por Alberto López Girondo | Ago 7, 2022 | Sin categoría
Era esperable que la administración de Joe Biden iba a intensificar la ofensiva contra China que había iniciado Donald Trump con su serie de sanciones comerciales comenzadas en marzo de 2018 por lo que argumentó que eran “prácticas desleales” del gigante asiático. De allí que el anuncio de la alianza Aukus con Australia y el Reino Unido en septiembre pasado no tomara por sorpresa a casi nadie. Pero en las últimas semanas la acelerada ofensiva de la Casa Blanca sobre la región Asia-Pacífico despertó preocupación en todo el mundo. En ese escenario, la visita a Taiwán de Nancy Pelosi, la titular de la Cámara de Representantes y tercera en la línea sucesoria del gobierno demócrata, es apenas un detalle en cierto modo anecdótico. La respuesta china, con maniobras militares y el retiro de todos los foros bilaterales es la señal de que ya no son tiempos para esperar la misma paciencia diplomática de Beijing: China ya es una potencia económica y muestra los dientes como potencia militar con la exhibición que hizo de misiles y un bloqueo naval en el mar circundante.
Esta aceleración de Washington se verificó luego de la gira de Pelosi por Singapur, Corea del Sur, Malasia y Japón que incluyó, de una manera muy criticada incluso en Estados Unidos, a Taiwán. Una larga conversación telefónica entre Biden y el presidente chino, Xi Jinping, hizo creer la semana pasada que habría alguna forma de entendimiento de que una escala de Pelosi en Taipei no caería bien para las relaciones sino-estadounidenses.
Pero cuando en la previa las fuerzas armadas chinas comenzaron a mostrar sus artefactos bélicos de última generación y desplegaron tropas en la zona costera frente a Taiwán no quedaron dudas de que aun frente al rechazo de las autoridades china, Pelosi aterrizaría en la isla. Cosa que hizo este martes.
Como era de esperar, la dirigente demócrata, de 82 años y con una importante carrera dentro del partido, deslizó críticas al sistema político chino. «La visita de nuestra delegación a Taiwán honra el compromiso inquebrantable de Estados Unidos de apoyar la vibrante democracia de Taiwán», tuiteó desde el aeropuerto. «Nuestras discusiones con los líderes de Taiwán reafirman nuestro apoyo a nuestro socio y promueven nuestros intereses compartidos, incluido el avance de una región del Indo-Pacífico libre y abierta», agregó frente a la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen.
El detalle que le faltó mencionar es que Chiang Kai-shek, el hombre que se refugió con sus tropas en esa isla donde asentó la República de China en 1949, tras el triunfo de la revolución de Mao Zedong, y en ese pequeño territorio asesinó a cientos de miles de opositores bajo el argumento de que, después de todo, eran comunistas. Fue funcional al proyecto de Occidente durante la Guerra Fría hasta que en 1971 el gobierno de Richard Nixon decidió poner las cosas en su lugar y promovió un acercamiento con Mao Zedong y el reconocimiento de que la única China era la que desde 1979 tiene la representación de ese país en todos los estamentos internacionales.
China creció aceleradamente con el impulso del sucesor de Mao, Deng Xiaoping, tras implementar medidas económicas más amigables con el capital. Hoy es la segunda economía del planeta y su crecimiento en todos los aspectos parece indetenible. Con 1400 millones de habitantes y toda la tecnología en sus manos, está en condiciones de tener el ejército más numeroso y mejor equipado del planeta. Mediante su proyecto de la Ruta y la Franja de la Seda y con los foros de cooperación fue, a la vez, construyendo alianzas comerciales y expandiendo su influencia en gran parte del mundo. Hoy es un contrapoder ineludible para Estados Unidos y sus aliados.
Previo a la controvertida gira de Pelosi, la vicepresidenta Kamala Harris había mostrado su presencia en el Foro de las Islas del Pacífico. El secretario de Estado Antony Blinken también anduvo recorriendo esos lares en busca de acercamientos. Este viernes, la subsecretaria de Estado Wendy Sherman invitó a los mandatarios de esa región a un encuentro en Washington en setiembre durante su paso por la isla de Tonga. Ayer, asistió a la celebración en las islas Salomón del 80º aniversario del desembarco de las fuerzas estadounidenses en Guadalcanal, Tulagi y las islas Florida, el 7 de agosto de 1942, para una batalla clave en la Segunda Guerra contra las fuerzas del Imperio japonés.
China y el gobierno de las islas Salomón firmaron en abril pasado un acuerdo de cooperación en materia de seguridad. El vocero de la cancillería china dijo esa vez que sería una cooperación «abierta, transparente e inclusiva» e insistió en que no era un acuerdo «dirigido a ningún tercero». Pero nadie ignora que la mirada estaba dirigida al Aukus.
En el intrincado juego geopolítico de la región, la historia cuenta. Y para el momento en que se disputaba esa batalla contra el Imperio del Sol naciente, China estaba dominada por las brutales tropas japonesas, que cinco años antes habían masacrado en una sola jornada a alrededor de 200.000 pobladores de la ciudad de Nankín, uno de los crímenes de guerra más atroces en la historia de la humanidad.
Huelgas en las industrias que más ganan en estos tiempos
La industria bélica y de maquinaria agrícola está en auge por la guerra en Ucrania y las sanciones contra Rusia, pero las patronales no son de compartir beneficios ni parar la ofensiva contra los derechos laborales. Los 2500 trabajadores de las plantas de Boeing en St. Charles, St. Louis y Mascoutah, Illinois, iniciaron este lunes una huelga hasta que la firma acordó este jueves mantener los aportes para el retiro de sus empleados, el pago de un incentivo y avanzar hacia la igualación de los salarios. Además de aviones comerciales, Boeing fabrica aeronaves de combate, misiles y drones y logró contratos millonarios desde el 24 de febrero.
Desde mayo, los trabajadores de Case New Holland en Burlington, Iowa; y Racine, Wisconsin, están en huelga por mejores condiciones salariales, sanitarias y laborales. La firma, fabricante de tractores, cosechadoras y equipo para la construcción y la minería, ofreció un aumento del 18,5% en tres años que fue rechazado por los delegados porque entendieron que así no cubrían la inflación. “Estamos esperando una oferta seria, no lo han sido todo el tiempo, hablaron en serio solo sobre tratar de quebrarnos”, dijo Nick Guernsey, líder de la seccional local de United Auto Workers (UAW), el sindicato de la industria automotriz, a KWQC, un medio online de Davenport.
Los afiliados a UAW lograron hace unos días una gran victoria puertas adentro del gremio luego de que delegados opositores a las viejas cúpulas consiguieron en un plenario reimponer una disposición que había sido dejada de lado hace quince años: que el sindicato pague un fondo de huelga desde el primer día del conflicto y no desde el octavo. “Ese fue uno de los temas más importantes para mí al entrar a trabajar. Tenemos muchos miembros de nivel bajo y de nivel inferior que viven de cheque en cheque. Es muy difícil para ellos pasar una semana sin paga”, explicó Jessie Kelly, de la planta de GM en Detroit, a Labor Notes, una red de militantes y activistas gremiales de base.
Tiempo Argentino, 7 de Agosto de 2022
por Alberto López Girondo | Jul 3, 2022 | Sin categoría
En otro contexto, la presentación del nuevo Concepto Estratégico de la Otan, en la cumbre presidencial que se desarrolló en Madrid los dos últimos días de junio, hubiese pasado como un documento de actualización de planes destinados a justificar el enorme presupuesto de la Organización Atlántica y los nuevos objetivos hasta el 2030… en el resto del mundo. Como las amenazas del terrorismo en el que se centró el encuentro en Lisboa de noviembre de 2010, cuando se presentó el séptimo plan de defensa, el primero desde los atentados a las Torres Gemelas y hasta ahora en vigencia. La alianza militar ya había tenido una participación letal en las guerras balcánicas que disolvieron Yugoslavia y en las invasiones a Irak y Afganistán, pero aún no habían incursionado en Libia y Siria. Como siempre, bajo la batuta de Estados Unidos.
Esta vez, el compromiso tiene un cariz más dramático, al punto que el principal tema fue la guerra en Ucrania, la nueva expansión hacia el oeste de la Otan, con el acuerdo para comenzar el trámite de incorporación de Suecia y Finlandia, ad referéndum de que Turquía vea efectivamente satisfechas sus exigencias sobre refugiados de origen kurdo en ambas naciones. Básicamente, Madrid fue el marco para que los líderes europeos “pongan el gancho” en un papel que certifica una vieja aspiración de los estrategas del Pentágono y las agencias de inteligencia estadounidenses: plantear quiénes son los nuevos enemigos de Occidente en el siglo XXI. Que como a nadie sorprende, tienen su cabecera en Moscú y Beijing.
El principal adversario designado en el documento, que establece lineamientos por los próximos ocho años, es claramente Rusia, definido como “la amenaza más significativa y directa para la seguridad de los Aliados y para la paz y la estabilidad en el área euroatlántica”. En la capital portuguesa, hace apenas 12 años, la Otan había concebido una “alianza estratégica” de la coalición con Rusia. China ni figuraba en la mesa de arena occidental. Ahora le pusieron el brulote de «desafío sistémico a nuestros intereses, seguridad y valores» al gigante asiático.
El plan militar occidental, entre otras cuestiones, establece el compromiso común de elevar al 2% del PBI el presupuesto de cada miembro destinado a defensa, subir la cantidad de efectivos entrenados para despliegue rápido de los actuales 40 mil soldados a 300 mil. Solo Estados Unidos llevará 100 mil tropas adicionales al continente. Además, estuvieron de acuerdo en establecer varias bases de la Otan en Europa central y oriental, algunas de ellas en territorio de Polonia, que se va convirtiendo en fortín con una frontera de poco más de 200 kilómetros con Rusia, en Kaliningrado.
Respuestas cruzadas
El presidente Joe Biden aludió en su discurso en Madrid a la sólida unidad de la alianza atlántica. Pero esa unidad muestra algunas piezas un tanto agarradas con alfileres. El ingreso de los dos países bálticos –rompiendo una tradición centenaria de no enfrentamiento con el vecino de la Unión Soviética primero y ahora de la Federación Rusa– está condicionado por el gobierno turco. El sí de Recep Tayyip Erdogan apareció a horas del inicio de la Cumbre. Pero Ankara pide la extradición de militantes del PKK, el partido kurdo acusado de terrorismo. Estocolmo y Helsinki aceptaron “luchar contra la presencia y las actividades de organizaciones terroristas” en sus países. Sin embargo, aseguran que la entrega de los imputados por Turquía está en manos de la Justicia.
“Por supuesto, las promesas son importantes, pero para nosotros, la implementación es más importante. Nos movemos con cautela como un país que ha sido apuñalado por la espalda montones de veces en su lucha contra el terrorismo. Por lo tanto, seguiremos muy de cerca si se cumplen estas palabras”, dijo Erdogan al regreso a su país.
Desde Moscú, el canciller Sergei Lavrov definió a la nueva estrategia de la Otan como “una nueva cortina de hierro” que está cayendo entre Rusia y Occidente, en referencia a una frase que acuñó el ex primer ministro británico Winston Churchill para definir el cerco entre la URSS y Europa durante la Guerra Fría. «Que tengan cuidado y no se pellizquen los dedos en ella», bromeó Lavrov, para luego advertir que el Kremlin analiza las decisiones tomadas en la capital española, que podrían, aclaró, ser violatorias del Acta Fundacional firmada a la caída de la Unión Soviética para mantener en nuevo statu quoy adelantó que el gobierno de Vladimir Putin «decidirá dependiendo de hasta qué punto y cómo se plasmen en la realidad las decisiones adoptadas y anunciadas por la Alianza Atlántica».
Desde Beijing respondió el vocero de la cancillería, Zhao Lijian. «Este supuesto documento de Concepto Estratégico de la Otan ignora la realidad y presenta los hechos al revés. Se empeña en manchar la política extranjera china», dijo Zhao. Pero no se quedó ahí: «China no es en absoluto el desafío sistémico que se imagina la Otan. En realidad, es la Otan la que constituye un verdadero desafío sistémico para la paz y la estabilidad mundiales». Y recordó la intervención de la alianza en Afganistán, Libia y el bombardeo de la embajada de China en Serbia, en 1999, donde murieron tres periodistas chinos, un hecho que no olvidan en Beijing. «Las manos de la Otan están manchadas de sangre de los pueblos del mundo», concluyó.
En los campos de batalla, en tanto, las fuerzas separatistas de Lugansk con el apoyo de las tropas rusas que cruzaron la frontera desde el 24 de febrero pasado informaron tener rodeada la ciudad de Lysychansk, lo que les permitiría cerrar el control de esa parte del Donbass. Kiev negó la veracidad de esta información, al tiempo que confirmó haber tomado completamente la Isla de las Serpientes, en la región de Odesa, y haber destruido equipamiento ruso encontrado en ese lugar.
Tiempo Argentino, 3 de Julio de 2022
por Alberto López Girondo | Jun 26, 2022 | Sin categoría
La XIV Cumbre de Jefes de Estado de los países BRICS sirvió para marcar la cancha sobre quiénes son los contendientes de este nuevo escenario mundial que desnudó la intervención militar en Ucrania el 24 de febrero. Si desde Washington el desafío a la supremacía estadounidense parece centrarse en Rusia y China, este grupo de países que se constituyeron oficialmente en 2009 es bastante más grande e influyente en el concierto de las naciones en todos los rubros. Como resaltó el Kremlin en un mensaje de bienvenida al encuentro del presidente Vladimir Putin, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica –los titulares del acrónimo– tienen 3000 millones de habitantes y representan no solo el 40% de la población del planeta, sino la cuarta parte del PBI, el 20% del comercio, cerca del 25% de las inversiones directas, y acumulan el 35% de las reservas internacionales. Suficiente como para comenzar a desplegar un programa de gobernanza global sin pruritos, que fue lo que hicieron.
De la reunión, que fue organizada por China como país en ejercicio de la presidencia pro témpore del organismo, participó también como invitado Alberto Fernández (ver aparte), quien expresó el deseo de incorporar a la Argentina como miembro pleno. No es la primera vez que desde la Casa Rosada se expresa la voluntad de sumarse al grupo que se vislumbra desde 2001 –una visión acertada del economista británico Jim O’Neill– como los países destinados a convertirse en líderes del siglo XXI. Ya lo había hecho Cristina Fernández en su mandato.
Para tener en cuenta la importancia que alcanzaron los BRICS, sobre todo en el contexto de la guerra en Ucrania, baste decir que uno de los más activos resultó ser el presidente brasileño Jair Bolsonaro que, a pesar de las diferencias con Lula da Silva –quien fue el principal impulsor de la primera cumbre durante su gestión–, no solo respaldó cada una de las propuestas esbozadas en esta ocasión sino que avanzó en el reclamo de reformar organismos como la ONU. Itamaraty impulsa un lugar en el Consejo de Seguridad permanente para Brasil desde hace décadas. Lo mismo pretenden la India y Sudáfrica.
Ese apoyo quedó plasmado en la Declaración de Beijing, que pide además “intensificar la actividad de la Asamblea General y fortalecer los Consejos Económico y Social” de ese organismo. En ese documento, los BRICS expresan el apoyo a conversaciones de paz entre Moscú y Kiev. Unos días antes, el presidente chino, Xi Jinping, había reafirmado la alianza con Putin en torno a cuestiones de soberanía y seguridad, lo que fue leído desde la Casa Blanca como un nuevo desafío a su hegemonía, al punto que le reclamó a China no ubicarse “en el lado equivocado de la historia”.
Pero los BRICS también se dieron tiempo para promover los “esfuerzos de paz y estabilidad en Oriente Medio y África del Norte” y “para resolver las diferencias por el plan nuclear iraní por medios pacíficos y diplomáticos”.
Putin fue bastante específico en cuanto a la crisis desatada por las sanciones económicas dictadas por Occidente tras la invasión a Ucrania. «Los empresarios de nuestros países están obligados a desarrollar sus actividades en condiciones difíciles ya que los socios occidentales omiten los principios de base de la economía del mercado, del comercio libre», dijo.
Sin embargo, destacó que esas medidas llevaron al fortalecimiento de las relaciones dentro del bloque. «Las entregas de petróleo ruso a China e India aumentan. La cooperación agrícola se desarrolla de forma dinámica», dijo. Esto le da pie para esbozar su propuesta de que los BRICS elaboren una política unificada para crear un sistema económico y financiero multipolar.
Ante la suspensión del sistema de transferencias Swift y la incautación de las reservas internacionales de Rusia en bancos extranjeros, por ejemplo, una medida que estratégicamente representa una amenaza para otros países que quieran “sacar los pies del plato” occidental, Putin dijo que “el sistema ruso de transmisión de datos financieros está abierto a la conexión de bancos de los cinco países”. Y afirmó que se expande “el uso del sistema ruso de pagos Mir”, al tiempo que, aseguró, “se está resolviendo la creación de una moneda de reserva internacional a partir de una canasta de monedas de nuestros países”. Un contragolpe abierto de los BRICS contra el “sistema dólar”.
Tiempo Argentino, 26 de Junio de 2022
por Alberto López Girondo | Feb 12, 2022 | Sin categoría
Luego de una charla telefónica de más una hora, según el comunicado oficial de la Casa Blanca, el presidente Joe Biden advirtió que EE UU y la OTAN darán “una respuesta decisiva” si Rusia invade Ucrania. “No hubo un cambio fundamental en la conversación”, agrega el informe, y aunque aclara que el diálogo seguirá, insistió en que Washington no descarta “otros escenarios”.
Biden también mantuvo reuniones con los aliados de EE UU para tratar la crisis en el Este europeo, este viernes. Según el informe oficial, fueron de la partida los jefes de gobierno del Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Rumania, más el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Otra vez dejaron afuera al presidente de Gobierno de España, Pedro Sánchez.
En medio de un clima de tensión verbal creciente, el mandatario francés dialogó nuevamente ayer con Putin, no presencial como el lunes sino de manera virtual. Según el Elíseo, ambos coincidieron en avanzar en la senda de implementar los acuerdos de Minsk sobre la región ucraniana del Donbás. Una de las explicaciones del canciller ruso sobre la escalada de estas últimas semanas se relaciona con la negativa de Ucrania a poner en marcha esa iniciativa.
Ese plan se firmó hace exactamente 7 años en la capital bielorrusa y tenía como objetivo solucionar la crisis en Lugansk y Donetsk, y estipula mayor autonomía para esas regiones rusoparlantes y el respeto a su identidad, entre otras cuestiones. Kiev, desde 2014, busca “ucranizar” al país a como dé lugar y ese es un argumento para generar tensiones separatistas y una invitación a que Rusia intervenga para proteger a población a la que considera hermana. Pero ese esquema es del agrado de EEUU por otras razones: es que básicamente fue pergeñado por el llamado “Cuartero de Normandía”: Alemania, Francia, Rusia y Ucrania. En esta, queda afuera Estados Unidos.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se volvió a quejar ayer de que las advertencias sobre una invasión rusa «provocan pánico y no ayudan» y reclamó ver pruebas firmes sobre el ataque inminente del que habló el asesor de seguridad de Casa Blanca, Jake Sullivan. Zelenski percibe mayor peligro para la economía en esa escalada verbal que en los tanques rusos. La semana pasada, el vocero del departamento de Estado, Ned Price, había flaqueado ante un periodista de la agencia AFP que le pidió pruebas sobre un presunto video para mostrar un ataque de bandera falsa que estaría filmando la inteligencia rusa para justificar una invasión.
Como sea, esta andanada de alertas sirvió para ocultar en los medios occidentales el documento que el viernes anterior habían firmado, antes de la inauguración de los Juegos de Invierno de Beijing, Putin y el presidente chino Xi Jinping. En unas 5000 palabras, se trata de una declaración de principios sobre las relaciones internacionales “en una nueva era para el desarrollo sostenible global”. Nada menos que un rediseño del mundo.
Desde el vamos, el texto plantea reglas de juego claras para “la multipolaridad, la globalización económica, el advenimiento de la sociedad de la información, la diversidad cultural, la transformación de la arquitectura de gobernanza global y el orden mundial”. Y puntualiza que ningún país tiene derecho a imponer a otro “sus propios estándares democráticos (…) corresponde únicamente al pueblo del país decidir si su Estado es democrático”.
También indica que tanto Rusia como China proponen regirse por un sistema basado en reglas, pero a diferencia de Washington, las reglas “deben ser las de las Naciones Unidas” y todos los organismos de participación internacional.
En lo específicamente relacionado con la geopolítica, Rusia reconoce la existencia de una sola China con Taiwán como una de sus provincias, al tiempo que China reafirma el derecho de Rusia a que la OTAN no se expanda hacia el Este europeo y le exigen a la organización atlántica que “abandone sus enfoques ideologizados de la Guerra Fría”.
Más aún, ambos gobiernos –que se comprometen a “una amistad sin límites y sin áreas prohibidas de cooperación”- se muestran preocupados “por la asociación de seguridad trilateral entre Australia, los Estados Unidos y el Reino Unido (AUKUS), que prevé una cooperación más profunda entre sus miembros en áreas que involucran la estabilidad estratégica, en particular su decisión de iniciar la cooperación en el campo de submarinos de propulsión nuclear”.
A renglón seguido alertan sobre “los planes de Japón de verter en el océano agua contaminada con energía nuclear procedente de la planta nuclear destruida de Fukushima y el posible impacto medioambiental de tales acciones”. «
Bolsonaro va a Moscú
Un tramo fundamental del documento chino-ruso habla de profundizar la asociación estratégica dentro del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) para “promover la cooperación ampliada en tres áreas principales: política y seguridad, economía y finanzas, e intercambios humanitarios». De movida, el presidente brasileño Jair Bolsonaro confirmó su viaje oficial a Rusia para la próxima semana. Luego de palabras de compromiso a favor de la paz en el mundo y para tranquilizar al gobierno de Kiev, el gobernante ultraderechista destacó la importancia de los fertilizantes rusos para la agricultura brasileña.
«Fui invitado por el presidente Putin; Brasil depende en buena parte de los fertilizantes de Rusia, de Bielorrusia; llevaremos un grupo de ministros también para tratar de otros asuntos», explicó Bolsonaro en sus redes sociales. Bolsonaro llega a Moscú el lunes y el miércoles tendrá una reunión bilateral con Putin, reseña un cable de la agencia Sputnik. También se prevén encuentros con empresarios.
Tiempo Argentino, 12 de Febrero de 2022
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