China celebrará este miércoles los 80 años de su victoria sobre las fuerzas invasoras en la que, con justa razón, denomina Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial, con un desfile militar en el que mostrará el poderío que construyó desde aquel momento histórico. Ignorada por Occidente –que no suele computar como víctimas de la Segunda Guerra a los 35 millones de chinos que cayeron en esa brutal contienda, ni los 80 millones de desplazados o las 1100 ciudades arrasadas por el imperio nipón- la China actual muestra el lugar que ocupa en el mundo con una celebración a la que asistirán unos 50 líderes, entre los que destacan el presidente ruso, Vladimir Putin, el norcoreano Kim Jon Un, el iraní Masud Pezeshkian, el cubano Miguel Díaz-Canel y los jefes de estado de Asia central, del Congo, de Zimbabue, de Serbia, de Bielorrusia y de Eslovaquia.
Por si fuera poco, Xi Jinping abrirá el recordatorio este domingo, cuando reciba al primer ministro indio, Narendra Modi, al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan y al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en la XXV cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) que se desarrolla en la ciudad de Tianjin.
Se trata de dos manifestaciones del lugar que ocupa la República Popular de China en este momento de profundo cambio de hegemonía mundial. La OCS es una organización surgida formalmente en 2001 que se consolida como una OTAN asiática y que atiende a la seguridad regional y la cooperación económica. Formada inicialmente por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, actualmente cuentan con una banca India, Pakistán, Irán y Bielorrusia, con Mongolia y Afganistán como observadores, y hay otras 14 naciones que buscan lugar. Para tener una idea, digamos que abarca el 24% de la superficie terrestre, el 42% de la población mundial y el PBI ronda en 23%.
Mientras el presidente Donald Trump se presenta como promotor de un acuerdo entre Ucrania y Rusia para poner fin a la guerra iniciada en febrero de 2022, Putin aprovechará su escala en Tianjin para conversar del asunto con Modi, Erdogan y Pezeshkian. La bilateral con el líder indio es toda una señal para la Casa Blanca, ya que Trump confirmó esta semana la aplicación de un 50% de aranceles contra India en castigo por la compra de petróleo a Rusia. Por otro lado, más allá de choques puntuales entre Nueva Delhi y Beijing y los recientes enfrentamientos militares en la frontera de Cachemira -que también Trump se jacta de haber solucionado-, en la OCS se verán Modi con el pakistaní Shehbaz Sharif y podrán limar asperezas sin injerencias extracontinentales.
Putin, a todo esto, concedió un amplio reportaje a la agencia Xinhua en el que subraya que los ciudadanos soviéticos y chinos fueron “quienes padecieron las mayores dificultades en la lucha contra los invasores y desempeñaron un papel decisivo en la derrota del nazismo y del militarismo” y recordó que gracias a la resistencia china Japón no pudo “asestar una puñalada por la espalda a la Unión Soviética durante los meses más oscuros de 1941-1942”. Por tal razón, agregó en medio de otras consideraciones acerca de las relaciones Moscú-Beijing, dijo que se debe condenar “cualquier intento por tergiversar la historia de la Segunda Guerra Mundial”.
Asesinato en Leópolis
Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad mostraban al atacante saliendo detrás de un vehículo estacionado en la calle y acercarse al transeúnte que circulaba tranquilamente por la vereda. Ligeramente cubierto por las ramas de un árbol, no se percibe el momento en que Andrii Parubi, el expresidente de la Rada, el Parlamento ucraniano, era rematado de ocho disparos en la ciudad de Leópolis, donde había nacido en 1971. El homicida huyó en una bicicleta eléctrica.
Parubi es recordado como uno de los coordinadores del Euromaidán, las manifestaciones que terminaron con el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich, en 2014, que desataron primero la incorporación de Crimea a Rusia y luego de las repúblicas de Donetsk, Lugansk y los óblast de Zaporiyia y Jersón a la Federación de Rusia en 2022, días antes de la guerra.
Volodimir Zelenski acusó de inmediato a Rusia por el crimen, pero Parubi era un personaje incómodo para el presidente, que según algunas fuentes, temía que le estuviera armando un Maidán en vista de su pérdida de liderazgo y la decisión de atornillarse al poder sin llamar a elecciones.
Para Moscú, Parubi no era ciertamente alguien querido y lo acusan de haber tenido inclinaciones nazis y de haber organizado el incendio en la Casa de los Sindicatos de Odessa en mayo de 2014 que dejó un saldo de 36 muertos. El canal ruso RT le atribuye la siguiente frase para mostrar quién fue: “Yo mismo soy un gran partidario de la democracia directa, incluso me dediqué a ello a nivel científico. Por cierto, les diré que la persona más importante que practicó la democracia directa fue Adolf Aloizovich (Hitler) en los años 1930. Debemos recordar esto”.
Las marchas y contramarchas de la administración Donald Trump en su guerra de aranceles va mostrando más desorientación que efectividad y cada nueva medida termina por socavar la esencia misma del mensaje que el 47° presidente pretende enviar al mundo y el objetivo mismo de “hacer grande a Estados Unidos otra vez”. La última novedad es que el inquilino de la Casa Blanca quiere echar al presidente de la Reserva Federal (el banco central) Jerome Powell, porque se niega a bajar las tasas de interés. Casi en simultáneo, el Wall Street Journal publicó que el secretario del Tesoro, Scott Bessent (de visita fugaz en Buenos Aires el lunes) y su par de Comercio, Howard Lutnick, aprovecharon que Trump estaba solo en el Salón Oval para convencerlo de la necesidad de bajar un cambio sobre los impuestos aduaneros porque los mercados estaban descontrolados. Así fue que, sin la mirada admonitoria del asesor económico Peter Navarro, el mandatario suspendió la mayoría de las tasas por 90 días, dejando solo el monumental castigo a China, aunque quedaron a fuera celulares y computadoras. Los chinos no se quedaron de brazos cruzados y su embajada en Argentina respondió al apriete de Bessent para que el gobierno argentino termine con los swaps.
El mensaje provocativo de Bessent en estas comarcas fue un toque de oportunismo: venía, se supone, a dar apoyo en medio de la crisis que justificó un nuevo “salvataje” del FMI, el BID y el Banco Mundial. Pero deslizó que el gigante asiático tenía políticas “rapaces” en África y Latinoamérica. La réplica fue inusualmente feroz: “exhortamos a la parte estadounidense a desintoxicar su mente. En lugar de dedicar su tiempo y energía a desacreditar y atacar en forma recurrente a China, o señalar con el dedo a los países de región por sus cooperaciones con otros países, o intentar imponer una nueva versión de la Doctrina Monroe, sería mucho más productivo realizar contribuciones reales a favor del desarrollo de los países de la región”, le espetó.
En otra muestra de cómo ven las cosas los empresarios, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, se reunió en Beijing con Ren Hongbin, titular del Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional, dependiente del Ministerio de Comercio, y se comprometió a respetar el compromiso de la empresa con el mercado chino ante los nuevas restricciones para exportación de chips H20.
Las cifras oficiales indican que China creció en 2024 el 5% y en el primer trimestre de este año 5,4%, mientras que el PBI de EE UU aumentó 2,9 el año pasado y 1,2% en lo que va de este. De allí la desesperación de Trump, que pretende impulsar la economía estadounidense bajando las tasas bancarias. Pero resulta que el jefe de la Reserva Federal se focaliza en controlar la inflación, que ya se ubica en el 2,4% y teme –con justa razón– que se desborde por la andanada de aranceles. Powell fue designado por el mismo Trump en 2018 y se mantuvo con Joe Biden. Legalmente, el titular del Ejecutivo no lo puede despedir así como así. «Tenemos un presidente de la Reserva Federal que está jugando a la política. Alguien a quien nunca le he tenido mucha simpatía… Las tasas de interés deberían haber bajado ya», despotricó de todas maneras Trump.
Bessent, por su lado, armó una estrategia en el marco de una interna desencarnada con Navarro, que había sido secretario de Comercio en la anterior gestión del empresario inmobiliario, y ahora impulsa el festival de aranceles con la esperanza de que esa sea la forma de que Estados Unidos se reindustrialice. Bessent tiene un objetivo similar, pero junto con Lutnick decidieron morigerar esas medidas ante el descalabro financiero que se registraba. El secretario del Tesoro, a todo esto, se bajó del avión que lo sacó de la capital argentina para recibir en Washington al ministro de Economía de España, Carlos Cuerpo, a quien reprendió por el viaje de Pedro Sánchez a Beijing para una larga conversación con Xi Jinpig.
El jefe de estado chino, mientras tanto, realizó esta semana una gira por Vietnam, Malasia y Camboya y desde la presidencia pro témpore de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) defendió el multilateralismo y un sistema de comercio mundial centrado en las directivas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Entrevistado por la agencia Xinhua, el secretario general de la OCS, Nurlan Yermekbayev, dijo que en la institución –que integran además India, Rusia, Pakistán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán– “estamos firmemente a favor de sistemas comerciales justos y sostenibles que beneficien a todos”.
El gobierno de EE UU, por otro lado, busca reducir costos y propuso el cierre de diez embajadas y 17 consulados, principalmente en Europa y África. Se eliminarían cinco consulados en Francia, dos en Alemania, dos en Bosnia y Herzegovina, uno en el Reino Unido, uno en Sudáfrica y otro en Corea del Sur.
En la otra disputa que se juega Trump, la de la geopolítica, concluyó este sábado la segunda ronda de negociaciones con autoridades iraníes, esta vez en la embajada de Omán en Roma, para establecer un nuevo por el acuerdo nuclear. Por la parte de EE UU fue el enviado especial Steve Witkoff y por Irán el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi. Por protocolo, debía haber estado Marco Rubio, que tiene cargo de canciller, pero estaba de viaje en París, mostrando su preocupación porque el diálogo con Ucrania y Rusia para no dan señales de avance. Rubio se reunió con funcionarios europeos pero no se supo mucho más en qué quedaron. El presidente ruso, a todo esto, decretó unilateralmente un alto el fuego para celebrar las Pascuas, pero desde Kiev le avisaron que no lo piensan respetar.
Fotos de la decadencia
“Bajo el régimen oligárquico y autoritario de Donald Trump, nos encontramos viviendo un momento sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos. Como resultado, tenemos que responder de una manera sin precedentes”, dice en una carta Bernie Sanders. El senador por Vermont encabeza una cruzada contra el gobierno en la que sumó a otros sectores del ala izquierda del partido demócrata, como la congresista Alexandria, Ocasio-Cortez que llamó Gira de Lucha contra la Oligarquía.
Los movimientos tectónicos en EE UU que refleja la emergencia de Trump dejan estos días otros botones de muestra. Alguno se remonta a la década del ’60 del siglo pasado. Siguiendo directivas del Salón Oval, la directora de Inteligencia Nacional (DNI), Tulsi Gabbard, encargó llevar a cabo la digitalización, desclasificación y preparación de los archivos de los organismos estadounidenses sobre Robert F. Kennedy y Martin Luther King, asesinados en 1968 con la sospecha permanente de la implicancia de los organismos estatales, como denuncia el secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., hijo del malogrado secretario de Justicia y candidato a la presidencia.
Este sábado se cumplieron, además, 30 años del atentado terrorista en el Edificio Federal Alfred P. Murrah, de la ciudad de Oklahoma. El ataque dejó en saldo de 168 muertos y 600 heridos cuando un camión cargado de explosivos detonó frente a la mole de nueve pisos. No fueron extremistas islámicos, sino dos exmilitares del Ejército de Estados Unidos, Timothy McVeigh y Terry Nichols, fanáticos sí, pero contra el Estado federal.
Otros que tampoco quieren a los símbolos del gobierno central como los que atacaron el Congreso el famoso 6 de enero de 2021, terminaron condenados e indultados por Trump ni bien asumió, este 20 de enero. Ahora, un artículo de la agencia AP resalta que uno de ellos Ryan Kelley, condenado por delitos menores y por meses preso, ahora quiere postularse para gobernador de Michigan. No le fue bien cuando lo intentó en 2022. Pero quizás por entonces las brevas aún no estaban maduras.
Luego del tiroteo arancelario que Donald Trump mantuvo desde el principio de la semana contra China y que terminó en los papeles con tasas de 145% para los productos chinos que ingresen a EE UU y 125% los que viajen en el camino opuesto, este viernes el presidente estadounidense volvió a mostrar un recule estratégico y eximió de impuestos aduaneros a los smartphones, computadoras y otros dispositivos electrónicos, para beneplácito de Apple y Samsung, entre otros gigantes del rubro. Ya un par de días antes, mientras doblaba la apuesta contra Beijing, avisaba que suspendía por un mes y medio el arancel global para el resto de los países. “La gente se puso nerviosa y asustada”, se justificó, asegurando que ese paso atrás había sido una muestra de su flexibilidad, aunque los mercados de todo el mundo estaban en picada y la amenaza de que los grandes tenedores –Japón, China y Gran Bretaña– salieran a vender bonos del Tesoro atemorizó en esa tan sensible víscera de Washington. El empresario inmobiliario también dijo que líderes de todos los países del mundo lo habían llamado para ofrecerle negociaciones. “Me llaman para besarme el culo”, se pavoneó. Se ve que los chinos no llamaron.
La administración Trump viene dado mazazos de manera simultánea en todos los frentes. Un intento de mostrar músculo probablemente infructuoso que en general está creando más irritación que beneficios y salvo China, por ahora nadie quiere elevar el nivel de la respuesta, aunque hay gestos. Sin ir más lejos, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, inició una gira por Vietnam y luego recaló en la capital china, donde mantuvo una bilateral con Xi Jinping. «España siempre trabajará para favorecer unas relaciones sólidas y equilibradas entre China y la UE. Una Europa fuerte contribuye también a la estabilidad y a la prosperidad mundial», dijo el español. «No hay ganador en una guerra arancelaria. Ir contra el mundo sólo acabará en el autoaislamiento», replicó Xi.
Otra consecuencia de las medidas proteccionistas de Estados Unidos se vio ayer en el Reino Unido, donde por primera vez desde la Guerra de Malvinas se reunió la cámara de los Comunes durante el receso de Semana Santa y en un día sábado. Fue para tratar la nacionalización de la acería British Steel, la última con altos hornos que le queda a Inglaterra, y que amenaza con cerrar sus puertas dejando en la calle a unos 2500 trabajadores. Un baldón para el gobierno que el laborista Keir Starmer busca impedir a como dé lugar. La planta fue adquirida en 2020 por la empresa china Jingye, que ahora alega que ya no es rentable y jura que pierde unos 700.000 libras al día. Culpa de esta situación a la guerra de aranceles, por supuesto.
La Casa Blanca, mientras tanto, golpeó en otro de sus proyectos de reconfiguración geopolítica y alardeó de que había enviado “muchos soldados a Panamá”. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, visitó el apetecido Canal y se sumó al discurso oficial al decir que el país asiático es una “amenaza permanente” para ese estratégico cruce marítimo y que, por lo tanto, “Estados Unidos no permitirá que China comunista o cualquier otro país ponga en peligro su funcionamiento o su integridad”.
Trump, a todo esto, dio una orden para enviar tropas del Ejército a tomar jurisdicción sobre las tierras federales a lo largo de la frontera con México con el propósito de “repeler invasiones”. Se trata de una franja de 60 pies (algo más de 18 metros) o “la distancia desde la base al montículo del pitcher”, según Adam Isacson, director de Supervisión de Defensa para América Latina de Washington. Esa franja, que se conoce como Reserva Roosevelt, fue establecida en 1907 por Theodore, a la sazón el tío abuelo de Franklin Delano.
En un aspecto más diplomático, Steve Witkoff, el representante especial de Trump para Medio Oriente, se reunió con Vladimir Putin en San Petersburgo para tratar detalles de la intrincada negociación con Ucrania, según informó el gobierno ruso, aunque no se descarta que también hayan hablado de Gaza y de Irán. Es que Teherán y Moscú firmaron hace algunas semanas un amplio acuerdo y el país persa también tiene sólidas relaciones con China –los tres son miembros de BRICS– y de hecho Witkoff, también empresario inmobiliario como su jefe político, viajó luego a Oman, donde se reuniría con el canciller iraní para hablar de un acuerdo nuclear.
De la bilateral Putin-Witkoff no se dijo mucho. Apenas los protocolares mensajes de que había sido una charla muy productiva. Este viernes Trump volvió a vociferar contra Moscú y dijo que Rusia “tiene que ponerse en marcha” para llegar a un acuerdo de paz. Mientras tanto, en Bruselas, en una reunión de ministros de Defensa del llamado Grupo de Contacto para Ucrania que incluyó por videoconferencia a Volodimir Zelenski, se reclamó “ayuda militar urgente para los combatientes ucranianos”.
El encuentro de Witkoff y el canciller Abbas Araghchi fue el primero entre el gobierno estadounidense y Teherán en la segunda presidencia de Trump y se trató de un “round de estudio”. La Casa Blanca se fijó como línea roja que Irán no tenga armamento nuclear, aunque en 2018 el mismo Trump se encargó de romper con el acuerdo que había firmado Barack Obama y las otras cuatro naciones nucleares del Consejo de Seguridad permanente + Alemania con el entonces presidente Hasán Rohaní. Para Irán es esencial que levanten las sanciones pero ante la caída del convenio aceptado hace una década, prosiguieron con su plan de enriquecimiento de uranio. Se supone que no tienen una bomba atómica, pero les falta poco, según los analistas.
De esta sesión inaugural, de la que en un momento participó además el ministro de Exteriores de Omán, Badr bin Hamad Al Busaidi, no hubo mucho que mostrar ni se supone que lo habría. La información oficial es que quedaron en mantener otra ronda dentro de una semana. «
Efectivos israelíes contra Netanyahu
“Nos identificamos con la afirmación de que, en este momento, la guerra sirve principalmente a intereses políticos y personales, y no a intereses de seguridad”, dice una carta que difundió sin cortes un canal de televisión de Jerusalén y que firman graduados, reservistas y ex reservistas de la Unidad de Inteligencia 8200, un cuerpo de elite de las Fuerzas de Defensa de Israel que se compara con la NSA de EE UU. “La continuación de la guerra no contribuye a ninguno de sus objetivos declarados y provocará la muerte de rehenes, soldados de las FDI y personas inocentes”, agrega el texto, que crispó sobremanera al primer ministro Benjamín Netanyahu.
Desde su enfrentamiento con el jefe del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior, Netanyahu se enfrenta al aparato de vigilancia y surgen testimonios de que la destrucción que está llevando a cabo el gobierno no tiene consenso. El jueves, un millar de pilotos de la Fuerza Aérea exigieron el regreso de los rehenes. “Sólo un acuerdo puede devolver sanos y salvos a los secuestrados, mientras que la presión militar conduce principalmente al asesinato de los secuestrados y a la puesta en peligro de los soldados”, dicen.
Netanyahu rompió el cese el fuego firmado con Hamas el 18 de marzo y desde entonces fueron asesinados cerca de 1500 gazatíes, según el Ministerio de Salud de Gaza. El ministro de Defensa, Israel Katz dijo este martes que anexarán territorios de Gaza para tenerlos como “zona de seguridad”. El Ejército, por su parte, dijo que concluyó el llamado “Corredor Morag”, una lonja de tierra que cruza Gaza de este a oeste y que completa “el cerco de Rafah”, dice el comunicado oficial.
El 9 de diciembre de 2022 cientos de miles de argentinos salieron a las calles a celebrar el pase a semifinales del seleccionado de fútbol masculino en la Copa del Mundo de Qatar. Fue el día de las orejas de Topo Gigio de Lionel Messi al técnico neerlándes, Louis Van Gaal, y del «¿Qué mirás bobo?» al goleador Wout Wehgorst. Tiempos de volver a ilusionarse con un equipo que, llegado al certamen con perfil bajo, había perdido el primer partido y se fue afianzando paso a paso. Tiempos en que se viralizaba una versión de «Muchachos» del grupo La Mosca que hablaba de «los pibes de Malvinas que jamás olvidaré». Tiempos en que los muchachos del barrio porteño de Villa Luro celebraban ritualmente cada triunfo en la puerta de una mujer de –ahora– 78 años con un «Abuela lalala» basado en la melodía de Go West de Pet Shop Boys. La llegada a Buenos Aires del equipo nacional llevó a las calles a algo así como cinco millones de personas que se sumaron a los festejos en un clima de jolgorio y armonía social conmovedor.
Un año después asumía la primera magistratura Javier Milei, que había ganado el balotaje con promesas de motosierra y combate a la casta. A los dos años, el presidente sopla la primera velita de su gestión con una sorprendente adhesión, mientras sus acólitos y los medios afines celebran alegres los ajustes feroces y barren debajo de la alfombra la soberanía en las islas del Atlántico Sur. Y el mismo día en que se anuncia la eliminación de los remedios gratuitos para jubilados, tratan de ver a quién le endilgan la membresía del senador entrerriano que contra la voluntad de quienes lo votaron por Unión por la Patria levantó la mano a favor de todo lo que necesitó el Gobierno: fue uno de los que asistió al asado en la Quinta de Olivos tras los vetos presidenciales y fue detenido en Paraguay con 200.000 dólares no declarados.
Se le atribuye al expresidente de Estados Unidos, Richard Nixon, la «Estrategia del loco», una forma de enfrentar al bloque soviético en plena guerra de Vietnam consistente en hacer creer que estaba tan loco como para no dudar en desatar un ataque nuclear en la península asiática. Según el historiador Zachary Jonathan Jacobson, el método «convenció» a los líderes de la URSS y de China de que mejor no desafiar al inquilino de la Casa Blanca, pero a la vez justificó la necesidad de aumentar sus arsenales atómicos, por las dudas.
Rompan todo Desde la publicación del libro El loco, del periodista Juan Luis González, se conocen detalles de la vida del diputado que había ganado su banca en base a su fama como un panelista de televisión, de verba encendida y violenta. Su historial de hijo golpeado y de víctima de bullying en su infancia aglutinó a su alrededor a jóvenes que en alguna medida se identificaron con él. El momento social, económico y político también ayudó a convertir a Milei en referente del deseo de «romper todo» porque para muchos todo estaba mal.
Pero el discurso del líder de La Libertad Avanza se centraba en terminar con la inflación y, genéricamente, con «la casta»: una capa de la población que según él disfrutaba de privilegios y sometía al resto a la miseria. Milei era el hombre que, sin antecedentes partidarios, no dudaría en avanzar como topadora contra los que robaban el futuro.
Como para las grandes mayorías nombres como Friedrich Hayek, Murray Rothbard y Milton Friedman no dicen gran cosa, logró colar en el discurso publico el mensaje de que esos teóricos tenían la llave para salir de los problemas que el país arrastra desde hace décadas. Y de que eran lo nuevo, a pesar de que esas políticas ya estuvieron en vigencia con mayor o menor profundidad desde el golpe de 1955 de la mano de los exministros Álvaro Alsogaray, José Alfredo Martínez de Hoz, Roberto Alemann, en sucesivas dictaduras, y más acá, durante las presidencias de Carlos Menem y Mauricio Macri. Fracasos todos ellos que los defensores de esos modelos atribuyen a que el remedio para todos los males no fue seguido al pie de la letra el suficiente tiempo.
Como sea, si al principio de sus incursiones televisivas Milei llegó a decir que se conformaba con poner sobre el tapete los debates sobre el rol del Estado, las regulaciones y la apertura de los mercados, algo estrictamente económico, luego avanzó hacia lo que llama su «batalla cultural». Esa batalla emprendida por el libertario pasa por el bullying contra cualquier postura que no sea la del anarcocapitalismo del que se dice el principal impulsor a nivel mundial. Así, desde Horacio Rodríguez Larreta hasta los presidentes de Brasil, México, Colombia, Chile son comunistas irredentos. Lula Da Silva respondió a su turno que no le resulta insultante que lo llamen comunista o socialista. Lo curioso es que a Milei sí le irrita que le digan nazi o fascista.
Contra la casta Ese sistema de victimización forma parte del protocolo de la ultraderecha internacional, que precisa forzar una nueva interpretación de la historia. En el caso del argentino, para construir una nueva cultura necesita arrojar por la ventana la conciencia social y política construidas desde el primer gobierno democráticamente elegido, el de Hipólito Yrigoyen en 1916.
Para esa «nueva Argentina» con que sueña –y que remite a la vieja oligarquía que tuvo que ceder poderes con la ley Sáenz Peña de 1912– cada logro popular es un obstáculo. Desde la ley de educación pública y gratuita 1420, de 1884, la reforma universitaria de 1918, la ley de salud 13012, de 1947 y los derechos laborales y sociales consagrados por las reformas constitucionales desde 1949 –anulada por bando militar– a la de 1994.
No es el caso insistir con la violencia verbal de la que hace gala el presidente contra quienes no piensan como él ni de las amenazas contra la convivencia civilizada que plantean los que pretenden formar el «brazo armado» de LLA. Ni siquiera los cruces fuera de lugar contra mandatarios de casi todo el mundo o de la política exterior contraria a los intereses del país y que destruye los códigos de relación con los vecinos. Sí vale la pena mencionar qué jirones de esa «firmeza de convicciones» dejó en el camino.
Debió aceptar que con Lula Da Silva no tiene más remedio que arreglar, como lo hizo en el G20 y ahora en el Mercosur. Que con China no tiene más remedio que arreglar, porque es el gran jugador en la economía mundial, por muy cercano que se quiera mostrar con Donald Trump.
Por otro lado, comprobó las ventajas de acordar con sectores políticos que hasta ayer nomás eran «ratas corruptas» para aprobar las leyes con las que espera modificar el presente y cristalizar el futuro de los argentinos. La sociedad, en tanto, a dos años de aquel festival de unidad y armonía que fueron los festejos del mundial, descubre que la «Abuela lalala», los jubilados, los trabajadores y los «pibes de Malvinas», entre otros, forman parte de la casta sometida a la acción de la motosierra.
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