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La batalla por las camisetas

La batalla por las camisetas

Abraham Lincoln fue el primer presidente proveniente del Partido Republicano de Estados Unidos, aunque hoy cueste creerlo. Si se compara el ideario de esa agrupación política de hoy con la lucha contra la esclavitud, hay un abismo.  O mejor dicho, una grieta que sin dudas le costó la vida al mandatario a manos de un actor durante una representación en el Teatro Ford de Washington DC., en abril de 1865, cuando recién terminaba la Guerra de Secesión.

Por esos días, en el Paraguay arreciaba la Guerra de la Triple Alianza, que unos meses antes, en noviembre de 1864, había despuntado sus primeros cañonazos cuando Solano López decidió intervenir en contra de lo que consideró una invasión brasileña a Uruguay, lo que geopolíticamente le hacía temer por el cierre del estuario del Plata, la vía de acceso a Asunción a través del río.  

Pero no es casual que estos dos episodios estén así encadenados. La guerra en el Norte de América era entre dos visiones del mundo: una de perfil capitalista burgués, la otra, de corte feudal esclavista. En el sur se plantaba algodón, en el norte de elaboraban prendas de vestir. Al decir de Arturo Jauretche, esa fue la Guerra de las Camisetas. Pelearon para determinar dónde y cómo se harían las camisetas. Si en el mismo país que producía la materia prima y con mano de obra local o si habría de exportarse para elaborarlo en Inglaterra, Francia o la floreciente Alemania.

Los sureños sabían que por eso peleaban, por eso no querían abandonar el esclavismo y en un momento de la contienda cortaron el insumo a las hilanderías británicas, con la idea de forzar al imperio a apoyarlos con armas y pertrechos. O para que los reconocieran como nación independiente. Los británicos habían bendecido el nacimiento de varios países en el sur del continente a lo largo de todo ese siglo, qué les costaría entre sajones.

No contaban con que la esclavitud había pasado de moda, y que incluso las presiones para que Pedro II de Braganza la aboliera eran enormes. Además, no se puede estar en tantos frentes al mismo tiempo.

De modo que si las hilanderías británicas necesitaban fuentes alternativas de algodón, para eso servían los territorios paraguayos, según habían mostrado los científicos devenidos espías que por algo habían perseguido desde José Gaspar de Francia hasta Don López. Pero antes debería hacerse caer el sistema estatal, apropiarse de las tierras y hacer otro estado tapón en el norte del Buenos Aires, para limitar, de paso, el dominio brasileño. Otro algodón entre cristales, listo para competir con los algodones del norte.

Para cuando el fin del Paraguay era un hecho, en 1870, Ulysses Grant, el general victorioso en la Guerra de Secesión, era el 18º presidente de los Estados Unidos. Uno de sus representantes, el general Banks, le dice en el Washington DC al plenipotenciario de López, Gregorio Benítes, leal a una causa sin futuro: “Todas nuestras simpatías están con el pueblo paraguayo.  Esa guerra es la última faz de la dominación de la Europa monárquica en el continente, debemos hacer todo para impedirlo”.

Pero ya no había tiempo. Le injerencia estadounidense se haría sentir en los tiempos más cercanos, pero aún no estaba maduro ese imperio.

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A 150 años de la guerra que devastó Paraguay

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El 16 de enero de 1870, Francisco Solano López cruzó el Río Ygatimí y se instaló en el cuartel general de Aquidabán-nigüí, donde el 25 de febrero entregó la Medalla de Amambay a los bravos paraguayos que con “abnegación ejemplar y patriótica actitud cruzaron dos veces la sierra de Mbaracayú”. Una semana más tarde, el 1 de marzo, un cabo brasileño lo atravesó con una lanza en la batalla de Cerro Corá.

“¡Muero con mi Patria!”, fueron sus últimas palabras, y no se equivocaba. “¡O, diavo do López! (Oh, el diablo de Lopez”), dicen las crónicas que gritaba el soldado brasileño mientras, aterrorizado, pateaba el cuerpo sin vida del hombre contra el que durante cinco años habían luchado en una guerra que los generales dijeron que iba a ser un paseo de tres meses, a lo sumo. Se había iniciado formalmente en febrero de 1865 con la declaración de guerra a Buenos Aires y terminó el 9 de marzo de 1870 con la rendición de los últimos jefes militares paraguayos. 

El Imperio de Brasil, la Republica Argentina y el Uruguay contra un país metido en la hondura de Sudamérica, sin salidas el mar ni conexiones al resto del mundo salvo por el río, era la promesa de una campaña fácil, casi un desfile. No fue así y del fin de esa horrenda guerra, que los revisionistas llamaron de la Triple Infamia, se cumplen 150 años.

En el secreto de cómo hizo ese pueblo para resistir ante los países más grandes de entonces -que además contaban con la ayuda del Imperio Británico- está precisamente el origen del odio que generó en las elites liberales y el motivo para destruir, como lo hicieron, a una orgullosa nación. El Paraguay que desde José Gaspar de Francia hasta el mariscal López había ido creciendo en un aislamiento estratégico y en cuanto pudo, silencioso, se estaba convirtiendo en una potencia industrial pero por sobre todas las cosas, autónoma. Violentando pos preceptos básicos del manual liberal: que estas regiones debían ser proveedoras de materia prima y consumidores de productos elaborados.

El Paraguay de Carlos Antonio López había afianzado su proyecto de desarrollo económico alejado de los centros de poder internacional. Cerrado, con una presencia determinante del Estado, era en la segunda mitad del siglo XIX el único país verdaderamente organizado del Plata. Tenía una población bastante homogénea que compartía tradiciones estrechas de patrimonialismo y solidaridad comunal, un idioma, el guaraní, y una identidad muy definida, forjada entre la tradición de los pueblos originarios y la impronta de los jesuitas desde la ocupación europea. Eso era mucho más de lo que podrían mostrar entonces argentinos, orientales y brasileños.

El servicio militar era obligatorio y en los cuarteles se juntaban ricos y pobres, sin distinciones. Descalzos, debían servir a la Patria, porque los pies desnudos son todos iguales, había dicho Francia, el Karaí Guasú (Gran Jefe).

Esa herencia igualitaria que mantenía Paraguay era precisamente una de las virtudes a defender de extraños. Don López, que no era sonso, había intentado soluciones diplomáticas para el futuro que se le venía encima luego de la muerte de Francia. Pero al mismo tiempo no permitía que lo vinieran a espiar. Ni mapas veraces había de ese territorio paradisíaco en que los médicos no prosperaban porque la naturaleza daba una planta para cada dolencia.

De manera que se propuso pacificar la salida al mundo, y fue importante su participación en la reunificación de la Confederación Argentina, dividida políticamente desde la batalla de Caseros entre porteños y el interior. Justo José de Urquiza –que gobernaba desde Paraná— estaba enfrentado con Bartolomé Mitre, que desde Buenos Aires hacía rancho aparte controlando los recursos aduaneros. Menudo éxito el de su hijo, Francisco Solano López cuando logró anudar, en 1859, el Pacto de San José de Flores.

Sin embargo, ya presidente, el Mariscal padeció en persona las presiones de Brasil para aceptar los límites territoriales que pretendían los yerbateros de Tacurupyta. Y de Charles Hontnam, ese que había cruzado Vuelta de Obligado en 1845, y procuraba la firma de un Tratado de Paz de Asunción con Su Majestad Británica. Acuerdo pensado por y para los ávidos comerciantes británicos.

En Brasil la situación no era mucho más relajada. El emperador  Pedro II -de la casa de Braganza, que ocupaba el trono de Portugal con su hermana, la reina María II- sufría los embates de la burguesía brasileña al interior de su país y de la reina Victoria al exterior, ansiosa por extender sus dominios. 

A fines de 1864, las tropas imperiales brasileñas, al mando de general José Luis Mena Barreto, se apoderaron de la ciudad uruguaya de Melo, con intenciones de arbitrar en la política oriental, otra vez inmersa en enfrentamientos internos. La perdida de la Cisplatina luego de la guerra con el Río de la Plata en 1827, era una herida abierta para la familia imperial y la vuelta a Montevideo podría significar una reivindicación su recuperación. Pero además, los ganaderos «gaúchos» miraban con codicia las tierras orientales.

Solano López, que tomó posesión en 1862, a la muerte de Carlos Antonio, y quiso atacar el mal de raíz, cruzando a Rio Grande, luego de pedir permiso al gobierno argentino. Pensó, quizás ingenuamente, que Mitre, ahora presidente, recordaría aquel antiguo esfuerzo por la unidad argentina y no opondría resistencia al paso de tropas por Corrientes.

Pero no, el general porteño era más afín a otros intereses. Con poca gana de tener una tercera guerra entre Buenos Aires y Río de Janeiro. O aliado con los copetudos de Buenos Aires, que habían decidido que el “futuro de la Patria” estaba en acomodarse a la luz del sol, que era por esos días una alianza con Pedro de Braganza y Victoria de Hanover.

El dato concreto es que Paraguay se vio envuelto en su guerra final contra los dos países más poderosos de Sudamérica y ese inestable Estado tapón de laotra orilla del río de la Plata. Con muy pocas posibilidades de ayuda exterior.

Así y todo, cuando periodistas ingleses publicaron un escandaloso tratado secreto de la Triple Alianza para repartirse los despojos de Paraguay, surgieron reacciones a favor de la causa paraguaya.

Ejércitos enteros desertaron para no combatir contra un pueblo hermano. Queda para la histórica Proclama de los Pueblos Libres del riojano Felipe Varela

“¡Abajo los traidores a la Patria! ¡Atrás los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente! ¡Soldados federales! nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y la amistad con el Paraguay, y la unión con las demás Repúblicas Americanas”-

Podés ver la Proclama de 1866 acá.

Y la de 1868 en este link.

Juan Bautista Alberdi, desde Europa, y los países del Pacífico rechazaron con fervor la masacre que se avecinaba. Pero todo fue en vano. En Brasil las familias más acomodadas evitaban mandar a sus hijos “contratando” sustitutos. Negros, pobres, que fueron a la muerte por ellos.

Que Solano López era un déspota, dijeron las mentes embanderadas con el “progreso”. Que veía conspiraciones por todos lados y por eso terminó haciendo matar a sus propios soldados, además de algunos de sus familiares. Con lanzas, para ahorrar municiones. Que había hecho combatir a niños de 12 años, se dijo.

Se dijo menos, en cambio, que hombres, mujeres y niños fueron a la batalla convencidos de una causa. Que no iban hacia la muerte por miedo a morir, argumento ridículo si los hay. Que la pensaron una lucha por la propia subsistencia de sus valores, de sus descendientes. Y tuvieron razón, porque hubo un genocidio. Que continuó aún luego de la muerte de Solano López. Se calcula que en la guerra murieron alrededor de 700.000 paraguayos, algo así como el 90% de la población.

Un artículo del diario británico The Guardian recuerda que si antes la propiedad de la tierra era de la comunidad, o estatal en nuestros términos, en la actualidad “el 85% de la tierra agrícola está en manos de solo el 2.5% de los propietarios, y los pequeños grupos de agricultores e indígenas se enfrentan a la falta de tierras”. Otra buena razón para a aquella guerra, porque el despojo a la nación se inició con la muerte de Solano López.

De la mano de esos reclamos de tierras para los que la quieren trabajar fue que en 2008 el ex obispo Fernando Lugo fue ungido presidente de Paraguay. Fue lo más progresista que gobernó esa nación en estos 150 años. Un golpe parlamentario lo expulsó del poder en 2012.

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Tiempo Argentino, 27 de Febrero de 2020

La Corte de EEUU rechaza la demanda de la familia de un chico mexicano asesinado por un guardia fronterizo

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Un ajustado fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que satisface el paladar xenófobo de Donald Trump indigna a los mexicanos y plantea una controversia internacional. El caso era la última instancia en una demanda judicial por el asesinato de un chico mexicano de 15 años a manos de un guardia fronterizo -de origen hispano- en el cauce del Río Bravo, entre Ciudad Juárez y El Paso, en julio de 2010. Entre las aristas que los legalistas encuentra en la decisión de rechazar la demanda de los familiares del menor, figuran que con este fallo, para el supremo tribunal de esa nación, en la frontera no rige la Constitución. Pero sobre todo, critican que protege a un agente estatal que atacó a un ciudadano mexicano del otro lado de la frontera.

Los hechos crudos indican que Sergio Adrián Hernández Güereca jugaban en el canal del rio, que a esa altura del año estaba seco. La diversión consistía en correr hasta el lado de EEUU y volver a México. Travesuras de muchachos de entre 14 y 16 años que viven en esa región asolada por la violencia.

El caso es que ese día tuvieron la mala suerte de cruzarse con Jesús Mesa Junior, de quien no hay mayores datos en el fallo. En algún momento Mesa intentó detener a uno de los niños y el resto, entre ellos Sergio, cruzaron hacia el área mexicana. Mesa desenfudó su arma reglamentaria y disparó. Sergio cayó herido por un balazo que le atravesó la cara. Cuando llegaron los médicos del servicio de urgencias, ya estaba muerto.

El agente declaró que no estaban jugando sino que, para él, o estaban intentando introducir drogas en EEUU o querían cruzar de manera ilegal. No hubo pruebas de ninguna de estas sospechas. 

La causa atravesó todos los estamentos judiciales de EEUU y en esos estrados obtuvo el apoyo de organizaciones defensoras de los derechos civiles. Hasta que la causa, luego de los vaivenes normales en la justicia, llegó al máximo tribunal. 

Esta corte es de las más conservadoras que se recuerde en la historia de Estados Unidos.

Podés ver antecedentes acá: Un cambio que pone en riesgo el derecho al aborto…

Y también acá: Trump contra Soros en defensa de su candidato a la Corte…

El 6 de octubre de 2018 Brett Kavanaugh logró la nominación e inclinó la balanza en contra de los jueces más políticamente liberales. Precisamente el fallo en el caso Hernández Vs. Mesa Jr repite este esquema: el dictamen fue de 5 a 4 por denegar el derecho a litigar a los familiares en EEUU, alegando que el crimen no se cometió dentro de territorio estadounidense. Y que por lo tanto el chico no estaba protegido por las leyes estadounidenses.

Esto tira la pelota hacia el gobierno de México, que no parecía tener demasiadas esperanzas en torcer el rumbo que se avizoraba para el proceso. Cuando empezó a rodar el caso, hacía poco más de un año que estaba en la Casa Blanca Barack Obama y mantenía un cierto discurso aperturista. Sin embargo, en 2012 el Departamento de Justicia, la fiscalía local, el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional informaron que no presentarían cargos contra Mesa Jr. El comunicado afirmaba que para semejante determinación «tuvo en cuenta pruebas que indicaban que las acciones del agente constituían un uso razonable de la fuerza o constituirían un acto de autodefensa en respuesta a la amenaza creada por un grupo de contrabandistas lanzando piedras al agente y a su detenido”.

Del otro lado de la frontera, en cambio, en 2010 estaba Felipe Calderón, muy cercano a los intereses de los sectores más conservadores de EEUU y con pocas ganas de salir en defensa del ciudadano. Porque en verdad, el caso debería haberse presentado como un incidente internacional ya que nadie niega que el chico fue baleado desde territorio estadounidense pero estaba en suelo mexicano.Por mucho menos que eso se han iniciado guerras en la historia de la humanidad. precisamente desde la administración de Andrés Manuel López Obrador sostienen qué habría pasado si elcaso hubiera sido al revés: un agente meicano que dispara contra niños estadounidenses en territorio estadounidense.

Desde que llegó al Salón Oval, Donald Trump tomó este juicio como un caso testigo y ajustó las clavijas para que todo siguiera el mismo rumbo. Su campaña de 2016 se basó en criminalizar a los mexicanos en particular y los inmigrantes latinoamericanos en general. No daba para cambiar en la Corte lo que venía ocurriendo en los estrados inferiores. Con la nominación de Kavanaugh logró la mayoría derechista que le garantizaba este fallo, que celebró especialmente.

Una crónica de The Huffington Post destaca que el sitio donde cayó Sergio está lleno de grafittis en su memoria. María Guadalupe Güereca, la madre del menor, lo recuerda como un chico muy estudioso que aspiraba a ser militar, mientras que todos los testigos afirman que no había tirado piedras. Que solo participaba de un juego. El agente, mientras tanto, pidió traslado y se mudó de El Paso.

Tiempo Argentino, 26 de Febrero de 2020

Assange, frente a los jueces que deciden la extradición a EE UU

Assange, frente a los jueces que deciden la extradición a EE UU

Este lunes el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, enfrentará una corte del Reino Unido que determinará si será extraditado a Estados Unidos, donde lo esperan cargos por 175 años de prisión. Assange -detenido en abril pasado cuando Ecuador le retiró la protección en su embajada en Londres- está acusado de revelar información secreta del Pentágono por haber publicado los crímenes cometidos por tropas estadounidenses en Irak y Afganistán.

La situación del periodista y activista preocupa a sus defensores y seguidores en todo el mundo que reclaman por su estado de salud pero también por lo que consideran un ataque feroz contra la libertad de prensa. Assange fue perseguido desde que entre 2010 y 2011 publicó cerca de 400 mil archivos que le proporcionó Chelsea Manning, analista de inteligencia del Ejército de EE UU en Bagdad. Los abogados de Assange, de 48 años, dicen que si él es culpable de revelar información peligrosa para la seguridad de Washington, también debería procesarse a los diarios The New York TimesThe GuardianLe MondeEl País o Der Spiegel, de EE UU, Gran Bretaña, Francia, España y Alemania, respectivamente.

Cuando estalló el caso, Barack Obama se cuidó de acusarlo directamente. Así, una denuncia por abuso sexual contra dos jóvenes en Suecia lo tuvo en el candelero desde 2012. En ese contexto, el gobierno de Rafael Correa le dio asilo. Pero Londres nunca le dio el salvoconducto y debió permanecer en la sede diplomática ecuatoriana hasta que el actual mandatario, Lenín Moreno, le quitó la protección y permitió que agentes británicos ingresaran al edificio para llevarlo preso. En mayo pasado, Nils Melzer, especialista de la ONU, revisó a Assange junto con dos médicos que le encontraron síntomas de tortura psicológica y lanzaron un pedido de ayuda internacional.

Esta semana, los abogados del periodista afirmaron que Donald Trump le había ofrecido un indulto si afirmaba que Rusia no estaba implicada en la filtración de correos electrónicos del Partido Demócrata. Assange se plantó en que la información publicada en 2016, y que revelaba la conexión de una fundación de los Clinton con los grupos yihadistas que asolaban a Medio Oriente, la había obtenido de otras fuentes.

La Casa Blanca negó la negociación con el australiano. Para Hillary Clinton, Assange es un agente ruso. Cuando la denuncia por violación fue desestimada por la fiscalía sueca, creció la causa en EE UU. Assange sigue preso y sin esperanzan a la vista, mientras medios que incrementaron sus ventas con la publicación de sus informes miran para otro lado. 

Tiempo Argentino, 23 de Febrero de 2020

Bloomberg, con la billetera más grande que la de Trump

Bloomberg, con la billetera más grande que la de Trump

En la elección de 2016, la amenaza de Bernie Sanders fue cauterizada por el establishment demócrata a través de una de sus más fieles representantes, Hillary Rondham, la esposa de uno de los barones del partido, el expresidente Bill Clinton. Esta vez, la apuesta pasó por instalar a Joe Biden, vicepresidente de Barack Obama, para destronar a Donald Trump. Pero Sanders está bastante más fuerte que hace cuatro años, Biden se cayó estrepitosamente en las dos primarias que se llevaron a cabo y ahora, un poco a la desesperada y otro por eso de que “billetera mata galán”, viene creciendo la candidatura de Michael Bloomberg, el hombre que ostenta el puesto número 12 entre los más ricos de EE UU. Con lo que el duelo de noviembre podría darse entre millonarios. Básicamente para bloquear el corrimiento a la izquierda que implicaría Sanders, declarado socialdemócrata. Más parecido a Suecia o Dinamarca que a Cuba o Venezuela, pero demasiado para que los sectores de poder en Estados Unidos duerman tranquilamente.

Bloomberg fue alcalde de Nueva York entre 2002 y 2013 y en ese período profundizó la política de represión ciudadana que con el slogan Tolerancia 0 había comenzado su antecesor Rudolph Giuliani. Si hay una diferencia entre Trump y Bloomberg, además de que el exalcalde tiene 17 veces más dinero que el actual ocupante de la Casa Blanca, es que no es un heredero. Es decir, hizo el dinero en base a su habilidad y no a partir del que recibió de sus padres.

Un trabajo elaborado por Forbes, la revista que computa las riquezas más grandes del mundo, destaca que Trump atesora 3100 millones de dólares, contra 60 mil millones de Bloomberg. A continuación recuerda que el aspirante hizo dinero con las terminales de información donde los inversores acostumbran mirar para decidir. Y que recién en 1992 –cuando él ya tenía 50 años- apareció entre los 400 más ricos, pues había superado el límite de 350 millones. “En ese momento, Trump estaba tratando de salvar su imperio después de que una ola de compras alocada lo llevó al borde del colapso”, recuerda. Trump recién superó ese escalón en 1996.

Para mostrar las aptitudes de cada uno, Forbes contabiliza el crecimiento de la riqueza de cada uno de ellos desde entonces. Trump incrementó su fortuna a una tasa anual de 8,8%, dos puntos más que el promedio del índice Standard and Poors 500. Pero el salto de Bloomberg fue estrepitoso: enriqueció a una tasa del 18,8% anual. La explicación quizás sea que apostó a la información y los medios mientras que Trump se mantuvo en el negocio inmobiliario y toda su intervención en los medios fue a través de un reality show en el que premiaba a emprendedores que mostraban sus destrezas para convertirse en magnates.

Ahora, para posicionarse frente a la caída de los “pollos” del partido demócrata tras los primeros caucus –donde Sanders aparece como favorito- puso unos 400 millones de dólares en publicidad, artículos pagos y apoyo a periodistas y medios de tv, radio, papel y digitales, según informa New York Times. Y ya está en los spots. Bloomberg fue demócrata hasta que en 2001 consiguió el apoyo de los republicanos para ganar en Nueva York. Se mantuvo con el partido del elefante hasta 2007, en que volvió a los demócratas. En ese vaivén se parece al que espera que sea su contrincante en noviembre. Trump fue republicano entre 1987 y 1999, luego acompañó a otro millonario con aspiraciones, Ross Perot; volvió al partido del burro, donde había iniciado su raid político, en 2001 y se fue definitivamente en 2009. Así obtuvo la nominación en 2016, contra todos los pronósticos.

En las elecciones de medio término, Bloomberg comenzó a mostrar su interés en incidir en el Congreso de EE UU y sacó de su bolsillo unos 100 millones de dólares para patrocinar a un puñado de legisladores demócratas que permitieron recuperar el control de la Cámara Baja a la oposición.

Ahora, a los 78 años, los vientos soplan a su favor. No hay candidatos «confiables» para impedir que Trump sea reelegido y todo lo que despunta es la siempre presente imagen de Sanders, que tiene la misma edad pero representa una postura ante el mundo diametralmente opuesta. Tanto como que plantea discutir la desigualdad social, salud y educación gratuita, impedir deportaciones, combatir del cambio climático, legalizar la droga y el control de las armas.

Todas ellas malas palabras para ese 1% de la población de Estados Unidos que ahora tiene casi tanta riqueza como las clases media y media alta juntas, según un artículo de nada menos que de bloomberg.com que firmaron Alexandre Tanzi y Michael Sasso.

Tanto Sanders como Elizabeth Warren y un extendido arco dentro del partido demócrata, entre ellas Alexandria Ocasio Cortez, vienen proponiendo un giro copernicano en el país. Pero la pelea de los dirigentes más idealistas se hace cada vez más cuesta arriba: En abril de 2014 la Corte Suprema de Justicia anuló los límites a las contribuciones para las campañas electorales.

Si Trump ganó hace cuatro años es porque tenía billetera para bancar la parada. Bloomberg tiene 17 veces más. «

Otra vez, la sombre de los espías rusos

Los demócratas se juegan una nueva parada en Nevada, donde volverán a competir por ver quién se enfrentará con Donald Trump el 3 de noviembre. Como se está haciendo casi un clásico, otra vez la supuesta injerencia Rusa vuelve a aparece en escena, como sucede desde que en 2016 Hillary Clinton perdió una elección que en el partido creían fácil.

Esta vez el sablazo vino desde el Washington Post, que publicó información aportada presuntamente por funcionarios estadounidenses que habrían sido informados por agentes de inteligencia de que los servicios rusos estarían operando en favor del socialdemócrata Bernie Sanders. El senador por Vermont salió prontamente al ruedo a exhortar a que Moscú se “mantenga al margen” de los comicios.

«Mi mensaje a Putin es claro: manténgase alejado de las elecciones estadounidenses, y como presidente, me aseguraré de que usted lo haga», dijo en un comunicado.

Sanders viene con viento a favor luego del fiasco del caucus de Iowa, donde todo indica que el programa cibernético para el conteo de votos fue bloqueado para no darle el triunfo, hasta las de New Hampshire, donde se impuso por el 26% del apoyo contra el Pete Buttigieg, que alcanzó el 24,4%. En Nevada los pronósticos le daban 15 puntos de diferencia.

Mientras tanto, el magnate Bloomberg se prepara para meterse en la pelea recién para el 3 de marzo, cuando se desarrolle el “supermartes” en el que en forma simultánea se realizan primaras en 14 estados. Ante el avance de Sanders y la caída del hombre de las elites demócratas, Joe Biden, el millonario, podría ser el único candidato potable para el establishment del país en un intento por destronar a Trump, envalentonado luego de que fracasó el impeachment en su contra en el Senado. Pero en un debate televisado entre todos los aspirantes, Bloomberg no fue lo brillante que necesitaría como para ingresar a la carrera cuando ya está comenzada.

Elizabeth Warren, la otra senadora de centroizquierda que pretende competir en noviembre, lo acribilló a preguntas sobre los acuerdos de confidencialidad que debieron firmar tres mujeres que trabajan en las empresas del exalcalde de Nueva York por comentarios del acaudalado precandidato.

«Realmente estoy harta de los multimillonarios, independientemente del partido, que piensan que las reglas no se aplican a ellos», insistió Warren ni bien pisó tierra de Nevada para esta ronda preelectoral.

Tiempo Argentino, 23 de Febrero de 2020

Una petrolera rusa paga los platos rotos por negociar con Maduro

Una petrolera rusa paga los platos rotos por negociar con Maduro

En una nueva embestida contra el gobierno de Nicolás Maduro, Estados Unidos sancionó a la empresa petrolera rusa Rosneft por comercializar crudo venezolano. La respuesta no tardó en llegar y el canciller Jorge Arreaza afirmó que consignará ante la Corte Penal Internacional (CPI) esas medidas que profundizan el cerco en torno del país bolivariano en el intento de lograr un cambio de régimen a como dé lugar.

Maduro declaró una «emergencia energética» en la estatal PDVSA «a fines de adoptar las medidas urgentes y necesarias» para protegerla de una «agresión imperialista», dijo Maduro desde la sede de la petrolera estatal, en Caracas.

El mandatario anunció la creación de una comisión de «carácter plenipotenciario» para la «defensa» y «reestructuración» de la industria petrolera; el principal sostén de la economía venezolana. Esa comisión tiene entre sus integrantes al ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, jefe de las Fuerzas Armadas. Estados Unidos penaliza a Rosneft Trading SA por manejar las exportaciones de petróleo de Venezuela y la acusa de ser una suerte de paraguas para eludir las sanciones que Washington aplica a la nación caribeña. Además, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dio 90 días de plazo para que las compañías suspendan los negocios que están realizando con esta firma rusa.

PDVSA rechazó los castigos. «La política de sanciones unilaterales de los EE UU ha sido dirigida hacia empresas que compiten en el mercado global, como lo es Rosneft, para tratar de influir en el sistema de precios, controlar o eliminar los principales actores y, en consecuencia, así ejercer un control hegemónico del mercado petrolero mundial», indicó en un comunicado. La discriminación económica y el odio, como instrumentos políticos, promovidos por el gobierno de EE UU hacia la principal empresa petrolera del país, PDVSA, tiene como objetivo la destrucción de la economía nacional y, por ende, afectar el presupuesto de protección socio-económica del Pueblo Venezolano», agrega el texto.

El Kremlin, en tanto, puntualizó que las nuevas sanciones estadounidenses no dañarán las relaciones entre Rusia y Venezuela. «Por el contrario, se están desarrollando y se seguirán desarrollando», dijo a los reporteros el portavoz del gobierno de Vladimir Putin, Dmitry Peskov.

Estados Unidos incluyó en una lista negra a Rosneft Trading SA, subsidiaria suiza de Rosneft, y al presidente de su consejo, Didier Casimiro, acusando a la compañía de suministrar petróleo venezolano a los mercados mundiales, algo que para la guerra contra el chavismo resulta inadmisible.

Tiempo Argentino, 23 de Febrero de 2020