Javier Milei y Donald Trump comparten una visión del mundo que pretenden imponer a lo bestia. Un mundo proclive a la libertad empresaria, impuestos bajos, laxitud en las leyes laborales y sin beneficios sociales. El magnate, además, lo quiere sin inmigrantes. Fuera de eso, Trump procura mayores aranceles para la importación de productos, cosa de defender la industria estadounidense. Para Milei, la industria y casi todo lo nacional es mala palabra. Desde la línea de bandera hasta las Malvinas, ese reclamo perturbador que traba los negocios con el Reino Unido. Lo más grave es que para Trump, Argentina es irrelevante y la América del sur del Río Bravo es el patio trasero que solo aporta inmigrantes feos, sucio y malos. Pero tiene recursos naturales que despiertan su avaricia. Bah, nada diferente de los demócratas. Un territorio que sueñan alambrado desde 1823 por la Doctrina Monroe.
Milei, la derecha argentina y los comunicadores mediáticos afines en particular, están ahora entusiasmados con que desde la Casa Blanca, Trump le facilite un crédito del FMI como hizo con Mauricio Macri en 2018. Esas ansias crediticias chocan con un par de realidades concretas: no cae bien aumentar la deuda externa para seguir alimentando la fuga de la que se benefician los mismos de siempre. La otra es que en el FMI no están tan abiertos de bolsillo como hace seis años. No olvidan que esos que ahora están poniendo la gorra adelante del edificio del 700 de la calle 19 NW, Washington, son los mismos de aquella vez.
Que se tenga memoria, Milei y Trump se cruzaron una sola vez en sus vidas. Fue en febrero, en la cumbre de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), un foro de superconservadores que ahora le da la oportunidad al paleolibertario de viajar a Mar-a-Lago y ver si allí consigue una foto más significativa con Trump. A principios de este año, apenas lo pudo cruzar en un pasillo del hotel de National Harbor, Washington, donde se desarrolló el encuentro. La semipenumbra de esa imagen quizás benefició a Milei, tan preocupado como se sabe por la visibilidad de su barbilla. Ahora será otro de los invitados especiales de ese espacio que gana terreno internacional. La foto que espera le permitirá replicar a sus fieles y consecuentes trolls que es un “fenómeno barrial”, mal que le pese a Ricardo López Murphy.
Adelantándose a ese acontecimiento, Milei reposteó un mensajito en la red X, de Marcos Galperin, quien usó un recorte de la cobertura de Carolina Amoroso en EEUU en TN para afirmar que el presidente argentino es un “increíble fenómeno mundial”. En ese tren de jolgorio ultra, el vocero presidencial Manuel Adorni, el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio; el secretario de Culto y Civilización, Nahuel Sotelo; y el ministro sin cartera Santiago Caputo, entre otros, lucieron corbatas rojas para sobreactuar su contento por el triunfo de Trump.
Todos esos son, conviene decirlo, reflejos contradictorios del momento internacional ultraderechista que se vive hoy día. Es que el presidente de los argentinos tiene un nivel de vanidad sólo comparable con la del magnate neoyorkino. Y dos personajes así difícilmente quepan en el mismo planeta al mismo tiempo. Pero si se trata de fenómeno, lo de Trump se pasó de barrial hace un rato ¿Será por eso que nuestro coterráneo todavía no había logrado que le atendiera el teléfono?
Las señales que envió Javier Milei de su preferencia por Donald Trump por momentos parecieron obscenas. Entre otras cosas porque el empresario inmobiliario todavía tiene que ganar para que se cumpla el sueño húmedo del paleolibertario argentino. Que encabeza un gobierno de gentes tan enamoradas de todo lo que viene de aquellos lados que copiaron sin el menor pudor la estética de la Casa Blanca y del Capitolio para sus íconos de fondo y el atril donde se hizo la versión local de la asunción presidencial y el discurso del Estado de la Unión vernáculo.
Milei tuvo ocasión de hablar con el expresidente y candidato republicano. Fue durante la visita de Milei al encuentro de la ultraderecha internacional organizado por la CPAC en Washington, en febrero pasado. Se cruzaron en un pasillo del National Harbor donde se realizó el encuentro, se miraron, se abrazaron a media luz, se desearon suerte y de ahí no pasó la cosa.
Habrían de pasar cuatro meses para que el argentino se viera con Joe Biden. Fue en la cumbre del G7 en Borgo Egnazia, en la Apulia. Milei había sido invitado especialmente por Giorgia Meloni, la primera ministra italiana. Fue un encuentro más formal, a plena luz, y en una entidad que tiene algo más de peso para la marcha del mundo. Todavía.
Los dos encuentros fueron algo distantes, hay que decirlo. Protocolares. En Washington, Trump medio que le habló a las apuradas porque entre ultraderechosos no hay cornadas. Pero no se le vio un entusiasmo desbordante. En Italia fue un favor de colegas de su espacio extremo como Meloni: Argentina no forma parte de ese club de los países occidentales mas industrializados. Y las políticas de Milei no hacen prever que se produzca eso de Hacer Grande a Argentina otra Vez le deseó Trump, jugando con su eslogan de campaña. NI que sea industrializado a este paso.
Como sea, es natural que Milei se sienta más cómodo con Trump. Comparten visiones retrógradas del mundo, nada que ver con esos “wokies” demócratas, con sus agendas de género y medio ambiente. Para colmo, ahora Kamala Harris anduvo diciendo que pretende terminar con “la guerra en Gaza” y luchar por la autodeterminación de los palestinos. Que no es la solución de dos estados, pero seguramente lo más cerca que pueda para ver si puede seducir a los sectores de izquierda o los musulmanes. El caso es que Trump dice que va a terminar con la guerra en Ucrania y trata con un desprecio mayúsculo a Volodimir Zelenski.
Por el bien de la humanidad, si se cumplen las promesas de terminar con las guerras -cosa difícil de creer- sería una buena señal para la continuidad de la especie. Contradictoriamente, cuando los imperios están ocupados en otros conflictos, quedan resquicios para la autonomía de estas regiones. El radicalismo fue gobierno en 1916, Primera Guerra; el peronismo en 1945, Segunda Guerra. El No al ALCA de 2005 fue con un presidente republicano que estaba enfrascado en Irak y Afganistán.
Más allá de estas disquisiciones, no importa qué le conviene a Milei, sino qué le conviene a los argentinos. Y tanto para Harris como para Trump, la Argentina de hoy día es un país insignificante, mal que nos pese. No así para la generala Laura Richardson, que asiduamente vuelve a recordarnos sus ansias de llevarse todo el litio y los minerales que le dejen.
Quizás para Trump recordar aquellas correrías de tiempos idos con el joven Mauricio Macri –que pretendía hacer negocios para el grupo empresario familiar, allá por los ‘80- le hubiera ablandado el corazón como para presionar al FMI con un crédito fabuloso a su “amigote”. Pero los tiempos son otros: en el número 700 de la calle 19, en Washington no andan con ganas de otra aventura como la de 2018, cuando esos 45 mil millones de dólares se fueron por la canaleta de la fuga.
En cuanto a Harris, si la administración Biden hubiese tenido onda, Milei no se tendría que haber tapado la nariz para ir golpearle la puerta a Xi Jinping. Porque vamos, China es tan enemiga para Trump como para BIden. Y encima, son comunistas, y al menos para su excanciller, todos iguales.
¿Qué le conviene entonces a los argentinos? La respuesta más razonable es que más allá de diferencias sobre política interior, como sugería Eric Calcagno en su columna del domingo, del Río Bravo para el sur, demócratas y republicanos son todos iguales. O sea, como convenir no conviene nadie.
Decir que además de viajar al exterior, el deporte más atrapante para Javier Milei es escribir y repostear textos en la red X es toda una definición sobre el presidente de los argentinos. Y en la previa a la firma del Pacto de Mayo –en julio– no solo tuvo una actividad frenética en su principal canal de difusión, sino que ejerció otro de sus entretenimientos favoritos: la denigración de quienes le resultan desagradables. Todo en el mismo acto, a saber: en la semana en que se reveló su cercana relación con comunicadores que celebran sus medidas de Gobierno en los medios más afines, tuvo nuevos cruces con el primer mandatario de Brasil mientras, en una provocación peligrosa para los intereses del país, programó su participación en un encuentro de la ultraderecha convocado por la familia Bolsonaro en Camboriú y canceló su viaje a la cumbre del Mercosur en Paraguay programada con meses de antelación, según el vocero Manuel Adorni, por «cuestiones de agenda».
La cronología detalla que el 28 de junio el periodista Ariel Lijalad informó en el canal El Destape que había pedido el informe de los visitantes en la Quinta de Olivos y descubrió la presencia simultánea de algunos de los conductores televisivos estrella en los canales más cercanos al Gobierno.
Cena familiar de @JMilei y @JonatanViale un sábado a la noche en Olivos. Viale (Goldfarb es su apellido real) fue con su esposa e hijos. Tachamos los nombres porque son menores.
Es una reunión social, no periodística. Viale luego dice que informa, pero no es más que un… pic.twitter.com/tyTYkpb42f
Entre los visitantes, además de Jonatan Viale y su esposa, aparecen Claudio Trebucq, Horacio Cabak y Marina Calabró. Milei respondió el día 30, «con mucho respeto», hubo de reconocer Lijalad, que con «un grupo de amigos nos juntamos a ver en el cine de Olivos óperas de distintos compositores (en especial Rossini, Bellini, Donizetti, Verdi y Puccini)».
Ya que están, ¿nos explican estos encuentros hasta altas horas un domingo en la quinta de Olivos? pic.twitter.com/61C0Dfk7pA
La cuestión que puso en debate Lijalad es un asunto de suma importancia para el trabajo periodístico y que por estos días aparece ignorado: el de la credibilidad. El argumento, de uso en los códigos de ética de la prensa anglosajona, es que si alguien es amigo de una personalidad política, le resultará inapropiado cubrir la información acerca de su gestión. En resumen, «una cosa son los amigos y otra el periodismo honesto».
Milei, en cuanto a este incidente puntual, no dijo más nada. Pero el 1º de julio de alguna manera acusó recibo, descargando su ira sobre otro grupo de periodistas que se fotografiaron en un estadio donde se desarrolla la Copa América, en Estados Unidos
Esta es la izquierda solidaria, la que gasta su dinero en gustos superfluos en vez de distribuir sus ingresos con los que menos tienen.
Porque recuerden, el zurdo es capitalista con la suya y socialista con la ajena. pic.twitter.com/nUpf9Y3e1M
— Milton Friedom5 ✈️ (@MiltonFriedom5) July 1, 2024
«Fijate de quien inexplicablemente hablan bien y descubrirás todo un mundo nuevo…», dijo al repostear un tuit de alguno de los troll que acompañan su Gobierno, con la imagen de Sofia Martínez, María O’ Donnell, Andy Kusnetzoff y Matías Martin. Una foto, salieron a contar los aludidos, que ese alguien tomó del sitio de Urbana Play, el medio que los contrató para que fueran a cubrir el certamen y que pagó el viaje y la estadía, como corresponde a una tarea periodística.
Entre esas explicaciones, O’ Donnell, que tiene postgrado en la Universidad John Hopkins de EE.UU. y conoce los estándares tanto en la prensa como en el sistema judicial y político de esos lares, dijo que lo de Milei sería «character assassination», asesinato de la reputación. Cuando no se puede contrarrestar un testimonio, se desacredita al emisor. En un tribunal, en un Parlamento o fundamentalmente, en los medios de comunicación.
El batallón Ese es el estilo habitual de Milei y de su batallón de trolls y seguidores en las redes sociales. El presidente explica su particular encono contra el presidente Lula da Silva, por ejemplo, en que él lo atacó antes y que apoyó la candidatura de Sergio Massa. Una respuesta similar, de alma de cristal a punto de romperse ante cualquier rechazo, es la que les dio a los jefes de Gobierno de España, Colombia y México.
Del mandatario brasileño dijo que era corrupto y comunista y que eso no es mentira, porque Da Silva fue condenado por la Justicia, y que no debería molestarse en que lo tilde de comunista porque «es la verdad». Se podrían responder de dos formas a este brulote. Por un lado, en los espacios de la ultraderecha existe la convicción de que cualquier propuesta de solidaridad social o en defensa de la justicia social es el primer paso hacia el marxismo. Como si tomar un vermouth llevara inevitablemente al alcoholismo. De la misma manera se podría afirmar que quien abomina de los derechos sociales inevitablemente va camino del autoritarismo y el racismo, con lo cual estaría autorizado a decir que el presidente es nazi.
En cuanto a los expedientes que llevaron a Lula a la prisión, si fuera por limpieza de antecedentes, Jair Bolsonaro, además del proceso por el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023 –que se desató mientras se había refugiado en Estados Unidos– tiene en su contra causas por abuso de poder y por la apropiación de valiosos regalos de Arabia Saudita incautados en la aduana brasileña, como un collar, pendientes, anillos y un reloj Chopard, valuados en unos tres millones de euros. Además, la Corte brasileña determinó la irregularidad de las causas contra Lula motorizadas por el exjuez Sergio Moro, quien luego de sacarlo de la carrera electoral, fue ministro de Bolsonaro.
El caso es que entre el 4 y el 7 de julio se desarrolla en Puerto Asunción una nueva Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y, en esta ocasión, Paraguay entrega la presidencia pro tempore a Uruguay. Países ambos gobernados por espacios políticos más bien afines a La Libertad Avanza. Además, con la aprobación de ambas cámaras de la Asamblea Legislativa Plurinacional, se completó el proceso de admisión de Bolivia como quinto miembro de esa organización regional. Pero claro, Milei se metió en la interna del movimiento gobernante en el país del altiplano en relación con el intento de golpe que denunció Luis Arce Catacora.
EL PERFECTO DINOSAURIO IDIOTA 1. Se come la curva en el caso Bolivia y me critica por no declarar de modo inmediato; 2. Se conoce el fraude montado en Bolivia y el perfecto idiota, en lugar de aceptar su error me critica por dejar su estupidez a la vista; 3. Luego de las…
Se entiende entonces que en su primer viaje a un país limítrofe luego de 15 salidas a destinos en Europa, Medio Oriente, América del Norte y Centroamérica, eligiera el balneario brasileño de Camboriú. Allí no tendrá que verse cara a cara con Lula ni con Arce. Aunque desaire a Luis Lacalle Pou y al anfitrión, Santiago Peña.
Apenas pasado el mediodía la evaluación, confirmada en el balance final de la jornada, era que el segundo paro general del movimiento obrero organizado contra el Gobierno de Javier Milei había sido contundente. Las calles de todos los barrios porteños y del Conurbano estaban a media máquina, solo con algunos comercios de proximidad abiertos, mientras que las estaciones de trenes y paradas de colectivos estaban desiertas. En el transporte automotor, las líneas de la empresa DOTA circularon entre otras causas por una interna en el gremio de la UTA, aunque las unidades llevaban muy pocos pasajeros. Similar panorama se percibía en ciudades de todas las provincias del país. El primer mandatario había comenzado su día tuitero publicando una foto intervenida de la camiseta que le regaló hace unos días el titular de la FIFA. En el lugar donde decía «Milei 10», hizo escribir «Yo no paro». Sin embargo, se ausentó de la reunión de Gabinete que se realizó en la Casa Rosada, que fue presidida por su hermana, Karina Milei. En tanto, el vocero presidencial, Manuel Adorni, en su habitual conferencia matutina dijo que el cese de actividades decretado por las centrales gremiales «atenta contra el bolsillo y la libertad de la gente» y manifestó que se habían recibido «1.932 llamados con denuncias a la línea 134 por extorsiones» de sindicalistas. Aunque no hay modo de confirmar sus dichos.
Movilización. En Córdoba las centrales sindicales realizaron una marcha en el marco de la huelga.
Foto: Daniel Cáceres
Pará la mano La medida de fuerza convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) y las dos CTA (Autónoma y de los Trabajadores) en rechazo a la ley Bases y el paquete fiscal, que se están tratando en el Senado, redobla la apuesta tras la masividad del paro nacional de 12 horas con movilización del 24 de enero pasado y tiene como consigna convocante «Milei, pará la mano», título del comunicado conjunto de las centrales difundido ayer. Allí se denuncia la aplicación de un «ajuste brutal» que «promueve la quita de derechos laborales», se critica la decisión del Gobierno de intervenir las paritarias, lo que «impide la adecuada actualización de los salarios», y señala que el oficialismo no tiene diálogo, «solo se vincula con representantes de intereses amigos». Para finalizar, el documento sostiene: «Convocamos y ponemos a consideración pública de todos los actores sociales e institucionales, la construcción de un programa de consenso multisectorial». «Los trabajadores reafirmamos nuestro compromiso y derecho a participar en el diseño de la sociedad a la que aspiramos». En la conferencia de prensa realizada durante la huelga, uno de los secretarios generales de la CGT, Héctor Daer, señaló que «la contundencia del paro que vimos en el día de hoy demuestra que el Gobierno tiene que tomar nota y reconfigurar su política de ajuste».
Sin saldo La gaffe del día quizás sea el pase de comedia que protagonizó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien tras haber calificado a la medida de fuerza como «el paro de la debilidad» y denunciar como «actos mafiosos» algunos incidentes con unidades de DOTA, subió a un colectivo en la estación de Constitución –junto con Mogetta–, como para demostrar que todo andaba como decían. Lo que mostró el video que pronto se viralizó es que el micro estaba con pocos pasajeros; pero lo más sugestivo fue que ella no tenía tarjeta SUBE y que la que un atento pasajero le prestó, no tenía carga. «No tiene saldo, viejo. Es un caradura, no tiene saldo», exclamó, con una sonrisa nerviosa y mirando al chofer. https://twitter.com/i/status/1788581625330020563 Más allá de este golpe de realidad de la excandidata a presidenta, el Gobierno se escudó en el DNU 70/2023 para asegurar que judicializará el paro. «Por primera vez en la historia, la Secretaría de Transporte va a descontar el día a las empresas que no ofrecen sus servicios», afirmó el secretario de Transporte. DOTA ya había emitido un comunicado para sus empleados en el que se amparaban en el decreto, que declara a ese servicio público como «actividad de importancia trascendental», para intimidar al personal que quienes quieran adherir a la medida de fuerza «lo hagan resguardando una reprogramación de los diagramas de servicios que nos permita cumplir con dichas prestaciones mínimas». Ante este panorama, el Juzgado Nacional del Trabajo de Primera Instancia número 69 respondió a una acción declarativa contra la Unión Tranviarios Automotor presentada por un grupo de empresas del sector aseverando que «las disposiciones del capítulo laboral del DNU 70/2023 se encuentran suspendidas en su aplicación para todos los trabajadores y empleadores del país a partir del 3 de enero de 2024», al tiempo que le comunica «a la Secretaría de Transporte este pronunciamiento, a fin de que se abstenga de aplicar a las empresas aquí accionantes cualquier tipo de sanción».
Rosario. Alto impacto del paro en la ciudad santafesina.
Foto: Juan José García
Opiniones cruzadas La actividad aérea estuvo casi completamente paralizada y fue total la ausencia de trenes y subterráneos en la región metropolitana. Como se había anunciado el miércoles, no hubo atención en los bancos de todo el país y tampoco hubo actividad en establecimientos educativos. Fue muy evidente desde temprano que el acatamiento era fuerte. Es que las decisiones económicas de Milei golpean por igual a los ciudadanos que viven de su trabajo. En el caso de los comerciantes, en los medios muchos afirmaron que abrían las puertas porque necesitan con desesperación cubrir los estratosféricos costos de luz, agua y gas. Desde el llamado irónicamente «opoficialismo», el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó a los líderes de la CGT y las CTA de «profetas de la decadencia» y el gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, a punto de pegar el giro hacia LLA, declaró que los gremialistas «hacen paro para seguir durmiendo, y la verdad es que a la Argentina no la vamos a sacar descansando». Daniel Scioli, quien sí cruzó el desierto y ahora es secretario de Ambiente, Turismo y Deportes, señaló en el canal TN que «hay una presión al Gobierno porque a cinco meses de asumir es el segundo paro general. La que se perjudica es la gente. La gente que quiere ir a trabajar está de rehén porque no hay transporte, el empresario que tiene que poner en marcha su industria también». El bloque del Unión por la Patria en el Senado, en tanto, adhirió al paro y no se presentó a debatir la Ley Bases. «En el sistema de vida democrático en la Argentina, está prevista la existencia de los paros. Está en la Constitución Nacional. El mundo occidental, democrático, liberal, de Europa, de Estados Unidos, todos prevén la realización de paros como una expresión de protesta de un sector de la sociedad», adujo el neuquino Oscar Parrilli. El tratamiento del proyecto en comisión pasó para el próximo lunes.
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