Cuando en Argentina faltan menos de 48 horas para el cierre de las urnas para las elecciones generales de este domingo en España, los ejes de la campaña dentro de los sectores que apoyan la continuidad de la coalición de gobierno afinan la puntería para señalar el riesgo de que la derecha, en alianza con la ultraderecha neofranquista, regrese a La Moncloa.
Así, personalidades de la cultura, el teatro y el cine denunciaron censura de obras teatrales y películas donde se tratan temas de género y del colectivo LGTBIQ+ en municipios del país ibérico gobernados por el conservador Partido Popular (PP) y la ultraderecha de Vox desde las autonómicas de mayo pasado. Es el caso de Valdemorillo, un municipio al norte de la capital española, donde el Ayuntamiento canceló de la obra teatral «Orlando», basada en la novela de Virginia Woolf, que recién pudieron ver los españoles en 1978 ya que había sido prohibida por el franquismo en 1944.
Al mismo tiempo, el presidente del gobierno español y candidato por el PSOE, Pedro Sánchez, alertó sobre el riesgo de «fractura y confrontación» en Cataluña si el conservador Partido Popular (PP) y el neofranquista Vox quedaran en condiciones de formar gobierno de acuerdo al resultado de este domingo.
Foto: JORGE GUERRERO AFP
Para los ciudadanos residentes en el exterior, y especialmente en la Argentina, hay otros temores, más relacionados con el tratamiento que tradicionalmente le dio el PP a los derechos de las comunidades de exiliados o como se autodenominan en muchos casos, “la diáspora española”.
En un programa de radio dedicado a ese grupo no escaso de españoles –con casi medio millón, claves para decidir una elección que según los sondeos está bastante pareja entre las derechas y el progresismo- la candidata de Podemos a una diputación al Congreso de España por Navarra, Idoia Villanueva, conversó con el conductor de Cenizas de Babilonia, Francisco López sobre el clima que se vive en estos momentos en el país europeo.
“La acometida de la derecha es igual que en el resto de Europa con una deriva autoritaria que está en aumento, como estamos viendo en Hungría, en Polonia, en Italia, el aumento de la ultraderecha en Alemania y en Grecia”, dice Villanueva, actualmente eurodiputada, que integra la lista de Podemos dentro de Sumar, la agrupación liderada por Yolanda Díaz, ministra de Trabajo e integrante de la coalición que gobierna España junto con el PSOE desde 2018.
Dentro de la acometida de la que habla Villanueva se inscriben asuntos que atañen directamente a los ciudadanos que residen en esta parte del Atlántico. “A (Alberto Núñez) Feijoo (candidato por el PP) se le llena la boca cuando se pasea por América Latina hablando de la ley de Nacionalidad pero lo que realmente pretende es dejar sin efecto al recientemente aprobada ley de Memoria Democrática y su consecuencia, que es recuperar la nacionalidad para españoles y españolas nacidos de exiliados, que se perderá si llega a La Moncloa”, alerta.
La dirigente recuerda la insistencia de asociaciones de Memoria en un comunicado donde señalan que “el ataque a la memoria histórica no es una cuestión de mera nostalgia para la derecha española sino que son muy conscientes de cómo la memoria actúa en el pasado y en el presente y de ahí su insistencia en que se desconozca la verdad sobre ese pasado y los intentos por conseguir que su falso relato sea socialmente hegemónico, con la intención de legitimar sus proyectos políticos”.
Proyectos que no son otros, destaca, que “el recorte de los derechos de las mujeres, del colectivo LGTBI, de las personas migrantes, el negacionismo de la emergencia climática y la violencia machista, la multiplicación de la censura, las agresiones al mundo de la cultura y de las lenguas de las nacionalidades y pueblos propias del estado español”.
Dónde votar
Las urnas en la sede de la Embajada española.
Los lugares de votación son en los consulados del interior del país. En la ciudad de Buenos Aires y alrededores, en la sede de la embajada, Figueroa Alcorta 3102, por la entrada de la calle Mariscal Ramón Castilla. Este miércoles cierra a las 20 horas y mañana jueves de 10 a 17.
A 87 años del levantamiento de las fuerzas fascistas que dio inicio a la Guerra Civil, los españoles deben elegir a un nuevo gobierno y se enfrentan a la posibilidad de que muchas de las conquistas logradas en las últimas décadas, y especialmente durante el período de la coalición de centroizquierda PSOE-Unidas Podemos, tengan un giro de 180 grados, alertan desde ese sector. En ese contexto, el voto desde Argentina resulta clave.
En el país hay medio millón de ciudadanos en condiciones de emitir su voto y en un momento en que la disputa está tan pareja como indican las encuestas, y con un sistema parlamentario donde cada banca resulta fundamental para formar gobierno, no son pocos los que apuestan a las mesas dispuestas desde este lado del Atlántico. De allí la publicidad del gobierno de Pedro Sánchez que se ve en los canales argentinos y se cruza con la de los precandidatos locales a las PASO de agosto.
Ciertamente, la elección de este domingo en el país ibérico es clave también para nuestro país, ya que la centroizquierda que está en La Moncloa replica ideales y un modelo social que la emparenta con el Frente de Todos, mientras que la sintonía entre el Partido Popular y el PRO no se oculta y hasta algunos de los representantes del partido que hoy dirige Alberto Núñez Feijóo aprovechan cada vez que pueden para denostar fieramente al peronismo y sus aliados.
No es casual que desde los sectores progresistas recuerden el levantamiento de las tropas establecidas en Marruecos contra el gobierno de la Segunda República, ese 18 de julio de 1936. Es que la amenaza real es que el PP no consiga los escaños necesarios para poder gobernar solos y que apele a Vox, como lo ha hecho en varias regiones autonómicas. Y el partido que conduce Santiago Abascal es neofranquista sin tapujos.
“Hoy el fascismo se apunta a la desaparición de un mundo donde la vida se pueda desarrollar en condiciones de habitabilidad, provocando una pobreza coyuntural, germen del peor fascismo. Nuestra lucha es hoy más compleja si cabe, luchamos contra unas ideas y valores reaccionarios y segregacionistas que cuentan con el respaldo de la mayoría de los medios de comunicación, propiedad de grandes grupos financieros”, dice un comunicado en tal sentido de Podemos Exterior. “Por eso este 18 de julio de 2023 vamos más allá de rendir homenaje a los hombres y mujeres que en 1936, en defensa de sus ideales de libertad y democracia, de igualdad y de revolución social, defendieron la Segunda República y a todas las personas luchadoras víctimas de la dictadura fascista”.
La esperanza del progresismo es que la izquierda ayude a consolidar la coalición con el PSOE para poder evitar esa tragedia. Para lo cual armaron una agrupación, Sumar, que se encolumna detrás de la actual ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Desde Argentina, dicen los militantes, se buscará impedir que el PP y Vox deroguen las leyes de Nacionalidad–que otorga la nacionalidad a descendientes de españoles nacidos fuera de la península- y la de Memoria Histórica, que obliga a retirar todas las menciones y homenajes a la dictadura franquista, que a 45 años de la recuperación de la democracia aún persisten.
Pero también quieren evitar que la derecha junto con la ultraderecha arremetan contra los beneficios sociales y el sistema de educación y salud públicos universales. Algo de eso ya viene ocurriendo en Galicia, la región que gobernó Núñez Feijóo desde el año 2009 hasta 2022, cuando asumió la presidencia del Partido Popular. “Feijóo ha hecho un desastre- dice Luis Fernández, candidato a Senador por el Bloque Nacionalista Gallego- y han emigrado 200.000 jóvenes por la precarización y el paro”.
El voto gallego en Argentina suma 180.000 ciudadanos y se califica a nuestro país como la quinta provincia gallega. De allí la importancia de que los ciudadanos con derecho a voto acudan a la sede porteña de la embajada para que no llegue al poder “el PP en alianza con la ultraderecha de Vox, racista, negacionista y antigallega con un grado de profundidad que asusta”, agrega Fernández.
Los lugares de votación son en los consulados del interior del país. En la ciudad de Buenos Aires y alrededores, en la sede de la embajada, Figueroa Alcorta 3102, por la entrada de la calle Ramón Castilla. Este martes y el miércoles de 10 a 20 horas, el jueves cierra a las 17.
La responsable del Área de Políticas Migratorias y PSOE-Exterior, Pilar Cancela Rodríguez, es una gallega nacida en Stuttgart. Es decir, una hija de gallegos que nació en esa ciudad alemana de padres emigrados. Por lo tanto, conoce al dedillo de qué se tratan los exilios, ya sea políticos como económicos y ahora por razones ambientales. Motivo suficiente como para ocupar el cargo que ocupa en el Partido Socialista Obrero Español. Y para que ahora que se avecinan las elecciones generales en España, venga Buenos Aires a explicarle a los casi medio millón de ciudadanos en condiciones de votar por qué apoyar al PSOE desde Argentina.
“Cada vez que gobierna el Partido Socialista se avanza en derechos y libertades, sobre todo en derechos para la ciudadanía en el exterior. Ocurrió con la ley de Memoria Histórica, ahora con la Ley de Memoria Democrática y también con la derogación del voto rogado”, dice a Tiempo, en la sede porteña del PSOE, una de las más antiguas del más que centenario partido fuera de España. “Es verdad que la implantación del voto rogado fue gobernando nosotros –reconoce- y es cierto que nos equivocamos, porque impedimos el ejercicio de un derecho fundamental. En ese sentido le debemos una disculpa a la colectividad y también teníamos que ser nosotros cuando gobernamos quienes promoviéramos terminar con eso”.
-¿Deme otra razón para votar al PSOE desde acá?
-Hay un espectro muy grande de medidas que tienen que ver con las pensiones a las personas mayores, de medidas asistenciales para personas en situación de vulnerabilidad, ayudas a los centros. Siempre que gobierna el PSOE se incrementan de una manera muy importante y cuando gobierna el Partido Popular bajan de una manera drástica. Creo que lo que hay es una mirada receptiva y constructiva de nuestro partido, que al fin y al cabo se mantuvo vivo durante la época oscura gracias al exilio, por lo tanto tenemos una ligazón muy fuerte con esa colectividad del exterior. La migración para nosotros siempre tiene una mirada preferente. Nosotros en nuestro momento emigramos, aquí se nos acogió con los brazos abiertos, lo mismo en México, Venezuela. Y ahora hay una colectividad muy potente de personas de Latinoamérica, de Argentina, viviendo y conviviendo con normalidad en España. Por eso tenemos una mirada de la emigración desde la perspectiva de los derechos humanos, no de la seguridad.
-En este punto la derecha y la ultraderecha en España hacen mucho hincapié, quizás no tanto en relación con nuestros países pero si de otras partes del mundo, en una mirada muy restrictiva, racista…
-Totalmente xenófoba, esa es la palabra. Pero fíjese sin embargo que la inmensa mayoría de las personas que van a España proceden de América Latina. Sucede que es mucho más visual y más gráfico decir que son gente que viene de África, y es que además se lanzan a la desesperada.
-Digamos también que Europa tiene mucho que ver con lo que pasa en el Mediterráneo con sus acciones tanto en África como en el Oriente.
-Una de las batallas que ha mantenido este gobierno y de una manera personal el presidente Pedro Sánchez respecto de la movilidad migratoria es trasladarle a la Unión Europea que no es un problema de los países del sur. No es un problema solo de España, Portugal o Italia. Es una mirada de Europa. Porque al final lo que todos debemos intentar es que esa migración tenga una solución con una perspectiva de derechos humanos. Nosotros también masivamente nos fuimos a otros países. Si nos hubieran tratado de la misma manera… Esto se ha minimizado sobre todo desde países del norte de Europa que dicen “esto está allá lejos, a mí no me compliques la vida”.
–A Alemania también le llegan emigrantes desde Turquía.
– Lo que nos está pasando es que algunos países que se califican del primer mundo, algo que yo pondría en cuestión, es que hay determinados trabajos que los nacionales de esos países no quieren hacer y donde es necesario seguir trabajando. En el sector de la pesca, o en la agricultura, donde también se necesita mucha mano de obra si queremos seguir comiendo. Lo que falta es una mirada constructiva de integración. Y con una mirada constructiva de que al final esas personas van a ayudarnos a construir una sociedad que quiere mantener un Estado de Bienestar, que es lo que defendemos. ¿Y cómo se construye eso? con los impuestos y las cotizaciones (aportes). Si tienes un trabajo remunerado tú cotizas a la seguridad social y vas a comprar al supermercado, y pagas la luz, el agua. Hay que tener cuidado con esos análisis simplones de que nos vienen a quitar el trabajo, que son los que violan a nuestras mujeres. Cuidado con esos discursos de odio. Porque son peligrosos y sobre todo antidemocráticos.
-Pedro Sánchez sorprendió llamando a elecciones tras a horas de la derrota en las autonómicas de mayo. Lo suyo es mucho de tirarse a la pileta contra todo, ¿no?
-Él deja la Secretaría General del partido después de una situación dramática interna, porque la posición mayoritaria era abstenernos para que gobernara el Partido Popular. Él estaba en contra y por eso dimitió (setiembre de 2016). Unos cuantos lo seguimos porque sabíamos que esa postura llevaba al PSOE a ser un partido residual. Dejó hasta su cargo parlamentario. Cuando el vuelve a optar por la Secretaría General (mayo de 2017) tiene mucho de épica, porque al final arrasó en contra de todos los poderes establecidos, de los grandes referentes. El siguiente paso fue plantear la necesidad de presentar una moción de censura, la primera que fructifica (junio de 2018). El PP (en el gobierno) tenía un entramado de corrupción muy evidente. Y él decía que como principal partido de la oposición teníamos una responsabilidad institucional. Eso siempre se lo cuestionaron, que es ilegítimo, aunque la moción de censura está en la Constitución. Pero luego fuimos a dos elecciones y volvimos a ganar.
-Pero el PSOE necesita del apoyo de las izquierdas para seguir gobernando.
-En este momento tenemos una fragmentación política tanto en la derecha como en la izquierda. Se acabaron los gobiernos de mayorías absolutas y existe la necesidad de buscar apoyos. Nosotros hemos hecho un gobierno de coalición con Unidas Podemos y apoyos puntuales de otras fuerzas políticas que nos han permitido en estos años sacar más de 200 leyes. En estas elecciones ha ocurrido que esas fuerzas políticas han sufrido un bajón muy importante. Nosotros solo hemos perdido 400 mil votos pero nos ha fallado de alguna manera el soporte político y esto ha hecho que el PP sume con la ultraderecha y esté conformando gobiernos (regionales). El presidente tomó la decisión yo creo que responsable y coherente de decir que en esta situación tiene que hablar la ciudadanía española y tiene que decidir qué tipo de gobierno quiere, si estos que se están conformando o uno que vaya en la línea de lo que hemos estado construyendo hasta aquí.
-¿El PSOE apuesta a recuperar esos 400 mil y que la izquierda crezca?
-Yo creo que vamos a ganar las elecciones. Hay una movilización muy importante del electorado progresista. Porque una cosa es que lo digamos nosotros y otra lo que ahora están viendo. Que están formando gobiernos en los que se van a suponer retrocesos en determinados derechos y libertades. Hasta ahora, como en Castilla-León, Vox era testimonial, ayudó a formar parte del gobierno de una manera light y en otros casos ayudó pero no entró. Pero ahora pone condiciones: “yo voy a formar parte del gobierno y te voy a pedir áreas y carteras que a mí me parecen muy importantes”.
-¿Cómo cuáles?
-La familia, las migraciones, el medio ambiente, porque son negacionistas del cambio climático. Cuando hablamos de familia ya sabemos qué piensa, y sobre todo niegan la violencia de género. “Hay que hablar de violencia en general”, dicen, y el PP adoptó el concepto de violencia intrafamiliar. Han empezado a quitar banderas LGTBI.
-Bastaba con ver algún discurso de Santiago Abascal, el líder de Vox.
-Pero la gente lo había empezado a ver como algo normal, el problema es cuando te das cuenta de que eso tiene consecuencias. Se conoce perfectamente lo que es Vox, siempre han hablado de una España única, uniforme, con un pensamiento único e intentar restringir todo aquello que no sea lo que yo entiende que debe ser. Pero el PP es un partido constitucionalista y de gobierno, o eso dicen. Tú eres (por el PP) quien está permitiendo que eso sea así y estás teniendo procedimientos para que ellos te den el sí para formar gobierno. El precio que pagas te da igual, porque lo que quieres es gobernar. Pero resulta que ahora que hemos vivido en la pandemia somos el país europeo que más crece, que tenemos la menor inflación y la tasa de paro más baja de los últimos 15 años, que se ha creado un gran escudo de protección social, las pensiones han subido un 8,5%, hablamos de cambio climático, de nuevas maneras de aprovechamiento energético, somos pioneros en cuanto a derechos y libertades en el mundo. Esto es lo que hemos construido.
-¿Cómo afecta en España la guerra en Ucrania?
-¿Quién nos iba a decir que eso nos iba a impedir aceite de girasol en los supermercados o se disparara el precio de los fertilizantes o los carburantes estemos pagando los precios que estamos pagando? El impacto ha sido tremendo, estamos en una economía de guerra.
-¿Fue una buena idea seguir esa política de la UE o hay quienes se la cuestionan?
-El PSOE y creo que España en general somos tremendamente europeístas y estamos muy de acuerdo en lo importante que es tener una posición común en Europa. Lo que se puede cuestionar cualquiera es “lo que nos faltaba ahora, después de una pandemia nos viene esto”. Pero lo que no es asumible es que si justificamos eso estaríamos en la tesitura de que el vecino que tenemos al lado no respeta la soberanía nacional de un pueblo o una nación. Aquí ha habido una invasión de Rusia a Ucrania y eso es el hecho primero.
-Uno conoce los argumentos de la parte rusa, pero el temor es que esta guerra se extienda a toda Europa.
-Yo creo que eso no va a ocurrir, sinceramente. Es cierto que aquí hay intereses de todos los bloques geopolíticos y geoestratégicos y cada uno está jugando a su propio estraperlo. Pero todos esos bloques hablan entre sí. Y al final de lo que estamos hablando es de mantener un cierto equilibrio y a ver hasta dónde voy a llegar. La pulsación del famoso botón rojo ha estado también.
-A eso me refiero, porque cualquier error…
-Hay que tenérselo el miedo, pero creo que eso va a ocurrir. Lo que hay es un trabajo que no se ve de mucho diálogo diplomático, político, y creo que va a tardar, esto no se va a resolver fácilmente, porque las posiciones se han ido a extremos de ambos lados y es muy difícil. La solución es difícil, hay que dar tiempo a negociaciones. Pero al final tendrá que haber una solución política.
Muy pronto la derecha regional –y especialmente la argentina– junto con sus medios alineados, aplaudieron lo que se caracterizó como un aplastante triunfo del Partido Popular en las elecciones españolas del domingo pasado. No era para menos: dos de las voces más fuertes de la tradicional agrupación conservadora de España –la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y la diputada por Barcelona Cayetana Álvarez de Toledo– suelen lanzar dardos envenenados contra el populismo en general y el peronismo en particular. De modo que el resultado de las autonómicas del 28M, en el que resultó derrotada la coalición del PSOE y Unidas-Podemos, endulzó el oído de quienes sueñan con un golpe letal contra el Frente de Todos en octubre. Más aún cuando al otro día el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, adelantó las generales para el 23 de Julio. Una decisión que por lo sorpresiva –la fecha pautada era para diciembre– sonó a eso de «para poca salud, ninguna». Sin embargo, a poco de que corriera un poco de agua debajo de los puentes, se ve que ni la derecha tiene garantizado un nocaut en el segundo round ni se trató de un manotón de ahogado y que quizás en 50 días no haya mayores cambios formales en La Moncloa.
Por lo pronto, este apurón pone en su primer protagónico a la actual ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda del gobierno, Yolanda Díaz. La constatación política del Partido Socialista Obrero Español es que ya no se puede gobernar España sin aliados. De hecho, el PP, que funge victorioso en seis comunidades, no podrá gobernar sin el voto de la extrema derecha de Vox en Extremadura, Aragón y la comunidad valenciana y deberá arreglar en Murcia y Baleares para que los neofranquistas se abstengan. Sucede que España tiene un régimen parlamentario de gobierno, lo que implica que el ciudadano vota por diputados, que son los que elegirán al jefe de estado por simple mayoría. Y ya las principales espadas del PSOE y especialmente el propio Sánchez se lanzaron a alertar sobre el riesgo de que «los fachas» lleguen al poder.
Hay otro detalle: el reparto de bancas en el Congreso se realiza mediante el sistema D’Hont y sólo pueden acceder las agrupaciones políticas que tengan más del 5% de los sufragios. En gran medida esta sensación de derrota se atribuye a la dispersión de los distintos sectores de la izquierda, que al ir separados y hasta enfrentados perdieron representación por no alcanzar al piso mínimo. Tercer punto a anotar: el 23M no se votó en Cataluña, el país Vasco y Galicia. En las dos primeras comunidades el PP no suele tener fuerte representación y el oficialismo español confía en que la izquierda y los partidos nacionalistas le darán un portazo a las derechas.
«Este es otro partido», dice a Tiempo Francisco López, representante de Podemos en el Exterior. El hombre es español pero vive en Buenos Aires y milita por el partido que lideró Pablo Iglesias entre los ciudadanos de la diáspora de Argentina y Latinoamérica. Para López, lo del líder del PSOE sirve «para despabilar a izquierda y que mire a la gente».
En otro de esos cruces tan habituales en ambas costas del Atlántico, Mónica González es argentina pero hace años que integra el PSOE y actualmente es eurodiputada. «Ha sido una jugada valiente y arriesgada como las que suele hacer Pedro, de jugárselas siempre al límite», define a la convocatoria. Y luego aventura que quizás el partido ha cometido el error de haber «planteado una campaña nacional con clave local», pero entiende que ahora se van a acelerar los pactos entre las derechas que desnudan eso que desde Bruselas ve como peligroso.
«Vemos el avance de la ultraderecha en otros países de la unión: Francia, Polonia, Hungría, todo el este. Lo que está pasando en España no es algo aislado. Lo que nosotros venimos advirtiendo es que el PP está blanqueando a la ultraderecha mientras que en Europa se le está haciendo un cordón sanitario», alerta.
Mujer de acuerdos lograr
Yolanda Díaz nació en 1971 en El Ferrol, el municipio gallego que 76 años antes había alumbrado a Francisco Franco. Pero ella y su familia siempre estuvieron en la otra vereda del dictador, militando en el Partido Comunista, aunque ella se sumaría luego a Podemos. Tanto propios como ajenos le reconocen mucha muñeca negociadora pero a la vez firmeza para mantener sus propuestas sin dejar jirones en el ejercicio de la «rosca». Así logró una suba en los salarios mínimos, impuso la prohibición de despidos en la pandemia y consiguió una «contrarreforma laboral» que dio un giro de 180º sobre las leyes del PP.
Cuando Iglesias dejó la vicepresidencia 1ª del Gobierno, quiso ungirla como su sucesora, pero las malas lenguas dicen que sin avisarle antes, cosa que Díaz no le cayó bien. Ahora estrena su nuevo partido, el movimiento Sumar, donde está tejiendo acuerdos con todos los sectores de las izquierdas. Ya arregló con Alberto Garzón, ministro de Consumo y líder de Izquierda Unida, y con Ada Coulau, alcaldesa de Barcelona por B. en Comú. Se descuenta que también se unirá Unidas-Podemos, pero aún hay asperezas que solucionar. Eso de las «astillas del mismo palo». «
Para los que votan desde el exterior
Los ciudadanos españoles que votan desde Argentina tienen plazo hasta el 12 de junio para verificar si están inscriptos debidamente en el censo electoral que se cerró el 1 de marzo. Los que decidan votar por correo deberán hacerlo a la oficina consular correspondiente al domicilio registrado hasta el 18 de julio. Los que opten por acudir a las urnas, podrán hacerlo entre el 15 y el 20 de julio. Para los anotados en la ciudad de Buenos Aires el lugar es la sede de la embajada, Avenida Presidente José Figueroa Alcorta 3102, entrada por Mariscal Ramón Castilla, entre las 10 y las 20 horas. Para más datos se puede consultar la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores, https://www.exteriores.gob.es/es/Paginas/Elecciones.aspx. Según los datos oficiales, en Argentina hay unas 540.000 personas con derecho a votar en los comicios españoles, una cifra nada desdeñable para cualquier candidato, por lo que se espera la visita de algunos representantes del más alto nivel para también hacer campaña en este lado del Océano. La cifra de los que pueden votar el próximo 23 de julio fuera del país supera los 2,3 millones.
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