Que el presidente viaje al Festival de Doma y Folklore de Jesús María luego de haber denostado en campaña y en sus primeros meses de gestión ese tipo de manifestaciones populares porque cuentan con aportes estatales puede ser apenas una contradicción más, solo para la estadística. Pero que vaya a la ciudad cordobesa con ánimo celebratorio cuando para fijar posición sobre los incendios forestales en la Patagonia se limitó a postear una imagen hecha con Inteligencia Artificial en la que saluda a un brigadista, es toda una declaración de principios. Y en el fondo se entiende: en la provincia mediterránea no debe rendir cuentas sobre la responsabilidad en ese drama que se repite a esta altura del año y que el Estado nacional esquiva, algo que en el sur argentino resultaría inevitable enfrentar.
Después de su gira provincial, Javier Milei viajó a Paraguay para la firma del acuerdo Unasur-UE y de allí al Foro Económico de Davos, en Suiza. Todo lo que transcurre en esos ámbitos tan distantes tiñe un fin de semana en el que el equipo político del Gobierno negocia a todo vapor con gobernadores y legisladores de «palos amigos» para conseguir los votos que le permitan su ansiada reforma laboral. Esa sería también otra contradicción: la realidad le demostró al oficialismo que sin «rosca» no hay paraíso, y que esa bienaventuranza solo se consigue haciendo política, y con la hasta no hace tanto denigrada «casta».
Mal que le pese al mandatario libertario, el camino de estas jornadas dramáticas para gran parte del país comienza en Chubut, donde los incendios arrasaron con unas 20.000 hectáreas desde el 5 de enero y solo aminoraron tras arduas jornadas de trabajo denodado de brigadistas y la llegada de intensas lluvias. La ahora jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, recurrió a un viejo ardid de su paso por el Ministerio de Seguridad en el período Macri: culpar a los pueblos originarios, a los que además, intenta degradar con un peligroso toque racista. «Si los grupos que se autoproclaman mapuches son responsables de estos incendios, las van a pagar como terroristas».
Si los grupos que se autoproclaman mapuches son responsables de estos incendios, las van a pagar como terroristas.
La Resistencia Ancestral Mapuche está declarada organización terrorista por sus antecedentes en incendios provocados, violencia y catástrofes ecológicas. pic.twitter.com/EyIzuPuQJR
Escenario Dentro de este sencillo esquema, el Estado no tiene nada que ver con haber subejecutado el presupuesto para manejo del fuego en 2025 y haber reducido el del año en curso un 75%. En ambos casos, la cartera a cargo de esa área es la que hasta el 9 de diciembre dirigía Bullrich. Es en este escenario que la foto de Milei creada artificialmente resultaba chocante, cuando al mismo tiempo, los brigadistas reclamaban por los salarios de miseria que reciben en una tarea en la que ponen en riesgo su vida a cada instante.
La investigación judicial determinó que algunos focos de los incendios fueron intencionales, pero la fiscalía fue clara: nadie de las comunidades mapuches está en la mira. Y si se abre un poco la perspectiva, detrás de esos incidentes bien pudiera haber negocios inmobiliarios no ligados a pueblos que tienen otra visión cultural del medio ambiente. ¿Cuánto tendría que ver esa intencionalidad con la iniciativa del Consejo de Mayo –un órgano colegiado consultivo creado en 2024 para consolidar a largo plazo las políticas del Gobierno– de modificar la Ley de Manejo del Fuego, que facilitaría la realización de proyectos agropecuarios en tierras incendiadas?
Al mismo tiempo, se conocieron datos de un trabajo de Matías Oberlin y Julieta Caggiano, becarios del Conicet y miembros del Programa de Investigaciones sobre Historia Agraria de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, que demuestra que 13 millones de hectáreas de Argentina están en manos extranjeras, un 5% de la superficie del país. La Ley de Tierras sancionada en 2011 establece topes para la adquisición y prohíbe la posesión en zonas estratégicas o de frontera. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, repitió varias veces que esa ley «del diputado Máximo Kirchner, atenta contra la producción».
Seguidismo y algo más A todo esto, la denominación de «terrorista» para una agrupación mapuche inexistente es una operación mediático-política que se integra a estrategias muy afines a las que vienen del norte. Es así que el Gobierno incorporó al Registro Público de Personas y Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (Repet) a la Hermandad Musulmana, una organización fundada en Egipto en 1928 y que había sido declarada como grupo terrorista unos días antes por la Casa Blanca. Más allá de posibles debates sobre la peligrosidad en Argentina de esa agrupación que está por cumplir un siglo de existencia, sería una demostración más de que ser funcionario del mileísmo es sencillo. Basta con hacer copy paste (copiar y pegar) a lo que se decida en Washington y ya. Y si no, es cuestión de ver la resolución de Federico Sturzenegger de «dejar de pedir visas a los ciudadanos chinos, indios y dominicanos que tengan green card americana». Acotación al margen: se está haciendo costumbre llamar «americanos» a los estadounidenses, y no solo en sectores conservadores o ultraderechistas, sino también algunos que se autoproclaman peronistas.
Una manera de desarrollar el turismo y los negocios en Argentina es facilitando la llegada de los mismos sin que la planificación del viaje en sí ya sea una valla infranqueable. Por eso @Migraciones_AR va a dejar de pedir visas a los ciudadanos chinos, indios y dominicanos que…
En cuanto a «los viajes de Milei», habrá de decirse que a último momento el presidente brasileño le devolvió sucesivos desaires de su par argentino: el último fue tras el secuestro de Nicolás Maduro, cuando publicó un video de diciembre pasado en el que adhería con fervor a las presiones de Donald Trump sobre Venezuela. El video termina con una foto de Lula da Silva saludando al mandatario venezolano.
No pasó mucho para que la cancillería brasileña anunciara el fin de la representación argentina en Venezuela. Desde la ruptura de relaciones con el Gobierno bolivariano, Brasil estaba a cargo de las relaciones entre Buenos Aires y Caracas. Otro gesto del presidente brasileño fue anunciar que no iría a Asunción para la firma del documento con la Unión Europea, lo que le dejaba a Milei todos los focos de la atención, pero limitaría su rol ante el previsible choque entre ambos jefes de Estado. La última jugada fue reunirse con la titular de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen en Río de Janeiro, antes del encuentro en Asunción. «Arma una cumbre paralela un día antes. Es una falta de respeto a sus socios», confió una fuente del Gobierno al diario La Nación. Para colmo, en la capital paraguaya, el presidente local Santiago Peña destacó el rol de su par brasileño como «uno de los impulsores fundamentales de este proceso». La actitud de Milei de no aplaudir tras la mención a Da Silva no hizo más que dejarlo expuesto como un líder sin capacidad diplomática y lejos del rol de un estadista. Lula, desde Brasil, podría recordar aquella frase de Bullrich: «El que las hace las paga».
La noticia cruda y dura es que luego de 25 años de negociaciones, la Unión Europea dio visto bueno el viernes 9 al traqueteado acuerdo de libre comercio con el Mercosur. Si se va un poco más en detalle, se podría decir que hay cláusulas especialmente reelaboradas para calmar las quejas de los agricultores europeos y que no hay tal consenso aunque trabajosamente se logró una mayoría cualificada tras haber convencido a la italiana Giorgia Meloni de sumarse al pacto que crea un área comercial de 750 millones de habitantes. El rechazo de Emmanuel Macron será un precio que el mandatario francés deberá laudar con los chacareros galos a un pacto que aún necesita al aprobación de la Eurocámara.
La France a décidé de voter contre la signature de l’accord entre l’Union européenne et les pays du Mercosur.
¿Qué ocurrió desde la cumbre regional de diciembre en Foz de Iguazú, donde a último momento se frustró la firma? Esa vez el brasileño Lula da Silva dijo que si no había fumata bianca ya no habría modo de que se estableciera el acuerdo durante su presidencia, que se pone en juego en octubre de este año. Sucede que entre el 20-D y el 3-E «pasaron cosas» que quizás expliquen el cambio.
Una de ellas es la incursión estadounidense y el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela, y la otra la amenaza de Donald Trump de apropiarse de Groenlandia a como dé lugar, o sea: «Por las buenas o por las malas». Los europeos percibieron que se les estaba escapando el último tren para meterse en un continente («hemisferio» lo llaman por allá) que según la Casa Blanca es «nuestro, nuestro», y actuaron el consecuencia.
This is OUR Hemisphere, and President Trump will not allow our security to be threatened. pic.twitter.com/SXvI868d4Z
Para los libros de historia quedarán las movidas de los Gobiernos regionales ante el operativo estadounidense del 3 de enero y, sobre todo, el papel que jugó en ese momento el Gobierno argentino. Que de tan obsecuente, aceleró de más y se fue al pasto en la primera curva.
Esto es, se adelantó a pedir que, decapitado el Ejecutivo, le entreguen el mando al exiliado Edmundo González Urrutia, supuesto ganador de las elecciones de julio pasado, con un reconocimiento especial para «el liderazgo» de la Nobel de la Paz, María Corina Machado.
El Gobierno de la República Argentina valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos de América y por su Gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro, líder del Cartel…
Grave error de cálculo propio de una gestión que en política exterior solo busca la complacencia con lo que supone serán las apetencias de Washington, y para la que el ninguneo de Trump a ambos personajes fue un cachetazo tan duro como el que recibió la oposición venezolana, que había aplaudido la intervención militar a manos rojas.
El plan para las relaciones con el mundo de Javier Milei fue explicitado, mal que les pese a sus críticos, en reiteradas ocasiones y por esta vez el acuerdo Mercosur-UE lo obliga a respetar el lugar que el país ocupa en el mundo. No ocurrió lo mismo en cuanto a la posición nacional en sendas reuniones de la Celac, la OEA, la ONU donde hubo mayoritarias condenas al operativo estadounidense.
En el organismo regional creado en 1948 a instancias de EE.UU., el representante argentino, Carlos Cherniak, apoyó la intervención militar y condenó las «redes narcoterroristas apoyadas por los usurpadores del poder que han constituido amenazas concretas para la seguridad del hemisferio». En Naciones Unidas, el embajador Francisco Tropepi dijo que la Casa Rosada «valora la decisión y la determinación demostradas por el presidente de los EE..UU y por su Gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro, líder del Cartel de los Soles, declarada como organización terrorista por el Gobierno argentino en 2025, mismo año que declaró también organización terrorista al Tren de Aragua».
Otros pasos en falso: el martes la fiscalía que acusa en Nueva York al presidente bolivariano quitó la imputación por «narcoterrorismo» y reconoció que no hay algo como el Cartel de los Soles con el que hizo bandera Trump para justificar sus actuaciones y al que sumisamente adhirió la gestión libertariana argentina.
De todas maneras, Milei sigue queriendo jugar en las grandes ligas de la ultraderecha internacional. Así, este jueves recibió en la Casa Rosada a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que es del Partido Popular pero de lo más parecida a un anarcolibertario que se pueda conseguir en ese espacio conservador de España. Se dijo que hablaron de Venezuela, y no es de extrañar: el Gobierno de Pedro Sánchez, del PSOE, tiene sus bemoles en cuanto al país caribeño. No reconoció a Maduro tras los comicios de julio, pero dijo que tampoco lo haría con el surgido de una intervención armada. Al mismo tiempo, el presidente argentino profundiza sus diferencias con el líder brasileño Lula Da Silva. Lo más reciente fue el trascendido que indica que Brasil deja de representar los intereses argentinos en Venezuela tras un posteo de Milei de una foto que reúne a Da Silva con Maduro.
José Luis Rodríguez Zapatero, también socialista y expresidente del Gobierno español, fue mediador entre el chavismo y la oposición venezolana durante mucho tiempo y en diciembre de 2017 dijo que había logrado un principio de acuerdo entre las partes para una salida civilizada que luego la oposición tiró por la borda. No era su propósito calmar las aguas y así les terminó yendo. Ahora el propio Rodríguez Zapatero enfrenta una denuncia de sectores ultras en tribunales madrileños por su presunta colaboración «con la estructura criminal» del chavismo.
Milei, para seguir en ese mismo eje, había adelantado su intención de liderar un espacio regional para combatir «al socialismo». Lo dijo en una entrevista con el comunicador argentino radicado en Estados Unidos, Andrés Oppenheimer, que será difundido este domingo por CNN y del cual trascendió ese tramo. «Parece que nuestra región ha despertado de la pesadilla del Socialismo del siglo XXI. La gente está descubriendo que, en efecto, es una farsa. (…) Ya somos un grupo de diez países que trabajamos juntos», indicó Milei.
MILEI: WE ARE ALREADY A BLOC OF 10 COUNTRIES PUSHING FOR FREEDOM IDEAS
-Reporter: Is a new bloc of pro free-market countries being formed?
-Milei: Well, it seems that our region has awakened from the nightmare of 21st-century socialism. People are discovering that it is indeed… pic.twitter.com/XZ1MQoTbBx
Preguntado sobre el carácter formal o informal del grupo, el presidente respondió: «Estamos tratando de crear un bloque donde nuestra propuesta sería abrazar las ideas de libertad y enfrentar el cáncer del socialismo en sus diferentes versiones. Ya sea el Socialismo del siglo XXI, el progresismo o, por supuesto, sus versiones más extremas». Este bloque se estrenó el domingo 4 en un encuentro virtual de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) convocada por el presidente Gustavo Petro, presidente pro-témpore del organismo –del que no forman parte ni EE.UU. ni Canadá– para tratar el ataque a Venezuela. El canciller venezolano, Yván Gil, le pidió a los 33 países que «den un paso al frente porque callar ante esta agresión equivale a avalarlo».
Argentina, Paraguay, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Perú, República Dominicana y Trinidad y Tobago evitaron una declaración de consenso. Eran 10, uno menos de un tercio. Si Celac se manejara con los criterios de la UE, se hubiera aprobado un documento de rechazo que coincidiría con el que publicaron ese mismo domingo los Gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España en el que reafirman su «apego a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas» y denuncian que las acciones militares «constituyen un precedente sumamente peligroso para la paz y la seguridad regional y ponen en riesgo a la población civil».
-Algunos compañeros decían que si nuestra defensa antiaérea y nuestra organización militar resultaba ser más eficaz nos iba a ir peor, porque los bombardeos iban a ser más indiscriminados contra la población civil y hubiera sido más terrible en términos de vidas humanas y destrucción.
-O sea que en el fondo todo resultó más razonable para la población.
-En términos de pérdida de vidas humanas y de destrucción de nuestras ciudades, tal vez sí, pero es una cosa espantosamente dolorosa en términos de dignidad. Porque la desmoralización de nosotros, de la gente militante, es horrible, hermano. Que caiga nuestro máximo líder y sin haber capturado ni siquiera uno de ellos, sin haberle provocado una lesión severa, coño.
-¿A qué lo atribuyen? Hubo quienes hablaron de traiciones y defecciones.
-Una cosa obvia es que los gringos nos superan en tecnología de la guerra. Tienen años preparándose para la guerra, y nosotros estamos defendiendo un discurso por la paz. El presidente Maduro hizo gala de un discurso cristiano, de concordia, y tú contra unos asesinos no puedes comportarte así.
-Pero se mencionó el caso del general Javier Marcano Tábata, el comandante de la Guardia de Honor de presidencia, que fue destituido.
-Hay varias noticias que empezaron a rodar desde el primer día y resultaron ser falsas. Es mentira que fue capturado, que lo descubrieron haciendo maniobras. Ya sabes la forma de trabajar de la CIA y de todas las agencias de inteligencia y contrainteligencia del mundo y sobre todo de esos países que se preparan para la guerra. Su trabajo es captar, minar los círculos más cercanos de los líderes que quieren liquidar. No sabemos si esos señores lograron sobornar a alguien, captar, destruir psicológicamente por medio de la extorsión a alguien muy cercano al presidente. No lo sabemos.
-Eso no se comprobó.
-He oído a muchos panas en mitad de su dolor y de su desesperación decir esas cosas y eso es otra derrota nuestra. Estamos invirtiendo mucha energía emocional en discutir vainas que no son sólo suposiciones y eso nos hace un daño espantoso. Hemos visto a compañeros discutiendo amargamente en vez de prepararnos para escenarios que vengan después.
-¿Cómo ves el futuro?
-Lo que está pasando es el acuerdo de PDVSA con Estados Unidos. Es cierto que hay muchas palabras que vienen de Trump que son bravuconadas como para humillar, muy propias de él, pero en concreto hay un acuerdo de PDVSA con Estados Unidos.
-Alguien podría decir que es una de rendición.
-Te lo voy a plantear en términos un poco más entendibles para el común de la gente. Imagínate que una banda criminal secuestra a tus seres queridos, a los jefes de tu casa. Y esos tipos te hacen una llamada y ponen condiciones para liberarlos. En mis redes sociales yo puedo publicar bravuconamente, sin que me hayan secuestrado a alguien cercano a mis afectos, que no, que «vamos para la guerra porque yo soy más arrecho que tú». Pero la compañera Delcy Rodríguez y el alto mando de la Revolución venezolana están en una situación de espantosa fragilidad, porque la norma universal de la guerra es que el que gana pone las condiciones, chamo. Lo que hubo el 3 de enero fue una batalla que en muy poco tiempo coronó el objetivo fundamental, que fue secuestrar al presidente de la República y a su esposa. Los tipos que lograron esa victoria están poniendo los condiciones. Y nosotros estamos en la situación de decidir si queremos eso o si nos enfrentamos hasta la muerte, hasta el exterminio. Tomar decisiones sobre la vida personal de uno es una cosa. Pero en las manos de Delcy Rodríguez está la vida de millones de venezolanos, la vida de 8 o 10 millones de chavistas que vamos a ser exterminados como una araña si a Estados Unidos y a sus factores aquí adentro les da la gana de atacarnos.
-Se habla de la venta de unos 50 millones de barriles de petróleo y la compra exclusiva de productos estadounidenses.
-Y lo que nosotros debemos evaluar es si aceptamos eso y que después se queden con 3000 millones de barriles de petróleo que están en el subsuelo venezolano. Esa es la situación. Nosotros pudiéramos acudir al ejemplo de (el presidente paraguayo) Francisco Solano López, y aceptar el exterminio porque no aceptamos que mancillen nuestra dignidad. Esta de Venezuela de hoy no es una guerra del siglo XIX todavía, pero si no ponemos los pies en la tierra se nos puede convertir en eso. Es una humillación horrenda, pero yo quisiera que los amigos que se oponen me dijeran qué otra opción tenemos. En fin, tenemos que surfear en la situación que nos está planteando un psicópata y bueno, esas cosas hay que trabajarlas con paciencia.
-¿Cómo se sostiene el poder en este momento? Uno ve las Fuerzas Armadas, el poder legislativo, el judicial.
-Te faltó otro de los de los pilares que sostienen a la revolución y es el pueblo organizado. Hubo unas movilizaciones y unas expresiones de organización comunitaria que evitaron que se desbordara la violencia en los niveles más domésticos. Hay mucha gente en las comunidades que tiene rato amenazándonos y diciéndonos cosas como “ajá, vamos a ver dónde se van a esconder los chavistas, porque los vamos a ir a buscar”. Esos monstruos fueron neutralizados con movilización popular, porque no se ha detenido el movimiento chavista. La organización popular es un pilar más de esa de la estructura que describiste.
-¿Qué tan sólida está esa estructura?
-Habrá gente que celebró en su casa, que habrá pegado algún grito de agradecimiento por el bombardeo norteamericano, pero no hubo expresiones callejeras de apoyo a la invasión. El enemigo, incluida esta señora a la que le regalaron el premio ese de Suecia, han intentado convocar a manifestaciones populares antigobierno y eso no ha ocurrido. Mientras existe ese clima de paz callejera, creo que vamos a tener más tiempo de hablarnos con franqueza. Estoy hablando de nosotros, del pueblo y de las instituciones chavistas. Hasta ahora no se nota ninguna fisura. No sé qué puede ocurrir pero a mí me parece que lograr que las instituciones y que la ciudad venezolana sigan funcionando es una victoria en medio de la tragedia.
Nadie puede llamarse a engaño. Con Donald Trump las cartas están sobre la mesa, lo que facilita cualquier interpretación sobre sus verdaderos propósitos, mal que les pese a propios y ajenos. El encuentro de este viernes en la Casa Blanca con los CEOs de las grandes petroleras mundiales fue la explicitación más clara del “nuevo orden trumpista” para Venezuela, mientras que las nuevas amenazas contra Groenlandia dejan a Europa en posición de debatir de dónde les viene el peor peligro, si del este, con el monstruo que supieron construir en Vladimir Putin, o del oeste, con el “amigo americano” al que todavía aplauden mansamente. El secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue seguramente el último clavo en el ataúd del “mundo basado en reglas” de las que hacían gala los anteriores gobiernos estadounidenses, y quizás la única voz de advertencia de peso hoy día sea la del papa León XIV, que en una audiencia ante casi medio millar de diplomáticos de 184 países en el Vaticano dijo que “la guerra vuelve a estar de moda” y señaló puntualmente que «se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas».
La semana posterior a la incursión terrorista sobre Venezuela dio pasto para análisis de todos los colores sobre lo que ocurrió en la madrugada del sábado pasado y cómo quedaban las fichas tras el secuestro de Maduro. Pronto la niebla se disipó y tras la asunción como presidenta encargada (interina) de Delcy Rodríguez, el mundo siguió andando a su nuevo ritmo. La hasta ahora vicepresidenta fue esquivando las chanzas y provocaciones de Trump y avanzó hacia un grado de normalización de las relaciones entre Caracas y Washington, al tiempo que la petrolera nacional PDVSA confirmaba acuerdos para la venta de crudo a EE UU.
Foto: Aldana Somoza
Un incidente con un buque petrolero que mostraba bandera rusa y que navegaba en el Atlántico Norte hizo temer por un enfrentamiento directo entre las dos potencias. La sucesión de hechos sugiere que los gestos son más elocuentes que mil palabras: se sabía que Putin tenía “la pelota sobre el tejado” tras el ataque con drones ucranianos interceptados cerca de su residencia en Nóvgorod. Ese hecho, unos días antes del secuestro de Maduro, indicaba que occidente no se andaba con chiquitas, de modo que la respuesta, con el “as en la manga” del misil hipersónico Oreshnik no se hizo esperar. El Mando Aéreo Oeste de la Fuerza Aérea de Ucrania confirmó que el misil “se desplazaba a una velocidad de aproximadamente 13.000 kilómetros por hora en una trayectoria balística” sus seis cabezas convencionales impactaron en instalaciones energéticas en la región de Lviv, en el oeste y cerca de la frontera con Polonia.
El clima está bastante espeso entre los que quieren consolidar el mundo multipolar contra la hegemonía estadounidense, que se alían en el BRICS. En China, el gran enemigo, el presidente Xi Jinping convocó al Politburó y salió con los botines de punta contra la incursión estadounidense, que afecta directamente los intereses del gigante asiático, comprador principal del petróleo venezolano. El otro proveedor, Irán, esta sufriendo una ofensiva interna de imprevisibles consecuencias. Teherán denuncia a las administraciones de Trump y de Benjamin Netanyahu. Beijing sospecha lo mismo.
Mientras Trump repite provocaciones contra México y hace un guiño a Gustavo Petro –a quien recibiría en breve tras una conversación en que parecen haber hecho las paces- la tiene complicada en el frente interno por el asesinato en Minneapolis de una activista contra las redadas antimigratorias, Renee Nicole Good, acribillada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés). En el Congreso, en tanto, todos los senadores demócratas y un puñado de republicanos aprobaron (52 votos a favor y 47 en contra) una resolución que trata de impedir aventuras intervencionistas sin aprobación legislativa.
Netanyahu también enfrenta sus cuitas por muerte del juez Benny Sagi, atropellado por un auto cuando conducía su motocicleta cerca de kibutz Kfar Menachem, en territorio palestino ocupado. Sagi, de 54 años, era presidente del Tribunal del Distrito de Beresheba, que investiga causas de corrupción contra el primer ministro, entre ellas el llamado «Caso 3000», sobre la compra de submarinos y buques a Alemania.
El secretario de Estado, Marco Rubio, a todo esto, si bien se destaca por ser el impulsor de la ofensiva contra Venezuela y el Caribe en general, da señales de que busca darle un barniz institucional al operativo y habla de un plan de tres fases. En la primera está el tema de la apropiación del petróleo, una segunda etapa se habla de la “recuperación del sector petrolero”, que tras años de bloqueos está bastante golpeado, y la tercera, lejana, sería avanzar hacia un proceso democrático.
Pero el jefe de Estado puso quinta velocidad y este viernes reunió a directivos petroleros para plantearles su plan. Le puso un número al desafío, costaría unos 100.000 millones de dólares, pero con un pequeño inconveniente para la voracidad de esos jugadores: deberán ser dólares propios. “No necesitan dinero público, pero sí protección del Gobierno y seguridad de que recuperarán su inversión y obtendrán un retorno muy bueno”, garantizó. No se fueron muy convencidos.
El que sí hizo pingües beneficios con la crisis venezolana y la apropiación de activos de esa nación en el exterior fue nuestro conocido Paul Singer. El hombre, dueño de un fondo buitre acostumbrado a lucrar con las desgracias de países que padecen alguna forma de acoso judicial, en la Argentina litigó por bonos de deuda en default del 2001 cuyos tenedores no aceptaron la refinanciación durante los gobiernos kirchneristas. Eran 177 millones de dólares que se convirtieron así en 2280 millones que Mauricio Macri pagó sin chistar ni bien asumió, en 2016.
Con maniobras semejantes, la cadena de refinerías y estaciones de servicio Citgo de Estados Unidos, de propiedad de PDVSA, fue llevada a situación crítica y en noviembre pasado el juez Leonard Stark, de la Corte del Distrito de Delaware, donde se sustanciaba su quiebra, dictaminó la venta de sus acciones al fondo Elliot Investment Management. Por 5900 millones de dólares, el fondo fundado en 1977 por Singer se llevó una joya de la corona venezolana valuada en 2023 en hasta 40.000 millones y 20.000 millones en 2025. Un negocio redondo que Trump viene a consolidar. Algo es algo.
Oreshnik, el nombre de la «vendetta» rusa
Un comunicado de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) informa que Rusia atacó el oeste de Ucrania con “242 drones suicidas, 13 misiles balísticos Iskander-M/S-400, 22 misiles de crucero Kalibr y un misil balístico de mediano alcance Oreshnik” y murieron al menos cuatro personas, con unos 60 heridos. El misil hipersónico impactó en el distrito de Stryi, Lviv, cercano a la frontera con Polonia, y destruyó “la instalación subterránea de almacenamiento de gas Bilche-Volytsko-Uherske”. Se trata de la planta “más grande de Ucrania y estratégicamente importante para toda Europa”, puntualiza. “La situación más crítica es el suministro de calor”, lo que con la ola de frío -se calcula que en los próximos días habrá hasta 20 grados bajo cero- deja a más de 1,7 millones de personas sin calefacción y obligará a cortes de electricidad a otros 2,5 millones de personas. El ministerio de Defensa de Rusia dijo el viernes que «en respuesta al ataque terrorista del régimen de Kiev contra la residencia del presidente de la Federación de Rusia las Fuerzas Armadas lanzaron un ataque masivo con armas de precisión de largo alcance con base en tierra y mar, incluido el sistema móvil terrestre de misiles de alcance intermedio Oreshnik, contra instalaciones de importancia crítica en territorio de Ucrania».
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