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Juego peligroso

Juego peligroso

El apuro en mostrarse disciplinado con Estados Unidos y Occidente del Gobierno de Javier Milei lo llevó a encarar una nueva, y más peligrosa, movida que afecta la soberanía nacional y la integración regional dentro del espacio de paz que es América Latina. Todo de la mano del ministro de Defensa, Luis Petri, quien estuvo en Dinamarca para completar gestiones para la adquisición de aviones F-16 y este jueves anunció que Argentina pidió el ingreso a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Y en el contexto de una escalada bélica en Oriente Medio.
Petri, quien como senador nacional ya había mostrado su concepción del mundo cuando impulsó una ley que lleva su nombre y que limita el beneficio de salidas transitorias, libertad condicional o libertad asistida a condenados por delitos penales, volvió a mostrarse como más le gusta: de uniforme y con casco en la cabina de uno de los cazas en una pose que en las redes sociales se viralizó por su parecido con la película Top Gun, protagonizada por Tom Cruise.
De Copenhague viajó a Bruselas, desde donde en su cuenta de la red X el excandidato a vicepresidente por la coalición Juntos por el Cambio posteó: «Me reuní con Mircea Geoana, secretario general adjunto de la OTAN. Le presenté la carta de intención que expresa la solicitud de Argentina en convertirse en un socio global de esta organización. Seguiremos trabajando en recuperar vínculos que permitan modernizar y capacitar a nuestras fuerzas al estándar de la OTAN».

Viejos aviones
Ahora queda más claro que la compra de los aviones, muy cuestionada desde sectores de la oposición que entienden que se trata de aparatos de descarte con cuatro décadas de antigüedad y que promueven la dependencia tecnológica con EE.UU. para repuestos y reacondicionamiento, tenía relación con el pedido de adhesión a la OTAN. Claramente lo dice el ministro, quien se mostró con el número 2 de esa institución. El plan Petri-Milei para las Fuerzas Armadas consiste en adecuarlas al estándar de una organización extracontinental.
El viaje del titular de Defensa aparece en la agenda mediática luego de que la semana pasada el primer mandatario decidiera cancelar una visita programada a Dinamarca para mostrarse con las aeronaves. La respuesta de Irán con una andanada de drones y misiles por el bombardeo israelí a su consulado en Damasco –que provocó la muerte de 16 personas, entre ellos dos altos mandos del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (CGRI)– hizo temer al presidente por algún atentado en su contra.
Milei regresó y mantuvo una reunión con un Comité de Crisis ad hoc a la que asistió al inicio el embajador de Israel en el país, Eyal Sila. El Gobierno de La Libertad Avanza (LLA) porfía en un programa de alineación automática con Israel y EE.UU. y copia los estilos de Washington y Bruselas con tal escrupulosidad que necesita mostrar su misma preocupación y compromiso en conflictos que deberían impactar lejanamente en los argentinos. Y que implican un retroceso en la tradicional política de neutralidad que el país mantuvo desde el fondo de la historia.
Por mencionar dos hechos comparables, la neutralidad en la Primera Guerra Mundial fue decretada por un gobierno conservador como el de Victorino de la Plaza (Roque Sáenz Peña murió casi al inicio de las hostilidades) y fue mantenida por el presidente radical, ganador de las primeras elecciones libres, Hipólito Yrigoyen, quien asumió en 1916.
En la Segunda Guerra, la neutralidad fue sostenida por otro conservador como Roberto Ortiz, quien asumió en 1938 y curiosamente también falleció durante la contienda, en 1942. Su sucesor, Ramón Castillo, fue derrocado en 1943 y recién en marzo de 1945 el presidente de facto, el general Edelmiro Farrell, le declaró la guerra a Alemania, cuando ya las cartas estaban echadas contra el Eje y las presiones de EE.UU. y los medios hegemónicos eran insostenibles.

Diana Mondino en Brasilia. La canciller se reunió con su par brasileño, Mauro Vieira, para recomponer el vínculo bilateral tras las descalificaciones de Milei hacia Lula.

Foto: NA

Desventuras históricas
No estar en contra de Alemania era visto como ser amigo del fascismo. Pero esa postura fue vista por corrientes de derecha como un gran error histórico del peronismo, que recién tendría su nacimiento el 17 de octubre de ese año, varios meses después del fin de la guerra en Europa y a una semana de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. ¿En qué se basan para sostener algo así? Lo decía insistentemente en sus columnas en el diario La Prensa Alberto Benegas Lynch, mentor de Milei y padre de Alberto Tiburcio, «Bertie», actual diputado por LLA. A esa muletilla apeló hace unos días la también diputada, pero del PRO, Sabrina Ajmechet, que además es historiadora. Estados Unidos, según esta versión de los hechos, miró con desconfianza y rechazo a la Argentina porque no había hecho entonces como Brasil, que rompió le neutralidad y envió en 1944 una Fuerza Expedicionaria compuesta por 25.834 hombres a luchar del «lado del bien». Por eso al término del conflicto apoyó sin fisuras el desarrollo brasileño y boicoteó al argentino. En ese momento encuentran su explicación para la «decadencia argentina».
En 1990, Carlos Menem había recurrido a argumentos similares cuando ordenó alistar un destructor, dos corbetas y dos helicópteros para participar de la Operación Escudo del Desierto, contra la invasión de Kuwait que había impulsado el líder iraquí Saddam Hussein. Ese apoyo a la alianza de 34 países que encabezó EE.UU. puso a la Argentina en el rango de aliado importante extra-OTAN (MNNA en inglés). En 2019, durante la gestión de Jair Bolsonaro y Donald Trump, también Brasil ingresó a esa categoría, más bien simbólica salvo que todo se termine desmadrando en el planeta.
En cuanto a los famosos F-16, podría decirse que no servirían para una eventual recuperación de Malvinas por la fuerza, algo que no se desea que ocurra ni siquiera con otro tipo de armamento. Aplicarlos ante hipotéticos enemigos regionales es algo que se desea aún menos. Salvo que las inéditas e innecesarias pendencias que Milei desata contra los vecinos de un modo desconsiderado –ocurrió con los presidentes de Brasil, México, Colombia y más acá con los de Chile y Bolivia– buscaran algún enfrentamiento que desde el delirio de la dictadura por el Canal de Beagle no se avizora.
No hace falta recordar el resultado de las «relaciones carnales» de Menem. Y si la estrategia pro OTAN fuera que así Argentina sería confiable como para que EE.UU. apoye la recuperación de las islas del Atlántico Sur, sería bueno recordar que una base de esa organización opera en Malvinas. Es decir, Argentina sería aliada de un bloque que instaló una base en un territorio usurpado. Y una nueva base, como la que EE.UU. quiere instalar en Tierra del Fuego no significaría un avance para la soberanía nacional, sino un franco retroceso.

Revista Acción, 21 de Abril de 2024

Disputas de palacio

Disputas de palacio

Podría decirse que el rechazo en el Senado al mega DNU con que Javier Milei inauguró su gestión en diciembre pasado estaba cantado. Y que esa muerte anunciada en gran medida fue provocada por las continuas agresiones que el presidente le destina sin el menor recato a la dirigencia política, a los gobernadores y hasta a sus propios aliados. Si para los «biempensantes» la sociedad argentina viene sufriendo una grieta desde hace muchos años, más que motosierra lo que La Libertad Avanza instaló fue una topadora que desde su granja de trolls no duda en atacar incluso a su vicepresidenta por no seguir las instrucciones que bajan «desde el Cielo». Y en este áspero transitar, el oficialismo arrastra a los argentinos en una vorágine que golpea a la economía, a la sensibilidad y a los valores democráticos conseguidos en estas cuatro décadas.
El voto de 42 senadores contra el DNU 70/23, que modifica de un plumazo más de 80 leyes constitucionales, le puso un freno –aunque por ahora circunstancial– a las aspiraciones de uniformidad y acatamiento que pretende Milei. Sin embargo, el presidente libertario no entierra la iniciativa. Ahora habrá que ver qué sucede en la Cámara Baja, por más que ya gran parte de sus reformas están vigentes. Especialmente tras los aumentos indiscriminados en salud, educación privada y alquileres. 
Lo que sí deja el claro el debate en la semana de los Idus de Marzo mileísta es la fractura expuesta entre el primer mandatario y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Los mensajes que le propinó Milei resposteando amenazas e improperios de todo calibre en las redes sociales –una mecánica de comunicación muy afín al gusto presidencial– fueron devueltos con cierta elegancia y una sonrisa enigmática de su compañera de fórmula. La pregunta es: ¿había necesidad de semejante agresión por haber incorporado el tratamiento del DNU en la sesión del jueves 14?

Trasfondos
Los conocedores de los manejos legislativos se desgañitaron explicando que Villarruel no tenía otra opción que dar vía libre al debate porque así lo pide el reglamento. De modo que la opción política hubiese sido negociar la aceptación de los más díscolos o la abstención, cuando se sabía que habría quorum para tratar varias iniciativas en la orden del día, entre ellas la que preocupaba en la Casa Rosada. Pero entre Milei y Villarruel se produjo una fisura desde las primeras horas que se fue profundizando muy velozmente. 
La designación de la fórmula presidencial de Juntos por el Cambio en los ministerios de Seguridad y Defensa golpeó directamente en las aspiraciones de la vicepresidenta. Ultraconservadora y descendiente de una familia de militares, hija de un teniente coronel retirado que participó en la Guerra de Malvinas y también fue procesado por delitos de lesa humanidad, había arreglado como parte de su alianza con los libertarios que ella manejaría esa área. Es verdad que el mismo día del triunfo, en la segunda vuelta, sus más cercanos seguidores mostraron una bandera con un logo diferente al de la agrupación ganadora que integró. La represalia bien podría haber sido cerrarle la puerta sin explicaciones, como ya se hizo costumbre en el Gobierno, que cultiva prolijamente el destrato a quienes desplaza de su cercanía. 
Luego fue ostensible la presencia de la vicepresidenta en actos provinciales, como en Jesús María, Córdoba, o la Fiesta de la Vendimia, en Mendoza. Un artículo del Financial Times destaca la frase de un entrevistado que despertó aún más recelo: «Creo que hay que observarla atentamente; ella está lista para lo que sea», dice, laudatorio. El diario es tal vez el más influyente del mundo de las finanzas internacionales. Y el trasfondo de la cobertura –que se publicó en la primera semana de enero, cuando entraba en vigencia el DNU– era resaltar que, a diferencia de Milei, ella podría garantizar las mismas reformas pero con el consenso político y también militar que necesitan las corporaciones y los organismos como el FMI.
Cuando ya era inevitable el tratamiento del decreto, la Oficina del Presidente de la Nación (OPRA), otra de las modas traídas de Estados Unidos por la actual gestión, emitió un comunicado en el que percibe el rechazo como una amenaza al Pacto de Mayo que Milei pretende firmar con los gobernadores, y lanza una indudable chicana: «Esperamos que el Poder Legislativo no se deje cautivar por el canto de sirena de quienes pretenden anotarse victorias de corto plazo».
Ella, con la misma sonrisa de vendedora de perfumes con que defiende el rol de las Fuerzas Armadas en la dictadura y busca reivindicaciones para los condenados por violaciones a los derechos humanos, respondió en un video a los ataques de trolls –alguno llegó a pedir que la colgaran en Plaza de Mayo– luego de un nuevo comunicado con el logo de la OPRA posterior al rechazo que afirma: «En su discurso del estado de la Nación, el presidente planteó dos alternativas: el acuerdo o la confrontación. Ha llegado el momento en que la clase política decida de qué lado de la historia quiere quedar.
«Mi compromiso con Argentina y Javier Milei es inclaudicable», respondió Villarruel, para luego apelar a un recurso que todavía parece rendir frutos: denigrar al Gobierno anterior y a la dos veces presidenta. «Yo no me voy a convertir en Cristina Fernández de Kirchner, no me voy a convertir en aquello que vinimos a cambiar», dice Villarruel, para concluir marcando la cancha en la línea que les gusta a los inversores. «El Senado es la casa de las provincias y es un poder independiente de la República Argentina (…) No hay Gobierno sin institucionalidad, por eso la política tiene que trabajar para la gente. No hay progreso sin libertad». 

Futuro impredecible
¿Cómo seguirá la historia? Es una incógnita. Los rumores de que la apuesta real de Mauricio Macri no era Milei sino ella circulan desde que tras la primera vuelta el expresidente se lanzó en ayuda del expanelista televisivo. El distanciamiento de Macri con Patricia Bullrich por la presidencia del PRO y la posible fusión con LLA no hacen sino exacerbar estas divergencias. 
Los antecedentes de la historia argentina en torno a disputas entre los dos máximos cargos ejecutivos –uno con el poder de «la lapicera» en la mano y el otro con el «serrucho» entre las sombras– no son nuevos. Desde la recuperación de la democracia, los relatos de intrigas entre Raúl Alfonsin y Víctor Martínez eran moneda corriente en la prensa de la segunda mitad de los años 80. Carlos Menem se llevó a las patadas con Eduardo Duhalde y luego con Carlos Ruckauf; Fernando de la Rúa y sus hijos-consejeros hicieron lo posible para sacarse de encima a «Chacho» Álvarez, sin ver que estaban cavando su propia fosa. Ya en este siglo, la desconfianza de Néstor Kirchner hacia Daniel Scioli era también evidente, para no hablar de las diferencias de Cristina Fernández de Kirchner con Alberto Fernández. 
Ahora, en esta etapa se juega otra partida. El Gobierno de LLA cumplirá sus primeros 100 días de gestión recién este martes. Se supone que debería estar disfrutando aún de una luna de miel con la sociedad. En cambio, se dedicó a emprender un viaje plagado de turbulencias. En las antípodas de aquel libro de Dale Carnegie, Cómo ganar amigos.

Revista Acción, 17 de Marzo de 2024

Trump sigue depositando en tribunales mientras se garantiza la candidatura

Trump sigue depositando en tribunales mientras se garantiza la candidatura

Donald Trump ya está en la palestra para otro enfrentamiento con Joe Biden. Y la disputa se juega en todos los terrenos. Por el lado político, acaba de arrasar en las primarias republicanas y se sacó a una rival que pintaba para hacerle sombra, la exembajadora en la ONU Nikky Haley, que tras el resultado del “supermartes” decidió bajarse de la competencia. El lunes, la Suprema Corte de Justicia había determinado que el máximo tribunal de Colorado no podía impedir que el expresidente pudiera presentarse a la elección. Los jueces de ese estado lo acusaban de haber instigado una insurrección el 6 de enero de 2021.

En el ámbito estrictamente judicial, Trump no las tiene todas a favor y este viernes tuvo que poner 83,3 millones de dólares de fianza para poder apelar un veredicto en su contra por difamación en un juicio que le ganó la periodista Elizabeth Jean Carroll. Se trata de un depósito en garantía ejecutable como indemnización si esta nueva instancia vuelve a ser contraria.

Lo concreto es que, más allá de esos avatares o probablemente a raíz de eso mismo, la carrera del empresario inmobiliario para regresar a la Casa Blanca está despejada entre los republicanos. Y su imagen ante el resto de la ciudadanía, también crece. Ayuda el desempeño bastante flojo de Joe Biden, y también que Trump supo imponer una agenda incómoda para los demócratas. Con Estados Unidos implicado en Ucrania y Gaza, y una tensión en la frontera con México que eleva el rechazo visceral de las poblaciones locales ante la inmigración, cualquier respuesta acorde a esas demandas puede ser irritante para el público más progresista.

Este viernes, Trump recibió en su finca de Mar-a-Lago al primer ministro de Hungría, Víktor Orban, quien en diciembre pasado fue uno de los invitados en la asunción de Javier Milei en Buenos Aires. “Hay que admitir que el mundo sería mejor con Trump”, lo lisonjeó el mandatario ultraderechista, uno de los más amigos de Rusia en Europa. «Durante su presidencia había paz en Medio Oriente y paz en Ucrania. Si todavía fuera presidente de Estados Unidos no habría guerra hoy», concluyó Orban. Un dato: el líder húngaro no pidió entrevista con el presidente Biden.

Otro “amigo” de Milei, el megamillonario Elon Musk, dueño de Tesla y de SpaceX, visitó la residencia de Trump el domingo pasado junto con un grupo de magnates (si fueran rusos serían oligarcas) y según el The New York Times, allí acordaron estrategias y fondos para que Biden no gane en noviembre. El dueño de casa necesita dinero para la campaña, pero también para los múltiples juicios, entre ellos uno por fraude fiscal sobre esa misma residencia de Palm Beach.

Elecciones, frente ucraniano y renuncias en EE UU

Mientras las tropas rusas van logrando avances en el frente ucraniano y el presidente Vladimir Putin se dispone a poner en juego su cargo por un nuevo mandato, desde este viernes, la diplomacia estadounidense anunció que la secretaria de Estado para Asuntos Políticos, Victoria Nuland, dejará su puesto en los próximos días.
Belicosa responsable de la política hacia Ucrania que siguió Washington con el gobierno de Barack Obama y de Joe Biden, y estratega de las revueltas del Euromaidan que voltearon al presidente Viktor Yanukovich en febrero de 2014 y de las medidas posteriores a la incursión rusa de 2022, los analistas entienden que su dimisión se relaciona con los pobres resultados en el campo de batalla de esa apuesta.
El secretario de Estado, Antony Blinken, su jefe más próximo, destacó en un comunicado que Nuland trabajó al servicio de «seis presidentes y diez secretarios de Estado» y alabó su “conocimiento enciclopédico y su compromiso”.

Tiempo Argentino, 10 de Marzo de 2024

Un cerco a la información

Un cerco a la información

La primera gran movida del presidente Javier Milei luego de su discurso de inauguración de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación del 1° de marzo se produjo tres días después, cuando en la madrugada de hoy el edificio de Télam, a pocas cuadras de la Plaza de Mayo apareció vallado, la página web bloqueada por un escudo nacional con la frase «Página en reconstrucción», mientras los más de 700 trabajadores recibían un email firmado por el interventor Diego Chaher, en el que quedaban dispensados de trabajar por siete días, sin mayores precisiones.
Entre los anuncios del mandatario de La Libertad Avanza en su campaña electoral estaba el cierre de Télam, uno de los objetivos de su plan de motosierra. En el fárrago de su iracundo mensaje inaugural ‒un discurso del «Estado de la Unión» desde en un atril delante de los titulares de ambas Cámaras, en un entorno calcado de Donald Trump en el Capitolio‒ hubo amenazas para todos los sectores de la política y de la sociedad.
No quedaron al margen jubilados, sindicalistas, gobernadores ni dirigentes de varios espacios. Recortes salvajes para unos, promesas de restitución de fondos para otros, y provocaciones para quienes no se quieran someter a los designios presidenciales. Lo de Télam, en ese momento, era una más de las bravatas del anarcocapitalista, que terminó por proponer perentoriamente la firma de un pacto el próximo 25 de mayo.
Pero ocurre que además de los recortes presupuestarios y la licuación de ingresos de toda la población, la clausura de la agencia oficial fundada en 1945 era de máxima visibilidad y realizable de un modo relativamente rápido. Si buscaba una señal de que «ahora sí vamos en serio», seguramente se pensó como la más sencilla de poner en práctica.
No es que el macrismo no le hubiera tenido ganas a la única agencia noticiosa de carácter verdaderamente federal, y con argumentos similares. En 2016 el entonces jefe del Sistema Nacional de Medios Públicos, Hernán Lombardi, llegó a hablar de que allí «había capas geológicas» donde predominaba un sesgo ideológico determinado y estaban embanderados detrás del kirchnerismo.

Provocaciones
El vocero presidencial, Manuel Adorni, posteó en su cuenta de la red X un provocativo «Saluden a Télam que se va», para alegar, en su conferencia posterior al bloqueo, que la agencia perdía 20.000 millones de pesos al año, que los trabajadores serán reubicados y que seguirán cobrando sus salarios mientras tanto. Lo que no dijo el funcionario es que Télam es clave para la provisión de material informativo a medios de todo el país que no tienen posibilidad de contar con corresponsales en el resto del territorio. Y que ese material es de calidad, chequeado con fuentes propias y personal con años de experiencia.
El hecho desató la inmediata reacción de periodistas y dirigentes que, con el apoyo de un importante sector de la sociedad, entendieron que detrás de esta decisión hay un ataque a la libertad de prensa y la intención del Gobierno de evitar que se difunda la realidad de lo que sus políticas están causando en grandes sectores de la comunidad. Algunos señalaron que nadie en Gran Bretaña plantearía un cierre de la cadena BBC.
«El Gobierno nacional está llevando adelante uno de los peores ataques a la libertad de expresión en los últimos 40 años de democracia. Esta noche, policía de la Ciudad valló los dos edificios de la Agencia Nacional de noticias y publicidad Télam, para evitar el masivo abrazo e impedir el acceso al edificio», dice un comunicado que firman el gremio Sipreba y la comisión interna de Télam.
El diputado por Córdoba Juan Pablo Carro presentó a poco de conocerse la novedad un proyecto de resolución en el que pide al Poder Ejecutivo Nacional el sostenimiento de Télam y destaca «su tarea profesional esencial para la labor informativa». Y agrega que tiene 803 clientes totales suscriptos a sus servicios diarios. Lo que corrobora que no es una dependencia estatal sin capacidad de generar ingresos.

Revista Acción, 4 de Marzo de 2024