el pensamiento de izquierda en la sociedad israelí?

-Hay que hacer algunas distinciones y hablar de las fuerzas realmente resistentes a la ocupación en Israel. Los refuseniks, jóvenes que se niegan a ser parte del ejército de ocupación, van en cana, no pueden acceder a trabajos en el Estado, pasan a ser ciudadanos de segunda. Hay organizaciones de DD HH, como B’tselem, Breaking the Silence (Shovrim Shtika), soldados que estuvieron asignados en los territorios ocupados que cuentan las atrocidades que hace el ejército. Después hay un sector de izquierda israelí, crítico de las políticas más sanguinarias, pero que en este momento, con una posición mayoritaria de ir “a por todo” con respecto a Hamas y los gazatíes. Hoy día, Israel está cometiendo una masacre pero la población israelí se siente en guerra. Es un momento donde la derechización y el racismo en la sociedad israelí se extrema. Por eso es doblemente loable que muchos de los familiares de los secuestrados hayan salido a llamar al cese al fuego. Hay un núcleo humanista muy valorable pero minoritario, que la pasa mal. Yo digo: “soy judío, soy israelí” para evitar la falacia ad hominen de que digan “nazi, antisemita” y que por lo tanto cancelen las reflexiones que traigo. Igual “soy peor que los nazi, porque soy un judío nazi…”

-¿Te da miedo esa reacción?

-Me da pena. Por escribir un texto casi analítico, reflexivo, respetuoso, lo que recibo es agotador. Que te escriban cientos… Pero bueno, la identidad judía está secuestrada por el estado de Israel. Es esencial para revertirlo que las comunidades judías en la diáspora y los pacifistas en Israel digan: “Esto no es judaísmo, lo que está haciendo el estado de Israel no tiene nada que ver con judaísmo. Es un Estado colonial teniendo políticas coloniales”.

-¿Qué podría haber hecho Israel?

-Con esta idiosincrasia no podría haber hecho otra cosa. La pregunta es qué pudo haber hecho antes.

-Pero va en aumento este tipo de críticas al estado de Israel en todo el mundo.

-En el momento de Plomo Fundido (2008) éramos pocos. Ahora creció. Cada vez es más difícil defender esa situación. El ataque de Hamas obviamente creó una sensibilidad que generó un primer apoyo a Israel. Pero dentro de la tragedia hay una luz de esperanza en que se está haciendo visible e incareteable la tragedia que viven los palestinos bajo ocupación israelí.

«Netanyahu es un cadáver político»

-Hay quienes sospechan de la facilidad con que entraron el 7 de octubre, como que se trató de una operación israelí.

-Las teorías conspirativas no sirven para pensar este conflicto ni otros. A la larga ese ataque no es beneficioso para Israel y al partido gobernante no le conviene: Netanyahu es un cadáver político, termina la guerra y se tiene que ir. Hasta los votantes del Likud lo dicen. Hay que hacer un análisis estructural de lo que pasó y pensar que las colonias nunca dejaron de crecer, y lo hicieron exponencialmente durante los gobiernos de derecha, a la vez que los colonos se volvieron mucho más agresivos y provocadores con la población palestina. Cuando se construye una colonia, a pesar de que están armados muchos de ellos, va el ejército a “cuidarlos”, pone checkpoints, construye rutas. Lo que sí pasó ese día es que el ejército, ocupado en el régimen de apartheid que hay en Cisjordania, confiado en la tecnología de defensa, dejó una frontera desguarnecida. Israel en los últimos 20 años, desde que construye el muro y desarrolla el domo de hierro, vive en un tupper de seguridad. Fuera de él, los palestinos no tienen un futuro ni individual ni colectivo, pasan hambre, sufren la violencia de la ocupación, encarcelamientos, muerte, demolición de casas. Y los israelíes, en los últimos años, no vivieron un estado de guerra. La guerra era allá. Cuando me preguntaban decía: caminar en Tel Aviv es más seguro que hacerlo en Almagro. Lo peligroso en la región es ser palestino. Es descorazonador ¿qué hace que un pueblo que fue ultimado en los hornos crematorios y fue víctima de un genocidio, a menos de 100 años esté generando un genocidio sobre otro pueblo? La curva del personaje, para los que hacemos cine o nos interesa la literatura, es impresionante. Pasamos de los judíos liberados de los campos de concentración en menos de 100 años a que los descendientes cometan estas atrocidades. La cuestión es política pero también filosófica. Qué esperanza podemos tener como humanos “si esto es un hombre”.

Tiempo Argentino, 12 de Noviembre de 2023

Cumbre árabe e islámica pide por un Estado palestino

Cumbre árabe e islámica pide por un Estado palestino

Jefes de Estado de países árabes y musulmanes se reunieron en una cumbre en la capital saudita para tratar el conflicto en Gaza y exigieron al gobierno israelí un inmediato cese el fuego, aunque hubo un pedido del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para que se investigue el armamento nuclear de ese país al que definió como el «niño mimado» de Occidente, y su par iraní, Ebrahim Raisi, para que se catalogue al ejército israelí como “organización terrorista”. En todo el mundo, mientras tanto, crece el repudio a las acciones militares contra la Franja de Gaza, con marchas en varias ciudades, incluso una en el distrito de Jaffa, al sur de Tel Aviv, en la que coincidieron pobladores árabes y judíos.

El reclamo de un cese de hostilidades y una ampliación de la “pausa humanitaria” que aceptó a regañadientes la administración de Benjamin Netanyahu cundió hasta en gobiernos europeos, que hasta ahora le dieron un cheque en blanco. El francés Emmanuel Macron, por caso, pasó de proponer enviar tropas a Medio Oriente a decir que en Gaza “los civiles son bombardeados, bombardean y matan a bebés, mujeres y ancianos. No hay razón ni legitimidad para ello. Así que instamos a Israel a que se detenga».

Las palabras del inquilino del Elíseo se producen tras un posteo en X del director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, alertando sobre los ataques aéreos “en la zona del hospital Al Shifa”, el mayor de la Franja. La OMS reportó más de 250 ataques a instalaciones sanitarias luego de la ofensiva de Hamás del 7 de octubre. Médicos sin Fronteras (MSF), a su vez, reiteró llamados a “proteger las instalaciones médicas, el personal sanitario y los pacientes”.

El portavoz del gobierno gazatí, Salama Maarouf, comunicó de al menos 13 muertos por ataques en Al Shifa, al tiempo que 39 bebés habrían muerto por falta de oxígeno por el corte de los servicios eléctricos. La Media Luna Roja Palestina, por otro lado, informó que el Hospital Al Quds estaba totalmente rodeado de tanques y se estaban produciendo intensos combates.

Para el canciller español, José Manuel Albares, la Unión Europea “debe alzar la voz para decir que esta tiene que ser la última vez (…) Todos sabemos lo que tenemos que hacer. La receta está muy clara y ha sido aceptada ya en Oslo hace muchas décadas por israelíes y palestinos». El comunicado de la cumbre 57 países árabes e islámicos de Riad subraya esos mismos términos: “ni Israel ni todos los países de la región gozarán de paz y seguridad si no se constituye un Estado palestino independiente”. Convocada por el jefe de Estado saudita, el príncipe Mohamed bin Salmán, el texto final responsabiliza sin subterfugios al Estado de Israel del conflicto permanente debido a la ocupación de territorios palestinos, algo que considera “una amenaza para la seguridad y la estabilidad regional e internacional”.

El titular de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, acusó en cambio a Estados Unidos por su apoyo acrítico a Israel y dijo que Washington tiene responsabilidad en establecer la paz. Pero los más críticos fueron el mandatario turco y el iraní. El mensaje de Erdogan se relaciona con una amenaza del por ahora suspendido ministro de Patrimonio, Amichai Eliyahu, de arrojar una bomba atómica sobre Gaza si la incursión armada no da resultados. “Si hay bombas atómicas que escapan al control del Organismo Internacional de la Energía Atómica, debe revelarse”, señaló el gobernante turco.

Raisi, el primer gobernante iraní en pisar suelo saudita en más de una década y una señal de la renovada amistad conseguida por la diplomacia china en marzo, propuso que los países musulmanes “deben armar a los palestinos si continúan los ataques contra el pueblo de Gaza”. Además, el presidente persa pidió acordar la paralización del comercio “con el régimen sionista y el embargo de los productos israelíes”. Tras pedir que las FDI sean juzgadas en tribunales internacionales por crímenes de guerra, agregó que una solución sostenible sería establecer un Estado palestino “desde el río Jordán hasta el mar”.

Tiempo Argentino, 12 de Noviembre de 2023

No rompan todo

No rompan todo

Billy Bond pasó a la historia de la música popular argentina como uno de los pioneros del rock nacional, pero todavía se lo recuerda por aquel recital en el Luna Park de octubre de 1972 –últimos meses de la aventura militar iniciada seis años antes– cuando ante la represión policial tan habitual por entonces lanzó un «y bueno, loco, rompan todo». Corrió mucha agua debajo de los puentes y mucha sangre en estas tierras al cabo de esa otra dictadura de la que el país se fue recuperando en estos 40 años para que ahora, una frase similar sirva de argumento para que algunos de aquellos fantasmas vuelvan en boca de quienes reivindican el genocidio o intentan justificarlo para que entre los escombros humeantes vuelvan los de siempre y aquellos años de plomo. La más contundente expresión de negacionismo y reivindicación de la dictadura genocida corrió por cuenta de Victoria Villarruel, candidata a vicepresidenta de La Libertad Avanza. A su juicio, «todo lo que han escuchado en los últimos 40 años de la República Argentina referido a su pasado es falso».
Ejemplos más específicos en otro campo salieron de la boca de Javier Milei, el candidato de La Libertad Avanza, cuando intentó provocar una corrida cambiaria al calificar a la moneda argentina como excremento. La derrotada representante de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich, no se quedó atrás cuando deseó que la economía explote antes de la segunda vuelta electoral, escandalizando incluso a los periodistas de LN+ que la escuchaban. En abril pasado, el expresidente Mauricio Macri había dicho en una charla ente empresarios en la Rural que «habría que dinamitar todo». Dentro del espacio de JxC se lo acusa ahora de haber detonado la alianza con el radicalismo y la Coalición Cívica al unirse velozmente al libertarianismo de Milei con el argumento de que así se podría derrotar al «populismo» –en cualquiera de sus acepciones de kirchnerismo o peronismo– encarnado en la candidatura de Sergio Massa.
La súbita y reservada reunión en la casa de Macri en Acassuso despertó ácidos cuestionamientos de parte de la cúpula de la UCR, que preside el gobernador jujeño Gerardo Morales, y de la lideresa de la CC, Elisa Carrió. Pero atraviesa a gran parte del electorado que no simpatiza con el Gobierno ni con Massa. Habrá que recordar que la cercanía del exmandatario con Milei no es nueva y ni siquiera fue un secreto como el que envolvió al encuentro de la noche del lunes posterior a la primera ronda electoral para sellar el que se llamó, pomposamente, «Pacto de Acassuso».

Teoría del individualismo extremo
Tampoco conviene dejar de lado cuáles son las influencias que reconocen tanto Macri como Milei. Es decir, de qué fuente abrevan sus líneas ideológicas. Allá por 2007, cuando el fundador del PRO se lanzaba a la primera gestión en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, era uno de los difusores en Argentina de una escritora nacida en Rusia, pero nacionalizada estadounidense, Ayn Rand. Autora de libros como La rebelión de Atlas y uno que desde el título define como nada su forma de ver el mundo, La virtud del egoísmo. Entre las propuestas de Rand figuran ideas como que «el individuo tiene derecho a existir para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a los demás para sí mismo».

Macri. El expresidente realiza una ronda televisiva para acompañar los planteos libertarios.

Milei, en una de sus últimas intervenciones públicas antes del 22 de octubre, rescató para sus oyentes la figura de Murray Rothbard, un economista estadounidense que, entre otras cosas, definió al Estado como una suerte de mafia que se une para reducir la libertad del individuo y amenaza a la propiedad privada. Promotor del pensamiento de la escuela económica austríaca –ultraliberal– es uno de los teóricos del llamado paleoconservadurismo y el anarcocapitalismo.
Más allá de un análisis de cada uno de estos enfoques, era obvio desde hace mucho que Macri habría de sentirse mucho más cómodo al lado de Milei que de la UCR –a la que se encargó de denostar prolijamente en estos últimos años– habida cuenta de la comunidad de principios entre ambos. «Usted es uno de los grandes genios de todos los tiempos, y estoy orgulloso de que seamos amigos», le escribió Rothbard a Rand en una carta.
Macri suscribe cada uno de los discursos más extremistas de Milei y hasta se siente representado, incluso se diría que en sus exabruptos. Alguien con más preparación en psicología podría hasta agregar que el exjefe de Estado, como el aspirante a serlo, comparten una hostilidad muy fuerte con sus respectivos padres. Pero ese es otro cantar.
Más allá de esas caracterizaciones, la sociedad M&M desató una furia contenida desde hace mucho en JxC. Y si el neoconservadorismo argentino se distingue por su alto contenido antiperonista, en todo caso se puede decir que puso en negro sobre blanco más que antes qué es lo que se juega en el balotaje del 19 de este mes. Así lo entendió un grupo de intelectuales que firmó una solicitada reclamando por el voto por Massa.
«En honor a estas cuatro décadas de encuentros y desencuentros bajo el amparo de la Constitución, vemos con enorme desasosiego la posible llegada al poder de una propuesta que reivindica el terrorismo de Estado y amenaza con quitar y deslegitimar todo lo adquirido para la vida común del pueblo argentino», dice el texto que firman, entre otros, Marta Minujín, Cecilia Roth, Vera Spinetta, Rita Cortese, Leonardo Sbaraglia, Darío Sztajnszrajber, Carlos Altamirano, Pablo Alabarces, Graciela Fernández Meijide, Roberto Gargarella y Hugo Vezzeti. Algunos de ellos difícilmente identificables como peronistas o kirchneristas y mucho menos massistas, pero preocupados por lo que representan Milei y su compañera de fórmula, Villarruel. Un reclamo contra la idea de dinamitar y hacer explotar todo lo que se construye en un país, democracia incluida. Un ruego de que «no rompan todo».

Revista Acción, 5 de Noviembre de 2023