por Alberto López Girondo | Dic 8, 2017 | Sin categoría
El francés, creador de la Red Voltaire, habla de la utilización del terrorismo como técnica militar y del proyecto de destruir la mitad del mundo para que la otra mitad aproveche los recursos. Una visión sorprendente sobre Trump como abanderado de la lucha contra al puritanismo.
Thierry Meyssan es francés pero tiene algo así como la entrada prohibida en su país natal luego de que en 2008 mostró pruebas de que el entonces presidente galo, Nicolas Sarkozy, es agente de la CIA. El gobernante derechista le inició una causa y ordenó bajar de los servidores radicados en ese país al sitio de la Red Voltaire, una organización donde desde 1994 intelectuales y periodistas de todo el mundo publican información con un perspectiva contrahegemónica. Desde ese momento, Meyssan vive en Damasco y el portal tuvo también que exiliarse para seguir estando disponible para los casi 1,2 millones de visitantes mensuales que tiene en todo el mundo, según Google analytics.
De paso por Buenos Aires, Meyssan alertó sobre los riesgos de una intervención militar en Venezuela en el marco de una nueva estrategia del Pentágono de destruir la mitad del mundo para imponerse como el gendarme que garantice el desarrollo para los países ricos a expensas de los que tienen los recursos pero no el poder para defenderse. Y fue lapidario en su caracterización de lo que es hoy el terrorismo. “Es una técnica militar. Suena mal, pero es así”. En una charla que brindó ante un grupo de periodistas en la sede de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, desmenuzó su idea de lo que implica esta definición en estos momentos del mundo. Al tiempo que da una visión de lo que implica Donald Trump para Estados Unidos como parte de la tradición si se quiere bipolar de esa nación.
“Durante la guerra fría, el terrorismo era un instrumento de negociación entre los dos bloques. Los atentados ocultaban errores importantes o cuestiones que debían ser objeto de negociación. A partir del 11 de setiembre de 2001 se trata de algo muy distinto. Porque el ataque a las Torres Gemelas produjo un choque en la opinión pública que hizo posible una serie de medidas de vigilancia”, dijo Meyssan, para luego recomendar que quien quiera analizar cada acto terrorista fijarse bien quiénes son las potencias que están detrás.
Es así que el experto francés -autor de, entre otros libros de investigación, de La Gran Impostura, donde atribuye los atentados contra las Torres Gemelas y el edificio del Pentágono a una parte del complejo militar-industrial de Estados Unidos- señala que grupos manipulados por los servicios británicos fogonearon la llamada Primavera Árabe que comenzaron a surgir en 2010 en el norte de África y el Medio Oriente.
“Los Hermanos Musulmanes fue una suerte de logia creada contra los británicos en 1928 en Egipto que fue desarticulada en la Segunda Guerra Mundial tras una serie de atentados y sus dirigentes detenidos”. De acuerdo a Meyssan, los británicos, “que tienen una larga experiencia en manipulación de sectas y de grupos violentos”, desde su servicio de inteligencia exterior, el MI6, lograron reconstituir al grupo pero ahora digitado por sus agentes. “Fue algo bastante astuto porque pueden referirse al fundador y a su pasado de lucha antibritánica pero están trabajando para los británicos”. El punto crucial ocurrió cuando fueron expulsados de Egipto y terminaron trasladando su sede a Londres, donde estaban los dirigentes políticos y militares pero también quienes los financiaban. “En broma se hablaba de Londonistán”, recuerda Meyssan.
Según documentos que el francés explica en alguna de sus publicaciones prontas a salir en su versión en castellano, desde 1977 el MI6 pasó el ”control” de los Hermanos Musulmanes a la CIA, y el grupo comienza a luchas contra la Unión Soviética acosando al gobierno de Afganistán de aquella época. Así se explica que la URSS interviniera en lo que terminó siendo el Vietnam de los soviéticos. Los Hermanos también fueron claves para aportar la ideología que sirvió de base para la separación de Pakistán y luego Bangladesh.
También, asegura el creador de la Red Voltaire, los Hermanos fueron claves en la guerra de Bosnia Herzegovina, en los 90, que para los medios hegemónicos se trató de una guerra entre musulmanes (Bosnia), católicos (Croacia) y ortodoxos rusos (Serbia). Pero la gran operación, señala, fue la “invención” de las Primavera Árabe, que no hizo sino dejar a países como Libia destruidos y en manos de ex terroristas como Abdelhakim Belhaj, gobernador ahora en Trípoli pero sospechoso en los atentados en la estación de trenes de Atocha, en Madrid, en 2004.
¿Cuál sería el sentido oculto de estas políticas que terminaron por destruir Libia y gran parte de Siria? Para Meyssan se trata de una estrategia del Pentágono que desde 2004 viene alertanto a raíz de la publicación de un libro de Thomas P.M. Barnett, The Pentagon´s New Map, donde queda claro que los militares reconocen que esa potencia no podrá dominar al resto del mundo pero que sí tiene poderío como para destruir a quienes se le opongan. “La idea es que EEUU van a poder vivir sin necesidad de trabajar, extorsionando a los estados ricos, necesitados de petróleo y materia prima, que para ir a abastecerse a los estados pobres van a tener que pagarle primero a EEUU”. El precio, de acuerdo a esta perspectiva, es la destrucción de la mitad del planeta, lo que se muestra en documentos del Pentágono revelados por Barnett, que fuera asesor del almirante estadounidense Arthur K. Cebrowski .
¿Qué puede esperar América Latina ante este panorama? Tanto Argentina como Brasil y México aparecen catalogados como países a los que salvar de la hecatombre, aunque con gobiernos «amigos». El resto, formaría parte de ese trozo de mundo destinado a ser solamente proveedor de materia prima y por lo tanto a destruir. «El proyecto del Pentágono es comenzar la intervención por Venezuela y desde el Noroeste del continente seguir por América Central y el Caribe».
Una mirada sobre Trump
Meyssan suena bastante polémico cuando explica lo que Donald Trump significa para el mundo actual y específicamente para Estados Unidos. “Hay en la historia de ese país dos fuentes primitivas de su formación. Los puritanos que llegaron desde el Reino Unido con la intención de instaurar una nueva Jerusalén, y los que procedían de Europa del Norte”. Los primeros desde que pisaron suelo estadounidense mostraron a qué venían: las mujeres tenían que usar velo, los homosexuales eran castigados a latigazos. “Tenían el mismo discurso del Israel actual y el modo de vida de los wahabitas”, dice el experto galo. De allí que esa familiaridad y fraternidad con la versión musulmana predominante en Arabia Saudita.
Pero hay más. La constitución federalista, detalla el periodista, fue elaborada por los puritanos pero los que pelearon en la guerra de la independencia no se quedaron conformes con lo que indicaba esa Carta Magna.”Para complacerlos, agregan las diez primeras enmiendas constitucionales”. Se trata de un paquete aprobado en bloque en setiembre de 1789 y que protege las libertades civiles y el derecho a portar armas, entre las más conocidas. Son esas precisamente las enmiendas que quedaron suspendidas exactamente 312 años después, en 2001, con la Ley Patriótica que se apuró a imponer George W. Bush y nadie desde entonces osó revisar.
¿Qué se propone Trump? Si los Bush son descendientes directos de los peregrinos que llegaron a Norteamérica en 1620, en el mítico Myflower, los Trump tiene su origen, como Drumpf, en Alemania. “El objetivo de Trump es proteger el punto de vista de los europeos sacrificados por la Patriot Act”. Para Meyssan, esto tiene dos consecuencias, una buena y una mala, como es de esperar. La buena es que según el investigador, “Trump es contrario al imperialismo estadounidense y quiere volver a la república”. Lo malo es que al mismo tiempo el actual presidente rechaza todo lo que sea hispano. Eso explica su encono contra los mexicanos y que desde su llegada a la Casa Blanca, la página web de la presidencia solo esté en inglés. “Si los mexicanos quieren vivir en EEUU, deben aprender la lengua inglesa y la historia de Estados Unidos”, sostiene Meyssan.
Tiempo Argentino Viernes 8 de Diciembre de 2017
por Alberto López Girondo | Dic 8, 2017 | Sin categoría
El anuncio de Trump de trasladar la embajada de EEUU a Jerusalén provocó enfrentamientos que dejaron un saldo de dos muertos y unos 200 heridos. El líder de Hamás llama a una nueva revuelta como la que en 1987 dejó un saldo de 1258 palestinos y 150 israelíes muertos.
El líder de Hamás, Ismael Hanniya, llamó a una tercera Intifada luego de la decisión de Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y de trasladar la embajada de Estados Unidos a esa ciudad sagrada para tres religiones monoteístas. Los primeros escarceos no se hicieron esperar y ya hubo dos muertos y más de 200 heridos en Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza, según reveló el vocero de la Media Luna Roja, la versión árabe de la Cruz Roja.
Los enfrentamientos se produjeron contó Erab Fuqaba a Sputnik, luego de la oración del viernes y coincide con la víspera de la celebración de los 30 años de la primera Intifada, el 9 de diciembre de 1987.
Aquella vez, el “incendio” comenzó cuando un camión conducido por un israelí chocó a dos vehículos llenos de trabajadores palestinos en inmediaciones del campo de refugiados de Jabaliya, en Gaza y provocó la muerte de cuatro personas y una decena de heridos.
Al otro día el clima de repudio fue creciendo y el ejército israelí reprimió a la población palestina provocando la muerte de ocho manifestantes. Intifada, en árabe, es levantamiento o revuelta y en este caso el armamento utilizado por la población fueron piedras. Por eso esa primera Intifada fue conocida como la “guerra de las piedras”. La imagen icónica fue “piedras contra balas”: multitudes que utilizaban piedras y palos contra el muy bien pertrechado ejército israelí.
Solo para los negadores de la situación de extrema opresión que vivía la población palestina el levantemiento podía resultar sorpresivo. Un año antes, el ministro de Exteriores de Israel, Abba Eban, ya había advertido a su gobierno sobre el marco de castigos y represión violenta en que se vivía en las comunidades locales.
Se había cumplido hacía poco los 20 años de la Guerra de los Seis días, que se desarrolló entre el 5 y el 10 de junio de 1967 entre Israel y la coalición árabe formada por Egipto, Jordania, Irak y Siria y que culminó con la ocupación israelí de territorios que de acuerdo a la ONU debían ser para la formación del estado palestino, como Cisjordania, Jerusalén del Este y la Franja de Gaza.
Para muchos historiadores, aquella Intifada de 1987 fue realmente la primera guerra real entre el pueblo palestino e Israel. Terminó recién en 1993 cuando la Organización para la Liberación Palestina (OLP), dirigida entonces por Yaser Arafat, firmó en Oslo los acuerdos para la autonomía de su patria con el primer ministro israelí Yitzhak Rabin. En ese lapso, 1258 palestinos habían muerto a manos de tropas israelíes. La cuarta parte de las víctimas tenía menos de 16 años. En la revuelta también perdieron la vida 150 israelíes.
Arafat y Rabin, junto con Shimon Peres, recibieron por ese proceso de negociaciones el Premio Nobel de la Paz en 1994.
Pero el acuerdo dejó un tendal de descontentos y en noviembre de 1995, Rabin sería asesinado por un ultraderechista israelí, Yigal Amir. Poco antes había hablado en un acto por la paz y había reconocido que durante la Primera Intifada más de 100.000 palestinos habían pasado por las cárceles israelíes.
La Segunda Intifada se desató en setiembre del 2000, cuando el jefe de la derecha israelí, Ariel Sharon, visitó la explanada de las Mezquitas en Jerusalén del Este, en una acción considerara desafiante por la comunidad palestina. El Ejército de Israel volvió entonces a ocupar las principales ciudades palestinas. Se retiraría recién en 2005.
Existe desde hace décadas una política constante de los distintos gobiernos israelíes de autorizar la ocupación de territorios para la construcción de viviendas en zonas que corresponden al estado de Palestina y en contra de varias resoluciones de la ONU y de la Convención de Ginebra.
A raíz de estas aprobaciones sobre zonas ocupadas militarmente, hay más de 200 asentamientos con una población de unas 600.000 personas.
En los últimos días, la televisión israelí informó que el gobierno de Benjamin Netanyahu autorizó la construcción de otras 14.000 viviendas en Jerusalén, al mitad de las cuales estarán en Atarot y Pisgat, al norte de la ciudad sagrada, en una zona ocupada desde 1967.
La suma de una decisión estadounidense que, en la práctica no podría ponerse en marcha en menos de dos años, y esta constante ocupación israelí, hace prever que el llamamiento del líder de hamás encontrará eco en la población palestina, con el costo en vidas que se puede prever.
Tiempo Argentino Viernes 8 de Diciembre de 2017
por Alberto López Girondo | Dic 5, 2017 | Sin categoría
El presidente bolivariano anunció la creación del Petro, una criptomoneda con respaldo en el petróleo, gas, oro y diamantes que atesora el suelo venezolano. Servirá para saltar el cerco financiero al que lo somete el gobierno estadounidense.
Hugo Chávez solía repetir una frase del maestro de Bolívar, Simón Rodríguez: “O inventamos o erramos”. Y con esa premisa, el presidente Nicolás Maduro anunció la creación de una moneda encriptada, el Petro, con la que espera saltar el bloqueo financiero al que el gobierno de Estados Unidos somete a Venezuela y que le impide comerciar libremente con el resto del mundo.
“Venezuela anuncia la creación de su criptomoneda, el Petro se va a llamar, esto nos va a permitir avanzar hacia nuevas formas de financiamiento internacional para el desarrollo económico y social del país”, indicó Maduro en su programa dominical de televisión. La moneda virtual, una suerte de bitcoin chavista, tendrá -a diferencia del invento atribuido al tal Satoshi Nakamoto- respaldo en las reservas de petróleo, gas, oro y diamantes que atesora el rico suelo venezolano.
Su valor dependerá, según comenta a Tiempo el economista Guillermo Oglietti, de Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), un think tank de estudios regionales, del precio de los commodities en que basa su fortaleza en una proporción aún no definida. Pero conviene tener en cuenta que Venezuela tiene las reservas más grandes del planeta de crudo.
Esa riqueza pone al Petro en condiciones de competir en un plazo no demasiado largo con el dólar, que desde el fin de la convertibilidad con el oro, en 1971, se respalda en que es la moneda de cambio para las transacciones petroleras. Este ocurre desde 1974 cuando el rey Faisal bin Abdulaziz firmó un acuerdo con el entonces presidente Richard Nixon por el cual el billete estadounidense pasó a ser el único efectivo aceptado para sus exportaciones.
Venezuela viene sufriendo el acoso de Washington, primero con Barack Obama, que catalogó al país como un enemigo de Estados Unidos y le impuso sanciones económicas. Donald Trump agravó el problema sumándole un bloqueo financiero que impide la realización de transacciones en dólares, con lo cual se dificulta la venta de su principal insumo, que es el petróleo, y la compra de productos alimenticios y medicinas, que son los primeros productos cuya falta repercute en la sociedad.
Esta situación agravó una crisis económica que viene de lejos y se nació con el ataque especulativo del establishment venezolano a los gobiernos chavistas, pero continuó con la baja del precio internacional del petróleo en los últimos años. La inflación está en niveles galopantes y según el Banco Central de Venezuela, el año pasado rondó el 274% y este año será superior. Pero el gran condicionante de la economía es la escasez de dólares, lo que llevó al gobierno chavista ya desde 2013 a reforzar los controles de cambios que generaron un mercado paralelo de consecuencias devastadoras sobre la economía real.
En las últimas semanas hubo presiones mediáticas relacionadas con las dificultades o demoras para el pago de algunos vencimientos de bonos del gobierno y de la petrolera estatal PDVSA, que llevaron a que agencias evaluadoras comenzaran a hablar de default. De hecho, Rusia renegoció deudas para facilitar el pago y se informó que Caracas estaba en conversaciones para refinanciar otros documentos soberanos.
La solución de una moneda encriptada le habría sido acercada a Maduro a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología, una creación del propio Chávez que data de su primer gabinete, en 1999. La base es la serie de criptomonedas que circulan en el espectro de internet, la más famosa de las cuales es bitcoin.
Se trata de medios de pago electrónicos que circulan por la red de redes pero que a diferencia de las monedas de metal o papel, no tienen existencia tangible y tampoco dependen de un centro de control, como puede ser un gobierno o un banco emisor. La ventaja para quienes la usan es que los pagos se hacen en forma anónima (la encriptación es altamente confiable) y no pueden ser bloqueados por ninguna institución formal. Y también que en cualquier momento se pueden convertir en moneda real, de acuerdo a la cotización del día. Hay “casas de cambio” de encriptadas en casi todos los centros financieros internacionales.
“El mundo tradicional de las finanzas atraviesa fuertes transformaciones por la expansión de las nuevas tecnologías. Desde la aparición de internet, las innovaciones en el sector financiero han sido importantes. El uso de algoritmos de trading, es decir, operaciones automatizadas de compra y venta de activos financieros sin intervención humana, ya representan el 70% de los movimientos bursátiles”, advierte Oglietti en un trabajo realizado junto con Federico Jucher.
Para garantizar las operaciones con el Petro, Maduro anunció ese mismo día la creación de un observatorio de la cadena de bloques (blockchain) con que se emite la moneda, que será “la base institucional, política y jurídica para la criptomoneda venezolana”. La blockchain es un registro de todos los bloques de transacciones que se realizan (pagos y cobros), “localizado en miles de computadoras de todo el mundo, lo que representa la garantía del sistema, porque para validarse una transacción, muchas computadoras tienen que aceptarla en sus registros”, agrega Oglietti.
En el caso del Petro, sería un derivado financiero que se irá a valuar por el precio del activo que representa. Y el petróleo viene en aumento desde que hace casi un año el propio Maduro realizó una gira por todos los países productores, nucleados en la OPEP o no, para convencerlos de reducir la producción y así incrementar el precio.
La posición de Arabia Saudita en este negocio es central para cualquier cotización, y también para el respaldo tan frágil que tiene el dólar. Lo que explica la extraña relación de los sucesivos gobiernos estadounidenses con el régimen saudita. Una relación que puede complicarse si es que China logra que finalmente la monarquía acepte venderle petróleo en yuanes. Mucho más si es que el Petro, a pesar de algunos pronósticos agoreros, finalmente se impone y abre nuevos cauces por donde circule el comercio internacional. Además de que alivie el cerco financiero con que Trump pretende voltear al chavismo.
Tiempo Argentino Martes 5 de Diciembre de 2017
por Alberto López Girondo | Dic 1, 2017 | Sin categoría
Entre los 194 detenidos en las protestas del 20 de enero hay dos periodistas independientes. El primer tramo del juicio, contra seis acusados, servirá de espejo para lo que pueda ocurrir en la segunda fase. «Es como el canario en la mina de carbón»; dicen los analistas.
Un tribunal de Washington está por definir lo que sin dudas será un caso testigo para el tratamiento de las protestas sociales en Estados Unidos en el futuro. Se trata del juicio contra seis de los 194 detenidos durante las manifestaciones del 20 de enero pasado, el día que asumió el presidente Donald Trump, y que enfrentan cargos de hasta 60 años de prisión.
Como se recuerda, miles de personas fueron a expresar su rechazo a la llegada de magnate a la Casa Blanca, pero la movilización terminó con incidentes y la policía reprimió arrinconando a un puñado de personas en la esquina de las calles L y 12, desde donde fueron llevados a la rastra hasta una sede policial. Allí les quitaron las pertenencias, los celulares y sufrieron todo tipo de abusos.
Entre los detenidos había varios periodistas, algunos de los cuales fueron liberados pocas horas más tarde, pero dos siguen atados a esa causa, tal vez porque trabajan como free lance o para medios alternativos. Por ahora las únicas pruebas contundentes en su contra son algunos videos provistos por una ONG financiada por sectores ultraconservadores y que a su vez enfrenta denuncias por haber intentado en estas semanas “sembrar” una testigo a periodistas de The Washington Post con una acusación falsa contra un candidato a senador por Alabama. Para los grupos de defensa de los derechos civiles, este primer tramo contra los seis implicados es, apelando a una frase popular, “como el canario en la mina de carbón”, es decir, lo que ocurra con ellos indicará el rumbo judicial para los demás acusados. Uno de los trabajadores de prensa acusados es Alexei Wood, un reportero gráfico de San Antonio, California, que según declaró, tomó la decisión de viajar a Washington para asistir a la ceremonia de jura porque intuía que las protestas contra Trump serían grandes y quería testimoniar ese evento. El otro periodista acusado es Aaron Cantú, quien también trabaja en forma independiente.
El empresario inmobiliario ganó la presidencia en el colegio electoral pero obtuvo casi tres millones de votos menos que su oponente, Hillary Clinton. Y es el mandatario que llegó a la Casa Blanca con peor imagen pública. No parecía una mala oportunidad de registrar lo que ocurriera. Wood acostumbra a poner el lente en lugares donde los grandes medios no quieren ni asomar la nariz, Cantu hace lo propio con palabras.
Según mostraron las cámaras de tevé aquel día y contaron luego testigos presenciales, un grupo con algunos encapuchados se desprendió de la manifestación y provocó incidentes con la policía e incluso causó destrozos en comercios aledaños. Pero los uniformados persiguieron a un sector de la multitud a mansalva.
El argumento de los desmanes fue presentado ante el tribunal por la fiscalía, en este caso a cargo de Jennifer Kerkhoff, quien mostró a los jurados la boleta de reparación de una vidriera de un local de Starbucks y un televisor de una estación de servicio de BP atacados por manifestantes pro varios miles de dólares. Por esta razón los acusados enfrentan cargos por hasta 60 años de prisión ya que se los acusa de amotinamiento, conspiración, y daños a la propiedad y a las personas.
Este juicio genera en los grupos de defensa de los derechos civiles de Estados Unidos dos cuestiones a debatir en los tribunales y ante la opinión pública ¿Se puede acusar a un grupo masivo por los delitos que puedan haber cometido solo algunas personas? ¿Se trata de una acusación contra actos de violencia o el inicio de una escalada de ataques a la libertad de expresión de un gobierno sin pudores para avanzar contra derechos y garantías?
Y aquí es donde entra en juego Project Veritas, una organización creada por James O´Keefe, un joven de 33 años, militante ultraconservador de escasa credibilidad desde que se encontró que editaba maliciosamente videos en los que los personajes involucrados aparecen diciendo lo contrario de lo que realmente habían dicho. En 2010 se declaró culpable de haber ingresado en la oficina de la senadora Mary Landrieu, demócrata por Luisiana, mediante falsos pretextos para realizar grabaciones ilegales.
Hace un par de semanas una mujer se presentó en la redacción del Washington Post para denunciar que cuando tenía 15 años había sido víctima de abuso sexual por parte de Roy Moore, un ex juez y dos veces presidente del Supremo Tribunal de Alabama que se presenta para senador para ocupar el cargo que dejó vacante Jeff Sessions cuando asumió la secretaría de Justicia de Trump. A los periodistas no les cerraba el testimonio de la mujer y decidieron tomarse unos días para contrastar la información antes de publicarla. Pero hete aquí que la encontraron ingresando a la oficina de Project Veritas. Allí les cayó la ficha de que era algo armado por O´Keefe para desprestigiar a un aspirante al Senado que, de todas maneras, ya tenía otras denuncias en su contra y está tan corrido a la derecha como para ir en contra del casamiento igualitario en un distrito donde es legal.
Pero este incidente le sirvió al Post para mostrar imparcialidad y a los organismos de derechos civiles para alertar al jurado que debe resolver sobre los acusados por las marchas contra Trump sobre una de las pruebas consideradas por la fiscalía como contundentes contra los activistas. Es que el ministerio público presentó una grabación de Project Veritas donde se ve una presunta reunión secreta de militantes sociales del día previo la marcha donde se estaría hablando de los planes para interrumpir la ceremonia de inauguración del nuevo periodo presidencial.
«Es absolutamente impactante que los fiscales hayan declarado que confían en un video de Project Veritas», dijo a Democracy Now Jude Ortiz, miembro de Defend J20 Resistance, una organización que apoya a los 194 manifestantes involucrados en el juicio. Para James Anderson, de It´s Going Down, otra ONG progresista, que el tribunal haya tenido que recurrir a un video de Project Veritas “muestra que el Estado no tiene mucho de dónde agarrarse” para condenar a los manifestantes.
«El hecho de que tienen que recurrir al uso de estos trolls de extrema derecha, que están ampliamente desacreditados, no solo habla de la ilegitimidad de su caso, sino también de una relación fundamental entre la administración Trump y el alt-right (la derecha alternativa, un sector de extrema derecha que apoya al magnate)», abundó Anderson ante el británico The Guardian.
No solo eso, en el juzgado quedó claro que los investigadores desmenuzaron información de ocho teléfonos celulares de los incautados y que revisan historiales de internet y las imágenes extraídas de los aparatos para utilizarlas en contra de los reos. La conocida Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU por sus iniciales en inglés) demandó a la policía por el uso de fuerza excesiva contra los detenidos, maltrato y abusos sexuales como forma de intimidación. Para el departamento de policía de Washington, “los arrestos del 20 de enero fueron apropiados”, lo mismo que los procedimientos posteriores.
“Periodistas, abogados, el manifestante promedio: esas son las personas a las que acecharon, arrestaron y acusaron de delitos graves”, dijo Alex Stokes al portal The Intercept. Stokes también es periodista pero pudo zafar de la causa porque fue liberado a los pocos días. Lo que no queda claro es cómo se resolverá el caso, en el que parecen haber muchas presiones desde el gobierno federal.
Así lo interpreta Suzanne Ito, de ACLU, quien ironiza sobre la forma que podrían utilizar los jueces para una condena como la que sustancia la fiscalía. “Podrías sacar una pistola en el centro del DC (Washington) y asesinar de un disparo en la cabeza contra un policía y tendrías 30 años de prisión”. La mitad de la que se cierne sobre las cabezas de los detenidos el 20J, como titulan el caso los medios en inglés.
Tiempo Argentino Viernes 1 de Diciembre de 2017
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