por Alberto López Girondo | Jun 19, 2022 | Sin categoría
Parafraseando al teórico prusiano Claus von Clausewitz, podría decirse que como están las cosas, la economía representa la continuidad de la guerra (en Ucrania) por otros medios. Y estos días hubo varias señales que retumbaron tanto o más que los misiles sobre las poblaciones de a pie desde el 24 de febrero, cuando Rusia inició las operaciones militares. Por un lado, con el incremento récord de las tasas de interés que decretó la FED en Estados Unidos. Desde el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el presidente ruso advirtió sobre las consecuencias de las sanciones contra su país que ya se ven, recalcó, principalmente en Europa. Este lunes habrá otra muestra de esta situación en un encuentro de cancilleres de la Unión Europea que se desarrollará en Luxemburgo y que adelantó el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrel, estará centrado en el impacto de la guerra sobre la seguridad alimentaria mundial.
Los datos del incremento de precios de mayo -8,6% anual, el mayor desde 1981- alarmaron al gobierno de Joe Biden, que culpó del hecho a la “inflación de Putin”. La Reserva Federal (FED, el Banco Central de EE UU) respondió con 0,75% puntos de aumento en los tipos de interés, la mayor suba en 30 años. La pregunta de los analistas económicos es si no hay otra forma de combatir la inflación que no sea con la recesión esperable tras esta medida del recetario monetarista. La única integrante del directorio de la FED que votó en contra fue Esther George, de Kansas City. «Consideré que esa medida se sumaba a la incertidumbre política (…) los cambios significativos y abruptos pueden ser perturbadores para los hogares y las pequeñas empresas mientras hacen los ajustes necesarios”.
Estas tasas afectan los créditos bancarios para el consumo y las hipotecas de todos los ciudadanos. Y promueven nuevos incrementos de precios de las empresas para financiar sus actividades. Hay una baja relativa de precios por liquidaciones en las grandes cadenas de venta al público. Pero como un efecto no deseado, según destaca el portal especializado zerohedge.com. “Hay un crecimiento del inventario del 30% interanual”. Es decir, demasiada mercadería sin vender, aunque con pedidos en marcha para la provisión, difícil es desarticular a corto plazo.
Borrel, en tanto, escribió que el precio de los alimentos «nunca ha estado tan alto como hoy en términos reales y muchos expertos advierten que lo peor está por venir». Luego fue más allá: «La guerra de agresión injustificada y no provocada contra Ucrania pone al mundo en peligro de sufrir una hambruna que afecte a cientos de millones de personas».
Desde San Petersburgo, su ciudad natal, Putin señaló que en las últimas décadas “se han formado nuevos centros poderosos en el planeta” cada uno con su propio sistema político y sus propios modelos de crecimiento que “tienen derecho a protegerse y asegurar su soberanía nacional”. Se permitió en ese foro -ante representantes de 79 países, incluidos los presidentes de Egipto, Kazajistán y de manera virtual el chino Xi Jinping, y donde se firmaron acuerdos por unos 98.000 millones de dólares- calcular el costo para Europa de las sanciones contra Rusia en 400.000 millones de dólares solo en 2022.
Empresarios alemanes ya lo sienten en sus espaldas. Según una encuesta de la patronal Gesamtmetall que publica la agencia dpa, “una de cada cinco empresas del sector metalúrgico y electrónico en Alemania ve amenazada su existencia debido a los elevados costos de la energía y de los materiales”. La situación preocupa al 80% de los 1400 encuestados, la mitad de los cuales dicen haber recortado la producción, con riesgo para 300.000 puestos de trabajo.
Los precios del gas en el país germano se dispararon luego de que la rusa Gazprom anunciara el martes una baja de suministro del 40% en el gasoducto Nord Stream I debido al retraso en la reparación de equipos de bombeo que debía entregar Siemens. La firma rusa alega que las sanciones afectaron los arreglos. El Nord Stream II está listo para entrar en funcionamiento desde septiembre, pero como parte de los castigos a Moscú, el gobierno de Olaf Scholz no otorgó la certificación técnica
Los líderes europeos, en tanto, se mostraron partidarios de acelerar el ingreso de Ucrania a la UE. El jueves, Scholz, el presidente francés, Emmanuel Macron y el primer ministro italiano, Mario Draghi, fueron en tren a Kiev para dar una «fuerte señal de apoyo» al presidente Volodimir Zelenski. «Todos sabemos que los ucranianos están dispuestos a morir por defender sus aspiraciones europeas. Queremos que vivan con nosotros, por el sueño europeo», replicó luego la titular de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La respuesta de Putin no se hizo esperar: «no tenemos nada en contra de Ucrania en la UE. No es una organización militar, es un bloque político a diferencia de la Otan, y siempre lo hemos dicho, en ese caso nuestra posición es coherente y clara: no”.
El camino al diálogo condicionado por avances en el campo de batalla
El secretario de Defensa de Estados Unidos, el general de cuatro estrellas retirado Lloyd Austin, celebró como “muy positiva” a la reunión del Contacto para la Defensa de Ucrania (GDU) que presidió en Kiev este jueves. El GUD está integrado por los 30 países de la Otan, más otros 13 aliados de EE UU del Cercano Oriente, el sureste asiático y Europa. “Ucrania está convencida de que puede ganar. Y todos los que estamos aquí, también”, dijo esta vez Austin, quien en el anterior encuentro del GUD había aclarado cuál era el objetivo de los países de Occidente. “Queremos ver a Rusia debilitada hasta el punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania”, dijo en mayo pasado.
Siguen los intensos combates por el control de la ciudad de Severodonetsk, clave para sellar en el terreno el dominio de la región del Donbass. Las autoridades que responden a Kiev informaron de “una feroz batalla” en Toshkivska, Zolote, dos localidades vecinas. “Tratan de avanzar pero no lo han logrado”, escribió el gobernador de Lugansk, Serguei Gaidai en su cuenta de Telegram.
El principal negociador ucraniano en los diálogos de paz con Rusia, David Arakhamia, dijo en una entrevista con la radio Voz de las Américas, que confía retomar los contactos con Moscú en agosto, cuando espera que las tropas ucranianas logren avanzar en posiciones actualmente rusas en el frente de batalla.
Según declaró, Kiev no aceptaría la pérdida de territorio, aunque podría contemplar “el aplazamiento del debate sobre el estatus de Crimea durante un cierto número de años”.
Tiempo Argentino, 19 de Junio de 2022
por Alberto López Girondo | Jun 4, 2022 | Sin categoría
Los 27 países de la Unión Europea lograron, al cabo de tres semanas de enfrentamientos internos – y sobre la hora- llegar a un acuerdo para reducir significativamente las compras de petróleo a Rusia como parte de un nuevo paquete de sanciones. La medida fue presentada como un modo de “cortar una enorme fuente de financiación para su maquinaria de guerra” en Ucrania. La restricción, sin embargo, no es total ya que -y ese fue parte del problema para consensuar una medida en común- corta la compra de unos dos tercios del fluido, que llegaban por barco, porque hay países que necesitan mantener en funcionamiento las tuberías que alimentan sus redes. Es el caso de Hungría, el principal oponente a este tipo de castigos que terminan afectando a su propia economía, pero también de República Checa, Eslovaquia y Austria.
La divergencia no fue solo por cuestiones logísticas sino porque ya comienzan a aparecer los resultados efectivos de las sanciones contra Rusia al cumplirse los 100 días de la invasión a Ucrania. Y la realidad no acompaña las expectativas con que Joe Biden y los líderes de la UE y la Otan presentaron las primeras penalizaciones económicas contra la decisión anunciada por el presidente Vladimir Putin de una operación para “desmilitarizar y desnazificar” a Ucrania, el 24 de febrero pasado.
Esta evaluación no parte de medios a los que se podrían calificar de afines a Moscú, como podría argumentarse. Un artículo que firma Larry Elliott, editor de Economía del diario británico The Guardian, señala que “en los primeros cuatro meses de 2022 Putin podría presumir de un superávit de 96 mil millones de dólares, más del triple de la cifra del mismo período de 2021”. Y agrega el dato paradojal de que cuando la UE anunció la prohibición parcial a las importaciones de petróleo, el costo de crudo aumentó fuertemente, “proporcionando al Kremlin otra ganancia financiera inesperada”.
Para más, acota Elliott, las exportaciones de petróleo y gas rusos a China se incrementaron más del 50% sobre el año pasado. Algo de esto entrevió la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen en una entrevista de estos días. “La UE se ve obligada a comprar petróleo ruso para que Putin no lo venda en otros mercados y gane aún más. Te seguiremos comprando petróleo no porque lo necesitemos, sino porque no queremos que alguien más te lo compre y te haga ganar más dinero”, dijo en un tono que intentaba ser desafiante.
Contra los análisis de «mesa de arena» de los dirigentes occidentales, efectivamente las compras en otros mercados se aceleraron y la India, un supuesto aliado del “mundo civilizado”, recibe ahora unos 600.000 barriles diarios de crudo de Rusia contra los 90.000 del año pasado. Y con grandes descuentos.
Chris Weafer, director general de consultora Macro-Advisory, lo advirtió brutalmente: “Las sanciones, por el momento, no son un gran daño financiero para Rusia debido a que los precios globales se encuentran elevados, así que incluso con descuentos probablemente vendan su petróleo al mismo precio que el año pasado”.
Por si fuera poco, India firmó un convenio monetario para comerciar en rupias y en rublos. Esta semana, la empresa Gazprom anunció el cese de suministro a Países Bajos precisamente por negarse a abonar en la moneda rusa, como exige un decreto de Putin, con lo que se suma a Polonia, Bulgaria y Finlandia en los “contracastigos” del Kremlin.
Otro medio británico, el portal de la BBC en español, en un artículo que firma Cristina Orgaz, afirma que “contra todo pronóstico, el rublo se ha convertido en la moneda con mejor desempeño del mundo frente al dólar en lo que va de año, superando incluso al real brasileño” y entre las razones para esta «sorpresa», señala a “los férreos controles de capital impuestos por el Kremlin” desde la primera batería de sanciones. Pero también la exigencia de que los pagos se realicen en la divisa rusa. Y a pesar de los gestos de desagrado y las declaraciones condenatorias, anota Orgaz que “Alemania, uno de los mayores clientes de la estatal gasista rusa Gazprom, ya accedió a pagar en rublos junto con otros grandes compradores europeos”.
Otras voces condenatorias a la estrategia de la UE y EEUU en el laberinto ucraniano van apareciendo en estos días. Según el economista francés Jacques Sapir -citado por el analista Arnaud Bertrand- Occidente evaluó erróneamente el tamaño de la economía rusa. Para Sapir, que da clases en Moscú y Paris, si se calcula el volumen de la actividad en función del Producto Bruto Interno (PBI), convirtiendo rublos a dólares, es claro que el total da que Rusia está a la altura de la economía de Brasil o España.
Pero si se toma en cuenta la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA), que compara la productividad y el nivel de vida en cada país, un valor que tanto el FMI como la OCDE aplican con mayor asiduidad, resulta que la economía de Rusia es comparable a la de Alemania, la mayor de Europa, y sería la sexta del mundo. Con este criterio de mediciones, la economía china supera a la de Estados Unidos desde hace al menos seis años.
El golpe más impactante lo propinó el ex secretario de Estado Henry Kissinger, desde la mismisima la cumbre de Davos. Para celebrar sus 99 años, el impulsor del acercamiento de EEUU y China en 1970 dijo que Ucrania debería firmar un acuerdo de paz lo antes posible, aunque sea cediendo territorio a Rusia. “Sería fatal para Occidente dejarse llevar por el estado de ánimo del momento y olvidar el lugar apropiado de Rusia en el equilibrio de poder europeo por 400 años”, agregó el tan veterano como controvertido geopolítico.
Tiempo Argentino, 4 de Junio de 2022
por Alberto López Girondo | Abr 29, 2022 | Sin categoría
La visita del domingo pasado a Kiev de Antony Blinken, secretario de Estado, y Lloyd Austin, de Defensa, resultó muy ilustrativa de la estrategia estadounidense desplegada en el este europeo, que era obvia por documentos que circulan desde hace años pero que hasta ahora no había sido evidenciada de manera tan clara por el gobierno. Blinken prometió más ayuda económica a Ucrania para sostener la guerra contra Rusia y este jueves el presidente Joe Biden anunció un plan de 33 mil millones de dólares en “ayuda”. Austin, general de cuatro estrellas y a la sazón jefe del Pentágono, fue aun más explícito: «Queremos ver a Rusia debilitada al punto de que no pueda hacer el tipo de cosas que ha hecho al invadir Ucrania. Ya perdió mucha capacidad militar, y muchas tropas, para ser franco, y quisiéramos que no pueda reconstituir rápidamente esa capacidad».
Desde la Casa Blanca, Biden dijo que “ceder” ante Rusia no es una opción para los países occidentales. «El costo de esta pelea no es barato. Pero ceder ante la agresión va a ser más costoso si permitimos que suceda», avanzó el mandatario. Luego pidió urgencia a los legisladores para sostener la iniciativa que, entre otras cuestiones, contempla 20 mil millones de dólares en asistencia militar que, en una respuesta típica del far west, debería servir para que “armas y municiones vayan al pueblo ucraniano”. En un momento de baja de popularidad (ver aparte) parece una medida destinada a recuperar iniciativa puertas adentro.
El resto de los fondos pedidos por Biden al Congreso sería destinado a que el gobierno de Volodimir Zelenski pueda “responder a la crisis inmediata” generada por la guerra, otros 3000 millones para enfrentar el alza de alimentos y una cantidad no totalmente determinada para apoyar a “medios independientes” de comunicación.
La ofensiva estadounidense no se guarda ningún as debajo de la manga, al punto de que Biden visitará este martes la fábrica de la Lockheed Martin en Alabama, donde se producen los misiles Jevelin. Por otro lado, es bueno recordar que el general Austin, entre 2016 y 2021 –ya retirado del servicio– integró la junta directiva de Raytheon Tecnologies, el otro gran fabricante de armamento estadounidense. También tuvo un carguito en la minera Nucor y en Tenet Healthcare, de servicios de salud, pero esa es harina de otro costal.
Austin se dio tiempo en Kiev para alentar a las tropas ucranianas como un comandante detrás de escena: «La primera cosa para ganar es creer que se puede ganar. Y ellos están convencidos de que pueden ganar”, dijo. «Y pueden ganar si tienen buenos equipamientos, el apoyo adecuado», agregó.
Más armas para la guerra
Pero no solo EE UU apuesta a incrementar sus aportes militares a Ucrania. Alemania, violando autorrestricciones desde el fin de la II Guerra Mundial para el caso de regiones en conflicto, anunció el envío de tanques Guepard. Francia no se queda atrás, y se sumó con cañones Caesar, mientras que el Reino Unido presenta en esa trágica exposición armamentística sus misiles Starstreak.
Para no quedar atrás, Rusia reconoció este viernes que había sido responsable del ataque en Kiev durante la visita del secretario general de la ONU, Antonio Guterres. El ataque provocó la muerte de la periodista Vira Hyrych, productora en la emisora Radio Free Europe/Radio Liberty, financiada por EE UU. El Ministerio de Defensa ruso dijo que se trató de un artefacto de alta precisión y largo alcance contra los talleres del fabricante de misiles Artyom.
Guterres, que había estado antes en el Kremlin con Vladimir Putin, viajó a Kiev con el objetivo de acercar posiciones para un eventual acuerdo de paz auspiciado por Naciones Unidas. El portugués condenó el ataque, mientras que su vocero, Saviano Abreu, señaló que «es una zona de guerra, pero causa conmoción que esto haya ocurrido cerca del lugar en que nos encontrábamos».
En el campo de batalla, las tropas rusas se siguen extendiendo en el este del país y ya desde la Otan advertían que iban a seguir hacia el oeste para establecer un corredor con Trasnitria, el sector prorruso de Moldavia. Desde Moscú, sin embargo, la vocera de la cancillería María Zajarova protestó por los “intentos de implicar” a esa región reconocida por el gobierno de Putin como república independiente. «Estamos preocupados por el aumento de las tensiones en Transnistria», dijo Zajarova en relación con un par de explosiones registradas en la semana y catalogadas como actos terroristas. Putin fue más lejos y advirtió que tomará represalias contra los países que intenten extender el conflicto.
Combustibles en disputa
El otro campo de batalla es la provisión de combustible a los países europeos. Causó rechazo la decisión de la empresa Gazprom de cortar el suministro a las distribuidoras de Polonia y Bulgaria hasta que no paguen los servicios ya prestados en rublos, de acuerdo al decreto del Kremlin del 1 de abril pasado. Para los líderes europeos, se trata de una extorsión. “Europa tiene la capacidad de sustituir el gas que le provee Rusia”, alentó sin embargo Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea. Desde Washington consideraron que es una forma de eludir las sanciones impuestas contra Rusia desde la invasión del 24 de febrero. «No permitiremos que use su petróleo y gas para evitar las consecuencias de su agresión», dijo Biden.
Pero para las autoridades rusas se trata no solo de otra forma de combate sino de una necesidad imperiosa, ya que otro modo de cobrar por sus exportaciones implicaría correr el riesgo de nuevos bloqueos a sus fondos, como ya ocurrió con unos 300 mil millones de dólares del Banco Central incautados en el Oeste y otros 30 mil millones en activos.
De todas maneras, la medida parece haber sido efectiva ya que, sin levantar polvareda, ya otros países usaron rublos para pagar por el gas. Y el Banco Central ruso volvió a recortar la tasa de interés del 17% al 14%. En febrero había sido elevada al 20% ante las primeras sanciones contra activos y bancos rusos.
El gobierno de Zelenski, en tanto, ya dijo que espera poder hacerse de todos los activos a su alcance para financiar la reconstrucción del país, según adelantó el primer ministro Denys Shmyhal en su cuenta de Telegram.
El miércoles, mientras tanto, fueron intercambiados un piloto ruso y un exinfante de marina estadounidense en Turquía a instancias del mandatario turco Recep Tayyip Erdogan, que sigue teniendo línea directa con Putin y aspira a ser un actor importante para acercar posiciones entre Moscú y Kiev. «
China pide explicaciones por armas biológicas
Tan Kefei, portavoz del Ministerio de Defensa Nacional de China, acusó a Estados Unidos de ser el verdadero creador de las crisis biológicas y reclamó que Washington aclare sus actividades biomilitares. El vocero, según un cable de la agencia oficial de noticias Xinhua, dijo que las actividades biomilitares emprendidas por Estados Unidos en violación de la Convención sobre Armas Biológicas (CAB) «se han convertido en una fuente de preocupación para los miembros de la comunidad internacional, incluyendo a China».
«La parte china considera que esta es una importante cuestión de seguridad que la parte estadounidense debe aclarar», indicó Tan, quien se refirió a la evidencia de que el ejército estadounidense utilizó armas biológicas en la década del ’50 en la guerra de Corea, incluyendo la zona que limita con China, «un hecho que historiadores estadounidenses han reconocido en público».
El portavoz también recordó el agente naranja durante la guerra de Vietnam, que causó un daño irreparable al pueblo y medio ambiente de Vietnam.
«Estados Unidos es el único país del mundo que ha utilizado armas de destrucción masiva, incluyendo armas nucleares, químicas y biológicas, contra otros países», señaló Tan. «Existe un creciente número de preguntas realistas que no es posible evadir», agregó Tan, para destacar luego que Estados Unidos reconoció que tiene 336 laboratorios biológicos en 30 países, entre ellos, centros de investigación biológica en Ucrania con el apoyo de Estados Unidos, que teme que caigan en manos rusas.
Tiempo Argentino, 29 de Abril de 2022
por Alberto López Girondo | Abr 17, 2022 | Sin categoría
El secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo hace unos días que ante “la nueva normalidad para la seguridad europea, hemos pedido a nuestros comandantes militares que brinden opciones para lo que llamamos un reinicio, una adaptación a más largo plazo de la OTAN”. La nueva normalidad, el reinicio, también se verifica y sobre todo, en el plano de la economía de Europa.
Las sanciones contra Rusia apuntaron explícitamente a devastar la economía del país euroasiático, golpeando básicamente en su principal fuente de ingresos, la exportación de combustibles. El objetivo a largo plazo, coincidían analistas de toda laya, era impedir que Rusia recupere antiguos esplendores como potencia mundial. Pero en realidad, el formateo golpea directamente en el corazón de Europa, que pugnaba por fortalecerse como potencia industrial con la energía rusa. Y que geopolíticamente estaba a las puertas de una alianza que pondría fin a siglos de derramamientos de sangre en esa región del este europeo.
Las presiones contra el gasoducto Nord Stream II y a favor de la venta de gas de esquisto estadounidense desde tiempos de Donald Trump eran una forma de bloquear esa sociedad, fruto de una amistad estratégica entre la canciller alemana Angela Merkel y el presidente ruso Vladimir Putin. El combustible de EE UU es hasta un 40% más caro. Las ganancias para las empresas estadounidenses serían fabulosas. Pero abastecerse a un precio mayor impacta directamente en la competitividad de los productos europeos y puntualmente de los alemanes.
Merkel protestaba en octubre de 2010 contra la guerra de divisas desatada en perjuicio del euro. La canciller germana lideró la resistencia al embate monetario en tiempos de Barack Obama, a expensas de un corset a Portugal, Italia, Grecia y España, los llamados PIGS, cerdos en inglés, por la sigla de los países del sur europeo que padecían una crisis de deuda fenomenal. El euro resistió y el dólar se debilitó.
Ahora ya no está Merkel y el ataque impacta directamente contra la industria alemana a través de una guerra en Ucrania, que se venía preparando desde hace mucho y ahora se ve más claro cómo se fueron encadenando los acontecimientos.
Alemania, el motor económico de la Unión Europea, había apostado a energía “verde”. En este proyecto, el gas resultaba un paso intermedio. Por eso desactivó 27 centrales nucleares desde 2011 y planteaba cerrar las últimas tres para fines de este año. Italia ya había abandonado el uso de esa fuente de energía tras un referéndum realizado en 1987 y en 2011 los italianos volvieron a manifestarse en contra en otra consulta popular.
El año pasado, mucho antes del conflicto bélico, el aumento en los precios de la energía en todo el continente hacía presagiar algo malo en el futuro y comenzaron a alzarse voces en favor de la energía atómica. Los más audaces intentaron sumar el átomo a las llamadas energías verdes. El actual presidente francés y el premier británico abrieron el juego a la construcción de nuevas centrales, Alemania analiza reabrir sus centrales y hasta Italia se plantea dejar de lado el rechazo. El precio de la energía tiene cara de hereje.
Alemania, hoy por hoy, compra más el 50% del gas, el 30% del petróleo y el 50% del carbón mineral a Rusia. Resulta un objetivo económico y militar para la ofensiva de EE UU y la OTAN: comprarle al enemigo es como ser un cómplice, porque lo financia. Tal vez por eso el gobierno de Olaf Sholz se sometió mansamente a la voluntad estadounidense y no dio la certificación para el funcionamiento de Nord Stream II, que está juntando mojo desde septiembre pasado. No quería terminar acusado de prorruso.
La Comisión Europea propone aumentar la producción de hidrógeno verde para sumarse así al “castigo” contra Rusia. Con un plan de ahorro de gas hogareño dicen que pueden reemplazar 15.500 millones de m3 de gas en 2022 y acelerando el desarrollo de energía eólica y solar pueden reemplazar otros 20.000 millones de m3. EE UU promete enviar tanques con unos 50.000 millones de m3. Pero Europa consume unos 540.000 millones de m3 y Rusia provee aún 216.000 millones. El formateo será duro, costoso y tan letal como una guerra.
Tiempo Argentino, 17 de Abril de 2022
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