por Alberto López Girondo | Jun 6, 2021 | Sin categoría
Benjamin Netanyahu quiere dar pelea hasta último momento para no tener que volver al llano luego de 12 años en el poder. Por eso juega todas las fichas a que su ahora principal alfil, el presidente de la Knesset, Yariv Levin, demore la convocatoria parlamentaria para darle el voto de confianza a la coalición de unidad que sostiene al ultraderechista Naftali Bennett como primer ministro. Cada segundo, espera, juega a su favor para quitarle apoyos al frágil acuerdo logrado por el conductor televisivo Yair Lapid con el único objetivo de sacarlo del medio.
La alianza liderada por Lapid, que aceptó ser primer ministro recién en 2023 a cambio de conseguir los votos que faltaban para destronar a Netanyahu, está integrada desde el nacionalismo extremo de Yamina (Bennett) a un frente de unidad árabe, que por primera vez integrara un gobierno israelí, el laborismo y sectores del centro.
A quebrar esta endeble sociedad política apunta Netanyahu, que les advierte que será un giro a la izquierda o considera peligroso haber negociado con el Raam, de Mansur Abbas, la reforma de una ley que regula las construcciones y la legalización de poblaciones beduinas del Néguev.
El apuro de sus opositores en mucho y Netanyahu, un viejo zorro de la política, sabe el riesgo que corre a la intemperie, con tres causas por corrupción que podrían llevarlo entre rejas. Por un lado, apuesta al temor por un gobierno tan contradictorio que paralice el país y por el otro, cree que ganó puntos entre la población luego de la ofensiva de mayo contra Hamás, en Gaza, que lo muestra como alguien decidido a defender a Israel a cualquier precio. Quizás fuera un buen argumento de cara a nuevas elecciones, pero en estos dos años los israelíes fueron cuatro veces a las urnas y no logró formar un gobierno fuerte en un sistema parlamentario donde nadie tiene diferencias definitorias desde hace mucho en esa nación.
Levin, un abogado que es traductor del árabe y habla español con cierta fluidez, fue agente de inteligencia y es uno de los más encumbrados dirigentes de Likud, el partido de Netanyahu. Como para patear la pelota afuera, avisó que antes de llamar al plenario del congreso, quiere ver los acuerdos firmados para establecer la coalición. Le respondieron que los acuerdos serán públicos porque son transparentes pero que los harán conocer cuando ellos decidan. Y pretenden destronar a Levin como paso previo e imprescindible para asumir el gobierno. “El Estado de Israel necesita un gobierno de unidad que funcione para rescatarlo de este caos”, dijeron el viernes.
Todo indica que este mismo lunes Levin llamará al plenario. Las presiones internas no son pocas y desde el exterior las noticias son que, en términos criollos, “le picaron el boleto” al actual primer ministro. Así puede interpretarse el mensaje de AIPAC (el Comité Estadounidense de Asuntos Públicos de Israel), el principal grupo lobista proisraelí en EE UU, que el jueves felicitó al dúo Lapid-Bennett “por haber reunido a una coalición amplia y diversa, que abarca el espectro político de los partidos sionistas y árabes, para formar un gobierno israelí pendiente de la aprobación de la Knesset”.
“Esperamos fortalecer aún más el vínculo entre Estados Unidos e Israel, mientras las dos democracias trabajan en estrecha asociación para promover nuestros intereses y valores compartidos”, agregó el comunicado de AIPAC. A renglón seguido, el secretario de Estado, Antony Blinken, recalcó que “el presidente (Joe) Biden ha trabajado con todos los gobiernos israelíes en todos los lados desde la primera ministra Golda Meir a principios de la década de 1970”, para rematar que “en las democracias, los gobiernos cambian. Trabajaremos con cualquier gobierno que surja”.
Desde el lado palestino, en cambio, no ven con buenos ojos a una gestión de Bennett, a la que califican como “tan violentamente racista como todos los gobiernos israelíes anteriores”. Es que a la derecha de Bennett no hay nada. Aunque su designación preocupa también a los hasta ahora aliados de su causa, al punto que el Shin Bet, el servicio de seguridad interna, informó que puso a efectivos de la Unidad 730 para “proteger la continuación del orden democrático y asegurar a las personas”.
Algunas de las operaciones de ablande a la coalición consistieron, por lo que se trasluce, en amenazas tanto a Bennett como a la parlamentaria de su partido Ayelet Shaked, nominada para un cargo en el Consejo de Justicia.
Tiempo Argentino, 6 de Junio de 2021
por Alberto López Girondo | May 23, 2021 | Sin categoría
Luego de once días de ataques que costaron la vida de 243 palestinos –incluidos 66 niños– y 12 israelíes, la etapa que viene es la de la reconstrucción de Gaza, donde resultaron destruidas al menos 17 mil viviendas y quedaron no menos de 90 mil desplazados. Y ahora es donde aparece la otra cara de una situación demasiado repetida: la reconstrucción. Que no será fácil, aunque beneficiosa para empresas que puedan realizar estas tareas con la correspondiente autorización. Y en este punto no es difícil percibir que detrás de la gestión del presidente egipcio Abdelfatah Al-Sisi para lograr el cese el fuego hay también un interés en participar en este proceso.
Enfrentado a Hamas, el gobierno de El Cairo fue clave para convencer a los actores principales de esta tragedia de que había que poner fin a los enfrentamientos. Joe Biden aplaudió esa gestión con una frase esclarecedora: “Extiendo mi sincero agradecimiento al presidente al-Sisi y a los altos funcionarios egipcios que desempeñaron un papel tan crítico en esta diplomacia”.
Como una historia repetida, al otro día comenzaron a llegar anuncios de ayuda humanitaria y para la reconstrucción de los daños generados por los continuados ataques de las fuerzas armadas y la aviación más avanzada de la región. Este viernes, 13 camiones con carga de las agencias de la ONU cruzaron por Kerem Shalom con material valuado en U$S 18 millones en alimentos, productos médicos desechables y vacunas, según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCAH). China ofreció también vacunas y un millón de dólares en insumos humanitarios. El propio Biden dijo que Estados Unidos haría un aporte sustancial, y aunque anunció “un gran paquete”, todavía no fue dimensionado el aporte.
Egipto, por su parte, informó que destinaría 500 millones de dólares para ayuda a Gaza, pero a renglón seguido señaló que esos fondos serán para que empresas egipcias colaboren con futuros planes de reconstrucción. Se lo comunicó personalmente al presidente francés Emmanuel Macron y al rey jordano Abdullah en sendas rondas como parte de las negociaciones de paz.
Este operativo israelí fue el de mayor magnitud y capacidad destructiva desde 2014, cuando durante más de 50 días resultaron destruidas unas 11 mil viviendas y dañadas unas 160 mil. Aquella vez la ONG británica Oxfam calculó que se necesitaría un siglo para volver la zona al estado anterior a los combates. En esa ocasión, además, a instancias de Robert Serry, un diplomático holandés ungido negociador por la ONU, se estableció el llamado Mecanismo de Reconstrucción de Gaza (GRM, por sus siglas en inglés) para regular y vigilar las entregas de material.
Desde el triunfo legislativo de Hamás en Gaza, en 2006, Israel profundizó un bloqueo fronterizo para evitar, según Tel Aviv, que el ala armada de ese movimiento islámico pudiera recibir armamento o insumos militares. Sucede que los principales elementos para la reconstrucción edilicia son el cemento y el hierro, que en la calificación de seguridad, tienen “doble uso”, civil y militar.
Al cabo de un par de años, el GRM recibió gran cantidad de críticas porque generó un sistema burocrático que encareció los productos elementales que necesitan los gazatíes y creó un enorme mercado negro. Por las mismas condiciones físicas de ese territorio, que además está cercado, los principales proveedores resultaron compañías israelíes. Entre ellas se destacó la Nesher Israel Cement Enterprises, que tanto vende en su país como en la Franja y a colonos que ocupan asentamientos en Cisjordania. Creada en 1925, la empresa se jacta en su página web de haber hecho realidad el sueño de Benjamin Ze’ev Herzl, el fundador del sionismo, que afirmaba: “El plan para construir una patria para el pueblo judío debe tener en cuenta también la fundación de una fábrica de cemento hebrea”.
Por el contrario, para los habitantes de Gaza, “el objetivo del GRM fue evitar que Hamas obtuviera el cemento”, según recordaba Maher al-Tabbaa, miembro de la Cámara de Comercio de Gaza. A través de los túneles de la zona de Rafah, en la frontera sur de Gaza, cruzaron toneladas de cemento provistas por una fábrica propiedad del Ejército egipcio. Esos pasadizos suelen ser un objetivo de los ataques israelíes. Pero también hubo empresas locales que pudieron meter baza, como la Salah Elamassi Company, que reconoce haber prosperado en estos años.
Pero no todas la pasaron bien. Es el caso de una, cuyo dueño, identificado solo con las iniciales A.H. sufrió un bloqueo denunciado a principios del año pasado por Gisha, una organización israelí que protege los derechos de los palestinos. Las autoridades le informaron a la ONG que la firma había sido suspendida en el esquema GRM sin mayores precisiones. Gisha recurrió a la Corte de Justicia. Había un problema de faltante de bolsas de cemento registradas en sus operaciones que la empresa aclaró luego de esa presentación y pudo recuperar su permiso.
Recursos ante la corte de La Haya
Funcionarios de la oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ACNUDH) reclamaron que se respete el alto el fuego en Gaza pero, al mismo tiempo, exhortaron a que la Corte Penal Internacional (CPI) investigue ataques contra la población civil y otras “graves violaciones de los Derechos Humanos”.
Los expertos de esa entidad señalaron que los desalojos forzosos de familias palestinas que viven en Sheikh Jarrah y Silwan, en la Jerusalén Oriental ocupada, fueron la chispa que desencadenó un nuevo conflicto entre Hamás y el gobierno israelí, que sin embargo justifica la escalada en los cohetes lanzados desde la Franja.
La ACNUDH destaca en un informe que más de 450 edificios fueron destruidos por los ataques, entre ellos hospitales, centros de salud, una planta desalinizadora de agua y la torre Jala, donde tenían oficinas las agencias Assiated Press (AP) Al Jazeera, AFP y BBC. El dueño del edificio, Jawad Mehdi, considera también que el ataque contra ese lugar es un crimen de guerra.
“El propietario de este edificio, que es palestino, ha ordenado a sus abogados que presenten una denuncia por crímenes de guerra ante la Corte Penal Internacional”, dijo el abogado Gilles Devers en un comunicado. “Escuchamos que esta torre pudo haber sido destruida porque albergaba a miembros de una organización armada. Esto es algo que negamos totalmente después de estudiar el caso”, agregó Devers. “El derecho internacional establece que solo se puede dañar la propiedad civil si se utiliza con fines militares, y ese no fue el caso. Por eso lo decimos hoy ante este tribunal y en esta denuncia”.
Tiempo Argentino, 23 de Mayo de 2021
por Alberto López Girondo | May 18, 2021 | Sin categoría
El ataque que destruyó la Torre Jala alarmó a los medios internacionales como no lo habían hecho los devastadores bombardeos sobre Gaza, que causaron un mínimo de 140 muertos, entre ellos una treintena de niños. Es que allí tenían oficinas las agencias Associated Press (AP) estadounidense, la BBC del Reino Unido, la francesa AFP y Al Jazeera, perteneciente al gobierno catarí. Todo un símbolo del tratamiento que recibe el conflicto en esa región ensangrentada de Medio Oriente: los medios más afines a posiciones del gobierno israelí se apuraron a aclarar que habían advertido del operativo para que evacuaran las instalaciones.
“Estamos conmocionados y horrorizados por el hecho de que el ejército israelí apunte y destruya el edificio que alberga la oficina de AP y otros medios de comunicación en Gaza”, señaló un comunicado firmado por Gary Pruitt, el jefe local de esa agencia. “Hemos solicitado información al gobierno israelí y estamos en contacto con el Departamento de Estado de EE UU para tratar de averiguar más”, abundó Pruitt, para concluir: “El mundo estará menos informado de lo que sucede en Gaza por lo que ha ocurrido hoy”. El canal Al Jazeera -el nombre alude a la península árabe- se maneja con estándares informativos “anglosajones”. Voceros del ejército de Israel indicaron que en el edificio destruido había equipo militar de Hamás, lo que según los altos mandos era suficiente motivo para tirarlo abajo.
Cuando, a semanas de las elecciones que terminaría perdiendo, Donald Trump anunció el pro-greso de la iniciativa Paz Árabe, destinada a lograr el “acuerdo del siglo” entre árabes e israelíes, el canciller catarí, Muhamad bin Abdulrahman Al Thani, rechazó el convite argumentando que la comunidad árabe no debería pasar por alto “las miserables condiciones de vida del pueblo pales-tino por la ocupación y la opresión”. Sí aceptaron Emiratos Árabes Unidos y Bahrein.
El que manejó el plan de paz fue el yerno del exmandatario, Jared Kushner, empresario inmobiliario como Trump y sin ninguna experiencia en política internacional. La situación en esa parte del mundo, lejos de aquietarse tras aquellos acuerdos surgidos de la errática política exterior estadounidense con Trump, fue tomando presión a medida que se produjo el cambio de gobierno. El primer ministro Benjamin Netanyahu fue un ferviente aliado de Trump como un feroz enemigo de Barack Obama, que en 2014 había alcanzado los acuerdos nucleares con Irán junto con las otras cuatro potencias del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania. Entre las primeras medidas de Trump en la Casa Blanca se recuerda la ruptura unilateral del plan 5+1.
Esta nueva intensificación del viejo conflicto tiene varios condimentos que conviene tener en cuenta. Uno de ellos es la vuelta de los demócratas a Washington con el vicepresidente de Oba-ma en el Salón Oval. Cuando aún está asentándose en el cargo, la ofensiva puede aparecer como una señal de los sectores ultras dentro de Israel hacia la nueva gestión presidencial. Todavía Joe Biden no dio un gran paso para mostrar sus cartas hacia Irán, pero el antecedente preocupa a los halcones.
Por otro lado, la dirigencia israelí no logra conformar un liderazgo estable y con visión a largo pla-zo. Hace apenas 54 días, una nueva ronda electoral, la cuarta en dos años, mostró la dificultad para formar gobierno para Netanyahu, quien lleva en el cargo 12 años. El problema para “Bibi” es que ahora enfrenta procesos judiciales por corrupción que lo podrían llevar entre rejas. Y como tampoco esta vez alcanzó una mayoría parlamentaria, el presidente Reuven Rivlin llamó a Yair Lapid, exministro de Finanzas, para que intente formar gobierno y no volver a las urnas en una aventura que no llevaría sino a confirmar el fracaso de la dirigencia.
Hamás, que gobierna en Gaza desde 2007, es un grupo islámico con un brazo armado que no busca ningún acercamiento con Israel e incluso declara que pugna por su destrucción. Considera-do un grupo terrorista, desde aquella fecha ese territorio de 365 kilómetros cuadrados sufre el bloqueo de Israel y su población -unos dos millones de seres humanos-, ya sea que adhieran o no a Hamás, viven en una suerte de cárcel a cielo abierto, como la definen incluso críticos de esa política dentro de Israel. La derecha xenófoba viene creciendo en todo el mundo. Y las consecuencias también. Hace algunas semanas, una nutrida marcha de ultranacionalistas cantaba consignas antiárabes en las calles de Jerusalén. El desalojo de familias palestinas de un barrio de Jerusalén Este por el reclamo judicial de colonos israelíes fue otra chispa en un barril de pólvora. O la misma, porque se trata de reclamos de nacionalistas israelíes. La violenta represión policial en la Explanada de las Mezquitas, contra musulmanes que rezaban en la Mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado para la fe islámica, no puede dejarse de lado en este recordatorio. Tampoco los cohetes desde Gaza.
Tiempo Argentino, 18 de Mayo de 2021
por Alberto López Girondo | Nov 29, 2020 | Sin categoría
Son semanas febriles las que se viven en Medio Oriente. La confirmación de que el futuro presidente de Estados Unidos será Joe Biden -a menos que Donald Trump consiga abroquelarse en la Casa Blanca de alguna manera- acelera gestiones inéditas y prepara el terreno para lo que vendrá con los demócratas en el poder nuevamente. En este marco, mientras se especula con la posibilidad de la apertura de relaciones entre Israel y Arabia Saudita, Irán denunció el asesinato de un científico de alto rango en Teherán y culpó de lo que consideró “un acto terrorista” al estado de Israel.
Esta semana la televisión israelí informó acerca de un encuentro furtivo entre el primer ministro Benjamin Netanyahu y el príncipe Mohammed bin Salman en presencia de Mike Pompeo. Luego del establecimiento de relaciones entre Israel y los gobiernos de Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, este paso sería el mayor golpe al tablero regional y le insuflaría aire nuevo para la estrategia de Trump por mostrar sus logros en política internacional.
El encuentro -que desde Riad lo desmintieron, aunque fue confirmado por el ministro israelí de Educacióní, Yoav Gallant- se produjo en la ciudad aún fantasma de Neom, un proyecto faraónico de Bin Salman para el futuro pospetróleo. La información dice que participaron Netanyahu, Pompeo, Salman y el jefe del Mossad, el servicio de inteligencia israelí, Yossi Cohen. Y que los temas en debate fueron el impacto que tendría el establecimiento de relaciones Arabia Saudita-Israel y de una estrategia común para enfrentar a Irán.
Biden carga con la responsabilidad de volver al acuerdo nuclear firmado por Barack Obama en 2015 junto con los países del Consejo de Seguridad de la ONU para el control del programa atómico iraní. Un documento que Trump arrojó al cesto de los papeles a poco de asumir su cargo, en 2017.
Para el gobierno de Netanyahu, ese acuerdo llamado 5+1 (porque también participó Alemania) era un peligro para la seguridad israelí. Incluso en un insólito desplante al presidente Obama, lo dijo ante el Congreso de EEUU por una invitación de los republicanos en momentos de campaña electoral, en 2016. El temor es que los demócratas vuelvan recargados y con ánimo de hacerle pagar el desafío.
Pero para la monarquía saudita también hay un riesgo con el cambio de gobierno en Washington. La violencia y falta de escrúpulos que mostró Bin Salman para hacerse del poder incluso mediante la detención de familiares de la Casa Real y con una responsabilidad muy fuerte en el asesinato del periodista Jamal Kashoggi le hacen temer por las represalias que no tuvo en tiempos de Trump.
De allí que se evalúe que Riad no quiso aceptar el convite de Pompeo ni de Netanyahu para no quedar pegado a una propuesta perdedora. Pero habría quedado en volver a conversar cuando asuma la nueva administración, que vería con buenos ojos una solución que baje tensiones en esa áspera zona del planeta.
Sin embargo, este viernes el gobierno iraní informó que había resultado gravemente herido en un atentado el jefe del Departamento de Investigación e Innovación del ministerio de Defensa, Mohsen Fakhrizadeh. “Esta cobardía -con serios indicios del papel israelí- muestra un belicismo desesperado de sus autores», tuiteó Mohamad Javad Zarif, ministro de Exteriores de la República islámica de Irán.
Fakhrizadeh fue catalogado por Netanhyahu en alguna ocasión como el padre del programa de armas nucleares iraní, un proyecto que Teherán siempre negó y que de todas maneras, quedaba sometido a la vigilancia tras el acuerdo 5+1. El hombre había sido baleado cuando circulaba con su auto cerca de Teherán y los médicos no pudieron salvarle la vida.
No es el primer científico asesinado en los últimos años. Siempre Irán culpó a los servicios israelíes. A principios de año se produjo otro homicidio político, pero esta vez el responsable fue el gobierno de Estados Unidos, como se ufanó Trump. Se trató del general Qasem Soleimani, un héroe de la guerra contra Saddam Hussein, en un ataque con drones cuando se reunía en el aeropuerto de Bagdad con autoridades iraquíes. El caso causó estupor y temores por un recrudecimiento de las tensiones. Irán prometió venganza, pero quizás el mejor desquite es que Trump está de salida en su propio país. «
Trump empieza a darse cuenta de lo inevitable
Lentamente el presidente Donald Trump se va dando cuenta de que inevitablemente tendrá que entregar el poder el 20 de enero. Así, mientras una corte federal desestimó una denuncia de los republicanos sobre un presunto fraude en Pensilvania, porque no habían aportado ni una prueba sólida, Trump declaró que si el Colegio Electoral que debe reunirse el 14 de diciembre, confirma la victoria de Joe Biden, “ciertamente dejaré la Casa Blanca”. Aunque como ciertos inquilinos mal avenidos, habrá que ver en qué condiciones la deja.
Es que el empresario inmobiliario insiste en que hubo fraude en las elecciones del 3 de noviembre. “Será algo muy difícil de admitir que los electores voten por Biden, cometerán un error”, agregó. Y culminó: «Sé una cosa, Joe Biden no obtuvo 80 millones de votos».
Trump habló con periodistas antes de una teleconferencia en ocasión del Día de Acción de Gracias con soldados apostados en Afganistán a los que promete hacer regresar a Estados Unidos, a pesar de la resistencia del Pentágono.
La aceptación del resultado, que se demora entre otras razones por el intrincado sistema electoral estadounidense, también es útil al presidente ruso para saborear con efecto de “vendetta” la tardanza en felicitar a Biden. Hace cuatro años, los demócratas culparon a Rusia de haber influido en el triunfo de Trump, ahora Vladimir Putin avisa que reconocerá el resultado cuando lo confirmen las autoridades competentes de EE UU, cosa que bien podría ocurrir recién el 14 de diciembre.
Lo que no evita que desde usinas de información ligadas al futuro gobierno evalúen que Putin prefiere a Trump y espera que no entregue el poder. “Es una interpretación absolutamente incorrecta. El presidente felicitará al presidente electo de EE UU a su debido tiempo, justo después de que se sepa el resultado de las elecciones», dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.
Y abundó: «En varios estados todavía continúa el escrutinio. Cuando concluya, el presidente felicitará a su futuro colega».
Tiempo Argentino, 29 de Noviembre de 2020
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