Una buena síntesis de los tiempos que corren en la primera mitad de 2025 puede ser la de la multitudinaria marcha del 4 de junio que aunó en la Plaza del Congreso a los jubilados de cada miércoles con militantes de organizaciones feministas, de discapacitados, científicos del Conicet y profesionales del Hospital Garrahan, mientras el Parlamento debatía medidas de resguardo para todos los sectores que se manifestaban, al tiempo que en pantalla partida se podrían ver las declaraciones de una diputada ultralibertaria ninguneando la profesión médica y el ministro de Salud emitiendo un mensaje de la misma calaña en relación con el presupuesto para el sistema público nacional.
La manifestación demostró que se necesita voluntad política para sumarse a un reclamo que por cotidiano, parece quedar solapado bajo la alfombra de otros temas acuciantes, pero fragmentados. Lo que se vio en estos últimos miércoles es que cuando solo se moviliza un grupo de jubilados, las fuerzas de la represión se solazan en su brutalidad, con un amplio despliegue de efectivos y parafernalia militar. Cuando se trata de multitudes, se cuidan de guarecerse y no generar conflictos que podrían escaparse de su control. Si el mensaje del Gobierno, tanto en campaña como desde su primer día en la gestión, es que venía para impedir los cortes de calles y liberar el tránsito –con lo que se ganó el apoyo de una parte importante de la ciudadanía–, lo concreto es que los mismos uniformados son los que cortan la circulación en vastas zonas de la ciudad en un intento por evitar una imaginaria toma del Congreso.
Segunda cuestión: nuevamente la Cámara Baja aprobó proyectos de ley que el presidente Javier Milei asegura que va a vetar. Estas propuestas tienen algunas diferencias con la aprobada, y vetada, en septiembre pasado. Establece un aumento del 7,2% en las jubilaciones, eleva a $110.000 el bono para el haber mínimo y extiende la moratoria previsional por dos años, pero dice puntualmente de dónde se pueden sacar los fondos: del voluminoso y secreto presupuesto de la SIDE y de la derogación de la exención del IVA a directores de empresas y de Ganancias a sociedades de garantías recíprocas. La novedad fue que hubo radicales y macristas que apoyaron la iniciativa en disidencia con sus bloques. Cuando se estaba por votar la emergencia en el Garrahan, diputados de La Libertad Avanza (LLA) y el PRO, sin embargo, dejaron la sesión sin quorum. En esa dicotomía se juega la posibilidad de refrendar el proyecto de ley –que todavía no pasó por el Senado, por cierto– si luego fuera vetado con la excusa de defender la solidez fiscal.
Diputados. Aprobaron proyectos que aumentan las jubilaciones, reponen la moratoria previsional y declaran la emergencia en discapacidad.
Foto: @DiputadosAR
Deshumanización La cuestión cultural: aunque parezca otro tema desgastado, no está mal volver sobre el telón de fondo de la deshumanización que implica el neoliberalismo. Una teoría que tiene como herramienta a la economía, como el propio Milton Friedman decía, pero el objetivo político el ensalzamiento del individuo como motor de la civilización. Lo expresó claramente un funcionario que a la madre de un niño con discapacidad le dijo que «el Estado no tiene la culpa» de esa condición y tampoco tiene por qué subvencionarle el peaje en una autopista.
El ministro de Salud, Mario Lugones, expuso conceptos similares en el reciente encuentro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham Summit 2025), con el ruido de fondo de los reclamos de los trabajadores del hospital pediátrico seguramente más reconocido de América Latina. «No se puede decir que todo el mundo tiene derecho a todo, es todo una mentira», lanzó. Pero la frase que más impactó fue otra. «No gestiono emociones, gestiono números. No se trata de cuántos médicos se queden con sueldos miserables ni de cuántos niños mueran esperando atención. El déficit fiscal no se negocia».
La diputada Lilia Lemoine señaló en otra de sus inefables intervenciones televisivas, en esta ocasión referida a los médicos: «Entiendo que tengan sueños y que quieran estudiar lo que les gusta (pero) si mientras estás estudiando no te das cuenta de que los médicos están mal (…) Podes estudiar lo que quieras, pero que sepan que cuando elegís una carrera tenés beneficios y perjuicios (…) tenés que separar tus sueños de tu realidad». Criterio este que, si no fuera porque la abrumadora mayoría de quienes se inclinan por esa profesión tienen vocación de ayudar al prójimo, llevaría a que en algún momento no hubiese a quien recurrir en caso de una simple enfermedad.
Este pensamiento, que pretende una comunidad dispersa y sin conexión, se sostiene en un concepto básico que filósofos como Enrique Dussel desbarataban con el simple argumento de que el humano nace siendo el más desvalido de los seres vivos. Y que necesita muchos años de cuidado y atención hasta que puede desenvolverse por sí mismo. Esto quiere decir que incluso el más fanático y jactancioso palolibertario necesitó del cariño o al menos la solidaridad de otro humano para llegar a estos días.
La sociedad argentina había entendido,luego de la dictadura cívico-militar, que los fundamentos con los que construía su democracia, con aspiraciones de definitiva, eran de los más altos valores humanos. Lo decía el líder de la UCR, Raúl Alfonsín, en la campaña que lo llevó a la presidencia, en 1983. «Con la democracia se come, se cura y se educa». Era una promesa electoral para rechazar la violencia que se había vivido, pero que se fue deshilachando en los últimos años a medida que las capas más privilegiadas se fueron apropiando de una parte cada vez más grande de la torta a repartir, y que podían pagarse nichos de educación y salud privados mientras desfinanciaba el sistema público.
El Gobierno de Milei se ofrece como una última palada para enterrar ese sueño de un país para todos que, guste o no, de alguna manera está ligado a la construcción de una economía que permita la movilidad ascendente y la existencia de una clase media instruida y con aspiraciones, factores que ostensiblemente se fueron reduciendo aceleradamente. El que lo explica de un modo preciso es el periodista Carlos Pagni, una de las voces más lúcidas del universo conservador argentino. «Hay que mirar este fenómeno del achicamiento de los sectores medios, que es crucial para el estilo de democracia que puede tener un país», dijo.
"La Argentina se va pareciendo más a otros países latinoamericanos donde no hay clase media o no la hubo históricamente. Hay que mirar este fenómeno del achicamiento de los sectores medios, que es crucial para el estilo de democracia que puede tener un país"
— Odisea Argentina (@OdiseaArgentina) June 3, 2025
En otro terreno, el lunes la titular del Partido Justicialista, Cristina Fernández de Kirchner, mantuvo una extensa entrevista con Gustavo Silvestre en C5N donde, entre otras consideraciones, anunció su candidatura a diputada provincial por la tercera sección electoral bonaerense. En una suerte de cabeza a cabeza con el sistema judicial y el grupo de comunicadores que pide a gritos que la declaren culpable en la Causa Vialidad y le impidan presentarse a cargos electivos por el resto de sus días, la Corte suprema avisó que rechazaba la recusación que había presentado contra uno de sus tres integrantes, Ricardo Lorenzetti. Queda así despejado el camino hacia una sentencia definitiva en una causa que ya tiene algo más de nueve años.
El Gobierno aceleró su agenda ultra como si el resultado de las elecciones porteñas del 18 de mayo hubiera sido aplastante en favor de su candidato, el vocero presidencial Manuel Adorni. Y en el fragor de ese impulso engañoso mostró cabalmente su rostro más impiadoso. Con la euforia del triunfo en la Ciudad, en una misma semana el Gobierno se burló de los habitantes que pagan sus impuestos, lanzó un proyecto de blanqueo de dólares flojo de papeles, reprimió con mayor violencia la marcha de los jubilados y firmó un DNU que busca ponerle fin al derecho de huelga.
Si es por humillar, las «gastadas» que padeció Mauricio Macri desde el fin de semana fueron de antología. Todo comenzó con el video donde con IA se le hace decir que no voten a su candidata, Silvia Lospennato, lo que generó la queja del expresidente y fundador del PRO, quien supo ser un verdadero campeón de las fake news y la campaña sucia. Milei aprovechó alguna de sus intervenciones ante comunicadores amigos para comentar que «está hecho un llorón». Macri tardó tres días en enviar un mensaje telefónico felicitando al mandatario por su triunfo del domingo. Un «arrugue» estratégico en vista de que sus espadas más visibles en la provincia de Buenos Aires se estaban peleando por ser los primeros en pasarse a La Libertad Avanza, como ya había hecho Patricia Bullrich y el intendente de Tres de Febrero. Confían en que para derrotar a Axel Kicillof en septiembre necesitan ir unidos y no le hacen asco a nada.
Este martes, mientras los textos escolares recordaban que ese mismo día, pero en 1810, los patriotas pugnaban por convocar un Cabildo Abierto, en una entrevista en el Canal A24 Milei explicaba su concepción sobre las cuestiones impositivas, en relación con el proyecto «Dólar-Colchón». Para él, el Estado roba y el evasor es un héroe, como decía desde antes de ser consagrado presidente, cuando llegó a declararse admirador de Al Capone. «Lo lamento por el que no se pudo escapar, pero el que pudo hacerlo no hizo nada malo –le dijo a Antonio Laje–. Es una declaración de envidia. Al que pudo zafar no lo tengo que castigar porque pudo huir del ladrón. ¿El que se queda en la cárcel lo tengo que premiar porque hubo alguien que pudo salir de la cárcel que nos imponen los políticos? Quizás no tuvo el talento o las agallas para salir del sistema».
Nombre pomposo El viernes, finalmente, y tras varias idas y vueltas, se publicó el decreto que despejaría –en potencial, claro– el camino para que tenedores de dólares particulares los usen para reactivar la economía, según el relato oficial. Un relato que oculta la necesidad de financiar a como dé lugar un dólar planchado para contener la inflación hasta las elecciones de octubre y que recurre al latiguillo de hablar de «libertad» y la promesa de no hacer preguntas sobre el origen del dinero.
El proyecto tiene el pomposo nombre de Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos. Un título demasiado parecido a uno que en 2016 lanzó el Gobierno de Macri para clausurar los juicios de reclamo de jubilados y pensionados.
PLAN DE REPARACIÓN HISTÓRICA DE LOS AHORROS DE LOS ARGENTINOS
➡️ A partir del anuncio de hoy, podes usar todos los dólares que tengas para lo que quieras.
➡️ Para cualquier consumo de bienes no registrables podes gastar hasta 50 millones de pesos por mes sin que a ARCA le…
— Oficina del Presidente (@OPRArgentina) May 22, 2025
Es un intento similar, sin embargo, al que en 1992 propuso el entonces pope del Ministerio de Economía, Domingo Cavallo, quien buscaba convencer a aquellos argentinos del inicio de la Convertibilidad de sacar los dólares del colchón, con un resultado a la postre poco auspicioso. El actual hombre fuerte de esa misma cartera, Luis Caputo, quedó en la línea de fuego por ofuscarse cuando le preguntaron si pensaba poner sus propios dólares y Manuel Adorni buscó tirar la pelota afuera cuando lo consultaron por las cuentas de otros funcionarios del gabinete. Es que hay colchones y colchones…
ACA DOMINGO CAVALLO HABLA DE LOS DOLARES DEL COLCHÒN QUIÉN LE CUENTA A LOS JOVENES LIBERTARIOS COMO TERMINARON ESOS DOLARES ? pic.twitter.com/4S0uWzyO8w
Repetidamente, el presidente se jactó de ser «un topo» que quiere destruir al Estado desde adentro. Y millones de argentinos pueden dar cuenta de que en ese sentido su gestión obtuvo no pocos «éxitos». Nomás hay que fijarse en su nula voluntad de defender la soberanía –la desprotección a las industrias fueguinas sería el escalón más reciente–, el poco apego a las instituciones democráticas y el empecinado propósito de terminar con la capacidad recaudadora. En tiempos de protección arancelaria reforzada es tan peligroso ese impulso de «anarcocapitalismo en su solo país», que hasta el FMI le tuvo que recordar al Gobierno que «las autoridades se han comprometido a fortalecer la transparencia financiera y a alinear el marco de lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo de Argentina con los estándares internacionales, así como a desregular la economía para fomentar su formalización. Por lo tanto, cualquier nueva medida, incluidas aquellas que puedan estar destinadas a incentivar el uso de activos no declarados, debe ser, por supuesto, coherente con estos importantes compromisos», explicó la vocera del organismo, Julie Kozack.
From today's press briefing: I announced management travels and also answered questions on Argentina, Syria, Pakistan, Ukraine, Egypt, and more. Watch the briefing here. https://t.co/z3UXoNiniS
— Julie Kozack, IMF (@IMFSpokesperson) May 22, 2025
Pero a no engañarse. No todas las funciones del Estado caen bajo la motosierra antiestatal mileísta. La feroz represión de este miércoles en la marcha de los jubilados, que se ensañó especialmente con periodistas, es una prueba del tipo de Estado que pretende y al mismo tiempo necesita un proyecto de país como el que sueñan los paleolibertarios y, aunque no lo admitan públicamente, quienes los apoyan tanto en el Parlamento como en las urnas.
Más allá del resultado de los comicios porteños de este fin de semana, lo que queda en claro en la compulsa electoral de 2025 es el tono que tendrán las campañas que realmente importan al Gobierno nacional: después de las de la ciudad capital, las de la provincia de Buenos Aires el 7 de septiembre, y las nacionales, el 26 de octubre. Las últimas movidas del oficialismo y sus sectores afines indican que el eje pasará por dosis similares de antikirchnerismo y medidas de seducción al electorado. Así se pueden entender algunas señales de la semana que pasó, como la reducción de los impuestos a los teléfonos celulares, el endurecimiento de la política migratoria nacional, la represión cada vez más cruel contra los jubilados que se manifiestan en el Congreso y el avance hacia una condena definitiva contra Cristina Fernández de Kirchner, que la dejaría fuera de carrera para cualquier cargo político. Sin dejar de lado campañas falsas difundidas por los ejércitos de trols oficialistas financiados con dinero público.
El anuncio de una sustancial aunque progresiva reducción de aranceles para móviles tanto importados como nacionales impacta en un lugar muy sensible para el ciudadano argentino: el costo de dispositivos indispensables, en su mayoría elaborados en Tierra del Fuego, en el marco de un sistema de promoción industrial que data de 1972. Cabe recordar que la idea de fondo para aquel plan de industrialización se produjo en un momento en que Argentina todavía era una de las naciones más desarrolladas del continente y tenía no solo un sentido de soberanía económica, sino también de geopolítica. El territorio fueguino es un punto clave para el control del Atlántico sur y de la Antártida, muy apetecido –junto con las islas Malvinas– por las grandes potencias.
Por fuera de las discusiones económicas, lo cierto es que, según el censo de 1970, Tierra del Fuego tenía 15.650 habitantes y en 2022 trepó a 190.614, se multiplicó por 12. Argentina tenía hace 55 años 23.364.431 pobladores contra 46.234.830 en la última medición, es decir, apenitas menos del doble. Esa consideración no aparece en el plan del Gobierno para desarticular la industria electrónica en esa región. Así lo explica claramente el ministro del desguace, Federico Sturzenegger, en su propuesta de convertir a la isla en un «parque de diversiones», como esbozó en su cuenta de X.
Me gustaría compartir tres reflexiones sobre la reducción de la protección a productos electrónicos, que implícitamente implican una reducción del régimen de protección de Tierra del Fuego (que se suma a la importación libre de aranceles por courier). Mis reflexiones tienen que… pic.twitter.com/gDLhX1xu9P
«Tierra del Fuego podría ser Nueva Zelandia. En realidad, mucho más que Nueva Zelandia, porque es la puerta al destino turístico con mayor potencial del mundo que es la Antártida», detalló Sturzenegger. «Tiene de todo: mística, navegación, trekking, cruce de los andes, glaciares, gastronomía, esquí en contratemporada, incluso tiene energía a morir». Hasta se dio al lujo de ponerse «ecologista» y pontificar que «le degradamos el paisaje con galpones industriales. Es como si a los norteamericanos se les hubiera ocurrido hacer un parque industrial en Yosemite o Yellowstone».
El gobernador fueguino, que por otro lado tiene que lidiar con una presidencia como la de Javier Milei, que pretende facilitar una base militar de Estados Unidos –quizás armamento militar y cuarteles no degraden el paisaje– salió en defensa de los más de 7.000 puestos de trabajo en riesgo por esa iniciativa de la Casa Rosada. «Esta medida responde al acuerdo con el FMI, en el que se exigía eliminar los supuestos beneficios otorgados a nuestra provincia», escribió Gustavo Melella.
Nos genera profunda preocupación el anuncio del Gobierno Nacional de eliminar los aranceles a la importación de celulares y reducir los impuestos internos sobre televisores y aires acondicionados, una medida que representa un golpe muy duro para la industria de Tierra del Fuego.
No había bajado la espuma por el anuncio sobre los electrónicos cuando el Gobierno avisó que iba a modificar los requisitos para obtener la residencia permanente en el país y la ciudadanía argentina y que pensaba arancelar los servicios de salud y educación para los extranjeros. «Como hicimos en nuestros orígenes, queremos seguir recibiendo aquellos que vienen a construir un país más libre y más prospero, pero tenemos que saber recibir a quienes estén dispuestos a colaborar dentro del marco de la ley y tener la firmeza de expulsar a quienes incumplen las normas de nuestro territorio», sostuvo el vocero-candidato Manuel Adorni junto a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Según justificó el funcionario, «hoy entra casi cualquiera, sin mediar muchas preguntas, y las condiciones de deportación son demasiado flexibles». Y para alinear al Ejecutivo nacional con las extremas derechas mundiales, dijo, sin datos certeros y comprobables, que «en los últimos 20 años, ingresaron 1.700.000 inmigrantes irregulares, el equivalente a la población del Partido de La Matanza o la provincia de Tucumán». Por algún canal de tevé, acorde con el neofascismo internacional, se acusó a extranjeros ilegales de delitos sexuales y robos de menor cuantía, un tema que preocupa a sectores de la población a los que iba dirigido el mensaje.
En esa misma línea argumental y con la mira en el mismo público se inscribe la propuesta de disminuir la edad de punibilidad. Se podría decir que la brutal represión a una nueva marcha de los jubilados del miércoles 14 de mayo en reclamo de los ingresos que le rebanó esta gestión presidencial también apunta en esa dirección. Consolidar un hipotético elector volcado a una deshumanización sin precedentes en la democracia vernácula.
Ese pequeño mundo de supuestos votantes ideológicamente conservadores a los que tienden estas disposiciones, por lo que se vio en la campaña porteña y se potenciará en la bonaerense, serían naturalmente antikirchneristas. Baste registrar lo que ocurre en cada votación en el Parlamento con cualquier legislador que apoye propuestas que vayan en contra de los deseos presidenciales. Será caratulado inmediatamente no solo por el Gobierno, sino por sus medios ad hoc de kirchnerista, al punto de que la palabra de por si ya oficia de insulto. De otro modo no se entiende un mensaje del mismo Adorni al avisar que la propuesta de incentivos para que los argentinos «saquen los dólares del colchón» como estrategia de reactivación de la economía quedó para más adelante.
No vamos a permitir que el kirchnerismo tenga la oportunidad de acusar de electoralista un paquete de medidas trascendentales para todos los ahorristas argentinos, el anuncio económico que tenía preparado el Gobierno Nacional para el día de hoy queda postergado.
«No vamos a permitir que el kirchnerismo tenga la oportunidad de acusar de electoralista un paquete de medidas trascendentales para todos los ahorristas argentinos, el anuncio económico que tenía preparado el Gobierno Nacional para el día de hoy queda postergado», escribe, en tono adusto, para soslayar que el blanqueo impúdico del que se habla tiene gruesos problemas para implementarse porque viola no solo legislaciones locales sino salvaguardas internacionales hasta del FMI, que a esta altura es el «sponsor de última instancia» de La Libertad Avanza.
Claro, la frutilla del postre en este derrotero, caída la ley de Ficha Limpia y en el medio de la secuela de acusaciones cruzadas por ese fallo entre LLA y el PRO, sería una condena firme a la expresidenta que cumpliría con el mismo objetivo: dejarla fuera de carrera para octubre. Y ese espaldarazo lo dio estos días el Procurador interino de Justicia de la Nación, Eduardo Casal, al pedir a la Corte una condena de 12 años de prisión para Cristina Fernández en la llamada Causa Vialidad. Este pronunciamiento facilitaría la tarea a una Corte Suprema de tres personas que no se toleran entre sí, pero que podrían coincidir sin mucho esfuerzo en la interpretación judicial acorde a las necesidades del Gobierno de los actos de la dos veces presidenta y una vicepresidenta.
El festejo del presidente Javier Milei y el equipo del Ministerio de Economía que encabeza Luis Caputo parecía el de los ganadores de una prenda televisiva en competencia por un automóvil o un viaje a Bariloche. La «celebración» ocurrió tras el encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en la Casa Rosada, en el primer día del sistema de bandas para la cotización del dólar impuesto por el FMI. Era un mal ensayado intento por mostrar que «todo marcha acorde al plan», como dice el latiguillo al que se aferran en la Casa Rosada cuando la realidad se muestra esquiva. Tanto que el vocero Manuel Adorni posteó esa foto de estudiantina con la frase «Nerviosismo total en el Gobierno», que dice mucho más sobre la preocupación oficial que sobre el clima de jolgorio que pretendía reflejar.
Luego de una semana para el olvido, en que el Gobierno vio cómo se le esfumaban la reservas y los datos de la inflación golpearon fuerte en el principal activo desde que asumió, finalmente el directorio del FMI acordó un salvataje de 20.000 millones de dólares, que sumados a aportes del BID y el Banco Mundial por otros 22.000 millones, deberían calmar a los mercados. Para reforzar la imagen de solidez, llegó el «ministro de Economía de Donald Trump».
En otra muestra del nivel de stress del Poder Ejecutivo –luego de que el Senado le volteara la designación a dedo de dos jueces de la Corte y en Diputados se aprobara la comisión investigadora del escándalo $Libra– Milei dio una entrevista de más de cuatro horas a su amigo Alejandro Fantino en el canal de streaming Neura. Querer mostrar tanta calma deja al desnudo que algo no anda bien. Más cuando la reacción comunicacional del Gobierno se parece tanto a otros momentos de la historia reciente. El 2001 o el 2018, por no ir más lejos.
Plata no hay Como sea, si el Gobierno esperaba fondos adicionales de Estados Unidos y no solo una palmadita en el hombro, se quedó con las ganas. «No está bajo consideración», dijo el enviado de Trump. Que no perdió ocasión para dar un tirón de orejas por el swap con China. Para clarificar las cosas: Bessent vino a Buenos Aires no tanto a brindar su apoyo a Milei en una estrategia –también antigua e inefectiva en otras ocasiones– de cara a la elección de medio término, más bien, su visita estaba enfocada en «una ofensiva diplomática destinada a frenar la creciente influencia de China en América Latina, donde se ha convertido en uno de los principales proveedores de financiación, un socio comercial de primer nivel y una espina cada vez más molesta para Washington», según detalló Bloomberg Línea, el portal financiero estadounidense.
«Lo que intentamos evitar es lo que ha ocurrido en el continente africano», declararía Bessent a Annmarie Hordern, de Bloomberg Television, ese mismo lunes. «China ha firmado varios de estos acuerdos rapaces, presentados como ayuda, en los que se han apropiado de derechos mineros y han añadido enormes cantidades de deuda a estos países», agregaría a lengua suelta. El martes, ya en Washington, Bessent recibió al ministro de Economía de España, Carlos Cuerpo. También lo reprendió por el viaje del jefe de Estado ibérico, Pedro Sánchez, a Beijing, de unos días antes, en el que tuvo una bilateral con Xi Jinping.
Ese mismo martes, la embajada china en Buenos Aires emitió un comunicado de una dureza pocas veces vista en una nación milenaria que hace de la «paciencia estratégica» un sello cultural.
«Es falsa la afirmación sobre los acuerdos calificados de rapaces y las supuestas grandes cantidades de deuda en los que ha incurrido la República Popular China. Lo que sí es verdad es que algunas personas con motivos encubiertos están intentando sembrar discordias en las relaciones sino-argentinas y sino-africanas. A ellos les recordamos que, en la medida de sus posibilidades, China acompaña a los países en su camino hacia el desarrollo –incluyendo a los de América Latina y de África– sin imponer ningún condicionamiento político. La intención de estas cooperaciones ha sido contribuir al desarrollo socioeconómico y a la mejora del bienestar de los pueblos, los cuales han sido muy bien acogidas por los Gobiernos y pueblos beneficiados», señala.
CELAC. Cumbre en Honduras del espacio de integración regional dejado de lado por el Gobierno libertario.
Foto: @celacppthn
Causa uruguaya Unos días antes se desarrolló en Tegucigalpa la IX Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC). Nacida en 2010 como una OEA sin EE.UU. ni Canadá, la organización se destaca por amalgamar a los Gobiernos sin distinción ideológica en busca de la integración regional. Como muestra, el primer presidente pro tempore –el cargo es rotativo y por un año– fue el conservador chileno Sebastián Piñera, quien le entregó el «bastón presidencial» al líder revolucionario Raúl Castro en La Habana en enero de 2013.
La mandataria hondureña Xiomara Castro presidió la cumbre del 8 y 9 de abril que se desarrolló en la sede del Banco Central de Honduras. El debate de los jefes de Estado se centró en el particular momento que vive el mundo, por los aranceles de la administración Trump y la guerra comercial de Estados Unidos con China. Hubo coordinación entre Buenos Aires y Asunción en contra de esa agenda, y cuando se debatía el documento final a plasmarse en la Declaración de Tegucigalpa y el tema aranceles y China estaban rondando en las mesas de discusión, Milei viajo sorpresivamente a la capital paraguaya para una bilateral con el presidente Santiago Peña. El documento final en la capital hondureña no parece tan confrontativo. No nombra a la potencia asiática ni a Trump, aunque sí plantea «rechazar la imposición de medidas coercitivas unilaterales, contrarias al Derecho Internacional, incluidas las restrictivas al comercio internacional». Además, reafirma el reclamo de «respeto a la autodeterminación, la no injerencia en los asuntos internos, la soberanía y la integridad territorial», y de declarar a la región como Zona de Paz.
En Asunción, Milei repitió su mantra de que la base del crecimiento de las naciones es la libertad –cosa que desmiente Trump, por cierto– y dijo que así Paraguay «ha superado la inflación, no para de crecer hace más de 20 años y gracias a esto atrae inversores», cosa que podrían en discusión los casi 750.000 paraguayos que viven en Argentina. En Tegucigalpa, las delegaciones de ambas naciones, integradas por funcionarios de menor rango, quisieron destacar que sus Gobiernos no firmaban el texto de la CELAC. Tampoco lo hizo Nicaragua, por otros motivos.
Por primera vez un documento de la organización no dejó asentado el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas, simplemente porque nuestro país no lo formuló. Quien sí lo hizo fue el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, en su discurso ante los jefes de Estado, donde pidió que se respete el derecho internacional. «En nuestra región este llamado nos lleva a reafirmar dos reivindicaciones históricas: la defensa a la soberanía de los Estados de derecho, a vivir sin amenazas, agresiones o medidas coercitivas unilaterales, como se dijo acá, respecto al bloqueo a Cuba o al derecho de la Argentina sobre las Islas Malvinas», dijo.
Cuando se están por cumplir 200 años de la independencia de Bolivia conviene recordar que fue Bernardino Rivadavia quien en 1824 concretó la primera deuda externa en la historia argentina, con la Banca Baring. Y que para entonces Simón Bolívar esperaba respuesta de Buenos Aires sobre los pasos a seguir luego de que el mariscal Antonio José de Sucre hubiera derrotado a las ultimas tropas realistas en el Alto Perú. Ante el silencio, el 6 de agosto de 1825 el territorio se constituyó en nación homenajeando al Libertador venezolano. Extraña coincidencia entre deuda externa y renuncia a la soberanía que la posición de la gestión libertaria sobre Malvinas subraya.
Comentarios recientes