por Alberto López Girondo | Feb 13, 2018 | Sin categoría
Paradójicamente, la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, un fervoroso defensor de la segunda enmienda constitucional, aceleró la caída de un fabricante de armas con 200 años de historia que acompañó la expansión estadounidense desde el inicio y que este lunes entró en bancarrota.
La empresa creada por Eliphalet Remington en 1816, adquirida por el fondo buitre Cerberus en 2007, venía en picada desde que el joven Adam Lanza mató en diciembre de 2012 a 28 personas, incluidos 20 chicos, en la escuela primera Sandy Hook, de Newtown, Connecticut, con un fusil Bushmaster XM-15.
La seguidilla de asesinatos masivos provocó entonces una ola de indignación y el presidente Barack Obama anunció su propósito de promover una campaña para el control de armas en manos particulares. La propuesta chocó con los lobbies empresarios y con el influyente Club del Rifle, y no pasó ninguno de los estamentos legislativos como para ponerse en marcha.
Es que la Constitución estadounidense sostiene que cada ciudadano tiene derecho a portar armas. La enmienda es de la época de las guerras de la independencia y tenía como objetivo autorizar a que cada habitante pudiera hacerse de algún artilugio como para combatir contra la opresión.
Imbuido de este espíritu, Eliphalet Remington quería tener su propio rifle para simplemente salir de caza. Pero para su padre, que tenía una pequeña industria metalúrgica, todavía era muy chico, así que el muchachito, que tenía poco más de 15 años, se las ingenió para fabricar un caño en la fragua familiar.
Pero le faltaba adquirir el conocimiento para completar su arma, de modo que se acercó a un armero del pueblo, quien le explicó con detenimiento los secretos para la construcción de una escopeta bastante rudimentaria.
Remington perfeccionó su creación y en 1816 -cuando tenía 23 años- se puso a fabricar fusiles de caza y sus primeras armas livianas. Desde un modesto taller casi de orfebrería creció, alentado por el desarrollo del país y la expansión hacia el oeste.
En 1845, la guerra contra México le dio el espaldarazo que necesitaba para ser una gran industria. Ya convertida en Remington & Son, por el ingreso a la compañía de su hijo Philo, la firma fabricó miles de fusiles Modelo 1841 que fueron esenciales para que Estados Unidos le quitara casi la mitad del territorio a los mexicanos.
El otro gran hito en la historia de Remington fue la guerra civil norteamericana. En 1861 se convierte en proveedor del ejército del Norte y comienza con un contrato para fabricar 10.000 mosquetes tipo U.S. Springfield y lanza luego el Reminton Zouave.
Al fin de la guerra, reconvierte parte de su planta para fabricar máquinas de coser y la célebre máquina de escribir Remington, que pobló la mayoría de las redacciones de los periódicos estadounidenses.
A medida que el imperio se extendía a lo largo y ancho del planeta, Remington también fue creciendo, con sus armas livianas cada vez más efectivas.
Y en el mercado interno, sus productos también alimentaron la pasión de los cultores del armamentismo.
En 2007 el fondo Cerberus compró la mayoría accionaria de la a Remington Outdoor Company. Cerberus recibe su nombre del perro de tres cabezas que según la mitología griega custodiaba la puerta del Hades, el inframundo helénico donde residían los muertos.
Fundada en 1992 por Steve Freinberg, tiene sólidas relaciones con los republicanos y en su directorio tienen un lugarcito el ex vicepresidente Dan Quayle y el ex secretario del Tesoro John Snow.
En España tiene sólidos negocios de la mano de un hijo del ex jefe de Estado José María Aznar. Crecieron comprando a precio de ganga miles de hipotecas de la época de la crisis inmobiliaria al mejor estilo buitre.
Pero también tiene participaciones en bancos de todo el mundo y en empresas de seguridad y proveedora de mercenarios, como la DynCorp. Pero el negocio en Remington quedó demasiado expuesto tras la masacre de Sandy Hook.
Y no solo la imagen de la marca quedó asociada a la de un arma utilizada para matar a nenes de primaria, sino que abogados de las familias de las víctimas plantearon en estrados judiciales la responsabilidad de la fábrica en la matanza.
Eso, sumado a que el padre de Feinberg vive en Newport y quedó conmovido por el caso, hicieron que Cerberus comenzara las primeras negociaciones para desprenderse de tan molesta inversión que ponía en riesgo a las demás.
Pero, aunque parezca mentira, la ofensiva de los demócratas para imponer controles disparó la compra de parte de particulares. El argumento, popularizado por los vendedores, era que si en la elección de 2016 ganaba Hillary Clinton iba a ser imposible comprar armas.
Hubo un aumento inusitado en las ventas que se estancó ni bien triunfó Trump. Amigo declarado de la Asociación del Rifle, nadie pensaría que seguiría la misma línea de Obama-Clinton.
En este contexto, lo único que subió fueron las pérdidas y Cerberus ni siquiera podía conseguir créditos bancarios para capear el temporal.
Los bancos no quieren quedar pegados a la mala imagen que dejó el caso Sandy Hook.
El lunes Remington Outdoor Company anunció un acuerdo con los acreedores para ingresar al capítulo 11 de la ley de Quiebras de EEUU.
El plan estipula que se busca reducir las deudas en unos 700 millones de dólares y acceder a 100 millones más para salir del atolladero.
Mientras tanto, seguirá produciendo armas a la espera de que los tiempos cambien. La opción de las máquinas de escribir o de coser ya no es viable.
Y Cerberus lo sabe, por eso quiere salirse cuanto antes de allí.
Tiempo Argentino, 13 de Febrero de 2018
por Alberto López Girondo | Feb 10, 2018 | Sin categoría
La guerra entre el presidente Donald Trump y el «estado profundo» demócrata entró en una fase que podría ser terminal tras la publicación de un informe en que se revela que el buró de investigación vigiló a personajes cercanos al mandatario mediante argucias poco trasparentes para lograr la aprobación de un tribunal secreto. El trasfondo de toda esta cuestión se centra en las presuntas relaciones del empresario inmobiliario con el gobierno ruso, al que los medios y un gran sector de la dirigencia política acusan de haber interferido para beneficiarlo en la elección de 2016.
En medio de esta disputa está el rol que el FBI cumplió ocultando información que perjudicaba a Hillary Clinton, la candidata demócrata, y la puesta como objetivo de Carter Page, un personaje del entorno de Trump que participó de forma tangencial en la campaña presidencial. ¿Con qué propósito? Para incidir en contra del polémico empresario y, ante su llegada a la Casa Blanca, para limar su presidencia y llevarlo a un callejón sin salida que lo obligue a renunciar o a acordar con los poderes constituidos.
Es así que el FBI utilizó datos aportados por un agente británico que era informante del buró desde hace años. Christopher Steele, en efecto, está en la nómina del MI6, la agencia de espionaje del Reino Unido pero por su trabajo para los estadounidenses cobró 160 mil dólares.
La cuestión podría pasar como una mera transacción entre agentes, algo usual en el mundillo del espionaje, si no fuera porque el propio Steele confesó que hurgaba en todos los rincones para encontrar «suciedad» que comprometiera a Trump para que no ganara el comicio. Lo que no garantizaba que el dossier estuviera muy cerca de la verdad.
Por otro lado, Page ¨que efectivamente tenía contactos con los rusos, aunque por cuestiones de negocios puntuales¨ nunca fue involucrado como agente del servicio de inteligencia o adscripto a la nómina del gobierno de Vladimir Putin. Y eso que lo buscaron desde 2015.
Simplemente el FBI usó la información de Steele para pedir autorización ante el FISA (ver aparte) y tener de ese modo la cobertura legal necesaria en la operación. Y un juez «en las sombras» emitió el correspondiente consentimiento por cuatro veces consecutivas luego de vencido el plazo determinado para la pesquisa inicial.
Lo también llamativo es que el informe de Steele fue oportunamente considerado por el entonces director de la agencia James Comey ¨luego despedido en forma casi humillante en mayo pasado por Trump¨ de «escabroso y no comprobado».
Justin Raimondo es un vocero de los sectores más individualistas de EstadosUnidos, conocidos bajo el mote de «paleolibertarios». Por lo tanto no se lo puede calificar ni de pro-ruso ni de izquierdista. Raimondo analiza el rol del hombre que para el FBI vincularía a Trump en turbios acuerdos con Moscú como un comerciante que efectivamente se reunió con funcionarios rusos. Pero su delito, en realidad, sería que «se opuso a la histeria anti-rusa que impregna Washington y dijo que las sanciones contra Rusia eran un error».
Las denuncias sobre presuntas relaciones de Trump con el gobierno de Putin fueron el caballito de batalla en el tramo final de la campaña y arreciaron ni bien el nuevo presidente se acomodó en el Salón Oval.
En este camino fueron cayendo funcionarios como el asesor de Seguridad, Michael Flynn, acusado de haberle mentido al Congreso sobre reuniones con funcionarios rusos. La feroz embestida mediática le jugó una mala pasada, temeroso del ataque de la prensa, había ocultado algunos encuentros y fue descubierto.
Ahora que otra vez Trump aparece en el centro de las controversias, el mandatario dio luz verde para publicar el Memo Nunes, por el presidente del comité de inteligencia de la Cámara Baja estadounidense, el republicano Devin Nunes. Allí se revela parte de esta trama y se acusa a lo demócratas de haberle pagado al agente del MI6 para enchastrar a Trump.
Los demócratas prometieron ahora publicar un informe «anti Nunes» con su versión de el entuerto en la agencia creada por Edgard Hoover en 1935. Habrá que ver cómo sigue esta apasionante saga. «
Un tribunal kafkiano
La Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera fue promulgada por el presidente James Carter en 1978. Fue una forma que aparecía como adecuada para regular las intervenciones en el extranjero de agentes estadounidenses luego de las intervenciones y los golpes gestados por la CIA desde 1954. Esta ley creaba también el Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISC). El rol de esa verdadera corte paralela se hizo cada vez más importante sobre todo desde los atentados a las Torres Gemelas, en 2001, y tras la aprobación de la llamada Ley Patriótica.
Si bien en teoría la ley aplica a ciudadanos extranjeros que actúen en EE UU, en la práctica resulta una normativa para la vigilancia global, como denunció en su momento el exagente de la CIA Edward Snowden. Lo peligroso es que el FISC es un tribunal secreto. El argumento es que como trata de cuestiones de espionaje, los jueces no pueden ser identificados ni tampoco sus decisiones. En este tribunal kafkiano se maneja la acusación que pretende derrocar a Trump.
Tiempo Argentino, 10 de Febrero de 2018
por Alberto López Girondo | Dic 20, 2017 | Sin categoría
El presidente de EEUU logró aprobar una reforma impositiva que, al decir del Nobel de Economía Paul Krugman, «aflige a los afligidos y acomoda a los acomodados».
Donald Trump les tiene preparado un regalo de Navidad a los estadounidenses que no todos van a poder disfrutar, aunque el presidente quiere convencerlos de que a largo plazo serán democráticamente beneficiosos. Se trata de la reforma tributaria más importante desde la rebaja que en 1986 aprobaron los republicanos durante la gestión del actor Ronald Reagan. Y como aquella gran reducción impositiva para los más ricos, deja como ganadores a los que ya tienen más sin derramar hacia abajo, al tiempo que endeudará al país de modo peligroso, como alertan los economistas más críticos.
En revisión en la Cámara baja luego de una mínima modificación en el Senado, es posible que en las próximas horas quede aprobada la reforma fiscal que representaría el primer gran triunfo legislativo del empresario devenido en presidente en enero de este año.
Es que luego de meses de trabajosas negociaciones, no pudo tirar por el sumidero la llamada Obamacare, el sistema de salud que fue quizás el único legado del primer presidente negro en la historia de EEUU.
Sin embargo, entre los logros del oficialismo, el proyecto de reforma fiscal “trumpiano” figura la eliminación desde 2019 de la multa para quien no tenga un seguro médico, con lo que la desfinanciación del sistema sanitario parece ser el camino colateral para bombardear la Obamacare.
Entre los principales cambios de la nueva legislación –que en principio fue presentada como una forma de simplificar el complicado sistema de tributos estadounidenses- está el recorte de impuestos a las grandes rentas y a las empresas de un 35% a un 21%. Si bien no deroga el impuesto al patrimonio o el de ingresos individuales, sí aumenta el mínimo sobre el que será aplicado.
Ahora la renta más baja abonará un 10% de impuesto, mientras que la tasa para los ingresos superiores a 600.000 dólares anuales de un matrimonio será de 37%, cuando antes era de 39,6%.
Con solo estas reducciones, los analistas estiman que el déficit federal se incrementará en 1,45 billones de dólares. Pero los voceros republicanos sostienen que se trata de un impulso indirecto a la economía del país que generará por si solo un aumento del PBI del 0,3% en el 2018.
Incluso entre las medidas que aporta la ley votada entre el martes y este miércoles, hay otra que el gobierno estadounidense considera adecuada para reactivar la economía. Ahora se permitirá la prospección de gas y petróleo en áreas protegidas de Alaska y el mar Ártico.
La lista de aplaudidores de la ley la encabeza, como no podría ser de otro modo, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, quien aseguró que para una familia de ingresos medios la reforma le brinda unos 2059 dólares adicionales para destinar a gastos.
Este cálculo, visto que el año que viene se juegan las elecciones de medio término, le daría espaldas al oficialismo para poder pasar tranquilamente esa prueba de fuego. Lo que sería un respiro para una administración que en estos meses demostró que no tiene drama en confrontar con todos los estamentos constituidos, pero es difícil de prever como esos enfrentamientos pueden repercutir en las urnas.
Entre los críticos de la reforma están economistas de la talla del Premio Nobel de 2009, Paul Krugman, quien considera que la ley favorece a los propietarios por sobre quienes “simplemente trabajan para ganarse la vida”. O, para resumir, que como cada iniciativa en ese terreno de los republicanos, está destinada a “afligir a los afligidos y acomodar a los acomodados”.
También la lideresa de la bancada demócrata, Nancy Pelosi, fue dura con la reforma. «Recuerden este día», dijo, porque se trata de «un robo puro y duro a la clase media».
Es que la Oficina de Presupuesto del Congreso, una oficina técnica no partidaria que analiza las consecuencias fiscales y económicas de los proyectos de ley, había puntualizado de qué manera la reforma impacta en la sociedad. Así, calculan que para el 2019 los que ganan menos de 30 mil dólares anuales perderán ingresos.
Quienes ganen menos de 40 mil dólares recibirán el impacto en sus bolsillos en 2021 mientras que la reforma fiscal afectará a quienes ganan más de 75000 dólares desde 2027.
Pero a corto plazo, los que tienen ingresos por arriba de los 100.000 dólares y hasta los 500.000, desde el primer día de vigencia de la ley resultarán beneficiados.
Para colmo, desde que el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) Ajit Pai, logró derogar la neutralidad de la red, se sabe que los usuarios comunes seguramente terminarán pagando más por los servicios de conexión para obtener alta velocidad en sus conexiones de red o directamente para poder enviar mensajes o publicidad de sus contenidos por las redes.
Tal vez por esa razón cientos de manifestantes gritaban “Maten la ley, no a nosotros” desde los palcos de la Cámara de Senadores cuando se votaba la reforma. Varias veces el titular de la cámara, el vicepresidente Mike Pence, tuvo que llamar al orden para continuar sesionando.
Tiempo Argentino Miércoles 20 de Diciembre de 2017
por Alberto López Girondo | Dic 16, 2017 | Sin categoría
Tras el reconocimiento de Trump a Jerusalén, la Autoridad Palestina se opone a que EE UU realice otra gestión de entendimiento y los asiáticos reaccionaron con reflejos.
La sorpresiva decisión de Donald Trump de reconocer oficialmente a Jerusalén como capital de Israel y el anuncio de que la Embajada de EE UU será trasladada a esa ciudad generó, además del previsible repudio de los palestinos y de los gobiernos de todo el mundo, un acelerado cambio de rumbo en la región.
El martes, el presidente dela Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, dijo que su pueblo ya no aceptará ningún rol para Estados Unidos en cualquier proceso de paz que se pretende llevar a cabo. Algo también previsible ya que al dar ese paso, Trump inclina su balanza hacia las posiciones israelíes de modo definitivo.
Pero ese lugar prontamente podría ser utilizado por China. Al menos eso trasunta la información de que el asesor de la ANP para Asuntos Exteriores, Nabil Shaath y el vicepresidente de Parlamento israelí, Yehiel Bar participarán en la conferencia de paz palestino-israelí en China a finales de diciembre.»La parte china organizará los días 21 y 22 de diciembre una conferencia de paz palestino-israelí en Beijing con delegaciones encabezadas por el asesor del presidente de la Autoridad Palestina para Asuntos Exteriores, Nabil Shaath y el vicepresidente del Parlamento israelí, Yehiel Hilik Bar», declaró este viernes el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lu Kang.
El primer mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, en tanto, se reunió en Estambul con líderes musulmanes para reclamar, ante esta nueva situación, el reconocimiento de Jerusalén Este como capital del Estado palestino como contrapartida al anuncio de Trump, que celebró Benjamin Netanyahu. Pero ahora le puede traer más problemas que beneficios.»Proclamamos a Jerusalén Este como capital del Estado de Palestina y llamamos a los otros países a reconocer el Estado de Palestina y Jerusalén Este ocupada como su capital», dice el comunicado final de la cumbre de la Organización de la Cooperación Islámica (OCI).
En tanto, sigue latente la posibilidad de que se desate una nueva intifada y creció la represión de las tropas israelíes. Ya se habían registrado cuatro muertes –siempre del lado palestino- y hubo represalia con bombardeos en la Franja de Gaza. Se supo además de que israelíes infiltrados entre los manifestantes palestinos habían dispersado una protesta en Cisjordania. Ante el estallido de una granada antidisturbios, un camarógrafo de AFP registró el momento en que un grupo entre la multitud desenfundó sus armas y comenzó a disparar al aire.
Tenían la tradicional kufijja palestina y al menos uno de ellos la bandera de esa nación. Conocidos como «mustaribine», son judíos, árabes, drusos o beduinos que hablan perfectamente árabe y no se diferencian físicamente de los palestinos. «
Tiempo Argentino Sábado 16 de Diciembre de 2017
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