por Alberto López Girondo | Dic 15, 2012 | Sin categoría
La llegada de Mariano Rajoy al gobierno hace justo un año estuvo enmarcada en ese proceso de caída libre, que se inició con la explosión de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos pero que repercutió de un modo letal en la península, habida cuenta de que el modelo que el neoliberalismo presentaba como exitoso se basaba en la cultura «del ladrillo» con fines especulativos. Y al estallar la burbuja nada había detrás de qué agarrarse.
El PSOE, que había tenido notorios avances en materia social con la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa en 2004, se fue enmarañando en soluciones a la crisis financiera pergeñadas en Bruselas que terminaron por poner en controversia hasta las raíces del Estado de Bienestar que representaba el socialismo democrático ibérico.
Hubo una semana clave en su gestión, con una cadena de hechos simbólicos que dejaron entrever el futuro español: a mediados de mayo de 2010, el principal grupo de medios, propietario del diario El País, uno de los emblemas de la España posfranquista, dejaba su mayoría accionaria en manos de un grupo inversor con capitales de Estados Unidos. El anuncio se hizo el mismo día en que el juez Baltasar Garzón era suspendido por el Supremo Tribunal a raíz de su intento de juzgar los crímenes del franquismo y Zapatero anunciaba el primer recorte presupuestario para reducir el déficit fiscal. Fue como un tiro en el pie.
Un año más tarde las protestas y el incremento en la desocupación lo obligaban a adelantar los comicios. Que fijó para el 20 de noviembre: justo el día en el que se cumplían 36 años de la muerte del Caudillo. Ganó, como todos los pronósticos anunciaban, el líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, quien asumió su cargo el 21 de diciembre, con promesas de llevar adelante un plan económico que sacara al país de la encrucijada. Un regalo de Navidad que finalmente luego de un año demostró no sólo que era un programa de recortes sin fin, sino que además, tenía como trasfondo la restauración conservadora de España.
Todo peor
En este año de gestión, las variables de la economía no paran de empeorar, a lo que se suman las respuestas que van tomando diferentes sectores de la sociedad ante las escasas perspectivas en un plazo previsible. Así, las calles de las principales ciudades del país son el reflejo de las tensiones que se acumulan. De manera que, entre reclamos de discapacitados por los recortes en el sistema sanitario y una votación que podría encaminar hacia un referendo independentista en Cataluña, terminaba el período para un amplio y «generoso» blanqueo de capitales que, como suele suceder, beneficiaba largamente a los que evadieron sus responsabilidades fiscales en detrimento de los que o no tienen más remedio que pagar los impuestos o consideran que es una obligación moral hacerlo, que no son pocos en ninguna parte del mundo.
En tal sentido, incluso, el gobierno de Rajoy tocó –a pedido de Bruselas– una de las variables que desencajó otro clavo en la maquinaria económica. Aumentó el IVA de 18 a 21%, lo que repercutió negativamente en el índice de precios de setiembre. Por ley, el gobierno tenía que incrementar las jubilaciones y pensiones en una cifra equivalente, pero no lo hizo «por cuestiones presupuestarias».
El IVA es más fácil de cobrar que otros impuestos porque en algún momento de la cadena económica siempre hay alguien que termina aportando, por más mecanismos de evasión que se inventen. Por otro lado, reducir ingresos a los jubilados es casi un deporte para economistas neoliberales, como bien lo saben los retirados argentinos que lo padecieron en tiempos no tan pretéritos. El problema, como marcaron los dirigentes de las dos principales centrales obreras españolas, Comisiones Obreras (CCOO) y la UGT, es que con una desocupación que supera holgadamente el 25% y mantiene a casi 5 millones de personas sin trabajo, hay miles de familias que viven del sueldo del jubilado.
A todo esto se suman los recortes, en general en el sistema de salud, que pusieron primero la mano en el bolsillo de los beneficiarios porque obligan a un copago de servicios que hasta abril eran gratuitos, y se dejaron afuera del sistema de protección a extranjeros e ilegales. Con decir que hasta las ambulancias de los traslados deben pagarse no hace falta agregar mucho más. De allí la masividad de la manifestación de discapacitados que el 3 de diciembre llenó las calles céntricas de la capital española en reclamo por lo que también ellos perdieron en este año.
Regiones alzadas
Pero no sólo de variables económicas se trata el modelo que viene desarrollando el Partido Popular desde que recuperó el poder a fines del año pasado. Así es que a principios de diciembre la noticia era el rechazo de Cataluña al proyecto de reforma educativa que lleva adelante Madrid de la mano del ministro José Ignacio Wert, que mediante la reforma de la ley educativa, con el archiconocido propósito de adecuar la enseñanza a un mundo que necesita jóvenes preparados en nuevas especializaciones, impone como idioma prioritario el castellano en todo el país.
Sobre llovido mojado: a pocos días de una elección clave en Cataluña que abre paso –aunque no tan velozmente como pretendían sus impulsores– a un referendo independentista, el remarcado centralismo madrileño se parece bastante a una provocación. La región más rica de España sufre recortes y la sociedad protesta porque aporta casi el 20% de los ingresos totales de de la administración central y recibe un poco más del 14%. Según la perspectiva catalana, allí reside el colosal déficit que llevó a la región a pedir salvataje a Madrid y a ser la segunda región más endeudada del país.
La ola independentista podría arrastrar al País Vasco, que tiene viejos reclamos independientistas aunque no tan teñidos de aroma impositivo porque logró en su momento lo que se llama el sistema de concierto, que le permite recaudar y girar al gobierno central una cuota para la coparticipación. Para el resto de las comunidades, el sistema es más parecido al argentino: el Estado nacional recauda y luego distribuye. Con el adicional de que lo hace con un prudencial retardo, que se alarga mucho más en tiempos de crisis.
Tampoco para Rajoy son buenas épocas en política exterior. Al principio de su gestión, el canciller José Manuel García-Margallo declaró con un tono nacionalista que el nuevo gobierno iba a luchar por el Gibraltar español. El peñón es para España una espina clavada en el corazón de su orgullo. Y a pesar de tratados y acuerdos que permitieron construir una organización como la Unión Europea, al igual que en Malvinas, los británicos se niegan a hablar de soberanía con sus vecinos amparados en el Tratado de Utrecht de 1713. El ímpetu nacionalista de García Margallo a poco del tercer centenario de aquella afrenta se fue opacando a medida que el primer ministro, David Cameron, también buscó untarse de una pátina patriótica en medio de ajustes presupuestarios ordenados desde Bruselas y con la mano rigurosa de los alemanes. Así que un viaje oportuno del príncipe Eduardo de Inglaterra y su esposa, Sophie Rhys-Jones, sirvió para apaciguar las cosas y sólo quedó el reclamo de que los pescadores españoles puedan seguir su faena en aguas que los ingleses consideran suyas, como hasta entonces.
Cuestión de códigos
La recuperación argentina de la petrolera YPF también fue un golpe al orgullo herido de los españoles. Al menos así lo entendieron los medios de comunicación y el gobierno, que primero amenazó con las peores consecuencias por el desafío. Pero andando el tiempo la temperatura fue bajando tanto en los despachos oficiales como en la ex compañía matriz, Repsol, que ahora decidió hacer reclamos económicos más que imponer trabas políticas. Mucho no pueden alardear los empresarios hispanos en vista de la detención del que fue el titular de la principal cámara patronal del país, nada menos que por lavado de dinero y ocultamiento de bienes para evitar hacerse cargo de millonarias deudas de su empresa Marsans. Gerardo Díaz Ferrán fue en su momento presidente de la privatizada Aerolíneas Argentinas y tanto de este lado del Atlántico como del otro, siempre tuvo micrófonos a mano para protestar por el «despojo» al que lo habría sometido el gobierno argentino cuando nacionalizó la compañía de bandera sin pagarle nada en retribución, argumentando que el español había vaciado la línea de bandera.
Cierto es que la España que tomó Rajoy no estaba en su mejor momento. De otro modo la derecha no se habría alzado con el triunfo electoral aquel 20N. Pero el PP no hizo más que empeorar los índices económicos, con lo que justificó la aplicación de una política de shock que aceleró el desguace del Estado de Bienestar y abrió la posibilidad de terminar de destruir todo lo que de progresismo dejó Zapatero tras su paso por la presidencia del gobierno. Además lo hace con verdadero deleite.
Por ahora el PP no puso el foco en la reforma de la ley del aborto, una de las promesas electorales, ni en el matrimonio gay. Pero sí reformó el Código Penal para endurecer aún más las de por sí impiadosas penas (que para los delitos más graves pueden llegar hasta 40 años). Además, introduce la figura de la «Prisión permanente revisable», que en teoría permite reducir condenas a cadena perpetua, pero luego de haber pasado no menos de 25 años entre rejas.
Añade luego la llamada «Custodia de seguridad», una medida por la que se suman hasta 10 años más de prisión a un preso que haya cumplido su condena cuando el tribunal sentenciador crea que se trata de un individuo de «especial peligrosidad».
Mientras tanto, y a pesar de que crece exponencialmente la cantidad de víctimas de desalojos por deudas hipotecarias impagas (ya hay más de 350.000 familias que lo perdieron todo en estos 4 años) no hubo acuerdo para cambiar la legislación que reglamenta la dación en pago, es decir, que el banco o el acreedor se quede con la propiedad del deudor, que de este modo se liberaría de su compromiso. Esto es, si al momento de entrar en mora la propiedad vale menos que cuando el incauto la compró, la diferencia se le sigue computando como deuda. En una sociedad con crisis laboral, eso significa que deberá pagar hasta el fin de sus días.
Revista Acción, 15 de Diciembre de 2012
por Alberto López Girondo | May 28, 2011 | Sin categoría
Hace un par de semanas, Barack Hussein Obama se sintió obligado a mostrar su partida de nacimiento para probar que realmente vino al mundo en Honolulu, el 4 de agosto de 1961. Por si quedaban dudas, a los pocos días ordenó a una tropa de élite que acabara con el peor de los males de los últimos diez años en la vida de los estadounidenses, según la óptica imperante. Así fue que mataron al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden. Este lunes dio otra vuelta de tuerca, y se dio el gusto de visitar la localidad irlandesa de Moneygall, donde nació un tatarabuelo por parte de madre. Para dejar constancia de que también tiene algo de europeo.
La visita del 44º presidente de los Estados Unidos al Viejo Continente le sirvió para exponer ante el mundo esa voluntad de dominio que ya había ostentado cuando, a pocas horas del anuncio del operativo contra Bin Laden, declaró muy suelto de cuerpo: “Hemos vuelto. América probó que puede hacer lo que se proponga (“América can do whatever we set our mind to”, literalmente que “los Estados Unidos pueden hacer lo que nos pongamos en la mente”, o, diríamos en estas costas, “lo que se nos cante”).
Por supuesto que lo más fácil es interpretar esa frase como una bravuconada, una amenaza imperial al viejo cuño. Pero también puede ser la manifestación de debilidad. De una fragilidad que se puede entender en el marco de la crisis económica que taladra la base de la sociedad estadounidense y europea como no hay memoria en décadas y que amenaza a trabajadores estadounidenses tanto como a griegos, portugueses, españoles e italianos.
No es casual que el miércoles, en el Westminster Hall, el sector más antiguo del Palacio de Westminster, Obama reafirmara los fuertes lazos que unen a la corona británica con su antigua colonia como pretendidos defensores de la civilización y gendarmes del sistema capitalista. “La relación entre los Estados Unidos y el Reino Unido es el eje central de la seguridad para ambas naciones”, coincidió con el primer ministro David Cameron.
El Palacio tiene 900 años y apenas tres dignatarios extranjeros habían obtenido la gracia de dirigirse a las dos cámaras del Parlamento desde ese magno sitio desde fines de la Segunda Guerra Mundial: el francés Charles de Gaulle, el sudafricano Nelson Mandela y el Papa Benedicto XVI. Nunca un “americano”.
Obama resaltó la alianza, que se consolidó en la Primera Guerra –cuando el viejo imperio logró derrotar a sus enemigos continentales con la ayuda de Washington– y viró desde 1945, cuando el Reino Unido estuvo entre los ganadores de la Segunda, pero perdió definitivamente su influencia mundial y antes que salirse del escenario aceptó compartir el liderazgo como socio menor.
“Hoy, tras una década difícil que comenzó con guerra y terminó con recesión, nuestras naciones han llegado a un momento crucial una vez más. Una economía mundial que estuvo al borde de la depresión es ahora estable y se está recuperando”, se explayó Obama. Pero la frutilla del postre fue su caracterización de estos tiempos decisorios. “Quizás se argumenta que China, India, Brasil representan el futuro y que el momento de nuestro liderazgo ha pasado. Pero ese argumento es falso. La hora de nuestro liderazgo es ahora”, alardeó Obama ante políticos, representantes de la jerarquía eclesiástica y funcionarios gubernamentales.
Horas más tarde emprendió camino hacia Deauville, una pequeña localidad francesa en la Normandía donde se desarrollaría la Cumbre del G-8, que no es otro que el grupo de los siete países más industrializados del mundo –los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Canadá y Japón– más Rusia desde hace una docena de años. El dato no es trivial, porque Moscú, que acompaña a los países ricos como nación europea, también tiene puestos algunos huevos en la canasta de los BRICS, precisamente los países ninguneados por Obama en el Westminster Hall.
Tampoco es trivial el dato de que en las costas de Normandía se produjo, el 6 de junio de 1944, la Operación Overlord, el desembarco de 150 mil soldados aliados –73 mil estadounidenses y 83 mil británicos y canadienses– que pondría fin al avance de las tropas alemanas y decidiría el resultado de la guerra.
“Mordisqueado por los emergentes, el G8 resiste”, titulaba el diario Le Monde. Y The International Herald Tribune se preguntaba por cuánto tiempo más ese club de potentados en desgracia iba a poder manifestar alguna influencia. Por eso el “dueño de casa”, el presidente Nicolas Sarkozy, fue también explícito en su interpretación de lo que se decidía en esa cumbre. Y pretendieron marcar agenda con propuestas que no se parecieran a las del G-20, el grupo de los emergentes que tanto están desvelando a los dueños de la pelota. Así se explica que hayan llegado a hablar de la gobernanza de Internet. De tal manera que, aún en medio de la crisis del euro, se permitieron lujos de otras épocas, como anunciar una línea de crédito de 20 mil millones de euros para fomentar la democracia en Egipto y Túnez. Y volvieron a prometer que los días de Mummar Khadafi están contados.
Como era inevitable, el tema de un remplazo para el fervoroso ex director del FMI se coló en la cumbre. Y aunque el propio Sarkozy argumentó que no era potestad del G-8 nominarlo, el lobby de los ricos le dio vía libre a la candidatura de la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, una ahijada del establishment financiero mundial que vivió por 25 años en los Estados Unidos y garantiza las mayores seguridades a Wall Street.
Pero, claro, acá es donde se ve que los emergentes, si bien pueden no asustar todavía, si les da el cuero para preocupar. Porque ya anunciaron que no van a aprobar así como así lo que digan los poderosos. México ya anotó un candidato, mientras que Brasil dijo que hay que estudiar las cosas un poco más de tiempo y China propuso una votación abierta y que gane el mejor. En este marco podría entenderse la propuesta negociadora de Sarkozy de que sería bueno tener a un país latinoamericano como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Celso Amorim, el canciller de Lula da Silva, explicó cuál fue la estrategia de estos países que aspiran a desarrollarse y por los que ahora ponen las barbas en remojo en el norte: “Intentamos trabajar dentro de las Naciones Unidas, pero al mismo tiempo impulsamos reformas desde el exterior.” Y las evidencias de que así lograron cosas, según el ex funcionario brasileño, son que hubo algunas leves, tímidas reformas en el Fondo con DSK. “Nunca hubiera habido cambios en el sistema de cuotas si la presión llegaba sólo desde adentro del FMI; es realmente el empuje del G-20 el que provocó el cambio.”
Mientras tanto, en Buenos Aires un puñado de ministros de Defensa sudamericanos comienza a analizar nuevas formas de apoyo y seguridad comunes, sin injerencia de las potencias dominantes. Y en Honduras se logra el retorno del derrocado presidente Manuel Zelaya. No será la mejor solución para un golpe institucional, pero es una salida que permite dar cuenta de que ya no hay espacio para los viejos modelos antidemocráticos, impulsada por la Unasur.
Aquel 6 de junio fue conocido como el Día D, por el desembarco, pero podría asimilarse a los países desarrollados que intervinieron en la contienda. No falta mucho para el Día E, en que los emergentes –entre los que está la Argentina– recuperen definitivamente las riendas de su destino.
Tiempo Argentino, 28 de Mayo de 2011
por Alberto López Girondo | Nov 4, 2010 | Sin categoría
Con juegos online, puzzles, trivias, y lecciones de encriptado y desencriptado de información se acercan a alumnos y docentes de todas las edades a la agencia de espionaje estadounidense.
El ingreso al reservado staff de la principal agencia de espías del planeta, la CIA, se manejó tradicionalmente por carriles más bien recónditos. Como corresponde a una organización que tiene como función proteger los intereses del imperio en el exterior. La sagacidad de los seleccionadores, en todo caso, permitió detectar a los candidatos cuando comenzaban a destacarse en alguna actividad social o política y llevarlos para su coleto con diferentes tipos de dádivas, la contratación directa o incluso la amenaza. La novedad, desde que se popularizó el uso de la web –al fin y al cabo un invento militar estadounidense– es que la CIA intenta reclutar para sus filas a los niños, con tentaciones que están de acuerdo a la edad de los pequeños aspirantes.
Así, hay oferta de juegos y rompecabezas (se trata de puzzles, no de violencia física, al menos en esta instancia) hasta clases de encriptación y desencriptación de mensajes. Visita. Además, por si hiciera falta alguna promesa adicional para los indecisos, existe una visita virtual al museo de armas no convencionales tipo James Bond y se muestran los agentes encubiertos del mundo animal: palomas mensajeras y perros adiestrados para detectar todo tipo de explosivos, venenos, drogas y los mayores etcéteras. Perros de policía secreta, por supuesto.
Es bueno destacar que la agencia hace una invitación cabal a formar parte de la cruzada que desarrollan “muchos analistas, doctores, científicos, abogados o bibliotecarios que tienen como función principal ayudar a los líderes americanos a tomar siempre la decisión correcta y a trabajar por la seguridad de la nación americana”.
Menú. Una recorrida por la página en cuestión (www.cia.gov) permite observar sobre el menú ubicado en el costado izquierdo una opción que dice Kid‘s Page. Una vez desplegado, el menú expone sus distintas versiones, para párvulos de hasta 5º grado, para la franja de 6º a 12º grado, para padres y docentes, un sector de juegos, links para ingresar en otras páginas para niños del resto de las agencias de espionaje de Estados Unidos, y toda esa gama de promociones normales en cualquier web comercial. Lo más sustancioso, de todas maneras, está en el recorrido por cada uno de los sectores hasta ahora descriptos.
Conviene munirse entonces de un diccionario inglés para los que se le animan al idioma de Maxwell Smart, o recurrir a alguien con algo de conocimiento para los menos avezados. No serán defraudados. Seguridad. “Seguramente has oído de la Agencia Central de Inteligencia”, les dice a los menorcitos, para explicar luego a qué se dedican los espías: “La gente de la CIA hace un importante trabajo. Ellos ayudan a mantener seguro a nuestro país. Dan información a nuestros líderes para que puedan tomar buenas decisiones. Y ellos sienten orgullo por su importante trabajo”. “Mira nuestras páginas y nos conocerás. Si miras con detenimiento, te puedes convertir en un experto en la CIA. Y también tenemos algunas historias cómicas y juegos para ti.” En este sector es que se cuentan historias de los héroes de la división K-9 (se pronuncia kei nains, o sea, caninos).
Entre ellos destacan Arno, Bonja, Ogden y tantos otros que parecen haber cubierto la cuota de patriotismo necesaria como pasar a la fama cibernética. En ese mismo apartado para menores de 5º grado se destaca también la historia de Aerial, una paloma descendiente, asegura, de un palomo bávaro que en la década del ’40 intervino tomando fotos aéreas luego de la creación de la agencia. Secundarios. “Si estás en la escuela secundaria y ya has pensado en una carrera en la CIA –dice la sección para alumnos de hasta 12º grado–, concéntrate en mejorar tus destrezas comunicacionales”. Aclara que se refiere a destrezas en la escritura y en lo oral, con más detalle en el uso de idiomas extranjeros.
Más específicos, teniendo en cuenta que se refieren a estudiantes secundarios, la CIA detalla la forma de acercarse a las oficinas para plegarse a la patriada imperial. Navegando las opciones de este tramo se puede recorrer el museo de la CIA donde pululan armas que envidiaría Bond, por lo menos, y que demuestran que probablemente el creador del superagente 86 se quedó corto en imaginar artilugios bélicos. Entre ellos destaca el UUV (Vehículo Subacuático No Tripulado, en su traducción castellana) que es una especie de bagre mecánico que cuenta con todo tipo de elementos para espiar, sabotear y destruir al enemigo; también se pueden observar microcámaras y minipistolas a granel y también palomas artificiales que cumplen el mismo objetivo.
Teachers. Es bastante jugosa también el área destinada a docentes y padres. Acá se ofrecen, por ejemplo, elementos para armar distintas clases de espionaje para alumnos de diferentes edades. Así, por ejemplo, se puede hacer una clase livianita que explique a los educandos la utilidad de la inteligencia en la guerra (aunque suene a oxímoron, como diría Groucho Marx), con detalles de incidentes resueltos por espías a lo largo de la historia norteamericana. Como para sopesar el talante de la propuesta de CIA Kid’s, es bueno recorrer una clase algo más sesuda, que se propone enseñar a recoger y analizar información.
Clase magistral. “Para comenzar la lección –explica el texto– el profesor repartirá fotocopias del Ciclo de Inteligencia”. Se trata de un material en que se explica en términos sencillos los cinco pasos necesarios en el proceso para culminar un buen trabajo de espionaje:
Planificación y Dirección, Colección, Tratamiento, Análisis y Producción, y Diseminación. “Después –continúa la instrucción– el profesor debería pedir a estudiantes escoger a un padre o el abuelo que ellos pueden entrevistar antes de la siguiente clase y escribir tres párrafos que comparan la vida corriente cotidiana del estudiante con la vida de su sujeto en la misma edad. Para decidir qué preguntas pedir para ver las diferencias de la vida del estudiante con la de su entrevistado en el mismo punto, el profesor debería dividir la clase en pequeños grupos. Los estudiantes pueden constituir una lista de preguntas para juntar la mejor información. Después de unos minutos, cada grupo debería compartir sus mejores preguntas con la clase”.
Parientes. Además de las preguntas que los estudiantes elaboran, insiste el manual docente de CIA para niños, “el profesor puede proveer a los estudiantes de algunas preguntas de entrevista para lograr un mejor objetivo”. En la siguiente clase, el profesor debería dividir nuevamente la clase en pequeños grupos y hacer que los estudiantes comparen sus conclusiones entre ellos y luego confeccionar un informe de grupos para toda la clase. “Pida a estudiantes hablar del proceso de información creciente y del análisis de los datos –recomienda la agencia–. ¿Qué habrían hecho ellos de manera diferente? ¿Lo que deberían haber preguntado, o qué preguntas adicionales faltaron? ¿Qué han aprendido ellos sobre sus vidas cotidianas contra su sujeto?”
Códigos. También hay lecciones de encriptado y desencriptado y acerca de la importancia de que la comunicación sea exacta, para no equivocar la decisión en función de un mensaje mal transmitido por cualquier causa. Este tramo puede estar acompañado por juegos que se agregan en la misma página, donde se pueden armar mensajes en clave o detectar la clave con que podrían haber sido confeccionados distintos mensajes. Luego de tan sustanciosas lecciones, entonces, el navegante web puede descansar algo sumergiéndose en el área de juegos, Allí se puede encontrar desde rompecabezas para armar el logo de la CIA en dos opciones, easy o hard, o analizar fotos aéreas de una ciudad.
En necesario reconocer acá que resulta muy interesante el planteo, que consiste en deducir a qué hora del día corresponde la toma fotográfica, a qué mes del año, a que profesión pueden pertenecer los diferentes personajes que aparecen. También se puede ver otro juego en que se deben descubrir imágenes encubiertas en otras fotos cotidianas de una ciudad cualquiera. Es similar al Juego de las 7 diferencias”, con la particularidad de que cada escena describe una situación de espionaje o una posible amenaza. En definitiva, los niños pueden recorrer estas bonitas páginas para divertirse y probar su interés en servir a la bandera de las barras y las estrellas. Y a los no tan chicos a jugar a ser espías por un rato. Si es que no los intranquiliza el antecedente de lo que es y lo que representa la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.
por Alberto López Girondo | Ago 8, 2010 | Sin categoría
En una entrevista exclusiva, el presidente boliviano repasa parte de su pasado como dirigente sindical, cuenta cómo se hace política sin dinero y critica la cobertura que reciben dirigentes derechistas que huyeron al Norte.
Evo Morales impacta. Por una sencillez que en nada refleja el cargo que ocupa ni el lugar en la Historia que sin dudas ya se ganó. Por los logros desde que se dio a conocer como dirigente campesino, allá por los finales del siglo XX. Porque se empecina en cumplir con las promesas electorales de cambiar en profundidad y definitivamente a un país atravesado por la injusticia y el racismo. Y porque, aunque se niegue, podría dar lecciones de cómo amalgamar voluntades e intereses contrapuestos en beneficio de un bien común. La Constitución del Estado Plurinacional es un ejemplo, que recién se está poniendo en marcha luego de la aprobación de las cuatro leyes fundamentales.
Morales recibió a Tiempo Argentino el martes pasado, en su habitación del hotel Alkazar, de San Juan, donde había estado en la Cumbre de Presidentes del Mercosur. De sport, mientras se preparaba para un acto ante la comunidad boliviana afincada en Cuyo. Con poco tiempo, como le ocurre desde hace décadas desde que se metió en la dirigencia gremial de los campesinos cocaleros.
Responde parco, cuidando las palabras, se diría que tenso. Hasta que la conversación deriva en cuestiones personales, de esas que le dan dimensión de hombre, y entonces se relaja, se suelta. Ahí aparece un hombre consciente de su destino, con un pasado muy rico en vivencias. Que de un origen humilde como hijo de un trabajador golondrina, construyó luego una fuerza política capaz de convertirse por primera vez en una alternativa de poder, para la absolutamente mayoritaria población indígena de la nación fundada por Sucre y bautizada en honor a Bolívar.
−Usted contó la emoción que le producía haber estudiado en un colegio de Calilegua, sin saber siquiera el idioma, a haber llegado a recibir el título honoris causa de dos universidades en San Juan. ¿Cómo vivió ese momento?
−Pues conmovido, claro. Hay muchas cosas que pasaron. Y mira las que pasaron después de Calilegua.
−Vendió helado, jugó al fútbol, nada hacia suponer este presente.
−Vendía Picolé (palito de agua), y bastante vendía. Mi padre era muy trabajador, porque a veces había paro de trabajadores, entonces mi padre trabajaba sábados y domingos, esperando continuamente que hubiera paro.
−Claro, si había paro no podía cobrar.
−Ahí descansaba, claro.
−Usted recordó con agradecimiento a Kirchner y lo catalogó más que como secretario, como presidente de la Unasur. ¿Por qué?
−En 2006, cuando yo empecé, estaba de presidente Néstor Kirchner. Y en nuestras reuniones él me alentó, me inspiró, me orientó, me animó, me impulsó mucho en mi presidencia. Yo recién electo, y en mis primeros meses de presidente. Ha sido muy solidario conmigo. Y en mis primeros meses, mi primer opositor fueron las inundaciones, y él fue muy solidario en febrero, marzo, con helicópteros, fuerzas armadas ayudando a la gente por las inundaciones. Una larga historia. Y en el momento más difícil de amenazas por las trasnacionales después de la nacionalización del petróleo, después del 1 de mayo de 2006, cuando la oposición decía “no va a haber inversión, no va a haber nuevos campos petroleros, no va a haber exploración, se van a espantar los inversores”, ahí estaba Néstor Kirchner diciendo “no se preocupe, acá estamos nosotros, todos juntos”. También cuando desde el Oriente nos impedían la llegada de alimentos, aceite, estuvo presente, se ocupó de que nada nos faltara.
−¿Y con Lula cómo es la relación? Porque el tema del petróleo no fue fácil…
−(Sonríe) Con Lula, después del 1 de mayo de 2006, tuvimos problemas. Yo intenté en varias oportunidades comunicarme, y ha sido difícil comunicarme telefónicamente. Yo quería comunicarme, decirle que “vamos a tomar la propiedad”. Como no podía, decidí ejercer la propiedad como Estado. Expropiar, por supuesto. Ahí momentáneamente hubo un problema y ahí el mismo compañero Kirchner nos convocó a cuatro presidentes: él, yo, Chávez y Lula, bajo la dirección de Kirchner, en una ciudad de la Argentina, no me acuerdo exactamente, lo resolvimos.
−¿Qué les dijo?:“Pónganse de acuerdo”?
−Discutimos, yo le expliqué de manera detallada. Una vez que nos entendimos, ya mejoramos las relaciones y en diciembre de 2006, en la Cumbre de Jefes de Estado de Europa, Latinoamérica y el Caribe, en Viena, hemos superado eso. Nos sentamos a ver cuáles son nuestras diferencias. Y yo le dije: “Tengo un mandato del pueblo y el mandato del pueblo es ejercer el derecho de propiedad como socios, no con patrones.” Y uno de los contratos ilegales e inconstitucionales que decía (recita de memoria): “el titular −que es la transnacional− adquiere el derecho de propiedad en boca de pozo”. Y nos dicen los gobiernos neoliberales “cuando está bajo tierra sigue siendo nuestro, pero cuando sale de boca de pozo, ya parece que son de las trasnacionales petroleras”, y acabamos eliminando eso.
−¿Ahora la relación es buena?
−No… está bien. Con Lula ahora tenemos excelentes relaciones. Compartimos ideales, él como presidente obrero, yo como presidente originario. Esa es también la diversidad de Sudamérica
−Bueno, son los dos presidentes que vienen de más abajo.
−Así es, ambos venimos de abajo, pero yo mucho más abajo que él. (Risas)
−Qué le diría a Obama si lo tuviera adelante?
−Le diría que como uno de los discriminados, como es su sector social, que no discrimine a otros latinoamericanos en los Estados Unidos. Le diría que como excluido, marginado, perseguido, como afroamericano que es él, ¿Cómo puede permitir normas como las de Arizona para expulsar a los latinoamericanos? Que por encima de nuestra diferencias de no al capitalismo ni al imperialismo, esto es algo social importante. Seguro que mañana voy a enviar una carta a Obama que estoy elaborando, ahí va a ver. (Efectivamente, la carta fue anunciada dos días después, está fechada el jueves 5 de agosto.)
−¿Cambiaron algo los Estados Unidos entre Bush y Obama?
−Para nada. Hasta ahora, para nada. Sólo la expectativa de su presencia en la presidencia, pero yo siento que no cambia nada. Sigue el bloqueo económico a Cuba, siguen esas políticas del capitalismo en crisis. Eso yo no puedo entender. Como vengo de una familia pobre, cuando hablamos de capitalismo se habla de gente millonaria, de Estados ricos, y que tengan semejantes crisis económicas. Las quiebras, la crisis, las nacionaliza Obama. Aquí nosotros nacionalizamos la riqueza, pero no la pobreza ni la crisis. Esa es también nuestra diferencia.
−¿Qué le aconsejaría ante las crisis? Porque Latinoamérica tomó otros rumbos y le fue bastante mejor.
−Mira, yo no soy quién para aconsejarle ni dar lecciones sobre políticas económicas. Respeto sus políticas si son democráticas, por supuesto, pero lo que no aceptamos es en este nuevo milenio a los imperios, a las monarquías, oligarquías o jerarquías. Estamos en el tiempo de los pueblos. Por lo tanto habría que implementarse políticas que beneficien a los pueblos y no simplemente a grupos de los pueblos. Esa es nuestra profunda diferencia. Tarde o temprano, estoy convencido, el capitalismo va a caer, y los pueblos se levantarán. Entonces, antes de que sean rebasados por los pueblos, es mejor encabezar esas profundas transformaciones.
−Otro dato de la realidad es que mientras en Bolivia se aprobaba la Ley de Autonomía (último eslabón para implementar los cambios de la nueva Constitución), donde se reconocen 36 nacionalidades, en España se discute con fuerza la nacionalidad catalana.
−Es todo un proceso ese de las transformaciones democráticas, los cambios estructurales, los cambios orgánicos de las distintas estructuras del Estado. En Bolivia tenemos un Estado plurinacional, no un Estado colonial. Un Estado con autonomías departamentales, regionales, pero en el marco de la unidad del país. Esa es la transformación que hacemos, felizmente con el acompañamiento del pueblo. En Bolivia ya estamos en la tercera etapa de esa Asamblea Constituyente, que es la implementación de la Nueva Constitución. Felizmente acabamos ya con las leyes orgánicas, ahora vienen las leyes laborales, sociales, productivas, para garantizar estas transformaciones profundas de Bolivia. No faltaron en los pasados años quienes entendían la autonomía como independencia, o autonomía para pequeños grupos que después de perder a nivel nacional, se metieron en las regionales para que esas autonomías sean las oligarquías. Se equivocaron, y nosotros estamos buscando autonomía para los pueblos y no para las oligarquías. Esa es la profunda diferencia. Ahora, cuando ya empezamos a implementar autonomías para los pueblos, hay resistencia en los departamentos (o provincias, como los llaman aquí), resistencia porque no quieren soltar la plata allí.
−¿Cómo marcha eso? ¿Cómo cree que cambiará la sociedad?
−Mira, yo sé que cuesta cambiar. Por eso yo digo, podemos cambiar con alguna dificultad normas, leyes, una Constitución, pero lo que no se puede cambiar es la mentalidad. Eso es lo más difícil para mí. Ahí tenemos muchas diferencias. Y quienes venimos de las luchas sociales, que somos dirigentes sindicales o de cualquier movimiento social, sabemos que fundamentalmente la función pública es servicio, es sacrificio, es compromiso con el pueblo. No pensar en uno o en dos, mientras que hay alguna gente que ya no son de compromiso, de sacrificio para los pueblos, eso es lo peor. Aquí se requiere de una profunda reflexión, educación, orientación si pensamos en nuestra querida Bolivia. Y mejor todavía si pensamos en integrarnos a Sudamérica, a nuestra querida Latinoamérica. Yo sigo convencido de que somos la esperanza para el mundo. Entonces ¿Qué hacer ahora?
−La lucha más fuerte la tiene entonces dentro de sus propias filas. Cambiar al hombre, como pedía el Che Guevara.
−Sí, sí, eso es, estoy convencido: cambiar al hombre, un nuevo hombre, con una nueva mentalidad. Eso empieza desde la niñez. Hay ciertas estructuras como la justicia o la policía, donde a veces es muy duro, muy duro, muy duro… Porque es el Estado colonial, y el Estado colonial es la mentalidad, y esa mentalidad que está representada en el Estado colonial es el egoísmo, es la ambición personal, que no es una buena ambición para la patria.
−¿Cuándo se pensó como presidente? Imagino que no cuando estaba en Calilegua.
−No, para nada. Ni cuando fundamos ese instrumento político de la liberación económica y social. ¿Cuándo pensé? En 2002, para mi primera candidatura. Con otros dirigentes especialmente del sector campesino hicimos un programa, que era como un pliego único de la Central Obrera Boliviana. No era un programa-programa (repite con énfasis). Nos presentamos, no teníamos plata y nos sorprendemos. Cinco partidos en total eliminé: Bolivia Libre, un supuesto Partido Socialista que se va con la derecha, otro pequeño de Oruro, cinco legalmente reconocidos juntos con la cabeza del MNR de Gonzalo Sánchez de Losada. Nos ganaron con menos del 1% y nos robaron el triunfo.
−Le hicieron un gran favor, suele decir.
−Pero me quedé tranquilo y contento, porque no estábamos preparados para gobernar porque hemos dado la sorpresa.
−¿Pero pensaban que podían ganar?
−No. Las encuestas decían que tendríamos alrededor del 5% máximo, cuando hemos sido los primeros, y solos, y no como el MNR, eliminando a 5 partidos aliados entre sí. Y ahí dije: “En cualquier momento soy presidente, hay que prepararse.”
−¿Cómo fue ese momento? ¿Cómo fue eso de prepararse? ¿Se trataba de cuadros, de una preparación personal?
−Mira, ese año ganamos en el departamento de Potosí, sin candidatos, hemos ganado senadurías sin candidatos.
−¿Cómo es eso?
−Mira, en un departamento el ganador tiene dos senadores y yo tenía dos candidaturas a senadores. Sin embargo, faltando dos semanas el segundo candidato renunció y solo hemos ido con un candidato. Ganamos el departamento y nos correspondían los dos senadores, pero no teníamos a los dos senadores… Igualmente ocurrió en el departamento de La Paz. Y lo más importante, mis compañeros del campo, mis hermanos, hermanas, dejaron de trabajar escuchando la radio voto a voto. Mirando, mirando… Faltaba poquito para ganar (junta la uña del pulgar a la punta del índice derechos). Esa es la alegría. Y yo tenía miedo. Pero eso fue un error de la derecha-derecha (vuelve a enfatizar). El error de los Estados Unidos. Si yo hubiera sido el enemigo de ese momento político, hubiera metido al Evo Morales como Presidente en 2002, cuando todavía no estábamos preparados, y además de los 130 diputados teníamos apenas 27, lo mismo nos pasaba en Senadores. Éramos minoría y todavía sin ninguna preparación. Y ellos, mayoría, con su bancada, me hubieran eliminado.
−¿Y qué pasó?
−Pues mira, qué hizo ahí el ex embajador de los Estados Unidos, Manuel Rocha, ese que dijo que yo era el Bin Laden andino, de los cocaleros a los talibanes. Pues faltando dos semanas para la elección, dijo: “No voten por Evo Morales, y si lo votan no habrá apoyo internacional.” ¿Y qué hizo?, Juntar a dos partidos que son de la derecha, pero eran enemigos entre ellos: el MIR y el MNR. ¿Quiénes eran los operadores para estas alianzas? Uno condenado por narcotráfico, Oscar Eid Franco, y otro también narcotraficante, el delincuente Carlos Sánchez Berzaín, que se escapó a los Estados Unidos, y su secretaria fue encontrada con más de cuatro toneladas de cocaína en el aeropuerto de El Alto. Estos dos delincuentes eran operadores políticos, uno a nombre del MIR, otro a nombre del MNR. Y ellos hablando a nombre de la democracia, y yo, ahhh, asco (espanta con la mano derecha). Yo digo felizmente, si el embajador de los Estados Unidos hubiera sido inteligente le metía al Evo Morales, y en un año estábamos servidos. Parlamentarios de la oposición en mayoría, todavía sin ninguna experiencia, sin un programa. Hubiera pasado lo que con (Hernán) Siles Suazo, que no tenía mayoría parlamentaria y se volcaron los movimientos sociales contra él por una cuestión económica.
−¿Cómo hizo para hacer política sin plata?
−Todo organización, todo concientización, debate con los movimientos sociales, toda esa estructura. En mi sector, el del Trópico fundamentalmente, se movilizó para la campaña a nivel nacional. Hubo aportes sindicales, aportes de otras formas en las comunidades. Se gasta algo de propaganda en televisión, se gasta algo en las radios, algo en panfletería y en la movilización. Movilizarse con el aporte de cada uno. No es que el jefe del partido y el que es presidente va a poner plata. ¿Qué plata yo puedo poner? Cuando empezamos en el 95, en Chapare especialmente, nuestra primera participación en elecciones municipales, decisión orgánica, sindical, elección desde las bases de concejales, no teníamos plata para hacer panfletos ni afiches. La derecha nos inundó de propaganda y algunos compañeros ponían esos afiches de la derecha y nosotros decíamos: “Qué pasa compañero, ese no es nuestro partido, estamos haciendo propaganda para nuestro partido.” Y el compañero de base nos decía “pero ustedes también traigan su propaganda”. Y ahora qué hacemos. No tenemos plata. Por sindicato, por la central campesina un aporte. Hicimos todos un aporte, ya para banderas, ya para afiches. Nos alcanzó para 15 mil afiches, en la región, y los compañeros en vez de repartir, en vez de colocar, se lo llevaron dentro de sus casas (risas).
−¿Como recuerdo?
−Como recuerdo, como si fuera de nuestros libertadores. Y yo no era candidato. Me acuerdo siempre de una compañera, Herminia Mamani, no teníamos banderas de Izquierda Unida. Habíamos ido con la Izquierda Unida, así, a la prestada, y la bandera de un partido que se llamaba Movimiento Bolivia Libre era roja y amarilla, y la de Izquierda Unida era como la tricolor de Bolivia, amarillo, rojo y verde. Pero nosotros no teníamos nada. Herminia, nos comentó, fue decirle a una compañera: “Usted vaya a hablar contra el Evo Morales, contra el instrumento político, y diles que eres de Movimiento Bolivia Libre y que te den todas sus banderas.” Y habló contra mí, contra Izquierda Unida, y en el MBL le dieron todo. La compañera se había conseguido una tela verde, que las cosieron y así han tenido la bandera tricolor de Izquierda Unida. Le puedo comentar bastante de esto.
−Esos son los gestos que construyen, ¿no?
−Eso es, compromiso.
−¿Qué le falta construir aún?
−Seguir trabajando por la igualdad, por los sectores más abandonados. Según las Naciones Unidas, la extrema pobreza ha bajado del 40 al 30%, y es muy alentadora esta cifra. Evitamos la deserción escolar, con un bono llamado Juancito Pinto. La Renta Dignidad para los abuelos, que ahora son los abuelos de verdad porque disponen de un poco de dinero. Porque ahora en el campo los abuelos tienen para pagar las tarifas de energía eléctrica con su renta que reciben mensualmente. Es poco, pero tiene mucho significado para ellos. Quiero mejorar eso, esa es una forma de cómo ayudar a la gente no pudiente, a la gente abandonada históricamente. Otro deseo que tenemos es que los niños sean bien alimentados. Sin hambre. Estamos haciendo algunas industrias sobre procesos de cítricos, leche y otros productos, para mover las economías regionales y eso es alimento para niños en edad escolar.
−¿Cómo se posiciona la derecha? ¿Hay alguna posibilidad de levantamiento?
−Ninguna. Está totalmente derrotada. El último de sus líderes, mi contrincante Manfred Reyes, un delincuente, un maleante, se escapó a los Estados Unidos. Lamentablemente, los Estados Unidos, bajo la presidencia de Obama, se convierten en el basurero de los delincuentes de Latinoamérica. Los delincuentes se escapan allá y él no hace nada. ¿Cómo puede recibir a los delincuentes y darles asilo político? Desde Goñi, González de Losada y tantos otros. Los ministros que acá robaron, siguen escapándose a los Estados Unidos.
−¿Quién es hoy el principal enemigo de todo este proceso revolucionario?
−Algunos grupos oligárquicos, por supuesto, pero sobre todo es el capitalismo, el imperialismo de los Estados Unidos. Mediante la agencia norteamericana Usaid se infiltran en algunas alcaldías, algunos movimientos sociales, con prebendas, tengo cantidad de documentos sobre ese tema. Tratan de confundir, de enfrentar algunos departamentos entre ellos. Siempre ha sido así la historia, antes enfrentaron a La Paz con Chuquisaca y ahora quieren enfrentar a Oruro con Potosí. Pero son bien orquestados, bien organizados, para tratar de confundir este proceso. En 2007 o 2008, hablaron de que necesitábamos tener dos tercios para aprobar la Constitución, ahora tenemos dos tercios en diputados, dos tercios en senadores, dos tercios en alcaldes, dos tercios en gobernadores.
−¿Y no les resulta suficiente?
−Como ahora tenemos dos tercios, nos tratan de totalitarios, de autoritarios, de dictadores. ¿Qué culpa yo tengo si la gente nos apoya y tenemos dos tercios en todas las estructuras?
Tiempo Argentino, 8 de Agosto de 2010
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