por Alberto López Girondo | Dic 2, 2018 | Sin categoría
Xi Jinping y Mauricio Macri se verán este mediodía en una bilateral que quedó un tanto empastada luego de que la vocera de Donald Trump metiera su púa tras la reunión del viernes a la mañana entre el presidente argentino y el mandatario estadounidense. Los temas sobre la mesa ya habían sido adelantados por el gobierno nacional y confirmados por la diplomacia del gigante asiático. Los convenios a firmarse dentro de lo que se denominó como Segundo Plan Quinquenal de Acción Conjunta pasan por inversiones, cooperación en ciencia, tecnología, turismo y seguridad.
No habrá avances en los proyectos para ampliación de la planta Nuclear Atucha III –cajoneado con la excusa de la crisis económica local hace un par de meses–, aunque desde Balcarce 50 informaron que se tratará la relación argentina con la Obor (las siglas en inglés para «Un cinturón, un camino», como se llama a la ruta de la Seda con que China viene apostando fuerte para el desarrollo del comercio con sus países amigos). Además, se hablará de la ampliación del swap otorgado para reforzar las reservas del Banco Central Argentino y de Vaca Muerta.
Para el embajador chino en Buenos Aires, Yang Wanming, el total de documentos a firmarse será cerca de 40. Nada hace prever que habrá cambios de última hora, a pesar del disgusto de los chinos tras aquella calificación de «depredadora» que según la jefa de Prensa de Trump habría sobrevolado la conversación mantenida en la Casa Rosada.
No suele ser con un portazo que los asiáticos muestran su irritación, de manera que por ahora seguramente todo transcurrirá entre sordinas diplomáticas pero, como dice la canción de León Gieco, «todo queda en la memoria» y habrá que ver cómo se corrige este desvío hacia futuro, en vista de que China es para la Argentina un socio comercial y estratégico ineludible, más allá de la voluntad política o las presiones de Washington para quitar esa competencia del medio.
Ni bien Macri asumió el gobierno, la construcción de las represas que el gobierno de Cristina Fernández había licitado para la provincia de Santa Cruz con financiación y socio chino, Gezhouba y contrapartida de Electroingeniería. Luego, el Gloriagate puso el foco en las constructoras nacionales y en la brasileña Odebrecht, acusadas de coimas para obtener licitaciones. El dueño de Electroingeniería, Gerardo Fereyra, de hecho está preso, aunque no es el único, se sabe.
Entre los documentos que el ministro de Economía Nicolás Dujovne firmó en el marco del G20 con su par estadounidense Steven Mnuchin figura uno de cooperación energética que abre las puertas a constructoras norteamericanas para participar en licitaciones. Para los malpensados, ese era el objetivo inicial de las denuncias contra empresarios argentinos: meter una pata en la obra pública. Como parte de los PPP, los planes público-privados, tras la vista de Trump se acordó la inversión de 250 millones de dólares de la estadounidense Astris. Desde el otro lado del mundo, la empresa China Construction American formó una UTE para construir la autovía Anguil-Santa Rosa de la Ruta 5.
En el encuentro de hoy –será la quinta vez que Xi y Macri están frente a frente– esas cuestiones no quedarán al margen de la charla que llevarán a cabo en la Quinta de Olivos. Tampoco los convenios firmados en marzo para la renovación de la línea San Martín y Belgrano de cargas con la asiática CRCC.
Tiempo Argentino, 2 de Diciembre de 2018
por Alberto López Girondo | Sep 13, 2018 | Sin categoría
En un gabinete en el que suele haber disputas internas, del que ya se tuvieron que ir una docena de funcionarios, algunos de ellos humillados por el presidente Donald Trump, y donde el mandatario acaba de descubrir que tiene un “topo” que publicó una nota sin firma en el The New York Times poniendo un manto de dudas incluso sobre su salud mental, Larry Kudlow aparece en el bando de los moderados. Como director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, este economista y ex presentador de noticias y conductor de un programa de negocios en el canal CNBC se convirtió en el personaje del día por asegurar en la cadena Fox que el gobierno de Trump está profundamente comprometido en una solución al problema de la economía argentina que pase por nueva convertibilidad. Una declaración que hasta terminó por aparecer como una avanzada a la dolarización. Dos palabras de muy mala prensa por estas tierras pero que tiene adeptos dispuestos a inmolarse por ellas.
En un momento en que la guerra comercial y de divisas hace sentir olor a pólvora en todos los rincones del planeta(ver acá), la declaración de Kudlow levantó una polvareda, como era de esperarse. De 71 años y con una fuerte impronta neoliberal, el hombre adhiere a una teoría macroeconómica que se denomina supply-side. Es decir, esa que plantea que el crecimiento viene “por el lado de la oferta”. Lo que implica sostener que es necesaria una baja consecuente de los impuestos y de ser posible la desaparición de las regulaciones. De este modo el mercado generará más oferta de productos que, como consecuencia, bajarán de precio. El gobierno, si estas premisas de cumplen, recaudará al fin del día mucho más por la reactivación de la economía general.
Esto no impidió a mediados de agosto anunciara que el gobierno de Trump está analizando la posibilidad de imponer regulaciones a Google porque el presidente detectó que la plataforma tecnológica había elaborado algún tipo de algoritmo para bloquear o ralentizar sus tuits. “El 96% de los resultados en ‘Noticias Trump’ provienen de medios nacionales de izquierda, muy peligrosos. Google y otros están reprimiendo las voces de los conservadores y ocultando información y noticias que son buenas. Están controlando lo que podemos y no podemos ver. Esta es una situación muy grave”, dijo entonces.
Kudlow, además, es el hombre de confianza de Trump en ciertos temas delicados y por esa razón aparece en medio de las negociaciones comerciales con China y la Unión Europea, muchas veces defendiendo al secretario del Tesoro, el ex Goldman Sachs Steven Mnuchin, que en el marco de esa tormenta desatada por el inquilino de la Casa Blanca, cumple el papel de “policía bueno”, al decir de analistas de Bloomberg.
Es decir, Kudlow es partidario de amplias libertades económicas, salvo que afecten decisiones políticas, entonces no hyay problema a aplicar sanciones o regulaciones.
Como sea, en una entrevista con Fox, Kudlow consideró que la forma de sacar a la Argentina de la crisis actual sería atar el peso al dólar. “No imprimir un peso más sin respaldo el dólares”, insistió. Como si hiciera falta, agregó que eso es lo que se hizo en los 90 con la convertibilidad, medida que, aseguró sin que le repreguntaran, fue exitosa ya que “derribó la inflación y mantuvo la prosperidad”. Así, señaló que “la gente del Departamento del Tesoro (Mnuchin) está ocupándose de eso”.
No fue tan específico en recomendar la dolarización como se hizo circular en algunos medios locales, vinculados ciertamente al lobby “anti-peso”. Para dar esta voltereta semántica, ligan el discurso de Kudlow, quien fue muy enfático en asegurar que están trabajando muy cercanos al gobierno argentino -de hecho, Nicolás Dujovne mantuvo encuentro con el Tesoro en su reciente viaje a Washington- a un artículo de la periodista Mary Anastasia O´Grady en el Wall Street Journal de hace un par de días.
Tras detallar pormenores de esta crisis y de las consecuencias de la disparada del dólar, O´Grady plantea, no inocentemente: “¿por qué sucede esto de nuevo, bajo un presidente que se supone que encarna el cambio? La respuesta: porque Argentina todavía tiene un Banco Central. Para solucionar el problema de una vez por todas, debe dolarizar».
De más está señalar que las experiencias de abandono de la moneda local, medida que representa una pérdida de la soberanía económica muy difícil de revertir, no son demasiado auspiciosas. En ex presidente Rafael Correa lo mostraba como un ejemplo de las dificultades que tenia para elaborar políticas independientes durante su gestión en Ecuador.
«Para un país en vías de desarrollo, el cuello de botella, el factor crucial, es su sector externo. Y el principal instrumento para controlar ese factor externo se llama tipo de cambio. Y a eso, ingenuamente, absurdamente, Ecuador renunció ( en el año 2000 y por recomendación del argentino Domingo Cavallo). Cometió un suicidio monetario», declaró Correa en una entrevista en el año 2016, casi al fin de sus 10 años al frente del país. Dicho por un economista que antes de llegar al gobierno había trabajado en el Banco Interamericano de Desarrollo, la frase debería servir para la reflexión, aunque Correa a esta altura también sea un perseguido pro el law fare continental.
Las experiencias europeas tienen su contraluz. Porque el euro representa un problema para algunas de las economías más comprometidas durante la crisis del 2008 al punto que en España y en Italia hubo planteos para volver a la moneda local. Y en Grecia hubo serios debates para recuperar el dracma como forma de evitar la profunda caída tras sucesivos planes de ajuste ordenados por el FMI y el Banco Central Europeo. Sin embargo, el euro es una moneda común de un proyecto de integración regional.
El dólar, en cambio, es la moneda de la todavía principal economía del mundo enfrascada en una guerra comercial de la que nadie sabe cuáles serían sus consecuencias con la potencia en ciernes, China. Principal comprador de los productos nacionales.
Tiempo Argentino, 13 de Septiembre de 2018
por Alberto López Girondo | Sep 1, 2018 | Sin categoría
Teníamos una ausencia del Estado en kilómetros y kilómetros de fronteras y hoy estamos acá para anunciar un programa de coordinación de nuestras fuerzas para lograr eso tan importante, que es trasmitirnos la tranquilidad de que estamos cuidados», dijo Mauricio Macri el 17 de agosto en Huacalera, Jujuy, al poner en marcha el decreto 683/2018 que reformula el rol de las Fuerzas Armadas en la seguridad interior. La particular interpretación de lo que significa «presencia del Estado» es un sello de la gestión Cambiemos, lo mismo que el apoyo a la policía dura en todo el país. Y esta pequeña reseña muestra las marchas y contramarchas de este programa de gobierno.
Cuatro días antes de la visita de Macri a Jujuy, donde fue acompañado por el gobernador Gerardo Morales –protagonista principal del embate judicial contra Milagro Sala–. la ministra de Seguridad se propuso dar un nuevo espaldarazo al policía Luis Oscar Chocobar, procesado por homicidio agravado y con un embargo de 420.000 pesos tras haber matado por la espalda a un joven de 18 años en diciembre pasado. La funcionaria se reunió con el suboficial de Avellaneda junto con la senadora bonaerense Gladys González y el jefe de Gabinete de la cartera de Seguridad, Gerardo Milman.
El domingo 15, Cristofer Bocha Rego circulaba con una camioneta Peugeot Partner por Ancaste y Monteagudo, en Parque Patricios, cuando se topó con un control de efectivos de Prefectura Nacional. El joven, de 26 años, había sido padre un mes y medio antes y conducía un vehículo que le había comprado a un amigo por lo que aún no tenía los papeles en regla. Por eso desoyó la voz de detenerse.
La camioneta apareció baleada a 300 metros, a la entrada de la villa 21-24. Adentro estaba el cuerpo sin vida del muchacho. La Policía Metropolitana encarriló la investigación a un ajuste de cuentas. Pero el fiscal Daniel Pablovsky ordenó revisar las cámaras de seguridad de la zona. Ahí se ve que la camioneta esquiva el retén, pero el conductor pierde el control tras recibir dos disparos mortales. Luego, un par de efectivos de la Prefectura Nacional Argentina (PNA) comprueban que Rego está muerto, recogen las vainas servidas de sus armas reglamentarias y se retiran apresuradamente.
Ocho efectivos fueron detenidos y procesados por homicidio agravado, mientras que desde la PNA anunciaron que iban a ser exonerados de la fuerza. Bullrich, esta vez, apoyó la expulsión de los implicados.
El martes 21 de agosto, la policía bonaerense reprimió brutalmente a trabajadores del Astillero Río Santiago que reclamaban contra el cierre de la planta. Para el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, los incidentes comenzaron cuando «una persona encapuchada se lleva por delante el patrullero y se tira adelante». Las escenas filmadas no corroboran esta versión.
A todo esto, el escándalo de los cuadernos comenzó a ocupar la atención de los medios hegemónicos justo el 1º de agosto, cuando miles de personas marchaban en todo el país recordando el primer aniversario de la desaparición de Santiago Maldonado durante una represión de Gendarmería en Chubut.
Los casos de gatillo fácil crecen de manera alarmante, advierte la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), mientras que la Comisión Provincial de la Memoria computó durante 2017 nada menos que 121 muertes por el uso letal de la fuerza en la provincia de Buenos Aires. «La militarización del territorio no es seguridad para nadie. Los pueblos no necesitan más represión, necesitan derechos para vivir dignamente», dijo el presidente de esa entidad, Adolfo Pérez Esquivel, al presentar el Informe 2018.
Revista Acción, primera quincena de Septiembre de 2018
por Alberto López Girondo | Jul 1, 2018 | Sin categoría
El fin del primer semestre del año mostró las secuelas del torbellino en que se sumió el país tras las corridas cambiarias de abril y mayo: un paro contundente, el tercero en la era Macri, los chisporroteos por el tratamiento de la ley de despenalización del aborto en el Senado y el rechazo generalizado al acuerdo con el FMI. Es así que uno de los nuevos integrantes del Gabinete salió a sincerar lo que al inicio de la gestión Cambiemos sirvió de slogan para atenuar el efecto nocivo de los primeros ajustes: ya no se habla de esperar al segundo semestre para disfrutar de «los brotes verdes». Como esbozó Dante Sica, el flamante titular de la cartera de Producción, todo irá peor hasta que en el cuarto trimestre haya un punto de inflexión y comience a percibirse una recuperación.
La huelga general del 25 de junio no fue una decisión espontánea del triunvirato que comanda la CGT, sino una imposición de las bases sindicales, sobre todo de las del interior del país, donde la crisis económica se hace sentir con mayor rigor. Y fue evidente que los más activos no forman parte de esa mesa directiva, como el camionero Hugo Moyano, el bancario Sergio Palazzo y los líderes de las dos CTA, Hugo Yasky y Pablo Micheli. La izquierda, por su parte, mantuvo su propuesta de ir al paro con movilización, con lo que fueron los únicos que en algunos distritos poblaban las calles, vacías por el cese de actividades. Además, se sumaron pymes y pequeños comercios, agobiados por la baja actividad y la suba de las tarifas, con un «persianazo».
Fue el paro general más fuerte contra la política económica del gobierno de Mauricio Macri, que a medida que viene avanzando en su gestión, acumula más razones para el rechazo de las capas sociales más bajas, tanto sea asalariados como subocupados y desocupados. Fue también el que desnudó la carencia de respuestas a la protesta social. Uno de los funcionarios que quedó mal parado fue Nicolás Dujovne, el ministro de Hacienda y Finanzas y negociador con el FMI. Apelando a la tradicional estrategia de todos los gobiernos ante un paro, el funcionario computó en un tuit que ese día, por la huelga, el país había perdido casi 29.000 millones de pesos y agregó que «la única manera de sacar adelante nuestro país es trabajando». El triunviro Juan Carlos Schmid, de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte y hombre cercano a Moyano y a la Iglesia, respondió de inmediato: «En el último mes se han perdido 11.000 millones de dólares sin ningún paro general en la República Argentina, ¿de quién es la responsabilidad de eso?». En tanto, la filósofa y ex legisladora porteña, Diana Maffía, fue más ácida en la misma red social: «¿Vos decís @NicoDujovne que trabajemos duro hasta que ustedes confíen tanto, pero tanto, que traigan su plata del exterior y la inviertan en algo productivo en el país cuya economía dirigís?».
En una constante del actual oficialismo, los funcionarios que están al frente de las principales oficinas del Poder Ejecutivo recomiendan acciones que ellos mismos no pueden mostrar como ejemplo. La devaluación del peso perjudica a millones de argentinos, pero los funcionarios –entre los cuales se destaca el nuevo titular del Banco Central, Luis Caputo, o familiares del presidente Macri– ganan millones con cada suba del dólar porque tienen su dinero en el exterior y en moneda fuerte. El máximo exponente de esta ambigüedad, por ponerle un calificativo piadoso, es el ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien había dicho en un programa radial que no repatriaba su fortuna porque no había confianza en el país.
Con todo, el gobierno ratifica cotidianamente el modelo económico, siempre asegurando que mantiene las puertas abiertas para el diálogo. En el caso del paro, es cierto que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, no tiene problemas en juntarse con dirigentes cegetistas, pero de ahí a modificar el rumbo hay un trecho que nunca se cubrió hasta ahora y nadie cree que vaya a cambiar en el futuro.
Sobre tablas
El mayoritario rechazo al acuerdo con el FMI, reflejado tanto en la masiva manifestación del pasado 25 de mayo como en diversas encuestas de opinión, no pudo reflejarse en el Congreso Nacional. Allí el gobierno se anotó un triunfo al evitar una sesión donde los diputados del Frente para la Victoria y la izquierda intentaban forzar el debate sobre el stand by del Fondo. La maniobra fue sencilla: los legisladores de la diáspora peronista no kirchnerista no dieron quórum, con lo cual dejaron las manos libres al gobierno y le evitaron el costo político de tener que defender un plan antipopular. El mismo costo que tuvo que asumir con el veto a la ley que disponía una reducción a los aumentos de las tarifas de los servicios públicos.
El Senado es también la caja de resonancia del proyecto de despenalización del aborto. Allí, el envío a debate en cuatro comisiones que decidió la vicepresidenta Gabriela Michetti generó una disputa interna en Cambiemos y la airada protesta de los que impulsan la normativa, que la consideraron una chicana para demorar la aprobación, que cuenta con el apoyo del FPV y del senador peronista Miguel Ángel Pichetto.
También en el Senado se acerca un debate que se las trae. El de la aprobación del pliego de Luis Caputo como presidente del Banco Central. Los antecedentes del hombre que para el jefe de Gabinete, Marcos Peña, «es una persona que tuvo mucho más para perder que ganar por meterse en la función pública», no lo harían candidato en ningún país del mundo para manejar un área tan sensible para la economía de cualquier nación, como lo es la administración de la moneda. El nuevo presidente del Banco Central será el encargado de disponer de las remesas que el FMI aprobó enviar –el mismo día en que se recordaba la muerte de Manuel Belgrano– ad referéndum de que se cumplan con las metas acordadas con su antecesor, Federico Sturzenegger.
Revista Acción, primera quincena de Julio de 2018
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