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Nuevo impulso libertario

Nuevo impulso libertario

El Gobierno aceleró su agenda ultra como si el resultado de las elecciones porteñas del 18 de mayo hubiera sido aplastante en favor de su candidato, el vocero presidencial Manuel Adorni. Y en el fragor de ese impulso engañoso mostró cabalmente su rostro más impiadoso. Con la euforia del triunfo en la Ciudad, en una misma semana el Gobierno se burló de los habitantes que pagan sus impuestos, lanzó un proyecto de blanqueo de dólares flojo de papeles, reprimió con mayor violencia la marcha de los jubilados y firmó un DNU que busca ponerle fin al derecho de huelga.

Si es por humillar, las «gastadas» que padeció Mauricio Macri desde el fin de semana fueron de antología. Todo comenzó con el video donde con IA se le hace decir que no voten a su candidata, Silvia Lospennato, lo que generó la queja del expresidente y fundador del PRO, quien supo ser un verdadero campeón de las fake news y la campaña sucia. Milei aprovechó alguna de sus intervenciones ante comunicadores amigos para comentar que «está hecho un llorón». Macri tardó tres días en enviar un mensaje telefónico felicitando al mandatario por su triunfo del domingo. Un «arrugue» estratégico en vista de que sus espadas más visibles en la provincia de Buenos Aires se estaban peleando por ser los primeros en pasarse a La Libertad Avanza, como ya había hecho Patricia Bullrich y el intendente de Tres de Febrero. Confían en que para derrotar a Axel Kicillof en septiembre necesitan ir unidos y no le hacen asco a nada.

Este martes, mientras los textos escolares recordaban que ese mismo día, pero en 1810, los patriotas pugnaban por convocar un Cabildo Abierto, en una entrevista en el Canal A24 Milei explicaba su concepción sobre las cuestiones impositivas, en relación con el proyecto «Dólar-Colchón». Para él, el Estado roba y el evasor es un héroe, como decía desde antes de ser consagrado presidente, cuando llegó a declararse admirador de Al Capone. «Lo lamento por el que no se pudo escapar, pero el que pudo hacerlo no hizo nada malo –le dijo a Antonio Laje–. Es una declaración de envidia. Al que pudo zafar no lo tengo que castigar porque pudo huir del ladrón. ¿El que se queda en la cárcel lo tengo que premiar porque hubo alguien que pudo salir de la cárcel que nos imponen los políticos? Quizás no tuvo el talento o las agallas para salir del sistema».


Nombre pomposo
El viernes, finalmente, y tras varias idas y vueltas, se publicó el decreto que despejaría –en potencial, claro– el camino para que tenedores de dólares particulares los usen para reactivar la economía, según el relato oficial. Un relato que oculta la necesidad de financiar a como dé lugar un dólar planchado para contener la inflación hasta las elecciones de octubre y que recurre al latiguillo de hablar de «libertad» y la promesa de no hacer preguntas sobre el origen del dinero.

El proyecto tiene el pomposo nombre de Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos. Un título demasiado parecido a uno que en 2016 lanzó el Gobierno de Macri para clausurar los juicios de reclamo de jubilados y pensionados.

Es un intento similar, sin embargo, al que en 1992 propuso el entonces pope del Ministerio de Economía, Domingo Cavallo, quien buscaba convencer a aquellos argentinos del inicio de la Convertibilidad de sacar los dólares del colchón, con un resultado a la postre poco auspicioso. El actual hombre fuerte de esa misma cartera, Luis Caputo, quedó en la línea de fuego por ofuscarse cuando le preguntaron si pensaba poner sus propios dólares y Manuel Adorni buscó tirar la pelota afuera cuando lo consultaron por las cuentas de otros funcionarios del gabinete. Es que hay colchones y colchones…

Repetidamente, el presidente se jactó de ser «un topo» que quiere destruir al Estado desde adentro. Y millones de argentinos pueden dar cuenta de que en ese sentido su gestión obtuvo no pocos «éxitos». Nomás hay que fijarse en su nula voluntad de defender la soberanía –la desprotección a las industrias fueguinas sería el escalón más reciente–, el poco apego a las instituciones democráticas y el empecinado propósito de terminar con la capacidad recaudadora. En tiempos de protección arancelaria reforzada es tan peligroso ese impulso de «anarcocapitalismo en su solo país», que hasta el FMI le tuvo que recordar al Gobierno que «las autoridades se han comprometido a fortalecer la transparencia financiera y a alinear el marco de lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo de Argentina con los estándares internacionales, así como a desregular la economía para fomentar su formalización. Por lo tanto, cualquier nueva medida, incluidas aquellas que puedan estar destinadas a incentivar el uso de activos no declarados, debe ser, por supuesto, coherente con estos importantes compromisos», explicó la vocera del organismo, Julie Kozack.

Pero a no engañarse. No todas las funciones del Estado caen bajo la motosierra antiestatal mileísta. La feroz represión de este miércoles en la marcha de los jubilados, que se ensañó especialmente con periodistas, es una prueba del tipo de Estado que pretende y al mismo tiempo necesita un proyecto de país como el que sueñan los paleolibertarios y, aunque no lo admitan públicamente, quienes los apoyan tanto en el Parlamento como en las urnas.

https://twitter.com/mapadelapolicia/status/1925656990493110303

Revista Acción, 25 de Mayo de 2025

Milei en su laberinto

Milei en su laberinto

Fue una semana en un subibaja frenético para el Gobierno de Javier Milei. El lunes recibió una noticia que le permitió envalentonarse y volver a criticar a los economistas de todos los pelajes: el INDEC anunció que la pobreza afectó en el último semestre de 2024 al 38,1% de la población, 14,8 puntos menos que seis meses antes. El martes, sin embargo, los mercados le volvían a dar la espalda al ministro Luis Caputo, aunque el FMI afirmara que habría un adelanto fuerte de fondos, que redujo a 8.000 millones de dólares, menos de lo que reclama con desesperación «el Messi de las finanzas».

El miércoles el primer mandatario se ponía al borde de reconocer la autodeterminación de los habitantes de Malvinas, algo que ni el Reino Unido podría soñar. El jueves, el anuncio de nuevos aranceles de Donald Trump golpeó en los mercados globales y mucho más en una expuesta Argentina. El mismo día, el Senado generaba un revés para el oficialismo al rechazar por abrumadoras mayorías la designación de Ariel Lijo y de Manuel García-Mansilla a la Suprema Corte. El viernes Milei buscaba una foto con Trump que fuera entendida como un espaldarazo tanto por los mercados como por el directorio del Fondo. En las redes, mostraba el modo en que era alabado en la residencia de Mar-a-Lago por todos los popes ultraderechistas que se reunieron en una cumbre convocada por el 47º presidente de EEUU. Pero no mucho más.

Pobreza y liberación
A los hechos. Era esperable una baja en el índice de pobreza que registra el INDEC porque hay una ecuación bastante exacta entre esos guarismos y el nivel de la inflación. La medición del primer semestre del año pasado estuvo en 52,9% y era consecuencia de la brutal devaluación de diciembre y el reacomodamiento en los primeros meses de la gestión Milei-Caputo. La buena noticia, con todo, tiene sus bemoles. Por un lado, cierto que es menor de la que dejó el gobierno de Alberto Fernández, pero sigue en cuestión el modo en que se mide la canasta básica, ya que la composición del gasto en energía y transporte es mucho mayor por los incrementos liberados por el Gobierno. De allí que hay menos pobres, pero con mucho menos consumo en alimentos y bebidas. Alejados de estos datos, la tensión cambiaria se fue incrementando al tiempo que crecía el riesgo país en un escenario global teñido con las medidas arancelarias que anunciaba Trump y que puso en marcha el jueves, el «Día de la Liberación», según sus palabras.

La suba de las imposiciones a productos elaborados fuera de Estados Unidos generó fuertes debates porque si hay algo que va en contra de los sagrados postulados de Milei es un gravamen de esa naturaleza. Mientras Argentina elimina aranceles, Trump va en el camino contrario. Los malabares que intentó el vocero Manuel Adorni para explicar que en realidad el inquilino de la Casa Blanca no es proteccionista es para un sketch de la dupla Capusotto-Saborido.

Desde el mismo riñón paleolibertario, el mentor de Milei, Alberto Benegas Lynch (h) –que le otorgó el título de doctor honorario de su academia ultraliberal (ESEADE)–, fue al hueso y atacó a dos bandas: a políticas como las que en Argentina postulaba el fallecido Aldo Ferrer en su libro Vivir con lo nuestro y a la tradición liberal que atribuye a los «padres fundadores» de EE.UU. ¿Sabrá Donald Trump quién fue el eximio economista?

Lo concreto es que, para la Argentina, el presidente republicano aplicó el mismo arancel general básico para toda la región, con excepción de Venezuela. Esto es, el 10%. Igual que a las naciones que eligieron presidentes considerados «zurdos» por Milei y los suyos, como Chile, Uruguay, Bolivia, Colombia y Brasil. Al país bolivariano le impuso un 15%, menos que a México y Canadá, miembros de un mercado común económico con EE.UU. desde 1994. Si la esperanza de Milei es hacer acuerdos de libre comercio con Washington debería también anotar esto, sin chanzas de su vocero.

Islas y Corte
El 2 de Abril, el presidente leyó con bastante dificultad un discurso alusivo al 43º aniversario de la aventura con que la dictadura militar pretendía obtener reconocimiento popular, tras las matanzas cometidas desde el 24 de marzo de 1976 y en medio de una crisis económica causada por las políticas que aplicó el ministro José Alfredo Martínez de Hoz, tan similares a las actuales.

En el homenaje en el cenotafio de José de San Martín (al que días antes había llamado «Juan José»), tras arrojar sus características invectivas contra la dirigencia política nacional de varias décadas, el jefe de Estado lanzó una frase destinada a hacer historia: «Si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies, y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos por los pies a nosotros». Lo que fue interpretado como un reconocimiento a la autodeterminación de los habitantes del archipiélago, algo que va en contra del reclamo diplomático tradicional de la Argentina.

Las denuncias por «traición a la patria» cruzaron desde el discurso de algunos dirigentes opositores a una presentación judicial de agrupaciones de excombatientes de Malvinas. Incidentes en tribunales también enfrenta el presidente en Estados Unidos, aunque todavía no le hagan mella como para arruinarle un viaje a las cumbres extremistas. En tribunales de Nueva York se abrieron denuncias de estafa con la criptomoneda Libra. Esa no sería la peor novedad para Milei. Lo peor fue la confirmación de que el Senado de la Nación rechazó a sus dos candidatos a la suprema corte. El caso más controvertido es el de Manuel García-Mansilla: cuando se candidateó aseguró que no aceptaría ser designado en comisión, pero terminó jurando el 27 de febrero.

En este panorama, resulta imposible ocultar el descrédito en el que están sumidas las instituciones nacionales. El decreto de designación fue firmado por el presidente a horas de que se iniciara el período ordinario de sesiones del Congreso, y cinco días después de finalizadas las sesiones extraordinarias. Una «avivada» que superó el nivel de sumisión de muchos «garantes de gobernabilidad». Así, la vicepresidenta habilitó el debate de este jueves y no estuvo en el recinto porque había quedado a cargo del Ejecutivo por el viaje de Milei. El bloque en pleno de UxP, radicales y macristas sumaron los 51 votos contra García-Mansilla.

Cómo será el embrollo que el juez Ricardo Lorenzetti, que tiene mucho por guardar debajo de su alfombra, se permitió cuestionar al exrector de la Universidad Austral y de paso a sus dos colegas Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz. «Yo nunca aceptaría ser designado por decreto», dijo.

Rosatti y Rosenkrantz habían inaugurado con Mauricio Macri el método de nominaciones a dedo que, al menos esa vez, se encauzó cuando el Senado los votó como corresponde constitucionalmente. Habrá que ver cómo sigue esta historia.

Revista Acción, 6 de Abril de 2025

El ajedrez de Macri

El ajedrez de Macri

El expresidente Mauricio Macri volvió a mostrar que a pesar de no haberse podido presentar como candidato a presidente por falta de apoyo interno y una gran imagen negativa, nunca quiere estar alejado de los focos. Como quien dice, si no la gana, la empata. Y por eso pretende colar a los suyos en el entorno del futuro Gobierno de Javier Milei. Por lo pronto, si bien no pudo poner a su pollo en el Ministerio de Justicia, tres fallos judiciales volvieron a dejar en claro que mantiene su poder residual en los ámbitos tribunalicios y aspira a renacer como el ave Fénix desde la vicepresidencia de Boca Juniors, a como dé lugar. Sin embargo, la alianza que a las apuradas estableció en el llamado «Pacto de Acassuso» continúa haciendo crujir al espacio político conformado por su partido junto con el radicalismo y la Coalición Cívica. Los chispazos en el encuentro de gobernadores de Juntos por el Cambio (JXC) que se desarrolló en el Club Alemán de Equitación de la Ciudad de Buenos Aires lo manifiestan.
El armado del gabinete de Milei es, a días de la asunción presidencial, escenario de fuertes disputas por sectores de poder dentro del Gobierno del líder de La Libertad Avanza. Allí, el tema judicial fue uno de los primeros en los que Macri quiso meter baza. Autopercibido como el real ganador de la segunda vuelta al haber abrazado la causa Milei al final de la primera vuelta de forma abierta y presumiblemente antes tras las sombras, una de sus principales preocupaciones era cuidarse las espaldas con el cambio de Gobierno, para lo cual pugnaba porque el futuro ministro de Justicia fuera Germán Garavano, el articulador del sistema judicial que armó entre 2015 y 2019.
Pero Milei se decidió por Mariano Cúneo Libarona, a quien conoce de su paso por la Corporación América. Es interesante ver cómo se fueron desplegando las fichas desde que trascendió ese nombre, el mismo 20 de noviembre. El penalista, hábil conocedor del entramado judicial, se apuró a conseguir una reunión con los cuatro integrantes de la Suprema Corte y sacarse una foto «de familia» junto con Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti. Proeza importante habida cuenta del encono que hay entre los miembros del cuarteto que forma el más alto tribunal de justicia argentino. Y toda una señal del calibre de Cúneo Libarona. Quería evitar zancadillas como las que se vieron en los primeros días en el mundo Milei por el reparto de cargos en el gabinete entre leales de LLA y los nuevos mejores amigos de JxC y el PJ cordobés, que dejó en el camino a Carolina Píparo, solo por mencionar un caso.

Casualidades permanentes
Hubo tres fallos que por simultáneos no habilitan a creer en casualidades. Uno es el de la Cámara que integran Mariano Llorens y Pablo Bertuzzi, con la disidencia de Eduardo Farah, que revocó el sobreseimiento de Cristina Fernández de Kirchner en la causa que para los medios es de la «ruta del dinero K». Otro el de Casación que con la firma de Guillermo Yacobucci y Mariano Borinsky y la disidencia de Ángela Ledesma, confirmó los sobreseimientos de Macri y de la cúpula de la Agencia de Inteligencia durante su mandato, Gustavo Arribas, Silvia Majdalani y otros miembros de la AFI, en la causa por el espionaje a los familiares de los marinos muertos con el hundimiento del submarino ARA San Juan.
La frutilla del postre sería la decisión de la titular del Juzgado Civil Nº11 Alejandra Abrevaya de suspender las elecciones en Boca Juniors. En un principio programadas para el sábado 2 de diciembre, ya habían sido pasadas al domingo 3 por una presentación de la DAIA que sostenía que los boquenses de fe judía no podrían ir a votar por el shabat. Una catarata de fallos en contra de la actual gestión del club habían irritado al candidato a presidente, Juan Román Riquelme, que se presenta acompañado por el actual mandatario del club, Jorge Amor Ameal. Desde una orden para revisar las estructuras del estadio de la Bombonera por supuestas deficiencias a la clausura temporal luego del partido que perdió el seleccionado argentino contra Uruguay el 17 de noviembre.
Esta vez, Abrevaya, cercana al PRO, tomó le denuncia de la oposición –el exministro de Cambiemos Andrés Ibarra, quien tiene a Macri como candidato a vice– sobre irregularidades en la inscripción de socios con derecho a voto. Entre las razones que esgrime la magistrada, señala que hubo inscripción de socios en varios sábados y domingos, lo que de por si indicaría alguna maniobra sospechosa. Pero como los abogados del club aclararon, esos días eran fines de semana este año, pero no el 2021, cuando ocurrieron esos hechos. Una gaffe increíble.

Choques en el Club Hípico
Ese mismo día, los gobernadores cambiemitas –son cinco de la Unión Cívica Radical, tres del PRO y otros dos de aliados provinciales– se juntaban en el exclusivo club hípico porteño para debatir su rol en esta nueva etapa. Si Macri quiere lucir como el poder detrás de Milei, los gobernadores navegan en una coalición en la que muchos dirigentes aspiran a cogobernar mientras que otros se aferran a que la ciudadanía los puso en la oposición. Y habida cuenta de que Milei no tiene espalda en el Congreso para aplicar sus medidas más disruptivas y desagradables, quieren hacer valer esa necesidad a la hora de negociar con el Gobierno central.
Ahora la disputa es por los fondos que el actual Gobierno les sacó al reformar la ley de impuesto a las ganancias, pero si los recortes avanzan hacia la obra pública, como prometió el presidente electo, temen perder la fuente de las ofertas electorales a sus votantes: agua, cloacas, pavimento, servicios. En ese encuentro se tiraron con de todo y cuando arreciaban las reyertas, los legisladores radicales Facundo Manes, Jorge Rizzotti y Fernando Carbajal dejaron el recinto en protesta cuando la diputada electa Silvana GIudici, cercana a Patricia Bullrich, reclamó «cogobioerno ya». Se entiende, su jefa aceptó sin chistar –y sin consultar con Macri– su probable regreso al Ministerio de Seguridad.
Los mandatarios provinciales pretenden que quien acepta un cargo lo haga a titulo personal, sin comprometer al conjunto. Saben que los efectos de un programa económico tan drástico como el anunciado los termine por afectar en sus votantes, pero básicamente, en sus finanzas. Milei también había prometido poner fin a la coparticipación federal.
«Nosotros no cogobernamos. Pero es bueno que algunos dirigentes que quieran ayudar lo hagan, porque es mejor un Gobierno sólido con buenos dirigentes, que un Gobierno débil. Pero eso no nos compromete ni obliga como garantes», dice el comunicado que firmaron Jorge Macri (CABA), Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco), Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Claudio Poggi (San Luis), Marcelo Orrego (San Juan) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe). Es un texto que trabajosamente intenta un camino intermedio entre todas las aspiraciones de JxC. Un espacio que ya perdió al partido de Elisa Carrió y que da la impresión de estar pegado con alfileres. Seguramente a la espera de como se desenvuelvan los acontecimientos.

En la Boca del lobo
La candidatura de Macri en Boca Juniors puede ser interpretada como una estrategia para regresar al lugar desde donde construyó su imagen política, entre 1995 y 2007. Pero también desde donde articuló el frente judicial. En el club de la ribera dejó como presidente a Daniel Angelici, uno de sus más destacados operadores en los tribunales. Allí tuvieron su lugar bajo el sol los fiscales Carlos Stornelli y Raúl Plee, entre otros miembros destacados de un sistema que lo liberó de inconvenientes por actos realizados durante su gestión y en cambio se encarnizó sobre la expresidenta y varios de los integrantes de su Gobierno, como Cristina Fernández volvió a denunciar en sus redes sociales.
Riquelme, de hablar más bien parco toda su vida, dio una extensa conferencia de prensa tras la suspensión de los comicios en la que desnudó la relación hostil que tiene con Macri desde que él fue jugador del equipo –recuérdese el gesto de las manos haciendo de Topo Gigio– y que se continúa en veredas enfrentadas por presidir el club. «Hace 23 años que nada me sorprende de esta gente (…) Hace 23 años que hay una persecución a mi familia. No pasa nada, ya se acostumbraron (pero) da un poquito de tristeza porque amo a mi país, nací en Don Torcuato y voy a morir en Don Torcuato, pero da tristeza que tus hijos cada vez que salgan les digas: “Tené cuidado que no te paren, que no te pongan algo en el auto”», dijo el excapitán del equipo que ganó la final de la Copa Intercontinental al Real Madrid en el estadio Bernabeu, el 28 de noviembre de 2000.
«Cuando ellos gobiernan tienen un poder para comunicar muy grande y les hacen creer al país que son perfectos. Si ellos gobiernan las cosas están bien y si no gobiernan está mal», concluyó Riquelme, tras definirse como apolítico. Su campaña se basa en oponer su propuesta a la de un grupo que solo pretende privatizar al club y utilizarlo para su carrera política.

Revista Acción, 1 de Diciembre de 2023

Acuerdos de ayer y hoy

Acuerdos de ayer y hoy

La idea de convocar a un Gobierno de unidad nacional no es nueva en el candidato del oficialismo, Sergio Massa. Ni siquiera es nueva en ese espacio: la vicepresidenta Cristina Fernández viene insistiendo en que la única forma de poner fin al bimonetarismo y diseñar un proyecto de país sólido es mediante fuertes consensos entre las fuerzas políticas. Pero el ministro de Economía viene delineando ese concepto desde que se puso el traje de competidor en la interna de Unión por la Patria y lo repitió luego de las PASO, cuando quedó claro que la UCR tiene más espalda de la que ellos mismos pensaban y que en la capital argentina los votantes de Martín Lousteau quedaron muy cerca de haber desbancado al representante del PRO, Jorge Macri.
La coalición de la UCR y el partido del expresidente Mauricio Macri fue útil para derrotar a Daniel Scioli en 2015, pero nunca dejó de ser agua y aceite. Y el triunfo en la primaria de Patricia Bullrich desnuda algunas de esas contradicciones, en un escenario en el que el rival por derecha, Javier Milei, desafía varios de los pilares sobre los que se construyó el partido fundado por Leandro Alem.
Hubo tiempos en que no resultaba extraño escuchar en charlas de café que los problemas del país se podían arreglar muy fácil: «Basta con que los políticos se pongan de acuerdo para salir adelante». La frase podía sonar a inocente o incluso «a-ideológica», pero encerraba el imaginario de un ciudadano común que solo aspiraba a que la dirigencia le facilitara la vida mientras él o ella cumplían su parte con la sociedad. Era la esperanza con la que los argentinos vivieron el retorno de la democracia, hace justo 40 años, pero la realidad mostró que esa virtud no es tan fácil de conseguir.
Y no es que a nadie se le haya ocurrido, ni siquiera se trata de que no se hayan registrado algunas coincidencias básicas desde 1983. El «Nunca más» era seguramente la más sólida. Otra fue la respuesta de la oposición peronista durante el Gobierno de Raúl Alfonsín ante el levantamiento de los militares «carapintadas» de Semana Santa de 1987. El «Usted es el comandante en la batalla, somos uno solo en esta pandemia» del radical Mario Negri al presidente Alberto Fernández de marzo de 2020 es quizás el más reciente ejemplo de unidad nacional. Aunque duró poco. Hubo otro, espontáneo y por lo tanto mucho más revelador, durante el mundial de fútbol de Qatar, que culminó con 5 millones de personas en las calles celebrando alegre y pacíficamente el triunfo del seleccionado argentino. Pero pronto «diferencias insalvables» volvieron a enturbiar las relaciones.

Un poco de historiaEn momentos críticos de la historia nacional hubo dirigentes que trataron de tender puentes para «salir adelante». Se podría ir hasta el principio de la Argentina como país, pero para no hurgar tan lejos, la ley electoral que permitió la llegada del primer Gobierno radical a la Casa Rosada, entre el que luego sería presidente, Hipólito Yrigoyen, y Roque Sáenz Peña, en 1912, podría inscribirse en esta somera lista desde el siglo XX. Otro radical, Ricardo Balbín, llegó a negociar una fórmula presidencial con Juan Domingo Perón en 1972, según confirma quien fuera secretario del PJ, Juan Manuel Abal Medina, en un reciente libro de memorias. En épocas más recientes, el Pacto de Olivos entre Alfonsín y el entonces presidente Carlos Menem, que llevó a la reforma constitucional de 1994, fue otro momento de coincidencias. Varios testigos de aquellas discusiones, que se llevaron a cabo fuera de los focos, mostraron las dificultades y las amenazas que se cernían sobre el sistema democrático. Algunos años antes esos dirigentes habían tenido que acordar la entrega adelantada del poder en medio de la hiperinflación. El mismo Alfonsín sería clave para otro pacto con un sector de la oposición peronista que lideraba Eduardo Duhalde, en 2001, cuando el país estallaba por los aires durante el gobierno de Fernando de la Rúa. De ese compromiso participó también la Iglesia Católica, entonces comandada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. Hay que decir que De la Rúa había llegado al Gobierno con la Alianza, que integraban movimientos de centroizquierda en los que había peronistas disidentes del menemismo, militantes del socialismo y el comunismo e independientes que en la interna habían apoyado a su vice, Carlos «Chacho» Álvarez. Los emergentes de esos incendios fueron primero Néstor Kirchner y luego Cristina Fernández. El radicalismo había quedado malherido y parecía en vías de extinción, y Néstor Kirchner sabía que para consolidar su proyecto tenía que ampliar su espacio político: había llegado con apenas el 22% de los votos y enfrente tenía al propio Menem, que había obtenido el 24%. Si no hubo balotaje fue porque el expresidente sabía que detrás de Kirchner iría todo el rechazo a su figura, que era mucho. Pero esa contradicción permanecía dentro del PJ.

Transversalidad

Así se explica la fórmula del Frente para la Victoria de 2007, con Cristina Fernández y el que había sido gobernador mendocino por la UCR, Julio Cobos. Esa coalición, dentro de una estrategia llamada «transversalidad», terminó abruptamente en julio de 2008 cuando el vicepresidente votó contra la resolución 125, de retenciones móviles a productos agropecuarios. Vale recordar que el primer Gabinete de Fernández estaba conformado por Lousteau en la cartera de Economía, Graciela Ocaña en Salud y Florencio Randazzo en Interior.En 2015, el que era jefe de Gobierno de CABA, Mauricio Macri, también tentó al radicalismo en una coalición, que tenía como objetivo derrotar al kirchnerismo. Pero había otras opciones y en la Convención de la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, la UCR tuvo que decidir entre una alianza con Sergio Massa, que había fundado el Frente Renovador tras distanciarse de Cristina Fernández, o con el alcalde porteño. Esa vez se acordó apoyar al ganador de una interna entre Macri y el mendocino Ernesto Sanz. Consecuencia: Macri derrotó en segunda vuelta a Scioli, pero una vez en la Casa Rosada no dejó conformes a los radicales, que siempre se sintieron excluidos de las grandes discusiones. Los argentinos se enfrentan ahora con situaciones críticas que hacen creer que la historia en estos lares tiene recurrencias dramáticas insalvables. Quizás esas recurrencias sean la mejor explicación al fenómeno Milei, con lo que tiene de retrógrado y amenazante para la convivencia democrática. Como Cristina Fernández y Sergio Massa, muchos dirigentes entienden que de este laberinto solo se puede salir con grandes coincidencias que demuestren las virtudes de la democracia. De hecho, la candidatura del líder del Frente Renovador dentro de Unión por la Patria es una señal en ese sentido. Y la invitación a esos sectores radicales que no se sienten cómodos al lado de Bullrich y en Juntos por el Cambio debería ser algo más que una estrategia de campaña. Podría ser un puente para lograr coincidencias históricas que terminen con la inflación, consoliden una moneda nacional, terminen con la dictadura del FMI y demuestren que la democracia permite comer, educar y tener salud. 

Revista Acción, 8 de Octubre de 2023