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«Si Lula hubiera sido candidato, no estaríamos hablando de Bolsonaro»

«Si Lula hubiera sido candidato, no estaríamos hablando de Bolsonaro»

Tiempo Argentino –¿Cómo se llegó a este escenario en Brasil?

Ariel Basteiro: –Yo creo que hay un nivel de cansancio de la sociedad brasileña en los últimos dos años del gobierno del PT y además se debe analizar que todas las sociedades son fácilmente manipulables a partir de los medios de comunicación. Hubo una tarea muy planificada para imponer otro candidato que no fuera el PT. Llegaron hasta a encarcelar e ilegalizar a Lula. Pudo haber errores en los sectores más progresistas de Brasil pero hay una responsabilidad también de la sociedad. No se entiende ese giro a la derecha cuando hace dos años votaban una propuesta de izquierda y resulta incomprensible que aquellos que votaron con la propuesta de Lula de garantizar cuatro comidas por día para todos los brasileños hoy se trastoque en que hay que meter bala a los pobres. Ese clic no es analizable desde el punto de vista político sino sociológico o psicológico.

Ricardo Romero: –Yo creo que hay que analizar lo que pasó con Petrobras. El descubrimiento del Presal, los recursos petroleros del fondo del mar, convierten a Brasil en un país petrolero, no con petróleo. Ese es el punto neurálgico de acumulación de capital en ese país y creo que el establishment no quiere permitir que esos recursos los apropie el Estado y el esquema de distribución social sino en forma privada y en forma de negocios. Es esos términos están haciendo cualquier cosa para sostener el poder político y el gobierno. Entre eso figura anular a Lula y todas sus políticas incluso de transparencia. Por el Lava Jato fue posible a partir de una ley de ese gobierno que destraba el sistema de corrupción en esa empresa. Lo que al establishment le sale mal es construir un candidato más o menos propio, porque Bolsonaro no es lo que ellos querían. Más allá de que la verborragia de Bolsonaro la van a poder controlar.

Monique Lemos: –Estuve en la primera vuelta en Brasil y lo que más escuché fue «nosotros queremos cualquier cosa, menos el PT». La sociedad está enojada. Desde el golpe a Dilma hasta ahora se construyó un monstruo que es la corrupción y la concentran toda en el Partido de los Trabajadores, aunque en el Lava Jato están casi todos los partidos involucrados. Además vi algo, incluso en mi familia, que la gente se identifica con las cosas que Bolsonaro dice. Mucha gente tiene prejuicios, discrimina, es racista y había una represión a esos sentimientos en un país como el nuestro donde hay 80% de afrodescendientes. Ahora todo eso se liberó, muchísima gente piensa igual que Bolsonaro, sus votantes son fanáticos. No quieren a la comunidad LGBT, no quieren saber nada con los afrodescendientes. Yo los escuché y hablan con emoción cuando escuchan «tenemos que meterle balas a todos». Se identifican ante la aparición de una propuesta extremadamente diferente a una que ellos odian entonces «nace una estrella». Oscura pero estrella al fin. Además él no usa de los medios televisivos, tiene 1500 grupos de WhatsApp y se maneja desde allí, con memes e informaciones, cero contenido. Es una imagen fuerte, una frase de impacto y listo. Además hace campaña en las iglesias evangelistas. Un domingo en San Pablo en una iglesia evangelista hay como cinco o seis mil personas y lo que el pastor dice ahí es ley. Otra cuestión es la de la seguridad. Brasil es uno de los países más violentos de América Latina y esa propuesta de «vamos a dejar tranquilas a las madres brasileñas que sus hijos van a volver de la escuela seguros» cala hondo, a pesar de que es una mentira. Por otro lado, hay una propuesta de impuesto a las ganancias a la gente pobre que es una locura.

Alcira Argumedo: –Yo creo que es producto del espíritu de la época. Estamos en tiempos muy oscuros y la crisis internacional después de 30 años de globalización neoliberal pegó incluso en los países centrales. Entonces, hay una crisis muy similar a la del ’30, donde aparecieron Hitler, Mussolini, Franco, las dictaduras y los gobiernos de derecha acá. Porque este fenómeno está creciendo en Europa de una manera muy preocupante. Tenés en Hungría, Polonia, Austria, Italia, gobiernos claramente fascistoides. Lo específico de Brasil, que de alguna manera tiene que ver con Argentina, es que gobiernos como los de Lula, Néstor Kirchner y Cristina se movieron mucho sobre el auge del precio de las commodities. Cuando a partir de 2012 estos vientos de cola  empezaron a caer hay que ver cómo eso impactó. El petróleo cayó de 120 dólares a 34, y más allá de las distancias entre Chávez y Maduro, son condiciones muy diferentes. A ello se une el incremento de la violencia. Los estudios criminológicos señalan que la población en condiciones de pobreza que se vuelcan al delito es el 1 por ciento. En condiciones muy críticas puede llegar al 1,5 o 2 por ciento. Lo cual habla muy bien por el 98 o 99% de estos sectores populares que buscan otro camino. Pero un 2% en Argentina,  con 15 millones de pobres, te da 300 mil personas volcadas al delito. Después, hay una política cultural de largo plazo de EE UU elaborada por los tanques de pensamiento ya en la época de Reagan, que  dice que EE UU no va a tener la hegemonía cultural de América Latina hasta que no logre desarticular los lazos de la religiosidad popular que van desde el umbanda hasta la Teología de la Liberación, y cuya característica es ser fuertemente comunitarista, con valores de cooperación y solidaridad. La estrategia era tratar de promover una religiosidad individualista como la de EE UU. Ojo que estas iglesias evangélicas no tienen nada que ver con las iglesias protestantes. El tema es que trabajan sobre la base de la salvación individual. Esto se vincula con eso que vos decías sobre la manipulación de conciencia. Una de ellas es lo que la neurociencia llama «conciencia reptil», que es la más inconsciente que tenemos: lo que se hace sin pensar. Es ahí donde juegan, con mensajes cortos. Esto se suma a lo que hizo el Papa Juan Pablo II, que en su anticomunismo furioso desarticuló las comunidades de base, desplazó a los sectores más avanzados de la Iglesia de América Latina que fueron los obispos brasileños y habilitaron esta problemática cultural. Porque están en los medios de comunicación, en las entrañas de los barrios más humildes y han desarrollado una política de cooptación que ahora tienen 40 millones de fieles en condiciones de votar. A todo esto se le suman niveles de violencia mucho mayores en ese país y eso explica la idea de la mano dura con el agregado de que la dictadura militar en Brasil fue muy distinta. Ellos, en la segunda etapa no intervinieron universidades. Todo esto más allá de los errores y el cansancio que puede haber existido.

RR: –Yo sumo dos cositas. Una es que a pesar de los pesares sobre los partidos políticos el único que sobrevive con una bancada importante, 52 diputados, el 10%, es el PT. Los otros partidos del establishment se desplomaron y surge esta banda rearticulada de Bolsonaro. O sea que hay una rearticulación de los partidos políticos que habrá que ver cómo quedan. Por otro lado, hay 80 y pico de diputados de la bancada evangelista pero los que van a jugar fuerte son los 74 diputados que vienen del Ejército. Y el Ejército jugó un papel importante en la logística de WhatsApp. No llegaba cualquier mensajito. A mí me sugerían votar a Ciro (Gomes) diciendo que Haddad no ganaba. No me iban a sugerir que votara a Bolsonaro. Esta logística de servicio de inteligencia la proveyó el Ejército.

AB: –Me genera inquietud pensar que si Lula hubiera sido candidato no estaríamos hablando de Bolsonaro y estaríamos diciendo que el pueblo brasileño reconfirmó su visión de izquierda y progresista. Por eso pienso que las estructuras políticas tienen muy poco que ver en Brasil de hoy.  Que el votante es más proclive a ir detrás de grandes líderes que detrás de algo más ideológico.

TA: –A propósito de eso queríamos preguntarles cuánto creen que incide la campaña judicial mediática, la llamada lawfare.

AB: –Creo que fue fundamental en el hecho de sacar a Lula de la cancha, sabiendo que era el que tenía el mayor nivel de apoyo en todos los sectores. El juez Moro y acá Bonadio son proyectos armados en laboratorios de los grandes centros de inteligencia norteamericanos. Moro fue a prepararse, le bajaron línea de cómo hacer el proceso. De hecho Bolsonaro lo propone para la Corte de Justicia. Ese es un elemento que también se esta viendo en Argentina, en Ecuador y se verá en todos los lugares donde haya líderes molestos para el poder.

ML: –Es un plan que viene desde hace por lo menos tres años. Porque tenés que articular el Congreso, el Senado, sacar a Dilma, articular el Lava Jato para que en tiempo récord se consume el proceso de Lula  y sea preso justo antes de anotarse en la lista de candidatos. Eso se ve, está muy bien armado, quién va preso, quién no va. El plan fue sacar a Dilma y a Lula, si no Bolsonaro no llegaba.

RR: –A mí me tocó estar en San Pablo el día que Dilma ganó la reelección y la gente del PT ya decía que el PMDB (el partido de Michel Temer) estaba preparando un golpe. El mismo día.

AA: –Yo creo que eso se enmarca además con la situación de EE UU a nivel internacional, porque creo que está perdiendo aceleradamente la disputa hegemónica con el bloque chino-ruso. Ha perdido su hegemonía en los países menores de Asia, en África con la Ruta de la Seda, que propone inversiones cuantiosas en autopistas e infraestructura. Yo veo un repliegue muy similar a la época de los ’70 después de perder la guerra de Vietnam, que llevó a la ola sincrónica de golpes militares en América Latina. Acá hay una nueva estrategia de golpes blandos con otros instrumentos, esta cosa de la ingeniería social, la utilización de los principios de la propaganda de Goebbels, como el de la contraposición, que es achacar al enemigo los propios defectos. Por ejemplo, la lucha contra la corrupción, que en Argentina pretende encarar justo Mauricio Macri.

TA: –Una de las declaraciones de Bolsonaro era que no descartaba una intervención militar en Venezuela. ¿Ven alguna posibilidad de que América del Sur termine sumida en una tragedia como esos países de Medio Oriente?

AA: –En los hechos se ha militarizado América Latina. Por un lado está la cuestión del calentamiento global y la escasez de agua potable y por el otro un arco de bases militares estadounidenses rodeando la Amazonia y acaban de poner una en la Triple Frontera, por el acuífero Guaraní; otra en Tierra del Fuego, que es para el control de los glaciares y la Antártida; y otra en Neuquén, para control de los yacimientos de petróleo. Hay un esquema de bases importante. El gran problema que tienen con Venezuela es el apoyo de las Fuerzas Armadas al gobierno de Maduro.

AB: –Yo creo que Bolsonaro se va a posicionar con EE UU y si le piden que vaya va a decir que sí, aunque va a acompañar. De todos modos, hace un par de días me quedé tranquilo de una manera muy particular. En un reportaje con (Andrés) Oppenheimer, el presidente chileno Sebastián Piñera, le contaba abiertamente la conversación que venía de tener con Trump en la que el mandatario de EE UU comentaba que cuando habían invadido Panamá había un ejército muy chico del otro lado, pero que en Venezuela hay 300 mil militares armados y otros 300 mil de reserva. Nadie sabe en qué puede terminar una invasión a Venezuela. Me llamó la atención que lo dijera abiertamente.

RR: –Acciones internacionales puede haber, pero hay cierto nacionalismo en el Ejército que me produce cierta reserva, porque mantienen cierta visión desarrollista. Tienen ciertos esquemas de autonomía sobre una visión más internacionalista. Porque todas las bases que hay en la región están rodeando a Brasil pero no están allí. Un detalle en esta cuestión geopolítica.

AA: –(Henry) Kissinger tenía el concepto de «satélite privilegiado». La India en Asia, Nigeria en África y Brasil en el sur. En ese contexto Argentina debía desindustrializarse, por un lado por una cuestión de eficiencia empresarial, y por el otro para quebrar la resistencia de los trabajadores. Esto se inicia con la dictadura, se consolida con el menemismo y Cavallo, y ahora vuelven.

ML: –Yo creo que hay que mencionar al candidato a la vicepresidencia de Bolsonaro, que es (Hamilton) Mourão, un general del Ejército, yo tengo más miedo de él como militar con su discurso, que de Bolsonaro. No le creo nada a Bolsonaro, es una máquina de hablar pavadas, se olvida de lo que dijo la semana pasada y si no se lo señalan dice otra cosa, es un títere. Está porque su imagen convence y va. Pero yo tengo más miedo de Mourão. Y entre ellos mismos tienen conflictos en sus ideas autoritarias y militares, entonces si esos dos llegan al Palacio y entre ellos no logran tener una mínima sensatez yo creo que pueden intervenir Venezuela, Uruguay, apoyar proyectos de intervención.

AB: –Mourão es general, rango mayor a Bolsonaro, hay que ver si no le respeta el grado.

ML: –Claro, Bolsonaro era capitán. Mourão fue expulsado del Ejército y desde ahí hace 28 años es diputado y consiguió en ese tiempo insertar sólo dos proyectos insignificantes. Uno de ellos es de congelar por 20 años toda la inversión en educación y salud en Brasil.

AA: –Al mismo tiempo se corría la idea de que si llegara a ganar Haddad ellos planeaban hacer un golpe militar.

ML: –Y sí, es que van a estar estas dos posiciones.

TA: –Brasil siempre se caracterizó porque las cúpulas, las elites fueron capaces de negociar, ¿de qué manera ese establishment podría frenar los impulsos más irracionales de Bolsonaro y Mourão?

ML: –Yo creo que si se juntan con la gente de Ciro Gomes, que es más de centro, de Marina Silva, que tiene su importancia y ahora finalmente salió de la neutralidad y también con PSOL que es el partido de (Guilherme) Boulos, en un diálogo sin diferencias y de un proyecto en común, podríamos llegar a frenar algo, al menos algunas propuestas más serias, como por ejemplo poner una tasa al impuesto a las ganancias a quien gana dos sueldos mínimos, que es una locura.

AA: –¿Cómo está jugando Fernando Henrique?

ML: –Al principio estaba neutral, después se sumó al «Él no», y eso supuestamente era que iba a apoyar a Haddad, pero ahora dice que no apoya a ninguno de los dos. Pero también es interesante ver cómo el PSDB y el MDB fracasaron, perdieron fuerza. La disputa tradicional entre el PT, PSDB y el MDB no existe más, hay una nueva disputa. Y la gente ahora está empezando a entender. Yo escuchaba en Brasil a la gente preguntar qué es fascismo, qué es socialismo, qué son esos ismos. Ahora la gente se despertó a la política de una manera increíble, por un lado negativa, porque apoyan a un candidato innombrable, y por el otro es como despertar una conciencia política que no había en las bases.

RR: –Hasta hace poco se decía que si llegás al gobierno en Brasil tenés que armar el poder a partir de una coalición, y además, que no gobernás sin el PMDB, ahora llamado MDB. El tema es justamente que el MDB hoy se desestructuró.

TA: –Más que nada la pregunta refería a esa idea que hay en EE UU del Estado Profundo o la influencia del establishment empresarial, que muchos de ellos están en el Lava Jato también.

RR: –Ahí apunto, cuando (Fernando) Collor de Melo intentó hacer un esquema por encima de lo que quería establishment, le hicieron el impeachment. Cuando Dilma estaba gobernando por encima del establishment, por izquierda, vino el impeachment. Entiendo que acá se reconfigura el Parlamento. Bolsonaro tiene un esquema cruzado no de partidos políticos sino de bloque…

TA: –Dice que 350 diputados son suyos.

RR: –Sí pero concentrados en una articulación de militares y la Iglesia Universal, que darían cierta posibilidad de gobernabilidad de coalición. Ahora, cuánto le van a limitar algo que salga más allá de la lógica de lo que quiere el establishment, es una discusión. Sí obviamente lo van a condicionar desde el Parlamento, porque es la caja de resonancia de la política brasileña, ni siquiera la dictadura militar lo pudo cerrar, tiene mucho peso.

AB: –Y una muestra de eso es que Lula quizá fue el único que, por su condición de sindicalista, pudo entender que en una mesa de negociación se pueden conseguir acuerdos, fue el único que le dio gobernabilidad por tejer esas relaciones de todos con todos y era Lula el único que lo pudo hacer y que lo podría haber hecho a futuro. Con Bolsonaro posiblemente explote todo en poco tiempo.

AA: –¿Creen que Bolsonaro podrá hacer una política más similar a Menem?, porque tengo la sensación de que en el marco de este repliegue de Estados Unidos y su reindustralización, no sé si no quiere consolidarse como el proveedor industrial de todo el continente. Entonces sería como eliminar el «satélite privilegiado», incluso eliminar el potencial industrial de Brasil de manera tal de hacer una nueva estructura neoloconial de producción industrial.

RR: –Es una buena diferencia con Collor de Melo, que tenía una burguesía industrial paulista en auge, que es la que lo desplaza, junto con una oligarquía terrateniente nordestina en decadencia. Con el PT esa oligarquía dejó de estar en decadencia, son los agrobusiness, y en términos económicos pasa a ser una clase importante en los procesos de negociación y que puede ser una tensión hacia qué modelo de Brasil se está orientando: al modelo industrialista o a un esquema de inserción internacional en la lógica de proveer productos agrícolas.

ML: –Las propuestas económicas del plan de gobierno de Bolsonaro son de Paulo Guedes, quien será el supuesto ministro de Economía, un Chicago Boy, un tipo con formación en EE UU, que va a la privatización a full. Tiene como 30 a 35 propuestas de privatización inmediatas.

TA: –Uno diría que ese Brasil desarrollista generó un Lula y ellos no van a querer a otro Lula nunca más. Y para eso lo mejor es no tener industria.

AA: –Paradójicamente los dos países que se han vuelto más proteccionistas y críticos son EE UU y Gran Bretaña, que fueron los reyes del neoliberalismo, con (Margaret) Thatcher y Reagan. Yo no sé hasta dónde EE UU quiere ser el polo industrial y tener a América Latina como retaguardia estratégica.

TA: –¿Un triunfo de Bolsonaro revitaliza a Macri? ¿Cuánto influye en la política argentina?

AB: –En la previa decíamos que un eventual triunfo del PT abría la posibilidad de que los sectores populares en la Argentina volvieran a rearmarse para ganar la elección en el 2019. Una derrota del PT no es la mejor noticia para nosotros ni para la región.

AA: –No sé porque es un poco grosero. Juntarse a Bolsonaro con las barbaridades que dice, para un tipo que es igualmente facho pero más hipócrita… ¿te imaginás que diga las cosas que dice Bolsonaro? Las chicas del 8M lo cuelgan. No lo puede decir.

AB: –De todos modos la Cancillería argentina en la primera vuelta ya felicitó al ganador.

TA: –¿Hay posibilidad de que el PT revierta este panorama o ya se considera imposible?

AB: –Yo creo que es muy difícil, las encuestas más optimistas están dando 57 a favor de Bolsonaro. Había alguna alegría porque mejoró 4 o 5 puntos, pero hay que levantar 14 puntos.

RR: –El mejor escenario era 55 a 45 (a favor de Bolsonaro). Hoy está en 14.

AB: –Yo creo que no hay tiempo material para poder revertir esto. Sobre todo en una sociedad no politizada, que recién ahora se empieza a interesar.

RR: –Ojo, el PT retuvo el 30% histórico, es un partido con una banca de 50 legisladores, va a transitar un recomienzo. Además tener un líder muy fuerte y centralizar todo en Lula limitaba al PT, la crisis política tiene que ver con esa lógica de coaliciones que tuvo el lulismo, muy centrista en el armado con el MDB, que es el que llevó a la corrupción y es el que se termina llevando puesto al PT y a Dilma.

AA: –Hay que ver si esto es viable históricamente, puede durar cuatro o cinco años de tiempos oscuros, pero no tiene viabilidad histórica por la restricción de derechos. Da la sensación de que es inviable. Fijate que la salida de la crisis del ’30 tuvo dos vertientes: una el New Deal de Roosevelt, acompañado por empresarios que no eran precisamente buenas personas, como Henry Ford, pero eran inteligentes y vieron que había que redistribuir la riqueza a gran escala. La otra salida fue la de Hitler. Yo no sé cómo estamos entre estos dos niveles. Hay que ver si la situación de EE UU es de un imperio consolidado o está viviendo lo que (Arnold) Toynbee llamaba «el espejismo de la inmortalidad», y es que los grandes imperios y los poderes mundiales acostumbrados a ejercer el poderío durante un cierto tiempo no pueden percibir que se están desarticulando sus bases de sustentación. Mi sensación es que esto no tiene viabilidad histórica y que hay un imperio en decadencia.

AB: –Hoy al PT lo agarró mal parado todo este momento. Yo estuve hace un mes en San Pablo en el encuentro de la CUT y me sorprendió la falta de militancia, de movilización, el desapego a la participación de la gente, quizás ibas hace 20 años y veías al PT moviendo cuadras y cuadras de gente, la CUT necesitaba una cancha de fútbol para hacer una asamblea. Hoy está todo muy adormecido. Esto va a jugar contra la posibilidad de levantar esos 10, 12 puntos y no solamente eso, sino el después, porque Lula seguramente va a seguir preso siete u ocho años, hagámonos a la idea de que probablemente pueda morir en la cárcel. Y en el tema de quién rearma el PT tampoco hay capacidad de alguien que pueda convertirse en continuador. El problema de los procesos latinoamericanos es la falta de delegación de los líderes hacia otros.

ML: –Sí, es muy difícil que Haddad gane, pero hace pocas semanas arrancó una campaña que se llama «vira (cambia) voto», cada votante del PT tiene que conseguir cinco votos, y eso está increíble, en menos de tres semanas tenemos 3 millones de seguidores de la página de Instagram.

AA: –Puede ser que de pronto ocurra, porque en las encuestas bajó tres o cuatro puntos.

AB: –Qué linda sorpresa sería.

ML: –Las encuestas vienen siendo muy sospechosas. En primera vuelta daban a Dilma primera en el Senado, quedó cuarta. Esperaban que el puntaje de Ciro Gómes fuera altísimo y subió apenas un punto. Yo tengo esperanza y además creo mucho en Haddad y en su equipo, en Manuela (D’Avila). Está muy preparado, tiene una maestría en Filosofía, un doctorado en Economía, fue uno de los mejores intendentes de San Pablo.

RR: –Es que Bolsonaro tampoco es exactamente lo que quiere el establishment y a Haddad lo verían con más capacidad de negociación, en el buen sentido, de acuerdo y coalición, que a Bolsonaro, que puede ser impredecible.

AA: –Si hubiese tres semanas más, sería distinto el panorama, podría darse.

AB: –Si la elección hubiese sido en un mes más, creo que se llegaba.

RR: –Algunos creen que fue un error demorar tanto el retiro del nombre de Lula.

TA: –Pero apostaban a que Lula pudiera encabezar…

RR: –Apostaban y también estaba la discusión sobre quién era el relevo.

ML: –Había mucha discusión dentro del PT.

Tiempo Argentino, 28 de Octubre de 2018

La justicia brasileña está enfrentada por la palabra de Lula

La justicia brasileña está enfrentada por la palabra de Lula

Cuando faltan apenas cinco días para las elecciones presidenciales brasileñas, el clima se pone cada vez más denso y todo indica que la polarización entre Fernando Haddad y Jair Bolsonaro, el que reemplaza al proscripto Lula de Silva y el ex capitán que reivindica la tortura, irán a la segunda vuelta. Es así que el juez que condenó y ordenó detener al fundador del Partido de los Trabajadores, Sergio Moro, liberó la delación premiada de un ex ministro de Lula y Dilma Rousseff que había sido desechada por el Ministerio Público porque era mucho palabrerió pero no aportaba pruebas. Paralelamente, en el Tribunal Supremo Federal (TSF)los togados también están enfrentados por el líder metalúrgico detenido en Curitiba desde el 7 de abril pasado. Un supremo, Ricardo Lewandoswski, había autorizado un reportaje de Folha de San Paulo a Lula, otro, a la sazón presidente de la Corte, José Antonio Dias Toffoli, impidió su publicación. Ahora Lewandoswski dobló la apuesta y permitió otra entrevista, con el diario español El País y la Rede MInas de Televisión. Habrá que ver si esta vez la palabra del dos veces mandatario llega a la audiencia.

La fuerte controversia que despierta la detención y proscripción de Lula coloca al sistema judicial brasileño en el pozo más hondo desde la dictadura militar (1964-1985) al decir de analistas de todas las pelambres. Ocurrió el afiebrado domingo 8 de julio cuando el juez Rogerio Favreto, del Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF-4) con sede en Porto Alegre, aceptó el pedido de habeas corpus presentado por la defensa de Lula y ordenó liberarlo.

La medida fue desoída por la Policía federal, que mantiene a Lula en cautiverio en su cuartel de Curitiba. Luego de un embrollo  de características de comedia, otro juez bloqueó la liberación y desde el TSF se terminó de legitimar la permanencia entre rejas del hombre que lideraba ampliamente las encuestas para volver al Palacio del Planalto.

También hubo un pequeño enfrentamiento cuando el Comité de Derechos Humanos de la ONU pidió a la justicia brasileña que se autorizara la candidatura de Lula al entender que no pesa sobre él una condena firme y que se deben garantizar sus derechos civiles.

El Tribunal Electoral no hizo lugar a ese reclamo y bloqueó la posibilidad de presentarse al comicio de este domingo. Fue entonces que se oficializó la fórmula de Haddad, del PT, ex alcalde de San Pablo que había sido ministro de Lula y de Dilma Rousseff, junto con Manuela D´Avila, del Partido Comunista do Brasil, para vicepresidenta.

La semana pasada, el diario Folha de Sao Paulo había pedido autorización para entrevistar a Lula. Lewandowski dio permiso y la nota se hizo. Pero Dias Toffoli, que reemplazó en la presidencia del máximo tribunal a Carmen Lucia el 13 de setiembre pasado, impidió que la entrevista fuera difundida. Una medida avalada por el vicepresidente del tribunal, Luiz Fux, a todas luces violatoria de cualquier Constitución del mundo occidental y cristiano, ya que es un caso evidente de censura previa, como refunfuñaron juristas de todas layas.

Este lunes, otra vez Lewandowski, aceptó el pedido del periodista Florestan Fernandes de reportear a Lula en su celda, para la versión en portugués de El País y la RMT. No solo eso, Lewandowski -quien fue nominado para el cargo por Lula, al igual que la mayoría de miembros de la Corte- fue muy duro contra la censura ordenada por sus colegas para el caso Folha. Apunta que son decisiones ilegales y agrega que fueron tomadas por cuestiones «subalternas» y nofundamentaciones leguleyas.

El caso es que Dias Toffoli planteó en su dictamen que la entrevista podría emitirse solio después de la segunda vuelta, argumentando que ahora puede incidir en el resultado de este domingo.Sin embargo, distinto fue el camino seguido por Moro, que ya había condenado a Lula sin evidencias de delito cometido en la supuesta compra de un triplex en Guarujá que nunca se pudo probar. Solo apeló entonces a la convicción de que el ex presidente era corrupto.

Este lunes, Moro liberó a la prensa la declaración de Antonio Palocci como arrepentido realizada en abril pasado (ver aca). El que fuera ministro de Hacienda de Lula y jefe de Gabinete de Dilma fue apresado en 2016 en el marco de la Operación Lava Jato y condenado a 12 años de cárcel.

Se incorporó al sistema de delación premiada para morigerar su sentencia y declaró que Lula había ordenado utilizar fondos irregulares para la campaña electoral de Dilma en 2010. A una semana del comicio, este dato también puede ser parte de una campaña electoral, pero tal consideración no parece mover el amperímetro de la Corte.

Para colmo, la declaración de Palocci, no fue avalada por la fiscalía, que no encontró pruebas de que las palabras del hombre, que fue uno de los fundadores del PT, tuvieran respaldo probatorio.

A todo esto, ante un  escenario de final entre Bolsonaro y Haddad, gran parte del establishment prefiere al representante del PT, ya que Bolsonaro representa mucho del pasado oscuro de Brasil durante al dictadura y sería un baldón para la democracia de ese país.

Sin embargo OGlobo, que fue crucial para el golpe de 1964 tanto como para el de 2016 contra Dilma, ya dio señales de que dará respaldo al candidato xenófobo, machista y defensor de la tortura, entre otras razones, porque garantiza medidas neoliberales para su gestión. Pero sobre todo porque ante la caída de los candidatos del centro golpista (PSDB y PMDB) es el único que podría impedir «la amenaza del comunismo» que encarna el PT aliado con el PCdoB.

Tiempo Argentino, 2 de Octubre de 2018

Haddad y D´Ávila, la fórmula del PT para volver al poder con Lula proscripto

Haddad y D´Ávila, la fórmula del PT para volver al poder con Lula proscripto

Con un acto en las puertas del edificio donde Lula Da Silva cumple prisión, en Curitiba, el Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) abre su campaña presidencial con su mueva fórmula: Fernando Haddad-Manuela D´Ávila. Así, al filo de la fecha estipulada en la convocatoria electoral y cumpliendo puntillosamente con las leyes, la agrupación creada por el líder metalúrgico reemplazó el dúo original en vista de la decisión del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que prohibió la candidatura de Lula, quien marcha primero en todas las encuestas.

Así, un académico y docente en Ciencias Políticas que formó parte del Gabinete de Lula como Ministro de Educación y una periodista y militante del partido Comunista do Brasil (PCdoB) serán el estandarte del PT para regresar al gobierno, del que fue desplazado por un golpe institucional contra Dilma Rousseff en agosto de 2016.

Luego del ataque a cuchillada al candidato de la ultraderecha, Jair Bolsonaro, y de la arremetida del jefe del Ejército, el general Eduardo Vilas Boas contra la designación de Lula, la incógnita es cómo se desarrollará de aquí en más un comicio que viene bastante torcido por la violencia verbal y la inocultable maniobra para sacar de la cancha al dos veces presidente en un intento por enterrar bajo siete lápidas la posibilidad de retorno de un gobierno popular.

Fernando Haddad, descendiente de una familia libanesa afincada en San Pablo, se graduó en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad paulista. En 2005 pasó a integrar el equipo más cercano a Lula en la cartera de Educación. Desde allí promovió planes de inserción e integración en el sistema con el llamado Plan ProUni (Universidad para Todos), que abrió la posibilidad de estudiar en universidades públicas a más de un millón de jóvenes.

Entre sus aspiraciones estaba la de lograr que para 2011 el 30% de los jóvenes brasileños asistieran a la Universidad. Como aspiración, miraba los datos de Argentina,con el 32% en esa fecha, y de Canadá, con 62%. Las políticas neoliberales de Michel Temer vienen limando esas conquistas a base de neutralizar o eliminar presupuestos.Y no solo en Educación.

Haddad también fue alcalde de San Pablo, en un histórico triunfo de la mano de Lula. No era un personaje conocido públicamente y el ex mandatario lo llevó literalmente de la mano para que sus seguidores lo votaran como si fuese él mismo. Esta vez, y ante un desafío mayor, el conocimiento popular de Haddad sigue siendo un problema. Agravado porque Lula ya no puede estar a su lado y para completar el escenario. El poder judicial brasileño, que buscó todas las variantes para condenar al ex presidente, tampoco acepta que en la publicidad del PT ni aparezca su imagen.

Así y todo un último sondeo de Data Folha, habitual fuente de consulta sobre estos temas en Brasil y normalmente aceptado como certero, daba a a Haddad creciendo y a Bolsonaro como primero con 24% de los votos, casi sin variantes a pesar de que normalmente un ataque como el que sufrió sirve como elemento publicitario.

Cuando las encuestas tomaban en cuenta a Lula -algo que el TSE también prohibió expresamente el último fin de semana- el ex militar era el segundo, lejos, del líder obrero, que se mantenía cercano a los 40 puntos.

Muchos todavía no estaban enterados de que Haddad había asido designado candidato a presidente, y sin haber participado en los dos debates presidenciales previos, aún así mostró un 9 % de apoyo. Optimistas, para el PT es un segundo lugar, ya que unieron en un mismo pelotón a los que están dentro del margen de error de una encuesta: Ciro Gomes, con 13%, Marina Silva, con 11%, y Geraldo Alckmin, con 10%.

El detalle de ese análisis es más alentador. Según Datafolha, el 33% de los consultados afirmaron que votarán a quien indique Lula y otro 16% dijeron que «podrían votar» al preferido del ex mandatario. Esto suma 49%, al borde de ganar en primera vuelta. Lo que sería una hazaña inédita ya que ni el propio Lula logró ganar sin pasar por el balotaje.

Al desconocimiento popular de Haddad entre la gran mayoría de la población brasileña se suma que su candidata a vice, Manuela D´Ávila, proviene del PCdoB, en una campaña donde el componente anticomunista de Bolsonaro se le añade que gran parte de la campaña para destituir al PT se basó en que las medidas que había tomado desde 2003 y especialmente con Dilma en el poder -una ex guerrillera, para más datos- el país avanzaba hacia el marxismo o algo así.

La alianza del PT con el PCdoB significa un giro a la izquierda del laborismo brasileño y la ruptura de esa coalición con el PMDB que lo llevó al Planalto en 2003 pero que al fin y al acabo lo terminó traicionando, con el vice Temer tumbando a la presidente y además, «derrocando» todas las iniciativas progresistas de la gestión.

D´Ávila es una joven dirigente gaúcha que a los 37 años que hace 12 que fue elegida diputada federal por Porto Alegre. En esa ciudad nació y allí se graduó en periodismo en la Pontificia Universidad Católica, aunque luego cursó Ciencias Sociales en la Universidad Federal de Río Grande do Sul.

Carismática estuvo en el escenario paulista donde Lula de despidió de su gente ante de someterse a la detención dictada por el juez Sergio Moro. La presentó como al nueva dirigencia junto con Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que finalmente no forma parte de este frente aunque es el único que defiende la necesidad de que Lula también pueda participar en la elección ya que la condena en su contra no está firme y la acusación, también para él, es amañada. Y que además, reivindica sus políticas.

Tiempo Argentino, 11 de Septiembre de 2018

Quieren detener la primavera

Quieren detener la primavera

Lula estaba condenado de antemano. Lo sabía desde que fue llamado a declarar por primera vez ante el juez Sergio Moro por el caso del triplex que le atribuye en Guarujá. Lo sabía desde que Dilma Rousseff fue destituida por una cohorte de diputados y senadores que invocaron a Dios y la Biblia más que a razones jurídicas o criminales.

Más aun, lo supo desde que se difundió la grabación ilegal de una conversación con la todavía presidenta que terminó por impedir que asumiera como jefe de Gabinete, en marzo de 2016. La historia hubiese sido otra, ya que su liderazgo habría sido un muro de contención para el golpe del que este viernes, como perversa celebración, se cumplían dos años.

Tampoco puede decirse que no hubiera sospechado que su proyecto político –por el que luchó desde que se postuló para delegado gremial en la industria metalúrgica paulista hace exactamente 50 años– estaba jaqueado cuando el analista Edward Snowden reveló, en 2013, que la agencia estadounidense NSA había interceptado los mails de Dilma y vigilabaa la estatal Petrobras.

El periodista brasileño Mauro Lopes recordaba que el 24 de agosto de 1954 se suicidó Getulio Vargas, arquitecto del Brasil moderno. «La campaña subterránea de los grupos internacionales se alió con grupos nacionales revolucionarios contra el régimen de garantía del trabajo. La ley de trabajos extraordinarios fue interrumpida en el Congreso. Contra la Justicia de la revisión del salario mínimo se desencadenaron los odios. Quise crear la libertad nacional en la potencialización de nuestras riquezas a través de Petrobras, mal comienza esta a funcionar cuando la onda de agitación crece. La Electrobras fue obstaculizada hasta el desespero. No quieren que el pueblo sea independiente», escribió Vargas en una carta de despedida que conmueve por lo actual.

Lula no se rindió, da pelea desde su celda, sin condena firme y con la certeza de que no hay pruebas en su contra más que la «convicción» del fiscal Deltan Dallganol, que como creyente no necesita más evidencia que actos de fe como los de quienes desplazaron a Dilma sin que hubiera cometido ningún delito.

Las pruebas judiciales son un resabio de la Revolución Francesa que intentan enterrar jueces de toda la América de hoy. Lo atestiguan presos  que se pudren en Guantánamo sin juicio ni condena hasta millones que corren suerte similar en cada cárcel del continente.

Lula es mal ejemplo. Un pobre de escasa instrucción que llega a presidente de una potencia en crecimiento y se planta de igual a igual frente a los dueños del mundo debe ser castigado. No tanto por él, que ya tiene 72 años, sino por cualquier otro que aliente un sueño semejante.

Eso también lo sabe el tornero mecánico pernambucano. Y lo volvió a repetir con esa voz ronca que le dejó el cáncer de laringe, en un video de campaña que los jueces no quieren autorizar.

¨Los poderosos pueden matar una, dos o tres rosas, pero nunca conseguirán detener la llegada de la primavera¨, parafrasea Lula.

Tiempo Argentino, 2 de Septiembre de 2018