por Alberto López Girondo | Jul 19, 2020 | Sin categoría
La guerra comercial entre Estados Unidos y China ingresó en una fase de convertirse en algo más real que bravuconadas de un mandatario extravagante. Además, porque ese presidente aspira a ser reelecto en noviembre y según entiende, una pelea de fondo contra su mayor competidor por la hegemonía mundial desde la desaparición de la Unión Soviética puede acarrearle votos. Se suman ahora a las cuestiones geopolíticas de toda disputa por el control del mundo, el liderazgo tecnológico y el rumbo del sistema capitalista en sí mismo. Las argumentaciones para convocar adhesiones de la Casa Blanca, sin embargo, hacen agua por todos los poros. Lo que facilita la respuesta de Beijing y una gambeta de la Unión Europea a las presiones estadounidenses.
El martes pasado, Londres anunció que desde el 31 de diciembre los proveedores británicos tienen prohibido adherir al desarrollo de la red 5G de la empresa china Huawei. Declarada enemiga de Estados Unidos por el hecho de que su fundador, Ren Zhengfei, es un exingeniero del Ejército Popular de Liberación chino, la firma también es acusada de haber creado artilugios para espiar donde se implante el servicio de alta velocidad que provee.
En su ofensiva contra la compañía –que hasta sus competidores la reconocen como la más avanzada del mundo en el desarrollo de la red 5G– el secretario de Estado, Mike Pompeo, afirmó sin despeinarse que Huawei ofrece al Partido Comunista chino una “puerta trasera” para la vigilancia global. Por si estos considerandos no bastaran, Donald Trump puso el foco en Hong Kong, donde las autoridades chinas pusieron en vigencia una ley de seguridad que generó manifestaciones de opositores en esa ciudad recuperada del control británico en 1997 pero con un estatus especial hasta 2047.
Hong Kong fue un enclave tomado tras las guerras del opio, en 1860, cuando Londres peleaba en defensa del libre comercio de la droga, prohibido por el emperador Xianfeng entre otras razones por el deterioro de los términos del intercambio. Convertido en base del capital financiero internacional, es ahora moneda de presión ya que muchos nativos no quieren formar parte de China.
Trump acusa a Beijing de no respetar los valores democráticos occidentales ni los Derechos Humanos tanto allí como contra la comunidad musulmana uigur en Xinjiang. Para empiojar más al asunto, Pompeo alienta a naciones vecinas en el marco del conflicto territorial en el mar de China. El Congreso de EE UU aprobó el jueves una ley que prevé sanciones a China “por sus acciones opresivas”. Y Trump impuso restricciones a visas de empleados de Huawei y dijo a los gobiernos que no rompieron con esa empresa, que “si hacen negocios con Huawei los están haciendo con abusadores de los Derechos Humanos”.
«Lo que hace EE UU no tiene nada de limpio. Son, simplemente, golpes bajos», cuestionó Hua Chunying, vocera de la cancillería china. «Si quieren hablar de Derechos Humanos, tendrían que preguntarle a George Floyd y a los miembros de las minorías étnicas en Estados Unidos qué tienen para decir”, añadió.
El ex analista Edward Snowden, exiliado en Rusia tras detallar cómo la agencia NSA vigila a todo el mundo, contó que entre los espiados estaban la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y la estatal Petrobras. En Europa, la principal dirigente bajo la mira era –¿es?– Angela Merkel. Tal vez de allí provenga la resistencia de Berlín y de la UE a someterse a Washington sobre los acuerdos con Huawei. Este jueves, además, la Corte de Justicia regional anuló el pacto de transferencia de datos personales entre el bloque y EE UU, llamado “escudo de privacidad”.
Luego de las denuncias de Snowden, hubo ruido de fondo en la UE. Un activista austriaco, Maximilian Schrems, presentó una demanda contra la sede europea de Facebook en Irlanda por su derecho a resguardar su intimidad. Los datos que surgen de las redes sociales son una fuente comercial incalculable, ya que así arman perfiles de clientes y gustos personales. Pero también sirven a organismos gubernamentales y políticos. El uso de esa información por la británica Cambridge Analitica fue clave para manipular elecciones en Europa, EE UU, Brasil y Argentina, en 2015.
El asesor de Seguridad Nacional, Robert O’Brien, confía en convencer a los europeos de romper con la compañía china. «Europa está despertando ante la amenaza de China», dijo desde París. «Imaginen cómo China podría interferir en las elecciones si lo supiera todo sobre cada persona en la Tierra», agregó, también sin inmutarse.
Internet nació en los años ’60 sobre la base de un proyecto del Departamento de Defensa de EE UU en plena Guerra Fría. Como sistema de uso militar que sigue siendo, por EE UU pasan todas las redes de comunicación global. Una comisión del Parlamento Europeo abrió una investigación contra la red de espionaje Echelon en 2000. Un año más tarde el emitió un informe en el que asegura que “no hay ninguna razón para seguir dudando de la existencia de un sistema de interceptación de las comunicaciones a nivel mundial» y determinó que «la finalidad del sistema es la interceptación, como mínimo, de comunicaciones privadas y comerciales». Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda integran lo que podría denominarse el Imperio Anglosajón. Conforman la red también llamada Cinco Ojos (Five Eyes, cuyo anagrama usual es FVEY), un tratado de cooperación conjunta de inteligencia de señales creado tras la Segunda Guerra mundial.Era natural que EE UU se integrara en la vigilancia mundial con las únicas naciones en las que el Pentágono puede confiar. Esta semana, Gran Bretaña le dio la espalda a Huawei en esta etapa belicosa de la Casa Blanca. Canadá ya le había dado un guiño en diciembre de 2018 cuando detuvo y procesó a Meng Wanzhou, vicepresidenta de Huawei e hija del fundador, a pedido de EE UU. En junio, los operadores de telecomunicaciones canadienses Bell y Telus anunciaron que dejarán de usar equipos Huawei. La firma tampoco hace negocios en Australia y Nueza Zelanda.
2 Mil millones de libras
Y de dos a tres años de atraso costará a los consumidores del Reino Unido la prohibición del uso de tecnología Huawei para su red de 5G, reconoce el gobierno.
Tiempo Argentino, 19 de Julio de 2020
por Alberto López Girondo | Jul 14, 2020 | Sin categoría
En una nueva batalla de la guerra entre los dos gigantes de la economía mundial, el Reino Unido finalmente quemó las naves en favor de su socio estratégico primordial y el gobierno británico anunció que desde fin de año los operadores telefónicos tienen prohibido comprar equipamientos de la empresa Huawei para la red 5G y que tienen tiempo hasta 2027 para deshacerse de todos los que tengan en existencia de las anteriores plataformas. Los argumentos son más bien sinuosos: según el ministro de Digital, Cultura, Medios y Deportes, Oliver Downden, «la red 5G será transformadora para nuestro país sólo si confiamos en la seguridad y la resistencia de las infraestructuras sobre las que se construye». Pero el trasfondo es la guerra comercial Washington-Beijing.
Rascando un poco más debajo de las justificaciones, para Londres las sanciones de la administración Donald Trump a la firma china implican que no podrá contar con elementos claves para garantizar la provisión de equipamientos, lo que terminaría perjudicando a Gran Bretaña. Pero mucho tiene que ver con esta decisión del primer ministro Boris Johnson el inicio del divorcio de ese país de la Unión Europea. Porque necesitará de acuerdos importantes con las ex colonias de Norte América para capear los primeros momentos fuera del organismo regional y debe seguir a Trump en su embate contra China. Tanto es así que Alemania y Francia mantienen acuerdos con Huawei a pesar de las presiones que se expresan a través de los medios.
En una sesión en la Cámara de los Comunes, Dowden dijo que la exclusión -que se fue deslizando en las ultimas dos semanas- será irreversible y completa dentro de 7 años, que es el plazo en que consideran que cualquier equipo provisto por la fabricante asiática habrá cumplido su vida útil.
La decisión de Downig Street se basó en un dictamen del Consejo Nacional de Seguridad (NSC por sus siglas en inglés), tras una recomendación del Centro Nacional de Ciberseguridad (NCSC). Los expertos asumen que las restricciones impuestas por Washington «hacen que sea imposible continuar garantizando la seguridad de los equipos de Huawei en el futuro». Y agrega que “la decisión tiene en cuenta nuestras circunstancias nacionales específicas y cómo los riesgos de estas sanciones se manifiestan en el Reino Unido”.
Pero no es ajena esta consideración al informe de una semana antes emitido por la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) de hace un par de semanas, que caratuló a las empresas de telefonía Huawei, ZTE y todas sus subsidiarias como una “amenaza nacional”. Fundamentalmente porque la consideran una empresa del gobierno chino en virtud de que su fundador, Ren Zhengfei, es un exingeniero del Ejército Popular de Liberación chino. Y que por medio de sus redes espiarán a ciudadanos de todo el mundo. Curiosamente lo mismo que el ex analista de la CIA Edward Snowden afirma que hacen agencias de vigilancia estadounidenses.
El representante de Huawei en Londres, Ed Brewster, lamentó que el futuro de la empresa “en el Reino Unido ha sido politizado, esta es una cuestión de política comercial de Estados Unidos y no de seguridad”. Y para crear algo de cizaña, se declaró “decepcionado” porque el bloqueo a Huawei, dijo, representa una «amenaza con ralentizar el desarrollo digital» británico y puede «aumentar las facturas» que los usuarios deban pagar por futuros servicios.
El embajador chino en Londres, Lius Xiaoming, había advertido cuando se filtró la información sobre la decisión británica, que sacar del juego a Huawei podría dañar la reputación del Reino Unido “y erosionar la confianza de otros inversores extranjeros”; aludiendo obviamente a los de nacionalidad china, que no son pocos en el mercado internacional.
Londres, Washigton y Beijing vienen enfrentándose desde la puesta en marcha de la ley de seguridad en Hong Kong. Los chinos responden alegando que ese enclave dejó de ser colonia y pertenece indubitablemente al país asiático. Todo esto en el marco de la política agresiva que desarrolla Trump desde que llegó al Salón Oval.
La guerra de Trump contra Huawei
Precuela de un escándalo.
Los cinco ojos de Occidente.
Cómo controlar a China.
Otros 90 dìas de tregua.
Otra Gran Marcha China.
Argumentos de la Guerra Fría.
En Alemania, mientras tanto, la empresa mixta Deutsche Telekom -tiene 14,5% de acciones en manos del estado- profundizará su alianza estratégica con Huawei, según documentos probatorios que publicó el portal estadounidense Politico. Según esa información, a mediados de 2019, y cuando ya Donald Trump había puesto en la lista negra a Huawei, acordaron que el proveedor chino garantizaría el flujo de la cadena de suministro de elementos y tecnología incluso con indemnizaciones en caso de que daños o demoras por razones del castigo impuesto por la Casa Blanca.
Para Deutche Telekom, según deslizan en papers internos, de no poder usar equipos de la empresa china en su despliegue de la red 5G, sería como su Armagedón. Para la canciller Angela Merkel, el riesgo de romper con los chinos sería catastrófico para las empresa alemanas con capitales en el país asiático si es que Beijing toma represalias.
En Francia también hay mejor clima para los chinos y la agencia de seguridad cibernética, ANSSI, rechazó la prohibición, aunque el organismo incita a los operadores a que si pueden se inclinen por alguna otra tecnología. De hecho, la sueca Erikson y la finlandesa Nokia se restriegan las manos esperando recoger las migajas que dejen los chinos.
En Argentina, por su parte, la semana pasada el jefe de Gabinete de la cancillería, Justo Chaves y el secretario de Negociaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, se reunieron con el Ceo de Huawei local, Steven Chen Shiqing para hablar sobre la posible inversión de la compañía para la provisión de equipos de 5G. «Estamos investigando el tema minuciosamente, haciendo foco en la competitividad y la seguridad de las diversas soluciones disponibles en el mercado. Temas como el Big Data, la digitalización de las empresas y la inteligencia artificial son centrales para la competitividad», dijo Neme.
Tiempo Argentino, 14 de Julio de 2020
por Alberto López Girondo | Jul 1, 2020 | Sin categoría
El gobierno israelí demora la puesta en marcha del plan de anexión del 30% de territorio de Cisjordania, tras las airadas quejas de la OMU y de algunos gobiernos amigos y hasta de las presiones de la administración Donald Trump para no agregar un nuevo problema a la difícil situación política del mandatario estadounidense de cara a su reelección.
El anuncio de Benjamín Netanyahu era que si o si este 1 de julio se iba a cumplir con el plan que forma parte del llamado Acuerdo del Siglo, que diseñó el yerno de Trump, Jared Kushner, y que no cuenta con el beneplácito en primer lugar de los palestinos, pero además, de gran parte de la dirigencia internacional.
La primera en dar la señal de alerta fue la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, quien recalcó que “la anexión es ilegal, punto”. (ver acá)
Pero desde este lunes llovieron cataratas de críticas, entre ellas del premier británico, Boris Johnson, quien en una columna para el diario Yediot Ahronot, el de mayor circulación en Israel, indicó que “como apasionado defensor” de esa nación, “como amigo de toda la vida, admirador y partidario de Israel, temo que estas propuestas no lograrán su objetivo de asegurar las fronteras de Israel, serán contrarias a sus intereses a largo plazo y pondrán en riesgo recientes mejoras en las relaciones con el mundo árabe”.
El empecinamiento de Netanyahu, enfrascado en una cuestión personal más que de estrategia nacional, chocó con su “premier paralelo”, el actual ministro de Defensa, Benny Gantz, quien se encargó de aclararle que para él, hay cosas más importantes en este momento que la anexión de las colonias ilegales en territorios palestinos. Citó como ejemplo el rebrote de coronavirus cuando ya parecía que la pandemia estaba controlada.
Netanyahu, además, enfrenta un juicio por cargos de fraude, administración desleal y aceptar sobornos comenzó en un tribunal de Jerusalén que debería reanudarse en este mes de julio. El apuro por la anexión -o al menos por remover el avispero- también se relaciona con que el sostén principal de este plan es Trump, cuya reelección ahora no parece tan segura como hace un par de meses.
Desde la Casa Blanca le dijeron que pare con el tema hasta luego del comicio, en noviembre. Teniendo en cuenta el sólido apoyo que los legisladores estadounidenses de ambos partidos reciben del lobby israelí, fue casi se diría que disruptivo el rechazo explícito y el planteo de las representantes demócratas Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Betty McCollum y Pramila Jayapal, que con el apoyo del senador Bernie Sanders están juntando firmas en el Capitolio para que el gobierno estadounidense retire todo tipo de ayuda a Israel si concreta la anexión.
Esta propuesta generó profundos debates puertas adentro de la oposición a Trump, ya que en general los demócratas cuestionan la anexión pero no apoyan sanciones a su más fiel aliado en el mundo, ese que siempre banca las propuestas más descabelladas de cualquier presidente estadounidense.
Israel, que ya anexionó de manera contraria a las disposiciones de Naciones Unidas a Jerusalén Este en 1967 y los Altos del Golán en 1981, está a punto de agregar más territorio en el Valle del río Jordán, a expensas de la población palestina. Pero por ahora todo quedó en stand by.
En declaraciones a la Radio Militar, el ministro de gabinete Ofir Akunis dijo que el envío del proyecto de ley de anexión al Parlamento, el primer paso del proceso, no se hará el 1 de julio, como se había anunciado previamente. «La coordinación con el gobierno estadounidense no es algo que deba desestimarse», dijo Akunis, según destaca la agencia Télam.
Tiempo Argentino, 1 de Julio de 2020
por Alberto López Girondo | Jun 29, 2020 | Sin categoría
La alta comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la chilena Michelle Bachelet, no pudo ser más clara y concreta: “La anexión es ilegal. Punto”. Del mismo modo, el secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres repudió el anuncio de Benjamin Netanyahu de que este miércoles llevará a cabo el plan de anexión de la tercera parte de Cisjordania contemplado en el llamado Acuerdo del Siglo, ese proyecto unilateral para el conflicto de Medio Oriente que promueve el presidente Donald Trump. ¿Cumplirá su promesa el primer ministro israelí? A esta altura es una incógnita, porque su socio político y con quien se reparte la jefatura de gobierno, el actual ministro de Defensa, Benny Gantz, dijo que hay preocupaciones más urgentes en este momento, “como el coronavirus”.
El tablero regional es bastante complejo. Netanyahu armó junto con Gantz una extraña coalición de gobierno para no ir por cuarta vez a elecciones en poco más de un año. Como ninguno de los dos logró mayoría parlamentaria en las anteriores ocasiones, y para romper con la parálisis gubernativa, llegaron a una solución salomónica: se rotarán en el gobierno cada 18 meses. Gantz, que es militar y comandó las fuerzas armadas israelíes, ocupará la cartera de Defensa.
La inusual coalición tiene entre sus grandes diferencias la cuestión de los asentamientos ilegales en territorios palestinos, una política que viene de antes del primer gobierno de Netanyahu (entre 1996 y 1999) pero que se afirmó desde su segundo mandato, en 2009. Gantz no es partidario del expansionismo, aunque no puede oponerse tan drásticamente a una cuestión consumada por décadas. Netanyahu, en tanto, obtiene la mayoría de sus votos entre los colonos beneficiados por esa estrategia de expulsar a palestinos de sus tierras.
El actual premier, a la vez, tiene del otro lado del Atlántico a un socio como tal vez nunca Israel tuvo desde su fundación, en 1948. Donald Trump presentó el año pasado su plan de paz, como suele hacer todo en su vida, como la gran solución a los problemas de Medio Oriente. Pergeñado por su yerno, Jared Kushner, la propuesta no fue consultada con los palestinos y cayó como un balde de agua fría en quienes esperan que se cumpla con las disposiciones de la ONU en relación a la creación de dos estados en Palestina y de reconocer sólo las fronteras de 1967.
El primer paso en relación al plan Kuchner-Trump fue el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel. Y ahora este anuncio de que Netanyahu quiere avanzar en la anexión. Una razón es que el coronavirus representa un distractivo de suficiente peso como para pensar que el mundo podría mirar para otro lado. Otra es que a esta altura no está garantizada la reelección de Trump y el demócrata Joe Biden no apoyaría una jugada tan provocadora. Más bien, Barack Obama ya había manifestado su hartazgo del expansionismo israelí.
Por otro lado, salvo el gobierno de Emiratos Árabes Unidos, que viene tejiendo negocios con empresas israelíes y Egipto y Arabia Saudita que tienen una entente de décadas con Tel Aviv, la noticia no es bien recibida por ninguno de los países árabes. El rey de Jordania fue el más explícito, al sentenciar que una movida semejante puede llevar a un conflicto masivo. Es entendible la postura de Abdullah, ya que suele su país ser el que recibe las oleadas de inmigrantes palestinos acosados por las guerras, la persecución y el hambre.
Ni que decir que la Autoridad Nacional Palestina, representada por Mahto que a mud Abbas, ni siquiera acepta hablar con Trump sobre un proyecto que a todas luces les resulta descabellado. Bachelet, entonces, puso todas estas cuestiones en un par de declaraciones de una dureza extrema. “Toda anexión es contraria al derecho internacional. Sea el 30 % (de Cisjordania, como establece el plan de Kushner) o el 5 por ciento”.
La dos veces presidenta de Chile -una nación con una gran población de origen palestino muy instalada en las instituciones sociales y políticas- alertó que las consecuencias de esa medida no se pueden predecir. Para ser más específica, Bachelet dijo que la anexión de los territorios de las 132 colonias ilegales «perjudicará gravemente la perspectiva de una solución de dos Estados, reducirá las posibilidades de retomar negociaciones, y perpetuará las graves violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional, de los que hoy somos testigo”.
Además, de producirse la anexión «las colonias -ya una violación evidente del derecho internacional- seguramente se expandirán, aumentando las disputas existentes entre las dos comunidades». Luego analizo que en un contexto semejante, los palestinos serán sometidos a una mayor presión para salir de la zona anexada y comunidades enteras serán expuestas a un alto riesgo de traslado forzado. No olvidó considerar que sin dudas habrá mayores restricciones del derecho a la libertad de movimiento a medida que los «centros de población palestina se conviertan en ‘enclaves'».
La interna política israelí, por lo pronto, está al rojo vivo por estas horas. Netanyahu, como respuesta a la declaración de Gantz sobre la falta de oportunidad para poner en marcha la anexión justo este miércoles, respondió que no era una decisión que estuviera en las manos del ministro de Defensa. Lo que generó un chisporroteo en el partido Azul y Blanco, del general, donde entienden que la respuesta del primer ministro es una humillación que no debería perdonarse.
Gantz no está solo en el rechazo, el canciller Gaby Ashkenazi también entienden que no es momento para lanzarse a una aventura de imprevisibles consecuencias. Hay que entender que son responsables de dos áreas claves en vista de lo que se viene. El sector militar y el de las relaciones exteriores, donde repercutirán las presiones por esa decisión.
Tiempo Argentino, 29 de Junio de 2020
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