El radicalismo se anotó en Mendoza el tercer triunfo al hilo en las provinciales y desde el comienzo del año suma cinco distritos que serán gobernados por referentes del más que centenario partido, lo que implica una trasformación muy marcada de la política nacional de consecuencias aún imprevisibles. Porque en algunos territorios el ascenso de candidatos de la UCR se hizo a expensas del partido justicialista –que pierde preminencia de manera inédita–, pero también porque cambia la relación de fuerzas hacia adentro de la coalición con el macrismo: ahora los radicales tienen con qué discutir en la mesa chica de Juntos por el Cambio y hasta les puede dar el cuero para animarse a una candidatura propia hacia el futuro. Por ahora, la victoria de Alfredo Cornejo le significó un nuevo espaldarazo a Patricia Bullrich de cara a la presidencial, aunque, se sabe, en política 2 más 2 no suele ser igual a 4, como lo viene demostrando esta ronda electoral. Cornejo, uno de los líderes presidenciables de la Unión Cívica Radical, volverá a ser gobernador en la quinta comarca más poblada del país, un hecho que nunca se había registrado desde la vuelta de la democracia. Con el 39,50% de los votos superó por diez puntos a Omar de Marchi –que se presentó con el sello La Unión Mendocina– y dejó muy rezagado al justicialismo local, que apenas consiguió el 14,74% con Omar Parisi. Fue la peor elección del PJ desde 1983 en esas regiones. El PJ había cedido la gobernación en 2015 al ahora mandatario electo con el 41% de los votos, y desde entonces bajó al 36,24% de Anabel Fernández Sagasti en 2019, y a los actuales menos de 15 puntos del ex intendente de Luján de Cuyo. Sin embargo, Cornejo también perdió votos en el camino: del 52% de hace ocho años a menos de 40% ahora. Tuvo una larga disputa interna con De Marchi, que integra el conservador Partido Demócrata dentro de JxC y finalmente terminó jugando con una agrupación propia para coquetear con Javier Milei, con quien ideológicamente se siente más cómodo. Los casi 30 puntos en la primera salida al ruedo de este por dos veces alcalde de Luján de Cuyo lo alientan para seguir creciendo. Su apuesta por Milei puede ser determinante en una provincia donde el fundador de La Libertad Avanza obtuvo el 45% de los votos en las PASO y superó por 20 puntos a JxC. El 13 de agosto, Unión por la Patria no estuvo tan lejos del resultado actual (17% de sufragios), lo que ya parece marcar tendencia. En lo que va del año, el espacio de los peronismos provinciales resultó perdidoso en territorios que se consideraban bastiones propios, como San Luis, San Juan, Santa Cruz, y otros donde venía gobernando desde principios de siglo, como Chubut y Chaco, o donde tenía peso determinante como en Santa Fe. Los comicios vienen dibujando otro cuadro en el que agrupaciones locales como el Movimiento Popular Neuquino perdió por primera vez en su provincia, y los Rodríguez Saá terminaron dejando la gobernación en manos de un ex aliado, más cercano ahora al PRO, como Claudio Poggi. Juntos por el Cambio, de mantenerse juntos luego de octubre, tendrían siete provincias ya «en el bolsillo», más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que según todos los augurios no se le escaparía. Unión por la Patria hasta ahora retuvo Formosa, La Pampa, La Rioja, Santiago del Estero y Tucumán. Aún quedan por disputar Buenos Aires, Catamarca y Entre Ríos.
Nacionalización del voto Se sabía de las altas posibilidades de un resultado favorable a Cornejo. Lo que quedaba por averiguar era de cuánta diferencia se podía hablar. La amenaza de Milei y la oposición de De Marchi no eran para despreciar. También se sabía que los guarismos iban a servir de escaparate para la alicaída candidatura de Patricia Bullrich, que está acompañada en la fórmula por otro mendocino, Luis Petri. De modo que la aspirante a la presidencia por JxC viajó a la provincia con cierta cautela antes de cantar victoria. Bullrich venía de festejar con Leandro Zdero en el Chaco la semana pasada y con Maximiliano Pullaro en Santa Fe hace 15 días, pero esos triunfos no parecen haber movido el amperímetro para su coleto en la carta fuerte del 22 de octubre. Por otro lado, la disputa interna con Horacio Rodríguez Larreta dejó heridos en el camino que no olvidan tan fácilmente. Pullaro es hombre de HRL y Zdero por lo bajo agradece más al gobernador correntino Gustavo Valdés, otro radical, que a la exministra de Seguridad de la Nación. Están juntos, sí, pero no demuestran una alegría tan visible. Y para colmo, Milei es una espina clavada en el escenario político que atormenta a todos por igual. Bullrich se presentó en el bunker de la coalición Cambia Mendoza –la marca local de JxC que habían fundado con De Marchi– acompañada por Hernán Lombardi, José Luis Espert y Laura Alonso, tres halcones que no desentonan para nada con Cornejo. «Han logrado sumar una provincia más al cambio que está en marcha en toda la República Argentina, con provincias como nunca tuvo Juntos por el Cambio», se envalentonó Bullrich, que luego prosiguió con lo que es su nueva estrategia de campaña. «Hemos sido la única fuerza que a lo largo y a lo ancho del país ha hecho fuerza contra el kirchnerismo», redundó, tras asegurar que JxC es la única garantía de «orden y previsibilidad». «Sigamos juntos en octubre para llevar el cambio a todo el país con Patricia», reclamó Macri desde su cuenta de la red X. En esta mesa de tres en que quedó mayoritariamente disperso el electorado, el ministro de Economía, Sergio Massa, busca tentar a radicales descontentos con el destrato que recibieron del macrismo y, para colmo, los primeros escarceos entre los líderes del PRO y Milei permanecen en el recuerdo de muchos que no quieren tener nada que ver con las ideas del libertario. En ese reservorio bastante difuso estarían los votos que alcanzan para llegar a la segunda vuelta.
Se abre una semana clave para la investidura del presidente del gobierno español y este mismo domingo el Partido Popular quiere mostrar músculo en favor de Alberto Núñez Feijóo, en un acto a desarrollarse en la Plaza de Felipe II de Madrid, convocado contra una supuesta amnistía que el socialista Pedro Sánchez estaría negociando con los independentistas catalanes, que de ese modo apoyarían su continuidad en La Moncloa.
El resultado de las elecciones del 23 de julio dejó una situación de bloqueo mutuo: la derecha (PP, con 137 escaños, más los ultras de Vox, con 33, y dos votos más de UPN y Coalición Canaria) araña los 172 apoyos. Para ser ungido titular del Ejecutivo se necesitan 176 votos. El PSOE, que gobierna desde 2018 en coalición con sectores progresistas de Podemos, logró 121 bancas propias más 31 la nueva agrupación de izquierda Sumar. En apariencia están lejos, pero los partidos autonomistas no levantarían su mano por el partido que combate las tendencias nacionalistas y que además arman coaliciones regionales con la ultraderecha de Vox.
Es así que los vascos (5 escaños de PNV y 6 de EH Bildú) y los gallegos (1 de BNG) irían con Sánchez. Los catalanes de ERC (7 asientos) y Junts (otros 7) orejean las cartas para lograr las mayores concesiones de Madrid en vista de las circunstancias. Es el caso del partido del ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, exiliado en Bruselas, procesado por la declaración de independencia de octubre de 2017.
Pero al rey tampoco le disgustaría que el PSOE se vaya a casa. La forma de que Felipe VI evitó un enfrentamiento abierto fue ceñirse a la tradición y convocó a formar gobierno al candidato más votado, Feijóo. Este martes habrá una primera votación para la investidura. De no haber acuerdo, habrá otra el viernes. En caso de seguir sin fumata blanca quedan dos meses de “rosca” hasta que el rey vuelva a convocar a los dirigentes partidarios. Si la cosa sigue trabada deberá disolver el Congreso y llamar a nuevas elecciones, que serían el segundo domingo de 2024.
Por eso todos buscan alternativas políticas sin tener que volver a las urnas. Así, el PP organizó ese acto de tinte nacionalista, donde la propuesta es ir a la plaza que homenajea al segundo rey Habsburgo de España pero que para los conservadores tiene un sentido cabulero, ya que ese lugar le ha dado suerte en ocasiones anteriores. La propuesta es que quienes acudan lo hagan con las banderas españolas o de las comunidades, sin identificación partidaria. La esperanza es que muchos simpatizantes del PSOE vayan a expresar su oposición a cualquier acuerdo con los independentistas catalanes.
También tentaron a diputados del socialismo a que apoyen a Feijóo o miren para otro lado. El presidente de la comunidad andaluza, Juan Manuel Moreno, no tuvo empacho en llamar a la rebelión de los socialistas. Desde el PSOE los acusan de intentar un nuevo “tamayazo” (“borocotización”, sería de este lado del Atlántico) por una votación de 2003 en que el socialista Eduardo Tamayo se abstuvo y permitió el ascenso de un presidente autonómico del PP en Madrid.
Pero el gobierno tampoco se quedó de brazos cruzados y apuró el uso de las lenguas regionales -vasco, gallego, catalán- en las sesiones del Congreso de los Diputados. Al mismo tiempo, el Partido Socialista de Cataluña presentó una iniciativa en el Parlament para crear una “hacienda federal”. Se trataría de una puerta abierta para que los catalanes recauden los impuestos y luego giren al gobierno central su parte correspondiente, como hace el País Vasco. Junts calculó que Madrid acumula una deuda histórica con Cataluña de unos 450 mil millones de euros.
Los monarcas Borbones, mientras, tanto, estarán estos días en Galicia a pocos kilómetros de distancia. Juan Carlos I, el emérito, exiliado en Abu Dabi tras los escandaletes de toda índole que lo hicieron abdicar en 2014, volverá a participar en la regata de Sanxenxo con su velero Bribón (a confesión de parte…) y su hijo en funciones, Felipe VI, inaugurará un foro en la isla de la Toja. A menos de media hora de auto. No se informó si se verán las caras o se mostrarán en público.
Este sábado las milicias armenias de Nagorno Karabaj comenzaron a entregar las armas y equipamiento bélico a las fuerzas rusas apostadas en esa región para cumplir su parte del acuerdo con el gobierno de Azerbaiyán que puso fin a una ofensiva que duró 24 horas. Un informe del ministerio de Defensa ruso publicado por la agencia AFP indica que ya habían sido traspasados seis carros blindados, cerca de un millar de armas ligeras y varias cajas de municiones.
El ataque azerí se produjo el martes y dejó unos 200 muertos y 400 heridos, de acuerdo a fuentes armenias. En pocas horas los líderes de ambos sectores acordaron un cese el fuego y, al menos desde Ereván, el primer ministro Nikol Pashinian, si bien denunció que continuaba la crisis humanitaria por el bloqueo al ingreso de mercadería, alimentos y medicamentos, dejó traslucir que “hay una esperanza de dinámica positiva” para una paz duradera en esa zona. Muchos interpretan en sus actitudes una renuncia a seguir involucrándose en el conflicto, que ya lleva más de 30 años. Grandes sectores de la población armenia se manifestaron en la Plaza de la República, de Ereván, donde la policía detuvo a unas cien personas.
Hace exactamente tres años se había registrado la última contienda entre armenios separatistas de Nagorno Karabaj y tropas regulares de Azerbaiyán, que finalizó con un armisticio bajo mediación de Moscú y de Turquía. El gobierno de Recep Tayyip Erdogan es un aliado diríase que natural del presidente azerí, Ilham Aliyev, mientras que Rusia apoya a Ereván. Azerbaiyán es de mayoría musulmana, como Turquía, al tiempo que el enclave -conocido también como Artsaj- de población fundamentalmente armenia, comparte con su “madre patria” la fe cristiana.
Desde la disolución de la Unión Soviética, y con la creación de las repúblicas armenia y azerí, esa zona quedó envuelta en controversias que llevaron a dos guerras, una que duró hasta 1994, con alrededor de 30 mil muertos, y la de septiembre de 2020, que causó más de 6 mil víctimas fatales. Nagorno Karabaj aspira a ser una república independiente o a ser incorporada a Armenia. Temen que se repita un genocidio contra su población como el de 1915 si quedan sin protección externa.
En 2020 Putin se apuró para clausurar ese frente bélico cerca de sus fronteras transcaucásicas lo antes posible. A esa altura era evidente que la Otán y EE UU seguían la hoja de ruta del Informe Rand de 2018 que propugna distraer los esfuerzos de Moscú para generar un desgaste que avizoran letal contra sus aspiraciones de potencia. Ya era también evidente que Ucrania sería el foco del incendio, tras el golpe en Kiev de 2014 y la reincorporación de Crimea.
Putin y Erdogan alimentan una amistad no exenta de roces. El mandatario turco busca su juego propio en la región y había quedado muy crispado con la Casa Blanca, por entonces ocupada por Barack Obama, a quien acusa del intento de golpe de 2016. Pero además, aunque su país forma parte de la Otán, el pedido de ingreso a la Unión Europea sigue en el freezer.
Desde la operación rusa en Ucrania de 2022, Erdogan intentó conformar una mesa de negociaciones entre Kiev y Moscú. Que no prosperó por las presiones occidentales contra el presidente Volodimir Zelenski. Luego, consiguió un acuerdo para permitir el paso de granos y fertilizantes por los puertos del Mar Negro controlados a esta altura por Rusia. El convenio funcionó por un año, hasta que el Kremlin decidió no firmar una nueva extensión alegando que los occidentales no estaban cumpliendo su parte y seguían bloqueando mercadería rusa en el continente.
Luego de su reelección –por primera vez Erdogan debió ir a un balotaje contra un dirigente pro EE UU- se fue acercando a la administración de Joe Biden. En este contexto, la ofensiva azerí preocupa al Kremlin, que interpreta esta movida como una estrategia de occidente para llevar las aguas tanto de Azerbaiyán como de Armenia hacia sus molinos. Así entienden la renuncia de Pashinian a sostener a los separatistas, cosa que le reprochan los armenios en sus narices.
La vocera de la cancillería rusa, María Zajarova, lo expresó claramente luego de recordar los documentos trilaterales entre Rusia, Azerbaiyán y Armenia del 9 de noviembre de 2020, el 11 de enero de 2021 y el 26 de noviembre de 2021: “Ereván optó por no implementar lo que firmó, sino probar suerte con la Otán/UE (…) ¿Por qué Nikol Pashinian y las autoridades armenias decidieron hacer esto?, ¿por qué París y Bruselas presionaron a Ereván para que lo hiciera? Estas preguntas deben dirigirse a ellos”. De todas maneras, hay tropas de paz rusas en Stepanakert, la capital de esa región, y en las primeras embestidas azeríes murieron dos soldados. El presidente Aliyev se puso en contacto con Putin para pedirle disculpas y asegurarle que van a investigar qué pasó. El mandatario ruso le pidió garantías por la seguridad de la población armenia.
Polonia y los granos de Ucrania
El comercio a través del Mar Negro preocupa a Ucrania. Un ataque misilístico golpeó en la sede de la Flota rusa en Sebastopol, en Crimea, la base desde la que se monitorean las naves que controlan los puertos para las exportaciones de granos ucranianos. Si bien esto puede considerarse un triunfo estratégico para Kiev, la situación sigue complicada con uno de sus aliados, Polonia. Es que el gobierno del primer ministro Mateusz Morawiecki mantiene el embargo a la circulación de productos agrícolas ucranianos y anunció que deja de suministrar armas a Kiev. De esto se quejó Volodimir Zelenski en la Asamblea de la ONU.
“Algunos países de Europa socavan la solidaridad y hacen un teatro político, haciendo del grano una película de suspenso”, se quejó en Nueva York. Al día siguiente, la cancillería polaca le pidió explicaciones al embajador de Ucrania, Vasili Zvárych. Al mismo tiempo, Varsovia organiza una “misión para el mantenimiento de la paz” mediante preparativos militares y el refuerzo de fuerzas expedicionarias en las fronteras con Ucrania.
Juntos por el Cambio (JxC) recibió otro respiro en el Chaco, donde a una semana del triunfo del radical Maximiliano Pullaro en Santa Fe, el diputado Leandro Zdero logró derrotar al gobernador Jorge Capitanich y terminar con 16 años de gobiernos justicialistas en la provincia. El resultado, algo más del 46% de los votos contra cerca del 42% del actual mandatario, derrumbó las esperanzas del oficialismo de ir a una segunda vuelta y consolidó una seguidilla de malas noticias para el frente Unión por la Patria, que cayó en distritos clave como Santa Cruz, San Luis, San Juan y Chubut. El tercero en la contienda presidencial, La Libertad Avanza (LLA), apenas superó el 3% de los sufragios. La elección de este domingo tenía algunos elementos simbólicos a nivel nacional, por más que Chaco represente apenas el 3% del electorado del país: Capitanich, tres veces gobernador y dos veces jefe de Gabinete nacional, es un líder de peso dentro del Partido Justicialista con aspiraciones de llegar a la Casa Rosada. Por otro lado, el triunfo de Zdero levanta los ánimos de la fórmula Patricia Bullrich-Luis Petri, que luego de las PASO comenzó a perder la brújula. El espacio de la derecha más agria fue ocupado sin discusión por Javier Milei, y si bien la exministra de Seguridad derrotó ampliamente a Horacio Rodríguez Larreta en la interna de JxC, sus posiciones ultras quedaron girando en el vacío y crecieron las incógnitas en torno a cómo mantener a los votantes más moderados del alcalde porteño y hasta a los más antiperonistas, que quedarían tentados de ir con LLA. Por esa razón, así como el 10 de septiembre corrieron a mostrarse junto a Pullaro para reflejar una unidad que precisamente en Santa Fe había sido controvertida por la disputa de la periodista Carolina Losada con el exboxeador, este domingo acudieron a Resistencia a abrazar al arquitecto de 52 años que desde el 10 de diciembre gobernará la provincia. La UCR recupera así un distrito que desde el retorno de la democracia solo había gobernado entre 1995 y 2007 de la mano de Ángel Rozas y Roy Nikisch. En el festejo con Zdero estuvieron el gobernador correntino, Gustavo Valdés, también radical, Ricardo López Murphy y Luis Naidenoff.
Unidad rota Es difícil dimensionar de qué manera el femicidio de Cecilia Strzyzowski impactó en el resultado final. Lo que si tiene una evaluación matemática en las perspectivas de Capitanich es la pérdida de aliados clave como el intendente de Resistencia, Gustavo Martínez, que presentó una alianza con la que obtuvo el 5% de los votos, y de su ex vicegobernador, Juan Carlos Bacileff Ivanoff, que logró otros dos puntos clave. Para completar el panorama, el conteo se demoró porque hubo mucho corte de boleta: intendentes del oficialismo tuvieron más apoyo que Capitanich y abundó un cruce de boletas PJ local UCR provincial. En vista de cómo venía la mano, el gobernador admitió la derrota y felicitó al triunfador antes de que se conociera el escrutinio final. «Le deseé el éxito necesario, ha sido elegido por la voluntad del pueblo del Chaco. Que cuente con nosotros para una transición necesaria y ordenada como corresponde. Esto no es un feudo. Es un Estado democrático, donde se respetan las instituciones y la voluntad popular», informó antes de que Zdero diera su primer mensaje como mandatario electo. A Bullrich las urnas chaqueñas le dieron empuje para presentar a JxC como la mejor opción para octubre. Apuró, así, un tuit en el que felicita a los chaqueños «por el gran paso que dieron hoy para liberar a su provincia del kirchnerismo». Martin Lousteau, que el 13 de agosto perdió la interna porteña contra Jorge Macri, recordó el sello del centenario partido en esta celebración. «Un dirigente radical vuelve a gobernar la provincia», escribió en la red social X. Rodríguez Larreta se sumó al festejo, pero también marcó la cancha. «¡Empieza un nuevo capítulo en la historia del Chaco y la ola de cambio sigue arrasando en toda la Argentina!», anotó, y completó con: «Felicitaciones al gobernador electo, @LeandroZdero, a la futura vicegobernadora, Silvina Schneider, y al presidente del PRO, @Ernestoblasco1, electo diputado provincial». El otro dato que dejó la elección chaqueña fue que el candidato a gobernador por La Libertad Avanza, Alfredo Rodríguez, con el 3% de los sufragios, se mantuvo en los guarismos que las elecciones provinciales vinieron mostrando desde que empezó la ronda electoral y que llevó a minimizar las posibilidades de Javier Milei. Es entendible y hasta razonable en este contexto que la oposición cambiemita busque nacionalizar el resultado que le sirve para levantar el ánimo de los propios y alertar a los ajenos. En las primarias presidenciales, UxP ganó en Chaco con el 35% de los votos y el espacio libertario salió segundo con el 29%, mientras que JxC quedó tercero con 27%. Bien se dice que nadie muere en las vísperas. Tampoco se tiene ganado el cielo antes de merecerlo.
Victoria Villarruel tiene, desde que asomó a la política, un objetivo claro: reivindicar a los militares acusados por delitos de lesa humanidad y cambiar la matriz del principal consenso de estos 40 años de democracia, recuperada un 10 de diciembre, el Día de los Derechos Humanos. Tratándose de la compañera de fórmula de Javier Milei, la fecha elegida para su «homenaje a las víctimas del terrorismo» en la Legislatura porteña, 4 de septiembre, no suena a casualidad. Cuando todavía no se acallaron los recordatorios por los cincuenta años del golpe contra el Gobierno de Salvador Allende, en Chile, no viene mal poner en contexto aquellos acontecimientos y contrastar con estos momentos decisivos que se viven en nuestro país. El 4 de setiembre de 1970 el médico chileno ganó las elecciones a la cabeza de una alianza, Unidad Popular –partidos socialista, comunista y agrupaciones de izquierda– por muy poca diferencia con respecto al conservador Jorge Alessandri, y apenas unos puntitos sobre el demócrata cristiano Radomiro Tomic. Fue una elección de tres tercios que terminó dirimiendo el pleno del Congreso, según la Constitución y los usos y costumbres de la época, en favor del más votado. El 11 de septiembre de 1973, y luego de tres años de acoso mediático, económico y político, tanto interno como desde el aparato de inteligencia de Estados Unidos y la Casa Blanca, tomaría el poder una junta militar encabezada por el dictador Augusto Pinochet. La barbarie fue el mecanismo utilizado para desarrollar del otro lado de la cordillera el primer experimento en humanos de las teorías neoliberales pergeñadas por Milton Friedman en la Universidad de Chicago. Fue el modelo que se aplicó en Argentina a partir del 24 de marzo de 1976 y en gran parte del mundo desde entonces, con mayor o menor violencia institucional de por medio. El acto organizado por Villarruel fue otro desafío más para el consenso del 83 desde que la figura de Milei comenzó a hacerse más visible. Quizás el punto culminante de esa ofensiva sobre valores que parecían indiscutibles haya sido el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner, del que se cumplió un año el 1 de septiembre. Gran parte de la dirigencia y del Poder judicial no parecieron dimensionar lo que estaba en juego. La «grieta», ese término útil –aunque excesivamente cómodo– para explicar enfrentamientos ideológicos aparentemente irreconciliables en la sociedad, sirvió para solapar aquel intento de magnicidio que hubiera arrastrado al país a un nuevo abismo. El discurso de Milei, de tono agresivo y con amenazas explícitas hacia sectores de izquierda o simplemente progresistas, fue calando en los medios ante el festejo de comunicadores que hasta alentaron los exabruptos del candidato. Milei se ocupa de poner sobre la mesa las medidas más impiadosas, simbolizadas en una motosierra alegórica. Villarruel, en cambio, que se postula como encargada de los temas relacionados con la Defensa y la Seguridad ante un eventual triunfo en los comicios, complementa el proyecto neoliberal de La Libertad Avanza con sangre y fuego. El modelo chileno era vouchers educativos y garrote. Hacia allí quieren ir los autodenominados libertarios.
Nuevas grietas El acto del 4-S despertó el rechazo de diversas agrupaciones y hasta del vicepresidente de la Legislatura, el radical Martín Ocampo, quien argumentó a contramano del planteo de Juntos por el Cambio. El legislador dijo que el permiso para el acto fue otorgado siguiendo las reglas del Parlamento porteño –aunque jura que el petitorio fue engañoso sobre su contenido– y puntualizó que «este señor y esta señora vienen a romper esa política de Estado que teníamos y a plantearnos que ahora hay otra situación en la que hay que revindicar la dictadura». No solo eso. También dijo: «Si la grieta antes era kirchnerismo y no kirchnerismo, ahora la grieta es dictadura y no dictadura; y en el lado de la no dictadura estamos el kirchnerismo ni nosotros», sostuvo. Dentro de JxC, sin embargo, no hay acuerdo sobre qué grieta quieren explotar de cara al 22 de octubre, y se vuelven a repetir llamativas coincidencias con LLA. «Es ahora. Es el momento de destruir el kirchnerismo, para que no vuelva más una ideología que ha generado un mal terrible en nuestro país», dijo Patricia Bullrich en el festejo por el aplastante triunfo de Maximiliano Pullaro el domingo pasado, en Santa Fe. Y pronosticó que luego de los resultados que augura en Entre Ríos, Chaco, Mendoza y Buenos Aires, «los kirchneristas no tendrán donde esconderse». El martes, en una recorrida por La Plata, Milei –acompañado por su aspirante a gobernadora, Carolina Píparo– dijo que «si les ganamos a los camporistas no tendrán dónde esconderse, porque ya perdieron hasta en Santa Cruz». En el marco de la interna que se disputaba en JxC entre Horacio Rodríguez Larreta y la exministra de Seguridad, la lideresa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, cuestionó en junio pasado que el proyecto de Macri-Bullrich se basara en «un ajuste brutal con una represión indiscriminada». Y para que no quedaran dudas, completó: «Si a la violencia ilegítima de las calles se le agrega la represión indiscriminada para construir el orden, terminamos en un juzgamiento por delitos de lesa humanidad cometidos por el Estado, donde va a ser juzgado hasta el presidente».
La causa Malvinas En el «mileísmo», a las idas y vueltas del propio fundador de LLA sobre la dolarización o los recortes en las áreas más sensibles del Estado se le sumó una declaración altisonante sobre el tema Malvinas de su candidata a canciller, Diana Mondino, al diario británico The Telegraph, en la que asegura que de llegar al Palacio San Martín «los derechos de los isleños serán respetados». Para rematarla, dijo que «el concepto de que se puede imponer a la gente lo que se puede hacer o lo que se debe hacer es muy feudal e ingenuo». A las críticas de veteranos de la guerra de Malvinas y del Gobierno nacional y de Unidos por la Patria, se le adosaron dirigentes de JxC y cierto malestar dentro de LLA. Según el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (Cecim), «ya vivimos la dictadura cívico-militar, los modelos neoliberales de los 90 con Menem, De la Rúa, Macri y su referente en este presente, Patricia Bullrich. Nos impusieron la muerte, el terrorismo de Estado, la destrucción del Estado, las privatizaciones, el desempleo, el hambre, la miseria y llevaron a millones de argentinos a la marginación y el olvido». El comunicado del Cecim recuerda, además, que «Bullrich quiso cambiar vacunas por las Islas Malvinas». Del acto de Villarruel participó un veterano de Malvinas, el ex mayor del Ejército Marcelo Llambías. Condecorado por su actuación en la trágica aventura militar en las islas, fue acusado de delitos de lesa humanidad contra soldados conscriptos y es uno de los referentes de la candidata a vicepresidenta. Pero el hombre fue condenado por el asesinato de un par, el teniente coronel retirado Jorge Osvaldo Velazco, en 2001. Un crimen pasional, nada que ver con la ideología. Néstor Kirchner lo destituyó en 2005. En la cárcel, donde cumplió 9 años de prisión, se recibió de abogado y ahora defiende a acusados de violaciones a los derechos humanos.
Los republicanos se tardaron cuatro años pero como bien se dice, la venganza es un plato que se come frío y este martes el presidente de la Cámara de Representantes, el legislador por California Kevin McCarthy, abrió las puertas a una investigación para llevar al presidente Joe Biden a un juicio político por las supuestas actividades ilegales de su familia. Dos días más tarde, el fiscal federal de Delaware, David Weiss, imputó a Hunter Biden –hijo del primer mandatario y causante de gran parte de sus dolores de cabeza– por tres delitos relacionados con la compra y posesión de armas.
«En los últimos meses, los republicanos de la Cámara de Representantes han descubierto acusaciones serias y creíbles sobre la conducta del presidente Biden: una cultura de corrupción», dice el duro comunicado de McCarthy, sin vinculación familiar con Joseph McCarthy, el fanático anticomunista de los años ’50. El proceso será dirigido por los presidentes del Comité de Supervisión y Transparencia, James Comer; del Comité de Asuntos Judiciales, Jim Jordan, y del Comité de Medios y Arbitrios, Jason Smith. De encontrar pruebas como para un juicio político, el caso deberá someterse al pleno de la cámara baja y si hay mayoría de votos favorables, el Senado deberá decidir sobre la posible destitución de Biden.
Hace exactamente cuatro años, el entonces presidente Donald Trump había pasado por un impeachment, como se denomina en EE UU a este proceso político, en la previa al año electoral. Y fue por causas también relacionadas con la familia de Biden. Más precisamente, esa vez la acusación que llevó adelante la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, se basó en una llamada telefónica de Trump al presidente ucraniano Volodimir Zelenski en la que presuntamente lo presionaba para que forzara a la fiscalía de su país a investigar la participación de Hunter Biden en una empresa de energía tras el golpe de estado de 2014. Concretamente, se trata de una operación que realmente existió por la cual el hijo del entonces vicepresidente ocupó un sillón en el directorio de la firma Burisma Holdings. La acusación fue de haber pretendido forzar un proceso judicial para ensuciar al candidato demócrata que finalmente lo destronó en la elección de 2020.
Biden Jr. ya había tenido problemas siendo asesor de campaña en la elección de Barack Obama, en 2008, cuando se difundió que había trabajado para una empresa de tarjetas de crédito que hacía lobby en el Congreso en favor de una ley que beneficiaba a sus intereses. El papá promovió sin pruritos la ley en cuestión en el Congreso. El tema con las armas tiene otro cariz y se trata de un «olvido» en su declaración para obtener el permiso de compra y portación. Según la denuncia, que impulsa el fiscal especial David Weiss –nombrado por el secretario de Justicia Merrick Garland– Hunter falsificó un formulario para comprar una pistola Colt Cobra calibre 38 en 2018.
Hunter, el hijo en problemas de Joe Biden.
Foto: Mark Makela / Getty / AFP
En el documento que debe presentarse ante la oficina Federal de Registro Federal de Armas (FFL en inglés), el hombre, que ahora tiene 53 años, declaró que no había sido consumidor de productos ilícitos ni tenía adicciones a estimulantes, estupefacientes o sustancias bajo control. Pero según él mismo había revelado en un libro autobiográfico, Beautiful Things, tuvo una larga lucha contra las drogas, que comenzó a consumir a los 18 años con períodos de adicción que atribuye a una secuela de un trágico accidente automovilístico en el que murió su madre y una hermana de 13 meses cuando él tenía tres años. Mentir en un documento es una grave falta para la Justicia pero también para la moral media de EE UU. Hunter aparece inmerso en presuntos negociados con empresas chinas, según otras de las imputaciones en el Comité de Supervisión y Transparencia, donde se notaría la mano del actual inquilino de la Casa Blanca.
Biden padre respondió que el objetivo de los republicanos es cerrar el financiamiento del Estado federal cuando están cerca de un año electoral. «No sé muy bien por qué, pero simplemente sabían que querían acusarme; y ahora, lo mejor que puedo decir es que quieren destituirme porque quieren cerrar el gobierno», dijo a la cadena CNN. En fila, funcionarios de su administración salieron en su defensa. «Han aparecido sin pruebas, el presidente no hizo nada malo», expresó la vocera de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre.
Trump pudo zafar de aquel impeachment porque la mayoría legislativa en la cámara alta abortó el juicio, en enero de 2020. Luego los demócratas le hicieron otro juicio, a raíz de la toma del Congreso del 6 de enero de 2021, que tampoco prosperó, aunque el empresario inmobiliario ya había dejado el cargo. Lo que podría ocurrir en Representantes es aún una incógnita. No todos los republicanos están a favor del proceso porque saben que eso puede beneficiar a Trump y muchos se están por postular a la competencia presidencial y lo prefieren afuera de la carrera. Mucho tuvo que lidiar McCarthy –considerado pro Trump– para ser elegido titular de la cámara, a pesar de que el partido tiene la mayoría de bancas. Le costó 15 rondas, nada menos, antes de la fumata blanca. «
Automotrices en huelga en Detroit
Trabajadores de las tres plantas de Detroit, una de las automotrices más grandes del mundo, iniciaron este viernes una huelga en reclamo de aumento de salarios. El poderoso sindicato United Auto Workers (UAW) paró las fábricas de General Motors, Ford y Stellantis (Fiat, Chrysler y Peugueot). Al reclamo se sumaron los 12.700 trabajadores que piden, de acuerdo a los líderes del gremio, un 36% de aumento a prorratear en tres años.
El presidente del sindicato UAW, Shawn Fain, dijo en una transmisión por Internet que «es hora de que nos den algo» y añadió, a modo de explicación, que «no permitiremos que los ‘Tres Grandes’ sigan prolongando las discusiones durante meses».
Las empresas cercenaron salarios y recortaron beneficios después de la crisis financiera de 2008.»Esta empresa lleva años generando dinero gracias a nosotros», dijo a AFP Paul Sievert, empleado de la planta de Ford en Wayne desde hace 29 años. El presidente Joe Biden, dijeron los sindicalistas, habló con Fein y los directivos de los fabricantes para informarse sobre las negociaciones.
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