por Alberto López Girondo | Mar 29, 2018 | Sin categoría
Mientras las fuerzas armadas de Bashar al Assad consiguen reforzar sus posiciones y están a punto de expulsar a los rebeldes yihadistas en Guta, en los alrededores de Damasco, el norte del país sigue envuelto en llamas y la ofensiva de las tropas turcas era arrolladora contra posiciones kurdas en Manbij. ¨En un principio el gobierno sirio parecía haber dejado las manos libres a Turquía¨relata Sebastián Salgado, corresponsal de Hispan TV a Tiempo- pero ahora le resulta preocupante que todo el norte lo tiene invadido y no sabe cómo se desarrollarán los acontecimientos en el futuro-.
Es decir, no sabe de qué modo se irían los efectivos que Recep Tayyip Erdogan, el presidente turco, ordenó desplegar en el norte de Siria para combatir a los milicianos de las Unidades de Protección Popular (YPG), la agrupación nacionalista a la que Ankara califica como ¨banda terrorista¨.
Los kurdos, la comunidad nacional más grande del mundo sin estado propio -son unos 40 millones de personas esparcidas en una región que va del norte de Irán, Irak y Siria y el sur de Turquía- reciben apoyo de Estados Unidos. De hecho, en Irak lograron una mayor autonomía gracias a su apoyo a la invasión de 2001 que derrotó a su gran enemigo, Saddam Hussein.
En toda esa región se fueron extendiendo en forma acelerada desde 2011 los grupos islámicos fundamentalistas de corte medieval, como Daesh o Estado Islámico y Al Nusra. En muy poco tempo y con apoyo evidente aunque no comprobable de Occidente (La UE y Estados Unidos durante la administración Barack Obama-Hillary Clinton) y de Arabia Saudita, Catar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, esos grupos llegaron a controlar una extensión de territorio similar al de Italia, unos 300 mil kilómetros cuadrados, hacia 2015.
Pero curiosamente, desde el cambio de gobierno en Estados Unidos, y mediante el apoyo de soldados y armamento ruso, Al Assad fue desplazándolos a partir del levantamiento de 2011, en lo que fue la llamada Primavera Árabe, que se extendió desde el norte de África para finalizar su camino en Damasco.
Paralelamente, Donald Trump fue dejando de lado la estrategia de los demócratas y repentinamente también se fue alejando del apoyo irrestricto a Bagdad, con lo que los chiitas iraquíes fueron tomando territorios de EI. Así, en diciembre el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, anunció que habían sido expulsados totalmente. La agonía de los fundamentalistas es cada día más clara.
Pero Al.Abadi también da pelea a los kurdos, que se planteaban no solo extenderse por fuera de las gobernaciones de Duhok, Erbil, Halabja y Sulaymaniya, sino en avanzar hacia la creación de un estado propio.
Conviene recordar acá que en setiembre pasado, hubo un referéndum convocado por el presidente regional, Masud Barzani, que aprobó la independencia, pero la votación no fue reconocida por ninguno de los países circundantes ni por las potencias implicadas en la disputa.
En cuando a Estados Unidos, la política de Trump por momentos da la impresión de ser ambigua y por momentos recurre a violentas presiones para torcer el rumbo de los acontecimientos. Es así que su laxitud inicial permitió que Irak, Siria y Turquía asestaran duros golpes a los yihadistas, que fueron replegándose a distritos más amigables.
Guta, una región lindera con Damasco, era el último territorio importante en manos de EI y de Al Nusra luego de haber sido expulsados de Alepo, a fines de 2016. ¨Hubo una especie de acuerdo tácito entre Al Assad y Erdogan, por el cual los turcos entraron en Afrin, al norte de Siria, para combatir a los kurdos, y las quejas de Damasco fueron más bien retóricas¨, señala Salgado.
Un análisis muy somero indicaría que luchar contra dos frentes al mismo tiempo sería una complicación para Damasco. Y si los kurdos iban recuperando territorios que tenían los yihadistas y avanzaba la posibilidad de que forzaran la independencia, tanto turcos como sirios, iraquíes e iraníes tenían mucho que perder.
Es esta ¨ensalada¨ el apoyo estadounidense a los kurdos, más que como una alianza por la constitución de un estado para ese pueblo milenario, debía pensarse en una estrategia para generar caos y del caos sacar ventaja para la maltrecha posición de Washington en esa región de mundo.
Es así que Erdogan, aliado de Occidente porque su nación forma parte de la OTAN, tuvo acercamientos con Vladimir Putin y no tiene inconvenientes en cruzar la frontera para atacar a los kurdos en Siria.
Y Trump, cada día más enfrascado en sus luchas internas y cediendo espacio ante la CIA y el Pentágono, tampoco se hace drama porque EEUU apoye a los kurdos mientras le palmea los hombros al hombre fuerte de Turquía. Que todavía no terminó de digerir el intento de golpe de Estado de julio de 2016, cuando todavía estaba Obama en el Salón Oval.
En el campo de batalla, en tanto, a ada momento se está a punto de un enfrentamiento entre aliados. «Todos los días (los turcos) amenazan con venir a Manjib, no sabemos cuándo deberemos huir y partir», dijo Alí al Sataf, un residente de esa localidad a Deli Souleiman, periodista de la agencia AFP. Y añade: «Nos tranquiliza cuando vemos aquí a los estadounidenses, nos decimos que no habrá bombardeos aéreos».
Mientras tanto, la ofensiva turca comienza a preocupar en Damasco, acota Salgado, que es argentino y está haciendo una cobertura para el canal iraní. De hecho, Erdogan se enorgulleció en estos días de haber tomado totalmente la ciudad de Afrin, que pertenece a la región siria de Alepo, aunque estaba en manos kurdas.
Erdogan comparó a esta ofensiva con esa batalla en la que tropas otomanas contra tropas francobritánicas que intentaban avanzar hacia Estambul, en la Primera Guerra Mundial. «Ayer dimos una lección en Galípoli a quienes querían aplastarnos, hoy haremos lo mismo a quienes intentan establecer un estado terrorista a lo largo de nuestras fronteras para atentar contra nuestra estabilidad y nuestro futuro», destacó. El héroe de esa batalla, Mustafá Kemal, sería luego fundador de la República de Turquía, en 1923, sobre las cenizas del imperio otomano. Y por tanto recibiría el apelativo de Ataturk, «Padre del pueblo turco».
Por esos antecedentes, hay preocupación en los europeos, que el lunes mantuvieron una reunión con Erdogan en Bulgaria para encauzar no solo el tema de los kurdos sino también la cuestión de Chipre, la isla en disputa entre comunidades turcas y griegas desde los años 70 del siglo pasado.
Antes de sumarse al encuentro con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker y el titular del Consejo Europeo, Donald Tsuk, Erdogan insisitó en que entrar en la UE seguía siendo un «objetivo estratégico» para Turquía. Pero ese proceso se demora por décadas y son muy pocos tanto en el gobierno turco como en cualquier fuerza de la oposición que crea en un ingreso en un plazo previsible.
Tiempo Argentino, 29 de Marzo de 2018
por Alberto López Girondo | Mar 20, 2018 | Sin categoría
Las acciones de la red social Facebook se desplomaron tras resultar envuelta en un escándalo internacional por la filtración de millones de datos personales hacia una firma que los utilizó con el objetivo de ¨formatear¨ ciudadanos para lograr objetivos políticos. La consultora Cambridge Analytics aprovechó una falla en el sistema de protección de datos de FB y los aplicó con éxito, se jactan, en el referéndum que apoyó el Brexit en el Reino Unido y en el triunfo de Donald Trump en EEUU. El caso se relaciona directamente con las acusaciones contra el presidente estadounidense por la injerencia rusa en los comicios de 2016. Todo indica que de esa presunta intromisión participaron un puñado de británicos y los servicios fueron pagados por inversores ligados al Partido Republicano, ligados al bloguero ultraderechista Steve Bannon, asesor estratégico del mandatario estadounidense. La Cambridge también participó en las elecciones argentinas, según se desprende de un video filmado en secreto a sus titulares y difundido por el Channel 4 News de Gran Bretaña.
Tras una investigación iniciada a partir de la filtración de un ex empleado de Cambridge Analytics, el London Observer y el New York Times publicaron que datos personales de 50 millones de usuarios de Facebook habían sido procesados por la consultora para elaborar estrategias políticas desde 2014. El tema pega de lleno en el gobierno de Donald Trump porque forma parte de la denuncia que se viene arrastrando desde que ganó la elección, en noviembre de 2016, sobre la ayuda que habría recibido de servicios rusos para ganar su campaña electoral a través de la divulgación de mails privados de Hillary Clinton y de sus colaboradores de campaña.
Pero va un poco más lejos, porque en la cámara oculta que armó el canal británico con los directivos de la firma, se promocionan ante un presunto jefe de campaña electoral como capaces de influir en cualquier elección mediante el uso de información privada de ciudadanos paro también armando campañas sucias en contra de los opositores al candidato que los contrata.
Por ejemplo, afirman que pueden tentar a cualquier dirigente a hacer un negocio oscuro en un acto oportunamente filmado con cámara oculta -así como hicieron con ellos en el Channel 4, justo es decirlo-, para que revele un acto de corrupción magnificado a través de las redes. También afirman que cuentan con mujeres ucranianas («son las mejores», detallan) dispuestas a ofrecer otro tipo de tentaciones que también pueden ser letales para cualquier imagen pública a la hora de reclamar un voto.
Pero esto no es todo lo que ofrecen: la empresa había contratado a un psicólogo de la prestigiosa universidad de Cambridge, de ahí el nombre, Aleksandr Kogan, de nacionalidad ruso-estadounidense, del Centro Psicométrico de esa casa de estudios. Kogan creó una app para utilizar información sacada de Facebook con la que elaboró el perfil de millones de usuarios de la red, sin que ellos lo supieran.
Dijeron que llegaron así a conocer los gustos y deseos íntimos mejor que sus propios familiares. Y diseñaron estrategias para que esos ciudadanos elijan lo que en CA necesitaban, con la convicción de que estaban apelando a su libre albedrío. Y aseguran que podrían cambiar la concepción de todos ellos sobre valores que arrastran desde la cuna.
El ¨geniecillo¨ que anduvo detrás de esta operación de alto vuelo fue Christopher Wylie, un joven británico brillante y en aquel momento con poco freno ético a sus iniciativas. Toda su perspicacia la puso al servicio de formatear la cultura de los estadounidenses. Lo que liga a este muchacho de entonces 24 años con Donald Trump es que los inversores de Cambridge Analytics fueron Robert Mercer y Steven Bannon, el primero un fuerte donante de los republicanos y el segundo un ideólogo de lo que se conoce como la Nueva Derecha.
El dúo buscaba herramientas para influir en los ciudadanos que iban a acudir a las urnas en 2016 para el reemplazo de Barack Obama. Trump, sorpresivamente, primero ganó una interna contra el aparato tradicional del partido republicano y luego se alzó con el triunfo ante la demócrata Hillary Clinton.
No queda claro qué le ocurrió a Wylie para ¨prender el ventilador¨ ante los medios. Él había quedado afuera de la consultora en 2014. Cuando se acercaba el tramo final de la campaña de Trump tomaron en cuenta que los extranjeros no pueden integrar los equipos del candidato, pero esa no fue en su caso la razón de fondo.
Como sea, Wylie habló con la prensa y según parece también lo había hecho oportunamente con Zuckerberg, el fundador de Facebook, que no le dio mucha relevancia: lo único que hizo fue reforzar ciertos controles sobre la difusión de información personal de los usuarios.
Cambridge Analytics, que luego del éxito del Brexit y de Trump estaban en la cresta de la ola, ofreció sus servicios por todo el mundo con el argumento de haber participado en más de 200 campañas, incluso en Argentina, aunque por secreto profesional no dicen en favor de quién. En el video del canal británico se ven los festejos del triunfo de Macri, en 2015, pero desde Cambiemos se apuraron a decir que no tienen nada que ver con la consultora.
Lo que dice Wylie es un poco más terrible que sólo la manipulación de una campaña exitosa para acceder a un cargo. Según le dijo el joven estratega británico al New York Times, ¨lo que ellos querían (por Mercer y Bannon) era desarrollar una guerra cultural en Estados Unidos». Para añadir luego: «Se suponía que CA tenía el arsenal de armas para luchar en esa guerra cultural».
Bannon fue expulsado del gobierno en agosto de 2017, apenas ocho meses después de asumir como su jefe de estrategia, por declaraciones demasiado racistas. No tanto porque Trump no estuviera de acuerdo, sino que le generaba problemas políticos el pensamiento extremo del editor del sitio Breitbart.
Mercer, fuerte inversor neoyorquino, venía apostando por los republicanos como uno de sus mayores donantes. El NYT dice que ¨su fortuna ha financiado think tanks y candidatos rebeldes, super PAC (Comités de acción política), y grupos de estudio de los medios de comunicación, de lobby y organizaciones de base¨ por cerca de una décara.
La publicación de este fin de semana de NYT y el London Observer golpea de lleno en las denuncias sobre injerencia en la campaña de Trump. Ciertamente que hay rusos, como Kogan, y quizás otros que aún no aparecieron. Pero de ahí a vincularlo directamente con el gobierno hay un trecho.
Julian Assange, el creador de WikiLeaks, refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres, ya había aclarado que no eran agentes rusos los que le habían acercado mails de Hillary durante la campaña. Ahora agregó que sí tenían relación con la CA. O sea que detrás de esa trama no muy limpia estaban los estrategas y sponsors de Trump, que en principio habían logrado influir en los votantes mediante consignas que aparecen como contradictorias con el pensamiento del votante medio tradicional de Estados Unidos. Una vez en el gobierno, esperaban ir por más.
Mientras tanto, las acciones de Facebook bajaron por segundo día consecutivo y se ubicaron en 163 dólares, con una pérdida en el valor de mercado de la firma de alrededor de 60 mil millones de dólares. Y en Gran Bretaña, una comisión parlamentaria solicitó al CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, que testifique sobre el «uso indebido» de datos personales con fines políticos. Lo mismo le reclaman desde el Europarlamento, mientras que en Estados Unidos dos senadores, una demócrata y un republicano, le pidieron que se presente en el Capitolio para dar sus explicaciones.
Lo concreto es que la red social quedó muy expuesta, deberá dar garantías a sus usuarios y será obligada a reforzar medidas de seguridad para evitar este tipo de huecos informáticos. Pero lo más dramático es la comprobación de que toda esa información haya sido utilizada para manipular y torcer la voluntad de votantes que suponían estar eligiendo de acuerdo a su libre albedrío. Y que incluso pueden ser guiados a reformular concepciones de la vida cotidiana hacia valores contrarios.
Tiempo Argentino, 20 de Marzo de 2018
por Alberto López Girondo | Mar 15, 2018 | Sin categoría
Los no tan sorpresivos cambios en el gabinete de Donald Trump esconden una puja por el control de las relaciones exteriores de la principal potencia militar del planeta. Pero también la necesidad del polémico presidente de cubrir a su yerno de algunas tropelías reveladas por la prensa estadounidense. Y de paso calmar a su hija Ivanka, preocupada por la suerte de Jared Kuchner, su intempestivo marido.
El martes, y con el hábito poco diplomático de un frío mensaje de tuit, como solía hacer en su reality The Apprentice, Trump anunció que Rex Tillerson dejaría de ser el secretario de Estado, la cancillería de Estados Unidos. En su reemplazo, pendiente de aprobación en el Senado, nombró a Mike Pompeo, hasta ahora jefe de la CIA. En la agencia de inteligencia exterior, la elegida es una mujer, por primera vez en la historia de la institución creada por Allen Dulles en 1947. Pero no parece que la ¨compañía¨ vaya a suavizar por ello sus métodos, más bien todo lo contrario: Gina Haspel es fervorosa partidaria de la tortura como una técnica adecuada y lícita de conseguir información.
Los problemas de Tillerson con Trump son de vieja data. Arrancan a los pocos meses de la gestión del polémico empresario, que tomó su cargo el 20 de enero de 2017. Tillerson, CEO de Exxon Mobil, es el principal accionista individual y tenía muy buena llegada, desde esa posición, con el presidente ruso, Vladimir Putin. O eso le dijeron a Trump Condoleeza Rice y Robert Gates, ex cancilleres de anteriores administraciones republicanas.
Rusia es un problema desde antes de triunfo de Trump, porque los organismos de inteligencia y filtraciones a los medios de prensa advertían sobre la injerencia de servicios rusos para la campaña presidencial estadounidense.
A Tillerson, que le podía caber el sayo de ¨amigo de Putin¨, el tema no lo afectó demasiado, por eso de que Exxon es anunciante importante en los medios, quizás. Pero en todo caso tampoco es que haya avanzado mucho en un acercamiento con Moscú.
Mientras tanto, desde la CIA le fueron facilitando la ¨limpieza¨ de acusaciones a Trump y a sus allegados, aunque en el camino tuvo que quedar su primer asesor de seguridad, Mike Flynn por haber ocultado reuniones con diplomáticos rusos antes de asumir su puesto. Detalle menor en todo este asunto.
El caso es que Mike Pompeo, un hombre del sector más duro de los republicanos, con un link muy fuerte con los fundamentalistas del Tea Party, iba ganando confianza en el bastante caótico gobierno de Trump. Dicen los periodistas destacados en la Casa Blanca que todos los días es el primero en ingresar en el despacho presidencial con el informe de inteligencia actualizado.
Lo definen como leal sin tropiezos, islamófobo y enemigo declarado de Irán. También como un negacionista del cambio climático. Fue empresario, creó con el apoyo de los hermanos Koch, reconocidos ultraderechistas estadounidenses, un emprendimiento en el rubro petrolífero que lo vinculó también con la Exxon Mobil. Pero no llegó a ser amigo de Tillerson. Al contrario, la política exterior del CEO fue muy cuestionada en esos encuentros entre Trump y Pompeo.
Hubo un hecho que selló la suerte de Tillerson, más allá de diferencias puntuales con consejeros cercanos de Trump. En octubre pasado trascendió que en una conversación con un periodista había tildado de ¨imbécil¨ al presidente. Y a pesar del comprensible enojo del mandatario, nunca hubo una desmentida contundente y concreta sobre esos trascendidos. Tampoco, da la impresión, el CEO era de dejarse arriar con el poncho.
al presidente. Y a pesar del comprensible enojo del mandatario, nunca hubo una desmentida contundente y concreta sobre esos trascendidos. Tampoco, da la impresión, el CEO era de dejarse arriar con el poncho.
Paralelamente, el yerno presidencial, también empresario inmobiliario y con ansias de crecer y hacer negocios, se fue convirtiendo en una especie de ministro sin cartera. Dedicado a misiones en el exterior, se metió a tejer alianzas en Medio Oriente con la idea de forzar algún acuerdo ventajoso, sobre todo en beneficio de una alianza indestructible con el gobierno de Israel.
Tiene una enorme oficina a pocos metros de la de su suegro y se enfoca en la tarea, dice, ¨de hacer que el gobierno funcione como una empresa¨.
Pero los medios no lo miran con buenos ojos, ayudados por la burocracia estatal, que no acepta la intromisión de este joven de 36 años, con la soberbia propia de un yerno.
Así salió a la luz que la familia Kushner anda con serios problemas financieros para solventar la construcción de un imponente edificio en el 666 de la quinta avenida, en Manhattan.
De allí, explican, el repentino interés de Kushner en la política exterior, un tema en que sobresale por su ignorancia. Y de allí a la sospecha de que sus reuniones en Israel, Arabia Saudita, Bahrein, Egipto y Qatar están relacionados con la necesidad de conseguir fondos para sus negocios particulares.
Tillerson no es ajeno seguramente a mucho del material con que se despacharon los medios.
El CEO, según cuenta el analista Sophig Neubauer en forward.com » llegó a la conclusión de que este chico absolutamente vacío estaba ejecutando una segunda política exterior fuera de los cuarteles centrales de la Casa Blanca» y se jugó el todo por el todo. A sabiendas de que no tiene mucho que perder personalmente: el año pasado se llevó de Exxon con un paquete de retiro de 180 millones de dólares.
La última partida se desarrolló en torno del bloqueo a Qatar impuesto por el gobierno saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto, una decisión que no contó con el apoyo de Tillerson pero que, intuyó, tenía un tufillo a revancha de Kushner porque los qataríes no quisieron poner dinero en la empresa de su familia.
La guerra de revelaciones ante la prensa continuó con un informe de la NBC News sobre los oscuros vínculos de Kushner con una trama con el gobierno ruso y el de Emiratos, con información proveniente de canales qataríes.
Neubauer señala que Trump tuvo que defender a Kushner y de paso darle un aval a Pompeo en una línea de halcones de la política exterior que se viene imponiendo en Washington. Pero con el trasfondo de la defensa de los valores familiares, por eso de que, agrega, ¨la sangre es más espesa que el agua¨.
Tiempo Argentino, 15 de Marzo de 2018
por Alberto López Girondo | Mar 2, 2018 | Sin categoría
Si algo persigue a Donald Trump desde que se lanzó a la campaña por la presidencia de Estados Unidos son los escándalos sexuales y sus presuntas relaciones con el gobierno ruso. Ambas razones, en cuotas discretas, están detrás de la renuncia de su persona de confianza en el área de comunicaciones, Hope Hicks, quien tras declarar ante el Comité de Inteligencia de la cámara Baja anunció que en breve dejará el puesto.
¿De qué habló ante los representantes bipartidarios? De la presunta interferencia de agentes rusos en las elecciones estadounidenses. ¿Qué dijo luego de ocho horas de interrogatorios? Muy poco pero sustancial. Que alguna mentirilla piadosa tuvo que salir de su boca mientras ocupó ese puesto, pero claro, nada relacionado con Moscú y alrededores. ¿Es sólo la única razón para irse de la oficina de al lado del polémico empresario? Más o menos: a principios de febrero tuvo que renunciar el Secretario de Personal de la Casa Blanca, Rob Porter, acusado por dos ex esposas de violencia doméstica. Hicks y Porter mantenían una relación íntima y terminaron envueltos no solo entre las sábanas.
Tanto Hicks como Porter (dejamos los juegos de palabras con el significado de los nombres a los lectores, no se necesita mucho más que un traductor online) eran personas de mucha confianza de Trump y de la familia gobernante.
Hicks, una ex modelo de 29 años, está con los Trump desde 2014, cuando trabó amistad con Ivanka, la hija mayor de Donald, a la sazón dueña de una firma de modas. En ese entonces Hicks hacía relaciones públicas para Hiltzik Strategies.
Nacida en Greenwich, Connecticut, graduada en inglés en la Universidad Metodista del Sur de Dallas, parece que alcanzó cierta fama como jugadora de Lacrosse. Junto a los Trump fue escalando en consideración y confianza y llegó a ser responsable de RRPP de la inmobiliaria y en 2016 se adosó a la campaña presidencial a pesar de tener poca experiencia en esas lides.
Cuando el mandatario ocupó el Salón Oval, el 20 de enero del año pasado, Hicks se convirtió en asesora y ocupó una pequeña oficinita junto al despacho presidencial en la que hasta hoy permanece.
El puesto de vocero o encargado de la comunicación fue desde el primer día una cartera que quema. Y no es para menos. El presidente no tiene pelos en la lengua y su lengua es más filosa de lo que el sistema político y mediático estadounidense está acostumbrado a tolerar. Explicar lo que resulta generalmente irritativo para los valores medios de esa sociedad no resulta sencillo.
En los primeros días de gestión, Trump designó como secretario de Prensa -vocero- a Sean Spicer y como director de Comunicaciones a Mike Dubke, ambos con antecedentes en estrategias de marketing político de los republicanos. Primero se fue Dubke, en mayo de 2016, y transitoriamente Spicer tuvo a su cargo los dos despachos. No quedó muy claro el por qué de la renuncia, pero el Rusiagate golpeaba en la prensa cotidianamente. Spicer tardó un par de meses en irse, lo que se demoró Trump en elegir sucesor de Dubke a Anthony Scaramucci, un hombre de Wall Street al que despreciaba especialmente, dicen en los pasillos de la White House. Pero Spicer ya mostraba ganas de volver a casa luego de convertirse en el hazmerreir del programa Saturday Night live».
Spicer había jurado sin que le moviera la pera que la audiencia que fue a presenciar la toma del poder de Trump había sido la más grande de la historia de Estados Unidos.
La heredera del sillón de Spicer fue Sarah Huckabee Sanders, hija de un ex gobernador de Arkansas por los republicanos. Milagrosamente, se mantiene en el cargo, a pesar de los golpes que desde setiembre pasado viene sufriendo.
Scaramucci, con una larga carrera en el mundo de las finanzas y puntillosamente en los últimos años desde la banca Goldman Sachs sin embargo, no duró demasiado. A los diez días de entrar en el gobierno fue despedido tras explosivas declaraciones en las que como se dice en los barrios «prendió el ventilador» contra varios miembros del gabinete.
A Scaramucci lo siguió la joven, atractiva y eficiente Hope Hicks. Mantuvo un perfil bajo, trató de no meterse en escándalos y evitó abrir la boca ante los micrófonos cuanto pudo. Pero por su despacho pasaron muchos secretos y alguna que otra vez tuvo que salir a defender a su jefe. Para eso había sido contratada.
En el Congreso se mantuvo en sus trece y no declaró nada relevante fuera de las preguntas previamente acordadas. Solo trascendió aquello de que alguna «mentira blanca» se le escapó. A la salida dijo que renunciaría a su cargo. No ahora, sino en un plazo a definir, se supone que cuando aparezca un reemplazante. Tampoco dio razones, pero este mes no fue un tiempo de rosas para ella.
EL PASADO LO CONDENA
Robert Roger Porter, doctorado en Harvard, becario Rhodes en Oxford y jefe de asesores del senador Orrin Hatch, tiene todo para estar al top de la política estadounidense. Y el peldaño como secretario de Personal del actual gobierno era como andar cerca del cielo. Pero dos ex esposas, en esta época de reivindicaciones de género, coincidieron en recordar su pasado violento en el Daily Mail, a principios de febrero.
Trump intentó defenderlo y la paciente vocera, Sarah Sanders, salió con ese mensaje. «Rob Porter ha sido eficaz en su papel como secretario de Personal. El presidente y el jefe de Personal tienen plena confianza en sus habilidades y su desempeño», dijo a los medios. Hicks participó en la redacción del texto de defensa que elaboró el gobierno. Y las dos mujeres debían conocer el pasado de Porter ya que contaban con los archivos elaborado por el FBI sobre el funcionario, como es de práctica en estas situaciones.
La foto de una de las ex esposas de Porter con un ojo morado, que obra en una de las causas en su contra, fue lapidaria y el hombre se tuvo que ir, dejando a su paso el lastre entre quienes lo trataron de cubrir.
La lista de renuncias cuando recién se cumplió un año de mandato de Trump es llamativa y no hay antecedentes en la historia de Estados Unidos.
La inició el 13 de febrero de 2017 Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional. a 22 días de asumir su cargo, se tuvo que ir luego de que trascendiera que tuvo reuniones con representantes del gobierno ruso durante el período eleccionario. el problema es que ante el Congreso había negado todo tipo de encuentros. con agentes extranjeros.
Luego se fueron, en agosto, el Jefe de Estrategia del presidente, Steve Bannon, un ultraderechista confeso tildado en su momento como el Presidente en la Sombra o el Príncipe de la Oscuridad. Unas semanas más tarde, dejó el puesto el secretario de Salud, Tom Price.
Donde más se sintió la baja de funcionarios es en el departamento de Estado. Pero también porque este es el flanco más cuestionado de Trump, ya que su visión del mundo contradice décadas de política exterior bipartidaria de Estados Unidos. Se cuentan por decenas los cargos de segundo orden que se fueron durante 2016, pero en enero pasado seis personas claves en la cancillería, toda la cúpula anunciaron su renuncia en la oficina del canciller Rex Tillerson, descontentos con el enfoque de los problemas del imperio de la gestión del ex titular de Exxon Mobile.
Tiempo Argentino, 2 de Marzo de 2018
Comentarios recientes