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Milei en su laberinto

Milei en su laberinto

Fue una semana en un subibaja frenético para el Gobierno de Javier Milei. El lunes recibió una noticia que le permitió envalentonarse y volver a criticar a los economistas de todos los pelajes: el INDEC anunció que la pobreza afectó en el último semestre de 2024 al 38,1% de la población, 14,8 puntos menos que seis meses antes. El martes, sin embargo, los mercados le volvían a dar la espalda al ministro Luis Caputo, aunque el FMI afirmara que habría un adelanto fuerte de fondos, que redujo a 8.000 millones de dólares, menos de lo que reclama con desesperación «el Messi de las finanzas».

El miércoles el primer mandatario se ponía al borde de reconocer la autodeterminación de los habitantes de Malvinas, algo que ni el Reino Unido podría soñar. El jueves, el anuncio de nuevos aranceles de Donald Trump golpeó en los mercados globales y mucho más en una expuesta Argentina. El mismo día, el Senado generaba un revés para el oficialismo al rechazar por abrumadoras mayorías la designación de Ariel Lijo y de Manuel García-Mansilla a la Suprema Corte. El viernes Milei buscaba una foto con Trump que fuera entendida como un espaldarazo tanto por los mercados como por el directorio del Fondo. En las redes, mostraba el modo en que era alabado en la residencia de Mar-a-Lago por todos los popes ultraderechistas que se reunieron en una cumbre convocada por el 47º presidente de EEUU. Pero no mucho más.

Pobreza y liberación
A los hechos. Era esperable una baja en el índice de pobreza que registra el INDEC porque hay una ecuación bastante exacta entre esos guarismos y el nivel de la inflación. La medición del primer semestre del año pasado estuvo en 52,9% y era consecuencia de la brutal devaluación de diciembre y el reacomodamiento en los primeros meses de la gestión Milei-Caputo. La buena noticia, con todo, tiene sus bemoles. Por un lado, cierto que es menor de la que dejó el gobierno de Alberto Fernández, pero sigue en cuestión el modo en que se mide la canasta básica, ya que la composición del gasto en energía y transporte es mucho mayor por los incrementos liberados por el Gobierno. De allí que hay menos pobres, pero con mucho menos consumo en alimentos y bebidas. Alejados de estos datos, la tensión cambiaria se fue incrementando al tiempo que crecía el riesgo país en un escenario global teñido con las medidas arancelarias que anunciaba Trump y que puso en marcha el jueves, el «Día de la Liberación», según sus palabras.

La suba de las imposiciones a productos elaborados fuera de Estados Unidos generó fuertes debates porque si hay algo que va en contra de los sagrados postulados de Milei es un gravamen de esa naturaleza. Mientras Argentina elimina aranceles, Trump va en el camino contrario. Los malabares que intentó el vocero Manuel Adorni para explicar que en realidad el inquilino de la Casa Blanca no es proteccionista es para un sketch de la dupla Capusotto-Saborido.

Desde el mismo riñón paleolibertario, el mentor de Milei, Alberto Benegas Lynch (h) –que le otorgó el título de doctor honorario de su academia ultraliberal (ESEADE)–, fue al hueso y atacó a dos bandas: a políticas como las que en Argentina postulaba el fallecido Aldo Ferrer en su libro Vivir con lo nuestro y a la tradición liberal que atribuye a los «padres fundadores» de EE.UU. ¿Sabrá Donald Trump quién fue el eximio economista?

Lo concreto es que, para la Argentina, el presidente republicano aplicó el mismo arancel general básico para toda la región, con excepción de Venezuela. Esto es, el 10%. Igual que a las naciones que eligieron presidentes considerados «zurdos» por Milei y los suyos, como Chile, Uruguay, Bolivia, Colombia y Brasil. Al país bolivariano le impuso un 15%, menos que a México y Canadá, miembros de un mercado común económico con EE.UU. desde 1994. Si la esperanza de Milei es hacer acuerdos de libre comercio con Washington debería también anotar esto, sin chanzas de su vocero.

Islas y Corte
El 2 de Abril, el presidente leyó con bastante dificultad un discurso alusivo al 43º aniversario de la aventura con que la dictadura militar pretendía obtener reconocimiento popular, tras las matanzas cometidas desde el 24 de marzo de 1976 y en medio de una crisis económica causada por las políticas que aplicó el ministro José Alfredo Martínez de Hoz, tan similares a las actuales.

En el homenaje en el cenotafio de José de San Martín (al que días antes había llamado «Juan José»), tras arrojar sus características invectivas contra la dirigencia política nacional de varias décadas, el jefe de Estado lanzó una frase destinada a hacer historia: «Si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies, y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos por los pies a nosotros». Lo que fue interpretado como un reconocimiento a la autodeterminación de los habitantes del archipiélago, algo que va en contra del reclamo diplomático tradicional de la Argentina.

Las denuncias por «traición a la patria» cruzaron desde el discurso de algunos dirigentes opositores a una presentación judicial de agrupaciones de excombatientes de Malvinas. Incidentes en tribunales también enfrenta el presidente en Estados Unidos, aunque todavía no le hagan mella como para arruinarle un viaje a las cumbres extremistas. En tribunales de Nueva York se abrieron denuncias de estafa con la criptomoneda Libra. Esa no sería la peor novedad para Milei. Lo peor fue la confirmación de que el Senado de la Nación rechazó a sus dos candidatos a la suprema corte. El caso más controvertido es el de Manuel García-Mansilla: cuando se candidateó aseguró que no aceptaría ser designado en comisión, pero terminó jurando el 27 de febrero.

En este panorama, resulta imposible ocultar el descrédito en el que están sumidas las instituciones nacionales. El decreto de designación fue firmado por el presidente a horas de que se iniciara el período ordinario de sesiones del Congreso, y cinco días después de finalizadas las sesiones extraordinarias. Una «avivada» que superó el nivel de sumisión de muchos «garantes de gobernabilidad». Así, la vicepresidenta habilitó el debate de este jueves y no estuvo en el recinto porque había quedado a cargo del Ejecutivo por el viaje de Milei. El bloque en pleno de UxP, radicales y macristas sumaron los 51 votos contra García-Mansilla.

Cómo será el embrollo que el juez Ricardo Lorenzetti, que tiene mucho por guardar debajo de su alfombra, se permitió cuestionar al exrector de la Universidad Austral y de paso a sus dos colegas Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz. «Yo nunca aceptaría ser designado por decreto», dijo.

Rosatti y Rosenkrantz habían inaugurado con Mauricio Macri el método de nominaciones a dedo que, al menos esa vez, se encauzó cuando el Senado los votó como corresponde constitucionalmente. Habrá que ver cómo sigue esta historia.

Revista Acción, 6 de Abril de 2025

Bajo el signo de $LIBRA

Bajo el signo de $LIBRA

La semana del 14 al 21 de febrero fue la más catastrófica para Javier Milei desde que llegó a la presidencia, pero las repercusiones del escándalo que provocó su tuit de apoyo a la criptomoneda $LIBRA todavía resultan imprevisibles.

Para decirlo de otro modo: nadie sabe hasta dónde pueda afectar a su Gobierno la fallida promoción de una criptomoneda que en pocas horas defraudó en cerca de 300 millones de dólares a unas 44.000 personas –según palabras del primer mandatario, mayormente del exterior– y puso a los dos puntales más firmes de su gestión, su hermana Karina y el funcionario sin cartera Santiago Caputo, en el ojo de fuertes tormentas, y a él mismo ante miles de denuncias como partícipe necesario de una colosal estafa.

En paralelo, el caso desnudó una inédita pelea en el barro entre periodistas afines en grado diverso al oficialismo y dirigentes políticos no alineados con el kirchnerismo.

Se podrá decir, «¿qué tiene que ver el kirchnerismo con este entuerto?». Por lo que se sabe, con la «criptocrisis», nada, pero como excusa para el control de daños de las derechas se diría que bastante.

El estallido del escándalo $LIBRA dejó por primera vez sin respuesta al Gobierno, metidos como estaban gran parte de sus personeros en la «recomendación» de invertir en la criptomoneda que habría de solucionar los problemas de financiamiento de las pymes. Incluso protagonistas de la extrema derecha quedaron en las redes sociales literalmente con sus partes al aire cuando la cotización del etéreo instrumento se desplomó en pocos minutos.

Desde el sábado 15 un festival de memes y brulotes les hizo perder por primera vez a los libertarios la supremacía del discurso mediático. A todo esto, Milei dejó de participar durante el fin de semana en lo que hasta ahora perecía su entretenimiento favorito, lo que reveló el impacto que causó el caso. Toda la estrategia oficial se centró en una entrevista que se vería por el canal TN el lunes 17 con Jonatan Viale, uno de sus hombres de confianza en los medios.


Cursos y academias
Y acá comienza otro capítulo de esta saga. A lo largo de poco más de una hora de entrevista, Milei fue dando su versión del escándalo, alegando inocencia en un tema en que hasta ese viernes trágico era un experto, al punto de que dio cursos en una «academia» –recordó– de uno de los implicados en la maniobra, Mauricio Novelli. Todo iba bien hasta que el periodista Ari Lijalad mostró un recorte del video publicado en YouTube –que luego fue borrado en una inmediata edición– en el que, oh calamidad, ante una pregunta de Viale, Santiago Caputo se cruza ante la cámara, le dice algo al oído a Milei y acuerdan de que debía suprimirse ese tramo para no complicar la estrategia judicial del presidente.

Dos cosas llamaron la atención: el gesto de sumisión del periodista, pero también el de Milei. La catarata de críticas por la falta de ética profesional del entrevistador atravesó todos los canales de difusión conocidos hasta ahora.

Los dardos más envenenados partieron de algunos que hasta no hace tanto compartían espacios con el hijo de Mauro Viale en el canal LN+. Por caso, Eduardo Feinman afirmó que fue «una vergüenza, un bochorno, ver a alguien que se mete en el medio de una nota y un periodista que no sabe qué hacer». En el exterior dio para la pulla en los medios más importantes.

El debate que se generó a nivel local incluyó a todos y hasta algunos tan cercanos al poder como Feinmann se permitieron dar cátedra de moral. La respuesta de Viale fue feroz y mostró hasta qué punto algunos sectores del periodismo están enlodados por su cercanía con el poder. Para defenderse, Viale fue al ataque y acusó a Feinmann y a otros que lo acompañaron en su paso por LN+ de haber recibido sobres de un candidato «que sacó el 11% de los votos» en 2023.

No es que Viale no haya pedido disculpas por el incidente Caputo, incluso se permitió criticarlo al aire, pero el daño ya estaba hecho. A modo de explicación, dijo que había aceptado la interrupción porque no quiere dañar al Gobierno, aunque reconoció que fue un error; pero de su argumento se prendió prontamente Milei en esa repetida estrategia de patear la pelota a la tribuna. O, mejor dicho, cambiar de tema bajo una montaña de otras cuestiones. «La Justicia debería investigar, según lo dicho en TN, si el exprecandidato a presidente que sacó 11 puntos usó recursos de los porteños para su campaña presidencial y/o para ensuciar y calumniar al resto de los candidatos, ensobrando a todo aquel que esté a la venta», escribió el mandatario.

Fue entonces que Horacio Rodríguez Larreta, habitualmente calmo y civilizado, salió a la palestra. «¿Tanto te preocupa la criptoestafa @JMilei? Te lo digo en buen porteño: me hinchaste las pelotas. Se terminó mi paciencia con vos y tu ejército de trols pagados con la plata de todos los argentinos. Hace años que soporto tus insultos y tus mentiras» y amenazó con demandas judiciales. También Feinmann prometió judicializar el entredicho con Viale.

Mientras tanto, la causa central de todo este escándalo quedaba a cargo de María Romilda Servini, que derivó la investigación en el fiscal Eduardo Taiano. Al cierre de esta columna no se sabía de ninguna acción judicial en torno al hecho central, la criptoestafa que, sin embargo, se supone que sí habrá de avanzar en Estados Unidos, donde todo indica que hubo no pocas víctimas en cuanto a sumas considerables de dinero.


Cumbre
Mientras se desarrollaban estos acontecimientos, Milei viajó a una cumbre en Washington de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), el foro ultraconservador donde lucen los gurúes de ese espacio retrógrado, como Steve Bannon, Elon Musk y la estrella del evento, el presidente Donald Trump. En otra muestra del arte de «hablemos de otras cosas», antes de irse de Buenos Aires, el inquilino de la residencia de Olivos firmó un decreto que declara al Banco Nación como sociedad anónima y logró –misterios de la política vernácula– que senadores radicales que habían firmado una iniciativa para formar una comisión investigadora del escándalo de la criptomoneda se bajaran de su propia presentación y terminaran bloqueando el proyecto. También obtuvo aprobación la suspensión de las PASO y el juicio en ausencia. ¿Otro misterioso milagro de La Libertad Avanza?

Filtración. Un video sin editar mostró el contubernio entre el periodista Jony Viale, Milei y el asesor Caputo durante la entrevista televisada.

Foto: Captura

Un caso llamativo fue el de Cristina Pérez, que salió vibrante a denunciar que tenía información de que en el Gobierno de los hermanos Milei hay quienes reciben coimas. Pero la pareja del ministro de Defensa Luis Petri no dejó de cuestionar a quienes pretenden hacer juicio político a Milei porque son «Alí Babá y los 40 ladrones». A esta línea se sumaron los trols oficiales con una línea muy clara: embarrar la cancha, culpar de todos los males al kirchnerismo y defender al proyecto paleolibertario a como dé lugar.

Hasta Mauricio Macri, que aprovechó la voleada para criticar al entorno presidencial, termina entendiendo que cualquier trapisonda es válida con tal de que el peronismo no regrese a la Casa Rosada; eso sí, con gesto compungido y desgarrándose las vestiduras en nombre de la ética.

Con ese mismo entorno que aparece involucrado en las criptodenuncias, Milei viajó a Estados Unidos y esperaba una reunión clave con Trump, como la que ya tuvo con Kristalina Georgieva y el dueño de la red X, de Starlink y de Tesla, Elon Musk. No se sabe qué dirá sobre el presidente ucraniano, a quien esta semana Trump tildó de dictador por no llamar a elecciones y culpó de haber «iniciado una guerra que no se podía ganar».

Volodímir Zelensky fue invitado especial a la asunción de Milei y en junio pasado Petri firmó la incorporación de Argentina al Grupo de Contacto de Defensa de Ucrania (UDCG, en inglés), una coalición internacional de 54 países de ayuda humanitaria y militar al país de Europa del Este.

Revista Acción, 23 de Febrero de 2025

Solo cambios de calendario

Solo cambios de calendario

El 2025 comienza con aumentos en los precios de todos los servicios –gas, electricidad, agua– y combustibles, con lo que el costo de los boletos de transporte también se incrementará más temprano que tarde, a pesar de que, según las cifras oficiales, la inflación viene en baja. El año nuevo ya se había anunciado con malas noticias por el desguace y el desmantelamiento de áreas claves del Estado, comentaba el titular de ATE nacional, Rodolfo Aguiar, en una asamblea del gremio para tratar los despidos en la exEsma y el cierre del Centro Cultural Haroldo Conti. No se había cumplido una semana de esta nueva hoja del almanaque cuando el Gobierno le dio una vuelta más de tuerca a la tormentosa relación con Venezuela: mientras reclamó ante la Corte Penal Internacional (CPI) por la detención del gendarme Nahuel Gallo, arrestado desde el 8 de diciembre en algún lugar de Caracas no revelado, Javier Milei recibirá al antichavista Edmundo González Urrutia, al que reconoce –al igual que países europeos y EE.UU.– como presidente de Venezuela, cuando el próximo viernes Nicolás Maduro será investido con un nuevo mandato.

Parecen muchos temas para tan pocos días, pero se sabe que la gestión paleolibertaria actúa con urgencias para implementar sus políticas. Para remachar en caliente, como se suele decir, o simplemente para cambiar los ejes de la sociedad antes de que las variables económicas dejen de resultar favorables. Y ojo que Milei no se anda con vueltas a la hora de explicar su estrategia. Ya lo dijo en el cierre del Coloquio de IDEA, la ONG empresarial, en el encuentro que se realizó en Mar del Plata en octubre pasado.

«Teníamos claro que por el tipo de ajuste que estábamos haciendo era muy probable que el impacto más fuerte se sintiera durante el primer trimestre. Por lo tanto, también era importante hacerlo durante vacaciones, para que la gente no se enterara tanto, por decirlo de alguna manera, de lo que estaba ocurriendo», dijo esa vez, con un guiño canchero y sin sonrojarse.

Parece que en este verano pretende repetir aquel impacto y comenzó con despidos en todas las áreas del Estado y especialmente en las relacionadas con la defensa de los derechos humanos y los Espacios de la Memoria. Sitios que la sociedad fue recuperando para resaltar los valores con que buscó construir la democracia luego de los años del horror de la dictadura cívico-militar.

La dupla ganadora del balotaje de noviembre de 2023 era rotundamente negacionista, con un candidato a presidente que resaltó en cada ocasión su rechazo a las políticas desarrolladas por Raúl Alfonsín desde el 10 de diciembre 1983, y Néstor y Cristina Kirchner en este siglo. Su vicepresidenta, Victoria Villarruel, por lo demás, desplegó su carrera política reivindicando a los condenados por crímenes contra la humanidad.

Las notorias diferencias que fueron creciendo entre ellos en este año y monedas nunca borraron, y puede aventurarse que no lo harán, esa coincidencia de matriz.

Lo que para un mandatario que hace gala de elementos de la lógica para ridiculizar a quienes se oponen a su línea de pensamiento –con términos como «falacia ad hominem», propios de manuales de escuela secundaria–, estos días marcaron también groseras contradicciones, solo explicables por la banalidad esencial de sus argumentaciones.

Veamos: que las fuerzas de seguridad impidan el acceso a los edificios destinados a mantener la llama de los derechos humanos, en los mismos sitios donde se produjeron las peores atrocidades, espacios que siguen una línea que en Europa se desarrolló tras la Segunda Guerra Mundial y para mantener el permanente recuerdo de la barbarie nazi en los campos de exterminio. 

Que luego de los incidentes con el Gobierno de Maduro –que llegaron al punto de un generarme argentino detenido por intentar su ingreso irregular en Venezuela, en condiciones difíciles de explicar para las autoridades nacionales– la cancillería recurra al la Corte Penal Internacional (CPI) se convierte en un despropósito. Más aún, cuando la ministra Patricia Bullrich, jefa de la institución en la que reporta Nahuel Gallo, habla de «desaparición forzada» del joven a manos del «régimen de Maduro». Y que lo catalogue de «crimen imprescriptible para los autores», al mismo tiempo que desde otros rincones de esa gestión se analizan mecanismos para liberar a los condenados de la última dictadura.

Por si esto fuera poco, la CPI es el mismo tribunal al que adhiere Argentina, donde tiene rango constitucional, y que recibió fuertes críticas de la Casa Rosada en noviembre a raíz de la orden detención contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu por crímenes de lesa humanidad en Gaza. Lo que evidencia una ostensible doble vara, aunque en el contexto actual de las relaciones internacionales, habrá que reconocer que no desentona tanto.

Para un Gobierno que se basa en irritaciones varias diseminadas en las redes sociales, provocaciones calculadas y el ejercicio pertinaz de la simulación, el despido de la subsecretaria de Turismo, la segunda del titular de esa área, el excandidato peronista Daniel Scioli, aparece como otra puesta en escena de pretendida austeridad. Yanina Martínez viajó a Londres y cayó mal que hubiera desoído la orden presidencial de no salir de vacaciones al exterior. Por otro lado, Bullrich explicó su visita a Disney en que era una vieja promesa a sus nietos para «cuando terminaran la primaria». El vocero Manuel Adorni irá por esos lares también. Él aseguró que hace diez años vacaciona con su familia en Miami y no era cuestión de cambiar las costumbres.

En este rubro marquetinero habría que anotar al retiro de la custodia a la exprimera dama Fabiola Yañez en Madrid. En este caso, Bullrich respondió públicamente a una orden de Milei para proceder en un asunto que lo preocupa, dice, como es el uso que se les da a los impuestos de los ciudadanos, que, afirma, deben ser «para mejorar la vida de la población. No para privilegios de quienes no llevaron con austeridad la investidura».

Revista Acción, 5 de Enero de 2025

Maduro se consolida ante una oposición que perdió el rumbo

Maduro se consolida ante una oposición que perdió el rumbo

“La gente quiere ir para adelante”. La frase del exembajador argentino en la OEA, Carlos Raimundi, sonaba entrecortada en el celular desde Caracas, donde asistió a la jura de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. Podría ser esa una buena síntesis de lo ocurrido en el país caribeño estos últimos días en que los medios internacionales batieron parches sobre una suerte de rebelión popular que encumbraría al candidato conservador Edmundo González Urrutia para coronarlo como primer mandatario. Nada de eso ocurrió, como se indica en esta edición, más allá de algunas operaciones mediáticas de escaso éxito de la lideresa de ese espacio opositor, María Corina Machado. La tranquilidad en las calles que cuentan los observadores más reflexivos se corrobora, irónicamente, por las críticas feroces contra la oposición encumbrada en la dupla González-Machado que, insólitamente, surgieron de cuentas de X claramente identificadas con el gobierno de Javier Milei que -al mejor estilo del presidente argentino- llegaron a escribir que “la oposición venezolana es lo peor que existe en la humanidad”.

Y tiene su sentido ese posteo de la cuenta en la exTwitter de @ElTrumpista, quien este viernes agrega algunas certezas que comparte el oficialismo bolivariano, sin dudas. “No hay plan, nunca hubo plan, los ilusionaron y les mintieron de nuevo. (…) El ‘presidente’ ni siquiera está en Venezuela y no tiene poder para ninguna decisión del país. Es un chiste”. Y cierra ese de tantos mensajes posteados, siguiendo esa línea de la derecha, que “el presidente -dictador- es Maduro. Le duela a quien le duela”. En otro texto dice: «El mensaje sin ningún contenido de María Corina dejó en claro que es una estafadora más del pueblo venezolano. Igual que Capriles, igual que Guaido».

Suena raro porque Maduro había dicho en su discurso de asunción que “la extrema derecha, liderada por un nazi sionista, un sádico social llamado Javier Milei, al imperio norteamericano, cree que le puede imponer un presidente en Venezuela”. Los cruces de Maduro con Milei y viceversa eran esperables desde que el paleolibertario llegó a la presidencia. Se potenciaron con el otorgamiento de asilo a un grupo de opositores en la embajada argentina, la posterior suspensión de relaciones diplomáticas y se acrecentó tras la detención del gendarme argentino Nahuel Gallo cuando intentó ingresar de manera irregular a ese país, el 8 de diciembre pasado.

Que la oposición que sostuvo la candidatura de González Urrutia en julio pasado es reconocida en el exterior como la única es fruto de una operación mediática que llevó a la cúspide de ese espacio a los sectores más ultras, más cercanos a Milei que a una derecha moderada. Un dato a tener en cuenta es que hay cinco de 23 Estados gobernados por opositores: Zulia, Nueva Esparta, Cojedes y Barinas, el distrito de nacimiento de Chávez. Además, 125 de 310 alcaldías también están en manos de opositores, lo que permite a quienes hablan de dictadura, bromear con «lo extraño que resulta una dictadura con tantos opositores al mando de distritos claves».

Los cuestionamientos a González Urrutia, que como se ve salen de quienes celebrarían la expulsión de Maduro a como dé lugar, tienen su fundamento en que el discurso con el que se presenta se choca con la realidad de que se encuentra cada vez más aislado, aunque ciertos reconocimientos tardíos parezcan decir lo contrario. Llegó a EE UU con la intención de tener su foto con Trump, pero se fue con una junto a Joe Biden. Dijo que volvería al país para asumir con un puñado de expresidentes latinoamericanos, pero no lo intentó, aunque por cierto, el gobierno había ordenado su detención. Se sabe que hubo una operación para ingresar en alguna embajada en el exterior para juramentar «en territorio venezolano», pero eso tampoco ocurrió.

Frente a sus seguidores, en Caracas, Corina Machado dijo que le pidió que no volviera. Finalmente, González envió un mensaje en el que dijo estar en algún lugar «muy cerca de Venezuela» y que volverá «en el momento propicio». Y lanzó un video dirigido a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. «Como comandante en jefe ordeno al alto mando desconocer órdenes ilegales que les sean dadas por quienes confiscan el poder y preparen mis condiciones de seguridad para asumir el cargo», dijo. Ese alto mando juró obediencia a Maduro este mismo viernes.

Luego de esa ceremonia de asunción, Maduro asistió al cierre del Gran Festival Mundial Antifascista al que asistieron más de 2000 representantes de agrupaciones políticas, sociales y culturales de más de 125 países. Allí insistió en que su lucha es la que inició Hugo Chávez en 1999. La etapa que se viene es la de una reforma constitucional, como prometió, para darle más poder a los estamentos comunales. Esto implica que habrá elecciones de constituyentes y antes de fin de año, de gobernadores y alcaldes. Quizás estos chisporroteos de González-Machado sean los últimos de esa dirigencia como representantes de la oposición. Que logró multitud de apoyos en el exterior en una estrategia de «a todo o nada», que tuvo momentos violentos, pero que en el interior no logró cambiar un clima de optimismo y de ganas de estar en paz, por el mayor crecimiento económico de estos dos años (9% en el año que pasó) y la baja de la inflación, que en 2014 cerraría en 85%. Bastante menos que el 195% del 2023.   «

Soberanía alimentaria en cifras

Según estadísticas oficiales, en 2008 Venezuela importó 43 millones de botellas de whisky escocés, consolidando su lugar de primer importador de ese licor del mundo. Eran esos, aún, tiempos del boom de los precios del petróleo y el país caribeño importaba la casi totalidad de los insumos básicos para su economía y hasta dilapidaba fortunas en productos suntuosos. Eran años, también, en que Hugo Chávez hacía acuerdos con instituciones argentinas como el INTA y el INTI para desarrollar la producción local y sostener la soberanía en alimentos como en tecnología. Se llegó a importar hasta el 85% de los alimentos de primera necesidad.

Cuando del otro lado se tiene a un enemigo que en su caja de herramientas solo tiene sanciones económicas, aparecen crisis, como las que sufrió el país fundamentalmente desde la muerte de Chávez, en 2013. Pero bien dicen que toda crisis es una oportunidad, si es que se sabe y se puede aprovechar.

Datos oficiales de este año, que resaltó Nicolás Maduro de manera insistente, indican que Venezuela produce el 97 % de los alimentos que consume, un hito que no se registró en los últimos 120 años de la historia del país. Según la Sociedad Venezolana de Ingenieros Agrónomos y Afines (Sviaa), la producción de maíz, uno de los cultivos más emblemáticos, aumentará un 2,2% en 2024 respecto al año anterior, alcanzando 1.360.000 toneladas.

Los especialistas atribuyen estos logros a la acción de la Gran Misión AgroVenezuela (GMA), que comenzó en 2011, y de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Y destacan que rubros específicos como el café, la banana, el queso blanco, la mandioca, la zanahoria, las carnes de vaca, pollo y cerdo, la producción local alcanza el 100 por ciento.

“La autosuficiencia en estos rubros no solo garantiza la seguridad alimentaria, sino que también reduce la vulnerabilidad del país a las fluctuaciones de los precios internacionales de alimentos”, puntualiza un informe oficial.
El impacto de estos cambios se refleja también en que se frenó la migración hacia las ciudades al crearse oportunidades económicas en áreas marginadas.

Tiempo Argentino, 12 de Enero de 2025