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Sergio Galiana: «El problema de EE UU en Sudán es cómo reconstruir su presencia en ese país»

Sergio Galiana: «El problema de EE UU en Sudán es cómo reconstruir su presencia en ese país»

Sergio Galiana es historiador, magister en Relaciones Internacionales y docente en la Universidad de General Sarmiento y en la UBA. Es uno de los mayores expertos del país en la realidad africana y desde ese lugar desmenuza ante Tiempo la situación en Sudán, atravesada por un conflicto entre el gobierno de transición de Abdelfatah al Burhan y las milicias de la Fuerzas de Reacción Rápida (FRR).

«Sudán, desde fines de los ’80 hasta 2019 tuvo un gobierno, el de Omar al Bashir, que en su momento era parte del ‘eje del mal’. Cuando tomó el poder, Sudán era lo que hoy, más Sudán del Sur, donde había una guerrilla separatista, y tenía otros conflictos internos: el más activo, en la provincia de Darfur, una zona en la que, por el acceso a las tierras y el agua, chocaban campesinos negros no arabizados y grupos de pastoreo de camellos. Para enfrentar la guerra en Darfur, Bashir armó grupos paramilitares, los ‘yanyauid’, que no eran parte de la estructura política y fueron acusados de genocidios», comienza Galiana. «En 2005 se firman los acuerdos de paz y Sudán del Sur logra la independencia pero la zona sigue muy conflictiva y Bashir le da institucionalización a esas milicias, que derivan en estas FRR. Ahí tenías al ejército que gestionó aquella transición ‘pacífica’, y una enorme movilización popular que presionaba por una transición democrática. La transición se estira, y se produce un golpe de Estado, que hace que Sudán sea sancionado por la Unión Africana: puede ser un genocida, pero si es elegido, lo aceptan; si es producto de un golpe de Estado, lo sancionan».

–La sublevación hoy está encabezada por el general Mohamed Hamdan Dagalo, Hemetti.

–Cuando se produce el levantamiento popular, hábilmente cambia de grupo y se pone al frente de una salida negociada. Con el tiempo controló la explotación de minas de oro y se convierte en empresario y en un político poderoso. Lidera el FRR, que hoy pelea por el poder: tienen mucho dinero, fierros fuertes y gran experiencia de lucha, a diferencia del ejército, cruzado por cuestiones de corrupción. Intervinieron en otros conflictos, como en la guerra civil de Yemen con Arabia Saudita. Son mercenarios: van donde hay billetes. Y tienen buena relación con el grupo Wagner (ruso).

–Los rusos quieren construir una base naval en el Mar Rojo ¿Cómo es que están tan activos ahí?

–Como eje del mal, Sudán fue objeto de sanciones económicas de la UE y EE UU. Y en los 2000 reorienta su política hacia China y Rusia.

–La visita de Victoria Nuland (subsecretaria de Estado) y las presiones de Antony Blinken (canciller de EE UU) ¿qué buscan?

–El que firma los acuerdos (con Rusia) es el gobierno, que se conformaba por las milicias, los paramilitares y el Estado. Por eso, lo único que le queda es presionar para una transición política. China es el principal socio comercial de Sudán, pero baja su perfil porque no le conviene quedar apoyando a gobiernos militares. Por eso saltan los yanquis.

–¿Se puede hablar de ideología de unos y de otros?

–En términos ideológicos, no hay nada. Ambos grupos dicen que están comprometidos en organizar una transición hacia un gobierno civil. No es que quieran nacionalizar el petróleo o eso. Es una puja por poder. Una cuestión central es la desarticulación de los grupos paramilitares, que en un gobierno civil, deberían desaparecer. ¿Cómo lo haces? ¿Los integrás al ejército? ¿Quién se queda a cargo del ejército? Hemetti lidera un grupo paramilitar. Si se queda con el poder dirá que será garante de la transición, y podrá ser un presidente civil en el futuro. Todos tienen excelentes relaciones con Rusia y con China, lo que, de alguna manera aceleró el conflicto. Deja de ser una cuestión de política doméstica. Un acuerdo político para dejar que se establezca una base militar es pasar de pantalla…

–¿Cómo puede ejercer presión EE UU?

–Por los vecinos. Egipto y Etiopía, por ejemplo, son dos piezas muy fuertes de la política norteamericana. Van marcándole la cancha de hasta dónde puede coquetear con los rusos. Y además influencia a través de ONGs, grupos religiosos y otros, que para países sancionados son fundamentales. Estados Unidos no va a amenazar con una invasión pero tiene miles de formas capilares de intervención. Por ejemplo, por el programa mundial de alimentos, medicina, y otras cuestiones. Pero el problema de EE UU es cómo reconstruir su presencia en ese país. Es el problema de la política de sanciones: si no lográs estrangular a un país, lo empujas a otro lado. Y en este contexto, significa que se vayan con los rusos.

–O con los chinos.

–Un gran problema de EE UU en este siglo es el avance de los chinos en África. Van por los commodities y por mucho más. En los últimos años, el principal destino de los estudiantes becados en el exterior es China. Hacen carreteras, compran cosas, se llevan el petróleo, venden armas, saquean el país. Lo hacen los yanquis, lo hacen los chinos, como en otro momento lo hicieron los ingleses, los franceses… Acá no hay uno bueno y uno malo.

–Además de la base naval ¿en qué otros lugares quiere intervenir Rusia?

–Hay que mirar las votaciones en las Naciones Unidas. ¿Quiénes votan sistemáticamente sanciones contra Rusia? EE UU, sus satélites, la UE, Japón, Australia y Nueva Zelandia. El resto tiene una política mucho más ambigua y Sudáfrica salió a bancar muy fuerte la no intervención. La respuesta fue: «estamos llenos de guerra, nosotros no pedimos que tomen partido, ¿por qué intervendríamos nosotros en la guerra en Ucrania?». El imaginario norteamericano era que hubiera 150 países condenando a Rusia y eso no ocurrió. Los rusos fueron construyendo esta política yo diría desde hace 15 años. La guerra claramente reactivó esta idea de no alineamiento. En Irak fue «vamos todos» y hoy ya no. Es un problema que tiene EE UU a la hora de reconstruir su hegemonía global. 

–¿Quién en el resto de África sería amigable con EE UU?

–Ruanda claramente se alineó con EE UU y Gran Bretaña. Tiene acuerdos vergonzosos en términos de derecho internacional como que los solicitantes de asilo al Reino Unido pueden ir a Ruanda. Pero recibe muchas inversiones y después del genocidio recuperó un montón. Tiene inversiones, estructuras, es uno de los dos países candidateado para fabricar vacunas, junto con Senegal, tiene acuerdos con India para fabricar celulares. Fue un alineamiento que le dio mucho beneficio al país. Pusieron plata en el Arsenal para bancar al equipo, lo que motivó pedido de informes a la UE porque recibe dinero de la cooperación internacional y la usaron para un equipo de la Premier Ligue. Tenía otro con el PSG. Yo creo que la apuesta fuerte de EE UU en Sudán es asegurar una transición política y pensar en construir algún candidato que salga de estos señores de la guerra.

–¿Esta situación puede influir sobre algún otro país de la región?

–El problema de Sudán crea conflictos a todo nivel y el primero es el de los desplazados. Sudán estuvo en guerra durante muchísimo tiempo pero nunca en la capital, Jartum. Ahora se están tirando con todo en el centro de la capital. Y tienen de todo para tirarse. Fue tan sorpresivo que mucha gente ni podía salir de la casa. Todos los países de la región presionan para encontrar una solución.

–Una lectura rápida podría decir que los grupos paramilitares, como ha sido tradición de la política estadounidense, son financiados por las agencias de EE UU.

–Esta política que vos señalás es lo que Rusia construyó en los últimos 15 años. El Grupo Wagner es eso. Los medios hablan mucho de estos grupos de mercenarios que van por los diamantes, por el petróleo, por minerales, pero eso es lo que hacían los estadounidenses y vos no te enterabas. Ahora hablan de que la inestabilidad es por los rusos como si antes África hubiera sido Suiza. Digamos que está la CIA, está Israel, están los saudíes, Emiratos Árabes Unidos, que tiene fuertes inversiones en Sudán. Son países que empezaron a jugar fuerte en la política regional en los últimos diez años. Hay algo de la política regional que se escapa de la lógica estadounidense. En Sudán EE UU tiene líneas con todos los actores, pero nadie puede decir abiertamente que apoya a alguno de los dos bandos porque el origen es ilegítimo: el gobierno porque es producto de un golpe  y los otros porque es un grupo paramilitar. Lo que es interesante es que toda esa movilización que llevó a la caída de Bachir sigue vigente y hoy son los que en la práctica están atendiendo a todas las víctimas civiles del conflicto. Comités de barrios, de profesionales, de médicos, de enfermeras, de tipos que tienen algo y lo ofrecen. Toda esa oleada de participación ciudadana, democrática, que se había generado al fin de la dictadura sigue vigente en una situación extremadamente hostil. En medio de ese lío tratan de organizar redes de contención, que para mí es de donde puede venir un cambio emancipador, positivo. En lo otro no veo que haya nada que sea más que agarrar el estado y hacer negocios.  

Tiempo Argentino, 7 de Mayo de 2023

Estados Unidos: una filtración de documentos secretos que alimenta muchas dudas

Estados Unidos: una filtración de documentos secretos que alimenta muchas dudas

En un país con una larga tradición de whistleblowers (denunciantes éticos) como Daniel Ellsberg –en la guerra de Vietnam- o Edward Snowden –sobre el espionaje global de agencias de EE UU-, la revelación de miles de documentos, que exponen debilidades en el frente ucraniano o muestran desconfianzas del gobierno de Joe Biden con Israel o Corea del Sur, parecía un apetecible bocado para los medios masivos. Para más, esos días se cumplían cuatro años de la detención del australiano Julian Assange por haber publicado millones de archivos sobre atrocidades de tropas en Irak y Afganistán. Pero esta vez el convite del The New York Times o el Washington Post no caló igual. Y sin bien en los primeros días los medios concentrados le dieron cobertura, a poco de rascar un poco se fueron viendo algunas inconsistencias.

Este viernes un joven de 21 años, integrante de la Guardia Nacional, fue acusado de orquestar «la filtración de documentos más grande desde 2013», con el caso Snowden, hoy exiliado en Rusia. El exagente de la CIA, que tenía bien presente las consecuencias para su salud de la filtración que había acordado con el británico The Guardian, mostró sus cartas en un hotel de Hong Kong y se refugió en Moscú para no terminar perseguido como Assange.

Jack Texeira, el actual acusado, había comenzado a enviar fotos de los documentos por un servidor de la red Discord del juego Minecraft desde principios de marzo, en chats de un grupo denominado Thug Shaker Central (Agitador Matón Central) con el nickname OG. Algunos archivos se vieron en Twitter, Telegram y 4Chan. Hasta que salieron en NYT WP no tuvieron gran difusión y fueron interpretados como la bravuconada de un muchacho engreído. Pronto el gobierno “prohibió” su difusión y se creó un ambiente de paranoia. Pero los que conocen el entramado de los servicios de inteligencia –eso que Donald Trump popularizó como “estado profundo”- vieron algunos huecos en el relato.

¿Cómo Teixeira, hijo y nieto de soldados y conocido como un católico “patriota y afecto a las armas” pudo acceder a documentos de ese nivel de secreto? ¿Qué tanto informa y hasta qué punto no es una operación de desinformación? Si esto es así, ¿se busca invitar a los rusos a una emboscada en el campo de batalla, o se pretende que los miembros de la Otán pongan más dinero en ese agujero negro en el que ya se dilapidaron millones de dólares?

Hay datos sobre Emiratos Árabes Unidos que muestran la ofuscación de Biden por el giro en Medio Oriente, donde tras la reanudación de relaciones entre Irán y Arabia Saudita auspiciada por China hay un cambio de paradigma que afecta a la principal arma de EE UU, el dólar (ver aparte). Otra sospecha: en 1979 Jimmy Carter perdió la elección contra Ronald Reagan luego del fracaso de una operación para rescatar a rehenes retenidos en la embajada estadounidense en Teherán por estudiantes iraníes. ¿Esta filtración intenta probar la inoperancia de la actual administración demócrata?  

Tiempo Argentino, 16 de Abril de 2023

EE UU se enfoca en China y entre desafíos y amenazas también incluye a la Argentina

EE UU se enfoca en China y entre desafíos y amenazas también incluye a la Argentina

Este fin de semana se desarrollan en Beijing dos plenarios donde se debatirán las políticas públicas para el año 2023 en el marco de la más alta exposición de China como potencia desde la creación de la República Popular, en 1949. Es así que mientras más de 3000 representantes de todas las regiones de este extenso y superpoblado país analizan medidas en cuestiones económicas, militares y estratégicas, desde Estados Unidos intensifican las acciones para colocar al gigante asiático cada vez más cerca de tener que subirse definitivamente al ring.

La semana pasada, en el aniversario de la guerra en Ucrania, el gobierno chino presentó un plan de paz de 12 puntos que fue prontamente rechazado por la Casa Blanca y la Otan. Aceptado con reservas por Moscú, el plan abrió las puertas a una invitación del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para que su par Xi Jinping visite Kiev y escuche sus demandas. Con esa propuesta, China avisa que está lista para estar en la gran mesa donde sin dudas se deberá discutir el diseño del mundo, en el que pugna para que ya no sea unipolar, por cierto.

Desde el otro rincón, el embajador estadounidense en China, Nicholas Burns se trenzó en un encuentro virtual con su colega ante el gobierno de Israel, Tom Nides, y la belicosa subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, invitados por la Cámara de Comercio de EE UU, donde charlaron sobre el estado del mundo. «Desde mi perspectiva, sentado aquí en China mirando hacia el Indo-Pacífico, nuestra posición estadounidense es más fuerte que hace cinco o diez años”, dijo Burns, “y creo que los chinos ahora entienden que Estados Unidos se queda en esta región; somos el líder en esta región de muchas maneras”, agregó, desafiante.

Algo más al sur, en Nueva Delhi, el jefe de la diplomacia de EE UU, Antony Blinken, tuvo un áspero cruce con su par ruso, Sergei Lavrov, en el que afirma haberle exigido el retiro de las tropas de Ucrania, con resultado obviamente adverso. Esa cumbre mostró como están las cosas a nivel internacional, según la mirada del alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrel. “El G20 tiene un rol específico que jugar, pero ya no es un foro económico, se ha convertido en un foro geopolítico”, admitió.

La ofensiva de la Casa Blanca contra China se extiende no solo al gobierno propiamente dicho sino a terceros países que tienen relaciones comerciales y políticas con el gigante asiático. Así, la congresista cubano-estadounidense María Elvira Salazar, experiodista y conductora televisiva republicana elegida por el 27º Distrito de Florida, se permitió amenazar a la República Argentina por la iniciativa de fabricar aviones militares JF-17 en nuestro país. Para que la provocación sonara más fuerte, repitió sus palabras en el Congreso en castellano: “Su presidenta (en realidad la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner) y su presidente están haciendo un pacto con el diablo que puede tener consecuencias de proporciones bíblicas. Estados Unidos no se va a quedar con los brazos cruzados, porque no se puede tener un aliado que fabrique y exporte aviones militares chinos y que los venda a los vecinos”. (https://twitter.com/i/status/1630996619389796365)

La calificación de Washington en su controversia con China -que según reconoció la agencia Bloomberg “está mostrando señales de un rebote más fuerte de lo esperado tras dejar atrás las restricciones por el Covid”- es que su pelea es contra el Partido Comunista. Así comenzó a mencionarlo Donald Trump y así se encolumnan los representantes de ambos partidos, que en esto no hay grieta que valga.

En Beijing, este sábado y el domingo se desarrollan las dos sesiones más importantes del sistema político, la de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPC) y de la Asamblea Nacional Popular (ANP).

Una primera señal de lo que resultará aprobado por la ANP podría ser el anuncio de que Beijing pondrá toda la carne en el asador para avanzar en la industria de semiconductores, un eslabón aun débil de su industria electrónica, que depende de chips elaborados en Taiwán, como casi todo el mundo. Y ahí está el otro punto neurálgico del choque por el territorio insular que acelera la administración de Joe Biden.

En ese sentido, el viceprimer ministro Liu He dijo este jueves ante empresarios de la industria electrónica que China debe mantener un enfoque de «nación completa”. Esto es, de lograr la independencia tecnológica en ese sector clave del desarrollo. Estados Unidos está articulando una alianza Chip4 junto con Japón, Corea del Sur y Taiwán para bloquear la venta de productos a países “enemigos”, entre los cuales también está Rusia y cualquier otro que intente cruzar el cerco.

En octubre pasado, Washington había restringido la autorización a “personas estadounidenses” para trabajar en instalaciones ubicadas en el país asiático. Como contrapartida, indica un artículo del South China Morning Post, las autoridades locales de distritos como Suzhou y Shanghai ofrecen ingentes incentivos para desarrollar semiconductores con el objetivo de incrementar la producción al menos un 20% este año. Además, ofrecerán “trato nacional igualitario” para los que quieran emigrar a pesar de las restricciones estadounidenses.

Tiempo Argentino, 5 de Marzo de 2023

Trump coincide con China y critica el belicismo de EE UU

Trump coincide con China y critica el belicismo de EE UU

La posición de China en cuanto a la guerra en Ucrania podría definirse como “así como te digo una cosa, te digo la otra”. Mientras por un lado presentó un plan de paz que Moscú ya dijo que estaría dispuesto a discutir, el vocero de la cancillería, Wang Wenbin, salió “con los botines de punta” al detallar el carácter belicoso de Estados Unidos con cifras irrefutables. “En sus más de 240 años de historia solo no estuvo en guerra durante 16 años y representó el 80% de todos los conflictos armados posteriores a la Segunda Guerra Mundial”.

Hasta ahí nada fuera de lo que podría entenderse como normal dentro de las relaciones internacionales. Lo curioso, por increíble que parezca, es que el expresidente Donald Trump coincidió plenamente con esa visión de las cosas desde su red Truth Social -lanzada hace un año luego de haber sido bloqueado en Facebook y Twitter- donde dijo que quiere volver al gobierno “para limpiar a la Casa Blanca de los belicistas y los últimos globalistas del Estado Profundo, el Pentágono, el Departamento de Estado y el complejo militar industrial”.

Wang respondió el miércoles en una rueda de prensa sobre acusaciones de la vicesecretaria de Estado Wendy Sherman acerca de que China “quiere destruir el orden internacional basado en reglas”. Detalló entonces que “la Otán dirigida por Estados Unidos es responsable de las guerras en Afganistán, Irak y Siria que mataron a más de 900.000 personas y crearon 37 millones de refugiados. También ha hecho del continente Eurasia un lugar menos estable”, dijo.

Trump, a su vez (1) se mostró en un video en el que anuncia su candidatura para el 2024 y donde fustiga la política exterior de Joe Biden, a la que inscribe en el marco de esas mismas acusaciones que hace China. “Debemos deshacernos de los representantes del establishment corrupto que han arruinado todas las decisiones importantes de política exterior”, dice el empresario inmobiliario, que se presenta como el único capaz de llegar a un acuerdo por la paz en Ucrania y se jacta de haber sido el único presidente que no inició una guerra en la historia moderna de su país. Lo cual es cierto.

No solo eso, Trump agrega que en su gobierno desoyó los consejos de “generales y burócratas y diplomáticos de Washington que saben cómo meternos en una guerra pero no cómo sacarnos”. Trump se centra especialmente en la actual subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, a la que nombra con especial énfasis y acusa de ser una de las que buscó “empujar a Ucrania a la Otán” y cuestiona al Departamento de Estado “por apoyar los levantamientos”, en ese país.Ucrani

Como si fuera un analista o dirigente político crítico del rol del imperio anglosajón -alguien al que en otros tiempos se podría calificar de “izquierdista”- el expresidente señala que “esta gente (el término en ingles que usa es “warmonger”, belicista, como el título del video) ha estado buscando la confrontación por demasiado tiempo, como lo ha hecho en Irak y tantos otros lugares, y ahora estamos al borde de la Tercera Guerra Mundial”.

¿Trump apoya a Rusia? No por cierto, en el discurso en el que advierte sobre el riesgo de una conflagración nuclear, afirma que “esto no excusa de ninguna manera la escandalosa y horrible invasión a Ucrania de hace un año”, pero asegura que eso «nunca habría ocurrido si yo fuera presidente».

1.https://rumble.com/v2ad3bu-agenda47-president-trump-announces-plan-to-stop-the-america-last-warmongers.html

Tiempo Argentino, 26 de Febrero de 2023