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El norte como brújula

El norte como brújula

En básquetbol se llama «cortina» al bloqueo de un jugador para impedir la acción de un contrario y cubrir una maniobra de un compañero libre. En fútbol, «arrastrar la marca» consiste en desplazarse sin pelota para descolocar al adversario, mientras la jugada que entrañaría peligro transcurre en otro sector del campo.

Hasta hace una semana la pregunta de los analistas de la política argentina era por qué Manuel Adorni no renunciaba, o de otro modo, por qué el presidente no lo echaba de la jefatura de Gabinete.

Si se revisa la trascendencia de algunas jugadas que se fueron desplegando en el mientras tanto, la respuesta podría ser que el polémico funcionario se llevó todas las marcas. O hizo de una monumental cortina detrás de la cual el Gobierno avanzó decisiones y consolidó alianzas que llevan a la disolución del país que construyeron las generaciones precedentes.

Un ejemplo de esto que se dice es la asistencia de Javier Milei a una celebración adelantada del cuarto de milenio de la independencia de Estados Unidos en la sede de su embajada en Buenos Aires. Es cierto que el número, 250, tiene su magnitud, sobre todo en el contexto de las políticas agresivas de Donald Trump hacia esta parte del planeta.

Pero nunca un presidente argentino en ejercicio había asistido a ese edificio, por una cuestión de las formas que el cargo exige.

El embajador Peter Lamelas celebró como «¡El rugido de la libertad!» al encuentro con quien definió como su amigo, y afirmó que bajo el liderazgo de los dos mandatarios «la relación entre nuestros países nunca ha sido tan fuerte», augurando un promisorio «MAAGA» (por «Hacer grande a EE.UU. y a Argentina nuevamente»).

Aplicando esa ley física de que no se puede estar en dos lados al mismo tiempo, aunque se trate de dos sitios cercanos, ese mismo martes el inquilino de la Quinta de Olivos pegó el faltazo a la 68ª Cumbre de presidentes del Mercosur, en Asunción. Es conocido el objetivo libertario –en coincidencia con Washington– de destruir la asociación regional. Pero en esa ausencia se podría agregar un coletazo de su inefable voluntad de interferir en las elecciones presidenciales de Brasil. Envalentonado quizás porque ultraderechistas apoyados por Trump –y Milei, por supuesto– ganaron en Chile, Honduras, Colombia y también en Perú, el jefe de Estado argentino había recibido al candidato opositor Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por golpista. 

No era cuestión de tener que verse cara a cara con Lula da Silva, que no es de callarse la boca precisamente. Como que en la capital paraguaya el brasileño lanzó un mensaje para nada velado: «Nadie es dueño de América del Sur». Una lectura apurada podría indicar que el exdirigente metalúrgico se refería a Trump. ¿Será así? Veamos.

Acostumbrado a la reverencia desvergonzada a quien ayudó a que la gestión anarcocapitalista no desbarrancara en las elecciones parlamentarias de octubre pasado, un día antes Milei había tenido un gesto igualmente lesivo para la soberanía y peligrosa para los intereses nacionales en la Conferencia de Latinoamérica de la Fundación Aliados de Israel que se desarrolló en el Alvear Icon Hotel de Puerto Madero.

Allí, pretendió asumirse como responsable de «unificar a Latinoamérica del lado correcto» –mensaje para Lula– detrás de los Acuerdos de Isaac.

A continuación, Milei se puso bíblico y –guiño al primer ministro Benjamin Netanyahu– dijo que «Amalek no es el personaje de una sola batalla. Es una forma de mal que vuelve en cada generación con un nuevo rostro. En el pasado fue el faraón. Luego vinieron otras formas de antisemitismo, que culminaron en el Holocausto. Hoy es el régimen de Teherán, Hamas, Hezbollah y la red de cómplices que los sostiene».


Vaciamientos planificados
No solo en estos ámbitos venía jugando el Gobierno mientras la noticia era el «problema Adorni» y sus secuelas. Sin ir más lejos, el canciller Pablo Quirno posteó orgulloso la inminente firma de otro documento que sin discusión parlamentaria incrementa la sumisión argentina a estrategias estadounidenses. Se trata de la llamada Pax Silica, que según el ministro de Relaciones Exteriores «es una coalición internacional impulsada por los Estados Unidos cuyo objetivo es asegurar las cadenas de suministro para inteligencia artificial y tecnologías avanzadas». En palabras menos vanas, se trata de garantizar, a Estados Unidos, el acceso y procesamiento de minerales críticos –litio y tierras raras– imprescindibles para la fabricación de hardware tecnológico. Básicamente es una coalición para impedir el acceso de China a esos insumos estratégicos.

En esa misma línea se entiende el vaciamiento de la capacidad tecnológica nacional en un área en que la ciencia argentina es de primer nivel, como el sector nuclear. Esta semana, un batallón de Gendarmería arremetió contra un centenar de trabajadores despedidos en la sede de la CNEA del barrio porteño de Núñez. Ni qué decir de la represión a investigadores y becarios del CONICET en el Polo Científico, en Palermo. Es que, como dice Carolina Komar Varela, investigadora y delegada de ATE–CNEA, para los «amigos» del exterior, Argentina no puede tener este tipo de desarrollo.

Para evitar futuros «desafíos al orden occidental», seguramente lo mejor es llenar esos espacios con personal sin ninguna preparación en el rubro, como denuncias las comisiones internas de esas áreas. Otro modo es aprovechar a precio de ganga el conocimiento que la sociedad fue bancando por décadas tanto en preparación de personal como de fabricación de elementos. ¿Cuánto aceptaría cobrar en una empresa privada un técnico o ingeniero especializado que se queda en la calle? Es así que el Super-RIGI, ese proyecto que con el supuesto objetivo de convocar a inversiones cede aportes y obligaciones mínimas, podría terminar sirviendo para que una empresa privada construya una central atómica con un diseño nacional en Atucha y con personal altamente calificado a un costo bajísimo para los valores de ese mercado tan particular.

De hecho, el Gobierno anunció con bombos y platillos la construcción de un reactor de Generación III, el ACR-300, con una potencia de 300 MW, desarrollado por el INVAP de Río Negro. El proyecto está encabezado por Meitner Enegy, una firma con sede en EE.UU. que integran Black River Technology (filial de esos lares de INVAP) y el Ansari Group. Constituido en Canadá, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos, se presenta como una «firma de consultoría boutique global» fundada por el multimillonario Hamid Ansari, nacido en Irán, pero ciudadano estadounidense desde su infancia. Como quien dice, es un iraní «potable» para los aliados de Milei.

La inversión prometida es de 1.200 millones de dólares y dicen los que saben que es un proyecto First of a Kind (FOAK, primero en su clase) de este diseño a nivel mundial. Lo que conlleva el riesgo de salir a la cancha sin un período de prueba previo. Nucleoeléctrica Argentina, según la propuesta, conservaría el derecho y la responsabilidad de conservar la operación y el mantenimiento de la central una vez que la planta entre en funcionamiento.

Revista Acción, 6 de julio de 2026

El país que sueña Milei

El país que sueña Milei

Vaya si estuvo levantando polvareda Patricia Bullrich esta semana, removiendo el avispero de una decisión por demás irreflexiva del presidente Javier Milei, que pretendió retirar del Senado el pliego de una jueza que él mismo había propuesto, por el delito de ser cuñada de un periodista incómodo para el Gobierno. Un sainete incomprensible en un momento delicado para la credibilidad del mandatario y que le dio la oportunidad a la senadora porteña de mostrarse en el juego que más le está gustando últimamente: ofrecerse como la figura de recambio si las tempestades políticas se llevan puesta a la gestión anarcocapitalista. Milei, a todo esto, se defiende como gato entre la leña de embates que no solo provienen de su exministra de Seguridad, sino también de una realidad que se empecina en desmentir los pronósticos entusiastas de su ministro de Economía. Así, la Casa Rosada –con un jefe de Gabinete en las sombras y quizás definitivamente con el boleto picado– impostó el festejo de la nominación de 74 jueces, anunció el propósito de adherir al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), elevó a la Cámara baja su proyecto de Súper RIGI y presentó con bombos, redoblantes y platillos un artículo en el medio británico Financial Times donde alude a una legislación que permitiría la creación de sociedades que operen con Inteligencia Artificial y sin empleados.

«Con el espíritu de los comerciantes holandeses que convirtieron a Ámsterdam en la capital financiera del siglo XVII, pretendemos ofrecer el entorno jurídico y fiscal más atractivo para las empresas de IA que definirán el siglo XXI», afirma Milei, y plantea que «Buenos Aires sea para la IA lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación: el lugar donde la imaginación jurídica alcanzó al momento tecnológico y cambió el mundo». Un sueño al gusto de Peter Thiel, que no venía solo para aplicar sus sistemas de vigilancia y control Palantir.

La pata tecnológica
Este entorno de última generación tiene sus bemoles en Argentina. Como se sabe, el país es uno de los más adelantados del planeta en tecnología nuclear y avanzó en know how satelital. Baste recordar que Milei designó a su amigo y presunto colaborador en investigaciones en economía Demián Reidel al frente de Nucleoléctrica. En diciembre de 2024, Reidel –licenciado en Física por el Instituto Balseiro y doctor en Economía por la Universidad de Harvard– presentó una nueva versión del Plan Nuclear que promocionó como la panacea para el desarrollo de pequeños reactores modulares –aplicables para alimentar centros de datos e inteligencia artificial– que ya tenían un nivel de desarrollo importante desde el Gobierno de Néstor Kirchner y que «generosamente» las autoridades no dudan en compartir con Estados Unidos como si fueran bienes comunes que ellos compartirían con Argentina.

Pero hubo declaraciones de Reidel que mostraron su visión supremacista de la sociedad. «Tenemos grandes extensiones de tierra con acceso a energía y agua, climas fríos, que es la cereza del postre para el enfriamiento de los sistemas AI; y además, estamos en un área sin conflictos armados, sin tsunamis, sin terremotos. (…), el problema es que estas áreas están pobladas de argentinos».

No fue por eso que se tuvo que ir de la empresa que administra las centrales nucleares argentinas. Fue por supuestas irregularidades en el uso de tarjetas corporativas en viajes al exterior. Estos días saltó otro más escandaloso, el de Facundo Leal, expresidente de otra joya de la tecnología nacional, Arsat, a quien se le allanaron dos viviendas donde le encontraron más de dos millones de dólares empaquetados con fajas del Tesoro de EE.UU. y una veintena de dispositivos de espionaje. Este hecho promete traer cola dados los vínculos de Leal con figuras de la política de más de un partido y personajes del mundo de los servicios, la ultraderecha de EE.UU. y la administración de Donald Trump como Leonardo Scaturicce. 

La pregunta que inquieta es: ¿son más casos de corrupción, como ya los hubo, de funcionarios angurrientos por demás, que buscan manotear lo que pueden ante un Gobierno que se jacta de venir a destruir el Estado, o se venden al mejor postor los tips del capital intelectual nacional creado en décadas por una sociedad deseosa de construir un país de verdad?

Enclaves sin ley
En el centro de todas estas elucubraciones y de este momento tan particular del mundo está el ascenso explosivo de la influencia de los tecno-oligarcas del mundo, entre los cuales se destaca Thiel, el supremacista nacido en Alemania, pero con nacionalidades de EE.UU., Nueva Zelanda y Malta.

Entre las teorías que se esgrimieron sobre su llegada, una fue que mediante su «bebé» Palantir puede «ayudar» a un Gobierno que sigue en caída. La apropiación de datos que se haría mediante el proyecto Gemelos Digitales podrían servir para manipular a la sociedad. Otra posibilidad la dio el The New York Times, que en un artículo donde sostiene que «sus nuevas raíces en Argentina están motivadas en parte por su preocupación por el rumbo que está tomando Estados Unidos, especialmente California, donde una iniciativa que se votará en noviembre podría conllevar un impuesto del 5% aplicable a los que tengan más de 1.000 millones de dólares. En el estado más rico de EE.UU. no son más de 200 personas, gran parte de ellos hicieron su fortuna en Silicon Valley, pero se niegan a poner parte de lo que lograron gracias al apoyo estatal, como reconoció el socio de Thiel, Alex Karp, en el Manifiesto de Palantir. Ya se fueron de California Larry Page y Serguei Brin, creadores del buscador Google.

Milei y Federico Sturzenegger armaron un proyecto que intenta seducir al «fugitivo» Thiel, pero quién sabe a cuantos otros. Se trata de empresas sin regulación, un convite a convertir a la Argentina en un refugio fiscal de alta gama para competir con Bahamas o Seychelles. Thiel ya había inventado su propio paraíso en 2017 en Honduras, en la isla de Roatán, donde el Gobierno de Juan Orlando Hernández (JOH) le habilitó la creación de la ciudad de Próspera, una de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico del país centroamericano. Es un pequeño estado donde rigen leyes propias y un sistema impositivo bien relajado y que se pretende alejado del Estado nacional al que pertenece el territorio.

La ciudad tiene moneda propia –bitcoins– y las autoridades son privadas. Cuando Xiomara Castro llegó al poder, en 2022, intentó revertir semejante grado de renuncia a la soberanía nacional, pero los inversores abrieron una demanda en tribunales internacionales por 10.000 millones de dólares, el 40% del PBI hondureño. En marzo de 2024, JOH fue condenado a 45 años de prisión en EE.UU. por narcotráfico. En noviembre de 2025, Donald Trump lo indultó y luego apoyó al candidato de su partido en las elecciones hondureñas. Dicen que ahora JOH arma estrategias para influir junto con las ultraderechas latinoamericanas en las elecciones por venir.

Detalle: Próspero es un personaje de la obra La Tempestad, de Shakespeare, de 1611, más o menos la misma época en que Ámsterdam pegaba el gran salto al que quisiera emular Milei. Representa el ímpetu del colonizador europeo que pugna por someter a Calibán, el salvaje originario. A todo esto, Palantir, en El Señor de los anillos, de JRR Tolkien, es una piedra esférica que permite ver acontecimientos lejanos. 

Revista Acción, 7 de Junio de 2026

Zona de turbulencias

Zona de turbulencias

El presidente de la Nación emprendió esta semana su 16º viaje a Estados Unidos y el 38º desde que llegó a la Casa Rosada. Se le computan al primer mandatario 120 días en el exterior en ese lapso, o sea que pasó el 14% de su tiempo de gestión afuera del país. Esta gira tuvo algunos condimentos que la hacen especial, porque ocurrió en su ausencia un vendaval político que lo sacó de quicio en una entrevista de urgencia con dos de sus más fervorosas espadas mediáticas por el «apriete» de la senadora Patricia Bullrich –ya lanzada a la carrera por el 2027– contra Manuel Adorni, y porque las explicaciones en torno al corrosivo jefe de Gabinete son peores que la noticia en sí.

No está mal señalar que el objetivo de Javier Milei en el país del norte era participar en Los Ángeles de la 29ª Conferencia anual del Instituto Milken, fundado por Michel Milken, apodado «Rey de los bonos basura», condenado en 1990 por cargos de fraude y manipulación de mercados con una multa de 600 millones de dólares, 10 años de prisión –reducidos a 22 meses– y la prohibición de volver a participar en el mundo financiero. En su primer mandato, Donald Trump lo indultó con el argumento de que el hombre se había reinventado y ahora es un filántropo.

En su discurso en ese foro exclusivo, que en medio de los escándalos que sacuden a su Gobierno hasta puede parecer metafórico, Milei dijo que «el sueño americano no está muerto» y que está volviendo en dos lugares al mismo tiempo: en Estados Unidos con Donald Trump y en la Argentina, con él. Dijo más, como que «desde que asumimos ha subido en 113.000 puestos de trabajo. Han quedado afuera los trabajos registrados, pero lo que tiene que ver con independientes y los no registrados son cerca de 400.000 puestos de trabajo».

Y en otra vuelta de tuerca, insistió en que «hoy el sueño americano se extiende desde Alaska hasta Tierra del Fuego para hacer grande a toda América nuevamente. Y esperamos que esto pronto incluya a nuestras queridas Cuba y Venezuela que tanto han sufrido y el modelo de la libertad llegue hasta el último refugio del continente».

Casi en simultáneo, en Washington, Lula da Silva mantenía un encuentro de tres horas con Donald Trump en el que, si bien no hubo comunicado final, se supone que hablaron de tierras raras, un asunto clave para el mundo y en el que el brasileño pudo mostrar la aprobación de una ley para regular la explotación de esos minerales críticos de los que el país tiene las reservas más grandes fuera de China. El líder brasileño sí habló con la prensa, para decir que tocaron todos los temas tabú. Entre ellos, claro, la posible injerencia estadounidense en las elecciones de octubre, donde el favorito de Trump es Eduardo Bolsonaro. «Las dos democracias más grandes del continente pueden servir de ejemplo para el mundo», dijo el exdirigente metalúrgico, y avanzó con uno de esos «temas tabú», al señalar que el inquilino de la Casa Blanca le aseguró que no tiene planes para invadir Cuba. También dijo haberle recordado el plan nuclear que Brasil y Turquía habían firmado en 2014 con Irán como un punto de partida para la paz en Medio Oriente. Mientras el brasileño solo viaja al país del norte por asuntos que conciernen a un estadista, su par argentino vuela a compromisos de escasa relevancia, organizados por personajes de la ultraderecha internacional.


Alerta spoiler
Mientras tanto, la interna en La Libertad Avanza estaba en su máxima expresión, con centro en el polifacético Manuel Adorni, defendido hasta el paroxismo por los hermanos presidenciales, al punto que ante este clima, Karina Milei no acompañó al jefe de Estado en su periplo hacia el norte. Lo último –al cierre de este artículo– pasaba por el debate en torno a una cascada en la pileta que se hizo construir en su mansión del country Indio Cua. La explosiva declaración del contratista que hizo la obra enterró un poco más a Adorni, porque en sede judicial dijo la verdad por recomendación de su abogado, y no la versión que le acercaba el atribulado funcionario libertario. Que eran 245.000 dólares para una lista enorme de arreglos de lujo.

Milei, en el canal LN+, salió enfurecido ante los conductores del espacio, Luis Majul y Esteban Trebucq. No es que hayan ido a fondo, pero con un par de insinuaciones bastó para que el presidente montara en cólera contra «el 95% del periodismo» que, según él, es corrupto, y tratara de hacer callar al dúo. Nada que valga la pena mencionar en detalle, solo que para defender a Adorni se tiró sobre la granada temerariamente. «¿Qué pruebas tiene el contratista? Le dan entidad a un militante kirchnerista, cuyo prontuario es muy dudoso. Hablaban de una cascada y después se vio que eran dos cañitos de agua», dijo.

Preguntas incómodas. Caputo, Adorni y Monteoliva dieron una conferencia de prensa en la que no pudieron evitar que se pregunte sobre las denuncias contra el jefe de Gabinete.

El contratista salió a defenderse con mucho énfasis porque bien lejos está del kirchnerismo, como muestra en sus redes sociales; más bien es un simpatizante del actual oficialismo, y sintió el ataque como una ofensa injustificada.

A Milei le saltó la térmica porque Bullrich había dicho, también en LN+, que Adorni debía presentar su declaración jurada –dijo que la iba a hacer en junio–, donde podría justificar ingresos y gastos cuanto antes y así poner fin a la crisis desatada desde que se comenzaron a saber de sus millonarios gastos en viajes, compras inmobiliarias y arreglos edilicios. «Adorni lo iba a adelantar, ella lo spoileó», señaló indignado el presidente. El propio jefe de Gabinete dijo lo mismo ante Alejandro Fantino, otro cercano al régimen, en el canal Neura.

Pero Milei también decidió poner sobre la mesa un proyecto que pretende marcar agenda. «Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina».

El periodista Mauricio Caminos desmenuzó de qué se trata el proyecto y las claves encerradas en el mensaje presidencial en las redes sociales. «El B-2 Spirit es un bombardero furtivo estratégico de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, uno de los aviones militares más sofisticados y costosos del mundo, diseñado para operaciones de ataque de largo alcance y capaz de transportar armamento convencional y nuclear. La comparación elegida por Milei funcionó además como una pista sobre el tipo de industrias que busca seducir con el nuevo esquema de beneficios». ¿De qué industrias se trata? «Compañías vinculadas al complejo tecnomilitar estadounidense, entre ellas Palantir, la firma de análisis masivo de datos cofundada por el magnate tecnofascista Peter Thiel, uno de los empresarios más influyentes del ecosistema de Donald Trump y Silicon Valley, que visitó a Milei hace dos semanas y está viviendo en la Argentina».

Bullrich, a todo esto, se muestra como la opción «racional» que pretenden sectores del Círculo Rojo -ante la debacle en el apoyo popular al presidente- que capitanea Paolo Rocca, otro experto en «cañitos», si se permite la chanza. La senadora, que se mostró con el jefe de Gabinete en la Casa Rosada, se imagina incluso como reemplazo en una remake del 2001 que permitió la llegada de Eduardo Duhalde al Gobierno. En su caso el escollo sería la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien ya tuvo sus cruces en el Congreso. ¿Soñarán ellas con helicópteros? 

Revista Acción, 10 de Mayo de 2026

Los límites del relato libertario

Los límites del relato libertario

Una lectura apresurada de lo que se vive en estos momentos dramáticos para el país dice que la grieta entre dos argentinas no hizo más que profundizarse con la llegada de Javier Milei al Gobierno. Un «cambio de régimen» que pretende socavar los pilares en que se construyó el país en el que la población actual vivió desde la cuna y que la sociedad soporta entre sorprendida y resignada.

Pero están pasando cosas que revelan algo bastante más profundo y que quizás todavía esté en gestación. Algunos datos: las encuestas muestran la caída en picada del apoyo a la gestión libertaria, mientras baja la influencia del oficialismo en las redes sociales, crece el rechazo a las políticas de ajuste perpetuo y ya los jóvenes no son un «territorio» conquistado para La Libertad Avanza, como lo manifestaron miles de chicos de escuelas secundarias porteñas obligados a asistir a un encuentro de «emprendedores» en el Movistar Arena.

¿Perciben esto las élites que sostienen este proyecto y las autoridades a cargo de concretarlo? Sin dudas, por eso integrantes del «círculo rojo» buscan algún candidato alternativo con vistas al 2027. Por si fuera poco, la celeridad con que están desguazando lo que aún queda del Estado es una señal de que temen que se terminen los tiempos para el despojo. La avidez de integrantes del Gobierno por la rapiña también quiere decir algo. A las denuncias por la criptoestafa, las coimas en Andis, las propiedades y viajes de Manuel Adorni, los generosos y exclusivos créditos del Banco Nación et al, se sumó esta semana una investigación al jefe de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), Andrés Vázquez, por propiedades y empresas off shore no declaradas.


Todo en venta
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sigue haciendo escombros con todo lo que toca. Ahora apuró el despido de más de mil trabajadores y el recorte de unos 900 servicios que brinda el INTI, golpe mortal para la industria nacional que, como una metáfora, fue implementado con gendarmes y represión a los trabajadores.

Al mismo tiempo, busca reducir a la inoperancia al Servicio Meteorológico Nacional, con los riesgos que eso implica, en principio, para la aeronavegación. Como será que el meteorólogo del canal TN Matías Bertolotti salió a explicar por qué ya no brinda información sobre el clima en su espacio de la noche. 

Cierto que algunos de los servicios podrán ser cubiertos –con otros costos, por cierto– por privados, no menos codiciosos o incluso ligados a funcionarios. Además, la destrucción incluye a profesionales que quieran formarse para áreas que este proyecto descarta. Así, según la periodista especializada Nora Bär, 438 profesores de la facultad de Ciencias Exactas de la UBA –uno cada dos días desde el 10 de diciembre de 2023– renunciaron por los salarios que perciben. 

En el modelo de La Libertad Avanza, quizás el modelo de persona adecuada para un puesto en una planta nuclear sea el inefable Homero Simpson y ya no haga falta ningún conocimiento. Basta con ver la designación de Ezequiel Acuña, un joven tuitero de 23 años y cofundador de La Derecha Diario, como subgerente de responsabilidad social empresaria de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), la empresa estatal que gestiona las centrales atómicas nacionales, lugar al que llegó con apenas un secundario completo, pero con un sueldo de 13.000.000 millones de pesos.

Para fines de año, el Gobierno pretende haber privatizado por lo menos ocho empresas públicas: Transener, el Ferrocarril Belgrano Cargas, Intercargo, las centrales térmicas Manuel Belgrano y General San Martín, hidroeléctricas de Mendoza, Salta, San Juan, Tucumán y Chubut, Tandanor, Casa de la Moneda y Aysa. En una entrevista con Infobae, Diego Chaher, a cargo de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, no pudo ser más explícito. «El objetivo es vender todo. Todas», dijo, Con un agregado: «Estamos madurando las condiciones previas para que, si alguien quiere venir a reestatizar AySA, por ejemplo, le salga carísimo al país y tenga que enfrentar penalidades internacionales». El triunfador de una guerra contra la Argentina quizás hubiese sido más prudente.


Adoctrinamiento fallido
Se recuerda las campañas para que los padres denuncien maniobras de adoctrinamiento llevadas a cabo en los Gobiernos de Mauricio Macri por Patricia Bullrich, ahora en el espacio LLA como senadora porteña. Las acusaciones hacían hincapié en la enseñanza de historia argentina –los canales Paka Paka o Encuentro de aquel entonces son ejemplos– o materias como Educación Sexual Integral (ESI).

Pues bien, esta semana ocurrió un hecho que sorprendió fuertemente. La Experiencia Endeavor Sub20 es un encuentro que reúne a jóvenes «para escuchar historias reales de emprendedores y referentes, con el objetivo de inspirarlos a construir su propio camino sin necesidad de tener todo resuelto desde el inicio». Es obra de la Fundación Endeavour, creada en 1997 por los estadounidenses Linda Rottenberg y Peter Kellner junto con los argentinos Eduardo Elsztain y María Eugenia Estenssoro.

Esos encuentros se realizan para alumnos de escuelas secundarias porteñas del último año de la cursada y por el tamaño de la convocatoria, en el Movistar Arena. Este martes eran 12.000 jóvenes.

¿Fueron para ver si encontraban una salida laboral, querían ver a la cantante María Becerra, anunciada como frutilla del postre? Muchos podrían haber ido con esos alicientes. Pero los muchachos terminaron contando que si no iban el colegio les ponía falta. ¿Por qué se conoció esa información? Por los abucheos que recibieron algunos de los participantes. El que más resonó fue el que le propinaron a Ariel Sbdar, cofundador y CEO de Cocos Capital, una plataforma de inversiones. Fue tal el «rugido de las tribunas» que Sbdar no pudo hablar. Le gritaban «vendepatria», y él, sorprendido, preguntaba el por qué de ese epíteto. La admiración de los expositores por la cultura y el «emprendurismo» estadounidense pudo haber sido una razón.

Pero Sbdar había difundido fuertes elogios a la cripto $Libra el 14 de febrero de 2025, minutos antes de que todo se fuera al demonio. «Estamos más concentrados en la grieta en todos lados, en vez de concentrarnos en avanzar como país», quiso defenderse el financista a la salida del estadio cubierto.

A lo mejor si le acercaran esta entrevista de Futurock las cosas le quedarían más claras. El que habla es un chico del colegio Mariano Acosta. «Ariel Sbdar nos subestimaba y nunca analizó la posibilidad de que los pibes supieran que es un garca. La mayoría fue por María Becerra. Nos pusieron a gente a hablar de los ideales estadounidenses y nos usaban para mostrar “la cantidad de estudiantes interesados en los emprendimientos”. Quisimos que se notara que no avalamos eso». 

Para colmo, Becerra tampoco comulgó con el mensaje que esperaban los organizadores. «Cualquiera que trabaja –un médico, una maestra, un policía– y que se formó o incluso arriesga su vida, debería poder vivir con tranquilidad. También pienso que un jubilado no debería verse obligado a seguir trabajando. Hay muchas cosas que siento que están mal distribuidas», dijo la cantautora. Que cerró con una recomendación: «No se dejen subestimar nunca, sin importar la edad que tengan. Son inteligentes, son capaces (…) Infórmense y estudien para que nadie les pase por arriba. Traten de no ser ignorantes en las cosas básicas: conozcan sus derechos, sepan lo que les corresponde y actúen por lo justo», cerró, celebrada con fervor por la multitud. 

Revista Acción, 3 de Mayo de 2026