por Alberto López Girondo | Jun 5, 2015 | Sin categoría
En el mayor de los secretos, líderes mundiales están discutiendo tratados internacionales que pueden cambiar no sólo las relaciones comerciales entre los países sino entre los ciudadanos y las multinacionales, con un perjuicio para las personas de a pie como no se ha visto desde la caída del Muro de Berlín. Es tanto el misterio con que se viene manejando el tema que los pormenores, si bien habían trascendido, sólo se pudieron conocer con algo más de detalle a partir de una nueva filtración del sitio WikiLeaks donde se describen aspectos inéditos del llamado Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA por sus siglas en inglés).
Pero no es el único tratado que desvela a los que en los cinco continentes intentan defender los derechos de las mayorías. Ayer, el presidente Barack Obama logró que el Congreso de Estados Unidos le apruebe el llamado fast track, o sea el permiso para negociar acuerdos comerciales por la vía rápida. Lo destacado del caso es que esta medida, anhelada por el presidente demócrata, fue rechazada por sus correligionarios y en cambio alcanzó una alta adhesión entre los republicanos. Baste decir que lo votaron 48 republicanos y 14 demócratas. El fast track se refiere a otro controvertido acuerdo que intenta el mandatario estadounidense, el Acuerdo Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés). Un convenio que involucra a Estados Unidos, Canadá, México, Japón y otras naciones de la cuenca del Pacífico y que es resistido por militantes sindicales, sociales y políticos que juntaron voluntades, por lo que se ve infructuosamente, para presionar a los legisladores en contra de la sanción. Sólo tuvieron éxito con el ala más progresista de los demócratas, pero no alcanzó.
Otro acuerdo muy cuestionado es el TTIP, el Tratado Trans Atlántico de Comercio e Inversión, que levantó un fuerte rechazo entre los ciudadanos de países de la Unión Europea, que perciben la pérdida de derechos sociales que a duras penas vienen intentando mantener ante el embate de la troika, la que con la excusa de la crisis financiera fue limando el Estado de bienestar en todos y cada uno de los miembros de la Unión. Estos tres tratados, como en una suerte de trabalenguas, son denominados por los críticos como «la trinidad de los tratados T». La característica común es que están hechos a la medida de las multinacionales, principalmente para maximizar sus beneficios en detrimento de la protección social de los trabajadores. Pero amenazan también a las libertades civiles, lo que pinta un futuro poco auspicioso para la democracia real.
El diario mexicano La Jornada, uno de los medios que publican en exclusiva los cables de WikiLeaks, avisó que el TISA, el superdiscreto pacto comercial que negocian desde hace dos años unos 50 países del mundo –entre los que está México y sus socios del NAFTA y de la Alianza del Pacífico más Uruguay y Paraguay, pero no Argentina, Ecuador, Bolivia ni Brasil– «pretende regular de manera supranacional servicios de salud, agua, financieros, telecomunicaciones, transparencia y transporte». Por si fuera poco, el borrador del convenio deja de lado todas las regulaciones previas de las naciones que lo firmen, ya sea en cuestiones culturales, sociales y de desarrollo como ambientales. De hecho, futuros tribunales comerciales privados tendrán facultades para decidir «la forma en que los países regulan actividades que son fundamentales para el bienestar social», según un análisis que publicó WikiLeaks entre los 17 papers ventilados ahora.
El TISA se debate en las sombras entre los gobiernos de las naciones más poderosas de la Tierra, lo que incluye a Europa en pleno, América del Norte, la Commonwealth y Japón. No forman parte ni Rusia ni China ni la India, las otras patas del BRICS, y quedó al margen toda África.
El otro instrumento comercial en pugna, por el que Obama y los republicanos festejan, recibió dentro de Estados Unidos críticas airadas de los grupos progresistas que sustentaron la candidatura del presidente como una opción ante el más crudo neoliberalismo y ahora descubren que le sigue los pasos al impulsor del acuerdo con Canadá y México, Ronald Reagan.
El reverendo William Barber, de la NAACP (Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color) pone el dedo en la llaga cuando recuerda que los argumentos de Obama para que se aprobara en fast track por el tratado Trans Pacífico son los mismos que en su momento se utilizaron para convencer a la opinión pública de las ventajas del NAFTA, a fines de los ’80. Por eso señala dos cuestiones a tener en cuenta: «Si el acuerdo es tan bueno como dicen, que nos muestren los detalles.»
Por otro lado, «en Carolina del Norte sabemos que (con el meneado NAFTA) hemos perdido decenas de miles de puestos de trabajo». Por eso insiste: «¿Cuál es la letra chica del tratado? Hemos aprendido que cuando estos acuerdos comerciales se consiguen rápido, los trabajadores se quedan con el extremo corto de la vara.» Una forma de decir que se llevan la peor parte. Si eso dicen en Estados Unidos ni qué recordar lo que ocurrió en México desde la firma del NAFTA con la economía popular.
La tercera T de este trabalenguas, que también es negociado en el mayor de los secretos, levanta chispas en el «viejo continente». También ayer, los socialistas europeos se decidieron a rectificar su aprobación al blindaje a las multinacionales que propone el TTIP, que había quedado firme el jueves anterior en el Europarlamento. En esa ocasión, la derecha y los socialistas le habían dado carta blanca a que las controversias entre inversores y estados en el marco del TTIP se sometan a arbitraje privado. Las protestas en Bruselas esta vez dieron algún resultado.
Entre los puntos más delicados que resaltan los opositores al tratado, que ya realizaron varias marchas para visibilizar un tema que se mantiene entre bambalinas en los grandes medios y en la boca de los funcionarios públicos, figura la posibilidad de que las multinacionales revoquen las leyes estatales que se opongan a sus designios estrictamente economicistas. Si algo faltaba para sellar la desaparición de los Estados-nación, este convenio es el tiro de gracia, se percibe.
Por eso los grupos antitratado se movilizan cada vez que alguien filtra que se van a reunir las comisiones que tratan la cuestión, ya sea en el continente o en Nueva York.
Ahora en España un grupo denominado Amigos de la Tierra hizo un enorme Caballo de Troya inflable de seis metros de altura para prevenir por los peligros de firmar el TTIP recorriendo el país ibérico. Así como en la antigua Grecia los troyanos creyeron que el colosal equino de madera era un trofeo sin saber que adentro se escondía la semilla de su destrucción en forma de soldados griegos, ellos observan que dentro del TTIP –al que llaman irónicamente Tratado de Troya– hay un riesgo letal. «El tratado busca frenar las alternativas que están surgiendo a la hegemonía económica norteamericana y europea y de sus respectivas empresas en el comercio mundial», puntualizó la eurodiputada de Podemos Lola Sánchez. Como para no creerle.
Tiempo Argentino
Junio 5 de 2015
Ilustró, como siempre, Sócrates
por Alberto López Girondo | May 29, 2015 | Sin categoría
Si de algo pueden jactarse los fundadores de Podemos es de haber instalado el concepto de Casta para referirse a los dirigentes políticos que se repartieron el poder en España desde la transición democrática. Desde este domingo, los representantes del PSOE o del PP tratan infructuosamente de salvar los papeles con alguna alianza que les permita gobernar un tiempito más tras el dictamen de las urnas.
Otra casta, la de la FIFA, también tiembla desde que este miércoles la justicia estadounidense desplegó una denuncia por corrupción que involucra a la dirigencia de las federaciones latinoamericanas, pero golpea de lleno en el sillón que ocupa –y espera mantener– el suizo Joseph Blatter. El máximo organismo futbolístico internacional quedó otra vez en el ojo de la tormenta por sus vidriosas costumbres pero también por una disputa geopolítica de imprevisibles consecuencias.
La denuncia que presentó la fiscal general Loretta Lynch está muy bien fundada desde el punto de vista judicial y ya provocó las primeras detenciones. Pero también despertó recelos del presidente ruso Vladimir Putin y de analistas desprejuiciados de esta parte del mundo.
Les resulta sospechoso en el contexto actual que se apunte a la forma en que Rusia y Catar fueron elegidos como sede para el mundial de 2018 y 2022. También, que solo aparezcan acusados dirigentes latinoamericanos.
La Fédération Internationale de Football Association fue creada hace 111 años, el 21 de mayo de 1904, durante una fuerte controversia entre los representantes británicos y los europeos. Ganaron, bajo la batuta francesa, los continentales, por esa razón las siglas de la organización son en el idioma de Víctor Hugo. Desde su origen fue cuestionada y estuvo a punto de desaparecer durante la primera guerra mundial. Dice la historia oficial –y la no tanto– que le debió la subsistencia al banquero holandés Carl Hirschmann. Sería secretario del organismo que presidía Jules Rimet hasta que la crisis de 1930 se llevó puesto su banco y, según mientan los detallistas, tomó prestado dinero de la FIFA que no devolvió en tiempo ni en forma.
Cuando terminó la guerra, quedaron profundas heridas en el mundo del futbol internacional y los británicos se negaron a integrar la organización porque no querían compartir los campos de juego con los enemigos de la contienda. El Mundial de Uruguay quedó sumido en algunos de estos tironeos y solo cuatro países aceptaron cruzar el océano para disputar el certamen. Argentina quedaría herida en su orgullo porque estaba el compromiso para organizar la Copa de 1938 y no se cumplió. Esa es la razón por la que no volvería a los Mundiales sino hasta 1958 en Suecia.
Las críticas sobrevolaron el Mundial de Italia de 1934, en plena era de Benito Mussolini. Pero con el mismo rasero deberían impugnarse las Olimpíadas de Berlín en 1936. Y si es por contar las costillas, no se detuvo la bola en Argentina 78 a pesar de la dictadura.
¿Tiene razones Putin para sospechar de la investigación del FBI? La historia avala su desconfianza: las olimpiadas de 1980 en Moscú recibieron el boicot de 65 países acaudillados por Estados Unidos en represalia a la invasión soviética a Afganistán de un año antes. No sucedió lo mismo tras la invasión estadounidense al mismo país en 2001 en los Juegos de 2004 en Atenas. En la Olimpíada de Invierno del año pasado en Sochi volvieron a aparecer represalias, cuando mandatarios occidentales se excusaron en una ley rusa contra la propaganda homosexual para no asistir. Pegaron el faltazo los presidentes de Estados Unidos, Alemania, Francia y Polonia y los primeros ministros de Bélgica y Canadá.
En el caso de los dirigentes latinoamericanos puede decirse que se repite el esquema: nadie pondría las manos en el fuego por ninguno de ellos y si no fueron denunciados judicialmente antes es porque tienen la virtud de recostarse siempre donde da el sol como para no quedar a la intemperie. Pero ocurre que en Europa la trasparecía no es una característica distintiva. De hecho, no cuesta demasiado «tirar del carretel» para llegar a Blatter y sus allegados más cercanos. Si los latinos robaron, seguramente lo hicieron para ellos pero a nadie escapa que también lo hacían para la corona.
Hay un personaje clave en todo este proceso iniciado en Estados Unidos, el ex fiscal federal del distrito sur de Nueva York Michael García. El hombre, como servidor público, investigó el atentado al World Trade Center y le pisó los talones al gobernador demócrata Eliot Spitzer por un escándalo de prostitución.
Blatter lo conoció el año pasado, cuando contactó al estudio Kirkland y Ellis de Nueva York para contratar un abogado que hurgara en muy discutido proceso de licitación que adjudicó las dos próximas copas del Mundo. Luego de juntar 75 testimonios que volcó en un dossier de 400 páginas, García esperaba decisiones fuertes para limpiar a la FIFA. Pero Blatter le dio largas al asunto y todavía el Informe García duerme en un cajón de su despacho. El ex fiscal renunció el 17 de diciembre pasado.
Pero Michael García está casado con una agente del FBI. Todo indica que compartió su información con ella, que a su vez la trasladó al Federal Bureau of Investigation. Hay quienes deslizan que en realidad él mismo trabajó como topo de «los federales» para destapar chanchullos que podrían servir muy bien para boicotear a Rusia en medio de la escalada diplomática y económica de la administración de Barack Obama y la UE al gobierno ruso.
Otra pata de esta presentación en Nueva York es la flamante fiscal general estadounidense. Lynch es la primera afrodescendiente en ocupar ese cargo y logró ser proclamada hace apenas un mes tras 166 días de arduas negociaciones en un Congreso de Estados Unidos, dominado por los republicanos. La rechazaban porque ella había avalado la ley de inmigración que propone Obama. Venida de un hogar humilde- padre pastor religioso, madre cosechadora de algodón, todo un paradigma- Lynch está convencida de que lucha por mayor justicia en el mundo. Una de las críticas es que está tomando su cargo como de jurisdicción universal, y que lo hace desde un país que no tiene al fútbol-soccer entre sus preferencias.
En pocos días Lynch impuso una multa de 5000 millones de dólares a los bancos OBS, Barclays, Citigroup, JPMorgan, Royal Bank of Scotia y Bank of Amierca por manipular tasas de cambio. Y se comprometió con los padres Freddie Gray, el chico asesinado por policías de Baltimore el 19 de abril pasado, a ir hasta el hueso contra los culpables.
Una tercera pata es Charles Blazer, el ex secretario de la CONCACAF que hizo un trato con la fiscalía para morigerar una sentencia en su contra a cambio de grabar todas las conversaciones comprometedoras con dirigentes futbolísticos.
¿Dónde está la verdad? No sería demasiado aventurado decir que hay una enorme operación para socavar el Mundial de Rusia pero montado sobre las malezas de una organización que desde hace años es un absceso purulento. Quizás la fiscal quiere hacer bien su trabajo, pero la información del FBI ya estaba en marcha cuando tomó el cargo. No tuvo tiempo material para los detalles -ni de la oportuna presentación un par de días antes de la elección en la FIFA-, aunque todo indica que las evidencias son sólidas.
El mundo futbolístico, el que ama al deporte de verdad, se alegró con la novedad porque Blatter es parte del forúnculo, como lo viene denunciando Diego Maradona desde hace décadas. Aunque hace algunos meses era el bueno de la película en el filme United Passion, del francés Frédéric Auburtin, que se estrenó en Cannes antes del mundial de 2014. En la película Tim Roth, que en 2001 había protagonizado el Planeta de los Simios, hace de Blatter. La película costó 25 millones y Blatter quedó muy conforme con el resultado. Todavía le faltaba el capítulo más inquietante.
Tiempo Argentino
Mayo 29 de 2015
Ilustró Sócrates
por Alberto López Girondo | May 27, 2015 | Sin categoría
El ex-canciller uruguayo Luis Almagro toma el timón de la OEA con el principal desafío de ganar peso y credibilidad, pese a la competencia de otras organizaciones regionales que seguirán jugando un papel relevante.
Almagro asumió el 26 de mayo el liderazgo de la Organización de Estados Americanos (OEA) por un sólo mandato de cinco años. Sucede al chileno José Miguel Insulza que dirigió la organización durante una década. Expertos coinciden en que el principal desafío de Almagro será reposicionar a la organización pese a la competencia de otras organizaciones subregionales como Celac, Unasur, Mercosur o la Alianza del Pacífico.
“La OEA tiene que definir su papel, si será en el futuro un foro de discusión de todos los países de las Américas. Es el único foro en el que Estados Unidos y Canadá se encuentran con los países latinoamericanos y del Caribe“, afirma Detlev Nolte, vicepresidente del Instituto Giga de Hamburgo. Nolte añade que las otras organizaciones no van a desaparecer y en su seno seguirán tratándose muchas cuestiones de importancia para los países de la región.
Castro y Obama en la Cumbre de las Américas.
Venezuela y la izquierda en América Latina
Luis Almagro provocó polémica al señalar, siendo todavía canciller uruguayo, que la mediación entre el Gobierno y la oposición de Venezuela, correspondía a Unasur, como lo pidió el presidente Nicolás Maduro, y no a la OEA. Con ello despertó desconfianza entre los sectores de la derecha latinoamericanista, según el periodista argentino, Alberto López Girondo. “Pero también en los sectores de izquierda hay mucha desconfianza hacia la OEA por el papel histórico de Estados Unidos en América Latina“, subraya.
Sin embargo, el analista explica que desde la elección de Almagro en marzo pasado, han cambiado muchas cosas. Ejemplo de ello fue la Cumbre de las Américas en Panamá. “Ahí se vio que la unidad latinoamericana es sólida, y aunque la presencia de Cuba fue un logro de la Administración Obama, todos los países de Latinoamérica le recordaron que la posición que estaba tomando con Venezuela no era la adecuada“.
Esto también parece dar un giro. Washington designó la víspera a Thomas Schannon como mediador entre Estados Unidos y Venezuela. “Es una señal de distensión porque Schannon es una persona muy bienvenida en Caracas. Eso le facilitará el trabajo en cierto modo a Almagro“, dice López Girondo.

Obama encendió los ánimos diciendo que Venezuela era una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.
China y la liberalización comercial
El politólogo Manuel Alcántara Sáez, de la Universidad de Salamanca señala que la presencia de China, y los movimientos a nivel internacional son desafíos adicionales para la OEA. “China se ha plantado como uno de los princiaples socios comerciales en la región y eso trastoca el horizonte político de los Estados.» A esto se suma la autorización del senado a Obama a cerrar vía “Fast Track“ importantes acuerdos comerciales. «Acabamos de ver hace unos días el desbloqueo de los acuerdos comerciales de Estados Unidos, tanto con el Pacífico (Acuerdo de Asociación Transpacífico –TTP-) como con con la Unión Europea (TTIP), lo que se traducirá en una enorme presión a la región“, advierte Alcántara Sáez.
El especialista vaticina que el retorno de Cuba a la OEA va a ser lento, como lo es el proceso de acercamiento entre Washington y La Habana. “Todavía no hay embajadas abiertas y ya pasaron cinco meses desde el despegue el 17 de diciembre. Va a ser un proceso lento y el peligro de ello es que se complique con la campaña electoral estadounidense el año que viene, pero ellos están conscientes de que tienen un plazo que expira a fines del próximo año“, concluye.
Publicó Deustche Welle Mayo 27 de 2015
por Alberto López Girondo | May 25, 2015 | Sin categoría
Jorge Antonio Arias Díaz recuerda la última vez que estuvo en Buenos Aires en 1992, para un encuentro estudiantil en Mar del Plata. “Como suele suceder, han sido muchos los cambios en 23 años”, reflexiona ante Tiempo, para agregar que según su óptica, en Argentina y en la región han sido para bien. “Hay personas que quizás aspiraban a más transformaciones que las que se han producido, pero yo creo que no se valora en toda su dimensión las que se dieron”, sostiene el vicejefe de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Cuba (PCC). Algo de eso habló ante los miembros de partidos locales y de grupos de izquierda con los que debatió la coyuntura y a los que recomendó tomar en cuenta especialmente “quién es el enemigo principal” para preservar el proceso que se viene desarrollando en América Latina.
–¿Cuáles son los cambios que encuentra?
–Algunos no se atreven a utilizar el término “cambio progresista” o “revolucionario”. Sin embargo yo creo que hay mucho de progreso y mucho de revolucionario en la América Latina de hoy. Quizás a la hora definir en el contexto histórico lo que significa llegar a un estadio de revolución eso merezca algún debate, pero personalmente pienso que ha habido pasos progresistas, pasos revolucionarios. Fidel hace muchos años dijo que la revolución en América Latina iba a ser una revolución antiimperialista, no socialista. Y creo que eso es lo que está ocurriendo y así lo confirmó la VII Cumbre de las Américas, en el que se pudo ver que hay un movimiento antiimperialista.
–¿Cómo sería es movimiento?
–El antiimperialismo no consiste en estar todo el tiempo diciendo soy antiimperialista. Creo que hoy el nacionalismo y la defensa de la integridad nacional es sinónimo de antiimperialismo. El imperialismo ha querido conquistar a América Latina usando métodos diversos, desde intervenciones militares hasta el más reciente en Paraguay, de un golpe institucional. Para nosotros ser de izquierda significa ante todo ser antiimperialista, defender la integridad nacional de cada país.
–¿Cómo cree que va a cambiar el proceso latinoamericano a partir del acercamiento de Cuba y Estados Unidos? ¿O debiera decir de Cuba con Barack Obama?
–Por supuesto que es algo que hace la administración de Obama pero constituye un acercamiento con Estados Unidos. Creo que el primer elemento es que el propio Obama reconoció en su alocución del 17 diciembre que la política de pretender aislar a Cuba terminó aislando a EE UU del resto de América. Una normalización de relaciones entonces tiene un impacto positivo, y de hecho ya lo está teniendo. Para nosotros la integración es un objetivo estratégico y es la única manera que tienen los pueblos de América Latina para sobrevivir y continuar desarrollándose. Lo estamos haciendo con el ALBA, que ya lleva diez años, y con la CELAC.
–¿Cómo marchan los cambios en la economía cubana?
–Vamos a la velocidad que debemos ir. Nuestro presidente Raúl Castro utiliza una expresión muy ilustrativa, «seguiremos avanzando sin prisa pero sin pausa». El proceso de transformaciones económicas no es otra cosa que la implementación de los Lineamientos para la Política Económica y Social del VI Congreso del PCC de abril de 2011, y se traduce en el concepto de actualización del modelo económico cubano. Esto nos obliga a ir dando pasos muy bien pensados, mesurados, adaptados a la realidad y a las posibilidades concretas del momento. Si usted revisa los 313 lineamientos verá que algunos no se han cumplido. El ejemplo más ilustrativo es el problema de la doble circulación monetaria y el triple cambio. Pero debemos entender que los pasos que damos no deben implicar un problema social, afectar a las inmensas mayorías, bajo el principio de que en Cuba nadie puede quedar desamparado. En el mes de abril del año que viene vamos a realizar el VII Congreso del PCC, será un momento para evaluar el estado de esos lineamientos y para seguir actualizándolos. Todo lo que está ocurriendo en Cuba tiene su base conceptual en la teoría revolucionaria y marxista. Es el concepto pronunciado por primera vez por el compañero Fidel el 1º de Mayo de 2000, cuando dijo que “revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que hay que cambiar”. Por tanto nosotros estamos viendo a Cuba hoy con sentido del momento histórico y seguiremos cambiando todo lo que debamos cambiar. Nuestro fin es construir un socialismo próspero y sostenible. Y en ese objetivo hemos implementado fórmulas no estatales de gestión, donde ya tenemos a más de 480 mil trabajadores, hemos liberalizado restricciones en determinados sectores de la economía. Eso no puede significar la idea de que estamos abandonando el socialismo, todo lo contrario, estamos actualizándolo.
–Precisamente, ¿qué implicancias ideológicas traen estos cambios?
–El principal impacto económico e ideológico negativo sería que no pudiéramos resolver los problemas y que no pudiéramos demostrar que el socialismo puede ser eficiente. En el año ’93, en pleno período especial y en el momento más duro de la crisis, Raúl dijo “son más importantes los frijoles que los cañones”. Es que el hombre, antes de hacer política, debiera tener un plato que comer, una ropa que vestir y un techo. Para nosotros la solución de los problemas económicos es resolver contradicciones como las que planteó Raúl al inicio de todo este proceso, cuando decía que el principio de distribución socialista “de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo” no se cumple, cuando decía que “el salario no es un estímulo al trabajo”, lo que motivó un gran debate nacional en 2007 y 2008. El centro de la batalla ideológica es la batalla económica. Ganar esta batalla, elevar los niveles de eficiencia, hacer un estado más eficiente, que se brinden servicios a la gente, que con lo que la gente gana pueda desarrollar su proyecto de vida… esos motivos sólo se cumplen si somos capaces de echar a andar esos programas económicos. Ahora, en cuanto a lo estrictamente ideológico, uno puede decir que una persona que pasa a trabajar en algunas de las fórmulas no estatales puede tender en el mediano o largo plazo a pensar más en sí mismo que en la sociedad. Pero hay mecanismos económicos y de control social para evitar eso. Incluso hemos avanzado en procesos de sindicalización. Pero no deja de ser un desafío.
–¿Cómo miden la productividad y la eficiencia?
–Las reglas de la economía están escritas y registradas, el problema es que nosotros a veces las olvidamos. No nos fijamos mucho en qué gastamos y se fue estimulando la idea de que el Estado lo da todo. Ese cambio de mentalidad es un paso muy importante hacia esa eficiencia, que la gente entienda que hay que trabajar y producir para tener bienes, que el Estado no nos va a dar todo. La gente tiene que aportar para que el Estado sea eficiente. Como en todo proceso histórico usted dicta leyes y normas, y la mente de las personas a veces trabaja de otro modo, pero vamos caminando a que se tenga más comprensión de que es necesario llevar clara la economía. Hemos hecho una reducción importante del personal que trabajaba en empresas del Estado y a la vez hemos logrado garantizar el empleo. Cuando alguien me dice que pasar a la gente a modelos de gestión no estatal tiene consecuencias ideológicas yo digo que la mayor consecuencia ideológica hubiese sido que se quedaran sin trabajo. Hay que verlo en esa dimensión, ese es un elemento para ver la eficiencia.
–Se firmaron acuerdos ya con empresarios estadounidenses.
–Con Estados Unidos vamos a firmar todos los acuerdos que el bloqueo permita. Lamentablemente Obama por sí solo no lo puede modificar, lo tiene que hacer el Congreso. Pero él tiene facultades ejecutivas que le permiten ir vaciando de contenido a las leyes, como pasa con los viajes de estadounidenses a Cuba, por ejemplo. En ese camino es que nosotros vamos.
Tiempo Argentino
Mayo 25 de 2015
La foto es de Hernán Mombelli
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