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Horas decisivas

Horas decisivas

Las últimas horas previas al balotaje del 19 de noviembre tienen un grado de tensión que no se vivía desde aquel lejano octubre de 1983, cuando la ciudadanía recuperaba la democracia tras la dictadura militar más sangrienta del siglo XX. Lo dramático es que muchos de aquellos contenidos volvieron a la mesa de discusiones de la mano de una fórmula presidencial que lleva a la cabeza a un ultraliberal y una defensora de genocidas que reivindica el terrorismo de Estado y que parece estar alcanzando vuelo propio luego del debate presidencial entre Javier Milei y Sergio Massa. Al mismo tiempo, líderes e «influencers» de todo el mundo reparten apoyos en lo que sin dudas es una apuesta global que se juega en Argentina entre ultraderechas y democracias participativas.
Más allá de los análisis que se han hecho sobre el «cara a cara» entre los dos candidatos, lo cierto es que Milei tuvo que salir a morigerar ante sus comunicadores amigos algunos de los traspiés que lo dejaron expuesto y explicar lo que quiso decir en otros tramos intrincados del debate.
Hay que admitir que el aparato mediático que lo apoya puso toda la carne en el asador y además de la proliferación de interpretaciones sobre causas judiciales y la avalancha de noticias falsas, el clima se hace por momentos irrespirable y no son pocos los que piden que la elección se haga cuanto antes para recuperar algo de calma. Si es que eso podrá ocurrir desde el próximo lunes.

Avanzada negacionista
Por lo pronto, se avizoran días tumultuosos si ganara Milei en vista de que nadie imagina otro escenario cuando declaró sin desdecirse que, cuanto más alto esté el valor del dólar, más fácil le resultaría enterrar definitivamente a la moneda nacional. Pero si el triunfo fuera para Massa, ¿la alianza La Libertad Avanza-PRO reconocerá el resultado de las urnas? Los antecedentes de los partidarios de Donald Trump y Jair Bolsonaro, que son los socios ideológicos de Milei-Villarruel, no son tranquilizadores.
Milei y algunos de sus publicistas en los canales LN+ y TN intentan esmerilar la credibilidad del sistema electoral argentino y el mensaje de fondo es que la sociedad de urgencia de Mauricio Macri y Patricia Bullrich tenía relación con la necesidad de fiscalizar la votación, además de «civilizar» los exabruptos del libertario. En ese sentido, la solidez del sistema no estuvo en dudas en la dirigencia política, con ciertas salvedades: la lideresa de Coalición Cívica, Elisa Carrió, denunció mediáticamente allá por 2007 que le habían robado votos en la elección que ganó Cristina Fernández de Kirchner y en 2019 que en las PASO también hubo fraude en la primaria que Cambiemos perdió por enorme diferencia.
Sin embargo, ni antes ni ahora las denuncias pasaron de ser una operación de prensa y nunca llegó a convertirse en presentación judicial. Algo que los responsables de la Cámara Nacional Electoral por estos agitados días repiten al cansancio. Lo reconoció incluso la excandidata presidencial Patricia Bullrich, ahora aliada con Milei, en una entrevista con el canal uruguayo Teledoce. «Uno no puede decir que en Argentina hubo fraude y nadie presentó denuncias. Pudo haber mucho en las redes, pero ningún partido dijo que había habido fraude» declaró el lunes, para desdecirse un día después en una arenga a sus partidarios en la que alentó a fiscalizar «con un cuchillo entre los dientes para defender los votos».
La que estuvo también activa fue la candidata a vice de LLA, quien hasta estrenó un logo propio diferente al del partido que la cobija en su aventura electoral. Quizás su protagonismo tenga que ver con el pobre desempeño de Milei en la Facultad de Derecho de la UBA. En tal sentido, una columna de Jorge Fontevecchia, el dueño de Editorial Perfil, ensaya un enfoque por lo menos inquietante: «¿Y si el plan de Macri fuera ella?», desliza en un editorial donde analiza que Milei podría durar poco en la Casa Rosada y no solo por falta de condiciones políticas. «Macri conoce perfectamente las dificultades que tiene Milei para que su propia racionalidad gobierne sus emociones», dice, tajante.
Villarruel, como es notorio, es una ferviente defensora de militares condenados por delitos de lesa humanidad y reivindica su actuación en los años de plomo. Su caso explica de por sí esa sociedad Milei-Villarruel. El plan del libertario, sin dudas, solo cierra con una represión feroz, como advertía hace no tanto la propia Carrió. En un reportaje de este martes la postulante a la vicepresidencia habló de «una tiranía», sin que le repreguntaran. Otra defensora de condenados por violaciones a los derechos humanos como Cecilia Pando fue más clara y pidió una amnistía porque «la Argentina que se viene va a tener que tomar medidas no gratas, que tal vez requieran la participación de las fuerzas armadas». 

Las castas
No llama la atención que en este escenario las redes se llenen de mensajes amenazadores de militares ultramontanos como el capitán retirado Iván Volante, o del procesado líder de un grupo neonazi Carlos Pampillón, que recibió un aplauso y luego un rechazo de la diputada electa Lilia Lemoine cuando le dijeron quién era.
La cosplayer, como muchos de los votantes de LLA, ignoran –error del que la dirigencia también debe hacerse cargo– qué es lo que está verdaderamente en juego el domingo. En el caso de Pampillón, que llama a una insurrección contra la cúpula militar, el problema se agrava porque, al igual que Milei, reivindica a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher. Raros nacionalismos estos que no tienen la causa Malvinas en su horizonte.

Villarruel. La candidata a vicepresidenta de Milei reinvindica a los genocidas de la dictadura cívico-militar.

Foto: @VickyVillarruel


Otro tema que podría interpretarse como contradictorio en esto de que LLA quiere terminar con «la casta» política por ser la causante de los males del país, para los que la fecha de inicio de esta tragedia va variando desde los 40 años de democracia a los supuestos 75 de peronismo o los más de 100 de la Ley Saénz Peña de voto secreto, universal y obligatorio.
Como quedó expuesto en el primer debate de candidatos a vicepresidentes, Villarruel no tenía trabajo registrado hasta que llegó al Congreso como diputada, en 2021, mientras que sus primeros aportes jubilatorios son de 2018. Reconoce que la familia le bancó los gastos mientras investigaba para escribir un libro. Su padre fue el teniente coronel retirado Eduardo Marcelo Villarruel, y su abuelo materno fue el contralmirante Laurio Destéfano. O sea que su familia y ella misma vivieron y viven del Estado al que aseguran denostar.
En cuanto a la «casta», en el transcurso de la campaña, el término viró de ser un brulote para toda la dirigencia política (en torno a ese eje es que Milei resultó atractivo para muchos ciudadanos) y tangencialmente para hablar de «empresarios prebendarios» para terminar segmentado al kirchnerismo, ese colectivo en el que caben todos los peronistas, y que más genéricamente aún incluye al «populismo» como la suma de todos los males. Y allí entran socialistas, comunistas, demócratas cristianos y hasta integrantes del PRO con alguna sensibilidad social; pero si se habla de empresarios prebendarios pocos hay como los Macri.
Lo que debe estar claro es que las políticas ultraliberales y sobre todo la dolarización, crearían una sociedad de castas a la manera de la India, donde se cristalizarían las diferencias sin posibilidad de ascenso social. Como cayó la ficha, así quedaría congelada para siempre.

Importancia del comicio para la región
En este contexto, líderes de todo el mundo tercian en la contienda argentina, lo que demuestra que no es solo una elección local. La ronda de apoyos al ultraderechista vernáculo comenzó este mismo domingo, con una carta laudatoria que firmaron Mauricio Macri; el dos veces presidente chileno Sebastián Piñera; dos exmandatarios mexicanos, Vicente Fox y Felipe Calderón; el español Mariano Rajoy; y el exgobernador puertorriqueño Luis Fortuño. También aportó su rúbrica el escritor peruano Mario Vargas Llosa, habitué de esos sectores políticos.
Del otro lado, el presidente brasileño Lula da Silva no solo consideró que un triunfo de Massa es importante para la Argentina y la región, sino que lo puso en términos económicos y recordó que nuestro país es el principal socio comercial de Brasil y viceversa. «Le pido al pueblo argentino que a la hora de votar piense en Argentina, piense en qué tipo de Sudamérica quiere, qué tipo de América Latina quiere crear. Juntos seremos fuertes, separados seremos débiles», dijo en un mensaje grabado.
«En Argentina se decide no solo el futuro de su pueblo sino la esperanza de América. Esperanza o barbarie deciden los argentinos. Un Milei que nos regresa a Pinochet y Videla. O un Massa que puede abrir caminos de esperanza», publicó a su turno el colombiano Gustavo Petro. «Sergio Massa, ofrece un proyecto de unidad, representa la tolerancia y el diálogo y apuesta a la convivencia democrática», dijo el actual presidente de Gobierno español, Pedro Sánchez. «Milei, de Argentina. Facho. Está hasta en contra del papa. Llama al papa comunista, porque el papa está a favor de la justicia. ¡Su paisano! Nunca, con todo respeto a Perón, a Jorge Luis Borges, gran escritor. Con respeto a ese gran futbolista, Maradona, que para mí es el mejor. Con respeto a Messi, un fenómeno, bueno, ningún argentino como Francisco, y este facho ultraconservador se le lanza», dijo el mexicano Andrés Manuel López Obrador en una de sus rondas matutinas con la prensa. Y también apoyó a Massa el expresidente uruguayo, «Pepe» Mujica: «Votaría por Massa con las dos manos», dijo en un video difundido por redes sociales. 

Revista Acción, 16 de Noviembre de 2023

No rompan todo

No rompan todo

Billy Bond pasó a la historia de la música popular argentina como uno de los pioneros del rock nacional, pero todavía se lo recuerda por aquel recital en el Luna Park de octubre de 1972 –últimos meses de la aventura militar iniciada seis años antes– cuando ante la represión policial tan habitual por entonces lanzó un «y bueno, loco, rompan todo». Corrió mucha agua debajo de los puentes y mucha sangre en estas tierras al cabo de esa otra dictadura de la que el país se fue recuperando en estos 40 años para que ahora, una frase similar sirva de argumento para que algunos de aquellos fantasmas vuelvan en boca de quienes reivindican el genocidio o intentan justificarlo para que entre los escombros humeantes vuelvan los de siempre y aquellos años de plomo. La más contundente expresión de negacionismo y reivindicación de la dictadura genocida corrió por cuenta de Victoria Villarruel, candidata a vicepresidenta de La Libertad Avanza. A su juicio, «todo lo que han escuchado en los últimos 40 años de la República Argentina referido a su pasado es falso».
Ejemplos más específicos en otro campo salieron de la boca de Javier Milei, el candidato de La Libertad Avanza, cuando intentó provocar una corrida cambiaria al calificar a la moneda argentina como excremento. La derrotada representante de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich, no se quedó atrás cuando deseó que la economía explote antes de la segunda vuelta electoral, escandalizando incluso a los periodistas de LN+ que la escuchaban. En abril pasado, el expresidente Mauricio Macri había dicho en una charla ente empresarios en la Rural que «habría que dinamitar todo». Dentro del espacio de JxC se lo acusa ahora de haber detonado la alianza con el radicalismo y la Coalición Cívica al unirse velozmente al libertarianismo de Milei con el argumento de que así se podría derrotar al «populismo» –en cualquiera de sus acepciones de kirchnerismo o peronismo– encarnado en la candidatura de Sergio Massa.
La súbita y reservada reunión en la casa de Macri en Acassuso despertó ácidos cuestionamientos de parte de la cúpula de la UCR, que preside el gobernador jujeño Gerardo Morales, y de la lideresa de la CC, Elisa Carrió. Pero atraviesa a gran parte del electorado que no simpatiza con el Gobierno ni con Massa. Habrá que recordar que la cercanía del exmandatario con Milei no es nueva y ni siquiera fue un secreto como el que envolvió al encuentro de la noche del lunes posterior a la primera ronda electoral para sellar el que se llamó, pomposamente, «Pacto de Acassuso».

Teoría del individualismo extremo
Tampoco conviene dejar de lado cuáles son las influencias que reconocen tanto Macri como Milei. Es decir, de qué fuente abrevan sus líneas ideológicas. Allá por 2007, cuando el fundador del PRO se lanzaba a la primera gestión en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, era uno de los difusores en Argentina de una escritora nacida en Rusia, pero nacionalizada estadounidense, Ayn Rand. Autora de libros como La rebelión de Atlas y uno que desde el título define como nada su forma de ver el mundo, La virtud del egoísmo. Entre las propuestas de Rand figuran ideas como que «el individuo tiene derecho a existir para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a los demás para sí mismo».

Macri. El expresidente realiza una ronda televisiva para acompañar los planteos libertarios.

Milei, en una de sus últimas intervenciones públicas antes del 22 de octubre, rescató para sus oyentes la figura de Murray Rothbard, un economista estadounidense que, entre otras cosas, definió al Estado como una suerte de mafia que se une para reducir la libertad del individuo y amenaza a la propiedad privada. Promotor del pensamiento de la escuela económica austríaca –ultraliberal– es uno de los teóricos del llamado paleoconservadurismo y el anarcocapitalismo.
Más allá de un análisis de cada uno de estos enfoques, era obvio desde hace mucho que Macri habría de sentirse mucho más cómodo al lado de Milei que de la UCR –a la que se encargó de denostar prolijamente en estos últimos años– habida cuenta de la comunidad de principios entre ambos. «Usted es uno de los grandes genios de todos los tiempos, y estoy orgulloso de que seamos amigos», le escribió Rothbard a Rand en una carta.
Macri suscribe cada uno de los discursos más extremistas de Milei y hasta se siente representado, incluso se diría que en sus exabruptos. Alguien con más preparación en psicología podría hasta agregar que el exjefe de Estado, como el aspirante a serlo, comparten una hostilidad muy fuerte con sus respectivos padres. Pero ese es otro cantar.
Más allá de esas caracterizaciones, la sociedad M&M desató una furia contenida desde hace mucho en JxC. Y si el neoconservadorismo argentino se distingue por su alto contenido antiperonista, en todo caso se puede decir que puso en negro sobre blanco más que antes qué es lo que se juega en el balotaje del 19 de este mes. Así lo entendió un grupo de intelectuales que firmó una solicitada reclamando por el voto por Massa.
«En honor a estas cuatro décadas de encuentros y desencuentros bajo el amparo de la Constitución, vemos con enorme desasosiego la posible llegada al poder de una propuesta que reivindica el terrorismo de Estado y amenaza con quitar y deslegitimar todo lo adquirido para la vida común del pueblo argentino», dice el texto que firman, entre otros, Marta Minujín, Cecilia Roth, Vera Spinetta, Rita Cortese, Leonardo Sbaraglia, Darío Sztajnszrajber, Carlos Altamirano, Pablo Alabarces, Graciela Fernández Meijide, Roberto Gargarella y Hugo Vezzeti. Algunos de ellos difícilmente identificables como peronistas o kirchneristas y mucho menos massistas, pero preocupados por lo que representan Milei y su compañera de fórmula, Villarruel. Un reclamo contra la idea de dinamitar y hacer explotar todo lo que se construye en un país, democracia incluida. Un ruego de que «no rompan todo».

Revista Acción, 5 de Noviembre de 2023

Entre el miedo y las propuestas

Entre el miedo y las propuestas

Este español de Cádiz es economista, asesor político y desde el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) suele difundir sondeos precisos e información que resulta imprescindible para analizar lo que ocurre en los países latinoamericanos. Esta vez, recién venido de Ecuador, donde elaboró estadísticas sobre las elecciones que consagraron al empresario Daniel Noboa a la presidencia, Alfredo Serrano Mancilla habló con Acción sobre la segunda vuelta del 19 de noviembre entre el ministro de Economía Sergio Massa y el ultraderechista Javier Milei, ahora apoyado por Mauricio Macri, Patricia Bullrich y el ala más conservadora de la coalición Juntos por el Cambio (JxC). «Estamos comenzando un trabajo de campo que culminará el 8 de noviembre» se adelanta, como para explicar que no está en condiciones de dar algún indicio acerca de un posible ganador. De todas maneras, algunas señales sobre el escenario se dejan traslucir.

«La evaluación de los votantes de UxP fue muy positiva con las nuevas medidas económicas. Con prudencia, pero esto ha decantado en el incremento de Massa.»

–Un trabajo que publicó Pagina/12 muestra que no hubo prácticamente transferencia de votos desde ninguna de las líneas internas de JxC hacia Massa.
–Nosotros decíamos lo mismo, en contra incluso de cierto criterio sin base estadística. En el último trabajo que hicimos ya teníamos mucha claridad de que no había trasvase de votos de Horacio Rodríguez Larreta a Sergio Massa, porque los votantes iban a ir a votar a Patricia Bullrich. Se corrobora eso que planteábamos como hipótesis. Nosotros sosteníamos que la única posibilidad de crecimiento de Massa procedería de los no votantes en las PASO, pero que sí fueron votantes del Frente de Todos en 2019. Eso se ha confirmado con el aumento de participación de unos 8 puntos que en su mayoría fueron a parar a Massa, algo que se justifica en un altísimo porcentaje por las medidas tomadas en el último mes y medio. La evaluación de estos votantes fue muy positiva con las nuevas medidas económicas. Con prudencia, pero positivas, y creo que esto ha decantado en el incremento de Massa.
–En JxC se desató una fuerte puja interna por el apoyo a Milei de algunos líderes del PRO, ¿qué impacto puede tener eso en el electorado?
–Sería un grave error creer que la dirigencia o gran parte de la dirigencia política argentina va a tener capacidad de ordenar o instruir el voto hacia abajo. Creo que estamos en una crisis de representatividad política de tal profundidad que me parece que estamos exagerando la importancia de lo que dicen los dirigentes. Porque la dirigencia no tiene un control remoto de la ciudadanía que le depositó el voto. Hablo del votante de a pie, del barrio, de la esquina, no del militante orgánico, de la base social que vota a los radicales, o que votan a otras fuerzas políticas. Creo que no obedecen tanto como estamos presuponiendo y que se les está volviendo a dar exagerada importancia a lo que diga cierta dirigencia política si tenemos en cuenta la crisis de representatividad que hay. No digo que no tenga importancia, pero hay que relativizarla.

Milei. Para Serrano Mancilla, el libertario intentará explotar el eje kirchnerismo-antikirchnerismo.

Foto: Getty Images

–También se ve un hasta insólito volantazo de Milei.
–Yo creo que a Milei no le queda otra que ampliar. Es como inevitable que plantee ahora una estrategia de ampliar porque con su discurso nítido en términos de corpus ideológico, con sus reivindicaciones, con su puesta en escena, con sus formas, ha logrado tener un buen número de votos, pero también un techo muy firme, que veníamos sosteniendo desde hace tiempo. Un techo tan fuerte en términos políticos que la sociedad argentina le dijo «hasta aquí llegaste», hasta el 30%, no le queda otra. En esto suelo ser riguroso, es comprensible que, si tú en dos instancias electorales sacas 30% y tienes que ir a una segunda vuelta, no te queda otra que dar un volantazo. Y está tratando de ampliar con los votantes más afines ideológicamente, que son los conservadores del PRO. Pero no creo que vaya a cambiar mucho lo que es el corpus de sus propuestas. Vi una entrevista que hizo con Eduardo Feinmann de una hora –yo suelo verlas enteras, no los cortes, que son un flaco favor a tratar de interpretar– y él sigue hablando de que el tema de la eliminación del Banco Central es una línea roja innegociable. Le preguntaron si la dolarización sería una línea negociable y dijo que no, igual que la eliminación de subsidios. Dicho de otro modo, los aspectos propositivos –y yo claramente no estoy de acuerdo con ellos– en todas las entrevistas que dio en las 48 horas posteriores a la elección sigue sosteniéndolas al pie de la letra. No nos confundamos por hacer interpretaciones en base a recortes de dos minutos de entrevistas de una hora. Y esto es importante porque si no nos seguimos confundiendo y seguimos sin entender el fenómeno. Por eso creo que, si bien tiene que cambiar la estrategia porque tiene un límite, no le queda otra si quiere subir.

«Habrá una dimensión de batallas del miedo y otra de cuestiones más propositivas, en el fondo, la disputa de dos visiones del futuro de país contrapuestas.»

–Massa dijo que se terminó la grieta, pero esta elección la están planteando como «nosotros o el kirchnerismo». Buscan capturar a ese votante al que alguien le garantice que destruirá al kirchnerismo. ¿Eso alcanza o justifica cualquier medida como la dolarización o la quita de derechos?
–Se abre un interesante marco en lo que yo llamaría la «batalla de miedos». Por un lado, Milei va a intentar instalar una suerte de plebiscito en base a kirchnerismo-antikirchnerismo, como ya se ha ido notando en las primeras intervenciones. El eje fundamental sería intentar aglutinar la mayoría que hasta ahora no tiene. Veremos si le da resultado. Por otro lado, UxP va a plantear, veremos si también le da resultado, que es el antifascismo o antiultraderecha. Yo creo que ahí hay una batalla de miedos que va a ser uno de los ejes de la campaña. También va a haber una cuestión propositiva que yo creo que ha sido uno de los aciertos de Massa en la primera vuelta y que debería de continuar. No solo buscar o argumentar el miedo que debería dar un presidente que no respeta las reglas democráticas y que va a ser regresivo en materia de derechos. También hay una ciudadanía que está expectante en escuchar propuestas concretas. Habrá una dimensión de batallas del miedo y otra de cuestiones más propositivas, y creo que esa va a ser la disputa, en el fondo, de dos visiones del futuro de país contrapuestas. Es muy notorio como son las diferencias, el electorado no va a poder estar confundido entre lo que representa uno y otro. Más allá de las alianzas de los partidos y las estructuras, son muy nítidas las diferencias.
–Para las cúpulas no cercanas al peronismo dar libertad de acción, ¿no sería una forma de poner un huevo en cada canasta?
–Creo que todavía hay una dificultad en digerir el nuevo diagnóstico, el cambio de época que se viene produciendo en la Argentina. Hay una digestión complicada de un nuevo escenario, un nuevo país, en el cual se está reconfigurando la relación de la ciudadanía con sus representantes. Esa crisis de representatividad, que es relativa pero progresiva, habría que considerarla a la hora de darle una importancia un poquito más mesurada a las recomendaciones partidarias. Cuando uno ha sido derrotado pierde la fuerza para ejercer influencia de hacia dónde dirigir el voto. Y eso le ocurre a Patricia Bullrich, al PRO y al radicalismo. Esto lo estamos viendo a nivel global: el ciudadano vota cada vez más disociado de lo que el representante le dice. Creo que vamos a una elección en la que –aunque ahora hay mucho espacio en los medios, que siempre tienden a reflejar lo que ocurre en las cúpulas– la ciudadanía va a ir por otro camino.

«Cuando uno ha sido derrotado pierde la fuerza para ejercer influencia de hacia dónde dirigir el voto. Y eso le ocurre a Patricia Bullrich, al PRO y al radicalismo.»

–Sin embargo, en el Interior, el radicalismo, más que el PRO, ganó varias provincias con importantes resultados.
–Pero precisamente se ha demostrado que el voto a nivel local no tiene nada que ver con el voto a nivel nacional. Hay datos reales de que en las PASO y la primera vuelta el voto a nivel local no tuvo ningún tipo de correlación con el voto a nivel nacional. Nos precipitamos mucho en creer que el mapa provincial tenía algo que ver con el nacional y en las PASO nos dimos cuenta de que no. Y esto se ratificó en la primera vuelta. No estoy quitándole relevancia al radicalismo como partido ni como fuerza local. Lo que planteo es que, a nivel nacional, hasta el momento, no han tenido capacidad para decidir el voto. Se aliaron con Larreta y perdieron por goleada.

Revista Acción, 29 de Octubre de 2023

Panorama interior

Panorama interior

El radicalismo se anotó en Mendoza el tercer triunfo al hilo en las provinciales y desde el comienzo del año suma cinco distritos que serán gobernados por referentes del más que centenario partido, lo que implica una trasformación muy marcada de la política nacional de consecuencias aún imprevisibles. Porque en algunos territorios el ascenso de candidatos de la UCR se hizo a expensas del partido justicialista –que pierde preminencia de manera inédita–, pero también porque cambia la relación de fuerzas hacia adentro de la coalición con el macrismo: ahora los radicales tienen con qué discutir en la mesa chica de Juntos por el Cambio y hasta les puede dar el cuero para animarse a una candidatura propia hacia el futuro.
Por ahora, la victoria de Alfredo Cornejo le significó un nuevo espaldarazo a Patricia Bullrich de cara a la presidencial, aunque, se sabe, en política 2 más 2 no suele ser igual a 4, como lo viene demostrando esta ronda electoral.
Cornejo, uno de los líderes presidenciables de la Unión Cívica Radical, volverá a ser gobernador en la quinta comarca más poblada del país, un hecho que nunca se había registrado desde la vuelta de la democracia. Con el 39,50% de los votos superó por diez puntos a Omar de Marchi –que se presentó con el sello La Unión Mendocina– y dejó muy rezagado al justicialismo local, que apenas consiguió el 14,74% con Omar Parisi.
Fue la peor elección del PJ desde 1983 en esas regiones. El PJ había cedido la gobernación en 2015 al ahora mandatario electo con el 41% de los votos, y desde entonces bajó al 36,24% de Anabel Fernández Sagasti en 2019, y a los actuales menos de 15 puntos del ex intendente de Luján de Cuyo.
Sin embargo, Cornejo también perdió votos en el camino: del 52% de hace ocho años a menos de 40% ahora. Tuvo una larga disputa interna con De Marchi, que integra el conservador Partido Demócrata dentro de JxC y finalmente terminó jugando con una agrupación propia para coquetear con Javier Milei, con quien ideológicamente se siente más cómodo.
Los casi 30 puntos en la primera salida al ruedo de este por dos veces alcalde de Luján de Cuyo lo alientan para seguir creciendo. Su apuesta por Milei puede ser determinante en una provincia donde el fundador de La Libertad Avanza obtuvo el 45% de los votos en las PASO y superó por 20 puntos a JxC. El 13 de agosto, Unión por la Patria no estuvo tan lejos del resultado actual (17% de sufragios), lo que ya parece marcar tendencia.
En lo que va del año, el espacio de los peronismos provinciales resultó perdidoso en territorios que se consideraban bastiones propios, como San Luis, San Juan, Santa Cruz, y otros donde venía gobernando desde principios de siglo, como Chubut y Chaco, o donde tenía peso determinante como en Santa Fe.
Los comicios vienen dibujando otro cuadro en el que agrupaciones locales como el Movimiento Popular Neuquino perdió por primera vez en su provincia, y los Rodríguez Saá terminaron dejando la gobernación en manos de un ex aliado, más cercano ahora al PRO, como Claudio Poggi. Juntos por el Cambio, de mantenerse juntos luego de octubre, tendrían siete provincias ya «en el bolsillo», más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que según todos los augurios no se le escaparía. Unión por la Patria hasta ahora retuvo Formosa, La Pampa, La Rioja, Santiago del Estero y Tucumán. Aún quedan por disputar Buenos Aires, Catamarca y Entre Ríos.

Nacionalización del voto
Se sabía de las altas posibilidades de un resultado favorable a Cornejo. Lo que quedaba por averiguar era de cuánta diferencia se podía hablar. La amenaza de Milei y la oposición de De Marchi no eran para despreciar. También se sabía que los guarismos iban a servir de escaparate para la alicaída candidatura de Patricia Bullrich, que está acompañada en la fórmula por otro mendocino, Luis Petri. De modo que la aspirante a la presidencia por JxC viajó a la provincia con cierta cautela antes de cantar victoria.
Bullrich venía de festejar con Leandro Zdero en el Chaco la semana pasada y con Maximiliano Pullaro en Santa Fe hace 15 días, pero esos triunfos no parecen haber movido el amperímetro para su coleto en la carta fuerte del 22 de octubre.
Por otro lado, la disputa interna con Horacio Rodríguez Larreta dejó heridos en el camino que no olvidan tan fácilmente. Pullaro es hombre de HRL y Zdero por lo bajo agradece más al gobernador correntino Gustavo Valdés, otro radical, que a la exministra de Seguridad de la Nación. Están juntos, sí, pero no demuestran una alegría tan visible. Y para colmo, Milei es una espina clavada en el escenario político que atormenta a todos por igual.
Bullrich se presentó en el bunker de la coalición Cambia Mendoza –la marca local de JxC que habían fundado con De Marchi– acompañada por Hernán Lombardi, José Luis Espert y Laura Alonso, tres halcones que no desentonan para nada con Cornejo.
«Han logrado sumar una provincia más al cambio que está en marcha en toda la República Argentina, con provincias como nunca tuvo Juntos por el Cambio», se envalentonó Bullrich, que luego prosiguió con lo que es su nueva estrategia de campaña. «Hemos sido la única fuerza que a lo largo y a lo ancho del país ha hecho fuerza contra el kirchnerismo», redundó, tras asegurar que JxC es la única garantía de «orden y previsibilidad».
«Sigamos juntos en octubre para llevar el cambio a todo el país con Patricia», reclamó Macri desde su cuenta de la red X. En esta mesa de tres en que quedó mayoritariamente disperso el electorado, el ministro de Economía, Sergio Massa, busca tentar a radicales descontentos con el destrato que recibieron del macrismo y, para colmo, los primeros escarceos entre los líderes del PRO y Milei permanecen en el recuerdo de muchos que no quieren tener nada que ver con las ideas del libertario. En ese reservorio bastante difuso estarían los votos que alcanzan para llegar a la segunda vuelta.

Revista Acción, 25 de Septiembre de 2023