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«El gobierno de los Kirchner desafió la ley de gravedad»

«El gobierno de los Kirchner desafió la ley de gravedad»

Escribir una historia del FMI es tarea ardua. Qué se podría decir sobre investigar acerca de la integración de América Latina. El que hizo la primera proeza y pasó por Argentina hurgando en archivos locales para la segunda es Oscar Ugarteche, economista peruano radicado en México y autor de otra infinidad de textos que desnudan la arquitectura financiera desde 1850 en adelante.

¿Por qué buscar documentación en Buenos Aires? “Pues porque salvo el primer intento integrador del chileno Diego Portales en 1835, todos los demás nacieron de la Argentina”, dice Ugarteche.

De estos asuntos habla con Tiempo, comenzando por la pregunta obligada de si algo cambió en el FMI desde el 2001 a esta parte: «Lo que cambió es que hay un nivel de autocrítica sorprendente sobre su política fiscal, sobre su política cambiaria, sobre lo que sucedió en Argentina en la década del ’90».

–Este gobierno parece deseoso de volver al FMI.

–Argentina nunca se fue del todo del FMI. Se suspendieron las visitas artículo cuarto, que son visitas regulares para levantar información y allí el Fondo da una opinión que es no vinculante. En los ’90 había acuerdos de condicionalidad que ahora no hay. El Fondo puede decir lo que quiera pero eso no es vinculante.

–Pero en Europa no parece registrar esas críticas.

–Es cierto, en Europa hemos visto que no le permitieron a Grecia reducir el sobreajuste al que la sometieron. Tengo la impresión de que su política cambiaria tampoco cambió, aunque después de la autocrítica sobre Argentina creo que no tienen política cambiaria.

–¿Cuál fue la autocrítica sobre Argentina?

–Desde el año ’71 siempre el FMI abogó por el cambio flexible pero en el ’90 aceptaron cambio fijo. Luego dijeron que se habían equivocado con la política cambiaria y fiscal. Otra cosa que no cambia es cómo el FMI se relaciona con Tesoro estadounidense. El Fondo es el brazo extendido de la política exterior del departamento de Estado. Christine Lagarde hizo bastante por lavar la cara del FMI, pero el Tesoro jamás va a dejar de lado un instrumento de política exterior como ese. Si ellos quieren darle condiciones benéficas a alguno el FMI las dará y si no quieren, pues no las dará.

–¿La inquina de Estados Unidos con los Kirchner tiene que ver con su planteo ante el FMI?

–El gobierno de los Kirchner desafió las leyes de la gravedad, ellos tuvieron un papel muy importante en la política exterior latinoamericana y Argentina apareció en un primer plano con iniciativas muy importantes en Naciones Unidas en el tema del capital financiero. Eso ha producido una reacción en Washington y la represalia la estamos viendo en la forma en que están cambiando gobiernos. No se trata de que un candidato pierda unas elecciones el nivel de revancha que yo veo.

–¿Ese revanchismo estará relacionado con la temor del poder financiero a perder influencia?

–Yo creo que el poder financiero internacional se está afirmando en el control. Seguimos con la tendencia que ya viene de hace 20 años de que los jefes de Estado y ministros provienen de la banca, algo que ahora en Argentina es evidente. Tendría que haber alguna ley contra esos conflictos de intereses.

–¿Qué se puede decir del Tratado Transpacífico (TTP) que impulsa Barack Obama?

–Hay una paradoja de que hoy Estados Unidos busca un sistema de tratados bilaterales que crea una discriminación positiva a favor del comercio intrarregional de la Cuenca del Pacífico y con Europa. Eso es lo que EE UU combatió en 1932, cuando Gran Bretaña firma el Tratado de Ottawa y hace tratados de libre comercio con los 65 Estados miembros de la zona esterlina. Entonces EE UU argumentaba que había un principio de comercio a respetarse que era el de la no discriminación. Los británicos decían que no, “lo que yo quiero es darle preferencia al comercio intrarregional y no quiero extender esa preferencia al espacio de los que no han firmado ese acuerdo”. Esa discusión terminó en el año ’45 cuando EE UU puso como condición para otorgar créditos durante la guerra la apertura de la cuenta capitales. Pero el debate duró desde el ’32 al ’45, y hoy resulta que tenemos el debate a la inversa, solamente que ahora nadie habla de que eso es comercio discriminatorio.

–Ese acuerdo en Argentina devino en el tratado Roca-Runciman, que ató la economía local a la británica.

–El TPP es como el tratado de Ottawa, el Roca-Runciman sería como un tratado bilateral con Estados Unidos dentro del TPP. Argentina quedó en la zona esterlina y por eso acumuló reservas en libras durante toda la guerra y como los ingleses no tenían convertibilidad no había forma de saldar esa deuda. Por eso pagaron con los ferrocarriles. Visto desde el otro lado fue la nacionalización del servicio.

–¿El TTP es un tratado defensivo en relación con China y los BRICS?

–Lo ha escrito Obama, es un tratado “para evitar que China escriba las reglas internacionales del comercio”. Todo eso se podría evitar volviendo al Organización Mundial del Comercio, pero ellos no quieren reducir sus subsidios y entonces están creando un pequeño monstruo, que además hay muy poca evidencia de que se vaya a firmar. Porque a estas alturas, ¿a quién le interesa que se firme el TPP dentro de EE UU? A (Donald) Trump no y a Hillary Clinton tampoco.

–¿A nadie interesa?

–A los únicos que interesa es a las trasnacionales farmoquímicas, por el tema de las patentes. También a la banca, porque a partir de un banco permite crear sucursales usando esa sede como back office, es decir, la central donde se hará el papeleo. Con lo cual universalizan la ley estadounidense. Eso también preocupa a Europa, porque ellos tienen leyes bancarias más severas y además la banca europea no está en su mejor momento.

–Usted que investiga los procesos de integración, ¿cómo ve la situación del Mercosur?

–El Mercosur tiene problemas desde el momento en que se aplicaron medidas proteccionistas en un espacio común de integración. Ahí la dinámica de integración se paró, y eso fue hace años. Otro problema es la incorporación de Venezuela, porque como país monoexportador energético no tenía una estructura económica para entrar al Mercosur, que es un mercado de bienes industriales. Lo que se pensó en ese momento es que ellos podrían aportar energía y el resto industria. Los sistemas de integración no están hechos para replicar los viejos sistemas de comercio de productos primarios por productos complejos, pero así fue como se incorporó a Venezuela, y se lo hizo por la presión política de (Hugo) Chávez, que encontraba su pertenencia a la Comunidad Andina como falsa porque allí Colombia y Perú habían cambiado de rumbo hacia tratados de libre comercio con EE UU. Por otro lado, estos tratados tienen el defecto de que eres parte de algo y entonces te miran a ver cómo estas. Y en los últimos años las cosas han ido mal a nivel económico en Venezuela y eso ha tenido un impacto a nivel político evidente. Con el cambio político del resto del Mercosur es un vecino incómodo. Y por otro lado, Uruguay ya dijo que quiere ingresar a la Alianza del Pacífico. La denuncia contra Brasil de estos días va al mismo tiempo que el anuncio de que quiere firmar un acuerdo con la AP. Para los fines del caso, Uruguay se está saliendo del Mercosur.

–¿Qué es lo que falló en el Mercosur?

–Hay siete procesos de integración en los 200 años de independencia latinoamericana y todos se desinflaron. ¿Por qué? Porque hay un conflicto entre una parte de la élite vinculada al sector interno y la otra vinculada al sector exportador. Se trunca porque hay una alianza de EE UU con el sector exportador en contra del sector interno pero además hay una intervención abierta de EE UU, que dice «no queremos tal cosa» y termina proponiendo un tratado unilateral de libre comercio con alguno de los países.

–¿Qué otros intentos hubo de integración?

–El primero es de Chile, Cuyo, Bolivia y Perú en 1835. En 1877 el argentino Ricardo Napp hizo una propuesta que quedó dormida. Entre uno y otro, (Juan Bautista) Alberdi promueve una Conferencia análoga a la de Viena de 1820 para obtener derecho de libre navegación en torno del continente para los países de la región, cosa de fabricar un espacio de integración. A Alberdi lo pararon los ingleses en 1861. Después se hizo la Unión Aduanera del Sur, a impulso de Alejandro Bunge, con Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, que deriva en el Tratado de Montevideo en 1941. Yo estoy un poco desenterrando esa historia que fue olvidada especialmente.

–¿Y el ABC de Perón-Vargas-Ibañez?

–El ABC nunca fue un tratado. Lo que se formalizó después fue la ALALC, de 1958, que se trunca en 1965 y de ahí nace el grupo subregional andino, luego Pacto Andino.

–Paradójicamente, ya están circulando autos con patente de Mercosur y hace años están los pasaportes.

–El problema es que mientras todo esto se ha atrancado, sí hay evidencias de un proceso de integración y la gente de a pie quiere la integración, no así las élites. Hay una búsqueda popular por la integración, ese es el conflicto a lo largo de la historia. Algún día terminaré con este tema en mi libro La integración trunca de América Latina. Encontré mucho material en la Biblioteca Tornquist del Banco Central y también en la Biblioteca de Relaciones Exteriores.

Tiempo Argentino
Agosto 21 de 2016

Fotografía: Eduardo Sarapura

La oposición condiciona el diálogo en Venezuela

El ex canciller uruguayo Luis Almagro es el hombre clave en la embestida de la Organización de Estados Americanos contra el gobierno de Venezuela. Desde el miércoles, tras una declaración final alejada de su deseo, recibe los ataques de los sectores progresistas pero también de la oposición venezolana porque no logró imponer la Carta Democrática que reclamaban los más acérrimos antichavistas. Primó, al fin de una jornada muy acalorada en Washington, la mesura –sustentada por los representantes argentinos, al principio los más duros– y el texto final recomienda negociaciones entre todos los sectores para calmar los ánimos en un momento que muchos temen podrían desembocar en una guerra civil.

El presidente Nicolás Maduro fue especialmente enérgico contra el secretario general de la institución acaudillada por Estados Unidos: «Venezuela no es dominada por la OEA ni por la basura del secretario general Almagro», dijo. El documento final, una salida consensuada promovida por los ex jefes de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos y Leonel Fernández, de España, Panamá y República Dominicana respectivamente, fue desairado por la oposición. «Nosotros no podemos sentarnos allí en esa mesa con los ex presidentes y mediadores (…) hasta tanto aquí en nuestro país las señoras rectoras del Consejo Nacional Electoral no respeten la Constitución y le pongan fecha a la validación de las firmas» para el referéndum revocatorio que busca para poner fin al mandato de Maduro.

El tema de fondo es el procedimiento de destitución que contempla la Constitución de la República Bolivariana, promulgada en el primer gobierno de Hugo Chávez. Desde que la oposición derrotó ampliamente al oficialismo en diciembre pasado, la crisis que ya arrastraba el sucesor de Chávez se profundizó porque los líderes de la derecha se propusieron avanzar con el viento de cola hacia el cambio de régimen en ese país, alentados por el triunfo de Cambiemos en Argentina y por el rol que tomó la nueva cancillería local en contra de Caracas.
En Buenos Aires, el diputado del PSUV Héctor Rodríguez Castro, quien fuera ministro del Poder Popular con el líder bolivariano, explicó el dilema en que se debate en estos momentos la democracia venezolana. «Ellos (por la nueva mayoría en la Asamblea Nacional) quisieron hacer una ley de amnistía que liberaba a presos comunes, incluso por delitos de narcotráfico, por eso la rechazó el Tribunal de Justicia», señaló en una rueda de prensa.

Rodríguez también explicó la posición del gobierno sobre el tema del referéndum. «Es una figura que está en la Carta Magna y que nadie discutió antes». Pero, resaltó, el reglamento tiene características que no se han cumplido aún. En principio, estaban en condiciones de pedir el revocatorio desde el 11 de enero, cuando pasó la mitad de mandato de Maduro, «pero no lo hicieron porque entre ellos no están de acuerdo en si la mejor forma de derrocarnos era esa o la presión social». Esto, apunta el legislador, provocó una demora en la junta de firmas del 1% de la ciudadanía, que están el la etapa de revisión que la ley permite. Luego faltaría, si esa instancia es avalada por la justicia, recolectar adhesiones del 20% del electorado para avanzar otro escalón. «Así se hicieron 15 referendos, uno de ellos presidencial, y nunca hubo rechazo al procedimiento. Sucede que los tiempos esta vez se les escapan. Eso los desespera». Ese ventarrón de la derecha continental, calcula Rodríguez, podría amainar luego del golpe en Brasil y finalmente también bajaría la presión contra Maduro.

Una apuesta por la ONU

La designación de Susana Malcorra en la Cancillería fue una de las sorpresas que deparó el nuevo presidente. La mujer, con un pasado en empresas privadas, venía de ser jefa de Gabinete del secretario Ban Ki-Moon en la Organización de las Naciones Unidas y no figuraba en la lista de aspirantes. La decisión de Mauricio Macri se muestra ahora con nitidez: Malcorra es su apuesta para ocupar el cargo que Ban dejará a fines de año. Una jugada ambiciosa que puede darle una resonancia similar a la de Jorge Bergoglio como papa, pero más amistosa.

Malcorra representa ese «volver al mundo» que vira 180 grados en relación con la política exterior del kirchnerismo. Así, mientras en 2003 Néstor Kirchner se unió a Lula da Silva para consolidar los vínculos que construyeron el modelo de integración regional, la primera visita del nuevo canciller brasileño, José Serra, fue a Buenos Aires para tejer una alianza en sentido opuesto. Macri y el presidente provisional Michel Temer, uno surgido de elecciones y el otro de una operación legislativa, son proclives a un acercamiento estrecho con Estados Unidos y la Unión Europea y a cambiar al perfil del Mercosur.

En el marco de la geopolítica, esto cuestiona las relaciones con China. Pero el gigante asiático es el principal comprador de los productos más rentables de los dos países. Y si el golpe en Brasil suena a ofensiva contra la influencia china, negocios son negocios y ya hubo guiños para calmar las aguas. De hecho, cuando Macri anunciaba la candidatura de Malcorra, la canciller completaba una gira que la había llevado por Gran Bretaña, Rusia y China. Con cada uno de estos países hay temas por aclarar, y cada uno de ellos es clave para su designación. Son miembros del Consejo de Seguridad y el veto de uno solo de los cinco (los otros son Francia y Estados Unidos) haría caer la postulación de esta ingeniera rosarina de 61 años.

La relación más delicada, sin embargo, es con Londres. La disputa por las Malvinas fue uno de los caballitos de batalla del kirchnerismo y, ni bien asumió, Macri propuso «desideologizar» todo. Lo que implica, para él, abandonar la idea de un mundo multipolar para acercarse a los poderes que atienden en Washington y Bruselas.

¿El gobierno del Reino Unido daría el visto bueno a una candidata argentina? Macri tuvo un intercambio amable y discreto con el premier David Cameron en Davos. No se habló de Malvinas, se dijo a la prensa, y se supone que el diálogo fue en inglés, lengua a la que no le teme el mandatario argentino.

El anuncio de la candidatura de Malcorra coincidió con uno del titular de la petrolera británica Rockhopper Exploration plc, quien aseguró que habían encontrado pruebas de que en el área marítima Sea Lion, al norte del archipiélago y en un territorio que Argentina reclama como propio, habría unos 1.000 millones de barriles de crudo.

En otra época, esto habría significado una protesta encendida del gobierno nacional, ahora mereció apenas un artículo periodístico. La canciller ya había declarado que las islas no son el tema principal en la relación con Londres. Unos días antes se había dejado transcender que se evaluaba restituir vuelos hacia Malvinas y dar asistencia sanitaria a los pobladores, algo que fue suspendido desde 2003.

Otro modelo
Con ser un tema crucial para la argentinidad –el reclamo por las islas figura en la Constitución Nacional de 1994 y hace unas semanas un fallo de la onu aceptó que la plataforma marítima argentina incluye a las Malvinas– hay otros aspectos que muestran la profundidad de los cambios implementados en el Palacio San Martín desde el 10 de diciembre.

Ya lo había dicho en campaña, pero desde ese día arreció el embate contra la administración de Nicolás Maduro. Para el gobierno, siguiendo el planteo de la secretaría de Estado de ee.uu., la República Bolivariana es un régimen reñido con la democracia que mantiene presos políticos. Fue tanto el fervor antichavista que Malcorra tuvo que salir a morigerar el reclamo de aplicar la cláusula democrática contra Caracas en el primer encuentro de presidentes del mercosur al que le tocó asistir a Macri, en Asunción.

Que la gestión de Cambiemos es contraria al proceso de integración iniciado por Hugo Chávez, Kirchner y Da Silva queda también patente en todo el proceso destituyente contra Dilma Rousseff. Es cierto que el primer viaje de Macri fue a Brasilia para «presentarse» con la presidenta. Pero estos gestos son hijos de la necesidad más que del deseo. Como dijo Malcorra, «cuando Brasil estornuda, a Argentina le agarra neumonía» y esta alianza estratégica es fundamental para el país. Más bien, es tal vez la única política de Estado en la que coinciden tirios y troyanos.

Sin embargo, es obvio que hay más simpatía entre Macri y cualquier gobierno que no sea del pt. Por eso la Casa Rosada fue la primera en reconocer implícitamente al gobierno provisorio con frases de ocasión sobre la institucionalidad de la movida que desplazó a Rousseff. Lo mismo haría luego Washington.

Este primer salvavidas diplomático fue respondido con premura por Serra, dos veces derrotado en presidenciales por el pt y crítico despiadado del mercosur. Serra representa los intereses de la burguesía paulista que juega sus fichas a la tradicional alianza con Estados Unidos. El mercosur al que aspira, igual que Macri, es el que permitiría acuerdos comerciales por fuera del organismo regional.

De allí que esta nueva Argentina busque ser país observador de la Alianza del Pacífico, el modelo de integración fomentado desde Washington que incluye a Chile, Perú, Colombia y México. Una plataforma para llegar a los acuerdos transatlántico y transpacífico que pretende Obama antes de dejar el Salón Oval, en enero de 2017, y resulta una etapa superior del alca, sepultado en Mar del Plata en noviembre de 2005 en las narices de George W. Bush.

Resta saber si estas nuevas amistades y las que negocia Malcorra entre los países del Consejo de Seguridad alcanzarán para que la canciller se convierta en la sucesora del coreano Ban. También, si se diluirán las denuncias contra Malcorra por el ocultamiento de abusos sexuales a menores cometidos por Cascos Azules en África. Teniendo en cuenta la declaración de principios contra la suspensión de Rousseff de países de la unasur y la celac, si la canciller Argentina pretende representar a América Latina en la onu como lo hizo el peruano Javier Pérez de Cuéllar entre 1982 y 1991, va a tener que trabajar mucho hasta la votación, que se realizará en octubre.

Revista Acción
Mayo de 2016

Stella Calloni: «Faltó Chávez y no hubo quién lo reemplazara»

Stella Calloni: «Faltó Chávez y no hubo quién lo reemplazara»

Stella Calloni es una referente para toda la región por su tarea constante y persistente en busca de eso que los poderes reales ocultan debajo de la alfombra. Es, como se acostumbra a decir, una cronista de nuestra época. Y lo es desde hace mucho, como que su obra más profunda y determinante es la investigación sobre la Operación Cóndor, aquel plan criminal de las dictaduras del Cono Sur para el exterminio de miles de latinoamericanos en los años ’70. En un momento de reflujo luego de una década larga de gobiernos progresistas, era bueno conocer lo que pensaba de este momento histórico, con un presidente de derecha en Argentina, una Venezuela acosada por una asamblea antichavista y con un gobierno en Brasil bajo fuego, no solo contra la figura de Dilma Rousseff sino, ahora, fundamentalmente, en Lula da Silva.

–¿Podría hablarse de un Plan Cóndor II o es una exageración?

–La gente se agarra de estas cosas, pero no es lo mismo. En un sentido figurado, sí, hay un Plan Cóndor mediático, porque hay una unidad en el esquema de los medios, están unificados y bajan todos un mismo enfoque y un mismo objetivo, con diarios que actúan todos a la vez en toda la región y hasta en Europa, porque lo mismo repiten allá. En esta debilidad propia usaron un tema de la vida privada para desgastar la figura de Evo y en Brasil van contra la dirigencia del PT y ahora contra Lula.

–Pero los ataques se basan en denuncias de corrupción y del uso de dineros públicos de manera oscura. ¿Cómo se debería actuar en estos casos que involucran a los gobiernos populares?

–En países con una gran clase media, hay gente que se moviliza muy rápidamente, pero nadie dice de dónde vienen los fondos para la movilización, que es muy costosa. Sin embargo hay documentos suficientes tanto en Bolivia como en Venezuela y Brasil de que se han puesto millones para derrocar a los gobiernos pero también para destruir con un efecto demolición todo lo que puede quedar de esos gobiernos. Nosotros, por esas confusiones que tuvimos con el tema del peronismo, esa historia de la persecución la vivimos después del golpe de 1955. Hay que recordar que te podían llevar preso por decir Perón o Evita, que sacaron a miles de personas de sus trabajos, lo que les pasó a los sindicatos, todo fue muy fuerte. Ahora no hemos podido encontrar un camino para poder parar esta situación o por lo menos para que tuviéramos los medios nosotros. Ahora te das cuenta de que no tenés un medio para responder a esto. Tendríamos que tener canales de televisión, radios. El único que armó algo fue Venezuela a través de Telesur, que ha servido muchísimo en la toma de conciencia de lo que está sucediendo en el mundo, algo que esté silenciado en todas partes. Fijate en Europa, donde los diarios no dicen nada de lo que ocurre, viven en otro mundo.

–¿Qué hace falta decir en los medios de Europa?

–No tener información cierta les hizo pensar a los europeos que lo que tenían era para toda la vida. Creían que el Estado de bienestar era para siempre. Si hubieran estado conscientes Europa no hubiera tenido que participar en estas guerras coloniales que han producido los primeros grandes genocidios del siglo XXI. El resultado es los millones de desesperados que huyen de la guerra a estos países que fueron los culpables de esta situación. Pero en Europa no tienen idea de cuánto le costó esta guerra a su bienestar porque ellos ponen la plata y Estados Unidos les vende las armas.

–En Venezuela el gobierno también perdió elecciones en una derrota que puede ser determinante.

–Pero Venezuela tuvo una situación que ninguno sufrió, de golpe continuó, desde 2002. Desde entonces siempre hubo reacciones golpistas. Y cuando se dan cuenta de que Hugo Chávez va a morir empiezan a crear como 200 nuevas ONG. Creo que la debilidad nuestra estuvo en no precisar cuál era el enemigo verdadero contra el que estamos luchando los gobiernos populares de la región.

–¿Contra qué se lucha?

–Contra una decisión de Washington que ya estaba escrita desde el Plan Colombia y Plan Mérida de retomar el control de América Latina. En un proceso tan expansivo y global, la expansión iba a estar muy bien dirigida a Venezuela por el petróleo y ahora van por los recursos. Toda la movida en Medio Oriente y en nuestros países es para controlar recursos y territorios. Cuando John Kerry dice hace dos años lo de que somos el patio trasero, volvimos al mismo esquema directo. Ahí empieza el golpismo permanente. Hay toda una red de fundaciones que han manejado millones de dólares que están distribuidas en varios sectores de la sociedad. Cuando necesitan policías, usan policías; cuando necesitan del sistema judicial, lo usan. Esto es lo que se llama golpe suave, y significa mover multitudes. Lo pueden hacer mucho mejor en grandes países, con ciertos elementos de riqueza. En Brasil anda mucho mejor que en Bolivia. Porque puede mover millones de personas.

–Además de la influencia que tienen esos países sobre el resto de las naciones. Y ahí viene el tema de la corrupción, que se fue instalando desde hace mucho tiempo. Hubo espionaje a Petrobras y a Dilma Rousseff, como reveló Edward Snowden. Y tras el escándalo en la petrolera, ahora se lo implica a Lula en cosas muy fáciles de presentar mediáticamente.

–Pero que son difíciles de probar también.

–Es cierto, pero sucede que yo denuncio a alguien de corrupto y si necesito más de dos oraciones para defenderlo la batalla ya está perdida. Si alguien dice que Lula tiene un departamento que no pueden justificar, por más que muestre la escritura y sus cuentas ya quedó estigmatizado.

–Este es el problema de la debilidad que se tuvo porque hubo muchas advertencias. Hubo un momento en que se dieron pasos gigantescos pero faltó consolidar las bases. Como dice el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, este proceso fue totalmente nuevo. Tomaron el gobierno frente a situaciones que en detalle se desconocían y era lógico equivocarse. Pero nadie dice nada de la enorme corrupción que traía Petrobras desde hace mucho tiempo. Y son los mismos señores que supuestamente están peleando contra la corrupción.

–El PMDB es un socio incómodo para el PT, además, porque sólo lo mueve el dinero.

–Hubo debilidades que hay que admitir.

–La detención de José Dirceu fue un hecho grave.

–Haber dejado que se llevaran preso a Dirceu sin prueba alguna, solamente por la denuncia de los medios, ya constituye un flanco débil y por ahí fueron. Estuvieron equivocados contra quién peleaban, acá no hay derechas locales, ya no hay la vieja oligarquía, porque todavía manejamos esos términos, esta es una derecha que se suma a la derecha internacional, es la derecha que surge en las dictaduras, las que ganaron en la Argentina con la estatización de la deuda privada. En este gobierno la gente se preocupa por los gerentes, los CEO, pero es más que eso. No hay casi ninguno que no pertenezca a una ONG o una fundación de EE UU. En Venezuela primero esmerilaron al gobierno y luego aplicaron un sistema de paramilitarismo desde Colombia, donde hay siete bases militares. Venezuela es el país más castigado por la guerra económica, por la baja del petróleo.

–Con la baja también castigaron a Rusia y a Brasil. La pregunta es si es una crisis o es una enorme operación.

–Es una enorme operación, sí. Pasó con Richard Nixon en otro período histórico. Pero hay que decir que luego de semejante guerra de baja intensidad Venezuela ha resistido bastante. El mayor problema que tiene EE UU es que como esta derecha surge de la corrupción, es una derecha muy burda.

–Justamente por eso es que no se entiende por qué no causa indignación que quienes se dicen defensores de la honestidad tengan tales historiales de corrupción personal.

–Porque no se sabe.

–Pero se ha difundido, el ejemplo es Telesur y otros medios masivos.

–La ofensiva ha sido muy fuerte. Yo siempre hago la comparación de lo que la desinformación y los miedos pudieron hacer con un pueblo culto como el alemán, donde se hacían esas manifestaciones fabulosas detrás de Hitler. Si vos pensás eso te das cuenta de adónde se puede llegar. Nosotros creemos que mucha gente ve Telesur, pero son sectores. La población en general ve otra cosa. Además, falta Hugo Chávez y no hubo quién reemplazara ese motor de la integración.

Tiempo Argentino
Marzo 15 de 2016