por Alberto López Girondo | May 20, 2021 | Sin categoría
Israel y Hamás acordaron un cese el fuego a partir de esta noche tras negociaciones del mas alto nivel con el gobierno egipcio en las que estuvieron fuertemente implicados tanto el presidente como la vicepresidenta de Estados Unidos. La novedad fue confirmada primero por el gobierno israelí a través de un comunicado en el que indica que “el gabinete (de seguridad) acordó por unanimidad la recomendación de los funcionarios de seguridad (…) de aceptar la iniciativa egipcia de cese del fuego bilateral sin condiciones”. Desde la franja de Gaza, Hamás señaló que la tregua comenzaba a las 2 AM del viernes.
Luego de 10 días de ataques de fuerzas israelíes en Gaza como respuesta al lanzamiento de cohetes desde ese territorio cercado, que provocaron la muerte de al menos 230 palestinos -entre ellos 65 niños- y 12 israelíes, y ante la presión internacional, los jefes de los servicios de seguridad, la jefatura de Estado Mayor y de las agencias de inteligencia Shabak y Mosad, el gobierno de Beniamin Netanyahu aceptó el cese el fuego tras afirmar que había cumplido con los objetivos fijados el inicio de la operación.
La desproporción entre las víctimas del conflicto es un reflejo de que la posición política de Israel quedaba peor parada ante la mirada internacional y era insostenible en las Naciones Unidas. De allí que a la propuesta egipcia apareciera como un bálsamo para salir del atolladero.
Esta nueva ronda de violencia entre Israel y Gaza comenzó con acciones calificadas como de provocación de militares y policías israelíes contra pobladores del barrio Sheij Jarraj, de Jerusalén y en el Haram al-Sharif (Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas) cuando finalizaba el Ramadan, el mes sagrado de los musulmanes.
La información que se dejó trascender desde Washington es que hubo una conversación telefónica entre Joe Biden y el mandatario egipcio Abdel Fattah Sisí en la que el inquilino de la Casa Blanca hizo valer el peso de la ayuda militar estadounidense al régimen de El Cairo. “Puedo confirmar que tuvieron una llamada en la que abordaron el papel importante que pueden desempeñar varios países de la región para poner fin al conflicto”, dijo Jen Psaki, la vocera presidencial.
La vicepresidenta Kamala Harris, por su parte, dialogó con el rey Abdullah II de Jordania, con quien tuvieron un primer acercamiento para mostrar las cartas que la nueva administración norteamericana tiene planteado para la región. “La vicepresidenta Harris reiteró el compromiso de EEUU con una solución de dos estados al conflicto israelí-palestino y la importancia de mantener el status quo en Haram al-Sharif/Monte del Templo”, dice el comunicado que se emitió posteriormente.
Israel protagonizó cientos de ataques aéreos y terrestres en Gaza, mientras que militantes de Hamás dispararon más de 4.000 cohetes de confección casera contra el centro y sur de Israel. La abrumadora mayoría de los proyectiles fueron destruidos por el dispositivo de defensa antiaérea Cúpula de Hierro.
Entre los objetivos alcanzados por la ofensiva israelí figura la Torre Jala, de más de diez pisos, donde tenías las oficinas gazetíes la televisión catarí Al Jazeera, la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP), la francesa AFP y la británica BBC. No hubo víctimas porque advirtieron minutos antes de que debían evacuar el edificio, pero no les dieron tiempo de sacar el material periodístico ni los elementos para realizar su tarea.
Tiempo Argentino, 20 de Mayo de 2021
por Alberto López Girondo | May 18, 2021 | Sin categoría
El 4 de mayo, el triunfo de Isabel Díaz Ayuso entusiasmó a la derecha de ambos lados del Atlántico porque derrotó a opciones de centro y de izquierda de la Comunidad de Madrid con un lema contundente: Libertad o comunismo. Ninguno de los partidos que enfrentaban al Partido Popular se definían como comunistas ni reivindicaban la lucha de clases, pero el mote, según parece, calzó en un sector importante del electorado madrileño como para olvidar estos 26 años de gobiernos conservadores, cada uno más corrupto que el anterior, según investigaciones judiciales en marcha. Este domingo, del otro lado de la cordillera, se dio vuelta la tortilla y el Partido Comunista de Chile ganó seis intendencias. La más resonante fue la de Santiago, que quedó en manos de la joven economista del PCCh Iraci Hassler.
Puede decirse que el resultado en la región capitalina de España no auguraba demasiadas sorpresas. Las encuestas marcaban la preferencia mayoritaria por Díaz Ayuso. De todas maneras, si el resultado hubiese beneficiado al PSOE o Mas Madrid, tampoco hubiese tenido la implicancia que tiene el de la capital chilena.
Porque en Chile, precisamente, el 11 de septiembre de 19673 se inició el período más oscuro de la historia sudamericana, con el golpe que derrotó al presidente socialista Salvador Allende. Siempre es bueno recordar que exactamente 12 días después, el 23, Juan Domingo Perón era elegido presidente de Argentina por tercera vez, con un 62% de votos favorables.
Tras 18 años de exilio, persecuciones y fusilamientos de militantes peronistas para establecer un modelo económico resistido por las mayorías, el viejo el líder volvía al poder en un momento dramático para la región. Fueron 18 años en los que la derecha y muchos sectores medios se convencieron de que el peronismo estaba muerto y enterrado. La realidad desmintió esas profecías autocomplacientes.
En junio del 73 había habido otra interrupción constitucional en Uruguay. Pero el golpe en Chile fue leído como la advertencia de que el imperio no ahorraría sangre del pueblo con tal de imponer sus designios ante la llegada del peronismo el gobierno argentino. El general Augusto Pinochet, que hasta unos días antes se presentaba como garante de la Constitución, mostró, también, el destino homicida de esa camada de militares latinoamericanos formateados en la Escuela de las Américas, de Panamá.
Pinochet y esa oligarquía creada al calor de persecuciones, asesinatos y latrocinio, también pensaba que el comunismo no llegaría al poder jamás. El modelo neoliberal, dirigido desde Chicago con asesoría en el campo del inventor esa poderosa maquinaria económica. Milton Friedman, resultaba según este esquema. infalible. Tanto que al regreso de esa democracia tutelada que dejaba Pinochet, en 1990, todos los partidos de la llamada “transición” se comprometieron a no tocar nada para que no se cayera el andamiaje urdido a sangre y fuego. Y eso hicieron hasta que en octubre de 2019 todo estalló por los aires.
En noviembre pasado ganó la intendencia de Montevideo Carolina Cosse, también surgida de las filas del PC. En el “paisito” ya hubo una experiencia un tanto más virada a la izquierda con el Frente Amplio, desde 2005, de modo que el neoliberalismo, si bien no fue derrotado, fue puesto en disputa.
El uso de la palabra “comunista” como una acusación denigrante forma parte del recetario electoral conservador desde hace décadas. Muchos gobiernos cayeron desde 1954 en Guatemala para acá bajo ese “cargo”; en la mayoría de las veces ni siquiera exacto. Pero si el discurso político se basa en que comunista es mala palabra, cualquier indicio de progresismo tiene que ser la antesala de la dictadura del proletariado y vale para lo que sea menester.
La caída de la Unión Soviética provocó una debacle de partidos comunistas en gran parte de Occidente. En Europa, literalmente desaparecieron. En estas regiones, se redujeron a expresiones mínimas, aunque con cierta influencia en el progresismo.
La gran noticia de Chile, además de que la derecha no tendrá influencia directa en el dictado de la nueva constitución, no es tanto que ganó una integrante de PC en la capital. Esa era una posibilidad. La noticia es que dio vuelta 31 años de escarnio y persecuciones.
Puede ser la señal que faltaba para dar vuelta a ese bucle de la historia y continuar de un modo más virtuoso la primavera de principios de siglo con aquella coincidencia de gobiernos progresistas truncada circunstancialmente en 2016. En todo caso, es otra manifestación de que la región está en disputa y que no hay que vender la piel antes de cazar al oso .
Al mal paso en Ecuador -fruto de errores graves de los sectores populares- se abren puertas en Colombia y en el Brasil que espera la vuelta de Lula. Y soplan aires nuevos desde Chile.
Tiempo Argentino, 18 de Mayo de 2021
por Alberto López Girondo | May 18, 2021 | Sin categoría
El ataque que destruyó la Torre Jala alarmó a los medios internacionales como no lo habían hecho los devastadores bombardeos sobre Gaza, que causaron un mínimo de 140 muertos, entre ellos una treintena de niños. Es que allí tenían oficinas las agencias Associated Press (AP) estadounidense, la BBC del Reino Unido, la francesa AFP y Al Jazeera, perteneciente al gobierno catarí. Todo un símbolo del tratamiento que recibe el conflicto en esa región ensangrentada de Medio Oriente: los medios más afines a posiciones del gobierno israelí se apuraron a aclarar que habían advertido del operativo para que evacuaran las instalaciones.
“Estamos conmocionados y horrorizados por el hecho de que el ejército israelí apunte y destruya el edificio que alberga la oficina de AP y otros medios de comunicación en Gaza”, señaló un comunicado firmado por Gary Pruitt, el jefe local de esa agencia. “Hemos solicitado información al gobierno israelí y estamos en contacto con el Departamento de Estado de EE UU para tratar de averiguar más”, abundó Pruitt, para concluir: “El mundo estará menos informado de lo que sucede en Gaza por lo que ha ocurrido hoy”. El canal Al Jazeera -el nombre alude a la península árabe- se maneja con estándares informativos “anglosajones”. Voceros del ejército de Israel indicaron que en el edificio destruido había equipo militar de Hamás, lo que según los altos mandos era suficiente motivo para tirarlo abajo.
Cuando, a semanas de las elecciones que terminaría perdiendo, Donald Trump anunció el pro-greso de la iniciativa Paz Árabe, destinada a lograr el “acuerdo del siglo” entre árabes e israelíes, el canciller catarí, Muhamad bin Abdulrahman Al Thani, rechazó el convite argumentando que la comunidad árabe no debería pasar por alto “las miserables condiciones de vida del pueblo pales-tino por la ocupación y la opresión”. Sí aceptaron Emiratos Árabes Unidos y Bahrein.
El que manejó el plan de paz fue el yerno del exmandatario, Jared Kushner, empresario inmobiliario como Trump y sin ninguna experiencia en política internacional. La situación en esa parte del mundo, lejos de aquietarse tras aquellos acuerdos surgidos de la errática política exterior estadounidense con Trump, fue tomando presión a medida que se produjo el cambio de gobierno. El primer ministro Benjamin Netanyahu fue un ferviente aliado de Trump como un feroz enemigo de Barack Obama, que en 2014 había alcanzado los acuerdos nucleares con Irán junto con las otras cuatro potencias del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania. Entre las primeras medidas de Trump en la Casa Blanca se recuerda la ruptura unilateral del plan 5+1.
Esta nueva intensificación del viejo conflicto tiene varios condimentos que conviene tener en cuenta. Uno de ellos es la vuelta de los demócratas a Washington con el vicepresidente de Oba-ma en el Salón Oval. Cuando aún está asentándose en el cargo, la ofensiva puede aparecer como una señal de los sectores ultras dentro de Israel hacia la nueva gestión presidencial. Todavía Joe Biden no dio un gran paso para mostrar sus cartas hacia Irán, pero el antecedente preocupa a los halcones.
Por otro lado, la dirigencia israelí no logra conformar un liderazgo estable y con visión a largo pla-zo. Hace apenas 54 días, una nueva ronda electoral, la cuarta en dos años, mostró la dificultad para formar gobierno para Netanyahu, quien lleva en el cargo 12 años. El problema para “Bibi” es que ahora enfrenta procesos judiciales por corrupción que lo podrían llevar entre rejas. Y como tampoco esta vez alcanzó una mayoría parlamentaria, el presidente Reuven Rivlin llamó a Yair Lapid, exministro de Finanzas, para que intente formar gobierno y no volver a las urnas en una aventura que no llevaría sino a confirmar el fracaso de la dirigencia.
Hamás, que gobierna en Gaza desde 2007, es un grupo islámico con un brazo armado que no busca ningún acercamiento con Israel e incluso declara que pugna por su destrucción. Considera-do un grupo terrorista, desde aquella fecha ese territorio de 365 kilómetros cuadrados sufre el bloqueo de Israel y su población -unos dos millones de seres humanos-, ya sea que adhieran o no a Hamás, viven en una suerte de cárcel a cielo abierto, como la definen incluso críticos de esa política dentro de Israel. La derecha xenófoba viene creciendo en todo el mundo. Y las consecuencias también. Hace algunas semanas, una nutrida marcha de ultranacionalistas cantaba consignas antiárabes en las calles de Jerusalén. El desalojo de familias palestinas de un barrio de Jerusalén Este por el reclamo judicial de colonos israelíes fue otra chispa en un barril de pólvora. O la misma, porque se trata de reclamos de nacionalistas israelíes. La violenta represión policial en la Explanada de las Mezquitas, contra musulmanes que rezaban en la Mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado para la fe islámica, no puede dejarse de lado en este recordatorio. Tampoco los cohetes desde Gaza.
Tiempo Argentino, 18 de Mayo de 2021
por Alberto López Girondo | May 16, 2021 | Sin categoría
La guerra puede ser un horroroso método para continuar la política por otros medios, como decía algún estratega militar. Pero puede convertirse en un conveniente modo de vida. En todo caso, hay quienes se benefician con el conflicto permanente, y no solamente los fabricantes de armas. De alguna manera, el Medio Oriente y Colombia aparecen hermanados por un mismo drama.
Estados Unidos aporta ayuda militar por 3,8 mil millones de dólares a Israel, según denunció la representante demócrata por Ohio, Ayanna Pressley. Uno de los problemas que deberá enfrentar Joe Biden además del conflicto en Gaza es la presión del ala izquierda de su propio partido, integrado por un puñado de mujeres de empuje y decisión, como Pressley, Alexandria Ocasio Cortez, Rashida Tlaib e Ilhan Omar. Todas de minorías Pressley es negra, Ocasio hispana, Tlaib musulmana y Omar de origen somalí- y por lo tanto conocedoras de la problemática de los oprimidos. Ellas encabezan el pedido de revisar esa ayuda que, afirman, sirve para someter a los palestinos.
Desde 1999, EE UU ya aportó en ayuda militar unos 10 mil millones de dólares para el Plan Colombia. Fue concebido para “la revitalización social y económica” que dejara en el pasado las con-secuencias del enfrentamiento interno con la guerrilla y para terminar con el tráfico de drogas. Colombia sigue entre los principales productores de narcóticos del planeta y el actual gobierno de Iván Dique, bajo la batuta del “halcón” Álvaro Uribe, deja languidecer los acuerdos de paz con las FARC que firmó su antecesor y ni siquiera abrió el diálogo con el ELN, el otro grupo armado. Al mismo tiempo, da muestras de dejar zona liberada para que paramilitares asesinen a militantes sociales y exdirigentes que aceptaron incorporarse a la vida política.
Tiempo Argentino, 16 de Mayo de 2021
Comentarios recientes