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Víctor Jeifets: «Putin elogia a Stalin, no como comunista, sino como imperialista»

El académico de la Universidad Estatal de San Petersburgo analizó en diálogo con Tiempo la construcción de la historia rusa impulsada por el oficialismo gobernante.

“Es irónico que gran parte de la gente que esta deslegitimando la herencia soviética es la misma que si hoy hubiera estado en el poder los comunistas hubieran festejado con ánimos la revolución. Son lo que en los tiempos soviéticos se llamaría oportunistas”, dice con un tono de queja Víctor Jeifets, el académico de la Universidad Estatal de San Petersburgo.

 –Se nota una intención de Vladimir Putin por construir una historia de Rusia intentando recuperar todos los retazos de ese pasado que va de Iván el Terrible y Pedro el Grande a la actualidad. ¿Será posible darle continuidad a eso?

–Lo que el gobierno quisiera hacer es darle continuidad a los tiempos del imperio. O sea, hubo imperio, inmediatamente surgió el poder soviético, sin la revolución. Sin negar por completo la herencia comunista, pero diciendo que no fue tan importante. Es decir, (Putin) quisiera ver al poder soviético como heredero del imperio, lo cual es imposible. Sin embargo, está elogiando últimamente al personaje de José Stalin. No Stalin como comunista sino como imperialista.

–¿Stalin podría ser el hilo que uniera toda la historia rusa, se trata de eso, se podrá eso? 

–Lo está viendo como una persona que mantuvo la unidad del país. Lo ve a Stalin como el personaje que logró administrar el sistema y ganar la guerra y que desarrolló la industria, la ciencia, que hizo la bomba atómica. Sin negar que Stalin era un asesino y que organizó una ola de represiones políticas. Eso no lo niegan. Pero lo ven como el administrador de una situación compleja. Eso se ve incluso en los libros de educación infantil.

–¿Cómo es eso? 

–Si tu le preguntas a cualquier niño quién fue Lenin, tendrá dos frases para decir de él, no mucho más. Quizás tendrán algunas palabras más sobre Pedro o Iván el Terrible. Pero seguramente sabrán más de Stalin.

–¿Así se explica el rol que ocupa cada día con más énfasis Putin en el mundo? ¿Cómo se toma a esta posición en política exterior en Rusia? 

–Gran parte de la sociedad quiere que el país siga manteniendo su peso internacional. Hay muchas críticas que le podrían hacer al presidente, pero los rusos hacemos como decía nuestro poeta Pushkin: «Puedo decir cualquier cosa contra mi gobierno pero no aceptaré que ningún extranjero haga lo mismo».

–Ahora mismo en Estados Unidos hay graves acusaciones contra el presidente Donald Trump por la posible injerencia rusa a su favor en la campaña y contra Sputnik y Russia Today, dos medios de gran influencia en el mundo. 

–Si, dicen que están haciendo propaganda. Pero la CNN y la cadena Fox también están haciendo propaganda. Putin tiene una visión del mundo integral, cuando muchos de los políticos de Europa la tienen para cuatro años. Tal vez porque él sabe que si bien hay elecciones en 2018, su perspectiva es a más largo pazo. Los comicios de renovación presidencial son en abril del año que viene, previos al Mundial de Fútbol y hoy por hoy no hay perspectiva de que le surja un competidor con posibilidades al líder ruso. «

Tiempo Argentino  Sábado 4 de Noviembre de 2017

La UE confía en que ahora si podrá firmar un acuerdo con el Mercosur

La UE confía en que ahora si podrá firmar un acuerdo con el Mercosur

En una distendida charla con periodistas locales a la que asistió Tiempo Argentino, el presidente de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con los países del Mercosur, el portugués Francisco Assis, se mostró convencido en que finalmente la Unión Europea firmará un acuerdo comercial con el Mercosur, aunque por la enmarañado de las negociaciones necesarias «eso no ocurrirá sino en un par de años».

Al mismo tiempo, descartó de lleno que se vaya a firmar un Tratado de Libre Comercio entre la UE y Estados Unidos. «Francia ya dijo que no y en el resto de los países hay mucha resistencia», se sinceró. Y lamentó que el Brexit, si bien para la UE a futuro puede no ser tan terrible, encuentra a la integración regional en un momento dramático. «Estamos paralizados», puntualizó.

Diseñado como un conversatorio en la sede de la Fundación Friedrich Ebert de la ciudad de Buenos Aires, Assis no esquivó el convite ante ninguna cuestión. Así, habló de la grave situación que representan los millones de refugiados que día a día buscan un sitio bajo el sol en el continente. Pero al mismo tiempo no tuvo empacho en reconocer que en gran medida la situación fue provocada por decisiones erróneas de países europeos.

«Sobre todo en Libia y aún en Siria», lo que generó el desplazamiento de miles de personas que quieren buscar refugio «en los países más ricos, en primer lugar, Alemania». Pero también se han cometido errores en Ucrania, señaló. «Debía hacerse pensado que no se debe confrontar a una gran potencia como es Rusia al punto de la humillación y eso pasó y había que pensar que iba a traer consecuencias», dijo.

En el caso libio, Assis, que perteneciente a la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas que representa el ala socialdemócrata en el Parlamento europeo, dijo no entender especialmente al actitud de algunos países con Muammar Khadafi, asesinado en 2011 «luego de que durante los últimos años se estaba acercando a Europa y fue recibido por todos los mandatarios y hasta reyes con todos los honores, de hecho Khadafi era ´una vedetta», replicó. la Libia de hoy, prosiguió, es fuente de inestabilidad y facilitó el crecimiento de grupos terroristas como Estado Islámico.

«La Europa de hoy vive con miedo -destacó. está militarizada, Bruselas está recorrida diariamente por soldados en vehículos motorizados como si fuera una guerra». Y alarmó a los presentes con un rotundo «Va a haber más atentados», como los que sufrieron Francia y Alemania en las últimas semanas, «ya que para los yihadistas Europa es el blanco principal».

Repaso

El primer tramo de la intervención del eurodiputado portugués consistió en una exposición sobre el momento que vive la organización europea, «fundada como una acuerdo de paz entre Francia y Alemania», acotó. Y tras un largo detalle de la crisis económica que se extiende sobre todo en los países del sur, entre los que precisamente está el suyo, no se privó de una frase irónica al destacar que «España creció estos meses porque como no tiene gobierno firme, no puede hacer recortes presupuestarios».

Pero fue claro en que las tensiones que subsisten entre quienes quieren mantener la economía bajo cauces ortodoxos y quienes pretenden una expansión más acelerada finalmente se debe encontrar un punto de equilibrio. El temor al crecimiento de los partidos ultraderechistas y xenófobos es alto y preocupa, reconoció. «Sin inversión pública no es posible el crecimiento», sentenció luego.

¿Cómo afectará la salida de Gran Bretaña? «Es difícil decirlo- dijo Assis- pero tampoco es que sea el fin del mundo. El Reino Unido siempre tuvo una actuación distante de la integración plena y además, hay que ver qué ocurre con Escocia, que quiere votar para volver a Europa».

En cuanto al Mercosur, confió que con el cambio de gobierno en Argentina y luego de la destitución de Dilma Rousseff en Brasil, el proceso hacia un acuerdo entre la UE y el organismo sudamericano aparece como más despejado de este lado del Océano. Las dificultades ahora provienen más bien de Francia, Irlanda y Polonia, y en el rubro agrícola específicamente en el tema de la carne. Con relación a la administración Macri, Assis dijo que el cambio es muy notorio y percibió mucha predisposición a un acuerdo que, hay que decirlo, genera resquemores y fuertes quejas en distintos sectores industriales vernáculos, aunque también en cuanto a servicios y el delicado y espinoso tema de las patentes industriales.

«Por el lado de Uruguay y Paraguay siempre hubo predisposición a la firma de un acuerdo y Brasil incluso con Dilma Rousseff no era reacia a establecer un tratado», recordó Assis. Para el dirigente, el caso de Venezuela es tema para debate dentro de la institución regional. Lo que si dejó en claro es que en la UE no son partidarios a establecer convenios con los países en forma individual. «Siempre es mejor tratar con el conjunto», declaró.

tiempoar.com.ar
Setiembre 24 de 2016

Foto de Diego Paruelo

La mano de Obama en Turquía

El mundo está convulsionado por dos hechos sucesivos de un dramatismo que aterra. Y la pregunta que muchos se hacen es por las razones para el demencial ataque en los festejos de la Revolución Francesa en Niza y para una intentona golpista en Turquía que dejó un saldo de cerca de 300 muertos y más de mil heridos, además de una purga como no se recuerda en las fuerzas armadas y el Poder Judicial.

La cuestión es si ambos hechos tienen alguna relación o se los puede considerar aislados. Y la verdad es que si hay un hilo común es la inestabilidad de la región que alguna vez ocupó el imperio otomano, desmembrado hace un siglo en plena guerra mundial. Desde entonces la situación en Medio Oriente y el norte de África (en inglés se lo engloba bajo el acrónimo MENA) es explosiva.

 

De Túnez era originario el joven que manejaba el camión de la masacre en Francia, la situación en Turquía se aceleró desde que el presidente Recep Tayyip Erdogan, a fines de junio, impulsó negociaciones cruciales para limar asperezas con Israel, Rusia e Irán. Eso, sumado a la situación interna en Ankara que bien se describe en estas páginas y el rol central de Turquía en el combate de los yihadistas y como paso obligado para los emigrantes que quieren cruzar a Europa, hacen que la preocupación tenga fundamento.

En 1916 los gobiernos de Francia y Gran Bretaña firmaron los acuerdos secretos Sykes-Picot para repartirse los despojos del imperio. Pero en esa contienda se comenzó a esfumar el poderío de franceses y británicos. Ahora el imperio que pretende dictar las pautas y tranquilizar –en su beneficio– a una región rica en petróleo es Estados Unidos.

En noviembre hay elecciones para la sucesión de Barack Obama. Por ahora picó en punta la demócrata Hillary Clinton, que mucho tuvo que ver con esta actualidad conflictiva desde que ocupó el cargo de secretaria de Estado en el primer tramo de la gestión “obamista”.

El primer presidente negro en la historia estadounidense está tratando de dejar un mundo ordenado según las nuevas pautas de la “pax americana”, para lo cual deberá torcer el rumbo multipolar que había alcanzado en esta última década. Si gana Clinton, tendrá el trabajo medio hecho, si el triunfador fuera Donald Trump –que llegó a declarar que es necesario recuperar la amistad con Rusia– le deja un paquete que le resultará difícil de desatar.

El golpe en Brasil, que integra la alianza que compite por el poder global del siglo XXI, los BRICS, se lo debe entender en el marco de esta estrategia. El golpe contra Erdogan, que en 2010 se había asociado con Lula para impulsar un acuerdo por el plan nuclear iraní, también. Por eso el mandatario turco reclama la extradición de Fetullah Güllen, el líder exilado en Pennsylvania al que acusa por la intentona. Y que perdió a muchos de sus seguidores en los estrados judiciales y los cuarteles luego del fracaso del putch.

Tiempo Argentino
Julio 17 de 2016

Stella Calloni: «Faltó Chávez y no hubo quién lo reemplazara»

Stella Calloni: «Faltó Chávez y no hubo quién lo reemplazara»

Stella Calloni es una referente para toda la región por su tarea constante y persistente en busca de eso que los poderes reales ocultan debajo de la alfombra. Es, como se acostumbra a decir, una cronista de nuestra época. Y lo es desde hace mucho, como que su obra más profunda y determinante es la investigación sobre la Operación Cóndor, aquel plan criminal de las dictaduras del Cono Sur para el exterminio de miles de latinoamericanos en los años ’70. En un momento de reflujo luego de una década larga de gobiernos progresistas, era bueno conocer lo que pensaba de este momento histórico, con un presidente de derecha en Argentina, una Venezuela acosada por una asamblea antichavista y con un gobierno en Brasil bajo fuego, no solo contra la figura de Dilma Rousseff sino, ahora, fundamentalmente, en Lula da Silva.

–¿Podría hablarse de un Plan Cóndor II o es una exageración?

–La gente se agarra de estas cosas, pero no es lo mismo. En un sentido figurado, sí, hay un Plan Cóndor mediático, porque hay una unidad en el esquema de los medios, están unificados y bajan todos un mismo enfoque y un mismo objetivo, con diarios que actúan todos a la vez en toda la región y hasta en Europa, porque lo mismo repiten allá. En esta debilidad propia usaron un tema de la vida privada para desgastar la figura de Evo y en Brasil van contra la dirigencia del PT y ahora contra Lula.

–Pero los ataques se basan en denuncias de corrupción y del uso de dineros públicos de manera oscura. ¿Cómo se debería actuar en estos casos que involucran a los gobiernos populares?

–En países con una gran clase media, hay gente que se moviliza muy rápidamente, pero nadie dice de dónde vienen los fondos para la movilización, que es muy costosa. Sin embargo hay documentos suficientes tanto en Bolivia como en Venezuela y Brasil de que se han puesto millones para derrocar a los gobiernos pero también para destruir con un efecto demolición todo lo que puede quedar de esos gobiernos. Nosotros, por esas confusiones que tuvimos con el tema del peronismo, esa historia de la persecución la vivimos después del golpe de 1955. Hay que recordar que te podían llevar preso por decir Perón o Evita, que sacaron a miles de personas de sus trabajos, lo que les pasó a los sindicatos, todo fue muy fuerte. Ahora no hemos podido encontrar un camino para poder parar esta situación o por lo menos para que tuviéramos los medios nosotros. Ahora te das cuenta de que no tenés un medio para responder a esto. Tendríamos que tener canales de televisión, radios. El único que armó algo fue Venezuela a través de Telesur, que ha servido muchísimo en la toma de conciencia de lo que está sucediendo en el mundo, algo que esté silenciado en todas partes. Fijate en Europa, donde los diarios no dicen nada de lo que ocurre, viven en otro mundo.

–¿Qué hace falta decir en los medios de Europa?

–No tener información cierta les hizo pensar a los europeos que lo que tenían era para toda la vida. Creían que el Estado de bienestar era para siempre. Si hubieran estado conscientes Europa no hubiera tenido que participar en estas guerras coloniales que han producido los primeros grandes genocidios del siglo XXI. El resultado es los millones de desesperados que huyen de la guerra a estos países que fueron los culpables de esta situación. Pero en Europa no tienen idea de cuánto le costó esta guerra a su bienestar porque ellos ponen la plata y Estados Unidos les vende las armas.

–En Venezuela el gobierno también perdió elecciones en una derrota que puede ser determinante.

–Pero Venezuela tuvo una situación que ninguno sufrió, de golpe continuó, desde 2002. Desde entonces siempre hubo reacciones golpistas. Y cuando se dan cuenta de que Hugo Chávez va a morir empiezan a crear como 200 nuevas ONG. Creo que la debilidad nuestra estuvo en no precisar cuál era el enemigo verdadero contra el que estamos luchando los gobiernos populares de la región.

–¿Contra qué se lucha?

–Contra una decisión de Washington que ya estaba escrita desde el Plan Colombia y Plan Mérida de retomar el control de América Latina. En un proceso tan expansivo y global, la expansión iba a estar muy bien dirigida a Venezuela por el petróleo y ahora van por los recursos. Toda la movida en Medio Oriente y en nuestros países es para controlar recursos y territorios. Cuando John Kerry dice hace dos años lo de que somos el patio trasero, volvimos al mismo esquema directo. Ahí empieza el golpismo permanente. Hay toda una red de fundaciones que han manejado millones de dólares que están distribuidas en varios sectores de la sociedad. Cuando necesitan policías, usan policías; cuando necesitan del sistema judicial, lo usan. Esto es lo que se llama golpe suave, y significa mover multitudes. Lo pueden hacer mucho mejor en grandes países, con ciertos elementos de riqueza. En Brasil anda mucho mejor que en Bolivia. Porque puede mover millones de personas.

–Además de la influencia que tienen esos países sobre el resto de las naciones. Y ahí viene el tema de la corrupción, que se fue instalando desde hace mucho tiempo. Hubo espionaje a Petrobras y a Dilma Rousseff, como reveló Edward Snowden. Y tras el escándalo en la petrolera, ahora se lo implica a Lula en cosas muy fáciles de presentar mediáticamente.

–Pero que son difíciles de probar también.

–Es cierto, pero sucede que yo denuncio a alguien de corrupto y si necesito más de dos oraciones para defenderlo la batalla ya está perdida. Si alguien dice que Lula tiene un departamento que no pueden justificar, por más que muestre la escritura y sus cuentas ya quedó estigmatizado.

–Este es el problema de la debilidad que se tuvo porque hubo muchas advertencias. Hubo un momento en que se dieron pasos gigantescos pero faltó consolidar las bases. Como dice el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, este proceso fue totalmente nuevo. Tomaron el gobierno frente a situaciones que en detalle se desconocían y era lógico equivocarse. Pero nadie dice nada de la enorme corrupción que traía Petrobras desde hace mucho tiempo. Y son los mismos señores que supuestamente están peleando contra la corrupción.

–El PMDB es un socio incómodo para el PT, además, porque sólo lo mueve el dinero.

–Hubo debilidades que hay que admitir.

–La detención de José Dirceu fue un hecho grave.

–Haber dejado que se llevaran preso a Dirceu sin prueba alguna, solamente por la denuncia de los medios, ya constituye un flanco débil y por ahí fueron. Estuvieron equivocados contra quién peleaban, acá no hay derechas locales, ya no hay la vieja oligarquía, porque todavía manejamos esos términos, esta es una derecha que se suma a la derecha internacional, es la derecha que surge en las dictaduras, las que ganaron en la Argentina con la estatización de la deuda privada. En este gobierno la gente se preocupa por los gerentes, los CEO, pero es más que eso. No hay casi ninguno que no pertenezca a una ONG o una fundación de EE UU. En Venezuela primero esmerilaron al gobierno y luego aplicaron un sistema de paramilitarismo desde Colombia, donde hay siete bases militares. Venezuela es el país más castigado por la guerra económica, por la baja del petróleo.

–Con la baja también castigaron a Rusia y a Brasil. La pregunta es si es una crisis o es una enorme operación.

–Es una enorme operación, sí. Pasó con Richard Nixon en otro período histórico. Pero hay que decir que luego de semejante guerra de baja intensidad Venezuela ha resistido bastante. El mayor problema que tiene EE UU es que como esta derecha surge de la corrupción, es una derecha muy burda.

–Justamente por eso es que no se entiende por qué no causa indignación que quienes se dicen defensores de la honestidad tengan tales historiales de corrupción personal.

–Porque no se sabe.

–Pero se ha difundido, el ejemplo es Telesur y otros medios masivos.

–La ofensiva ha sido muy fuerte. Yo siempre hago la comparación de lo que la desinformación y los miedos pudieron hacer con un pueblo culto como el alemán, donde se hacían esas manifestaciones fabulosas detrás de Hitler. Si vos pensás eso te das cuenta de adónde se puede llegar. Nosotros creemos que mucha gente ve Telesur, pero son sectores. La población en general ve otra cosa. Además, falta Hugo Chávez y no hubo quién reemplazara ese motor de la integración.

Tiempo Argentino
Marzo 15 de 2016