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Autorizan a que el dueño venda una propiedad por la que condenaron a Lula

Autorizan a que el dueño venda una propiedad por la que condenaron a Lula

La principal prueba contra Lula en la última condena en su contra, de febrero de este año, fue que aceptó reformas en un inmueble en Atibaia, en las afueras de San Pablo, como soborno por beneficiar contratos de las empresas Odebrecht y OAS. Lula siempre dijo que el inmueble no era suyo y pidió que le trajeran alguna prueba para desmentirlo. Ahora, el hombre que aparece como propietario real, fue autorizado a venderlo, lo que deja a la causa contra el ex presidente brasileño por lo menos en el territorio del absurdo.

Este caso era una mancha más en el historial del ex dirigente metalúrgico, que había sido detenido en abril de 2018 en el marco de una serie de procesos abiertos por el entonces juez Sergio Moro, una suerte de Claudio Bonadío a la brasileña, que ahora ocupa el cargo de Ministro de Justicia de Jair Bolsonaro.

En ese caso, se trataba de una presunta maniobra por la cual empresas constructoras habían hecho reformas en un departamento triplex ubicado en Guarujá que según la acusación había comprado Lula con su esposa, Marisa Leticia, con fondos prevenientes de favores en contratos con Petrobras. La condena fue de 9 años y tres meses de prisión, aumentada luego en un tribunal de alzada a 12 años. Esta fue la justificación para que el Supremo Tribunal de Justicia (STJ) le negara la posibilidad de ser candidato a la presidencia en octubre del año pasado, cuando marchaba primero por lejos en las encuestas. Con la «pequeña ayuda» de Moro, Bolsonaro llego al Palacio del Planalto y lo recompensó con una cartera en su gabinete el 1 de enero.

En febrero pasado, y como derivación también de la llamada Causa Lava Jato, se le sumó la condena de 12 años y 11 meses por las reformas en Atibaia. La acusación dice que las constructoras hicieron reformas en esa casa de campo como una coima por «servicios prestados “durante la gestión presidencial del dos veces mandatario.

Como pruebas «contundentes» se arguyó que Lula iba siempre a esa hacienda a descansar, y que era el dueño oculto. Su defensa fue que efectivamente iba con cierta regularidad a Atibaia, pero porque era invitado por su amigo, el ex alcalde de Campinas, Jacó Bittar.

Según la sentencia, el fundador del Partido de los Trabajadores recibió unos 270 mil dólares para pagar las reformas. «El condenado recibió una ventaja por ocupar el cargo de presidente de la República, de quien se exige un comportamiento ejemplar como el mayor mandatario», dictaminó la jueza Gabriela Hardt en su fallo. Sin dejar nunca bien establecido cómo probó que LuIz Inacio da Silva era el verdadero dueño o, de manera indirecta, que Fernando Bittar, elhijo del ex alcaldede Campinas, era simplemente un testaferro.

Lo interesante en este extraño caso judicial es que en el mismo mes de febrero los abogados de Bittar presentaron un pedido para que le dieran vía libre a la posibilidad de vender esa residencia alegando que tenía otros proyectos más provechosos para ocupar su dinero, que ya no la visita y que el hecho de que Santa Bárbara, como se denomina a la propiedad, esté confiscada por la justicia, implica una pérdida considerable para su peculio.

Finalmente, la semana pasada el Ministerio Pública Fiscal se manifestó favorable al pedido de Bittar, aunque con ciertas salvedades. Primero exigió una valuación judicial del predio para que el dueño lo ponga en venta al valor mínimo indicado por los peritos. Luego, que debe presentar la propuesta del comprador ante los magistrados y finalmente, que el dinero obtenido sea depositado en una cuenta judicial.

Por este mismo proceso, fueron condenados otras 11 personas, entre ellos los directivos de Odebrecht.

Para la jueza, el sitio fue más utilizado por Lula que por el propietario y que el político se benefició de las reformas, presuntamente pagadas por Odebrecht y OAS. Por este mismo proceso, fueron condenados otras 11 personas, entre ellos los directivos de Odebrecht.

La sentencia de Hardt fue recurrida por la defensa de Lula entre otras cuestiones formales, porque es «un copy paste de la sentencia de Moro por el triplex de Guarujá». Además de que tampoco hay pruebas de que Lula sea el propietario. Hardt sustituyó a Moro en 2017 y llamó a declarar a Lula en noviembre pasado.

En su dictamen la jueza dijo que el ex presidente solicitó el dinero para las reformas «que fueron recibidas indebidamente en razón de la función pública por él ejercida, importando poco, por el tipo de delito, que estas se dieran parcialmente después del final del ejercicio de su mandato”.

En abril, y por unanimidad, el STJ redujo la condena a Lula a 8 años y 10 meses de cárcel en el caso del triplex, con lo que podría quedar en un régimen semiabierto, o sea con derecho al trabajo diurno, a finales de septiembre, poco antes de completar un año y medio en la cárcel.

Lula no se mostró conforme con este dictamen, ya que sostiene que es inocente y que una reducción de pena no es una declaración, como espera que alguna vez ocurra, de que no es un delincuente.

Al mismo tiempo, espera ansioso poder salir aunque sea transitoriamente de la celda del edificio de la Policía Federal de Curitiba ya que espera poder casarse entonces con su nueva novia, la socióloga Rosángela da Silva, empleada en Itaipú Binacional. La empresa, que explota la central hidroeléctrica brasileño paraguaya, en el marco de un plan de austeridad, decidió trasladar sus oficinas centrales a Foz do Iguaçu, con lo que ella se alejaría 630 kilómetros de su enamorado.

Estas dos no son las únicas causas contra el líder obrero, que a todo esto no tiene sentencia firme en ninguna. En total fueron siete procesos, de los que aún faltan resoluciones en cinco: uno por obstrucción a la Justicia mediante una presunta maniobra para comprar el silencio de Nestor Cerveró, ex ejecutivo de Petrobras.

Otro caso es el de una denuncia por la supuesta ayuda para que Odebrecht obtuviera créditos del Banco Naciuonal de Desarrollo de Brasil para una obra en Angola. Un expediente similar se bçabrió para investigar su hubo delito en la obtención de contratos con el estado de la consultora Marcondes & Mautoni que derivaron en la compra de 36 cazas suecos Gripen. La constructora también habría comprado el terreno que sirvió como sede de la Instituto Lula de Sao Pablo. Parece calcado el proceso que l e abrieron por haber favorecido a empresas automotrices a cambio, presuntamente, de fondos para el PT.

Tiempo Argentino, 3 de Junio de 2019

Otra vez la presión militar dejó a Lula Da Silva entre rejas

Otra vez la presión militar dejó a Lula Da Silva entre rejas

Otra vez la presión militar dejó a Lula da Silva entre rejas. Fue durante un miércoles agitado en el Supremo Tribunal Federal (STF), y luego de que uno de sus magistrados, Marco Aurelio Mello, dictara una cautelar basado un artículo de la Constitución, según el cual una pena de prisión sólo puede comenzar a ejecutarse una vez que se cumpla todo el proceso de apelaciones.

Esa medida podría haber beneficiado a 169.300 personas encarceladas pero con condenas que están en segunda instancia. Sin embargo el único recluso que preocupaba al aparato mediático judicial era el ex presidente, encarcelado en un proceso judicial sospechado de irregularidades, por un juez, Sergio Moro, que como coronación de su accionar a lo largo del caso Lava Jato, será ministro de Justicia del gobierno que asume el 1 de enero.

La cautelar fue prontamente dejada sin efecto por el presidente del STF (la Corte brasileña) Antonio Dias Tóffoli, quien suspendió el fallo hasta el 10 de abril próximo, cuando se volverá a analizar la situación. Poco antes, la jueza Carolina Lebbos se había negado a acatar la decisión y la Procuradora General, Raquel Dodge, había presentado un rechazo en términos similares.

Es la segunda vez desde que Lula entró en su celda de Curitiba, en abril pasado, que su caso genera rispideces dentro del poder judicial.

En mayo la corte tenia que responder a un pedido de la defensa y mantuvo en vilo al país durante varias horas hasta que por mayoría el caso quedó archivado. En julio un juez había aceptado otro reclamo de la defensa del líder metalúrgico para esperar en libertad el fallo definitivo.

Esa vez lo llamativo fue que el propio Moro, que a la sazón estaba de vacaciones en Portugal, desde la distancia ordenara suspender el fallo de su colega Rogério Favreto, algo inusual ya que es un juez de un estamento superior. En esa ocasión también el presidente del TSF, Dias Toffoli -que llegó a la Corte en 2009 gracias al apoyo del Partido de los Trabajadores (PT) ya que había sido militante y abogado de la Central Única de Trabajadores (CUT)- laudó contra Lula.

Pero antes y ahora fue evidente la presión de los militares para sacar de la cancha a Lula, que marchaba primero en las encuestas para presidente. De allí que fuera inhabilitado y finalmente hasta se le prohibió que diera entrevistas o participara en publicidades partidarias. Por esa razón el ex mandatario dijo hace pocos días que Jair Bolsonaro ganó porque él está proscripto.

Bolsonaro, ex militar, contó siempre con el irrestricto apoyo de sus pares y especialmente hubo uno que marcó el ritmo a la Corte en mayo, en julio y volvió a hacerlo este miércoles. Se trata de Paulo Chagas, un general retirado hace 12 años, que mantiene el respeto de los uniformados y es un teórico de una línea ideológica que ahora encuentra cauce en los centros de la derecha antiglobalista del mundo, desde Donald Trump a la Liga del Norte de Italia, Marine Le Pen en Francia o el gobierno de Viktor Orban en Hungría.

La serie de tuit con que «dictó» sentencia son ilustrativos. En mayo le dijo a los ministros del TSF: «Cuidado con la cólera de las multitudes». Entonces su argumento era que los jueces debían decidir si tomaban «partido por Brasil o por el crimen organizado» y señalaba que lo que estaba en juego era la causa Lava Jato.

Ahora retomó la amenaza. Primero «apretó» al juez Mello reclamando un juicio contra él por su «actitud unilateral contraria a una decisión colegiada», lo que representaría «una demostración de indisciplina intelectual y de escarnio al STF y a la sociedad brasileña».

Luego siguió con la presión en una red social en la que tiene 86200 seguidores.»Un ministro que suelta a un criminal condenado no es ministro, es comparsa y demuestra a Brasil y el mundo que tiene connivencia con el crimen», escribió.

Finalmente aplaudió al presidente el tribunal, en un texto revelador de que sus palabras habían tenido influencia en el Poder Judicial y en el que rescató su concepto de mayo para celebrar que «el pueblo brasileño, en una demostración de lo que sería la Cólera de las Multitudes, mostró a Dias Toffoli el camino del deber y la prudencia».

Chagas -sin relación con el científico que descubrió el tripanosoma cruzi, el protozoo que causa la enfermedad que lleva su nombre- nació en Río de Janeiro hace 69 años y pertenece alarma de Caballería. Ocupó distintos puestos en el arma y fue agregado militar en las embajadas brasileñas de Paris y Londres. Como experto jinete, participó en campeonatos mundiales militares de Equitación en Buenos Aires en 2005 y Porto Alegre en 2006 y el los V Juegos Mundiales de Rio de Janeiro en 2011. Fue candidato a gobernador de Brasilia, pero no llegó a cosechar 200 mil votos.

En su página web dice que «Brasil puede ser un ejemplo para el mundo». Y detalla que hace algunas décadas los países europeos podían ser el espejo donde los brasileños podían mirarse, pero que ahora esa imagen se desdibujó.

«Vemos una Europa contaminada por todas las propuestas del pensamiento globalista, siendo destruida y destituida de todos los valores y ejemplos que hicieron de ella un ideal de cultura occidental».

Y anota como un camino errado, que «la Unión Europea, al revés de la historia y las tradiciones de los pueblos, basada en discutibles ventajas económicas, implementó estratégicamente la apertura de las fronteras internas y externas del continente al multiculturalismo y la ideología de género «. No se priva de enumerar valores según él perdidos en el viejo continente como la competividad, el sentimiento de patria, las costumbres y tradiciones, el orgullo nacional.

Buen jinete el hombre, pero del Apocalipsis.

Tiempo Argentino, 20 de Diciembre de 2018

Manuela D’Avila y Guilherme Boulos reclamaron por «Lula libre»

Manuela D’Avila y Guilherme Boulos reclamaron por «Lula libre»

Compartieron esa despedida de Lula da Silva antes de que el dos veces presidente brasileño se presentara para ser detenido por orden del juez Sergio Moro, en abril pasado. Y el antiguo dirigente metalúrgico los presentó como los continuadores de la lucha política en tiempos en que la política parece haber entrado en un cono de sombra ante los ataques más despiadados de la derecha. Manuela D´Avila, uno de los mayores cuadros del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) fue finalmente candidata a vice por el frente del PT en las últimas elecciones y Guilherme Boulos, integrante del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST), fue aspirante a la presidencia por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) en una alianza tácita de la izquierda en favor de Fernando Haddad para la segunda vuelta. Ambos fueron las estrellas de la noche en la segunda jornada del Foro Mundial del Pensamiento Crítico que se llevó a cabo en Ferro. Un encuentro en el que el ex mandatario brasileño estuvo presente porque el grito de «Lula libre» atronó el miniestadio y porque su situación rondó en el discurso de los jóvenes dirigentes (36 y 37 años respectivamente) en esa hora larga en que fijaron posición sobre este dramático momento que vive Brasil y la región.

De entrada nomás Pablo Gentili, secretario ejecutivo de Clacso, marcó la otra clave de los tiempos. Haddad debía también participar de esa mesa de debate pero no pudo viajar porque horas antes un juez le abrió proceso por un supuesto caso de corrupción cuando fue alcalde de San Pablo, entre 2013 y 2017. Gentili recordó que Jair Bolsonaro, electo presidente, había prometido encarcelar a Haddad ni bien asumiera su cargo. También recordó el cientista social, docente en la Universidad de Río de Janeiro, que Bolsonaro había advertido a los simpatizantes de la izquierda que en su gobierno solo tenían dos opciones, la cárcel o el exilio.

Ese guante fue recogido por Boulos, el primero en hablar ante una multitud mayormente integrada por residente brasileños en Buenos Aires. Razón suficiente para que los dos expositores hablaran en portugués, con traducción simultánea en las pantallas de televisión, a pesar de tener un castellano perfecto.

«Con Bolsonaro ganó la más perversa de la alianzas del neoliberalismo económico», dijo Boulos, para agregar luego de mostrar su apoyo a los médicos cubanos que dejaron Brasil tras otras escandalosas amenazas del futuro mandatario. «Nuestra elección no es entre cárcel y exilio, sino las calles de Brasil para resistir la tiranía», respondió el líder de los Sin Techo brasileños.

«Hay una peligrosa crisis democrática en el mundo -explicó a continuación- hay una democracia secuestrada». Y detalló que «el poder económico se vuelve cada vez más incompatible con las formas democráticas más básicas de decisión y participación popular». Y definió al ultraliberalismo que sostiene políticamente a ese proyecto como un plan que ataca a los pobres y privatiza todo «en alianza con un conservadorismo moral que ataca toda forma de diversidad con el más duro autoritarismo».

Boulos advirtió especialmente sobre una ley que trata en estos momentos el Congreso de su país y que tiende a considerar como terrorismo a cualquier tipo de manifestaciones en reclamo de derechos. «Si quieren eliminar al MTST tiene una forma: construyan siete millones de casas para trabajadores sin techo», dijo, «hagan la reforma agraria y así terminarán con el Movimiento sin Tierra (MST)».

Recordsando a Frei Betto, Boulos también recalcó que es hora de «dejar el pesimismo para momentos mejores», y tomó como ejemplo al padre de Darío Santillán, con el que se entrevistó estos días. «Me dijo que el futuro es nuestro, que no debemos recular. Si él, que perdió un hijo en 2002 nos dice eso, no podemos renunciar a la lucha».

Puso como ejemplo, también, el de Marielle Franco, la militante del PSOL asesinada en marzo pasado. «Es momento de estar juntos, de mantener la esperanza, de crear un Frente Amplio por la democracia y los derechos en Brasil detrás de esas tres T que promueve en Papa Francisco: Techo, Tierra y Trabajo».

Manuela D´Avila, una destacada y precoz dirigente que desde su adolescencia milita en el comunismo, abrió su mensaje recordando que «aquí está un pueblo sin miedo a luchar». Luciendo su ya clásica remera con la frase «Luche como una garota», Manuela fue interrumpida varias veces por su pequeña hija, que tenía una remera igual y jugueteaba en el escenario como si estuviera en el living de su casa y la madre hablara con amigos.

«Este espacio me recuerda al primer evento del que participé y donde pude actuar en la organización», dijo la ex candidata a vice. Hablaba del Foro Mundial Social que en 2001 se desarrolló en Porto Alegre, la ciudad en la que ella nació y se crió. Ese encuentro, propuesto como contracumbre del de Davos, que nuclea a los poderes económicos comprometidos con la globalización neoliberal, marcó nuevos rumbos en América latina especialmente. Dos años más tarde, como señaló la lideresa del PCdoB, Lula llegaba al Planalto y Néstor Kirchner a la Casa Rosada.

«Nos criticaban, entonces -indicó- nos decían que pensáramos localmente pero actuáramos globalmente, nos decían que no sabíamos organizarnos, que había muchas diferencias. Pero luego vino Lula, y Néstor, y Lugo, Tabaré, Correa». Por eso, agregó, «no hay mal que dure cien años ni invierno que no vea la primavera».

Pero tuvo un momento de análisis sobre los nuevos tiempos para la política.»Creo que el capitalismo no necesita más de salidas democráticas para enfrentar la crisis, por eso Bolsonaro», dijo. «Muchos marxistas creen que llegamos al fin de ese espacio que se construyó con la revolución francesa», agregó.

La explicación a esta perspectiva es que «había un espacio común para hacer política, una gramática común donde se disputaban proyectos sobre la realidad». Ahora, a través de las redes sociales, se generó otro espacio donde crece el odio » que parió a un fascista» y se degradó esa «empatía construida históricamente con la idea de los derechos humanos».

Ahora ese espacio es como una asamblea permanente por internet, «un espacio que no es de comunicación sino de vida donde se manifiestan esos sentimientos más elementales». La incomprensión de esa nueva construcción, que supo aprovechar Bolsonaro mediante los mensajes de whatsapp que torcieron unos días antes del comicio la voluntad de millones de electores brasileños, es visto como un error. El no entender esa nueva gramática llevó al equívoco y finalmente a la sorpresa por un resultado electoral que no estaba en los cálculos de nadie.

Pero tampoco en el caso de MAnuela D´Avila el mensaje fue de desesperanza. «La primavera siempre vence al invierno»; insistió, y propuso sostenerse en la movilización, la calle y la unidad para avanzar en estos tiempos oscuros. «Cuando yo empecé a militar no había esta lucha de las mujeres y en muy pocos años aquí estamos. La disputa es por la civilización».

Tiempo Argentino, 21 de Noviembre de 2018

Dilma: «La derecha tiene a la violencia como el método central de control social»

Dilma: «La derecha tiene a la violencia como el método central de control social»

La ex presidente brasileña, como solía hacer cuando estuvo en el gobierno ante cada Asamblea General de las Naciones Unidas, fue ahora la encargada de abrir los debates en el Foro del Pensamiento Crítico de Clacso que se desarrolla en el estadio de Ferro. Y en un extenso discurso, presentado y orientado por preguntas del rector de la UMET, Nicolás Trotta, explicó la necesidad de para mantener la resistencia al avance neoliberal generando un frente popular «aunque sea con el diablo», y al mismo tiempo hizo un análisis de las razones para esta derrota circunstancial de los movimientos progresistas en la región.

Entre estas razones puso a los ataques que ponen en crisis a la democracia occidental desde los sectores neoliberales que pululan «por la financierización de la economía, la concentración de la riqueza y el crecimiento de la desigualdad», la utilización del poder judicial para perseguir a la izquierda y el aprovechamiento de las redes sociales, y fundamentalmente whatssap, para difundir mensajes de odio y manipular a las sociedades.

Rousseff se complació en ese encuentro, que se lleva a cabo justo el Día de la Soberanía Nacional, un detalle que quiso destacar especialmente. Y luego señaló ante una nutrida multitud que desbordó las instalaciones, que mientras los gobiernos progresistas miraban a América Latina como su territorio natural «para construir un mundo mejor», los nuevos mandatarios (a los que no mencionó por su nombre, aunque se entiende que hablaba del golpista Michel Temer y también del presidente electo Jair Bolsonaro) «le están dando la espalda».

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(Foto: CLACSO)

En ese marco puntualizó el destrato contra los médicos cubanos que cumplían funciones en Brasil a instancias del gobierno del PT mediante el plan Mais Medicos. «Son 9500 profesionales que cubrían las necesidades de más de 30 millones de brasileños de las periferias», dijo. Como se sabe, esos médicos fueron retirados por el gobierno cubano luego de que desde la trinchera de Bolsonaro se dijo que deberían rendir exámenes para verificar su conocimiento. Para Dilma, «la población que ahora se queda sin esa cobertura en un país donde faltan médicos nacionales para hacerlo, en algún momento va a salir a reclamar por su derecho a la salud». Como dato de archivo, el plan fue resistido por las corporaciones médidas desde el principio, pero tuvieron que tolerar la llegada de cubanos porque con las mismas condiciones no hubo doctores brasileños diuspuestos a cubrir las mismas vacantes en esos lugares.

Sin embargo, cuando ensayó una explicación al impeachment que llevó a su destitución, a la que no dudó en calificar de golpe porque ninguna de las razones esgrimidas para hacerlo fueron legales o constitucionales -de hecho no tiene ninguna causa judicial en su contra- y al posterior triunfo de un personaje militarista, machista y misógino como Bolsonaro, adujo que los sectores fascistas permanecieron latentes en la sociedad porque «no se juzgaron los crímenes del terrorismo de Estado» y además en Brasil hubo 300 años de esclavitud. «La derecha tiene a la violencia como el método central de control social», añadió.

Para dar cuenta de las diferencias entre los golpes militares como los que la región conoció en los 70, Dilma aplicó el ejemplo de un árbol. «Las dictaduras cortaban directamente el árbol. Ahora lo van corroyendo desde adentro, con hongos y parásitos». El resultado es que termina en un descrédito sobre la política en general. «Brasil entró en una ruta trágica», alertó.

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(Foto: CLACSO)

La ex presidenta, votada en 2014 por 54 millones de ciudadanos, apuntó luego a que el neofascismo, que ahora toma el poder ungido con las ideas neoliberales, necesitó del lawfare para criminalizar al Partido de los Trabajadores, como antiguamente se había en la Guerra fría con todo lo que sonara a comunista.

Por eso, indicó, Lula terminó preso sin pruebas, «solo una delación sin fundamento», y luego proscripto. Acto seguido ilustró el comportamiento del juez que lo llevó tras las rejas, Sergio Moro, que aceptó ser Ministro de Justicia de Bolsonaro, con una metáfora: «acá se dice que el rey esta desnudo, nosotros en Brasil decimos, tiene rouge en los calzoncillos».

Es que esa actitud de persecución contra el hombre que tenía un 41% de apoyo para una reelección quedaría demostrada por el solo gesto de aceptar un cargo del que pudo llegar al poder gracias a esa medida restrictiva, ya que el ex dirigente metalúrgico no pudo presentarse como candidato, ni siquiera hablar o dar entrevistas tras su reclusión.

La otra pata del mecanismo que elevó a la primera magistratura a Bolsonaro fue el uso indiscriminado de mensajes falsos por whatssap. Ella, que según reveló Edward Snowden, era espiada por los servicios de inteligencia estadounidenses, dijo que precisamente la guerra de guerrillas a las cuentas de esa red social no pudo haberse hecho solamente desde Brasil. «Si la corte de justicia abriera los ojos podría investigar eso», que de manera abrumadora podría señalar la injerencia estadounidense en la política brasileña, insinuó.

Así, también advirtió sobre la necesidad de resistir a la creación de «esta internacional de extrema derecha» que está armando el cultor de esos grupos neofascistas mundiales, el ex asesor de Donald Trump Steve Bannon, al que tampoco mencionó por nombre y apellido.

La ex mandataria también detalló los puntos que tal vez muestran por qué lado venía el golpe. Entre ellos la privatización de Embraer, la tercera fabricante de aviones del mundo, Petrobras, con enormes riquezas petroleras en el fondo del mar, y Electrobras.

Pero a diferencia de la dictadura, cuando a ella le tocó ser presa política y torturada por un coronel al que admira Bolsonaro, dijo que «ahora no fuimos derrotados, tenemos la mayor bancada en el Congreso, y la mayor cantidad de gobernadores».

Tiempo Argentino, 19 de Noviembre de 2018