La tensión en la frontera de India y China se elevó al máximo este lunes luego de un violento incidente que dejó un saldo de al menos 20 soldados muertos. El gobierno chino responsabilizó a las autoridades indias de no haber evitado que tropas de ese país cruzaran el delicado límite territorial en Ladakh. La cifra de víctimas del enfrentamiento fue dada por Nueva Delhi y se ignora las bajas que tuvieron los efectivos chinos, aunque algunas fuentes oficiosas la elevan a 45.
A pesar de que este fue el choque más fuerte y peligroso en esa región en 58 años, ambos gobiernos acordaron bajar los decibeles y tras una conversación telefónica entre el canciller chino, Wang Yi y su par indio, Subrahmanyam Jaishankar, se comprometieron a fortalecer la comunicación mutua para evitar nuevos incidentes que pueden ser fatales para dos naciones que cuentan con armamento nuclear.
El informe proveniente del gobierno de Narendra Modi señala que «se produjo un enfrentamiento violento la pasada noche que causó víctimas de ambas partes” en el valle de Galwan, en la cordillera del Himalaya. El hecho destacado es que no hubo intercambio de fuego sino que fueron combates cuerpo a cuerpo, y con palos y piedras.
El portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino, Zhao Lijian, culpó a tropas indias de haber cruzado la línea fronteriza y «provocado y atacado a personal chino, lo cual provocó un grave enfrentamiento”.
Desde Nueva Delhi, el primer ministro, que ya generó incluso tensiones internas en su país por su postura nacionalista y que privilegia a la comunidad de fe hinduista, replicó que “el sacrificio de nuestros soldados no habrá sido en vano”, y al cabo de un encuentro con líderes regionales de su país, dijo que “India quiere paz, pero es capaz de dar una respuesta apropiada cuando le provocan”.
El conflicto fronterizo es una cuestión heredada por India y China tras al retiro de Gran Bretaña de sus colonias en esa parte del mundo y el diseño «milicioso» de fronteras entre todos los territorios que dejaba.
Cualquier enfrentamiento entre India y China, por otro lado, es una muy buena noticia para Estados Unidos, ya que ambas potencias están destinadas a jugar los partidos decisivos en las ligas mayores de la política y la economía internacionales en muy poco tiempo.
Eso lo saben tanto en Nueva Delhi como en Beijing, que conviven con una frontera combustible y tratan de calmar los ánimos para que cualquier chispa no haga estallar una guerra abierta.
Los últimos incidentes -el 5 de mayo se enfrentaron más de dos centenares de soldados la zona de Pangong Tso, con un centenar de heridos como saldo – nunca llegaron al nivel de la guerra que se desató en 1962, cuando las tropas chinas derrotaron a los indios. Esa vez si se utilizó armamento pesado en la disputa, aunque no se recurrió a la Fuerza Aérea, ya que es una zona de alta montaña, a más de 4200 metros sobre el nivel del mar.
Esa vez, además, el primer ministro Jawaharlal Nehru temió que el Ejército Popular de Liberación avanzara hasta ocupar el país y le pidió ayuda a John Fitezgerald Kennedy, a la sazón presidente de Estados Unidos. No fue necesario escalar la situación ya que Mao Zedong, el líder de la revolución china, ordenó el repliegue de sus tropas y llamó a pacificar los espíritus.
Ahora, un vocero del Departamento de Estado dijo desde Washington que «tanto India como China han expresado su deseo de una desescalada, y apoyamos una resolución pacífica de la situación actual». En Nueva York, Eri Kaneko, portavoz de la ONU, mostró la preocupación de esa institución de la organización. «Instamos a las dos partes a guardar la máxima moderación», insistió.
Hace diez días se habían reunido generales de los dos ejércitos para iniciar un proceso de desmilitarización de esa región para evitar nuevos incidentes. Todo indica que la información no llegó a todos los rincones de esa inhóspita línea en disputa.
La policía brasileña detuvo a la activista de ultraderecha Sara Winter por “manifestaciones antidemocráticas” frente a los edificios del Congreso y del Supremo Tribunal Federal de justicia, las dos instituciones brasileñas que vienen siendo el único freno a los desbordes de Jair Bolsonaro y los hijos presidenciales. La medida incluyó a otros cinco militantes del grupo “300 de Brasil”, una avanzada neofascista que apoya sin restricciones a Bolsonaro y se juramentó arrasar con el sistema político del gigante sudamericano.
El clima político parece escalar cada día en Brasil y el presidente, lejos de calmar las aguas, sin dudas disfruta del rechazo que generan sus decisiones. En el caso de Winter, la ex militante feminista y ahora fervorosa reaccionaria, desde el punto de vista político quizás la detención la eleve a la categoría de mártir de ese sistema al que califica de corrupto y al que en realidad costaría trabajo desmentir.
Pero además, Winter -nacida Sara Fernanda Giromini- viene siendo impulsada a liderar los movimientos antifeministas y antiabortistas a nivel regional y, como recuerda en un hilo de tuits la escritora Ana Correa, anduvo de gura por estas tierras contra la ley que el año pasado se debatió en Argentina.
Este martes, la Policía Federal de Brasil inició un operativo para, además de detener a Winter, investigar el origen de los fondos que financian las manifestaciones en favor del mandatario y contra las instituciones democráticas.
Es que militantes del grupo 300 de Brasil hace semanas que se apostaron frente a los edificios en Brasilia de la Corte y el poder legislativo y desde las redes sociales acosan a los dirigentes de la oposición y a jueces que rechazan o frenan medidas de gobierno. Brasil es ya el segundo país en contagiados y muertos en el mundo, con cerca de 900.000 contagiados y 45.000 muertos y la política de Bolsonaro en torno al tema fue de privilegiar la economía a la salud.
El enfrentamiento del presidente con los gobernadores, que claramente no quieren hacerse cargo de contar víctimas y apilar féretros, generó un escenario de peleas cotidianas y cada vez más violentas con sectores que incluso habían apoyado su candidatura. A este choque se fueron sumando los otros poderes constitucionales. Las Fuerzas Armadas, en tanto, mantienen una posición ambigua o más cercana a sostener a Bolsonaro en un intento de ruptura institucional.
En este contexto, fueron floreciendo milicias neofascistas como las de esta mujer de 27 años, claramente identificada con valores provenientes de la Italia y la Alemania de la década del 30 del siglo pasado. El sábado, el grupo de Winter trató de invadir el Palacio Legislativo y arrojó bengalas sobre el de la Corte.
El presidente del STF, Antonio Dias Toffoli, fue el que salió al cruce de este embate, asegurando que esa institución «nunca se someterá, como no se ha sometido a lo largo de toda su historia, a ningún tipo de amenaza velada, indirecta o directa y seguirá cumpliendo su misión»,
La mecha la había encendido el ministro de Educación, Abraham Weintraub, quien había sentenciado en abril pasado: «Si por mí fuera, ponía a todos esos delincuentes en la cárcel. Empezando por el Supremo Tribunal Federal». El ministro, cuestionado desde todos los sectores del establishment político, fue visto este domingo, y sin mascarilla, en una de esas manifestaciones en Brasilia.
La PF, en tanto, abrió una pesquisa sobre otros bolsonaristas, entre ellos el diputado Daniel Silveira, el bloguero de ultraderecha Alberto Silva, el publicista Sérgio Lima y el empresario Luís Felipe Belmonte, estos últimos ligados a Aliança pelo Brasil, el partido que quiere armar el presidente, que fue expulsado de la agrupación con la que se presentó a elecciones.
Con la venia del juez Alexandre de Moraes, del STF, se dictaron 21 órdenes de captura en San Pablo, Río de Janeiro, Minas Geras, Maranhao, Santa Catarina y Brasilia. También tienen como objetivo a Allan Santos, dueño del canal de internet ultraderechista «Terça Livre» y el «youtuber» Ravox Brasil.
Que China está llamada a ser la potencia hegemónica del siglo XXI es una elucubración de analistas de todos los pelajes desde hace décadas. Y que Estados Unidos va perdiendo influencia es cada vez más evidente, más allá de que sigue siendo la principal potencia militar y se mantiene a la cabeza en tecnología e informática. Pero los últimos escarceos entre Washington y Beijing muestran hasta qué punto están cada vez más cerca de caer en eso que un historiador llamó la “trampa de Tucídides”.
¿De qué se trata?
Tucídides es considerado padre de la historiografía moderna. Hombre del siglo de oro ateniense, más que relatar, puso en contexto la Guerra del Peloponeso. Y la conclusión es que una potencia emergente crece hasta que se convierte en un desafío para el imperio dominante. Así ocurrió entre la Liga de Delos (Esparta) y la del Peloponeso (Atenas), hasta desembocar en la guerra que se desarrolló entre el 431y el 404 A de C.
Para Graham Allison, de la Universidad de Harvard, autor de un libro muy ilustrativo de 2015, (Con destino a la guerra: ¿es posible que EE UU y China escapen de la trampa de Tucídides?) en la abrumadora mayoría de situaciones similares de los últimos 500 años, el resultado fue una guerra. Pero ese podría no ser necesariamente el caso entre China y EE UU. El tema es cómo evitar una hecatombe entre dos potencias nucleares altamente desarrolladas.
Por lo pronto, a medida que se acercan las elecciones estadounidenses, Donald Trump asume una posición cada vez más beligerante en una estrategia destinada a poner como enemigo al gigante asiático (ver columna). Más allá de la guerra comercial que desató a poco de llegar a la Casa Blanca, el coronavirus le planteó un desafío: luego de desoír las recomendaciones científicas, necesita exculparse sobre las consecuencias tanto sanitarias como económicas. Y en eso está, con teorías conspirativas en las que hizo caer a la OMS, de la que anunció el retiro (ver columna).
Coherente con su línea de abandonar toda organización globalista, Trump también retiró a su país de los acuerdos climáticos, de los tratados comerciales del Atlántico y del Pacífico y este jueves anunció que sancionará y prohibirá el ingreso al país de cualquier funcionario de la Corte Penal Internacional (CPI) que pretenda investigar crímenes cometidos por tropas estadounidenses en Afganistán.
Esta medida se choca con el discurso de defensa de derechos humanos que pretende esgrimir para el resto del mundo. En tal sentido, la revuelta en Hong Kong que se inició el año pasado y la ley de seguridad anunciada en Beijing hace algunas semanas le dio un argumento a lo países occidentales y básicamente a la Casa Blanca para hablar de violación a la democracia y la soberanía sobre una ex colonia que tiene un estatus especial desde 1997.
La espuma inicial se fue acallando al punto que el HSBC, uno de los bancos más grandes del planeta y símbolo del sistema financiero internacional de capitales británicos, firmó una petición aceptando las nuevas reglas de juego.
Mientras Trump enfrenta en su propio territorio fuertes reclamos contra el racismo, Xi Jinping recorrió estos días la región autónoma de Ningxia, con mayoría de población de la etnia hui y se comprometió una vez más a terminar con la pobreza. ”Todos los grupos étnicos son parte de la gran familia de la nación china y ningún grupo étnico debe ser dejado atrás en la lucha contra la pobreza”.
China también dio un paso importante para limar asperezas con India, la nación que seguramente en breve será la segunda potencia del mundo, y con la que mantiene conflictos limítrofes heredados de la colonización británica (ver columna). Durante el fin de semana pasada, altos mandos militares de ambos países se encontraron en un puesto en el Himalaya para poner fin a algunas semanas de choques entre fuerzas de seguridad.
Otra muestra de que EE UU pierde influencia es que a pesar de las presiones y amenazas del inquilino de la Casa Banca, la Unión Europea no está tan dispuesta a ser furgón de cola de una aventura bélica. Y tras una reunión del Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, con el canciller chino, Wang Yi, el español aseguró que el bloque pretende una relación «realista» con China.
“Está claro que China tiene una ambición global, pero no creo que esté jugando un rol que ponga en duda la paz mundial. No tienen ambición militar, ni participan en conflictos armados», añadió.
POTENCIAS EN PUGNA
PBI (datos de 2019): China, U$S 12 billones – EE UU U$S 19 billones
Producto per cápita: China U$S 9000 – EEUU U$S 58 mil
Deuda sobre PBI: China 50% – EE UU 104%
Déficit fiscal: China 4,6% – EE UU 5,6%
PBI para Salud: China 9,07% – EE UU 22,55%
PBI para Defensa: China 5,5% – EE UU 9,01%PBI por Educac PBI por Educac
El presidente mexicano denunció un plan de la oposición para revocarle el mandato tras las elecciones de medio término. El vocero presidencial Jesús Ramírez leyó los pormenores de un texto -del que no sería ajeno el gobierno de EE UU- en el que se detalla la estrategia para unificar a los diferentes grupos opositores para ir limando el poder de Andrés Manuel López Obrador y generar divisiones en su agrupación política, Morena, y en los comicios de 2021 lograr suficientes escaños en el Congreso que permitan forzar una revocatoria. Llamó la atención y se ofreció a la chanza el nombre elegido para la estrategia: Bloque Opositor Amplio.
Es que México es propenso al uso de siglas para sintetizar a los personajes. Así, el primer mandatario es AMLO. Cierto que hubo ciertas licencias y Felipe Calderón recibió el apelativo de FeCal. Pero que la oposición sea BOA da para entender la amenaza de asfixia que quieren representar.
Eso de intentar unir a la oposición de los gobiernos progresistas es una vieja técnica de Washington para sofocar a gobiernos incómodos por las buenas. Si no da resultado, queda el recurso de las malas.
En Venezuela fue esa la primera opción contra Hugo Chávez y luego contra Nicolás Maduro. Nació así la Mesa de Unidad Democrática, MUD, en 2008. En marzo pasado, tras varios fracasos y de que los antichavistas se fueran deshilachando, el diputado Juan Pablo Guanipa, vicepresidente de la Asamblea Nacional y portanto el segundo de Juan Guaidó, explicó una nueva convocatoria para reunirá los que quieren a Maduro fuera de Miraflores.
La llamó Comando Unificado y reuniría a partidos políticos y a sectores sociales opositores. No faltó nada para que le encontraran el brulote: Comando Unificado de La Oposición, CULO.
Los que están contra AMLO -el PRI y el PAN, que se habían alternado en el gobierno en los últimos 20 años- y los medios hegemónicos ningunearon el informe y lo calificaron de un invento del oficialismo. Sin embargo, la historia latinoamericana le da absoluta validez. Recordar solamente el Grupo A, conformado en el Congreso argentino contra el gobierno de Cristina Fernández en 2009. Allí se vio que lo más difícil de esa estrategia es mantener la unidad que propugna. Pero fue la base del frente Cambiemos.
José Roberto Duque es periodista, historiador y se define como defensor del proceso chavista, pero con libertad como para moverse en toda la cancha. Acaba de publicar “Venezuela crónica. Cómo fue que la historia nos trajo hasta aquí”; un muy esclarecedor texto, imprescindible para entender el último siglo en la vida de esa nación caribeña. En 1917 se descubrió que literalmente flotaba sobre una maldición: las mayores reservas de petróleo del mundo, para bien y para mal.
Consultado por Tiempo, Duque analiza las razones por las cuales resiste Nicolás Maduro. O más bien, cómo es que el pueblo no se alza, como esperan la oposición y la alianza de derecha que quieren voltear al mandatario bolivariano. “Es usual comparar estas situaciones con el momento del Caracazo, el estallido gigantesco de febrero de 1989”, avanza para marcar la diferencia sustancial: “En ese momento era evidente que el sector empresarial y el gobierno nacional formaban una sólida alianza. Eran una sola entidad opresiva. Empresarios y Estado venezolano tenían un acuerdo que permitía el funcionamiento en un precario equilibrio, con negociaciones y acuerdos de altas cúpulas”. Y puntualiza, “era un Leviatán del poder inmenso de un Estado putrefacto contra el pueblo”.
Ahora, en cambio, “el pueblo no tiene contra quien estallar. El gran aliado del pueblo pobre de Venezuela es el gobierno, duélale a quien le duela”. Duque entiende que el gran factor aglutinante “es la verificación de que estamos ante un gobierno asediado desde muchos flancos. Incluso el pueblo antichavista es consciente de esa amenaza de las trasnacionales, los empresarios y los gobiernos más poderosos del mundo. Es algo que la gente tiene incrustado en el inconsciente colectivo, así haya algunos que no lo reconozcan”.
Sin embargo, está claro que los padecimientos de la gente de a pie son muchos y no es tan sencillo seguir a pesar de la escasez de elementos esenciales para lo que se define como una vida digna. “Hay quienes piensan todavía que si al pueblo pobre se lo somete a una presión suficiente no va a aguantar más y va a entregar el país a EE UU para que no nos sigan castigando. No cuentan con que el pueblo es una entidad resistente. La gente sometida a una situación que compromete su existencia apela a recursos extremos de sobrevida que pueden ser brillantes”.
Eso implica entre otras cosas renunciar sin reparos “a las aparentes mieles de la sociedad citadina y dirigirse a lo que dejó atrás en el campo hace tres o cuatro generaciones para ponerse a vivir como antes de que nos secuestraran en estas urbes de concreto”. Puede sonar romántico, pero Duque recuerda que los pobres de todo el mundo son los que siempre se llevaron el “coñazo” a lo largo de la historia, y que por lo tanto el malvivir es su situación normal. Y cuenta una anécdota personal.
“Al sitio donde estoy pasando la cuarentena viene mucha gente a cocinar con leña. Se hacen unas grandes sopas colectivas y cuando la gente se junta a comer surge la conversación de cómo era que vivía mi abuela, de cómo contaban que hacían las cosas en el pueblito donde vivían. Esa es una forma de regresar al campo, al menos espiritualmente. De regreso a formas precapitalistas de vida”.
Por cierto que el otro gran actor en este drama es la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). El historiador reconoce que también está dislocada, “porque hay elementos allí dentro que son de derecha y quisieran derrocar al actual gobierno”. Pero sostiene que entre los uniformados sobrevive un sentimiento nacional “que impide la entrega de los intereses del país, de algo tan abstracto como la soberanía, a un país depredador que viene a apoderarse de todo esto”. Y apunta como una jugada inteligente de Maduro el rodearse de los militares con liderazgo efectivo y capacidades operativas. “Puede haber generales que saben discursear, pero los que mueven tropa y consciencia dentro de la FANB son chavistas”.
¿Cómo juega la oposición en este embrollo? “Juan Guaidó y su grupo están en el centro de un espectro donde hay una derecha más extrema, instalada en Miami y que hace lobby por una intervención armada violenta con el uso de fuerzas internacionales”, responde Duque. Otro sector de la oposición es más moderado y participa en las elecciones, legitimando el proceso.
Para el escritor, sin embargo, el autodesignado presidente venezolano es quien más disfruta del momento, “Tiene en sus manos los ingresos de CITGO, la empresa norteamericana que distribuye gasolina en EE UU, y de otras compañías en Colombia y Europa”. El detalle es que “está aprovechando en términos pecuniarios de acumulación de recursos, más no de poder. Guaidó tiene un enorme capital en moneda, en activos, pero ese capital no se traduce en poder político”.
Por estas razones, el riesgo más grave para el gobierno bolivariano no es su frente interno, sino el exterior. “Hay 800 soldados norteamericanos que acaban de llegar a Colombia con un fin bastante difícil de explicarle a la opinión pública. Creo que esa es la principal amenaza”.
El horror de sus pesadillas, dice, es un tipo de invasión como a Panamá en 1989, “que secuestren o asesinen a alguno de los líderes fundamentales del chavismo y no nos den tiempo de reaccionar”.
En un escenario semejante, hay quienes avizoran persecuciones y ejecuciones sumarias. “Tampoco es que el chavismo va a esperar dócilmente que vengan a lincharlo. Habría una respuesta sangrienta y eso cumpliría la fantasía de algunos que andan clamando por una guerra civil”, culmina Duque.
A 34 años del asesinato del entonces primer ministro sueco Olof Palme, la fiscalía determinó que el criminal fue un publicista de ideas ultraderechistas que se suicidó en el año 2000 y dio por cerrada la investigación. Sin pruebas contundentes y luego de múltiples teorias que involucran a servicios secretos de varios países del mundo y haber detenido a un marginal a quien luego debieron liberar por falta de pruebas, seguramente la investigación quedará clausurada en torno de esta historia que aceptan como válida los hijos del legendario jefe de estado socialista, baleado en una calle de Estocolmo a la salida de un cine cuando caminaba con su esposa y sin custodia. Pero resultaría ingenuo pensar quei el mito sobre el magnicidio, que atrapó a periodistas, detectives aficionados y profesionales por más de tres décadas, terminará aquí.
En principio, es bueno acotar que Stig Engstrom, el ahora posible culpable del crimen, no aparecía como sospechoso en las investigaciones que desarrolló durante varios años Stieg Larsson, el autor de la saga Millenium, ni en otras investigaciones realizadas a lo largo de estos años, aunque alguna vez estuvo en la mira de los pesquisas.
Además, las pruebas presentadas por el fiscal Krister Petersson son tan endebles que levantan más suspicacias de las que pretende coagular. A tal punto que los propios medios suecos destacaron la “conveniencia” de culpar a alguien que ya no vive, cuando las pistas que se siguieron todos estos años apuntaban a servicios de inteligencia sudafricanos, israelíes, la CIA o la KGB y hasta a terroristas del grupo turco PKK o fanáticos pinochetistas. Para los hijos del líder socialista, Mårten y Joakim Palme, Engstrom es culpable, pero abrieron la alternativa de no cerrar el caso definitivamente.
Palme se había convertido en un referente para los dirigentes progresistas de los años 70 y 80. Hombre moderado y afecto a las instituciones democráticas al uso occidental, era sin embargo muy crítico de la política exterior de Estados Unidos, en plena guerra de Vietnam, tanto como de la Unión Soviética por su incursión en Checoslovaquia en 1968. Fue primer ministro en dos ocasiones, entre 1979 y 1976 y desde 1982 hasta el día de su muerte, el 28 de febrero de 1986.
Desde ese lugar, fue protagonista de una visión diferente del mundo, lo que llamaba la “tercera vía a la socialdemocracia”. Por lo tanto, la lista de sospechosos de una conjura para eliminarlo era en ese momento cantada: todos a los que había afectado con su política de derechos humanos e igualdad social.
Podían ser servicios del gobierno sudafricano de esa ápoca, por la decidida lucha de Palme contra al apartheid. También la Mossad, por su rechazo a la política de Tal Aviv sobre Palestina. Quizás la URSS si uno piensa en Checoslovaquia, aunque luego desde el gobierno impulsó políticas de acercamiento entre los líderes de ambas potencias para evitar un holocausto nuclear.Chile por su rechazo al golpe contra Salvador Allende y el asilo a los chilenos perseguidos por la dictadura.
Las sospechas sobre EEUU en 1986 no estarían ligadas a la guerra de Vietnam, que había finalizado en 1975. Pero si seguramente podrían estar vinculadas a su apoyo a Cuba -fue el primer mandatario europeo en visitar la isla- o la revolución sandinista, que había tomado el poder en 1979.
Palme había impulsado el Grupo de los 6 por la Paz y el Desarme. Formaban parte de esa iniciativa Suecia, India, México, Grecia, Tanzania y la Argentina recién democratizada con Raúl Alfonsín en la Casa Rosada. Siguiendo esta lógica, Alfonsín se sumaria al Grupo de Contadora, integrado por países latinoamericanos que se oponían a una posible invasión estadounidense a Nicaragua, la amenaza latente durante la administración de Ronald Reagan, y que también se había creado bajo el auspicio de Palme.
Ese 28 de febrero, Palme había trabajado hasta tarde en la casa de gobierno y liberó a sus custodios al llegar a su casa.
Pero su esposa Lisbet Beck Friis y uno de sus hijos, Märten y su nuera tenían otros planes: habían decidido ir a ver la película Los Hermanos Mozart, de la directora sueca Suzane Osten, que se daba en el Gran Cinema, de la capital sueca.
Normalmente Palme prefería circular sin guardaespaldas porque insistía en vivir como un hombre común y corriente, aunque hay cuestiones de seguridad que no podía evadir. Sin embargo, cuando se enteró de la salida compartida con su hijo ya había liberado a sus custodios y pensó que no era correcto llamarlos de nuevo.¿Qué podía pasar en una noche fría de febrero entre su residencia y le sala, en un viaje en subte como cualquier ciudadano?
A la salida las dos parejas se despidieron, el primer ministro y su señora caminaron un trecho por la calle Sveavägen para tomar el metro en la estación Rådmansgatan. Al llegar al cruce con Tunnelgatan, un hombre de no más de 40 años, de cabellera tupida y con un camperón de esquí azul, apareció de entre las sombras y le disparó dos tiros para huir rápidamente. Cuando llegó la ambulancia, Palme había muerto. Los proyectiles le habían destrozado la aorta y le cortaron la columna vertebral. Se sabría luego que el arma, que nunca apareció, era una Smith & Wesson calibre 357 Magnum con balas explosivas, capaces de atravesar un chaleco de seguridad.
El primer sospechoso fue Victor Gunnarsson, al que varios testigos ubicaron cerca de la escena del crimen. No llegó a estar un mes en prisión cuando tuvo que ser liberado por falta de pruebas. Que alguna vez lo hubieran visto con un revólver parecido o que manifestara su odio a Palme no eran suficientes razones. Gunnarson se trasladó posteriormente a Estados Unidos, donde murió asesinado ocho años mas tarde. Sus allegados dicen que se había declarado autor del magnicidio.
El segundo acusado fue Christer Pettersen, un ladronzuelo sin relación con el fiscal aunque de nombre similar, que vivía endrogado y que según las pericias tenía una lesión cerebral. Llegó a ser condenado en primera instancia porque Lisbet, la viuda de Palme, lo había reconocido como autor de los disparos. Pero un tribunal de alzada lo absolvió. entre otras cosas, porque el arma no aparecía, el testimonio de Lisbet no fue tomado en cuenta y fundamentalmente, no había motivo. Salvo, como deslizaron algunos medios, que Pettersen se hubiera confundido y en lugar de matar al dealer que lo perseguía hubiera disparo contra el primer ministro.
Un periodista sueco, Stieg Larsson, se puso en cuerpo y alma a investigar el homicidio desde el 1 de marzo, cuando fue enviado a cubrir la información por el diario en que trabajaba. Su hipótesis era que el asesinato era parte de una trama de grupos fascistas. Buscó y buscó en esos sectores oscuros de la política sueca hasta que llegó a un callejón sin salida. Pero no tiró por la borda el material que fue encontrando. De hecho, fue la base para que escribir las trs novelas de la serie Millenium, que fue un éxito editorial luego de su muerte, en 2004.
Un colega que no conoció a Larsson, Jan Stockassa, se uso a hurgar en los papeles de Larsson y así llegó a la conclusión de que el autor del asesinato era el médico Alf Enerstrom, un hombre de armas llevbar y que también odiaba profundamente a Palme.Un candidato que tranquilamente podría haber sido usado, a sabiendas o no, por una agencia sudafricana. El doctor Enerstrom asesinó en 2003 a un policía. El año pasado Stockassa publicó Stieg Larsson, el legado, las claves ocultas del asesinato de Olof Palme.
La investigación del fiscal Petterson, sin embargo, fue por otro camino. Luego de que la justicia sueca hubiera interrogado a más de 10.000 personas y al cabo de que 134 personas se atribuyeran el magnicidio en más de tres décadas, el que aparecía como más probable, dijo, era el Hombre de Skandia.
Se lo llamó así porque Engstrom -que había sido interrogado al principio de la investigación, pero luego descartado como sospechoso- trabajaba como publicista para la empresa de seguros Skandiahuse.
Ahora, parece, descubrieron que también odiaba a Palme, que tenía armas y un cierto desequilibrio que lo llevó a suicidarse en el año 2000. En esto, el fiscal coincide con otro Petterson, Thomas -sin relación con los otros dos mencionados- quien publicó una teoría como esta en la revista Filter.
Pero el enigma y las teorías conspirativas no quedarán clausuradas tan fácilmente.
Comentarios recientes